LA FIESTA DE PIJAMAS - Sofia jadeaba de placer, Elena empezo a acariciarse las tetas y meterse un par de dedos por su rajita, Sofia me acariciaba las tetas, bajo su cabeza y me empezo a morder los pezonesLA FIESTA DE PIJAMAS Sofía jadeaba de placer, Elena empezó a acariciarse las tetas y meterse un par de dedos por su rajita, Sofía me acariciaba las tetas, bajó su cabeza y me empezó a morder los pezones Mis padres se habían ido de viaje ese fin de semana a casa de mis tíos que vivían en un lugar de la costa española, yo en la capital había decidido montar una fiestecita con mis dos mejores amigas.
Eran las seis de la tarde de el viernes cuando llamaron a la puerta, eran ellas, venían en un tono informal y con una mochila cada una con ropa para salir de marcha y unos pijamas. Pusimos algo de música y nos empezamos a arreglar para salir esa noche, nos duchamos, y nos vestimos y maquillamos las tres juntas como buenas amigas y para irnos entonando para salir nos preparamos unos cubatitas y nos fumamos unos porritos.
Serían las 3 de la madrugada cuando regresamos a mi casa, un poco bebidas. Nos tiramos cansadas en el sofá y encendimos la tele, para variar no echaban nada bueno, así que nos pusimos a ver una película porno que daban en una emisora local. Sofía, la más guapa de las tres con su melena rubia y sus 95 de pecho, sacó de su petate una botella de whisky para que siguiéramos de fiesta, la idea fue bien recibida y pronto nos preparamos unos cubatitas.
En un momento dado Elena se levantó para ir al servicio, Elena era la más menuda y la más lanzada, tardó en volver, pero cuando lo hizo traía puesto un traje de mi hermana pequeña, era blanco y se le notaba toda la forma de su cuerpo, la redondez de sus pechos libres sin sujetador y la forma del tanga del mismo color que llevaba puesto, le quedaba muy ceñido y parecía una puta. Sofía se rió, pero yo me enfadé con ella por registrar el cuarto de mi hermana.
-Pues si creéis que este vestido me queda bien fijaros como me queda el tanga.
Se levantó el vestido y enseñó el tanga que le servía solo para tapar la raja.
- Menuda ropa que gasta tu hermanita-dijo Sofía. - Eres una guarra tía, quítate eso y déjalo donde estaba- le dije yo con un tono enfadado. - Quítamelo tú- dijo con tono desafiante mientras Sofía se reía
Yo me levanté deprisa para hacerlo, o por lo menos encararme con ella, se quedó quieta riendo y cuando llegaba a ella noto que me sujetan por detrás, era Sofía que me decía que me tranquilizase.
- Oye, ¿sabes que a ti también te quedaría bien? Con esos pechos que tienes.
Sofía por detrás me empezó a acariciarme los pechos, y con su aliento en la nuca dijo:
- Oye tienes razón mira que pechos tiene, y tiene los pezones duros, seguro que le has excitado
En eso tenía razón ya estaba un poco cachonda aunque creo que en ese punto lo estábamos ya las tres. Sofía bajó la mano hasta meterla por debajo de mi falda tocándome el coño por debajo de las bragas.
-Que puta está toda mojada!-gritó. -Seguro que tú también lo estás- le dije. -Lo seguro es que yo si que lo estoy viendo este espectáculo-dijo Elena quitándose el tanga y dejando su rajita afeitada al aire- mira huele mis encantos.
Me puso el tanga en la cara haciendo que los oliera, y después se las puso a Sofía.
-Huelen maravillosamente- dijo Sofía-mira la guarra esta.
Sacó sus manos de mi entrepierna y se las dio a oler a Elena, después a mí y por último lo olfateó ella.
- Huele bien, debe de estar sabroso. - ¿Qué te parece si lo probamos?-dijo Elena.
Mientras decía esto se arrodilló me bajó la falda y las bragas a la vez quedando desnuda de cintura para abajo, dejando mi sexo al aire, metió su cabeza entre mis piernas y separándome los labios del chocho empezó a lamerlo, lo hacía como si fuera una profesional mientras Sofía me quitaba la parte de arriba quedándome totalmente desnuda, mientras me acariciaba mis pechos desnudos y mis pezones erectos nos fundíamos en un beso eterno con lengua.
Elena dejó entonces su menester y se quitó el vestido quedando totalmente desnuda, tenía un cuerpo precioso, nos abrazó a las dos y empezó a acariciar los pechos a Sofía, mientras le despojaba de la camisa y el s
ujetador, se puso detrás de mí y me susurró al oído:
-Ayudame a quitarle los pantalones.
Yo me volví y le di un beso en la boca, nuestras lenguas se entrelazaban mientras nos arrodillábamos, nos separamos a la altura de la bragueta de los pantalones de Sofía, Elena se los bajó los pantalones y la ayudó a sacárselos mientras que yo, observado su coño a través de las bragas rosas toda mojadas, empecé a chupárselo por encima, Elena se las quitó y yo pude trabajar con mi lengua en su clítoris ya desnudo y erecto. Sofía jadeaba de placer, mientras Elena se tumbó en el sofá y empezó a acariciarse las tetas y meterse un par de dedos por su rajita, mientras admiraba el espectáculo. Sofía me apartó la cabeza con las manos y se puso de rodillas besándome en la boca, nos tumbamos en el suelo, mientras me acariciaba las tetas, bajó su cabeza y me empezó a morder los pezones, mientras su mano ya se hacía hueco en mi coñito, yo hacía lo propio, hasta que ella bajó tanto que no llegaba, pues ella ya estaba con su cabeza entre mis piernas y su lengua jugueteando entre mi vulva.
En ese momento Elena me puso su coño encima, empecé a lamérselo entre jadeos de placer hasta que me corrí en la boca de mi amiga.
- Vaya, nuestra anfitriona no nos a esperado, que mal educada- dijo Elena. - Pero que rico sabe su corrida-replicó Sofía. - Ven que te voy a enseñar algo que he visto. Mientras yo estaba tumbada exhausta en el suelo, ellas se dieron un besito y con las piernas abiertas empezaron a frotarse sus coños uno contra el otro. Sus gritos de placer eran fuertes, yo me fui al sofá y empecé a acariciarme de nuevo viendo la escena. Sofía Fue la primera en correrse, quedando tumbada exhausta en el suelo.
-¿Vaya y yo qué? -No te preocupes que yo me encargo-le dije mientras me acercaba por detrás.
Una mano se la puse en sus pechos, acariciándolos con fuerza y pellizcando sus pezones, mientras con la otra mano le introducía dos dedos en su coño inundado, no tardó mucho en correrse, y lo hizo besándome en la boca. Quedamos las tres dormidas en el suelo, desnudas, borrachas y abrazadas, como tres amantes que acababan de tener una buena ración de sexo. Tuvimos un fin de semana salvaje, pues se quedaron todo el fin de semana, y probamos muchas más cosas que ya relataré más adelante.
Este es un relato ficticio sacado de la mente de este humilde autor.
Espero su veredicto con sus votos.
Autor: Ragnar |