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SEXO MAÑANERO - Apunto su pene en mi dilatada vagina, que otra vez recibio todo ese pedazo de carne en un impulso de una vez, mientras los dos moviamos las caderas para tratar de satisfacernos el uno al otro

SEXO MAÑANERO Apuntó su pene en mi dilatada vagina, que otra vez recibió todo ese pedazo de carne en un impulso de una vez, mientras los dos movíamos las caderas para tratar de satisfacernos el uno al otro

Saludos a todos los lectores y visitantes, primeramente a mí me gusta mucho leer este tipo de cosas, pero creo que sería mejor si fueran reales, y debido a que he tenido contacto con algunos escritores(as) me decidí a redactar una de mis historias.

Todo, desde que comencé con los juegos eróticos con mi novio cuando éramos muy jóvenes (ahora tenemos 20), bueno lo que les quiero contar ocurrió aproximadamente hace 2 meses. Como estoy estudiando ya en la Universidad mi horario de clases es generalmente por las tardes, y el de mi novio es muy variable debido a que algunas veces asiste en la mañana y otros días por la tarde.

Un día en su casa estaba solo por la mañana debido a que su padre trabaja y su madre había tendido que salir de la ciudad con urgencia, me invitó a tomar el desayuno en su casa, para nosotros no es raro el contacto sexual, pero la verdad se me hizo raro que me invitara, imaginé que algo estaba planeando y no me haya querido decir, pero tengo que reconocer que soy algo cachonda (por no decir bastantito,) que enseguida acepté.

Bueno él salió de sus clases a las 9:00 de la mañana y pasó a mi casa, nos fuimos en su coche, mientras estábamos en el camino todo aconteció de manera normal, yo esperaba su plan, pero no le decía nada. Llegamos como 20 minutos después, como me invitó a tomar el desayuno pues se me ofreció algo, no recuerdo muy bien qué. Total que terminamos de desayunar cuando me dijo que no había nadie en casa y que podíamos hacer muchas cositas, a lo que yo le respondí haciéndome la inocente, que como que se le ocurría, entonces me miró fijamente y me dio un beso en la boca que parecía que quería sacarme lo que acababa de desayunar, creo que eso fue lo que prendió la bomba, pues yo le respondí con un otro de igual magnitud, a lo que él respondió besándome el cuello.

Lentamente me fue tocando los senos y mis pezones (debo confesar que eso me vuelve loca), claro que yo no me iba a quedar con las manos sin hacer nada, enseguida respondieron en sus nalgas (prefiero llamarlas así), que no es porque sea mi novio, pero la verdad es que están de rechupete, me lo han dicho algunas amigas también, mis manos se fueron deslizando al frente por debajo de sus jeans y de su ropa interior hasta llegar a su pene, que para entonces lo tenía erecto, y lo comencé a tasajear. Él al sentir esto encaminó sus manos hacia mi vulva, la cuál ya estaba húmeda, y sin habernos quitado ninguna prenda nos complacíamos mutuamente mientras nos besamos.

Así estuvimos por un tiempo hasta que mi novio me desabrochó un poco la blusa y me desacomodaba el brassier y mis senos quedaron al aire, me empezó a lamer los pezones como solo él sabe hacerlo, pasando con su lengua de aquí para allá, de vez en cuando una pequeña mordida mmmmm (a todos los chicos, recomiendo que pongan esto en práctica), mientras todo esto pasaba, yo ya había desnudado su pecho y enseguida comencé a lamerle sus pezoncitos, eso lo prende.
Debido a que el calor era mucho decidimos ir a su cuarto, en cuanto entramos, lo tomé por la cintura desabroché su cinturón y sus jeans quedando sólo con ropa interior, mmmmm que hermosa imagen, me deshice de su ropa interior y como me había agachado para quitársela cuando levanté la cara, no era ninguna coincidencia, yo lo había hecho con toda la intención para que su pene me quedará justo a la altura de la boca, (esto lo hice por mi alta temperatura y la lujuria que tenía en ese momento y como antes había leído en algunos relatos que a los hombres les fascina lo que le iba a hacer enseguida), ya había tocado su pene con mis labios, pero nunca le había hecho una mamada como se la hice esa vez, mi novio tiempo después me dijo que se sorprendió ante tal acto, pero le gustó muchísimo, su pene estaba a en su máxima erección, no sé si por mi calentura, pero nunca lo había visto así, con lo que yo estaba encantada al tener ese pedazo de carne h&ua


cute;meda en la boca, se la dejé muy roja por que se la estuve mamando por un buen tiempo.

