VI COMO VIOLARON A MI NOVIA, Y LO DISFRUTE - Esbozando una inusual sonrisa, se coloco en cuatro patas dejandome su culo a mi completa disposicion, casi de la misma manera en que ella dejo que ese tercer tipo se la clavaseVI COMO VIOLARON A MI NOVIA, Y LO DISFRUTÉ Esbozando una inusual sonrisa, se colocó en cuatro patas dejándome su culo a mi completa disposición, casi de la misma manera en que ella dejó que ese tercer tipo se la clavase Hace unos años atrás, Leila la que era mi novia en esos momentos, y yo regresábamos de ver una película, como de costumbre, sin llegar a bajarme del auto, le di un beso, y tras despedirnos ella rápidamente se bajó, atravesó la puerta del jardín y comenzó a caminar hacia su casa. Para esos momentos, por uso y costumbre, yo arranco y no paro hasta llegar a mi casa. Ya había recorrido como unos setenta metros más o menos, cuando quien sabe por qué razón me dio, por darle un vistazo por medio del espejo retrovisor. Lo que alcancé a ver me hizo detener el auto de inmediato. Me pareció ver varias figuras oscuras que sujetaban a mi novia.
Temeroso de que fueran hacerle daño, detuve el auto a esa distancia y sacando una barra que tengo en el baúl, me corrí en dirección a la casa de ella. Sigilosamente me acerqué a la puerta del jardín y sin necesidad de traspasarla vi como tres tipos jóvenes la sujetaban a la fuerza, contra el suelo. Yo estaba decidido a entrar, dando golpes a diestra y siniestra a ese trío de desgraciados, cuando uno de ellos, de manera brusca, levantó la falda de Leila, dejando descubiertas sus piernas, muslos y gran parte de su ropa íntima y de la misma manera inmediatamente arrancarle las pantaletas. Me quedé como paralizado observándolos.
Uno de los otros tipos la tenía sujetada contra el suelo, mientras que el tercero a la vez le tapaba la boca, pero casi a nivel de murmullo le escuché decirle a ella, si sigues jodiendo te corto la cara, y de inmediato dejó de tapar la boca de ella, y de algún bolsillo extrajo una pequeña navaja, la que como para que no le quedase duda alguna a Leila, de sus intenciones, cortó la blusa sin mucho esfuerzo. No se, pero lo morboso de la situación, me detuvo, aunque deseaba entrarle a golpes a todos ellos, la curiosidad por ver lo que le podían hacer a Leila no me dejaba avanzar. Mi excitación era tal, que me vi en la necesidad de acomodar mi verga dentro del pantalón, mientras los seguía observando sin quitarles los ojos de encima.
Leila por su parte, pienso yo, como que decidió que no valía la pena que le cortasen la cara, ya que se quedó tranquila y en silencio, mientras el que le había retirado las pantaletas, al tiempo que separó y levantó las piernas de ella, acostándose tras ella, fue colocando su cuerpo contra las nalgas de mi novia. Vi como el rostro de Leila se crispó de dolor al ser penetrada por el culo, pero sin dar ningún grito, después de ser penetrada por ese tipo, recogió ligeramente las piernas, y a medida que él metía y sacaba su verga de entre las nalgas de ella, Leila comenzó a mover su cuerpo. En esos momentos me di cuenta de que, el tipo que la había estado amenazando con la navaja, había sacado su miembro y separando las piernas de ella se lo colocó frente al coño, y en cosa de segundos ya se la estaban clavando esos dos al mismo tiempo, mientras que los apagados gemidos de placer de ella se comenzaban a escuchar.
El tercero de los tipos el que la había sujetado contra el suelo del jardín la soltó, pero de inmediato sacó su verga y la colocó frente al rostro de ella, diciéndole. Quiero que me lo mames.
Leila abrió su boca, y agarrando con una de sus manos la verga de ese tercer tipo, la dirigió directamente a su boca, con la que se dedicó a mamar, como si fuera toda una profesional, por un buen rato. Todo era como una locura, una especie de orgía en medio de la noche en el jardín de su casa. Los cuatro continuaban salvajemente moviendo sus cuerpos, clavándosela por todos lados. Mientras que yo sin ser visto, oculto, los observaba tras los arbustos, fuera del jardín, en medio de mi excitación me comencé a masturbar, y se me ocurrió sacar mi teléfono celular con cámara y tomar unas cuantas fotos. Leila movía sus caderas de manera única, y aunque yo estaba bien consciente de que eso ella lo estaba haciendo en contra de su voluntad, no dejé de fotografiar cada momento y de darme cuenta,
de que también mi novia disfrutaba intensamente de lo que le estaba sucediendo.
Realmente fue algo verdaderamente rápido, quiero decir no creo que hayan pasado diez o quince minutos en todo ese proceso. Ya que al que Leila se la estaba mamando, se vino dentro de su boca y sobre el rostro de ella, yo a la vez acababa oculto tras los arbustos. Mientras que los otros dos debieron acabar dentro del coño y el culo de ella. Tras lo cual de la misma manera, que aparecieron salieron corriendo por el otro lado del jardín. Después de ocultar mi verga y limpiar mi mano con mi pañuelo, estuve a punto de entrar en el jardín y ayudar a Leila, pero ella se levantó, de lo más tranquila, recogió sus pantaletas del suelo, con la que se limpió el rostro, la boca, el culo y entre sus piernas, como pudo arregló su blusa y el cabello, luego la vi caminar como si nada hubiera sucedido, en dirección a la puerta de su casa, la que abrió tranquilamente y hasta la escuché saludar a su madre como si nada hubiera pasado fuera.
Al día siguiente, la llamé bien temprano esperando que me dijera algo o me pidiera que la acompañase a la policía o algo así. Pero no Leila, me atendió de lo más tranquila, en la noche cuando nos vimos, al llevarla a mi apartamento, y comenzar a besarnos, esperaba que ella me dijera algo, pero no fue así, como de costumbre, comencé a ir quitándole su ropa, y ella a diferencia de otras ocasiones en que oponía algo de resistencia, prácticamente se desnudó ella sola, simplemente cuando comencé a metérselo, sus expresiones y gemidos me sonaron iguales a los que la había escuchado oculto en su jardín, lo que me excitó más aún, y cuando le pedí que me dejase metérselo por detrás, no me comentó nada, simplemente esbozando una inusual sonrisa, se colocó en cuatro patas dejándome su culo a mi completa disposición, casi de la misma manera en que ella dejó que ese tercer tipo se la clavase.
Aunque vi como la violaron esos tres, y que lo disfruté bastante, cuando a los pocos días le dije que un vecino me había contado lo sucedido, ella me lo negó enfáticamente. Diciendo que eran inventos míos, y aunque le mostré las oscuras fotos que tomé con mi teléfono celular, ella siguió negando todo. Sin querer entender que yo nada más deseaba escuchar lo sucedido, pero de su propia boca, por lo que no pude seguir de novio de ella, ya que me di cuenta de que no me tenía nada de confianza…
Como siempre aguardo su veredicto.
Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com |