Principal
Relatos de Marqueze
Relato aleatorio
Actualización del dia
Actualización del dia anterior
Ranking de relatos
Envíanos tu relato
Zona RSS

Autor del relato Busca relatos Envía tu relato Imprime el relato
Tamaño del texto del relato:
[Pequeño]

[Mediano]

[Grande]

[Muy Grande]
Fotos e imágenes:
[Visibles]

[Ocultas]


MI PRIMA Y YO PERDIMOS LA VIRGINIDAD - Senti que algo en mi interior se rompia y que algo caliente resbalaba por mis piernas y el empezo a moverse haciendome sentir ese enorme trozo de carne en lo mas profundo de mis entrañas

MI PRIMA Y YO PERDIMOS LA VIRGINIDAD Sentí que algo en mi interior se rompía y que algo caliente resbalaba por mis piernas y él empezó a moverse haciéndome sentir ese enorme trozo de carne en lo más profundo de mis entrañas

Hola, me llamo Lina y mi prima se llama Stefany, acabamos de cumplir los 18 años y desde que conocimos a Carlos, decidimos que ese sería el hombre al cual le entregaríamos nuestras virginidades.
Primero quiero describirnos, que aunque suene a pedantería, somos dos chicas muy bien formaditas. Mi prima, Stefany es alta y con un cuerpo que muchas modelos envidiarían, el rasgo físico que más se le destaca a ella son un par de hermosas y largas piernas.

Yo soy más bajita que ella pero creo que mi mejor atributo físico es mi culito, ya que es bien formadito y lo sé porque por la calle los hombres se vuelven a mirarnos a las dos cuando salimos a pasear. A ella le encanta ponerse minifaldas y a mi me encanta ponerme jeans. Lo hacemos porque sabemos que destacan nuestros atributos físicos.

Ella tiene el cabello negro y lo lleva hasta un poco más arriba de la cintura y como es totalmente liso lo sabe mover para verse más provocativa. Mi cabello es castaño oscuro y un poco rizado y lo llevo hasta un poco más abajo de los hombros. Tanto mi prima como yo, hemos aprendido a movernos y a caminar de una manera sensual, muy femeninas.

Pasando a nuestra historia, como ya dijimos, habíamos planeado y deseado que Carlos, que ya se lo describiré más adelante, fuera nuestro primer hombre.

El único problema era que no sabíamos como decírselo. Hacíamos planes para que yo le hablara y le expusiera nuestro deseo, pero al día siguiente, le decía a mi prima que fuera ella la que lo hiciera. Así nos la pasábamos día a día sin saber que hacer, pues Carlos era un hombre de unos 45 años, bastante atlético y según creíamos nosotras, demasiado serio y aparte de todo esto, amigo de la familia y no sabíamos como reaccionaría, si nos iría a decir que sí o si por el contrario el iría a contárselo a nuestras familias.

Un día nos invitaron a las dos a una fiesta de gala, en una ciudad cercana a la nuestra, de esas en que hay que mandarse peinar, maquillarse y dejar las cómodas ropas que a diario nos ponemos para enfundarse en un traje de noche.

Como no teníamos ni la menor idea de cómo debíamos vestirnos le preguntamos a mi tía para ver que nos aconsejaba para vernos bien lindas. Ella nos dijo que como mi prima era la más alta, que debería de usar un vestido largo y para mi un vestido que fuera de gala pero corto. Como no teníamos vestidos así decidimos alquilarlos para poder estar espectaculares esa noche. Fuimos a un almacén que los alquilaba y nos atendió un mariquita de lo más simpático que nos hizo probar cualquier cantidad de vestidos hasta que nos decidimos por un vestido rojo pegado al cuerpo, que tenía un escote que casi llegaba al ombligo y que le llegaba hasta el tobillo para mi prima y para mi un vestido azul eléctrico con la espalda descubierta y que solo me llegaba hasta la mitad de mis piernas era de esos que se amarran al cuello y bastante ceñido al cuerpo.