Después al sentir que eyaculaba en la boca (nunca he tenido semen en mi boca, pero la verdad no me gustaría), reaccionó rápidamente y se apartó de mí, como yo todavía tenía la ropa puesta desabrochó totalmente mi blusa y mi falda y me las quitó en un dos por tres, me quedé en ropa interior, a mi novio le encanta observarme así, sin perder más el tiempo me sacó el brassier y me bajó la tanga que esta por demás decir que estaba súper mojada. Muy lentamente me depositó sobre la cama y de igual forma me abrió las piernas, yo casi no lo había dejado hacerme esto más que un par de ocasiones, pero esta lo ameritaba, así que lo dejé continuar.

Primeramente fue hacia mi abdomen, haciéndome cosquillas en el ombligo, fue bajando hasta llegar hasta mí ya muy húmeda vagina, solo de acordarme me vuelvo a mojar, muy despacio se fue abriendo camino a través de mis labios vaginales hasta que hizo el contacto mágico con el clítoris, en ese momento recuerdo muy bien que me retorcí del gusto que tenía, él notó esto y sus movimientos con la lengua fueron más rápidos, yo estaba que no podía más y él tuvo la magnífica idea de introducir el dedo medio en mi vagina, el placer hasta entonces era impresionantemente morboso; no pude más y tuve mi primer orgasmo de la mañana. Quedé como muerta, porque había tenido orgasmos, pero ninguno se le comparaba a este y yo no sabía lo que me esperaba.

Nosotros no cuidamos mucho con eso del embarazo, pero debido a que mi regla acaba de terminar y a lo caliente de la situación decidimos hacerlo sin preservativo, como él me acababa de dar una excelente mamada yo estaba boca arriba, tenía las piernas abiertas y mi vagina muy, pero muy húmeda, lo cual no facilitó la primera penetración, sus testículos tocaron mi cuerpo sin ninguna dificultad, de esta forma estuvimos haciendo el amor hasta que terminé yo primero y él al oír mis gemidos que eran casi gritos le provocó una sensación poderosa, me sacó el pene y como ya lo habíamos hecho antes, lo masturbé hasta que terminó con una gran eyaculación que me embarró todo el abdomen y casi mis senos, nos abrazamos muy fuerte, nos besamos, nos decíamos cuanto nos queríamos. Cuanto terminamos nuestro primer numerito eran casi las once de la mañana.

Al descansar un momento, mi hombre me dijo que deseaba verme bailando como si fuese una bailarina nudista (en palabras elegantes, yo se muy bien que él se refería como si yo fuera una puta de burdel), yo accedí, recogí mi ropa, fui fuera de la habitación a vestirme yo no se para que si me iba a desnudar nuevamente), mientras que él ponía una música adecuada para el acontecimiento que estaba por venir, cuando estaba todo listo entré y comencé a mover las caderas como si de verdad fuera una ramera, y observé inmediatamente la reacción en su pene, poco a poco fui deshaciéndome de las prendas hasta quedar otra vez como dios me trajo al mundo.

Yo estaba deseosa de más y no podía dejar ir tal oportunidad, así es que aproximé mi boca a su pene para que volviera a ponerse totalmente como un soldado listo para entrar en acción, cuando esto ocurrió, me puse en cuatro dejándole ver mi hermoso trasero, lo que no pudo desaprovechar tampoco él. Apuntó su pene en mi dilatada vagina, que otra vez recibió todo ese pedazo de carne en un impulso de una vez, mientras los dos movíamos las caderas para tratar de satisfacernos el uno al otro, le pedí que acariciara mis senos, que me pellizcara los pezones que de por sí estaban ya muy duros y rojos, sentíamos un gran placer al estarlo haciendo en esa posición, a mí me gusta en esos casos sentirme un poco dominada, y que mejor posición que esa, es una de las que más me gusta. Sin que él todavía terminara yo fui la que comenzó a gritar fuertemente de placer al sentir otro orgasmo, nunca había tenido tantos orgasmos en una solo sesión de sexo.

