MI ULTIMA NOCHE SOLTERA - Llegamos juntos al climax en una explosion de sensaciones, fue como si el me estuviese esperando para acabar juntos, eso produjo que mi orgasmo fuese mas intensoMI ULTIMA NOCHE SOLTERA Llegamos juntos al clímax en una explosión de sensaciones, fue como si él me estuviese esperando para acabar juntos, eso produjo que mi orgasmo fuese más intenso Hola, mi nombre es Camila y les contaré mi historia, espero la disfruten.
Comenzaré describiéndome, tengo 24 años, mido 1.65 mts, contextura delgada, tez clara, ojos verdes, pelo castaño y escalonado.
Yo me encontraba realizando los preparativos para mi boda, llevo 5 años con mi novio decidimos dar el gran paso, por lo que nos casaríamos en no más de 6 meses. A medida que pasaban los días, yo me encontraba ansiosa revisando cada detalle, ya que una como mujer desea que el día de su matrimonio sea algo especial.
Pasaron los meses y se acercaba la fecha de mi matrimonio, por lo que mis amigas me prepararon la típica despedida de soltera con vedetos y todo, lo pasé increíble, pero luego de esa noche nació una inquietud en mi, ya que al casarme pasaría mi vida junto al mismo hombre, yo nunca he estado con otro que no sea él, entonces comencé a dudar, ¿si realmente lo que él me hacia sentir era placer?, ¿es igual con todos?, etc.
Esa duda reinó mi mente, entre más se acercaba la fecha, esa inquietud crecía, pero nunca lo comenté, y ni pensar en comentárselo a mi novio, el estaba tan ansioso como yo con el matrimonio.
Un día mis compañeros de trabajo me invitaron a un happy hour, para realizar un brindis para despedir mi soltería, ya que al día siguiente era mi matrimonio. Por lo que fuimos a un pub ubicado en el barrio Suecia, ya que trabajábamos muy cerca de allí, por lo que nos dirigimos a pie. Comenzamos a hablar, brindar, fue muy gracioso por lo que brindaban mis compañeras de trabajo, y para que decir mis compañeros, estuvimos hasta cerca de las 3 am, y comenzaron poco a poco a irse, ya que algunos no tenían vehículo y los que si tenían llevaban a los que podían.
Por mi parte, me llevé a 3 compañeros, ya que todos se bajaban en Providencia y el último se bajaba en Plaza Italia, así que nos fuimos. Bajaron casi todos, solo faltaba Cristóbal, que vivía en un departamento en Plaza Italia, él tiene 33 años, su estatura es de 1,70 mt., espalda ancha, pelo castaño, ojos claros. Él es muy apuesto debo reconocerlo, y nos llevamos increíble, estamos trabajando juntos hace como 3 años y nunca hemos tenido ningún problema, todo lo contrario, nuestros genios se complementan tan bien, que nunca hemos discutido, nos reímos mucho y solucionamos cada problema que aparece en el trabajo.
Con él me quedé harto rato conversando estacionada fuera de su departamento, después de un rato me invitó a pasar, además tenía muchas ganas de ir al baño así que acepté su invitación. Estando en su departamento me sentí muy cómoda, además que vive en el piso 17, y tiene una vista muy espectacular de Santiago de noche.
Pasé al baño y cuando me iba, me invitó un café, yo no quería ya que eran más de las 3 AM y al otro día la ceremonia de mi matrimonio era a las 20 hrs., pero tras tanta insistencia acepté, además necesitaba el café ya que me estaba dando un poco de sueño y debía volver a manejar camino a casa.
Me sirvió el café y comenzamos a charlar, debo confesar que con él tengo mucha confianza, más que con cualquiera en la oficina, además existe un feeling muy especial entre ambos, por lo que me gusta su compañía. Entre toda nuestra conversación llegamos a la hora de las confesiones, me dijo que le pasan cosas conmigo, que no puede explicar, y yo le dije que también a mi me pasaban cosas con él, en toda esta conversación volvieron a aflorar mis inquietudes sobre como sería hacer el amor con otro hombre, pero no dije nada, a esta altura ya no podía hacer más, me casaba al otro día.