Cuando llegamos a casa con nuestras compras al mostrárselas a mi tía, nos dijo que esa noche íbamos a vernos muy lindas pero que había un pequeño problema, ya que ni mi tío ni mi hermano mayor podrían acompañarnos. En ese momento, por mi mente pasó la idea de que Carlos podría acompañarnos y se lo dije a mi tía, como quien no quiere la cosa, y para mi sorpresa le pareció una muy buena idea y me dijo que ella misma lo iba a llamar y así lo hizo.

Después de una media hora mi tía nos dijo que Carlos había dicho que no había problema, que a qué hora queríamos que nos recogiera y luego ella, mi tía nos dijo que como íbamos a salir un poco tarde de la fiesta que podríamos quedarnos en un hotel para regresar al día siguiente muy tempranito, pues la carretera era un poco peligrosa, que aunque ella sabía que Carlos no tomaba de todas formas era mejor que no lo hiciéramos y así ella y mi tío podrían estar tranquilos pues sabían qu


e estábamos en buenas manos.

Casi se nos sale el corazón de la boca pues nos estaban poniendo en las manos la forma de cumplir nuestro deseo.

Fue así que nos preparamos muy bien, nos bañamos todo el cuerpo muy bien y nos perfumamos por todas partes. Nos pusimos la ropa interior que habíamos comprado, que eran unas tangas hilo dental y un liguero para cada una, con medias color piel para mi prima y para mi de color negro. Al vestirnos pusimos mucho cuidado en ponernos las medias y el liguero primero y después, encima la minúscula tanga. Todo nuestro vestuario lo complementamos con zapatos negros de 10 centímetros de tacón. Cuando mis tíos nos vieron listas, se quedaron con la boca abierta y sólo atinaron a decir que nos veíamos muy hermosas y nos preguntaron si llevamos ropa para cambiarnos al otro día para nuestro regreso, a lo cual le respondimos que si. Gracias a Dios no miraron el pequeño morral que llevábamos, o si no habían descubierto los condones que habíamos comprado ese día cuando salimos a comprar y a alquilar nuestras ropas.

A los diez minutos llegó Carlos y cuando lo vimos vestido de smoking casi se nos sale un grito de la emoción pues estaba espectacular, aparte de que el aroma de su loción nos enloquecía.
Al irnos a subir a su auto, le sugerí a mi prima que me dejara ir adelante, junto a Carlos, para así poder mostrarle mis piernas e irlo preparando para lo que vendría después, pues nuestro pensamiento era decirle después de un tiempo que estábamos aburridas en la fiesta y que porque no nos levaba a otro sitio.

Todo sucedió tal como lo habíamos planeado, al subirme al carro le di a Carlos una amplia visión de mis piernas enfundadas en esas medias negras y mi prima al subirse al carro le dio tremendo beso en la mejilla y dejó que Carlos mirara un poco su escote, comentando él que estábamos muy hermosas esa noche.

Tal como lo habíamos planeado, después de un tiempo en la fiesta, que estaba bastante buena, le dijimos a él que estábamos aburridas y que porque no nos llevaba a otro sitio donde pudiéramos divertirnos. Para nuestra sorpresa él aceptó y nos dijo que conocía un sitio donde podríamos pasarla rico. Salimos de la fiesta tomando cada una a Carlos por el brazo y nos fuimos hacia ese sitio que él nos había mencionado. Al llegar nos dimos cuenta que era una tremenda discoteca y al entrar el portero lo saludó por su nombre y muy amablemente y nos dirigió una mirada de esas que te desnudan completamente.

Otro tanto sucedió adentro cuando el barman y el mesero lo saludaron por su nombre y le preguntaron que de donde había sacado a ese par de bellezas.