Al terminar yo le pedí que la sacara porque me estaba lastimando un poco, él continuó exagerando el roce. Él de muy buena gana aceptó, cuando me la sacó yo me tumbé boca arriba, él como estaba deseoso de terminar se acomodó para que hiciéramos un fabul

oso 69. El aroma en la habitación era una mezcla del olor de mis líquidos vaginales y el de los suyos, es inconfundible ¿no creen? Sin dejar que se me escapara ni un solo centímetro de pene, lo lamía como si fuera una rica paleta de hielo, y él hacia lo mismo con mi vagina, me introducía un poco la lengua al mismo tiempo que rozaba mi clítoris. En ese momento él me gritó que estaba a un punto de venirse (o correrse), nos volteamos él quedó boca arriba y con mi mano le seguí dando un masaje que según él me decía era fenomenal y que no quería que dejara de hacerlo, hasta que explotó, otro gran chorro de semen saltó de su pene y para nuestra mala suerte, llenó toda la sábana de su cama.

Para relajarnos un poco, y como ustedes recordaran las caricias en los senos me encantan, mi novio lo sabe por supuesto, fue a la alacena en la cocina por un poco de mermelada de fresa y me untó un poco en cada pezón, así me quitaba la mermelada con la lengua a la vez que me hacía sentir deseos de ser penetrada nuevamente, este ejercicio de untarme y limpiarme los pezones me lo hico como cinco veces (chicos, les recomiendo esto también), a esto yo respondía con gemidos que hacían que mi hombre se excitara, lo noté porque el pene se le ponía duro y grande otra vez.

El último acto que tuvimos esa mañana que ya se había convertido en tarde, fue cuando un poco desesperada por mis ganas de pene lo aventé de espaldas a la cama, él quedó con el pene como un asta de bandera, me le monté como si fuese una moto, me acomodé su órgano en el mío, aquello se convirtió en una carrera loca de un caballo, movía mis caderas con ganas de que me destrozara toda la vagina, útero y demás, en momentos hacía círculos sobre su pene, en otros era un movimiento de va y ven, como siempre los primeros movimientos son lentos, después van tomando un ritmo más acelerado conforme el momento del orgasmo se acerca, los gemidos de placer se iban tornando en gritos de una sensación que solo el placer sexual proporciona.

Como él ya había tenido dos eyaculaciones bastante fuertes tardó un poco más que de costumbre la siguiente, así es que con mis movimientos frenéticos terminé mojando todo su pene con mis líquidos que eran tal cantidad que las gotas escurrían por encima de sus testículos que debido a tanta acción se encontraban muy inflamados. Como esta vez él estaba boca arriba, me decidí a darle la mejor mamada que jamás pudiera recibir en su vida, así lo hice, me acomodé de tal forma que él pudiera observar mi vulva toda húmeda y roja, pero le hice saber que no quería que me tocará solo que me observara y no porque no quisiera, quería que se concentrara en recibir el mayor placer posible, le permití que tocara mis pezones por que se que eso también le gusta, de solo pensar en la posición que teníamos me dan ganas de tener un pene entero en la boca, mmmmmm, él sabe que no me gustaría que me eyaculara en la boca, así es que cuando estaba a punto de venirse por última vez, me lo hizo saber y continué la tarea con mis manos.

Con una le hacía como dicen por ahí una formidable chaqueta y con la otra le sostenía los testículos, al estar en dicha posición, observaba muy detenidamente como su piel cubría y al siguiente instante dejaba al aire el glande, y me preguntaba como era posible que el pene puede cambiar de tamaño en tan poco tiempo, estaba tan pensativa que no me di cuenta que mi tarea estaba surtiendo efectos y mi hombre eyaculaba, pero esta vez lo hacía sobre mi cara, me sentí un poco sucia, ahora si como una puta de las películas pornográficas y al momento me fui a lavar la cara al baño. Mi novio entendió lo sucedido y me siguió al baño y me dijo que le permitiera que fuera él quien me limpiara la cara, pero debido a que la temperatura seguía en un alto nivel y que estábamos solos en casa, decidimos tomar un baño los dos juntos.

Esto en verdad era nuevo para nosotros, y la idea de estar los dos mojados en un espacio tan reducido hacía que la piel se me pusiera como la de una gallina. Fue la ducha más placentera de mi vida, porque fui bañada por el hombre que amo de todo a todo, desde el cabello hasta la punta de los pies, claro hubo una mayor atención en mis senos y mi vulva. Yo claro en cada centímetro de su pene. Al sal

ir de tomar la ducha, yo lo vestí, aprovechando cada ocasión para tocarlo, y lo mismo él. Por último nos dimos un beso muy tierno y prometimos que esto se tenía que repetir no sólo una vez, si no que muchas más.

Bueno espero que le haya gustado y excitado este relato.De ser así, aguardo tu voto.Un beso Lucy...

Autor: lucy_solis

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