UNA MAMITA RICA - Nuestros labios vaginales se rozaban el uno con el otro, una locura, el deseo mutuo era algo maravilloso, no habia forma de detenernos. Seguimos asi hasta acabar las dosUNA MAMITA RICA Nuestros labios vaginales se rozaban el uno con el otro, una locura, el deseo mutuo era algo maravilloso, no había forma de detenernos. Seguimos así hasta acabar las dos Todo este relato comienza con motivo de una reunión de amigos y familiares que hizo una amiga mi tiempo atrás. Mi nombre es Karina y tengo 34 años. Trabajo en una firma de abogados y mi trabajo me hace viajar por todo Chile (país donde nací y vivo actualmente).
Durante la reunión conocí nuevas personas y a la vez futuros potenciales clientes. Todo transcurría normalmente y así se desarrollo dicha reunión.
Un día me asignaron la labor de contactarme con una clienta que necesitaba arreglar un asunto con nosotros. Fui al encuentro de ella cuando la secretaria de su trabajo me dijo que tuvo que salir de suma urgencia y que no podía esperarme, pero que con ella podía entenderme (siempre tan eficiente las secretarias). La verdad es que lejos de molestarme o tener alguna sensación por aquello lo que realmente me tenía pendiente era la figura dicha secretaria. La haré llamar Antonia (el nombre verdadero da lo mismo).
Y es realmente preciosa. Rubia (teñida eso si pero con el pelo muy cuidado y precioso), una lindísima cara, llena de sensualidad y muy bien conservada. Estamos hablando de una mujer de entre 40 a 45 años. Llevaba una camiseta gruesa muy ajustada al cuerpo de color rojo y con un escote pronunciado que hacía que todas las miradas iban hacia sus pechugas, ya que realmente eran preciosas, además de una falda corta y denotaba unas piernas lindísimas. Es lo que en Chile llamamos "una mamita rica".
Mientras charlábamos del asunto que nos convocaba, desviaba por un instante mi mirada hacia sus dos perlas (y si bien yo tengo unas pechugas realmente exquisitas y grandes las de ellas eran muy lindas (dignas de una mujer madura). En un instante ella me miró directamente a los ojos y sonriendo me preguntó porque estaba tan distraía. Con apuro le dije que tenía cosas en la cabeza y volvimos a lo nuestro.
Terminado el papeleo nos despedimos y me retiré a mi trabajo.
Debo contarles que si bien siempre fui una chica convencional (pololos (novios) y esas cosas) desde hace tiempo tenía el bichito de poder experimentar con una mujer. Y bueno con el tiempo lo hice y lo pasé bien, pero reconozco que Antonia me producía cosas que me hacían retroceder a los tiempos de la universidad. Si bien mis gustos físicos por las mujeres va por el hecho que simplemente sean bonitas (rubias, trigueñas, morenas o pelirrojas me dan lo mismo) es la sensualidad la que me hace fijarme detenidamente en una mujer. Y Antonia derrochaba sensualidad. No hacía alarde de su atractivo. Cada pequeño gesto era exquisito y eso me mataba.
Días más tardes tuve que hacer unas labores en Viña Del Mar, por lo tanto tuve que olvidarme por unos días de aquella sensual secretaria.
De regreso a Santiago tuve que llamar nuevamente a mi nueva clienta (Masiel es su nombre) y me invita a su casa un sábado por la tarde a charlar y a pasar un rato agradable. Masiel es una mujer casada pero muchas veces pasa sola por que si marido viaja constantemente. Tiene una casa preciosa en el sector alto de la capital y estaba acompañada solamente por la nana (mujer que hace las labores domésticas). Estaba sentada en su silla playera al borde de la piscina. Para tener 50 años está muy bien conservada. Llevaba un traje de baño azul y su figura era bastante atractiva. Me dijo que si quería aprovechar el día soleado en la piscina que tenía trajes de baños para visitas. Le dije que bueno y me ofrece alguno de ellos.
Mientras miraba me recomendó un bikini blanco, era precioso pero bastante pequeño. Le pregunté en tono de broma si pertenecía a alguna niñita de 7 años. Masiel se rió y me dijo que ese era el adecuado para mí. Aprovechamos a nadar y de tomar algo. El día en Santiago estaba precioso.
Mientras me cambiaba ropa apareció Masiel, me miró y me dijo que era realmente estupenda (estaba solo con un pequeño calzón con encajes y todavía con las pechugas al aire) me dijo que quería una opinión sobre un asunto mientras me seguía observando. La verdad es que estaba un poco incómoda, y no sabía hasta donde iba todo esto. Me dijo que
la acompañara a su pieza, en eso aparece solo con un camisón negro totalmente transparente que uno podía ver su calzón que llevaba puesto y sin sostenes debajo. La verdad es que se veía bastante sexy. Me dijo que se había comprado este modelito para impresionar a su marido cuando llegase (no se si lograra su cometido pero conmigo ya lo logró). Le dije que era para impresionarlo.
