AMOR ADOLESCENTE - Ella gemia y yo no paraba, le meti un dedo que gradualmente aumentaba de velocidad, me levante, no podia mas, la penetre y mientras se la metia, le apretaba las tetasAMOR ADOLESCENTE Ella gemía y yo no paraba, le metí un dedo que gradualmente aumentaba de velocidad, me levanté, no podía más, la penetré y mientras se la metía, le apretaba las tetas Llevábamos una semana saliendo, nos conocimos en la calle, mientras yo estaba con mis amigos. Ella se me acercó y me dijo que ya me había visto por allí (una plazoleta en la que paraba la juventud), desde el primer momento en el que la vi pensé que tenía que follármela.
Había un detalle de ella que me llamó la atención, y es que se le notaba la marca del coñito en su ceñido pantalón pitillo, que acompañaba con camisa de tirantes blanca de la cual sobresalía su plana tripita, y unas sabrinas (unas especies de sandalias que dejan al aire medio pie). Siempre me fijo en las partes de una chica de la siguiente manera: mis ojos van directamente al culo o al coño, luego van bajando lentamente hasta sus pies (me imagino que me los huelo poco a poco y finalmente me corro en ellos), después miro su cara y los pechos. Estaba muy bien dotada: culo perfecto (redondo, no tenía pinta de tener celulitis y genialmente redondeado), también se incluían en el pack dos senos bien puestos con el tamaño aproximado de un puño cerrado, y unas piernas perfectas acabadas en unos pies perfectos).
Ese día la acompañé a casa y al final del recorrido me acerqué poco a poco y ella me hizo pasar, intercambiamos saliva y lengüetazos durante unos 15 minutos, hasta que finalmente me lancé y empecé a tocarle las tetas que empezando desde su descubierta cintura, logré alcanzar. Pasó otro cuarto de hora y nos despedimos...
Una semana después ya estábamos en serio, el último día de esta semana, ella me dijo que fuera a buscarla a casa... Una vez llegué le di un toque (le daba toques al móvil porque si llamaba al telefonillo me arriesgaba a que sus padres me conocieran, y eso no me hacía gracia). No me contestó el toque, pero al instante, sonó su dulce voz en el telefonillo, una hermosa y excitante voz que decía: Sube que mis padres no están. No se por qué, pero me puse muy nervioso, noté que algo grande iba a pasar...
6 interminables plantas subí en el ascensor, acompañado de un vecino que parecía bebido y me daba conversación sin sentido, me hacía preguntas a las que yo respondía con una sonrisa. Cuando llegué a la sexta planta llamé rápidamente al timbre y me despedí del vecino. Ella me abrió y ocurrió lo inesperado...
No estaba vestida (me refiero a ropa de salir, ya que llevaba un pijama de esos de culote y una camisa de tirantes, ah e iba descalza), habíamos quedado un día antes y ella no estaba vestida... aunque si maquillada... no entendí nada… pero ella me dijo: pasa y una vez dentro me dijo que me sentara, tomé asiento y esperé unos minutos a que llegara, se sentó de una forma muy sexy, subida en sus dos piernas (de las cuales se podía apreciar casi media nalga) y estas entrecruzadas entre si, formaba una especie de L. Me miró seriamente (ese día aún no me había dado ni un solo beso) y entablamos la siguiente conversación:
-Llevo unos días pensándolo, y creo que ya ha llegado el momento, vamos a hacerlo ¿vale?, bueno siempre que tú quieras.
No hace falta que ponga mi respuesta ¿no? Una sonrisa iluminó mi cara, y de pronto ella se me lanzó... luego todo ocurrió de la siguiente manera: Se me puso a cuatro patas encima de mí, yo estaba casi inclinado en el sofá, apoyado en el respaldo de este, ella me metió fieramente la lengua, así unos 3 minutos, hasta que mi mano fue lentamente deslizándose por su pierna al aire, quise alcanzar los pies, pero estaban demasiado lejos, así que preferí subir hasta alcanzar sus muslos y de ahí pasar a acariciar su culito, medio-cubierto por su pijama culote. Más tarde, me cansé, y pensé aquí mando yo, así que la cogí de la cintura, y tornamos las posiciones, en un rápido balanceo me puse yo arriba, ella quedó con las patas abiertas y hacia arriba...
Pasaron los minutos y seguíamos enrollándonos, yo solo veía un final fijo, penetrarla (aunque sin condón). Empecé a quitarle
la camiseta, en cuanto ella se la estaba quitando me fui hacia sus senos, chupándolos y lamiéndolos, luego le quité el sujetador y las tetas empezaron a botar, yo se las cogí de par a par, cubriéndolas con mis manos. Me levanté y le cogí los pies, me los llevé a la nariz, los olí, y luego en mi boca empecé a chuparlos, los llevé hacia arriba y abrí completamente sus piernas, las solté.
Ahora estaba totalmente abierta y desde fuera a adentro, comencé a dar lengüetazos a su chochito cubierto por el culote. Enseguida cogí de lado a lado el pijama y se lo quité rápidamente, ahora estaba solo en bragas (un tanga negro transparente que dejaba ver sus fluidos, que aumentaban poco a poco). Le quité el tanga ligeramente y me fui directamente a su chocho, ella intentó cerrar las piernas, pero yo tenía agarradas sus piernas y lo impedí, empecé a degustar su coñito poco depilado.
Ella gemía y yo no paraba, le metí un dedo que gradualmente aumentaba de velocidad, me levanté, no podía más, y la penetré abierta como las puertas de una iglesia, al poco tiempo la puse estilo perrito y mientras se la metía, le apretaba las tetas (que disponían de un pezón pequeño y rosado), a los 2 minutos le dije: me corro, me corro, me puse de pie en el sofá (en este momento ya salía leche), le cogí fuerte los mofletes y empecé a empaparla... Todo terminó y ella se quedó a mi lado tocándome los huevos con la cara llena de semen.
Autor: José |