En los cuales alguno/a de los participantes es bisexual

El nuevo trabajo de mi mujer III (El Ascenso 2ª Parte)

Después de Lamer directamente del suelo la corrida de Silvia, llevó a mi mujer al cuarto de baño. Silvia la secó, la limpio bien. Cogió la cadena de los pezones y la llevo al salón, se sentó en un sillón y le ordeno que se tumbara en el suelo, “Ábrete bien de piernas zorra”, se abrió lo que pudo mostrando su mojado coño,

– “Así me gusta, empapada, estas cachondisima cerda, vas a saber lo que es disfrutar”.

El tono autoritario y la humillación verbal a la que estaba siendo sometida la hacían estar más que excitada si cabe. Mi mujer notó como un hilillo de flujo le resbalaba entre las piernas, se estaba volviendo loca por que le comieran el coño o le metieran un buen rabo, estaba desesperada cuando Silvia le dijo, “lo estas haciendo muy bien esclava, como premio voy a dejar que te toques, hazte una paja para mí”, en cuanto escuchó la orden, mi mujer se llevo las mano al coño y empezó a masajearse el clítoris. Con dos dedos bajaba por su raja notando la humedad y volvía al clítoris con los dedos empapados de flujos y continuaba con el masaje, ahora con los dedos húmedos y calientes la sensación era tal, que estaba a punto de correrse. Cerró los ojos dejándose llevar por el orgasmo inminente cuando notó algo caliente y húmedo sobre su clítoris, abrió los ojos y vio a Silvia arrodillada entre sus piernas, con su experimentada lengua la estaba llevando al séptimo cielo, excitada se abrió los labios con las dos manos, separó aún mas las piernas mostrándole su clítoris duro y excitado como una pequeña polla

– “Cómetelo hija de puta!!!!, sorbe asiiii!!!!, siiii!!!!siiii!!! Aaaahhhhhhh!” .

Estalló en un orgasmo que empapo la boca, los labios y la barbilla de Silvia, que levanto la cabeza relamiéndose y limpiándose la boca con la mano, con sus dedos, recogió restos de flujo de la comisura de los labios y se los llevo a la boca

– “que rico, vamos date la vuelta ofréceme el culo”.

Todavía sin haberse repuesto del orgasmo, mi mujer se dio la vuelta, y se puso a cuatro patas,

– “abre las piernas, baja la cabeza y ábrete el culo con las manos quiero ver como tienes el ojete” mi mujer obedeció sin rechistar, expuesta, con su culo abierto, sin pudor, esperando caña. Silvia se arrodillo, le escupió en el culo y empezó lamerlo, primero alrededor del agujero, luego largos lametazos del coño al culo, cuando estaba todo bien lubricado metió su lengua en el ojete, la puso dura y empezó a penetrar el agujero que poco a poco se iba dilatando lo suficiente para que la lengua entrara sin esfuerzo, Silvia metió un dedo, primero la punta, fue moviéndolo circularmente hasta que entró hasta el fondo, empezó a masajearle el clítoris, el culo iba amoldándose al dedo cuando Silvia metió otro, primero con un poco de resistencia, pero enseguida entró. Silvia empezó a meter y secar los dos dedos del culo, una y otra vez hasta que empezaron entrar sin esfuerzo, mientras con la otra mano la acariciaba el clítoris y la palma de su mano frotaba la raja arriba y abajo. Mi mujer estaba en el cielo, necesitaba una polla que la reventara, si lengua buscaba algo que lamer y empezaba a mover su culo introduciendo mas al fondo los dedos de Silvia, de repente Silvia paró. Se levantó.“no por favor, no me dejes así Ama, follame” dijo mi mujer moviendo todavía su culo. Silvia salió de la habitación y volvió al poco tiempo, llevaba en su mano dos consoladores, uno era un vibrador negro, el otro era una gran polla de color rojo, Silvia se puso un arnés en la cintura a modo de tanga, con un agujero en la parte delantera donde coloco la polla roja.

