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EL MARIDO DE LA PRIMA DE MI ESPOSA - Lami sus bolas, chupe su enorme cabezota, y la meti hasta el fondo de mi garganta, despues de unos minutos de mi labor, me dijo, ya me vengo, mmmmmm, que rico, Marito, mamas mejor que mi vieja

EL MARIDO DE LA PRIMA DE MI ESPOSA Lamí sus bolas, chupé su enorme cabezota, y la metí hasta el fondo de mi garganta, después de unos minutos de mi labor, me dijo, ya me vengo, mmmmmm, que rico, Marito, mamas mejor que mi vieja

Hola, mi nombre es ficticio, por razones obvias, pero lo que les cuento es totalmente real, soy Mario y vivo en una ciudad al norte de México, razón por la cual, casi todos los parientes de mi esposa, quien es del estado de Querétaro, en su camino al vecino país del norte, pasan unos días en mi casa, mientras esperan a que los crucen ilegalmente.

Hace un par de semanas llegó el esposo de una de las primas de mi mujer, un tipo por demás simpático y según mi mujer bastante agradable y guapo.

Martin, que así se llama, es de los altos de Jalisco, es blanco, muy velludo y con ojos de color, mide aproximadamente 1.80 mts y muy marcado su cuerpo, a pesar de ya tener alrededor de 40 años.

La primera noche que pasó en casa, todo estuvo de lo más normal, que saludos de parte de las primas y demás, ya cuando mi esposa y yo nos acostamos, empezó lo bueno, ya que una de mis fantasías más cachondas es ver a mi esposa cogiendo con otro, cosa que nunca hemos hecho, porque a mi esposa no le agrada la idea, pero, sí me deja fantasear con eso y teniendo al esposo de su prima a la mano y al ver que le atrajo físicamente a mi esposa esa noche cogimos de lo más rico utilizando un consolador de plástico, que recientemente adquirimos, (y que en más de una alguna ocasión ella lo usó en mi) como si fuera la verga de Martin y yo le insistía para que lo hiciéramos realidad, al terminar de coger, nos dormimos cansados.

Por la mañana, yo seguía insistiendo y ella se molestó, aunque por dentro, creo que lo deseaba tanto como yo.

Por la tarde, al regreso de mi trabajo, me dijo que uno de sus hermanos había tenido un accidente, que tenía que ir a verlo, él vive en una ciudad que está como a 100 kilómetros de aquí, asíi que por la noche la llevé, pero resultó que tuvo que quedarse por una cuestión del hospital, ya que era algo grave.

Para no regresarme solo, Martin me acompañó de regreso y en el camino, platicamos de todo hasta llegar al tema sexual, yo creí que era algo cerrado, pero resultó todo lo contrario, bastante experiencia y más cachondo de lo que aparentaba, incluso se atrevió a decir que mi esposa, a pesar de sus 44 años, estaba bastante cogible, a lo que yo me reí de su ocurrencia y le confié aquella fantasía escondida, él apuradamente contestó, que si yo quería él me la podía hacer realidad.

Estás loco, Martin, le dije, que tal si me la lastimas, eres más alto que yo, quizás también la tengas más grande, pues si quieres te la enseño cuando lleguemos a tu casa, me dijo.

Una vez en casa, nos tomamos una cerveza, él ya alborotado me recordó, ¿te la enseño? no mano, le dije, cálmate, aunque por dentro ya tenía ganas de vérsela y no solo eso, yo creo que él se dio cuenta, pues insistió, al punto que se la estuvo agarrando por sobre el pantalón, hasta lograr que se le pusiera dura.

Una vez con la erección completa, se bajó el pantalón, oye, porque no sacas el consolador de tu esposa, lo comparamos con mi verga, a lo mejor te animas, yo, ya algo cachondo, fui por el consolador, este era de látex, algo grueso, de ocho pulgadas, mismas que yo ya había probado, mientras mi esposa solo se comía la mitad o poco más.

Cuando Martin lo vio, me dijo, no wey, está muy grande, yo solo tengo como 15 centímetros o algo así, sacó su verga y si bien no era muy grande si tenía unos 17 centímetros más o menos y muy gruesa y cabezona, comparada con la mía y muy venuda.
¿Y la tuya? me preguntó, me bajé mi pantalón y ya mi verga estaba totalmente parada y el líquido pre-eyaculatorio salía por la punta, ¿tú nunca te has metido con un hombre?, me preguntó Martin, no, le contesté, pero mi esposa alguna vez ya me ha metido el consolador, ¿en serio? me dijo, si, pero nunca lo he hecho con un hombre, ¿y por que no lo intentas conmigo?, se ve que te ha llamad


o la atención mi verga, dijo...

Así que me hinqué y por primera vez en mi vida probé el sabor de una verga, al principio como que la conciencia impedía que mis sentidos estuvieran en lo que estaba haciendo, pero después de unos minutos, me dediqué a mamarle la verga a Martin, al tiempo que él me decía cualquier cantidad de groserías que me ponían más y más caliente...

Lamí sus bolas, chupé su enorme cabezota, y la metí hasta el fondo de mi garganta, después de unos minutos de mi labor, me dijo, ya me vengo, mmmmmm, que rico, Marito, mamas mejor que mi vieja, entonces dámelos en la boca, quiero saber a que saben.

De repente, el primer chorro de mecos, bañó mi garganta, luego, otro y otro, que bebí como un poseído, seguí mamándole la verga hasta que se puso flácida, unos minutos después, Martin me dijo, si quieres te la meto, nada más dame una mamada para que se me pare de nuevo.

Ni lerdo ni perezoso puse manos a la obra y de nuevo empecé mi labor, la metí toda en mi boca y chupé y mamé hasta que se puso dura de nuevo, saque lubricante y me coloqué en cuatro patas, él apuntó su verga en la entrada de mi culo e hizo presión sobre de el, poco a poco se fue abriendo camino, mientras yo sufría, Mmmhhh, como sufría, hasta que sentí sus huevos chocar con mis nalgas, mmmmmm...

Mario, estás bien apretadito, mmmmm, bien rico, ¿te gusta?, me encanta Martin, ¡cógeme!, ¡dame verga! le urgí, el empezó a bombear su verga en mi culo, una y otra vez. Después de un rato, sentí como esta se hinchaba dentro de mi culo y algo caliente inundó mis intestinos, yo igualmente, sentí como mi verga, sin tocármela siquiera, expulsaba mi semen, en unas contracciones locas, que apretaban la verga de Martin, que ya comenzaba a a ponerse blanda.

Cuando todo pasó, Martín, me dijo, oye, Mario, en serio que coges muy rico, estás bien apretado, ¿de verdad es tu primera vez?, ¡claro! le conteste, y espero que no sea la última, a lo cual dijo, si quieres por la mañana te la vuelvo a meter, despues nos bañamos y nos acostamos en mi cama y yo claro, ocupando el lugar de mi esposa.

Ya por la mañana, lo desperté con una rica mamada, pero esa historia luego se las cuento, ah!, tambien lo que pasó unos dias despues, cuando mi fantasia se hizo realidad y entre mi esposa y yo, le dimos un servicio inolvidable a Martín.
Sus comentarios a mi correo.

Autor: Maritom maritom41 (arroba) hotmail.com

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