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EL VIDEO DE LA NEGRITA - Queria que me la cogiera estilo perrito y en diez minutos, ya le estaba disparando otra carga de esperma dentro de la apretada concha de Raquel

EL VIDEO DE LA NEGRITA Quería que me la cogiera estilo perrito y en diez minutos, ya le estaba disparando otra carga de esperma dentro de la apretada concha de Raquel

La filmación iba muy bien. En muchas de las tomas aparecíamos como una pareja acariciándonos entre si y en otras teníamos que esperar nuestro turno acostados en una plataforma o tarima, muy sucia. En la última toma pusieron a Raquel dándome la espalda, con su culo frente a mí.

Debido a su baja estatura, la parte de atrás de su cintura quedó presionada contra mi huevo; yo trataba de concentrarme y pensar en cualquier cosa para que no se me parara el huevo. Luego, una vez que la filmación terminó, Raquel pidió permiso para dirigirse al salón de descanso de las damas. Yo fui hasta donde estaba Ramón y le dije: ¿Cuándo vamos a filmar el sexo duro? -La semana que viene, ¿Por qué?

-Te doy mi palabra, la próxima semana la tendré lista para ese sexo duro, ok?

Ramón sonrió: -¿Y cómo vas a hacer para convencerla?

-Déjamelo a mí. Nada más llámame esta noche cuando tengas listas las escenas que vas a filmar para que yo pueda hablar con ella con anticipación y estar preparados.

Llevé a Raquel a un restaurante cercano a cenar e hice todo lo posible para convencerla para que filmara:

-Raquel, en cuanto a nuestra amistad, no te preocupes, siempre seremos amigos, aceptes o no.

-Ya te dije que no, Braulio, coño!! Por eso es que no quería hacerte la paja allá. Me daba temor pensar que lo tomaras como si hubiera algo entre nosotros.

-No, Raquel. No estoy pensando en eso. Es nuestra oportunidad para hacer dinero de verdad. Estoy ganando miles de dólares por cada toma, chama.

-Braulio, ya te lo dije. Mis amigos ya se enteraron de las películas que hemos hecho porque vieron el portafolio de la agencia y lo primero que preguntaron fue ¿Quién coño es ese tipo blanco y flaco? Créeme, no quiero esa clase de melodramas ni nada de eso, ni problemas con ellos, ¿entiendes? Ni que me estén haciendo reclamos.

-Pero no tienen por qué enterarse.

-Braulio, la respuesta es NO. No hablemos más del caso.

Durante dos días antes de sexo duro, Raquel y yo hicimos algunas tomas de desnudos. Créanme: nos tomó mucho esfuerzo y tiempo para convencerla y las hiciera. Ricardo hasta la amenazó con despedirla inmediatamente si no se dejaba filmar. Yo también tenía un problema: en las tomas en las cuales alguna parte de Raquel tocaba mi huevo, este se me paraba como piedra y no lo podía evitar. Pero, ¿tiene algo de malo? Me pregunto. Es normal en cualquier hombre, ¿no?

En cierta toma, Raquel hacía el papel de esclava que complacía a su amo. Yo había hecho esas poses antes en donde ella agarra mi huevo con la mano y lo toca con la boca y cuando lo tenía bien duro como riel de ferrocarril, ella lo restregaba y le hacía la paja hasta el fin, que era en donde nos ganábamos el dinero con esa toma, la parte fuerte, o sea, cuando la leche salía disparada y le caía en el culo y en la cara. La verdad es que en algunas de las poses parecía que estábamos teniendo sexo.

El viernes en la noche era el filme de sexo duro pero a Raquel sólo se le había informado que era una toma desnuda. Entonces Ramón y yo tuvimos un plan: Yo no quería engañarla y preferí tratar de convencerla antes de filmar. Pensé que esto no afectaría nuestra amistad así que cuando Ramón nos explicó todo sobre escena que debíamos hacer, ya yo tenía todo listo con muchacha.

Yo tenía que hacer el papel de un soldado Neo-Nazi y Raquel era una espía norteamericana que capturé. Ella tenía que callada en el escenario, y abrir bien las piernas colocando los brazos sobre la cabeza. Ya me había dicho que quería esa toma bien rápido porque no le gustaba. Ramón estaba haciendo unas tomas muy buenas con ella y yo, simulando que la estaba torturando e intentando hacerla confesar. Casi siempre aparecíamos desnudos.

Su ropa estaba colocada cerca de ella lo que hacía parecer que se la habían quitado violentamente, a la fuerza, dejándola desnuda. Luego yo me quitaba la ropa y la amenazaba con montarme arriba de ella. La verdad es que hizo un buen trabajo tratando de soltarse. Yo tení


;a que agarrarle los senos, apretárselos y morderle un pezón. Pero me quedé sorprendido cuando vi que se le estaban poniendo duros. No pude evitar pensar si esta chica se estaba excitando. Luego me paré entre sus piernas abiertas y coloqué mi semi-parado huevo sobre su cuca, ambos con la cuca y el huevo bien afeitados para este acto.