Mi mujer estaba salivando solo de verlo.

– “Vamos que te vas a comer este rabo, lubrícalo, que te va ha reventar el culo” mí mujer se lanzo a chupar esa polla de látex con ansia, mojándola y humedeciéndola restregando su lengua arriba y abajo como una golfa desesperada. Silvia cogió el vibrador negro le coloco la punta en el clítoris y encendió el sistema. Las vibraciones pusieron a mi mujer a mil, cuando estaba a punto de correrse, Silvia volvió a parar.

Mi mujer no aguantaba más, la suplico que la follase y Silvia le dijo, “ponte delante de mi, a cuatro patas, con el culo bien en pompa, quiero que te masturbes para mí, métete dos dedos en coño y uno en el Culo y empieza a moverte puta” mi mujer obedeció, se metió los dos dedos en el empapado coño, flujos le caían por la mano y chorreaban en el suelo, la otra mano alcanzo su culo y se metió un dedo, y empezó a moverse, como una puta, sin ningún ápice de vergüenza, estaba totalmente emputecida, de repente Silvia metió en vibrador negro en su coño, lo puso a su máxima potencia, y mi mujer empezó a moverse, a introducir hasta el fondo el vibrador, en eso estaba concentrada cuando notó la punta de la polla de Silvia en el culo, solo en la entrada, sintió su dureza.

Silvia empezó a empujar, muy lentamente, el culo de mi mujer se iba tragando esa polla, primero la punta, solo el capullo, Silvia empezó a mover su polla, metiendo y sacando el capullo muy lentamente, luego empezó a introducir la polla, poco a poco hasta meterla entera, mi mujer sentía una mezcla de dolor y placer que la hacia emputecerse todavía mas, Silvia empezó a sacar la polla, hasta el capullo y volviéndola a meter, el culo de mi mujer estaba ya totalmente dilatado y la polla entraba y salía cada vez con menos dificultad, hasta que empezó a salir y entrar sin ninguna resistencia, momento en que Silvia empezó a bombear subiendo el ritmo, hasta el fondo y afuera, cada vez mas rápido dándola caña, empezó a darle cachetes en el culo, “vamos puta, mueve ese culo” mi mujer estaba en éxtasis, empezó a moverse al compás de las embestidas de Silvia, los dos agujeros repletos, el coño totalmente encharcado con el Vibrador metido hasta el fondo a su máxima potencia y una buena polla reventándole el culo, solo le faltaba llenarse la boca y ahora mismo daría lo que fuera por comerse una buena polla, Silvia pareció leerle el pensamiento y la oyó decir

– “este es Jean Claude, es tu verdadero jefe, el que esta por encima de mi”

Mi mujer alzo la vista y vio ante si un hombre de unos 50 años, atractivo, con el pelo blanco de media melena peinada para atrás y barba de cuatro días, estaba con la camisa abierta y su torso desnudo, con tal erección que sus calzoncillos apenas podían contenerla y anunciaban una tremenda polla que hizo que se le cayera la baba y empezara a salivar.

Bajó el calzón y apareció una enorme polla rodeada de bello blanco, con sus vena marcadas y su capullo brillante asomando, coronado por una gota de liquido preseminal en la punta y unos enormes huevos que anunciaban una gran cantidad de semen, parecía un toro,

– “me disculparas cariño, pero llevo observando toda la sesión desde la habitación contigua y no he podido evitar empezar yo solito, pero no quería acabar y creo que mereces ser tu la que termine”.

Mi mujer intentó meterse la polla en la boca, pero apenas le daba para cubrir el capullo, bajó el pellejo hasta abajo y empezó a lamer la punta, por la parte del frenillo, se metió el capullo y empezó a chupar, mientras Silvia, excitada con la escena, aceleró aún más el ritmo, dándola palmadas en el culo.