Comenzamos a acercarnos y mis ojos se perdieron en los de él, su mirada es tan intensa que me hipnotiza, me abrazó y yo sin poder contenerme hice lo mismo, sus palabras fueron muy lindas y sus labios tocaron los míos, fue un beso tan profundo y con tanto sentimiento que mis labios solo atinaron a responder tan rico beso, en ese momento me olvid&eacut
e; de todo, que me casaba en horas, mi novio, los preparativos...todo.
Nos besamos por largo rato y sentí como sus brazos rodeaban mi cintura, sus manos acariciaban mi espalda de una forma tan especial que no puedo explicar, lo único que puedo decir, que mi cuerpo se paralizo, mis ojos se cerraron y mi piel se puso de gallina, sentí un gran escalofrío que recorría mi cuerpo cada vez que el me acariciaba.
Luego un rato de besarnos cada vez más apasionados, vino a mi mente mi matrimonio y le dije que me tenia que ir, que no estaba bien, pero él tomó mi mano con firmeza sin dejarme escapar como lo estaba haciendo, volvió a mirar mis ojos fijamente y me dijo: Pon la mano en tu corazón y dime mirándome a los ojos que te quieres ir..., era tanta la excitación del momento, que puse mi mano en mi corazón y cuando lo miré a los ojos, mis labios se abalanzaron como si los suyos tuviesen un imán que los atraían...
No recuerdo como, pero nos sentamos en el sofá y seguimos con los besos, nuestros labios y lenguas se entrelazaban como que no quisieran separase jamás.
Después de un rato comenzó a recorrer mi cuerpo, pasando con delicadeza las yemas de sus dedos por mi piel, desde los hombros hasta el final de mi espalda sin dejar de besar mis labios, levantó mi polera para acariciar mi abdomen y comienzo a besar mi cuello, realizando pequeños soplidos y pasando sus labios, ¡uffff!, era tan excitante todo lo que hacía, parecía que sabía todo lo que me enloquecía, ya que lo hacía con total perfección.
Metí mi mano bajo su camisa y comencé a pasar mis uñas por su espalda, creo que le gustaba, por que sentí como su piel se estremecía cada vez que lo rasguñaba...todo se estaba yendo de control, nos estábamos dejando llevar por lo que nuestros cuerpos sentían... Luego de un rato terminé de quitarme la polera, para dejar que descubriera mis pechos y abdomen, él me miró como hipnotizado, y comenzó a besarme nuevamente, sus manos comenzaron a acariciar mis pechos los que se encontraban cubiertos solo con un sostén celeste de encaje, pasaba la punta de sus dedos en mis pezones, ufff, fue casi un orgasmo lo que me hizo sentir.
Luego empecé a desabrochar su camisa, botón a botón, empecé a besar su abdomen, despacio, lentamente hasta que llegué a sus pezones, ufff y sin tocarlos éstos ya se encontraban paraditos, les pasé mi lengua para dejarlos mucho más duros, creo que él disfrutaba como yo de todo esto.
Él desabrochó mi sostén el que por efecto de la gravedad salió sin mayor esfuerzo, sin pensarlo, me senté sobre el, juntando nuestros cuerpos descubiertos, el me abraza muy firme como queriendo prolongar el momento, yo lo abrace, nos besamos nuevamente y sus manos comenzaron nuevamente a recorrer mi espalda, pero esta vez llegando a mis glúteos, quedándose por largo rato tocándolos, sobándolos, casi como si estuviera amasando algo, debo confesar que era primera vez que me tocaban así...