Comencé a restregarle la cabeza del huevo a lo largo de la raja de aquella cuchara hasta que sentí que se le estaba poniendo húmeda y mojada. Sus caderas reaccionaban muy bien al estímulo pero pensé que ella en realidad solo estaba actuando o posando para la cámara, pero fue así: levantaba las caderas constantemente, como si tratara de escapar. Luego sin ningún aviso, le metí todo el pene parado dentro de la concha. Pude ver como se le abrieron los ojos de la sorpresa. Como la estaban filmando no podía gritar ni quejarse. Raquel estaba tirando bien duro. No podía entender por qué se aguantó tanto y tuve que rogarle para que me la cogiera bien, como lo estaba haciendo en este momento.

Pero solamente me había dejado meterle las nueve pulgadas de mi blanca verga, dentro de aquella sexy conchita negra desesperada para que se la cogieran.

Luego me di cuenta que yo ya no era la misma persona, algo se apoderó de mí. La amistad con Raquel ya no era tal: sólo deseo sexual. Me puse más y más caliente mientras más se lo metía y la pistoneaba, bombeándole esa negra concha deseosa de palo, tan apretada, tierna y rica.

Pasaron como seis minutos cuando su cuerpo ya no opuso más resistencia. Sus caderas comenzaron a girar en círculos sobre mi verga y sus gritos comenzaron a transformarse en murmullos, susurros y quejidos. Sus ojos estaban cerrados y de vez en cuando yo veía cuando los abría parcialmente y se le veía solo la parte blanca de estos.

Mientras todo esto ocurría, pude oír a Ramón haciendo las tomas de manera seguida y continua, sin parar, un poco alejado con su cámara. Intentó tomar los ojos de ella, los cuales, y sus caderas moviéndose hacia delante y hacia atrás. Cuando hablamos después me dijo que estaba seguro de que la filmó bien cuando estaba teniendo un tremendo orgasmo.

-Hijeputa! Esta semana nos ha salido algo bueno, -gritó Ramón cada vez que hacía una toma que le gustaba.

Esta vez no me preocupaba por ningún dinero, ni lo que iba a ganar, porque estaba concentrado en dispararle mi carga de semen dentro de la concha caliente de Raquel y darle todos los orgasmos que ella bien merecía. Pero esto no iba a ocurrir ese día porque tenía que darle a Ramón la toma del "billete", en donde se hacían las mejores tomas.

Cuando Raquel se tranquilizó completamente y dejó de protestar, extendí la mano para quitarle el micrófono o supresor de ruidos:

-¿Qué coño de la madre estás haciendo hijo de puta? -me dijo, todavía sorprendida y confundida, mareada por los dos orgasmos que tuvo.

-Discúlpame Raquel. Si me vas a odiar y a retirar la amistad por el resto de tu vida, por lo menos déjame ganarme hoy mi premio!

-Entonces, ¿Ya vendiste, sacrificaste nuestra amistad, por dinero?

Justo en ese momento, la rabia que agarró Raquel hizo que el músculo de la concha se le apretara y entonces se me salió. Comencé a meterle la verga bien duro y rápido y más hondo y esta desaparecía dentro de su negra y apretada concha.

-Si, cógeme, ¡cógeme! Así, así, aaayyyy, ¡mierda, estoy acabando!

Sentí cuando mi semen hervía dentro de mis bolas y no pude contenerme más:

-¡Aaaaayyyyy, no joda, Raquel!

Rápidamente le saqué la verga justo a tiempo para dispararle la tremenda carga de leche que le cayó sobre el estómago y parte del semen en el cuello cuando echó la cabeza hacia atrás al tener el último orgasmo.

Cantidades y más cantidades de semen seguían saliendo disparadas de mi verga hasta que le comenzó a rodar por un lado a aquella negrita. Yo estaba casi muerto del cansancio después de esa última eyaculación. Pero sabía que Raquel si me iba a mandar a lavarme ese culo, por lo enojada que estaba. De hecho, estaba seguro de que me iba a cachetear después que Ramón y Ricardo salieran de la tarima. Ramón nos felicitó por nuestro trabajo y nos dijo que siempre nos tendría trabajo para escenas con sexo duro, siempre y cuando le permi

tiéramos hacer tomas como estas que acabábamos de tener.

-Si, está bien, -le dije.

Busqué una toalla en el estudio y comencé a secar y limpiar a Raquel después que la bajé de la tarima. Ella me recibió la toalla con rabia: -No necesito que me ayudes. Yo misma puedo encontrar una toalla. Ya me hiciste demasiadas cosas, ¿no te parece?

-Te pido disculpas, Raquel

-Cóño, no joda, Braulio. ¿Te gustó? Te luciste metiéndoselo.

No contesté nada.

-¿No te gusto?

-Si, claro que si.