Mi mujer no aguantaba más y justo cuando su cuerpo se abandono en un brutal orgasmo, Jean Claude exploto en su boca, trago todo lo que pudo, pero era tal la cantidad de semen que se le derramaba por la boca y le corría hasta los pechos, Jean Claude saco la polla pero aún tenia un par de latigazos que llenaron de semen su cara y su pelo.

Se quedo extasiada en el suelo, su cabeza descansaba en un charco de Semen, con Silvia jadeante detrás de ella y Jean Claude delante, de rodillas mirando al cielo, después de un momento en que todos parecieron empezar a recuperarse,

Jean Claude la miro, miro a Silvia y dijo,

– “el puesto es suyo ¿no, Silvia?”, por supuesto, “considérate Ascendida”

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¿Tú eres yegua o semental? (I)

Me sorprendió esta pregunta en la ventana que se abrió en ese chat. Por curiosidad, buscando algo distinto, entré en el apartado destinado a gays y travestis y, aunque no era mi primera vez, si fue la primera que me hablaban.

-¿Tu eres yegua o semental?

La pregunta no me molesto. Al contrario, disparó mi imaginación y mi interés:

-No lo tengo claro, respondí. ¿Qué quieres decir? –como si no lo imaginara ya

-Que si eres activo o pasivo, me aclaró.

-Me considero activo pero un poco de lencería fina y algo más no me disgusta, le dije. En ocasiones me probaba algún tanga de mi exnovia y sentir la tela en mi cuerpo y culo me excita hasta que tengo que masturbarme con el tanga puesto.

-La lencería y el algo más te lo puedo dejar yo si te apetece jugar.

Yo ya notaba subir el calor y los nervios desde mi polla y ya estaba pensando cómo me iba a masturbar esa noche sólo con esa conversación y lo que yo pudiera imaginar después pero pensé en seguirle la corriente y entretenerme un poco más:

-Los juegos nunca están de más. ¿En qué estás pensando? Cuéntame…, le anime

-Verás, en mi granja tengo dos yeguas como tú y no nos importaría añadirte como tercera o como semental ocasional, ¿Qué te parece?

-Demasiado bonito para ser verdad, además tengo que decirte que no tengo experiencia en estos juegos…

Decidí ser sincero porque la cosa se estaba calentando demasiado y no tenía muy claro si quería meterme en este lío o no.

-la experiencia es lo de menos. Nos encantan las yeguas sin estrenar…disfrutamos más enseñando…tengo que irme. Déjame un correo y mantenemos el contacto. Tú te lo piensas y hablamos. No tienes nada que perder…

– ok mi correo es xxxx. Hasta la vista.

Me desilusiono un poco el corte tan brusco pero estaba tan cachondo que tuve que masturbarme en ese mismo instante y me fui a la cama ya más relajado.

Al día siguiente revisé mi correo y ahí estaba: una foto de un conjunto de medias y liguero con un mensaje: ¿te gusta?¿quieres probártelo?

Los mensajes de ese estilo y las fotos cachondas y provocativas continuaron durante unos días. Un día era ropa, otro día un culo abierto, otro una polla… El vivía en un pueblo a unos 200 kilómetros de mi ciudad y acabamos intercambiándonos los teléfonos y subiendo aún más el tono por whatsapp. La verdad es que el tipo era simpático y yo sentía que ya estaba listo para vernos en directo.

–          ¿qué?, ¿Cuándo te pasas por mi granja?

–          Este viernes no trabajo, ¿Qué tal si me acerco por la tarde?

–          Estupendo. Así, si te gusta, podemos aprovechar el fin de semana. Voy a avisar a mis yeguas para que se pongan guapas.

–          Entonces hasta el viernes. Imagino que llegaré sobre las 7.

–          Hasta entonces mi yegua/semental.

La carretera se me hizo larga ese viernes. Tenía los nervios en tensión y un hormigueo en mi polla y en mu culo imaginando lo que podía pasar. A las 7 puntualmente estaba llamando a su puerta en una casa de campo a las afueras del pueblo. Si grito no me van a oír, pensé.

