RICARDO Y SU PRECIOSA POLLA - Sus huevos chocaban contra mi sexo en cada embestida, contraje los musculos de mi vagina para aprisionar la polla de mi nuevo amante, para regalarle la mejor follada de mi vida y de la suyaRICARDO Y SU PRECIOSA POLLA Sus huevos chocaban contra mi sexo en cada embestida, contraje los músculos de mi vagina para aprisionar la polla de mi nuevo amante, para regalarle la mejor follada de mi vida y de la suya Aquella calurosa tarde de julio recibí la llamada de mi amiga Isa, que al día siguiente celebraba su cumpleaños. Isa me pidió que me acercara con ella y con Ana, nuestra otra íntima amiga la mañana siguiente a la casa de sus padres en la sierra de Madrid para poder preparar la fiesta de la noche. Me dijo que podíamos pasar el día allí, en el jardín, disfrutando de la piscina y aprovechar para poder tomar el sol.
La verdad es que el plan, pese al calor, me apetecía un montón. Hacia pocas semanas que había cortado con mi último novio y además, el calor que reinaba en la ciudad era insoportable.
A la mañana siguiente quedé con Ana para acercarnos al supermercado. Tras comprar una parte de las cosas llamamos a Isa, que nos dijo que nos esperaba directamente en su casa de la sierra. El calor de Madrid era insoportable, así que nos pusimos en marcha inmediatamente. Yo ardía en deseos de poder ponerme el bikini plateado que estrenaba para la ocasión y tumbarme en la piscina.
Tras el viaje con el aire acondicionado del coche a toda potencia llegamos al bonito chalet, que quedaba en lo alto de una pequeña colina justo en las afueras del pueblo, con la piscina aislada de las miradas indiscretas. Isa nos recibió y nos invitó a ponernos los bikinis para estar más cómodas. Ana llevaba un bonito bikini rojo, sencillo, de pierna alta, con un sujetador de un solo tirante y que hacia un bonito contraste con su pelo tan rubio y su piel tan blanca.
Yo llevaba un bikini que solo me atreví a comprar con la certeza de usarlo con mis amigas. Es plateado, estando la braga formada por dos triángulos que se unen mediante dos strips o cordones muy finos, ideal para no dejar marcas. El sujetador lo forman otros dos triángulos cubriendo lo justo y con los tirantes también de cordones finos. " Joder Marga, - me dijo Isa sonriente y tan directa como siempre- espero que traigas algo más recatadito para la fiesta, como tu vestido sea la mitad de sexi que el bikini, te follan nada entrar " Pues poco puedes decir tu guapa, contesté".
Y era verdad. El bikini de Isa era blanco, de tanga, con la parte superior a la última moda, una especie de pareo que se cruzaba en aspa sobre sus pechos y se anudaba tras el cuello. Claro que el problema eran sus tetas. Siempre las tuvo grandes, muy grandes. Y sobre todo teniendo en cuenta que Isa no era muy alta aún parecían mayores, con sus largos cabellos rizados cayendo sobre ellas y tan negros que aún resaltaban más sus grandes ojos verdes.
Me quedé sorprendida en ese momento. Mientras mis ojos estudiaban su bikini, sus pezones, cuyo tamaño era parejo al de sus tetas, se endurecieron marcándose contra el bikini... ¡a la muy guarra la ponía cachonda que la mirara! Supongo que me sonrojé, aunque el bronceado de mis horas de rayos UVA lo debieron disimular. Isa se alejó hacia la piscina con Ana, riéndose a carcajadas. Mis pezones estaban despertando y un extraño cosquilleo nacía a la altura de mi coño.
