MI CUÑADA MI FRUTO PROHIBIDO II - Le clave la verga hasta el fondo de sus entrañas y le llene el culo de semen, al sentir mi leche caliente golpear sus intestinos, su ano apreto fuerte mi verga y empezo a gritar su orgasmo, me mueroMI CUÑADA MI FRUTO PROHIBIDO II Le clavé la verga hasta el fondo de sus entrañas y le llené el culo de semen, al sentir mi leche caliente golpear sus intestinos, su ano apretó fuerte mi verga y empezó a gritar su orgasmo, me muero Como les conté en el relato anterior, mi cuñada no quería nada conmigo, tenía miedo a su hermana y sus creencias religiosas, pero al fin fue mía y ahora tenía que enseñarle muchas cosas más, además debía estrenarle ese precioso culazo que tiene.
Habían pasado unas tres semanas y no podíamos juntarnos sin despertar sospechas, teníamos que ser muy cuidadosos, nos veíamos cuando ella visitaba mi casa y cuando quedábamos solos unos momentos, ella me decía que cuando íbamos a ir otra vez a la casa de mi amigo, ya no tenía vergüenza ahora quería ir a coger con todo, quería entregarse a esa pasión que nunca antes había sentido.
Pero tuvimos nuestro día y completo, tuvimos que ir a otra ciudad, mi esposa me pidió que acompañara a su hermana porque su marido tenía que ir a trabajar, salimos temprano a las seis de la mañana y llegamos a destino como a las nueve, lo primero que hicimos fue irnos a un hotel haciéndonos pasar por matrimonio, apenas llegamos a la pieza, nos llegamos a duchar abrazándonos y acariciarnos mutuamente, ella salió de la ducha y me dijo que esperara un rato que ella se iba a poner bonita, cuando me llamó la vi con un conjunto transparente negro, portaligas, medias negras, calzoncito, brasier, parecía una putita de lujo.
Me acerqué a ella y la besé apasionadamente, besé su cuello, su cuerpo pasando por sus senos, su ombligo y llegué a su vagina que ya estilaba de sus jugos, saqué sus calzones y lamí sus labios vaginales haciéndola suspirar, le pasaba la lengua por su vagina y llegaba hasta su apretado anito, que latía cada vez que le pasaba la lengua, ella empezó a gemir y a suspirar, me tienes loca mi amor, sigue, más mi amor, ayyyyyyyyy, asiiiiii, ayyyyyyyyy, voy acabar; yo seguí lamiendo y estimulando su clítoris, ella levanto sus caderas y gritó su orgasmo, Me muero mi amor, SSssiiiii, assiii, assiii, Luchitooo, te amo, soy tuya. Ella temblaba como una hoja, me subí a la cama y la besé con ternura, le dije al oído ahora vas aprender a chuparme la verga mi amor, me acomodé en la cama y le dije es toda tuya, la tomó en sus manos y acercó su boca a mi verga, le pasó la lengua y se la empezó a meter en su boca, ella no lo hacía muy bien, le empecé a decir que tenia que mamar con más pasión, aprendió rápidamente y ahora parecía una experta, se la metía hasta el fondo de su garganta y la sacaba suavemente, pasaba su lengua por mi tronco llegando a mis pelotas…
Me tenía maravillado como lo estaba haciendo, lo estaba haciendo tan bien que empecé a temblar, mi semen estaba subiendo por mi verga y le dije voy a llenarte la boquita de semen, aprieta bien tus labios y trágatela toda no dejes caer nada, grité: ¡Estoy acabandooo mi amor, mi semen salió disparado hacia su boca y sentí cuando ella chupaba con pasión, sentía como tragaba mi semen pero le corría por las comisuras lo que no podía tragar, me dejó seco y bien limpia mi verga, se pasó los dedos por las comisuras y se tomó todo lo que se había salido de su boca, me dijo, nunca había chupado una verga ni siquiera soñaba tragarme tu semen, tiene un sabor ácido pero no es tan malo.