-Hola Carlos, ¿qué tal estas? ¿Qué tal el viaje?

-Bien Javier, gracias.

Dos voces sonaron por detrás de Javier sin darme tiempo a seguir hablando

– Así que aquí tenemos al nuevo fichaje.

– Que guapo!

– Te presento: Ana y Carla, mis dos yeguas favoritas

Ana era una chica normal de mi altura con unas tetas no muy grandes pero firmes. Carla era en realidad un jovencito de unos 20 años con cara de vicio y sin un pelo en el cuerpo, más bajito que Ana. Ambas vestían unas minifaldas mínimas que dejaban ver el principio de su culo así como unos tops con parte de sujetador a la vista que si bien no sujetaban nada en el caso de Carla si tenían su morbo. Estaban subidas a unos tacones afilados que les dejaban una figura delgadita muy apetecible. Me dieron un par de besos y aprovecharon para frotarse y tocarme el culo y el paquete.

–          Quietas chicas, tranquilas – dijo Javier- ya habrá tiempo. ¿Tomamos algo?¿Que te apetece?

–          Lo que vosotros toméis estará bien.

Pasamos al salón y tenían puesta una película donde un negro musculado se la estaba metiendo despacito por el culo a un blanco maduro y se oían los gemidos de ambos de fondo. Tomamos una copa y charlamos unos minutos de cosas sin importancia y mientras tanto Ana aprovechaba para meterle mano a Carla y tocarle la polla por encima de la minifalda suavemente. La polla de Carla fue creciendo hasta alcanzar un tamaño de unos 13 centímetros y se le marcaba sin disimulo por debajo de la falda y cuando abría un poco las piernas se le notaba también en el tanga que llevaba puesto. Parecía que Ana dominaba a Carla puesto que no le dejaba que ella le tocara y se limitaba a masturbarla por encima de la ropa. Entre las caricias de Ana a Carla y la película yo estaba empezando a excitarme hasta que Javier se dio cuenta y me dijo:

–          Vamos a la habitación y te pruebas alguna cosita de las que tenemos. Chicas ir a la habitación grande y vais calentando el ambiente si os parece bien.

Estaba claro que aquí era Javier el que mandaba y organizaba.

–          Pasa delante, así te puedo ver mejor el culito, jaja,– y provechaba para sobarme mientras me guiaba a la habitación.

–          Mira, ahí tienes tu uniforme para hoy. Desnúdate a ver si acertamos con la talla.

No había mucho que probar. Sólo eran unas medias con liguero y unos zapatos de tacón bajo. Me desnude y me encaje la ropa. Los zapatos eran un poco grandes y aunque no tenían mucho tacón no me fue fácil dar dos pasos. La verdad es que me sentía un poco ridículo y a la vez excitado.

–          Bien, bien, como ya estás un poco empalmado mejor no te pongo bragas que no te va a entrar la polla. Más tarde ya veremos. Hala, vamos con las chicas.

–          ¿Tú no te desnudas?, pregunte.

–          Después, no tengas prisa—y me agarro por un cachete del culo para llevarme con las chicas.

Agarrado por el culo, clavándome los dedos con fuerza, me condujo a una habitación más grande donde había una cama y Ana y Carla todavía vestidas se besaban juntando sus lenguas y frotándose una a la otra

–          Vaya, este chico gana desnudo, exclamo Ana. Carla, empieza a trabajar, guapa—le mandó.