Al poco rato de estar tumbadas bronceándonos a la orilla de la piscina, un utilitario gris apareció a lo lejos, entrando por la verja de la casa hasta llegar y parar al lado de mi coche. Un chico bajó del coche con cara de sorpresa, visiblemente cortado. Alto, aunque no en exceso, quizás tres o cuatro cms. más que yo, que soy la más alta de mis amigas, calculo que sobre 1,80 aproximadamente. Era fuerte por naturaleza y no un cachitas de gimnasio, ancho de espaldas, con manos grandes, con pelo castaño y unos bonitos ojos verde oscuro, con unas piernas gruesas pero duras, musculosas. Isa se levantó y se acercó corriendo al desconocido, con sus grandes tetas bamboleándose con descaro.
Al llegar a su lado se puso de puntillas sobre sus pies descalzos y lo saludó con dos besos, el segundo peligrosamente cerca de sus labios mientras lo abrazaba. Tomándolo de la mano lo acercó hasta la piscina: "Marga, Ana, este es Ricardo, un amigo de mi hermano de Asturias". "Caray Isabel, no sabia que estabas acompañada, no quiero molestar" dijo Ricardo con una grave y agr
adable voz, visiblemente cortado.
"No seas tonto, sabes que esta es tu casa y mis amigas son tus amigas" dijo Isa, que añadió en un tono misterioso. "Paco (el hermano de Isa) no vendrá hasta esta noche". "Te presento a mis amigas, esta es Ana..." Ana estampó dos besos al chico: demasiado efusiva, pensé... "...y esta es Marga" Nos quedamos embobados unos segundos antes de murmurar un "hola".
Realmente Ricardo me parecía tremendamente atractivo.
Isa rompió el hielo y le dijo que se pusiera en bañador. Siendo del norte y sin estar acostumbrado al calor de Madrid, el pobre sudaba a mares. Un sudor que a mis ojos lo hacía más atractivo, con un olor agradable, muy varonil. Ligeramente sonrojado, Ricardo se dirigió a la casa con su bolsa. Una vez solas, Isa nos explicó que Ricardo y su hermano Paco se habían conocido hace unos años en el ejército.
Paco era militar profesional, creo que teniente o capitán o algo así. Ricardo era sargento. Según nos contó Isa en unas maniobras Paco escalaba por una pared y su arnés se rompió a unos tres metros de suelo. Ricardo se puso debajo para evitar que se estrellara y al caer Paco encima le rompió un hombro. Ricardo tuvo que abandonar el ejercito y Paco se había hecho intimo amigo suyo.
No sólo le ayudó a encontrar trabajo, sino que cada vez que Ricardo venía a Madrid se quedaba en su casa.
"Que gran chico" comenté. "Si, grande en todos los aspectos" dijo Isa. "Una vez entré sin querer al baño sin darme cuenta que él acababa de salir de la ducha y me lo encontré desnudo. ¡Que bueno está! Tiene una polla preciosa" "Y no te le tiraste encima?" preguntó Ana. "... porque vamos, me pasa a mí y me lo violo ahí mismo". "Pero que guarras sois" dije. "¡Huy, mira la monja. Anda, si estabas que te lo comías con los ojos.
Y él no se quedaba corto. Que mono, si estaba cortadísimo contigo Marga" dijo Ana. "Si yo creo que se le puso hasta dura". "Por no hablar de esta... "dijo Isa descojonada de risa. "Se te oía gotear el coño a dos kilómetros". En ese momento apareció Ricardo con una camiseta y en con un sencillo bañador tipo short gris. Sus fuertes piernas me atrajeron al momento la vista, menos mal que mis gafas de sol me camuflaban. El bañador, que debía ser de Paco, le venía ligeramente pequeño y se ceñía a sus muslos, marcando un más que considerable paquete. El conocido cosquilleo volvió a mi coño.
Nuestras miradas se cruzaron por un momento. "Er.... Isa, tienes una gotera en el fregadero de la cocina, creo que voy a arreglarlo" dijo Ricardo, y se alejó rápidamente hacia la casa. "Sé de una que también tiene una gotera y que le gustaría que se la arreglara..."dijo Ana riendo.