Nos abrazamos y nos besamos saboreando mi semen, descansamos para poder seguir nuestra aventura, después de media hora ella volvió a chupármelo y quedo dura como una barra de acero, la acosté y volví a chuparle los senos y le dije ahora quiero ese culito para comérmelo entero, no tengas miedo traje un aparato especial para dilatarte tu ano, me levante y traje un dildo especial para su ano que era de tres bolas, además una pomada dilatadora…
La acosté boca abajo y le coloqué dos almohadas bajo su pelvis, quedó con su culito levantado y su ano a mi disposición, le pasé la lengua tratando de dilatar ese ano tan apretadito que tenía, con paciencia le puse crema y empec&eacut
e; a meterle el dildo, al entrar la primera parte ella se quejó, ayyyyyyyyy, me duele, despacito, calma mi amor, calma ya pasó la primera ahora viene la otra, relájate y vas a sentir que entra más suave le estaba hablando cuando le puse la segunda bola que entró e hizo que ella gimiera, ayyyyyyyyy, que eso era más grande y me duele mucho, le besé su trasero y le dije, ahora cierra y abre tu ano para que se acostumbre a lo que tiene adentro, me tiré encima de la cama y le dije súbete encima de mi, la acomodé con sus piernas abiertas y le punteé mi verga en su vagina hasta que se la metí toda, hasta que nuestros pelos del pubis se juntaron.
Nos acomodamos bien y le dije cabálgame mi amor quiero ver cual amazona eres, ella empezó a subir y bajar de mi verga se quejaba que le molestaba lo que tenía en su culito, cálmate y piensa en cabalgarme no más, yo le tomé de sus nalgas y le ayudé a subir y bajar de mi palo, ella ya no se quejaba tanto ahora, cabalgaba más fuerte la sacaba hasta la punta y se dejaba caer para que le entrara hasta el fondo de su vagina, coloqué mi mano en el dildo y lo giraba para que su hoyito se relajara, ella gemía y suspiraba hablando roncamente, más mi amor, que rico, ayyyyyyyyy, Mmmmm, más fuerte, le giré el dildo y le metí la tercera bola, ayyyyyyyyy, Luchitooo, ¿que me hacés?, me abriste más mi anito, yo seguí girando el dildo y empecé a sacarlo y ponerlo en su hoyito, ahora ya no se quejaba, gemía, le estaba gustando, de pronto se puso tensa y se clavó mi verga como una puta, suspiraba, reía, gemía, cuando de su garganta salió un grito, me vooooyyy, acabooo, Luchitooo, me matas de gozo..
No la dejé descansar la puse en el estilo del perrito y le saqué el dildo, me puse crema en mi verga y en su ano. apunté hacia su hoyito y empujé despacio, vi como se habría su esfínter y empezaba a entrar la cabeza de mi verga, abriéndose paso ante ese anillito del agujero negro que se empezó a acomodar al intruso, di un empujón un poco más fuerte y entró la cabeza en ese ano que nunca había recibido un visitante tan grueso, ella se estremeció y gritó, ayyyyyyyyy, uyyyyyyyyyy, queee… grande… es, me dueee…le, me dueee…le, sácamelo me vas a romper mi culito, me abriste entera, que dolor mi amor, yo le dije que se relajara, ya entró lo que más duele y que esperara un rato, va a pasar el dolor, relájate mi amor, un rato después le seguí metiendo mi verga centímetro a centímetro pausadamente, ella se quejaba y me decía, despaaa…citooo… mi amor, como me arde mi ano, siento como me abres mi culito, me duele pero es menos, seguí metiendo mi pedazo, ya iba un poco más de la mitad y le pregunté, ¿como lo sientes mi amor?, ella giró su cabeza y dijo esta entrando demaaa…siaaa…do…apreee…tadooo...
