FUI ENGAÑADA EN EL HOTEL - Me retorcia de placer, le dije, pensando que era mi marido, segui, la saco, pidio permiso a mi marido y me la metio por el culo, mi marido se masturbaba viendo como aquel tipo se tiraba a su mujercitaFUI ENGAÑADA EN EL HOTEL Me retorcía de placer, le dije, pensando que era mi marido, seguí, la sacó, pidió permiso a mi marido y me la metió por el culo, mi marido se masturbaba viendo como aquel tipo se tiraba a su mujercita Hola, me llamo Ana, y les quiero relatar lo que me sucedió hace como un mes, durante unas vacaciones. La verdad de esta historia la supe unas semanas después, cuando mi marido se atrevió a contármela. Habíamos ido a pasar unos días olvidándonos de todos nuestros problemas cotidianos, y pensábamos recordar la época de pasión de cuando éramos novios.
Nuestra habitación era atendida por un chico joven muy atractivo. Una noche, haciendo el amor, mi marido me dijo que me imaginara haciendo un trío con él. Me excitó muchísimo, aunque sabía que no sería capaz de hacerlo en verdad.
Otra noche, frente al televisor, viendo una película porno de un canal privado, llevábamos como 20 minutos haciendo el amor cuando en la pantalla apareció una pareja joven. En la película, la chica se apoyó en la pared, dándole la espalda a su compañero, este empezó a restregar el miembro en las nalgas de ella hasta que adquirió un tamaño considerablemente grande, y poco a poco se lo fue metiendo hasta penetrarla totalmente, la chica gemía fuertemente ante cada embestida de su pareja.
Mi marido entonces me preguntó que si a mí no me gustaría tener un pene así de grandote adentro, yo en medio de la excitación le dije que sí, pero que por ahora quería disfrutar del que tenía adentro. Mi marido siempre me había insistido para que tuviera sexo con otro hombre, pues quería ver cómo otro me follaba, pero yo siempre me había negado diciéndole que él me bastaba.
Pese a todo, yo estaba realmente excitada cuando llamaron a la puerta. Como estaba desnuda, pasé a la habitación y mi marido se puso el slip y salió a ver quién era. Se trataba del joven empleado del hotel, que traía unas botellas de agua que habíamos pedido a la cafetería. Mi marido cogió el agua y despidió al chico. Luego entró en la habitación. Yo estaba caliente esperando su regreso. Corre, que me enfrío, le dije. Pero en verdad, el conserje no se había marchado. Mi marido le había dicho que esperara en el salón pues tenía una sorpresa para él. Mi marido sabía que yo le gustaba al conserje, pues me miraba excitado cada vez que pasaba frente a él.
Mi marido volvió a la habitación, sin decirme nada del conserje, como si estuviéramos los dos solos, y tras unas caricias excitantes, mi marido me dijo que quería hacer algo nuevo: atarme las manos y los ojos. Yo, inocente, sin saber el engaño, acepté y a los pocos minutos estaba amarrada al cabezal de la cama, desnuda, sintiendo como mi marido me chupaba el coño y luego me metía la polla.
Yo no lo supe en ese momento, pero mi marido me contó luego que el joven conserje asomó la cabeza y él le hizo una señal para que entrara sin hacer ruido, así lo hizo. Mi marido se retiró un poco, yo le pedía que no la saque, que siguiera dándome duro. Me dijo: tranquila, ahora mismo te la vuelvo a meter.
El joven conserje ocupó su lugar en silencio. Yo no sabía nada, pues estaba con los ojos vendados. Y de una me la metió hasta el fondo, aferrándose a mis nalgas. Me bombeaba de una manera magistral, yo gemía y pedía más, pensando que era mi marido. No imaginaba que hubiera una tercera persona en la habitación. Mientras el joven me follaba, el pene de mi marido estaba que estallaba, pues al fin tenía esa deliciosa imagen soñada de ver a su mujer penetrada por otro.
Yo me retorcía de placer y le pedía, pensando que era mi marido, que siguiera. Al rato, la sacó de mi chocho y, con el asentimiento de cabeza de mi marido, que le daba permiso, me la metió por el culo. Yo no hacía otra cosa que gemir y mover mis caderas al ritmo de quien me daba duro.
Mi marido se masturbaba viendo como aquel tipo se tiraba a su mujercita, que seguía con los ojos cerrados pensando que era él. Era fantástico ver como te enculaba, me dijo d&iacu
te;as después. Ojalá hubiera podido meterte yo la polla por la boca, o por el coño, pero entonces hubieras descubierto el engaño.
Yo comencé a gritar groserías, gemía con mucha fuerza, mientras el tipo me apretaba fuertemente las nalgas y los senos, las embestidas que me daba eran con mucha fuerza, mi marido creía que el joven me iba a desbaratar, pero yo lo estaba pasando de maravilla. Solté un enorme grito y decía: Cabrón, como lo haces me gusta, metémela más duro, hoy te estás portado como todo un semental, más duro...
Y el semental me complació, me bombeó como quince minutos, al cabo de los cuales me echó una enorme cantidad de semen entre las nalgas. Yo me estaba corriendo y mi marido viendo mi cara de placer se la meneó más rápido y se corrió también.
Al rato, el joven y mi marido salieron en silencio. Mi marido hizo una foto de la polla del joven para tener una prueba de que alguien había estado en la habitación y se marchó.
Como digo, yo no sabía nada. Me lo contó unas semanas después. Primero no me lo creí, y entonces me enseñó la foto de la polla del joven. Yo sigo sin creer que haya sido capaz de hacerlo, pero me está proponiendo hacerlo de nuevo.
Yo primero en enfadé con él, pero ahora me gusta la idea y estoy pensando en devolverle la jugada sin avisarle. Quiero ser follada por otro delante de mi marido, pero que sea un chico joven, guapo y que tenga una polla muy grande, no como la de la foto ni como la de mi marido, que son normalitas tirando a pequeñas.
Autor: Naranja Naranja |