Después de un rato tomó mi mano y me condujo a su cuarto, me tomó en sus brazos y me recostó con mucha suavidad, como si de una princesa se tratara, después de un rato de besarnos, se enderezó en la cama y comenzó a quitar mi pantalón, quedé solo con mi ropa interior, él se paró al lado de la cama y me miró con cara de asombro, yo pensé que había algo mal, y le pregunté si pasaba algo y él me dice: No puedo creer que seas tan bella...
Después de un rato mirándome muy fijamente, tomó mis tobillos y separó un poco mis piernas, se hincó entre ellas y comenzó a masajearlas, partiendo desde los tobillos subiendo suavemente por ellas, deteniéndose primero en las rodillas y subiendo suavemente por mis muslos hasta hacer una nueva detención a cada lado de mi calzón, la yema de sus dedos recorrían toda mi piel desnuda sin intentar sacar la mínima cantidad de ropa que llevaba puesta, después de un rato volvió al principio y comenzó a besar mis piernas por la parte interna mientras sus manos acariciaban lo que quedaba sin besar.
Sus besos recorrieron mis piernas por toda su longitud llegando al mismo punto en que sus manos se recrearon anteriormente, instintivamente separe aun más mis piernas para que su boca llegara con mayor facilidad donde yo quería que llegara, pero nuevamente no traspaso la barrera que le imponía el genero de mi ropa interior, s
us besos pasaron desde las piernas por la ingle hasta llegar a mi abdomen duro y ansioso, sus manos se apoderaron de mis manos, haciéndome acompañar sus movimientos con ellas.
Tomé su cabeza para guiar sus movimientos, pero finalmente no lo hice ya que como si estuviese leyendo lo que yo quería, él besaba cada centímetro que yo deseaba que besara, primero fue mi abdomen, el que fue besando desde el límite superior de mi calzón hasta llegar a la parte baja de mis pechos que a esa altura ya estaban ansiosos de sentir su boca, jugó un rato besando todo el contorno de mis senos, en un momento en que cerré mis ojos su boca se apoderó firmemente de mi pezón, no atiné más que a dar un largo suspiro.
Pasado un rato, él me dice que me ponga boca abajo, yo sin saber que pensaba hacer, giré…él comienza a besar mi espalda poniendo sus manos bajo de mi, para lograr alcanzar mis pechos, esa combinación entre los besos en la espalda y el toque de sus dedos en mis pezones me hacían perder la razón.
Entonces, él se para y se quita los pantalones, quedándose solo con los slip negros que traía, le dije que se parara a mi lado en la cama para observarlo, lo miré de pies a cabeza y me fije en lo muy apuesto que el era, nunca antes lo había como un hombre, siempre lo veía como un gran amigo, luego le dije que se quede de pie frente a la cama y me senté frente a él.
Metí mi mano dentro de su abultado slip, el cual intentaba ocultar su miembro, que se encontraba erecto y punto de reventar, comencé a deslizar mi mano sobre el, mojé mis dedos y los pasé sobre la cabeza, luego de estar por largo rato masajeando su pene, lo acerqué a mi boca, cuando lo metí la primera vez sentí como él dio un pequeño salto, entonces empecé a pasar mi lengua húmeda y tibia por el, muy suavemente…él por su parte dirigía el movimiento de mi lengua con sus manos, hasta que yo tomé el control total de la situación.
Luego de un largo rato de estar chupando su miembro, noté como este comenzó a lubricarse, expeliendo aquel jugo desde su pene, mezclé mi mano con mi lengua por mucho rato, hasta que él quitó su pene de mi boca y se recostó a mi lado.
Estando a mi lado, me abrazó y me besó con pasión, con un beso tan intenso, que creo que su lengua chocó con mi garganta, nos besamos un largo rato, él me abrazó, deslizó sus brazos por mi espalda, con una mano me acariciaba la cabeza y con la otra me sujetaba firme como si pensara que yo quería escapar.
Comenzó a pasar su lengua sobre mis pechos, dejando rozar sus labios, produciendo mayor contacto y logrando que se pongan más rígidos, creo por un instante me sentí en el paraíso.