Ella me seguía observando y yo la verdad es que no sabía que hacer. Ella era una mujer bastante atrayente pero era una clienta que recién estaba conociendo y según yo placer y negocios no van de la mano. Luego de aquello le dije que era hora de irme. Ella sonrió y me dijo que en la semana hablaríamos de asuntos laborales.
Días después me llama Masiel y me dice que tiene que entregarle unos papeles a mi jefe y que pasaría a dejarlos en la tarde. Mi sorpresa fue que no solo se hacía tarde (era la única en la oficina trabajando) sino que era Antonia quien llegaba con los papeles de Masiel. Estaba preciosa. Nuevamente llevaba una falda corta pero esta vez estaba completamente de negro. Sus piernas estaban envueltas en unas pantys negras que al sentarse pude darme cuentas que más que pantys eran ligas (exquisita!) y una chaqueta negra que tenía desabrochada con lo cual nuevamente le hacía tener un maravilloso escote.
Mi alegría de verla era muy evidente. Nos saludamos con un beso y estaba agradablemente perfumada (algunos de los perfumes de mujeres realmente me excitan. Es la santa verdad). Antonia me pidió disculpas por la tardanza y me dijo que Masiel tuvo que hacer y que ella se ofreció para traer estos documentos. Yo no tenía nada que disculparla. Le dije que todo esta bien y ella me ofreció si quería acompañarla a tomar algo. Con gusto acepté. Fuimos a tomar algo por ahí cuando en un instante imprudentemente atravesé la calle sin darme cuanta que venía un auto en dirección a mí, en eso Antonia me toma de la cintura y me tira hacia atrás. Sin soltarme me dijo que tuviese cuidado la próxima vez.
Sus manos en mi cuerpo eran algo delicioso, pero sabía que no podía hacerme tantas expectativas. No sabía casi nada de ella. Cuando ya estábamos tomándonos algo me contó que tenía dos hijas y que estaba separada hace 10 años aproximadamente. Y que su vida era trabajar y cuidar a sus nenas. Tenía vida social de vez en cuando y desde que se separó tuvo algunas salidas con otras personas pero nada tan serio. Por mi parte le dije que no me había casado porque no estaba en mis planes por ahora, y que simplemente no había existido nadie que realmente me hiciese cambiar de opinión.
Todo iba normal hasta que por un instante el curso de la conversación tomo otro giro. Mirándome a los ojos y haciendo una pausa sin rodeos me dijo "todavía recuerdo cuando nos conocimos y tú no parabas de mirarme mi escote. Tanto te interesaba mirar mis pechugas? Yo sorprendida no sabía que responder. Yo no sabía nada de ella en términos sexuales y eso me tenía aún más desconcertada. "no te preocupes Karina, a mi realmente me pasa a menudo. Muchos hombres me miran mis pechugas. Algunas mujeres también lo han hecho, pero nadie como tú. Es decir alguien tan linda y con un par de maravillosas pechugas como las tuyas. Si las mías son atractivas las tuyas son divinas".
No era el cumplido lo que me tenía más tranquila sino que por sus palabras pude entender que podía soltarme y contestarle como yo quería. "gracias por tus palabras- le dije- pero creo que tu delantera no debe envidiarle nada a nadie. Creo que eres una mujer demasiado apetecida por los hombres".
-"y por la mujeres también"- se apuró en contestarme.
Le pregunté que tanto había en aquello. Me dijo que ya me había contado que algunas mujeres se les habían insinuado y que ella lo tomaba solo como un cumplido. Le dije que eso era porque a ti no te atraen las mujeres. Ella me contesta que no era por eso, simplemente porque no había llegado una mujer que le interesaba realmente. Hasta ahora.
Cuando dijo eso pude sentir mi primera contracción en mi entrepierna. Mi miró y me dijo "tienes un trasero realmente exquisito. Tu pequeño colaless debe verse increíble allí". Yo atónita le dije que como sabia que llevaba colaless si mi falda no se traslucía. Me dijo que Masiel me había visto casi desnuda y que tenía un cuerpo muy sexy. Le agradecí e
l cumplido. En todo caso -me dijo- eso tendría que verlo con mis propios ojos. Ella pudo haber exagerado la nota. Siguió atacando y me dijo "no se que será más excitante en ti. Si tus pechugas o tu trasero. Yo estaba ya bastante perturbada y le dije "bueno, cuando puedas me haces un chequeo médico y podrás verlos con tus propios ojos".
