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LA PRIMERA VEZ DE MARA - Senti sus huevos golpear mis nalgas, me moria de placer, tener ese trozo de carne dentro de mi me volvia loca, explote en un orgasmo, su polla palpitaba dentro de mi y un chorro de leche me inundaba

LA PRIMERA VEZ DE MARA Sentí sus huevos golpear mis nalgas, me moría de placer, tener ese trozo de carne dentro de mi me volvía loca, exploté en un orgasmo, su polla palpitaba dentro de mi y un chorro de leche me inundaba

Por fin me animo a escribir este relato donde narraré como fue la primera vez que estuve con un chico, quiero aclarar que hoy soy un hombre casado que tiene afición por estar con chicos siempre jugando el papel de mujer, y cuando esto sucede, que no es muy a menudo, ya que es mi gran secreto, la verdad es que reconozco me lo paso en grande.

Esta primera ocasión fue un verano, por aquel entonces vivía con mis padres los cuales al llegar el verano alquilaban un apartamento en la playa, era habitual que se vinieran pasar unos días a la ciudad donde vivimos, y yo me quedara solo varios días, ese verano había conocido a un chico. Hasta entonces yo me había travestido siempre en la intimidad.

Ese día al quedarme solo le dije que se viniera cenar conmigo y luego saldríamos a tomarnos unas copas, lo cual él aceptó a la primera, nos pusimos a charlar hasta decidir que la copa nos la tomaríamos en casa, luego de mucha charla, acabamos hablando de sexo, hasta que con voz temblorosa me confesó que era homosexual, para cuando pude reaccionar me di cuenta que lo que él en realidad pretendía era tirarme los tejos y proponerme acostarnos juntos. Reconozco que me costó reaccionar, y le contesté que no, pero puestos a confesarnos, le dije que conmigo no pero si había alguien que quería acostarse con él y ese alguien era Mara (mi otro yo), entonces le confesé mi afición por travestirme y mis deseos por estar con él como mujer, noté que le encantó la idea, y quedamos para cenar al día siguiente, Mara le prepararía la cena y el resto de la velada.

Al día siguiente me levanté muy ansiosa, había de comprar cosas debido a que mis atuendos no los tenía en el piso de la playa, por la mañana salí de compras, entré en una lencería y me compré un conjunto de sujetador y braguitas blancas que era una divinidad, me fui a un bazar y me compré unos postizos para los pechos y una peluca morena, fui a otra tienda y me compré una minifalda negra y una camiseta de sisas blanca, lo último fue comprarme unos zapatos de tacón para estilizar mis piernas. Una vez acabé, comí algo y a primera hora de la tarde fui a prepararme.

En el momento que llegué lo primero que hice fue irme a la ducha y aproveché para afeitarme el poco vello de mis piernas, y sobre todo el vello del pubis, del cual solamente dejé una delgada tira encima de mi pene, cuando acabé, me puse mis braguitas nuevas, mi sujetador y mis pechos postizos, francamente, me veía preciosa, me fui hacerle la cena a mi amante, sobre las seis y media que acabé, empecé a maquillarme lo cual me llevó mucho tiempo, por mi poca experiencia por aquel entonces, me perfumé, me pinté, me vestí, me puse un collar varias pulseras anillos y una vez que acabé me miré al espejo, casi ni me reconocía, estaba preciosa. Nada más dieron las ocho, sonó el timbre, mi amante en la puerta. Tras comprobar por la mirilla que era él, me decidí a abrirle.

Respiré profundo abrí la puerta y allí estaba él, entró, me dijo que estaba divina, que se me veía preciosa, nos sentamos en el sofá y empezamos a charlar, le propuse abrir una botella de vino y tomarnos una copa, fui a buscar dos copas, me encantaba andar con mis zapatos de tacón y exhibir mi cuerpo de mujer ante él, volví a su lado, me cogió de una mano y me besó, mmmmm creí derretirme de placer al sentir sus labios con los míos, su olor a hombre tan cerca de mi.