Cuando nos sentamos llamó al mesero y le pidió una botella de vodka y unas gaseosas para combinarlo. Mientras el pedido llegaba me sacó a bailar y les cuento que bailar con él era una delicia pues lo hacía divinamente y yo aproveche para pegarme bien a él y hacerle sentir toda la presión de mis tetas, luego al terminar la pieza, se acercó a mi prima y la invitó a bailar la que hizo lo mismo que yo.

Para no hacer larga esta historia les cuento que entre charla y baile nos tomamos tres botellas de vodka, razón por la cual mi prima y yo estábamos un poco mareadas y le dijimos a Carlos que porque no nos íbamos para el hotel y el accedió. Pagó lo que habíamos consumido y nos fuimos para el hotel, supuestamente a dormir. Al llegar al hotel, pidió dos habitaciones, una para nosotras y otra para él, pero como era temporada, el dueño del hotel nos dijo que solo disponía de una habitación doble, cosa que nos alegró bastante, pues todo nuestro plan se realizaría más fácilmente.

Como habíamos quedado todos en una sola habitación, él muy respetuoso, nos dijo que saldría un momento mientras nos cambiábamos para acostarnos. Nos quitamos los vestidos y nos metimos a la cama en ropa interior, la que describimos anteriormente. No sabemos porque él se retrasó un poco más de lo que esperábamos y durante ese tiempo planeamos como íbamos a perder nuestras virginidad y echamos un cara y sello para ver quien iba a ser la primera ganando yo el primer lugar.
Cuando Carlos regresó a la habitación, habíamos apagado la luz y nos hicimos las dormidas para que él se pudiera cambiar tranquilamente.

Cual no sería nuestra sorpresa al ver que él se acostaba en ropa interior y alcanzamos a divisar

que tenía una erección total y pensamos que si lo dejábamos dormir quizás ya no tendríamos otra oportunidad para que nuestros deseos se cumplieran. Fue así que nos levantamos de nuestra cama y así, en ropa interior, nos metimos a la cama de él, una a cada lado. La sorpresa de Carlos fue grande al sentir que dos mujercitas, que nos preciamos de estar bien buenas, estaban a su lado en la cama. No lo dejamos decir nada y nos dedicamos a besar cada parte de su cuerpo. Al principio el trató de resistirse pero poco a poco fuimos ganado terreno y nuestras caricias cada vez eran más atrevidas hasta que en una de esas le tocamos el pene y nos dimos cuenta que Carlos estaba totalmente excitado, quedando maravilladas ante tal belleza.

Creo que debía medir por lo menos 20 centímetros y era bien gordo, tal y como lo habíamos visto en varias películas porno que con frecuencia veíamos cuando nuestros padres no estaban, para aprender, decíamos nosotras.

Comenzamos a acariciarlo por todo el cuerpo, y aunque al principio se resistió, logramos que respondiera, porque quien se va a resistir cuando tiene a dos hembras en la flor de la juventud acariciándolo y desnudas, y empezó a besarnos con una pasión arrolladora. Nos preguntó que porque lo hacíamos y le contestamos que él había sido el elegido para entregarle nuestras virginidades, a lo que el respondió con un largo beso en la boca a cada una de nosotras y nos dijo “prepárense a gozar preciosas”. Me subí encima de él y le froté mi cuquita encima de su verga, que estaba como un palo de lo tiesa y parada que estaba, mientras mi prima se quitaba los pantys y se colocaba encima de su cara para que Carlos le mamara la vagina.

Le quité los bóxers y yo también me quité los pantys, que ya estaban bastante mojados por mis jugos y sin pensarlo dos veces me senté encima de él y puse la cabeza de su verga a la entrada de mi vagina y él al sentir esto, empujó un poco hacia arriba entrándome la cabeza de su pene. Sentí un pequeño dolor y mi reacción fue tratar de retirarme pero pudo más la excitación del momento y cerrando los ojos me dejé caer de un solo golpe.

Sentí que algo en mi interior se rompía y que algo caliente resbalaba por mis piernas y él empezó a moverse de una manera deliciosa haciéndome sentir ese enorme trozo de carne en lo más profundo de mis entrañas.

