COMENZO EN LA DISCOTECA - Me dio duro como me gusta que me coman, gritabamos de placer y sentia subir mi orgasmo como un grito, en cuanto le dije que me venia el me dio mas duro desbaratandome por dentroCOMENZÓ EN LA DISCOTECA Me dio duro como me gusta que me coman, gritábamos de placer y sentía subir mi orgasmo como un grito, en cuanto le dije que me venia él me dio más duro desbaratándome por dentro
Después de llegar una hora tarde a la cita y verle la cara de enojo de lejos, noté que al verme no se arrepentía ya de haberme esperado.
Él fue un compañero de universidad y ese era nuestro reencuentro, físicamente me encantaba, era grandote, acuerpado, con ese cuello grueso como me gusta.
Brazos grandes y fuertes y unos labios carnositos deliciosos, aunque en ese instante todavía no le había conocido su mayor virtud…
Su enorme, enorme y grueso pene.
Me saludó con un efusivo abrazo y beso como si quisiera meterse en mi cuerpo, me preguntó donde quería ir y pues le dije que adonde me quisiera llevar él.
Llegamos a una discoteca que era de un amigo de él y empezamos a bailar, pero cada que avanzaba más el disco sentía yo más caliente el cuerpo y sus brazos me apretaban tanto que sentía que no tenia ya aire en mis pulmones.
Soy morena estatura 1.65 de contextura rellenita con unos grandes y hermosos senos tenia en ese entonces cabello largo negro, estaba separada de mi esposo por lo tanto con el camino libre para aceptar cualquier invitación.
Pasaba la noche y el licor iba haciendo su efecto en nuestros cuerpos, cada disco era gozado con mayor deseo con muchas más ganas de tocarnos de sentirnos.
Nos besamos, y el deseo se apoderó aún más de nuestro instinto el cual fue desfogado en el baño de damas del lugar, el me siguió y entro conmigo.
Nos empezamos a besar me tocó y lamió mis senos, bajó mi cremallera y introdujo su mano hasta alcanzar mi clítoris, el cual estaba nadando en mis líquidos totalmente caliente y deseoso de ser tocado.
Me hacía gemir tanto que temí que alguien se diera cuenta, fue entonces cuando decidí arrodillarme, sacarle ese gran pene de sus pantalones y metérmelo en la boca, mmmmmmmmm,
(Todavía se erectan mis pezones de solo acordarme el tamaño del miembro de ese hombre)
Lo empecé a chupar y a calentarme más pues me di cuenta que no me cabía todo en la boca, sentía arder entre mis piernas y quería abrirlas y que me diera duro, él estaba a punto de llegar entonces decidimos parar e irnos para su apartamento.
Al llegar me tiró en el sofá, arrancó mis ropas y se puso encima mío mientras me refregaba su enorme cosa contra mi vagina aún con ropa, besaba y chupaba mis enormes tetas.
Bajó mis pantys pero aún no me penetraba y yo con mis piernas totalmente abiertas esperando por ser clavada, pero él se sentó y bajó mi cabeza hasta su pene y lo chupé con todas mis ganas.
Me postró de rodillas en el piso, se hizo atrás mío y por fin me penetró, mmmmmmmmm, nunca había sentido algo tan grande adentro, desbaratándome, llenándome, haciéndome gritar de placer, con su mano en mi clítoris y la otra en mis senos.
Me dio deliciosamente duro como me encanta que me coman, los dos gritábamos de placer y empecé a sentir subir mi orgasmo desde la punta de los dedos de los pies, subía como un grito, en cuanto le dije que me venía él me dio más duro desbaratándome toda por dentro.
En cuanto me corrí él lo sacó y derramó todo su líquido en mi espalda regándome con toda su caliente esperma.
Fue la mejor experiencia sexual que tuve estando separada, las demás en otra ocasión las comentaré.
Autor: Andrea