Un viernes a solas con mi padre
Un viernes a solas con mi padre Mi padre y yo siempre tuvimos mucha confianza en temas sexuales. Más que confianza es que le gustaba hacer bromas subidas de tono que a mí me hacían mucha gracia.
Mi padre y yo siempre tuvimos mucha confianza en temas sexuales. Más que confianza es que le gustaba hacer bromas subidas de tono que a mí me hacían mucha gracia.
El caso es que yo aun era virgen, tenía 18 años y con las hormonas revolucionadas me la machacaba muchísimo. Los viernes esperaba para ver las películas porno de Canal Plus. Mi madre lo sabía y no quería que las viese pero ella se acostaba pronto y yo esperaba con mi padre a que empezara y entonces mi padre me decía: “Te dejo solo para que te la peles tranquilo. ¡Pero que no se entere tu madre que te dejo verlas!”, y yo me hacía el despistado diciendo que no era eso, que no tenía sueño… pero claro que me la iba a menear. Alguna vez incluso me sorprendió dándole al manubrio viendo una película que tenía grabada, y él se reía muchísimo viendo que me daba vergüenza y hacía todo lo posible por sacarme los colores. Me preguntaba: “¿Qué haces?” y yo: “nada” y él muerto de risa me decía “pues menuda tienda de campaña tienes en el pantalón para no estar haciendo nada. Dale al play” y yo: “no” y él: “¿por qué no? y yo acababa cediendo muerto de vergüenza: “papa, ya sabes por que” y él intentaba bajarme los pantalones de broma diciendo: “a ver como la tienes de grande, a ver” y entonces se marchaba riéndose.
El caso es que uno de estos viernes que antes comentaba mi madre se iba a pasar la noche a en casa de una de sus hermanas. Mi padre y yo cenamos pizza y nos quedamos un rato viendo la tele. Por fin llegó el momento que estaba esperando, la hora de machacármela viendo la porno. Pero la película empezaba y yo no veía que mi padre tuviese ninguna intención de ir a dormir. Empezó a salir una rubia con unas tetas enormes casi desnuda que se presentaba a una entrevista de trabajo con dos hombres. Viendo lo que se avecinaba le dije a mi padre:
- ¿No es hora de que te acuestes?
- Jajajajaja, ¡parece que hoy te voy a joder la fiesta! Pero hoy que no está tu madre quiero aprovechar y ver un rato de porno, ¡no eres el único al que le gusta! Yo te dejo verlas siempre, por un día que seas tú el que te vayas a dormir…
- Joder papa, tú lo practicas que es mucho mejor, déjame que yo por lo menos lo vea.
- Bueno pero a mí me gusta el porno y hoy que puedo, pienso ver un rato. Puedes ver un rato y luego meneártela pensando en lo que has visto, jajajajaja.
Los dos continuamos viendo la película (sinceramente pensaba que mi padre estaba bromeando y pronto se iría a dormir) mientras la rubia de las tetas comenzaba a hacer la entrevista de una forma muy poco usual. Yo estaba empezando a empalmarme y ahí seguía mi padre: "¡Joder la rubia que hambre tiene! Jajajaja” y yo no decía nada, pero mi polla estaba a punto de salirse del pantalón, estaba deseando meneármela pero no podía. Mi padre parecía divertirse muchísimo con la situación y yo viendo que se me notaba mucho que estaba empalmado decidí taparme con un cojín.
- ¿Qué te tapas hijo? – dijo mi padre en tono jocoso.
- Pues ¡¿Tú que crees?! – dije un poco irritado
- Jajajajajaja, que mal te sienta no descargar la “mala leche”
Yo me empecé a reír ante semejante comentario.
- Joer papa, vete a dormir ya. En serio…
- Jajajajaja, a ver si te va reventar.
- Pues no se yo que decirte…
- Pues sácatela, por mi que no sea.
- Venga papa, no digas tonterías y vete a dormir ya.
- Venga, y así veo si la tienes igual que tu padre.
- Igual no, más grande – dije con tono prepotente bromeando.
- Si hombre, eso quisieras tú. Venga valiente a ver – empezó a decir mientras intentaba quitarme el cojín divertido-, a ver tan machote que eres…
- Joer papa – le dije ya con un poco menos de vergüenza - ¿es que tu no estas empalmado?
- ¿Yo? La tengo dura como una piedra.
- Y ¿por qué no te vas a la cama y te alivias allí?