"Hagámoslo ahora" me dijo de forma impaciente. Le pregunté por sus hijas y me dijo " es tarde, tu crees que estaría tomando algo contigo teniendo que atender a mis hijas? Es viernes, ellas se fueron por el fin de semana con su padre. Este weeken es absolutamente mío. Quieres compartirlo conmigo? Te invito sin rodeos a mi departamento. Aceptas?
Esa mirada tenía 110 % de sensualidad y antes de contestarle me tomo de las manos y ahí supe que nuestros cuerpos estarían esta noche juntos.
Nos fuimos en un taxi a su departamento. En el trayecto ella colocaba su mano derecha en mi rodilla izquierda. Yo solo me dejaba llevar. Luego hice lo mismo y nos fuimos el resto del viaje tomadas de la mano.
Llegamos al departamento y me ofreció una tomar una ducha. Acepté encantada. Luego de aquello Antonia fue quien se duchaba mientras yo aprovechaba de probarme mi nuevo conjunto de ropa interior que me había comprado el día anterior pero que había dejado guardado en la oficina. Era una camisa de seda, rosada (una especie de baby doll) con tiras y abierto a los costados. Realmente sexy. Debajo solo un diminuto bikini del mismo color. Estaba preciosa esperando a mi amada. Cuando la veo quedé abismada. Estaba completamente de negro, ella llevaba el mismo conjunto que tenía Masiel cuando la visité en su casa.
Claro que si Masiel se veía estupenda, Antonia lucia maravillosa. Era un baby doll con un camisón negro, sin sostenes y solo con un pequeño calzón. Todo su conjunto era negro y era infartante. Realmente infartante. Nos miramos y empezamos a besarnos. Era una delicia sentir sus besos y sus manos recorriendo mi cuerpo. Mientas sus manos se ubicaban en mi pechos, ya hacía lo mismo pero en su trasero. El suyo era durito y sus caderas grandes la hacían más apetecible. Luego ella comenzó a besar mis pechos por encima de mi prenda. Yo tocaba su entrepierna y sus labios ya estaban algo mojados.
Me hizo recostarme en su cama y seguía besando mis pechos. Luego lo hizo desasiéndose de mi prenda. Sus besos en mis pechos era lo que más hacía. Tenía una obsesión con mis pechos. Luego bajo y empezó a lamerme mi entrepierna. Yo todavía tenía mi bikini puesto, pero ya estaba mojada. Y ella comenzó a beberse mis jugos. Luego pude hacer lo que tanto deseaba: chupar sus pechos. Eran muy ricos. Esas dos maravillas en mi boca era algo que hacía tiempo no anhelaba y disfrutaba como ahora. Luego nos desnudamos y mientras ella veía mi cuerpo que tanto deseaba yo hacía lo mismo.
Posteriormente nos involucramos en un 69 que nos tuvo en pleno climas. Todo estaba ya descontrolado, nuestra pasión era demasiada fuerte. Cruzamos nuestras piernas y nuestros labios vaginales se rozaban el uno con el otro. Todo era una locura. Nuestro deseo mutuo era algo tan fuerte y maravilloso que no había forma de detenernos. Seguimos así hasta acabar de forma simultánea.
Luego nos abrazamos y regaloneamos un rato mientras nos reíamos y nos besábamos. En eso estábamos cuando de su velador que estaba al lado de su cama sacó un glorioso y carnoso consolador. Estaba unido a un arné y me dijo que ahora conocería su lado más salvaje.
Me hizo colocarme en cuatro y empezó a penetrarme. Era la gloria misma! Volví a recuperar fuerzas y libido. Estaba con todos mis sentidos al máximo. Luego me hizo recostar boca abajo y mientras seguía colocando su juguete en mi vagina, colocó sus brazos alrededor de mi cuerpo. Era delicioso porque además mientras me penetraba y me abrazaba, además besaba mi cuello. Cuando estaba por acabar, se colocó boca arriba con su juguete apuntando al cielo. Fue ahí cuando abrí mis piernas y me monte tragándome todo ese maravilloso juguete mientras subía y bajaba mi pelvis.
Volví a tener otro maravilloso orgasmo. Era sin lugar a dudas una de mis mejores noches de mi vida. ¡Y con que mujer!
A la mañana siguiente nos duchamos juntas y seguíamos con nuestro amor deseoso. Era una maravilla y seguimos así durante varias semanas.
Lamentablemente he tenido que viajar mucho y no he podido estar todo lo que quisiera con Antonia.
Acordamo
s no hacer de esto un drama y ella tiene toda la libertad de experimentar con otras mujeres y yo también. Y si bien así ha sido es mi sensual secretaria quien me quita el aliento.
Hemos decidido hacer un viaje a la playa juntas un fin de semana que podamos disfrutar plenamente. Hemos pensado también integrar a otra bella mujer. A nosotras la idea de un trío nos tiene muy entusiasmadas.
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Autor: Karina-ley karinaley (arroba) gmail.com |