Principal
Relatos de Marqueze
Relato aleatorio
Actualización del dia
Actualización del dia anterior
Ranking de relatos
Envíanos tu relato
Zona RSS

Autor del relato Busca relatos Envía tu relato Imprime el relato
Tamaño del texto del relato:
[Pequeño]

[Mediano]

[Grande]

[Muy Grande]
Fotos e imágenes:
[Visibles]

[Ocultas]


CAMIONERO EN CUARENTENA - Esteban se la habia metido de golpe y la tenia toda adentro, Esteban y yo metiamos y sacabamos nuestras vergas del culo y la boca hasta que no dimos mas y le llenamos de leche

CAMIONERO EN CUARENTENA Esteban se la había metido de golpe y la tenía toda adentro, Esteban y yo metíamos y sacábamos nuestras vergas del culo y la boca hasta que no dimos más y le llenamos de leche

El relato que voy a narrar sucedió hace menos de un año, en pleno mes de enero y realmente cada ves que lo recuerdo no solo me eriza la piel, sino que también automáticamente mi pija empuja por salir de mis calzoncillos.

Soy un tipo de más de 45 años, de 1m72cm de estatura, con pelo entre-cano, y como juego al básquet-boll estoy bastante bien conservado. Vivo en el norte de Argentina, donde los veranos son extremadamente calurosos. Soy casado con tres hijos adolescentes. Tanto mi esposa como yo somos docentes. Yo he trabajado muchos años en el interior de mi provincia y hago esta aclaración porque tiene que ver con la historia que quiero compartir con ustedes.

Resulta que hace aproximadamente seis meses me comisionaron para supervisar y capacitar colegas docentes de escuelas secundarias ubicadas a 200 km. de la capital de mi provincia.

Esta actividad debía comenzar un lunes así que decidí viajar el domingo a la tarde para estar al otro día bien temprano haciendo mi recorrida. De hecho que no suponía lo que me ocurriría en el camino y que en la práctica recién comenzaría el lunes... pero por la tarde.

Como no regresaría por unos cuantos días, a manera de despedida la familia decidió comer un acostumbrado asado argentino regado con unos buenos vinos, razón por la cual la también acostumbrada siesta del norte se prolongo y cuando me desperté ya se hizo muy tarde para poder alcanzar el micro que me llevaría al interior. Pese a poseer automóvil viajar en el resultaría muy costoso entonces decidí hacerlo como en los “viejos tiempos de recién recibido” a dedo, es decir hacer aventón como llaman en otras partes de América.

Mi señora me llevó en auto hasta la ruta que me llevaba a destino. Ya estaba oscureciendo cuando me dejó, cerca de las 20.00 hs. Y mi suerte no pudo ser mejor, en la primera levantada de pulgar se detiene un camión de porte considerable transportando materiales. Apuro los pasos para alcanzarlo y veo que un hombre baja del lado del acompañante y se pone a orinar. Para cuando llego ya había terminado así que después de los clásicos sacudones se levanta el cierre del pantalón y tras la rutina de a donde iba y esas cosas me invita a subir avisándome que se rompió el aire acondicionado del camión y que iría mas cómo en el medio, entre él y el chofer por lo menos con el ventilador. Agradeciendo su amabilidad subo y emprendemos el viaje. Demás esta decir que siendo pleno verano el calor era espantoso y a los 10 km. de viaje nuestros cuerpos brillaban de la transpiración.

En ese corto trayecto nos presentamos, el tipo que se había bajado tenía mas o menos mi edad de casi 1,80 de altura, con barba de 2 días, abundantes pelos negros en el pecho y vestía una bermuda marrón se llamaba José. El chofer era de no más de 35 años, de cara bien cuadrada, un poco mas bajo que José, su cuerpo denotaba trabajo de gimnasio y parecía más fino y culto que su acompañante. Se llamaba Esteban de poco conversar, a diferencia de José que parlaba como una cacatúa. A tal punto que a los 40 km. de viaje ya estaba anoticiado de que Esteban era el cuñado de José, casado con la hermana mas pequeña de este, que tenía 32 años, que era Maestro Mayo de Obra, que estaba sin trabajo por eso lo acompañaba en sus viajes y que su mujer (la de Esteban) estaba embarazada de 4 meses.

El calor era insoportable y José se quitó toda la camisa y me invitó a que lo hiciera. No se porque razón obedecí su pedido y nuestros hombros empezaron a tocarse. Si bien siempre he tenido fantasías con dos tipos y una mina no me explique el gusto que me causaba el roce de piel con el tipo. Tras haber viajado menos de la mitad del camino por fin se escuchó la vos de Esteban avisando que estacionaría en para comprar algo de tomar pues el calor y la sed obligaban a beber algo. Esteban no terminó de estacionar cuando José de un salto bajó del camión y fue directo al shop de la Gasolinera. Esteban baj&oac


ute; al lavatorio y volvió enseguida con todo su pelo mojado, su cara y también su remera que se adhería a su cuerpo mostrando formas musculares bien marcada, me dijo que no aguantaba el calor.