- Si hombre, vaya gracia, y ¿por qué no te vas tú?
Nos quedamos callados y seguimos viendo la película. Una morena estaba comiendo una polla como si se le fuera la vida en ello.
- Joder, como está la morena, me va a reventar la minga – dijo m
ientras se llevaba la mano al paquete.
- Dímelo a mí – dije yo.
- ¡Pues sácatela, macho! Venga a ver si es verdad que es más grande que la mía, chulo.
- Pero, ¿cómo me la voy a sacar delante de ti?
- Pues ya ves, que vergüenza, si soy tu padre.
- Pues por eso.
- Y, ¿si me la saco yo? Yo no aguanto más.
- Tú haz lo que quieras – dije yo más cachondo de lo normal.
De repente mi padre se levantó, se desabrochó la bragueta y bajó sus pantalones y calzoncillos hasta las rodillas. Su polla salió disparada, era bastante más grande que la mía y muy gorda. La verdad es que empezaba a estar muy cachondo, más por la situación que por la película.
- Ufff, no podía más. Pensaba que explotaba el pantalón – decía mientras se acariciaba la verga - ¿Qué te parece la minga de tu padre? ¿Aún me dices que la tuya es más grande?? Jajajajaja.
- Pues claro… dije yo con una sonrisa que delataba que no era cierto.
- Pues eso se demuestra…
- No que no quiero que pases envidia.
- Jajajajaja, si hombre, eres un fantasma. Y, ¿vas a seguir con la pija ahí ahogándose? Si yo ya me la he sacado. No es por mi, es porque la tienes muy pequeña, ¿verdad? – dijo para picarme.
- De pequeña nada. Hombre… a lo mejor no tanto como tú… pero pequeña no.
- Jajajajajaja ¡Qué pena no haber apostado!
Volvimos a quedarnos callados. Dos enormes negros se estaban beneficiando a una muchacha vestida de colegiala. Mi padre se acariciaba el rabo cuando me dijo: “Yo no puedo más, voy a tener que hacerme una manola o me explotara la verga.” Las caricias que se hacía en la polla se convirtieron en una suave paja. Yo estaba cardíaco, no sabía que hacer. Entonces me dijo: “Venga macho, que esto son cosas de hombres, que no te de vergüenza, mira como a mi no me da”. Yo ya no puede más y me bajé el chándal. “¡Por fin!” dijo mi padre riéndose. Yo empecé a pajearme despacio. Estaba desbocado de pensar que justo a mi lado estaba mi padre pelándosela. “pues sí la tienes grande, sí. Hombre no es la de tu padre, pero no te puedes quejar” me dijo. “Joder papa, es que la tuya es una exageración” mi padre se rió orgulloso.
Los dos seguimos con la paja mientras dos chicas hacían “cosas de chicas” en la película. Entonces mi padre se escupió en la palma de la mano y comenzó a restregarse la saliva por su capullo. Me llamó la atención, pero yo seguí con lo mío; entonces me preguntó:
- ¿Tú no te echas saliva cuando te la pelas?
- No, la verdad.
- Tú no sabes hacerte pajas chaval. A ver si te voy a tener que enseñar yo a estas alturas.
Me eché un poco de saliva en la mano y seguí masturbándome. “Yo no noto nada” le dije. Mi padre comenzó a reir: “Normal, si casi no te has echado saliva”. Entonces mi padre se acumuló un buen trago de saliva en su boca y lo depositó en su mano. Pero para mi sorpresa alargó la mano y frotó su saliva por toda la cabeza de mi polla. Yo pensé que iba a correrme en aquel mismo momento. Entonces con saliva aún en su mano subió y bajó la piel de mi polla unas cuantas veces esparciendo saliva por todo mi tronco. Mi respiración era muy agitada y había echado la cabeza hacia atrás. Mi padre soltó mi polla y volvió a coger la suya.
- ¿A que ahora si lo has notado? – Me dijo medio riendo.
- Joder, y tanto
- Lo que yo te digo, que te voy a tener que enseñar.
Seguimos con nuestra tarea. Mi padre volvió a escupir es su mano para lubricar su polla y yo hice lo mismo con la mía, esta vez con una gran cantidad de saliva. Al verme, mi padre me preguntó:
- Parece que ya le has pillado el truco, ¿eh?
- Sí, pero parece que tú tienes más experiencia, porque a mí no me sale igual.
- Jajajajaja, hombre es que siempre tiene más gracia que te le hagan. No me digas que nunca te han hecho una paja…
- Pues no.