Me preguntó, ¿falta mucho mi amor? la siento tan adentro y mi ano ya no se abre más, ya no aguanto, que grande es lo que me metiste, para por favor, hasta ahí no mas, me quedé un rato con mi verga metida para que ella se acostumbrara, empecé lentamente a sacarlo y se lo volví a colocar ella gimió al sentirse llena otra vez…
Aaahhh, Mmmm, despacito mi amor, yo sin apuro y con paciencia empecé el mete y saca bien cortito, le sacaba un pedacito y se lo metía otra vez, siempre gemía aaahhh, aaahhh, como me abres mi culito, después de un rato haciéndolo ella se relajó y mi verga empezó a entrar más suave, se la empecé a sacar hasta la punta y lentamente entraba en ese ano apretado pero ahora ya le metía casi todo adentro, ella empezó a mover sus caderas empujando hacia mi verga, ya no se quejaba de dolor sino de gozo, sigue mi amor, SSssiiiii, métemelo más adentro, que placer ahora siento, la tomé de la cintura y empecé el mete y saca más rápido, ella seguía mi fuerte ritmo moviendo su culazo hacia mi verga, suspiraba, reía y lloraba de gozo, hablaba bajito, que rico lo que me haces, duele pero me haces gozar…
Ya no era una dama más parecía una puta, jadeaba de placer, el ritmo se hizo más violento, cuando ya no podía más y sentí que me venia, le clavé la verga hasta el fondo de sus entrañas y le empecé a llenar el culo de semen, al sentir que chorros calientes de leche golpeaban sus intestinos, se puso tensa, su ano empezó a latir y apretó fuerte mi verga como queriendo sacarle toda la leche y e
mpezó a tiritar como una hoja gritando su orgasmo, aaahhh, aaahhh, Miii madreeeeee, acabo, acabo, Luchitooo me muero, ayyyyyyyyy, Aaaahhhh, soy tu putita, uyyyyyyyyyy , acabooo, acabooo.
Quedamos los dos tirados sobre la cama sudados por el esfuerzo de tan sublime cogida, después de media hora me levanté y me fui a duchar, ella todavía dormía su gran orgasmo, su respiración todavía era agitada, me vestí y salí a hacer las compras porque teníamos que irnos con todo lo que habíamos ido a buscar, busqué un taxi y las compras las hice en una hora, al llegar al hotel ella todavía estaba en la cama, despierta pero más serena, al verme me preguntó donde había ido y le conté todo lo que hice, me dijo llamó mi hermana y le dije que estábamos tomando un café en el centro y tu habías salido a comprar cigarros porque donde estábamos no había.
Me invitó a acostarme otra vez y me habló de su experiencia, dijo que al principio le dolió mucho que parecía que mi pedazo no tenía fin, me lo metiste todo no dejaste nada afuera, me escuece mi ano y me lo agrandaste, pero después fue puro placer nunca creí que iba a tener un orgasmo anal, me mojé entera, mi vagina se chorreó de mis jugos y mi ano vibró con tu verga dentro.
Cuando se levantó apenas podía caminar, parecía un pato caminando con sus piernas abiertas debido al escozor de su desvirgado ano, suerte que la pieza del hotel tenía una tina y ahí se quedó como media hora relajándose, al salir le puse de la pomada bien adentro de su ano para que pasara su malestar, después nos fuimos a buscar el micro que nos llevaría de vuelta a nuestras casas, cuando íbamos en la micro me decía que le picaba el ano y le molestaba sentarse, se colocó de lado y se fue acostada sobre mi hombro, al llegar a mi casa ella estaba más repuesta no le dolía tanto su culo sino que era una pequeña molestia. Al otro día cuando me llamo estaba molesta conmigo y me dijo que al ir al baño le ardía su ano y me reto porque no le había avisado que eso le iba a pasar, pero que lo bailado no se lo iba a quitar nadie.
(Fin del relato)
Autor: Lutero |