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PERDIENDO LA VIRGINIDAD - Ella recibia la primer cogida por el culo de su corta vida, se la metia hasta el fondo, embesti muchas veces hasta que me vine en su hoyito, que desde ahora tampoco era virgen, termine en sus entrañas

PERDIENDO LA VIRGINIDAD Ella recibía la primer cogida por el culo de su corta vida, se la metía hasta el fondo, embestí muchas veces hasta que me vine en su hoyito, que desde ahora tampoco era virgen, terminé en sus entrañas

La vida sexual varía mucho de un hombre a otro, pero siempre habrá alguien en el recuerdo. Aquella mujer que dejó huella bien por su hermoso cuerpo, su frenesí al culear, sus orgasmos violentos y sacudidas, o aquella que entregó su virginidad a ti.

Esta historia real sucedió hace tres años y cuenta como tuve el gran gustazo de romper la virginidad de una hermosa jovencita de solo 18 añitos. Para entonces yo tenía 42, soy alto (1,84 mts), ojos verdes, atractivo a las mujeres según me han confesado, pero no es para hablar de mi que escribo esta historia, escribo para de alguna forma honrar a tan hermosa mujer.

Permítanme describirle a esta hermosa criatura: Ella es morenita, bajita (1,55 mts) unos pechos grandes, firmes y hermosos, unos pezones duros con una aureola grande, un trasero respingado y grande sin llegar a ser excesivo, tan bien formado que el solo verlo te provoca tocárselo, cabello negro largo hasta la nalgas. En resumen una hembrita muy sexy.

Estaba bien rica la chiquita, de verdad que me excitaba solo al verla, pero muy lejos estaba yo de pensar que yo le gustara mucho menos que al final terminaría yo siendo el que la desflorara. La Navidad llegó y tuvimos la fiesta de los amigos secretos, nos dimos los regalos y bailamos, tomamos durante mucho tiempo en la disco que escogimos para reunirnos. Es aquí cuando ya comienza todo; estaba bailando con ella, la disco muy oscura, poca gente en la pista y ella comenzó a apretar su cuerpo contra el mío. Yo no estaba ebrio pero varios escoceses te pueden modificar la forma de ver las cosas así que recibí con buen agrado aquellas manifestaciones de cariño...

Me dejé llevar y en poco tiempo la llevé a una esquina del salón, la besé y ella soltó uno de esos gemidos que te dicen que le gustas y que te quiere allí mismo dentro de ella no quería que nadie se enterara ya que (no lo había dicho ¡soy casado!) y por otro lado no quería ningún comentario en la oficina siendo yo uno de los jefes. La seguí besando pero de repente decidí parar. No quería llegar al punto sin retorno así que me dirigí a la mesa con ella; les dije al resto que había bailado mucho y era hora que ellos bailasen. Por esa noche no sucedió nada más, solo un besito de despedida, hasta el lunes siguiente.

Me servía yo un café y ella apareció por detrás de mi, su intención era usar la fotocopiadora, la saludé con un besito en la mejilla y nada más, me dirigí a mi oficina y me dispuse a trabajar. A mis espaldas sentí que mi puerta se cerraba, no le presté atención ya que sucedía a diario; la puerta se cerró sola, pensé. Escuché algo a mis espaldas y volteé; ella se había abierto la blusa y me mostraba sus hermosos pechos que sus sostenedores difícilmente podían mantener en su lugar, un brassier transparente que dejaba ver claramente sus pezones duros y agresivos que apuntaban a mí, enseguida mi verga sintió el efecto de aquel espectáculo.

Ella se ocultó de la vista de alguien fuera de mi oficina moviéndose hacia los archivadores que tenía alli. Ella se contorneaba y acariciaba las tetas, me acerqué a ella para decirle en voz baja que no hiciera eso que por favor parara, sin decir una palabra me tomó las manos y se las llevó a sus hermosas tetas. Oh cielos! Allí perdí todos mis principios, la empujé contra el archivador y comencé a masajear sus pechos, no me atrevía a sacárselos del brassier pero ella tomó la iniciativa, y en seguida tenía delante de mi los pechos más hermosos que haya visto en mi vida.