- Con razón te has salido de órbita cuando te la he cogido.
- Creía que no te habías dado cuenta.
- ¿Quieres que lo vuelva a hacer?
- Como tu quieras – dije con un poco de vergüenza pero cachondo como una mona.
- Bueno, pero no te acostumbres.
Mi padre agarró mi rabo y comenzó a masturbarme despacio. Era un sentimiento genial, notaba como una mano que no era la mía, sino la
de mi padre, frotaba mi nabo proporcionándome un placer que jamás había experimentado. Comenzó con el juego que habíamos comenzado de frotar saliva en el nabo, pero esta vez se recreó con mi capullo, lo frotaba lentamente con su saliva, pasaba mis dedos por su frenillo… me estaba volviendo loco, y entre tanta locura una duda asaltó mi cabeza:
- ¿Esto es como si te la chuparan? – le pregunté.
- No hijo no, esto no tiene nada que ver – dijo medio riendo sin dejar de frotar mi capullo – que te la chupen le da mil vueltas a esto.
- Ufff, pues que te la chupen tiene que ser la hostia. Ojalá lo pruebe pronto.
Mi respiración estaba muy acelerada y estaba disfrutando muchísimo con ese pajote de mi padre. Entonces me dijo: “Bueno si no la hago por mi hijo, ¿por quien lo voy a hacer? Lo vas a probar ya” Y acto seguido hundió toda mi polla en su boca. No podía pensar. Sentí toda la humedad y el calor de su boca, de la boca de mi padre. Se la metía toda y después la sacaba pasando su lengua por mi capullo. Jamás había sentido tanto placer. Comenzó a meter y sacar mi polla de su boca llena de saliva mientras subía y bajaba la piel con la mano. Yo ya estaba a punto de correrme y empecé a jadear muy fuerte y a moverme involuntariamente. El lo notó y paró un poco.
- ¿Qué tal? No te mentía, ¿eh?
- No – yo casi no podía hablar -, ha sido increíble.
- Jajajaja, lo he notado. ¿Quieres que siga?
- Si, por favor.
- Pues vas a tener que ganártelo.
Se levantó y puso su enorme rabo, que había bajado un poco, delante de mi cara. Yo estaba dudando un poco. “Creo que me lo he ganado” me dijo casi riendo. Yo la agarré con la mano y empecé a masturbarlo despacio. Estaba deseando metérmela en la boca, pero me daba un poco de vergüenza. Seguí masturbándole y subiendo poco a poco el ritmo. Su polla volvió a alcanzar su máximo esplendor y entonces el puso su mano en mi nuca y acercó mi cabeza a su polla. Abrí la boca y la metí hasta donde pude., pero me entró una arcada y la saqué. Entonces empecé a cubrir su capullo con mis labios, a pasarle la lengua, y a meterme su polla en la boca poco a poco. Mi padre estaba con los ojos cerrados. Parece que para ser mi primera vez no lo hacía del todo mal. Mi padre comenzó a mover su pelvis como si estuviera follando mi boca. Yo lo dejé hacer mientras dentro de mi boca hacía círculos con mi lengua alrededor de su polla, lamía su frenillo, pasaba la lengua por el agujero de la polla. Entonces me la sacó de la boca y se arrodilló metiéndose de nuevo mi polla en la boca. Yo ya no podía más, y con un par de lametones ya lo tuve que avisar de que me corría. Entonces el dejó de masturbarme y comenzó a lamer con rapidez mi frenillo de arriba abajo. Era una sensación increíble, tenía la sensación de que estaba a punto de correrme pero no lo hacía. Cada vez estaba más cerca del orgasmo pero no llegaba. Yo me retorcía, se me nublaba la vista, gemía…hasta que por fin comencé a inundar su boca de leche y a salpicar su cara; perdí por un momento todos los sentidos, sólo sentía el orgasmo, fue increíble. Mi padre estuvo algunos segundos más lamiendo mi polla con cuidado y apretándome el tronco. Entonces se levantó y comenzó a masturbarse frente a mí. En pocos minutos salpicó toda mi cara con su leche mientras sus ojos se ponían en blanco. Los dos nos quedamos unos minutos exhaustos por el esfuerzo. Entonces mi padre me dijo:
- Bueno hijo, me voy a dormir ya. Y ya sabes, no le digas a tu madre que te dejé ver la porno.
Autor: Anonimo
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