Después de ese primer beso vinieron más y cuando quise darme cuenta una de sus manos acariciaba mis muslos bajo mi falda, me quitó la blusa, nos pusimos de pie y a la vez que me besaba me quitó la falda, yo le quité la camisa, sentí su pecho, contra el mío, a la vez que sentía ya un buen bulto en su entrepierna, sin poder evitarlo empecé a acariciar su polla aun dentro de su slip, me volteó y se puso a besar mi nuca, sentía su paquete contra mis nalgas eso me encantaba, se quitó el c


alzoncillo y por fin sentí su polla contra mi, estaba a punto de derretirme.

En aquel momento bajó mis braguitas y metió su polla entre mis nalgas, yo sentía como su cabeza rozaba mi hoyito, me estaba volviendo loca de excitación, me echó sobre el sofá boca arriba, y se echó encima de mí, le sentía sobre mi cuerpo, a la vez que notaba su miembro duro sobre mi vientre, me empezó a recorrer con su lengua hasta que llegó a mi pubis recorrió mi polla con su lengua sin pararse mucho, lo mejor estaba por llegar, cuando levantó y abrió mis piernas, y su lengua empezó a jugar en mi agujerito, de aquellas todavía virgen, me volvió loca sentir su lengua en mi culo, ¡que trabajo hizo!, al rato sentí como unos de sus dedos empezaba a entrar y de este modo dilatarme, yo estaba que me derretía.

Así estuvo un buen rato hasta que no me aguante más y le pedí que me hiciera el amor, me moría por tenerle dentro, por ser su hembra, tenía una polla maravillosa bastante larga y no muy ancha perfecta para mi, se incorporó un poco, y empecé a sentir como su cabeza empezaba a presionar mi hoyo, estaba como loca, quería que entrase de una vez pero él siguió poco a poco, haciendo presión hasta que noté como tenia su cabeza dentro…

Entonces de repente me asestó una embestida y sentí como sus huevos golpeaban con mis nalgas, pensé en morirme de placer, he de reconocer que no sentí ningún dolor quizá por la buena lubricación que me había propinado, tener ese trozo de carne dentro de mi me volvía loca, empezó a bombear, nuestras respiraciones se aceleraban los movimientos cada vez eran más bruscos, y sin saber ni de que manera, sentí como exploté en un orgasmo, que creo que en mi vida olvidaré, a la vez que sentía como su polla palpitaba dentro de mi y un chorro de leche caliente me inundaba, los dos sudorosos nos quedamos inmóviles, él tumbado sobre mi, su respiración aun acelerada en mi cuello, y sus últimos movimientos dentro de mi ya muy suaves y calmados, poco a poco se incorporó, sintiendo como su miembro me abandonaba.

Fui a vestirme, arreglé mi maquillaje y regresé al salón, allí estaba desnudo echado sobre el sofá, cenamos, después de la cena le propuse que viniera a mi dormitorio, cuando llegamos nos quitamos la ropa yo me quedé en lencería, me senté en mi cama y le puse delante mío. Por fin, había llegado el momento de mamar una polla, sin dudarlo la cogí, la acaricié y me la llevé a mi boca, entonces empecé a chuparla a la vez que sentía como se endurecía, la acariciaba, le chupaba su cabeza, la recorría con mi lengua, era maravilloso mamársela a mi hombre, me sentía como una diosa con ese aparato en mi boca, acariciándolo besándolo mamándolo, y a él diciéndome que la mamaba genial que nunca se la comieran así.

Entonces le pedí que se tumbara sobre la cama boca arriba, me subí encima y empecé a introducírmela dentro, me encantó volver a tenerla dentro de mi y empecé a cabalgarlo como una autentica posesa, él empezó a masturbarme, le pedí por favor que no acabase dentro de mi, a la vez que yo me corría como una loca, cuando yo terminé con mi orgasmo, me levanté para que su polla saliera dentro de mi, bajé con mi lengua por su pecho, su vientre, y metiéndomela de nuevo en la boca le dije, “amor quiero sentir tu leche en mi garganta”, se la empecé a chupar, y noté como empezaba a correrse dentro de mi boca, y por fin pude saborear ese maravilloso néctar que me encantó, sin poder evitarlo me lo tragué todo sin dejar ni una gota.

Después de eso nos tumbamos sobre la cama, y nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente, si os digo la verdad, el despertar no tuvo desperdicio, pero quizá eso me anime y os lo cuente en otra ocasión.

Autor: Mara mara.999 (arroba) hotmail.com

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