Se los besé como un loco, le chupaba los pezones duros y grandes, sentía que estaba en otro mundo..de pronto gane mi compostura y le ordené que saliera de mi oficina. Ella obedeció con una sonrisita maquiavélica en sus labios carnosos, se acomodó su ropa y salió sin hacer ningún ruido, estaba muy nervioso ya que de habernos visto alguien hubiésemos perdido nuestros e


mpleos de inmediato.

¡Que locura que divina locura! Sonó el teléfono y era ella; tuvimos una sesión de sexo telefónico, ella se masturbaba mientras hablábamos, mi excitación era mayúscula. Me fui a los baños y me masturbé furiosamente. Pinté las paredes del sanitario con inmensos chorros de leche.

Por varios días evité toparme con ella y cerraba la puerta con llave para trabajar, me atemorizaba que alguien nos viera. Convinimos en vernos después de las horas normales de trabajo, antes que llegara el personal de limpieza. Ella se iba a mi oficina y allí nos besamos y tocamos por horas la sentaba en mis piernas y acariciaba y chupaba sus hermosas tetas

Nos vimos en mi oficina por varios días, tal vez dos meses. Mis erecciones ya eran imposibles de satisfacer a mano así que le pedí que me lo chupara, me miró con ojos incrédulos, le expliqué que no tenía nada de malo, que era normal entre amantes hacer eso. Ella me complacía en todo y con su cabeza me dio un signo de aprobación. Me bajé la bragueta y ella hizo el resto, al tenerlo frente si no sabía que hacer, yo tomé su mano y la coloqué sobre mi verga, ella solo atinaba a rozar sus mejillas con mi verga.

Mirando al techo le dije que se la metiera en la boca, repentinamente sentí su húmeda boca alrededor de mi pinga. OH cielos, que sensación tan rica, ella comenzó a chupar de arriba a abajo y yo le decía que estaba muy bien, le pregunté donde había aprendido y me dijo que había visto varias películas porno. Al poco tiempo de estar mamando le dije que me chorreaba y se sacó mi verga de la boca... mis chorros de leche cayeron en su cara, su pelo, su blusa, un desastre total.

Saqué unas toallas de mi gaveta y nos limpiamos como pudimos, se acomodó la ropa y se fue al baño a terminar de asearse, yo me acomodé y salí de la oficina, la deje allí, tomé mi auto y me fui a mi casa. Mientras manejaba me decidí a cogerme esa hembrita. Mis principios me decían lo contrario. Pero si no era yo sería alguien más quien se comiera ese virgo. ¡No! ¡Ese es tuyo! Me dije, y así sería.

Luego de pensar un plan le dije que no quería que nos viéramos más en la oficina, la cité en un parque ya conocido por ambos, estaba decidido, tenía que hacerla mía. Ella llegó en su auto, se pasó al mío y nos fuimos a este hotel, no era lo mejor pero mis ganas de follármela eran incontenibles. Entramos a esta habitación, bajé la puerta que oculta el auto y la llevé a la cama, ella temblaba de miedo y excitación.

La besé tiernamente y empecé a acariciar sus pechos suavemente, abrí su blusa y pasaba mi lengua por su nuca, sus orejas, su cuello, en fin estaba haciendo mi mejor maniobra para calentarla hasta el punto de ebullición, su respiración se fue haciendo entrecortada mientras la besaba y acariciaba, fui quitando su ropa, su falda amplia cayó sin problemas, su blusa salió casi sin ayuda, quedó en brassier y tanguitas, blancas, de una tela transparente, nunca antes le había visto así, me encendí al verla así, le pedí que modelara para mi su hermoso cuerpo.

Es bella esa hembra. Tímidamente me modeló y luego se fue al baño me dijo desde adentro que tenía mucho miedo. Le respondí que no sucedería nada que ella no quisiera (ustedes saben; la clásica mentira piadosa) salió envuelta en una toalla, antes yo me había desnudado por completo y la esperé bajo las sábanas.

Ella se deslizó bajo las sábanas y se acercó a mi cuerpo lentamente, al tocarme se dio cuenta que estaba desnudo y afloró de nuevo el miedo, la besé y comencé a recalentarla. Paseé mi lengua por todo su cuerpo, la besé y lamí sus tetas y pezones, bajé por su entrepecho y segui con mi labor de acariciarla y besarla, fui bajando hasta su ombligo y solo mi lengua actuaba, bajé hasta su rajita depilada, con un olor indescriptible, olía a fresco mezclado con aroma de mujer.

