DAMA DE COMPAÑIA POR ERROR - Comenzo a penetrarla disfrutando cada roce con los humedos labios vaginales de Sofia, ella sentia como se llenaba su vagina con cada trozo de esa preciada carne que se iba perdiendo en sus entrañasDAMA DE COMPAÑÍA POR ERROR Comenzó a penetrarla disfrutando cada roce con los húmedos labios vaginales de Sofía, ella sentía como se llenaba su vagina con cada trozo de esa preciada carne que se iba perdiendo en sus entrañas Sofía es una alta ejecutiva de una institución financiera, casada hace 5 años con Alfredo un exitoso empresario de 53 años, ella tiene 34 años, es una mujer elegante, de muy buena figura, cabello castaño claro, ojos verdes, piernas esbeltas, senos medianos pero muy firmes.
Se encontraba fuera de la ciudad para cerrar un contrato financiero, el cual se cerró más rápido de lo que pensaba, con todo el día por delante salió de compras, de regreso al hotel, después de dejar las bolsas de la compra en la habitación, decide bajar a tomar una copa en la tasca del hotel, entra y observa el lugar desolado, quizás por la hora, se encuentra bastante solo, poca clientela, busca una mesa bastante apartada y se sienta, el mesonero se acerca y le toma el pedido, al rato le trae un coñac, trascurrido poco tiempo, Sofía va por su segundo coñac, distraída en sus pensamientos no se percata que se acerca un caballero, elegante, entre 45 a 50 años, de baja estatura y delgado , entradas bien pronunciadas y un delgado bigote, Sofía le sonríe al mirarlo, él muy respetuosamente saluda y toma asiento.
Sofía lo mira a la cara intrigada intenta reclamarle por la actitud, cuando este la interrumpe dándole explicaciones y pidiendo disculpas por el retardo, inmediatamente llama al mesonero pide un brandy para él y otro trago para la dama.
Muy cortés se presenta, dando solamente su apellido, Sr. Muñoz, le pregunta el suyo a Sofía, quien aun intrigada se lo indica, inmediatamente le pregunta a Sofía, si suben de una vez a la habitación o se toman otro trago, le entrega un recibo de banco como señal de haber cancelado por sus servicios y de manera de justificación, le pide disculpas, porque es la primera vez que contrata una dama de compañía.
Sofía, casi suelta la carcajada, al darse cuenta, que este señor la ha confundido con una prostituta, pero se aguanta las ganas y deja que este señor continúe creyendo que está con una dama de compañía, la situación le da un poco de morbo, por una parte un sujeto que para nada se acerca a su tipo de hombre y por la otra el hecho de estar lejos de casa y en un lugar donde nadie la conoce le brinda la oportunidad de satisfacer las ganas de sexo que tiene desde hace un tiempo, por falta de atención de parte de su marido en los últimos meses, lo piensa un poco, y decidida a continuar con la confusión, le indica al Sr. Muñoz que suban de inmediato a la habitación.
Salen del bar, camino a los ascensores, Sofía está cachonda con la situación, nunca le había sido infiel a Alfredo, aunque si le había rondado la idea, solo que no se había presentado la oportunidad y ella no se había atrevido a tomar la iniciativa, ahora le había llegado, pero de una manera extraña y con un tipo chiquito, flaquito y feo pero decidió jugársela.
El ascensor se detiene en el piso 16, Sofía está hospedada dos pisos más arriba, entran a la habitación, es más amplia que la de ella, una inmensa cama matrimonial, el tal Sr. Muñoz está un poco nervioso, le ofrece un trago del bar que hay en la habitación, ella lo acepta, Sofía sonríe, pensando que en esa habitación, hay un aprendiz de putañero y una aprendiz de puta, a pesar de lo jocoso de la situación, su entrepierna se esta tomando la situación muy en serio, su coño se esta humedeciendo.
El Sr. Muñoz comienza a quitarse el saco y la corbata y le indica a Sofía la puerta del baño, Sofía entra y tranca la puerta, comienza a desvestirse, una vez desnuda se para frente a un espejo de cuerpo entero, observa su figura desnuda, sonríe satisfecha por lo que ve, sus senos firmes con sus erectos pezones, su vientre plano y su depilado coño que muestra señales de humedad, con el dedo medio recorre su húmeda raja, para luego chupárselo, se voltea y observa su respingado trasero con sus dos hermosos glúteos, en voz baja dice; tremenda puta te vas a t
irar chiquitín, decidida sale del baño, pero se lleva una inmensa sorpresa, el Sr. Muñoz, está desnudo sobre la cama, pero esa no es precisamente la sorpresa, la sorpresa tiene como 23 cm. de largo y un grosor incalculable, Sofía duda, piensa que nunca le han metido uno de esas dimensiones a pesar de haber tenido algunos hombres en su vida, pero ninguno con ese tamaño.
Muñoz, también fue sorprendido por la hermosa figura y belleza de Sofía, que con su cabello suelto hacía que sus ojos verdes resaltaran más, anonadado ante semejante diosa y sabiendo que en su puta vida, jamás tendría una hembra como esa a menos que pagara una alta suma, como de hecho lo estaba haciendo, sin perdida de tiempo le pidió que le colocara el coño en su boca y como desesperado comenzó a devorarlo, el pene de Muñoz quedó a la altura de la cara de Sofía, quien a pesar de nunca haber tenido sexo oral, pero haciendo gala de lo perfeccionista que era, pensó: si voy a representar a una puta, tengo que ser la mejor puta.