"Huy que tarde es. Hay que preparar las cosas de la fiesta. Ana y yo podemos ir preparando la sangría en la piscina. Marga, ¿Podrías hacer esa ensalada de pasta tan rica que haces?" dijo Isa. Me pareció estupendo, así que me dirigí a la cocina. Al entrar en la cocina me encontré a Ricardo, tumbado boca arriba debajo del fregadero. "Eh, hola, ¿tardaras mucho?" le dije con voz estúpida, cortada como una colegiala.
"Uh.... no, enseguida termino" "no te preocupes, si no te importa empezare a cortar las verduras para la ensalada." Le dije. "No, no, adelante, intentaré no estorbarte Marga" "tú no estorbas nunca" contesté con la mejor de mis sonrisas. Ambos nos pusimos colorados e intentamos disimular. La cocina no dejaba mucho margen de maniobra al ser pequeña. Así que mis pies descalzos quedaban cerca de sus muslos. Lo miraba embobada, sus recias piernas, su vientre ligeramente velludo que se veía al haberse subido ligeramente la camiseta.
Menos mal que su cabeza estaba debajo del fregadero y no me podía ver mirarle embelesada, excitada... Mis pies morenos y de uñas cuidadísimas están a escasos centímetros de su muslo. No resistí más y rocé el lateral de sus velludos muslos ligeramente con mi pie. El efecto fue como una descarga eléctrica, se sobresaltó y al incorporarse su cabeza chocó contra el bajo del fregadero "huyyyyyyss que daño joderrrrr" dijo "lo siento, lo siento, lo siento, déjame ver, déjame ver" sin darme
cuenta de lo que hacia, pasé mi pierna por encima de él y me senté a horcajadas encima, mientras tomaba su cabeza con mis manos y separaba su espesa mata de pelo buscando una posible herida. Al instante nos dimos cuenta.
Nuestros ojos se encontraron. Mi coño quedo aposentado justo a la altura de su polla, solo separados por la fina tela de los bañadores. En ese momento me sentí la mujer más seductora del mundo.
Sonreí, acerqué mi cara sin soltar su cabeza y le susurré "¿puedo hacer algo para que me perdones?" Empecé a darle ligeros besitos en la nariz, los párpados, las mejillas, hasta llegar a los labios y besarlos suave y rápidamente muchas veces. Sus manos se ciñeron a mi cintura, acariciando ligeramente mi espalda, sólo rozándola, recorriéndola con las uñas.
Mi piel se erizó. Notaba como su bulto se endurecía contra mi coñito que se humedecía cada vez más. Mordí sus labios ligeramente y la punta de mi lengua comenzó a rozarlos. Su ligero abrazo se hizo más fuerte, apretándome contra él. Nuestras bocas se abrieron totalmente y nuestras lenguas se buscaron con furia, enredándose, saboree el sabor de su saliva mientras su lengua se introducía en mi boca. Sin separar nuestros labios atrape su camiseta y se la quite. Su tórax velludo, tremendamente masculino quedó a mi merced.
Enredé mis dedos en el vello de su pecho, pellizqué ligeramente sus pezones. Se incorporó y me tomo en sus recios brazos, llevándome hasta la sala, a la espesa alfombra. Nuestras lenguas seguían enredándose. Sus grandes manos acariciaron mi espalda, subieron hasta mi nuca, haciéndome estremecer, dibujando mis brazos, hasta juntarse sobre mis pechos, haciendo que mis excitadísimos pezones se pusieran durísimos como nunca lo habían estado.
Hábilmente desató mi sujetador, dejando que mis hermosas tetas, que siempre han sido mi orgullo, vieran la luz. Sus hábiles dedos comenzaron a acariciar mis morenos u endurecidos pezones, haciendo girar sus puntas en sus palmas, pellizcándolos con suavidad. Comencé a gemir sonoramente. No aguantaba más.