-Seguro que tu palo gozó mucho. Gozaste una bola y parte de la otra. Todos los días no se encuentra uno con conchas como esa. Creo que más nunca vas a encontrar una igual. Me parece que querías probar la de una negra, ¿verdad? Ahora vamos a arreglar esta vaina con el dinero extra y sobre tiempo que te pagaremos.

Le expliqué a ella lo que habíamos hablado cuando cenamos una semana antes y se calmó. Ya no estaba molesta.

-¿Así que dices que podemos hacer ese tipo de cosas por dinero en cada toma?

-Si, eso mismo.

-Bueno, creo como ya lo dijiste: sigamos tirando en honor a nuestra amistad; también podríamos tirar para brindar por nuestros otros amigos, y que vean los videos también. Si no quieren verme culeando con un blanco, entonces, que me besen el culo y vayan al carajo!!

Raquel extendió la mano para colocarla alrededor de mi flácido y blando pene: -Uuuummmm, ¿no podrá echar uno o dos polvitos más?

Me quedé sorprendido: -Bueno, creo que en uno o dos minutos más, -contesté.

-Al carajo con eso! Ya terminó su descanso, -dijo ella.

Luego le dijo a Ramón que le pusiera a la cámara toda la película que tuviera porque íbamos a seguir filmando, hasta las ocho de la noche, por lo menos una hora mas. Luego ella se arrodilló frente a mi y comenzó a lamerme el huevo y las bolas hasta que el huevo comenzó a reaccionar. Me mamó el huevo hasta que se puso más duro y parado como nunca.

Después Raquel y yo tiramos en todas las posiciones posibles que se nos ocurrieron. Cada vez que debíamos hacer una toma de "billete", de las buenas, ella me lo mamaba y me hacía la paja para que el machete se me volviera a parar. Y fue la mujer que cumplió todo lo que dijo: tiramos y cogimos, culeamos durante una hora y Ramón hizo todas las tomas sin perderse nada. Pero en el momento cuando iba a filmar mi último disparo de semen, Raquel parece que estaba pensando en otra cosa, otros planes: Se montó sobre mí y cuando le dije que estaba a punto de acabar, me miró con deseo y lujuria en sus ojos y dijo:

-No te preocupes, acaba si quieres. Esta toma que nos da billete es para mí. Ese dinero es mío. Tal vez podemos hacer un bebé en esta toma, se llamará Braulio junior, Braulio hijo.

Después extendió la mano detrás de ella y me restregó las bolas como si fuera una lámpara de Aladino. El disparo de semen que lanzó mi pija parecía como de un galón de leche que le cayó dentro de la apretada cuca y ella se chupó hasta la última gota otra vez. Cuando terminamos, ambos estábamos tan cansados que casi no podíamos movernos. Ramón simplemente nos dijo que cerramos la puerta con llave cuando termináramos desvestirnos porque sabía que ya no nos quedaban fuerzas, sólo nos acostaríamos y…a dormir.

Yo no podía creer lo que la caliente Raquel había hecho ese día. Sentí como si yo la había hecho transformarse en un monstruo tirando, un máquina que tiraba como loca, caliente, cachonda. Lo digo porque cuando se despertó después de dormir dos horas, quería seguir tirando una vez más antes de irse.

-Oye, Ramón ya se fue. ¿Y quién nos va a tomar las fotos?, -le pregunté.

-¿Quién dijo que era necesario filmar esto, papi? ¿Siempre tienes que tomarte fotos cuando haces el amor? -me preguntó haciendo que el huevo recobrara vida entre sus blandas manos.

-¿Estás hablando en serio? ¿Es que quieres tener un bebé, un Braulito junior?, le pregunté.

-Coño, claro que no, sólo quiero sentir tu huevo acabando dentro de mí. Todavía no quiero tener hijos, quiero disfrutar de la vida primero. Además, estoy filmando películas, -dijo la hembrota.

Esta vez quería que me la cogiera estilo perrito y en diez minutos, ya le estaba disparando

otra carga de esperma dentro de la apretada cuca de Raquel, caliente concha, insaciable.

Para sorpresa mía, nos transformamos sin querer en un producto comercial: los films de sexo duro se estaban vendiendo como pan caliente, y aparecimos en un show de entrevistas, y hasta se hablaba sobre el calendario que teníamos y los días que íbamos a filmar.

En cuanto al dinero, Raquel ganó lo suficiente para pagarse los semestres de la universidad, comprar su propio carro y hasta un apartamento. Pero lo más importante, siempre me llama para que vaya a su apartamento y hagamos algunas tomas por nuestra cuenta, y trabajamos también en forma independiente. Creo que podría decir con orgullo que esto nos llevó a ser mejores amigos y mejores compañeros de trabajo.

¡Coño, Me Gusta Mi Trabajo! Traducido por Marcos Urbina…

Autor: Marcos Urbina

Un producto Marqueze Telecom S. A.