Me volví loco, le pasé la lengua por sus labios externos, grandes y algo voluminosos para ser ella tan pequeña, ella solo gemía de placer. Así seguí y metí mi lengua delicadamente en su rajita, busqué sus labios internos y su clítoris, tomé sus labios con mis manos y los separé para poder ver aquella hermosa conchita, que lindo espect&aacu

te;culo, metí mi lengua de nuevo y busqué su clítoris, estaba duro y esperando mis caricias, le chupé toda su raja, le tocaba su culito con la lengua y ella saltaba con cada toque. Senti de pronto que su respiración se aceleró, comenzó a gritar, ¡se estaba chorreando la chiquita!

Aumenté mi ritmo de chupar, ella me tomó del cabello y me apretaba contra su conchita, derramó en mi boca todos sus exquisitos jugos de mujer, me corrían por los labios y se deslizaban por mi cuello, poco a poco sus espasmos cesaron y me movi para colocarme por detrás de ella, la besaba tiernamente, ella lloraba, no se si era que tenía miedo o era por haber alcanzado su primer orgasmo, yo aún no terminaba de asimilar que estaba acostado con una virgen.

Mi verga estaba bastante parada y se la acomodé por detras buscando su cuevita más dulce, ella sintió mi pinga y se acomodó para que pudiera llegar a su concha. Me deslicé hasta que sentí algo en su vagina que no me dejaba pasar más allá, ¡era su himen! ¡No lo podía creer! De verdad era virgen, yo nunca le había creído. Mi glande se puso inmenso, tenía unas ganas inmensas de metérsela, no me aguantaba para otro día como ella me propuso. Me coloqué sobre ella en la vieja posición del monje, ella tomó mi verga en sus manos, que a decir verdad entre sus manos pequeñas se veía mucho más grande. La colocó sobre la entrada de su vagina y cerró los ojos esperando el dolor que significaría que había perdido su virginidad.

La tomé por su cintura, la levanté un poco y deslicé una almohada bajo su trasero, siendo yo más alto estaba a desnivel, le acomodé la cabeza en su entradita y empujé poco a poco, ella gimió y entendí que debía ser de un solo golpe. Así lo hice, se lo acomodé de nuevo, la tomé por la cintura y se la metí de un solo viaje.

¡Le dolió muchísimo! Ella gritaba como si la estuviesen matando, yo no se la dejaba sacar ni un centímetro, con 16 cm que tengo no puedo desperdiciar uno solo, ella lloraba y me pedía que se la sacara a gritos. Me imagino que el resto de los huéspedes del hotel se enteraron que alguien había perdido la virginidad, eso me excitó aún más y empecé a meterla y sacarla con un movimiento mezclado entre lateral y de retroceso con un ritmo bestial, ella se comenzó a menear junto conmigo y en poco tiempo teníamos un ritmo bestial. Ella aun gemía y me gritaba que se la sacara, yo estaba como un loco y seguía dentro de ella con mi verga hasta el fondo. Ella gritaba y se meneaba al mismo tiempo, nos estábamos echando un polvazo de pronóstico.

Sentí que su ritmo aceleraba y entendí que estaba acabando en un orgasmo paroxístico, aceleré mis embestidas y terminamos casi juntos en un orgasmo único y al unísono, yo gritaba, ella también, me clavó las uñas en las espalda. (Algo que iba a tener que explicar si no era cuidadoso) y yo la sujetaba aun por la cintura, terminamos exhaustos agotados. Me dejé caer sobre ella, mi verga aun dentro de ella, no se la quería sacar, quería estar dentro de ella aun más, empecé a moverme de nuevo meneándome suavemente para ganar de nuevo la erección total.

En unos minutos comencé a tener una nueva erección y seguí meneándome y ella a pesar de sentir dolor (según me confesaba mientras se meneaba junto conmigo) me pedía que siguiera, que nunca quería olvidar ese momento en que perdió su virginidad, mi intención era complacerla en todos sus deseos, volvimos a coger a un ritmo diabólico. Yo estaba sorprendido de descubrir lo caliente que estaba esa hembra que minutos antes era todavía una niña, ¡que arrechura tenia! Se la metía con fuerza hasta el fondo, quería que ella tampoco olvidara quien fue el que la hizo mujer.