Mis manos bajaron hasta su bañador, sobre su enhiesta polla recorriendo su contorno, amasando sus testículos. De un tirón saque su bañador y su polla saltó de su jaula de tela como impulsada por un muelle. Era preciosa, circuncidada, gruesa, con unas venas que la recorrían, como marcando un camino a recorrer con mis labios. Mi mano la aprisionó y comencé a hacerle una lenta paja, mientras sus ojos se cerraban y comenzaba a gemir, era tan guapo, tan hermoso... decidí darle un tratamiento especial a su pene. Mi lengua asomo entre mis labios, solo la punta.
Levanté su rabo y dirigí mis labios al glande, para lamer suavemente su frenillo con la puntita de mi golosa lengua. Pareció como si una corriente eléctrica lo sacudiera, gemía se estremecía... mi boca aprisionó su polla, intente meter en mi garganta todo aquel rabo, haciendo arabescos con mi lengua mientras mis manos acariciaban sus peludos huevos, durísimos, a punto de reventar..... Bruscamente Ricardo se incorporó: "Es tu turno mi amor..." de un salvaje tirón arrancó mis braguitas, cambió la posición y me tendió sobre la alfombra. Sus dedos se acercaron a mi pubis, enredándose en mis vellos apelmazados, empapados por el flujo abundantísimo que salía de mi coño.
Sus fuertes manos agarraron mis muslos, separándolos... y enterró su cabeza entre mis piernas. Su hábil lengua comenzó a recorrer cada pliegue de mi sexo, sin dejar un solo recoveco por lamer, de abajo a arriba, de arriba abajo, hasta converger sobre mi clítoris, endurecido enhiesto como una pequeña polla, tres lametones fueron suficientes. Un estremecimiento que nacía de la base de mi espalda llegó hasta mi clítoris y grité, grité de manera salvaje mientras me estremecía en un orgasmo eterno. El orgasmo no se detenía cuando aparté su cabeza de mi coño.
"Fóllame..." le susurré "quiero que me la metas, quiero sentirte dentro...."Mis pies subieron hasta sus hombros y su polla empezó a resbalar sin dificultad dentro de mi sexo resbaladizo, empapadísimo.
Me penetró muy profundamente, sentía la punta de su polla contra mi útero. Él gemía mientras yo estaba en un orgasmo continuo. Comenzó un rapid&ia
cute;simo mete-saca, sus huevos chocaban contra mi sexo en cada embestida, crucé mis tobillos detrás de su nuca y empecé a contraer los músculos de mi vagina para aprisionar la polla de mi nuevo amante, para regalarle la mejor follada de mi vida y de la suya, como si mil pequeñas manos lo pajearan dentro de mi sexo.
Córrete cariño, córrete, dame tu esperma, quiero sentirlo sobre mi vientre, sobre mis tetas, córrete, córrete correteeeeeeee. Ricardo se salió justo en el momento en que yo alcanzaba un nuevo orgasmo "aaaaaaaaaaaaaah!", un grito salió de su garganta al tiempo que su polla comenzaba a expulsar su semen con gran potencia, empapando mi vientre, mi pubis, mis tatas, incluso mi mejilla.
Agotado, mi amor cayó jadeante sobre mí, nos fundimos en un nuevo beso y nos recostamos lado a lado sobre la alfombra. Mi mano se dirigió a su cansada polla, acariciándola, llenándose de esperma y flujo. Sonreí y me acerqué la mano a la boca, lamiendo los restos de nuestros fluidos.
"Cariños míos, espero que lo guardéis como aliño para la ensalada" La voz de Isa resonó junto con una carcajada. Su negro coño y el rubio de Ana se recortaban sobre sus cuerpos desnudos, despojados de bañadores, mientras se acercaban a nosotros cimbreantes, ansiosas de sexo.
A fin de cuentas, esto era una fiesta de cumpleaños...
Autor: Marga |