MI AMIGO Y COMPAÑERO DE AVENTURAS - Me cogio como lo soñe y me acabo adentro del culo, senti su leche saliendo de mi culo y chorreando por mis huevos, me ordeno que se la chupe para no dejar rastros, se la chupe, me pajee y acabe MI AMIGO Y COMPAÑERO DE AVENTURAS Me cogió como lo soñé y me acabó adentro del culo, sentí su leche saliendo de mi culo y chorreando por mis huevos, me ordenó que se la chupe para no dejar rastros, se la chupé, me pajeé y acabé Saludando a todos los lectores, y agradeciendo por los mails recibidos, que durante mucho tiempo no contesté, por razones personales, hoy luego de varios meses de haber publicado mi anterior relato me animé a contarles otra historia. Pensé en contarles como había seguido la historia con los jardineros, la continuación de mi anterior relato (contratando jardinero) las enfiestadas que nos pegamos con los jardineros y mi amigo Pablo, pero decidí contarles como conocí a mi amigo Pablo, que es una historia que tal vez pueda interesarles.
Hace algunos años (a los 20 aproximadamente) empecé a trabajar en una panadería. Estaba en la caja y a veces iba a hacer horas extras más temprano a ordenar las asaderas, bolsas de harina etc. Allí conocí a Pablo. Es un chico de más o menos 1.90 de altura, va mucho al gym, pero no tiene un cuerpo de físico culturista, él tiene todos los músculos bien marcados. Muy buenos pectorales y una cintura que debe medir 60 cm. rapado, aros en las orejas y cadenas de plata colgando del cuello. Nunca fue tapado como yo. Yo siempre fui tapado hasta que lo conocí a él.
En fin, Pablo trabajaba en el horno de la panadería. Él hacia el pan, las facturas, las tortas, etc. La panadería en la que trabajaba tenía varias sucursales en la ciudad, el dueño prácticamente no venia nunca. El que sí venía era Juan Sebastián “Juanse” el hijo. Este tipo sí que vivía dentro de un gimnasio, tenía un cuerpo asombroso, siempre venía con remeras ajustadas y jeans y tenía un cuerpo que llamaba mucho la atención. También medía algo de 1.80, como yo, y llegaba siempre en moto.
La panadería contaba con 2 empleadas que atendían, yo en la caja, luego atrás estaba Pablo y Antonio, un viejo que trabajaba de 00.00 a 07.00 y se iba. Juanse siempre venía a las 9.00hs, veía como andaba todo, controlaba algo en la caja, me preguntaba por Pablo, yo respondía que estaba atrás y se iba para atrás. Allí tal vez pasaba 1 hora y media o 2 y se iba. Un día llovía mucho, una de las empleadas faltó, llegó Juanse en un taxi, cuando entró todo mojado me excitó un poco, luego se fue para atrás.
En la panadería no había nadie, la empleada que estaba se puso a arreglar las vitrinas y yo fui para atrás a buscarme un café. Luego de servirme el café, salía hacia el salón, y miré para adentro. Al lado del horno no había nadie. Me fui metiendo cada vez mas y en un momento giré y vi a través de unos costales de harina algo que no podía creer, Pablo le estaba chupando la pija a Juanse, Pablo estaba con el delantal puesto, los pantalones bajos y se pajeaba bajo el delantal. Juanse estaba con los pantalones por las rodillas.
Me quedé ahí parado viéndolos, y cuando alcancé a ver las dimensiones de la pija de Juanse casi me muero, se me empezó a parar, era descomunalmente gruesa, de largo estaba muy bien, pero nunca había visto una verga tan gruesa. Seguí mirando y empecé a sobármela sobre el pantalón. En un momento Juanse le pidió a Pablo que se pare, este lo hizo, se dio vuelta y Juanse comenzó a lubricarle el culo con la lengua, yo no daba más de placer. Luego de algunos lengüetazos comenzó a darle verga por el culo a Pablo. Pablo gemía como una mujer. A cada ratito se le escapaba un “si, así papi, cogeme” y Juanse lo hacía callar: “cállate puta que te van a escuchar”.
Yo seguía sobándomelo hasta que en un momento pasó lo más insólito de la mañana, Juanse sacaba la verga del culo de Pablo y acababa sobre una factura con crema, después lo agarraba del cuello a Pablo y lo obligaba a comerse la factura.
-Cométela puta, tiene mi leche, te encanta! Decía Juanse.
Pablo mientras masticaba se pajeaba pero casi me muero, porque Pablo advirtió mi presencia, mi miró fijamente a los ojos y masticab
a la factura con el semen de su amante. Yo me asusté mucho y me fui. Seguí en la caja.
Al día siguiente lo saludé como todas las mañanas, y él me miró con una sonrisa pícara en su rostro. Los dos sabíamos que los dos habíamos visto lo que vimos el día anterior, así que charlamos un poco más que todas las mañanas, quería ganarme su confianza, quería que me cuente todo, me quería hacer amigo, ya que siempre mantuvimos una relación pero solo laboral. Ese día cuando llegó Juanse y se fue para atrás fui al baño para verlos y los volví a ver. Esta vez Juanse acostado y Pablo sentándose sobre su verga. A medida que fueron pasando los días, me fui calentando más, y cada vez hablando más con Pablo, hasta que un día, estábamos hablando de cualquier pavada me broté y lo interrumpí...