Tomando con la mano el tallo del miembro se lo colocó entre los labios y con delicadeza comenzó a succionar y a lamer, como si de una paleta de helado se tratara, por otra parte, la experimentada lengua de Muñoz se desplazaba con conocimiento de causa, desde el clítoris, recorriendo la raja entre los labios vaginales, hasta llegar al orificio anal, sus mágicos dedos algunas veces se perdían en la cavidad vaginal y otras veces hurgaban el virginal hoyuelo anal.
Sofía no podía concentrarse en la labor de mamarle la verga a Muñoz, el gozo que le estaba proporcionando este, con su destreza lingüística era tal, que solo atinaba a agarrarle la verga con las manos y gemir como una perra herida, su cintura se movía como una pera de box al ser golpeada, pronto llegó un estrepitoso orgasmo, que Sofía no intentó acallarlo, sino todo lo contrario, lo gritó como para que no quedara dudas de que lo había gozado como nunca.
Muñoz que tenía una erección al máximo, se incorporó y se plantó a los pies de Sofía, le tomó cada pierna y las separó en forma de V, le colocó la inmensa y gruesa polla en la entrada de su hermosa y depilada vulva, comenzó a penetrarla poco a poco como si quisiera disfrutar cada roce con los húmedos labios vaginales de Sofía.
Sofía por su parte iba sintiendo como se llenaba su vagina con cada trozo de esa preciada carne que se iba perdiendo en sus entrañas, sintió la pelvis de Muñoz chocar con la suya, la boca de Muñoz se apoderó de uno de sus pezones, ella con sus piernas abrazó el cuerpo del hombrecito, quien se había convertido en un gigante en el arte del sexo, Sofía prácticamente tomaba el cuerpo de Muñoz como si de un muñeco se tratara, lo subía, lo bajaba, lo apretaba, lo meneaba, el goce era al máximo, de los poros de Sofía brotaba pura lujuria y sexo, en esta oportunidad los dos tuvieron un orgasmo casi cronometrado, Sofía sentía en su interior los borbotones de semen que eyaculaba Muñoz, sus cuerpos sudados quedaron uno al lado del otro, Muñoz pensando en el culito de Sofía, ya que había pagado por un Plan Gold que consistía en follada, mamada y enculada, por su parte Sofía pensaba en lo satisfecha que estaba, no recordaba, ni una mamada, ni una follada como la que había gozado hace unos minutos.
Se encontraba Sofía inmersa en sus gratos pensamientos, cuando escucha a Muñoz decir, ahora viene el plato fuerte, la voltea boca abajo, y comienza a darle besitos en las nalgas y a lamerle la raja del culito, ella intuye cual es ese plato fuerte, pero a pesar de nunca haber tenido sexo anal, estaba decidida ha entregarle su virginal culito a ese hombrecito que tanto goce le había proporcionado.
Sentía la magistral lengua de Muñoz desplazarse por toda su rajita y juguetear en círculos con su orificio, sentía un dedo penetrarle el hoyuelo, sentía un goce diferente, su esfínter se apretaba como para no dejar salir el dedo, cuando sintió el dedo más grueso, supuso que se trataba de dos dedos, Muñoz con los dedos de la otra mano acariciaba el clítoris de Sofía para proporcionarle un mayor goce.
Sofía recordó que en su cartera tenía un pote de vaselina para las manos y se lo hizo saber a Muñoz, este lo tomó y procedió a colocárselo alrededor del orificio anal, sus dedos se internaban con más facilidad, Muñ
;oz intuyó que ya estaba listo para comerse el plato fuerte, separó las nalgas con las manos y colocó la cabeza de su polla en el virginal hoyuelo de Sofía, presionó y la cabeza comenzó su trayecto, el esfínter comenzó a expandirse facilitando la penetración anal, Sofía sentía una especie de escozor con un poco de dolor, pero aguantaba como buena hembra que era.
Sofía instó a Muñoz a que la penetrara de una, este sin pensarlo dos veces la tomó de las caderas de Sofía y presionó hacia delante, Sofía apretó los labios, sintió la pelvis de Muñoz contra sus nalgas, lo tenía todo adentro, Muñoz lo sacó y de una lo volvió a meter, esta vez entró con mayor facilidad, siguió con el ritmo de meter y sacar hasta que vio la cintura de Sofía moverse, ya comenzaba a disfrutarlo.
Sofía, quien en un principio sintió más molestia que goce, ahora comenzaba a gozar, cuando Muñoz lo sacaba, ella apretaba el esfínter y cuando se lo metía, aflojaba el esfínter, los dedos de una mano se los metía en el mojado coño y luego se los metía en la boca para saborear sus propios jugos, en esta oportunidad el orgasmo tardó más en llegar, pero eso no fue motivo, para no ser tan delicioso, como los dos anteriores.
Muñoz acabó en las nalgas de Sofía, con la mano lo expandió por todo los glúteos, lo que no sabía Muñoz es que había desvirgado analmente a Sofía y que la supuesta puta por primera vez le había mamado la verga a un hombre.
Recostados uno al lado del otro, Muñoz le ofreció una propina generosa a Sofía si esta se quedaba toda la noche, en la mañana él saldría temprano de viaje y ella podría quedarse hasta el mediodía en la habitación, Sofía aceptó quedarse pero rechazó la propina diciendo que los siguientes polvos iban por la casa.
Autor: Barmelia barmelia (arroba) yahoo.es |