Vemos a José venir con cuatro botellas plásticas de 2 litros llenas, de lo que supuse sería refresco tipo de sabor a manzana (por el color). Esteban volvió a salir a la ruta mientras que José acomodó tres botellas en la conservadora y una se la pasó a Esteban que de un solo golpe le mandó hasta la mitad. Después me dieron a mí, le mandé el trago de golpe y... sorpresa no era jugo, era cerveza... y de las buenas y así en menos que canta un gallo nos terminamos casi tres de las botellas. Yo ya me había puesto alegre y el olor a cuerpos sudados, los roces con José me estaban produciendo una media erección y una mojadura de la cabeza de la pija que me gustaba. José que además de parlanchín también tenía una incipiente borrachera comenzó con cargada a Esteban sobre su cuarentena de embarazo, que como debería andar de calentón, y todo tipo de cosas.

Esteban sin decir una palabra solo sonreía. José insistía sobre la leche acumulad de Esteban y le aconsejaba que se hiciera algunas suculentas pajas para descargar, que sino se iba a morir de tanta leche y le contaba con detalle como el se pajeaba cuando su mujer estaba embarazada y con las manos le explicaba todo tipo de técnicas para goza con una paja. Como yo ya estaba alegre y sin inhibiciones me anoté con la explicaciones contándole como me pajeaba con crema de manos y que mantengo la costumbre cuando puedo estar solo en mi casa. Hasta llegué a contarle que cuando estoy muy caliente me chupo el dedo con los jugos que salen de mi verga.

A todo ese bombardeo de cosas Esteban habla por tercera vez en todo el viaje y no pide que nos callemos la boca porque, en realidad estaba con mucha leche y de seguir así nos cojería a los dos (a José y Mi) agarrándose con su mano izquierda un bulto increíble que a ojo de buen cubero tendría unos 22 cm. José, a manera de cómplice, se me arrima y me dice en voz baja que nos callemos ya que tiene una pija que nos va a hacer llorar. Mientras dice esto pone su mano sobre mi pierna y me cuenta que además él también se calentó mucho con todo lo que hablamos. Lo escucho mientras tomo otro sorbo de cerveza y le digo en voz baja que yo estaba con la cabeza del pene todo húmedo por la misma razón.

No terminé de pasarle la botella a Esteban cuando siento que la mano de José me apretaba y soltaba rítmicamente el bulto. Esteban de sorpresa prende la luz del camión y ve a su cuñado con su mano en mi paquete, diciéndole: “mirá que habías sido putón cuñadito”, así que ahora si no querés que cuente te la chupas. José sin decir palabras se agachó, sacó mi pija del pantalón y de un solo bocado se la tragó hasta el tronco de mi nada despreciable 18cm. Mientras que Esteban se la sacó toda afuera y se pajeaba mientras manejaba. José no solo chupaba sino que tragaba todos los jugos que yo estaba largando. Cuando Esteban divisó otra gasolinera paró el camión y buscó un lugar no transitado, donde los camiones paran para dormir. En ese momento no había nadie, estaban todos en hora de cena. Esteban corrió las cortinas del camión y sin muchos preámbulos José tenía dos pijas en la boca.

Como son camiones grandes, de cabinas amplias rápidamente estuvo en cuatro patas con mi pija en la boca y la de Esteban hurgándole el agujero del culo, solo se veía la mano de José empujando hacia atrás el cuerpo de Esteban para que no se la metiera, mientras yo lo agarraba del cabello y se la enterraba hasta el fondo de la garganta. En un momento siento un fuerte gemido de José, abriendo su boca y dejando libre de succión mi miembro y apretando muy fuerte mis nalgas. Esteban se la había metido de golpe y la tenía toda adentro, se comió los 22 cm. de una sola embestida. Lo acariciamos un poco la espalda, la cola y comenzó a relajarse y ya no emitía quejidos de dolor sino de placer. Al unísono Esteban y yo metíamos y sacábamos nuestras vergas del culo y la boca hasta que no dimos más y le llenamos de leche, la de Esteban era realmente abundante ya que salía de adentro por los costados de su pija antes de sacarla.

Por supuesto durante el viaje nos detuvimos varias veces y cuando llegamos José

estaba totalmente desnudo y bañado con leche de su cuñado y mía.

Autor: Eduardo

Un producto Marqueze Telecom S. A.