-Bueno, basta! ¿Cuando?-Cuando ¿que? -Cuando lo vamos a compartir. Le pregunté descaradamente.
-Nunca. Jajaja y reía.
Me lo decía un poco de mentira y un poco en serio, nunca quiso dejarme que avance a Juanse. Nos empezamos a reunir a comer en la casa de Pablo, al principio nos chupábamos las vergas entre nosotros, hacíamos algunos 69, después nos empezamos a meter en el chat, conocíamos chicos y los invitábamos a su casa. Hemos hecho varios tríos y algunas orgías, pero nunca me dejó que me acercara a Juanse.
Hasta que un día, no fue a trabajar porque estaba enfermo, el viejo Antonio entro mas temprano y se fue un poco mas tarde, y como de costumbre Juanse llegó, hizo lo que hacía siempre, me preguntó por Pablo, y esta vez, le tuve que decir que no estaba. Abrió los ojos, frunció los labios y noté la desesperación en su mirada, no dijo nada y se fue solo para atrás. Pasaron 15 minutos y regresó al salón, le pidió a una de las empleadas que me cubra en la caja porque tenía que ayudarlo con algo y me dijo que lo acompañara al fondo. Si bien no se me paró al instante, sentí un cosquilleo alrededor de mi ano que nunca había sentido. Llegamos ambos al cuarto de atrás y desabrochándose el pantalón me dijo:
-Necesito tu opinión, me compré tres bóxer porque tengo una noche especial y no se cual ponerme.
Se despojó completamente de su Jean, y quedó con un bóxer azul, a mi se me llenaron los ojos de lágrimas. Me dijo: “esta es mi primera opción, sino éste” y saco de una bolsa un bóxer rojo, se bajó el bóxer azul delante mío, yo quedé mudo.
-Espero que no te moleste, no? Me preguntó. -No, para nada, adelante probate el otro. Le dije
Cuando se lo subió noté su pene semi erecto, me miró y mientras se tocaba me decía:
-¿Que tal éste? - Están buenos los dos...
Casi me muero de la emoción,
-Ahh y otra cosa, me olvidaba, te gusta este perfume? Acercate, olé.
Ya para cuando me dijo eso no pude ocultar más mi erección, me acerqué a su cuello, no me importó mas nada y se lo empecé a chupar. Ahí reaccionó, me agarro del cuello, se bajó el bóxer, su pene saltó como un resorte, y me la metió entera en la boca.
-Tomá puta, ya sabía que eras una puta como tu amigo Pablo, a ver como chupas pija...!!
Me atraganté con esa verga, que ya les dije era la más gruesa que vi en mi vida, se la chupé, él me tenía de los pelos, hasta que me ordenó pararme, me bajó los pantalones y me empezó a chupar el culo. Fue la sensación de mas calentura que experimentó mi cuerpo en toda mi vida, lubricó y me clavó, así de una, sin preámbulos ni nada. Me dolió muchísimo al principio, después cuando mi culo se acostumbró empecé a gozar como loco.
-Tomá puta, que lindo culito que tenés, te va a quedar todo abierto, eh? Te gusta? -Si Juanse, cogeme bien, dame más, haceme tuya! Grité de desesperación.
Me cogió como lo soñé, me dio como por 20 minutos, y me acabó adentro del culo, la sacó, sentí su leche saliendo de mi culo y chorreando por mis huevos, y me ordenó que se la chupe para no dejar rastros. Mientras se la chupé, me pajeé y acabé.
No hizo falta que se lo cuente a Pablo, Juanse mismo se lo contó es misma noche cuando lo fue a coger a
él.
A la mañana siguiente charlamos mucho con Pablo, tenía miedo que realmente se sintiera enamorado de Juanse y yo me haya acostado. No se molestó, lejos estaba y está en este momento de sentir amor por alguien. Pablo es un amigo de hierro.
Esa mañana, cuando Juanse llegó, le volvió a pedir a la empleada que esté frente a la caja, me guiño un ojo y me llevó para atrás. Ahí nos dio bomba por el culo a los dos. Con Pablo nos chupábamos las vergas, pero la estrella de la mañana fue él. nos cogió hasta que se quedó sin leche.
A la semana de ese episodio renuncié a mi trabajo porque conseguí un empleo mejor. Pablo trabajó allí unos meses más y se fue también. Los encuentros con Juanse siguieron un tiempo más. Sobre todo con Pablo, yo estaba “en otra” pero luego de un tiempo se fue cortando la relación.
Pero con Pablo seguimos saliendo juntos, haciendo algunas fiestas también.
Espero que les haya gustado mi relato, cualquier cosa escríbanme y votenme.
Autor: Marcelo mfernandezros (arroba) gmail.com |