Ese segundo orgasmo vino también pocos minutos despues de recomenzar, ella disfrutaba con cada embestida, cada golpe de mi pelvis sobre la de ella me hacía sentir algo en la punta de mi verga, era algo un poco duro, yo pensé que era el cuello de la matriz, eso por supuesto me hizo hinchar aún más al saber que mi verga era suficientemente grande para llenarle esa vagina virginal. Tuvimos otro orgasmo de pelicula. Nunca olvidaré esa noche. Ni su olor, ni su sabor.

Terminamos en un orgasmo hermoso, sentí una pasión muy grande por ella, la besé y

pudiese jurar que sentí mucho amor en ese momento.

Ella se juntó a mi pecho y nos besamos mucho tiempo, la acaricié y llevé mis manos a su conchita, sentí mis jugos y los de ella, el morbo me llevó a verle su rajita y descubrir sus jugos mezclados con los míos y sangre...esto me encendió de nuevo, mi pinga respondió a lo que veían mis ojos. la besé y enseguida ya tenía una semi ereccion había soñado con ese culito virginal y no iba a dejar pasar ese momento único, le metí un dedo en la chocha y con sus jugos le humedecí el culito, un dedo se dejó colar y luego otro más.

Masajeé su entradita trasera con todos mis malos pensamientos en intenciones, quería acomodarla para penetrarla por el culo, no hay mujer que sea capaz de olvidar quien fue el que la enculó por primera vez. Ella me tomaba la verga con las manos y estaba chupándomela, era tierno ver esa carita y esos labios acariciando mi verga.

La tomé por la cintura y colocandome detrás de ella apunté mi verga a su culito sin estrenar, me tocó ensalivarle el ojete, se lo mojé con saliva y jugos vaginales, metía mi pinga en su vagina para buscar humedad, se la coloqué en el culo y comencé a empujársela, estaba muy estrecho, empujé más y la cabeza desapareció en su humanidad, yo veía todo ya que la tenía en una posicion de perritos. Segui empujando y ella comenzó a gritar de nuevo, me pedía que se la sacara, que le dolía mucho yo no tenia la menor intencion de obedecerla, ¡me la enculaba por que si!

Escupí varias veces sobre su culo para lubricar un poco la penetracion, surtió efecto y despues de varios minutos se la meti toda, ella gemía, lloraba, largos lagrimones corieron por sus ojos y mejillas pero ya se lo tenía adentro. Lo dificil ya había pasado, así que comencé un suave y lento ir y venir para acomodar mejor mi verga en su estrecho culito, más saliva ayudó en la situacion y en poco tiempo ella estaba recibiendo la primera cogida por el culo de su corta vida, sus nalgas eran hermosas. Morenas y anchas, la tomé por la cintura y sin reparar en sus gritos se la metía hasta el fondo para luego retroceder casi hasta el punto en que veía mi cabeza salir de su culo, eso nunca se borrará de mi mente,¡nunca!

Mi euforia fue aumentando y ella me pedia a gritos que se la sacara, embestí muchas veces hasta que me vine en su hoyito, que desde ahora tampoco era virgen, terminé en sus entrañas, era tibio y muy apretado, de hecho me hacía doler la pinga, pero el placer era extraterrestre, ella se echó sobre la cama y estaba aún encima de ella, la besaba en la nuca, se la mordisqueba, le besaba las orejas. Varios minutos pasaron y mi pinga ya fláccida y sin fuerzas salió lentamente de su culito, ella lloraba, le dolian todos sus orificios. Me dijo que estaba feliz de haber perdido su virginidad conmigo, que jamás olvidaría quien la había hecho mujer. Nos besamos, nos duchamos juntos y luego la llevé a recojer su auto.

Nunca, jamas olvidaré aquel 24 de julio. Poco tiempo después me tuve que mudar a otro país por razones que prefiero mantener ocultas para proteger su identidad. Nos vimos seguido por un año o algo más, cada vez que mi trabajo me llevaba de regreso a donde salí. Nos amamos con pasión en cada ocasión. Hoy no se quien estará comiendo tan deliciosa fruta. Solo se que le envidio.

Autor: Marzo54

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