Creo que llegué como tres veces y de un momento a otro, sentí como se ponía tenso y me soltaba toda su leche en mi interior. Sobra decir que tanto a mi prima como a mi se nos había olvidado que teníamos unos condones en nuestros bolsos y que podríamos quedar embarazadas pero no nos importó debido al enorme placer que estábamos sintiendo.

Cuando Carlos se vino dentro de mi aceleró la mamada que le estaba dando a mi prima y ella también se vino en un orgasmo que la hizo caer recostada en la cama. Carlos al ver esto, se puso sobre ella y empezó a frotar su pene contra la rajita de mi prima tratando de que se le pusiera dura. No pasaron más de diez minutos y el pene de Carlos ya estaba listo para la acción otra vez, así que lo puso en la entrada de la cuquita de mi prima y empezó a penetrarla despacio hasta que se encontró con una barrera que mi prima quería que se rompiera así que cruzando las piernas por la espalda de Carlos de un solo empujón se lo metió entero, lanzando un grito de dolor pero también de satisfacción y alegría al sentir como entraba y salía ese pistón de dentro de ella, logrando tener, ella, otro orgasmo y él al sentir como se venia mi prima, descargó toda su leche dentro de ella.

Luego de todo esto y de caer agotados, dormimos un par de horas y me despertaron Carlos y mi prima que se estaban acariciando otra vez, al ver Carlos que yo me había despertado, me dijo que ya había convencido a mi prima para que se dejara desvirgar el culo y que si yo quería también me lo iba a desvirgar a mi. Al principio me negué, pero la lengua de mi primita empezó a trabajarme la vagina, mientras Carlos mojaba sus dedos en la vagina de mi prima para después empezar a meterme los dedos en mi virgen anito, no le costó trabajo pues mi prima estaba toda lubricada por las caricias que Carlos le brindaba.

Él puso a mi prima en cuatro patas y empezó a penetrarla, mientras yo le mamaba la vagina, concentrándome en su clítoris. Cuando Carlos se dio cuenta de e

sto, aceleró su penetración y de un solo envión le metió toda su gruesa barra de carne a lo que mi prima respondió con un grito de dolor y le pidió a Carlos que se lo sacara pero él le dijo que estuviera tranquila, que ya le pasaría el dolor y que con la mamada que yo le estaba pegando, empezaría a sentir placer quedándose quieto por unos momentos mientras yo me encargaba de excitarla.

Luego empezó a moverse lentamente y mi prima a pedir que la clavaran más, Carlos respondió embistiéndola más fuerte y luego de unos instantes, vi como se tensaba su cuerpo y le llenaba el culito de leche a mi prima, pensé que ahora me tocaba a mi y cambiamos la posición, Carlos se sentó a descansar y mi prima y yo nos dedicamos a un 69 muy erótico, con lo que logramos que nuestro amante se excitara nuevamente y me alzara para sentarme sobre él y poner ese maravilloso miembro a la entrada de mi virgen culito, me dijo que me clavara yo misma y sin pensarlo dos veces me senté encima de él, dándole la espalda, presioné hasta que sentí que la cabeza había entrado y me dejé caer sobre él de un solo golpe.

Creí que no iba a soportar el dolor pues sentía como si me hubieran reventado por dentro, pero la sabía de mi prima me dijo que después de una se acostumbraba se sentía delicioso y yo le pedí que me mamara las tetas y después me metiera los dedos en la vagina, empezando a subir y bajar por ese poste hasta que sentí que Carlos me llenaba el culo de leche.

Después de esto, dormimos hasta que era un poco entrada la mañana y al despertarnos ya éramos mujeres completas por todos nuestros agujeros y felices emprendimos nuestro regreso a casa.

Espero que este relato, aunque un poco largo, les haya gustado. Espero sus votos. Gracias.

Autor: Nenavirtual

Un producto Marqueze Telecom S. A.