UNA FIESTA PRIVADA - Sara se tumbo encima de mi, pero esta vez mirandome, asi que la penetre por la vagina, y Juan por el culito. Estuvimos asi un rato, Sara besandome a mi y Clara comiendole el culo a JuanUNA FIESTA PRIVADA Sara se tumbó encima de mí, pero esta vez mirándome, así que la penetré por la vagina, y Juan por el culito. Estuvimos así un rato, Sara besándome a mí y Clara comiéndole el culo a Juan El viernes pasado estuve en casa con mi novia Sara y con tres parejas más de amigos. La idea era cenar algo de tapas, tomar unas copas y fumar algunos porrillos. Todo fue bastante bien, y entre porros, cervezas y rones nos echamos unas cuantas risas jugando a los típicos juegos chorras en los que tienes que beber cuando fallas alguna pregunta o prueba.
Al llegar las 3 de la mañana, dos de las parejas decidieron marcharse a sus respectivas casas y la otra decidió quedarse a dormir en una de las habitaciones que estaban vacías, Juan y Clara.
Antes de sobar Sara sugirió fumarse un par de porrillos dormilones, pero a alguien se le fue la mano... Nos quedamos tan pasmaos que a nadie le importó que el plus estuviese emitiendo una porno.
De repente todos caímos en la cuenta, hubo miradas de complicidad y una carcajada general. Clara, que estaba sentada a mi lado, cogió el mando, quitó el volumen y se puso a doblar la voz de una de las actrices porno. Al poco la actriz estaba en plena comida de coño, por lo que su papel se reducía a gemidos y gritos de placer. Entre gemido y gemido se descojonaba de la risa, mirando a Sara haciéndole guiños para que hiciese lo mismo. Sara, ni corta ni perezosa empezó a imitarla, pero tocándose. Pronto estaban las dos 'fingiendo' masturbarse en las butacas de mi salón.
Siguiendo metidas en el papel de las actrices, empezaron a intentar que las hiciésemos caso, igual que en la película (al parecer había un tío que no quería tener relaciones sexuales en el puto día en el que todas las pavas a las que se encontraba estaban cachondas). Yo dejé de mirar a Sara, ya que era Clara la que me estaba puteando. Gimiendo no paraba de decirme, cabrón, fóllame, fóllame... En una de esas a Clara se le fue la boca y me coló un beso, del cual yo me dejé llevar. Después de 20 segundos nos paramos, miramos a nuestro lado y Sara y Juan estaban en lo mismo, así que seguimos a lo nuestro.
Comencé a besarle el cuello mientras arrancaba de un tirón los botones de su camisa, y de repente dos tetas enormes delante de mí. Al parecer se había quitado el sujetador a lo largo de la noche, pues lo vi a la mañana siguiente colgado del ventilador. Comencé a comerle las tetas, pegando lengüetazos en sus pezones e intentando saborear al máximo su sudor. Después le levanté las piernas, le subí la falda y le quité el tanga blanco, el cual vi bastante húmedo. Tenía el coño rasurado, como me gusta.
Le hice una de esas comidas de coño por las cuales mi novia Sara me quiere allí en mitad del salón, y ella no paraba de soltar sus flujos. En un momento dado me quedé chupando como un murciélago colgado de su clítoris, y ella empezó a correrse como una loca. Aproveché y levanté sus piernas un poco más, y mientras le metía un p una postura similar en un sofá cercano. De repente Sara y Clara se dieron cuenta de que no estaban muy lejos la una de la otra y empezaron a besarse y a tocarse y a pellizcarse los pezones mientras nosotros las penetrábamos desde abajo.
Cuando Clara se hubo corrido otra vez saqué mi pene de ella y lo retiré un poco hacia atrás, apuntando a su ano. Ella gritó ¡Ostias, que buena idea, siiii! De repente se dejó caer y mi verga entró dentro de su ano. Yo lo estaba flipando, lo tenía suave y muy lubricado por la comida que le había hecho antes. Tenía una perspectiva de su culo alucinante.
Al cabo de unos minutos así se reclinó hacia atrás, dejando su coño a la vista de Sara y de Juan. Fue Sara la que se lanzó primero a chuperretearlo, dando de vez en cuando un lametón a mis testículos. Me parece que fue en este momento la primera vez que a Clara se le escapó un chorro de pis, ya no recuerdo. Cuando Sara se retiró Juan le introdujo el pene por la vagina, con lo que ya éramos dos los que la empujaban hacia arriba por sus agujeros.
Al cabo de cinco minutos Clara empezó a moverse como si le estuviese dando una convulsión, y c
omenzó a apretar cada vez más los esfínteres. Se salió de todo el jaleo, pero Sara no la dejó en paz, intentando masturbarla. Creo que aquí fue la segunda vez que Clara se meó en la alfombra...
Ahora era el turno de Sara, quien quería exactamente lo mismo que Clara. Se tumbó encima de mí, pero esta vez mirándome, así que la penetré yo por la vagina, y Juan por detrás. Estuvimos así un rato, Sara besándome a mí y Clara comiéndole el culo a Juan. Menuda postal...
Después de corrernos todos y quedarnos en paz acabamos durmiendo los cuatro en los sofás del salón. Lo mejor, a la mañana siguiente, despertarme con una felación de Sara y de Clara a la vez... pero eso ya es otra historia.
Autor: Escritorderelatos |