Se hincó en la cama y tomó mis manos ayudándome a tomar la misma posición que tenía él, una vez así comenzó a acariciar mis piernas haciendo un poco de presión para que las abriera un poco más, cuando estuve como el deseaba me miro y dijo no te muevas, se alejó un poco, se sentó de espaldas a mi y se dejó caer en la cama quedando con su cabeza casi entre mis piernas, no bastó más que un pequeño movimiento para que yo quedara como montada en su cabeza y su boca tomara contacto con mi vagina mientras su miembro apuntaba directo al cielo. Su lengua comenzó a recorrer mis labios, jugaba con mi clítoris para después llegar a la entrada de mi vagina donde parecía que crecía aun más para meterse poco a poco en mi entrada húmeda.
Mis ojos se cerraban, mi espalda se curvó y mis caderas comenzaron a moverse de tal modo que tuve que apoyar mis manos en su pecho para no perder el equilibrio, sus manos recorrían mi cuerpo presionando mis senos, apretando mis pezones duros y llegando después a mi entrepierna para abrirla y que su lengua llegara aun más al fondo, ya no podía mas, me incliné más de lo que ya estaba para nuevamente llevar su pene a mi boca y quedar haciendo un perfecto 69.
Estuvimos así un rato hasta que yo quise volver a tomar el control, salí de la posición en que me encontraba, busqué su boca, la besé, sus manos intentaron recorrer mi cuerpo pero lo detuve dejándolo inmóvil atrapado por mis manos, movía mi cadera como si estuviese bailando encima de él, mientras bajaba para acomodarme directamente sobre su pene, me enderecé liberando una de sus manos con la condic
ión que no la moviera, llevé mi mano a mi espalda y comencé a buscar su pene el que parecía a punto de explotar de tanta excitación, llegué a su pene y mi mano lo ubicó justo en la entrada de mi vagina, yo subía y bajaba lentamente para ir aumentando la velocidad mientras mi mano jugaba con sus testículos.
Luego de un rato de estar en aquella posición, el se sentó al borde de la cama y yo lo hice sobre él, frente a frente, para unir por completo nuestros cuerpos, ante tanta excitación parecía que reventaríamos nuestros órganos presionados entre si, el roce de su pene con mi vagina me hicieron perder la razón, él jugueteaba con mis glúteos, para ayudar al movimiento y provocar mayor contacto.
Lo sentía gemir, me encantaba oírlo sintiendo lo que yo le provocaba, creo que eso hacía crecer aun más la excitación que había, hasta que ya no pudimos más de placer, comenzamos a movernos con un ritmo cada vez más rápido, lo abracé entre mis pechos con tanta fuerza que creo lo dejé sin aire en algún minuto, llegamos juntos al clímax en una explosión de sensaciones, fue como si él me estuviese esperando para acabar juntos, eso produjo que mi orgasmo fuese más intenso y largo.
Nuestra respiración comenzó a normalizarse, nuestras pieles que parecían una, comenzaron a separarse, yo aun sentada sobre el, seguía abrazándolo y besándolo, no podía creer que ya era una realidad lo que por mucho tiempo me cuestione, no quería que acabase el momento.
Luego de un rato nos fuimos a la ducha, nos bañamos, nos abrazamos, besamos, nuestras manos aun no querían la tranquilidad que deberían tener, mi mente luchaba por no volver a la realidad, por que ya no estaba segura del paso que daba al otro día.
Luego me vestí, él me pidió que me quedara, lo abracé con fuerza, lo besé y le dije que nunca olvidaría lo sucedido, pero ya había puesto los pies sobre la tierra y decidí que lo mejor sería irme.
Al otro día seguí con mi vida, como si la noche más intensa que había vivido fuese un sueño, un sueño placentero y mágico…me casé y aunque yo creía que era obvio que él no asistiera me sorprendió verlo a la salida de la iglesia, pero nuestros encuentros continuaron, pero eso es parte de una nueva historia. Fin… (Por ahora)
Autor: Camila |