EL TAXISTA Y YO - Su descomunal verga entro en mi sin piedad a lo cual grite, el taxista era un experto, lo metia y lo sacaba, me hacia estremecer de placer, sentia el ruido de sus hermosas bolas golpeando mi culoEL TAXISTA Y YO Su descomunal verga entró en mi sin piedad a lo cual grité, el taxista era un experto, lo metía y lo sacaba, me hacía estremecer de placer, sentía el ruido de sus hermosas bolas golpeando mi culo Antes tengo que decirles que leo mucho esta muy buena página y me excitan mucho los relatos que se publican en ella.
Les cuento que vivo en Bogotá Colombia pero mi cuidad de origen es la capital de los llanos orientales Villavicencio, Colombia donde me crié y terminé mis estudios escolares, mi familia aun vive allá y por eso viajo seguidamente a visitarlos
Soy un joven de 20 años estudiante de derecho, 176 estatura cabello claro, ojos claros cuerpo marcado ya que amo el gim, la gente me admira mucho por mi belleza, esto sucedió un día normal estaba en la casa de mis papas, cuando llegaron dos amigas y me dijeron que fuésemos a tomar unas cervezas, estaba aburrido hacía mucho calor y decidí ir sin pensarlo tanto, llegamos al bar y de sorpresa me encontré con un vecino que me gustaba mucho al cual salude sin prestarle importancia, ya que se encontraba con su novia…
Mis amigas y yo decidimos tomar cerveza para refrescarnos y fue cuando mi vecino me envió con el mesero tres cervezas, a lo cual yo quedé muy agradecido, y para devolverles el gesto les envié una botella de brandy, la noche seguía y ver bailar a este tipo me tenía a mil ya que tenía unas nalgas preciosas y el palo que guardaba entre su entrepierna se miraba muy marcado, trascendió la noche y entre cerveza y cerveza yo ya estaba algo prendido, pero para mi desgracia mi vecinito terminó de tomar y se fue, yo no puede evitarlo.
Así que seguí tomando al punto de embriagarme, de pronto el mesero me dice que ya es hora de cerrar el bar y que nos tenemos que ir, obviamente yo con lo tomado que estaba quería seguir rumbeando pero ya era tarde, así que no me quedó otro remedio que tomar un taxi y llevar a mis amigas a la casa, yo me subí adelante y pudo notar lo bueno que estaba el taxista, de quien ni siquiera recuerdo el nombre.
Comenzamos el recorrido que tardó como 30 minutos a lo cual yo estaba muy caliente de ver a este hermoso hombre de sueños, era justo lo que necesitaba para sacar de mi cabeza a mi vecinito, pues les cuento que el taxista medía aproximadamente 1.83 ojos negros y muy expresivos con un cuerpo marcado y un palo que cualquier hombre desearía.
Al llegar a mi casa le dije que aún no tenía sueño que quería hacer algo pero que en ese pueblo el único entretenimiento era el alcohol, me preguntó que a donde me llevaba, le respondí llévame donde quieras estoy dispuesto a todo a, lo que contestó con una sonrisa muy pícara, pero nunca me imaginé que este hombre de sueños me llevaría a un motel a las afueras de la ciudad, sin decir nada entramos y en un gesto de rudeza cerró la puerta, me tomó las manos y me arrodilló ante él, sacó su descomunal verga que me medía aproximadamente 22 cm, y la puso en la entrada de mi boca a lo que respondí con una mamada excepcional, le daba una mamada que lo hacía estremecer de placer, metía su rica y deliciosa verga hasta el fondo de mi garganta, que claro como era tan grande entraba con mucha dificultad, seguí con el vaivén de mamadas, hasta que el tipo no se pudo contener más.
Me tomó del pelo subió mi cabeza y me dijo, aun no quiero derramar mi leche, aun la noche es joven y lo que quiero es hacerte gozar, con eso me puso a mil, se desnudó completamente y pidió una caja de condones, me tiró a la cama, e intenté darle un beso a lo cual se negó diciendo que le encantaba tener sexo con maricones pero que él no era gay y por eso no me iba besar, a ese punto ya no importaba nada, mi verga estaba a mil y mi culito pedía a gritos ser clavado sin piedad…
El taxista se acercó, me subió las piernas poniéndolas en sus hombros y empezó a darme la mamada de culo más deliciosa que me hayan dado en la vida, metía su lengua hasta el fondo y me estremecía de placer a lo cual no puede más y le dije fóllame, clávame, penétreme, hazme tuyo, a lo que respondió aun no, se paró, tomó un condón y lo puso en mi verga sin decir nada y de un solo empujó
n se sentó en ella y comenzó a cabalgar como nadie antes lo había hecho, yo me estremecía de placer viendo a semejante macho metiéndose mi verga, no lo podía creer, y en el momento en que estaba por venirme el muy desgraciado se paró se me puso el condón y me dijo ahora es tu turno perra y me llevó a la orilla de la cama…
Me puso en posición de perrito y cogiéndome por las caderas puso su verga en la entradita de mi hoyito que ya estaba bien dilatado por las exquisitas mamadas que me había proporcionado, sin decir nada me tomó por las caderas me jaló hacia él y toda esa descomunal verga entró en mi sin piedad a lo cual respondí con un grito que estremeció a todo el motel, el taxista era un experto, lo metía y lo sacaba a un ritmo inigualable, me hacía estremecer de placer, lograba sentir el ruido de sus hermosas bolas golpeando mi culo sin piedad, él solo gemía y gritaba de placer, así estuvimos un buen rato aproximadamente 20 minutos.
Cuando decidió cambiar y llevó mis piernas hasta sus hombros yo no me cambiaba por nadie, quería que este machote, con esa descomunal verga, me partiera en dos , se movía a ritmos exagerados, yo respondía con gemidos que salían del fondo de mi ser, de pronto vi en su cara un extraordinario gesto de placer a lo cual pude percibir que se venía, y con mucha cautela sacó su palo de mi se quitó el condón y me botó exquisitos chorros de leche…
No podía creer la cantidad de leche que derramaba, era grandioso, yo muy contento y satisfecho y sin siquiera tocarme me corrí como nunca, me tragué hasta la última gota de leche, le mamé nuevamente su verga y se la dejé limpia, nos vestimos, salimos del motel y cuando estábamos en la puerta de la casa me dijo, y no vuelvas a decir que en Villavicencio no hay nada interesante, se despidió y prometimos volver a vernos.
Les cuento que ha sido me mejor sexo y ahora cada vez que tomo un taxi me subo adelante y coqueteo descaradamente tratando de encontrar una nueva victima.
Espero que les haya gustado, y ojala reciba buenos comentarios.
Autor: Tomas Harrison (arroba) hotmail.com |