Carla, obediente, se acerco a mí tocándose su polla, se arrodillo sin decir palabra y empezó a chuparme primero los huevos, luego a lo largo de mi miembro que cada vez sentía más duro, después mi capullo que metía y sacaba de su boca como si fuera un caramelo. Por detrás Ana le marcaba el ritmo moviéndole la cabeza arriba y abajo y le animaba:

–          Así guapa, muy bien, chupa la polla de este semental que te hemos traído…

Javier por su parte se había quitado la camisa y apoyaba su pecho en mí por detrás para ver mejor la escena y manosearme a su gusto la espalda y el pecho. En un momento, mientras Carla seguía su “trabajito”, Javier se separo de mí. Cuando volví a sentirlo tenía un liquido frio cayéndome por la raja del culo hacia mi agujero todavía virgen aunque intuía que no por mucho tiempo.

–          ¿Qué haces? Dije mientras entre jadeos por la mamada que me hacía Carla. Qué bien la chupaba esta tía o lo que fuera!

–          Nada, facilitar lo que tiene que pasar después. Sólo es un poco de gel lubricante. Ya me darás las gracias luego.

Sin terminar la frase y aprovechando el gel me metió su dedo índice en el culo apretando un poco y me dio una cachetada, para relajarme dijo, -inclínate un poco hacía delante-. Carla seguía chupando animada por Ana que había sacado una teta de su sujetador y se bamboleaba delante de mis ojos. Una vez un poco inclinado movió su dedo dentro y fuera unas cuantas veces y haciendo fuerza metió un segundo dedo sin importarle mi queja:

–          No, no, que me haces daño, para!!

–          Calla, que esto no es nada!! – no sabía si era una promesa o un aviso pero con el segundo dedo en mi culo no pude aguantar más y me empecé a correr

–          Carla, me corro- le avise.

–          A ella no le importa, dijo Ana, ya verás cómo se lo traga todo la muy puta.

Le solté tres o cuatro chorros no muy grandes mientras Javier me seguía estrenando el culo con sus dedos y mis piernas temblaban. Alguna gota cayó de su boca y le mancho el pecho dándole una imagen de actriz de película porno a esa carita de vicio que tenía.

–          Muy bien el semental, que bien se ha corrido. Ahora le toca a él. Carla, túmbate en la cama y tu, Carlos empieza a chupársela a ver si has aprendido algo.

No tenía ninguna intención de decir que no, así que Carla se tumbó boca arriba y yo me puse entre sus piernas. Empecé a chupar sus huevos depilados despacio, apartando el tanguita que ni siquiera se había quitado, como él me lo había hecho a mí. Su polla ya estaba firme y fui subiendo por su tronco con mi lengua. Mientras Ana se puso detrás y me levantó el culo dejándome en cuatro patas con mi agujero a su disposición. Me sentía totalmente expuesto y comenzó a meterme un dedo aunque con más suavidad de lo que lo había hecho Javier. Me estaba gustando sentir ese dedo y chupé con más ganas la polla de Carla. Aunque no lo había hecho nunca le ponía interés y quería devolverle la corrida que él me había dado. Ana me metió el segundo dedo y agarró mi polla que empezaba otra vez a tomar forma. Cogió el ritmo de meter los dedos y estirar mi polla regularmente mientras yo metía y sacaba el capullo de Carla entre mis labios.

Javier ya se había quitado el pantalón y se tocaba por encima del bóxer viendo la escena. Mientras yo estaba ocupado haciendo gemir a Carla se acerco nuevamente a la mesita de noche y le entrego a Ana un juguetito sin que yo lo viese.

.- Carlos, cariño, – me dijo, sigue chupando y no te muevas mucho. Javier, ¿Por qué no le sujetas un poco la cabeza y vas guiándole la chupada, mi amor?

.- porfff quef, que vaffs a hacer, dije yo con la boca llena de polla

Sacó sus dedos de mi culo y empecé a sentir algo que empujaba dentro de mi, abriéndome mi orificio y presionando como nunca había sentido nada. Entre el dolor, la sorpresa y un cierto gusto, Javier continuaba la labor de Ana masturbándome con una mano y con la otra sujetándome la cabeza en la polla de Carla que tenía enterrada en mi boca

.- tranquilo cariño, sólo es un pequeño plug anal para ir abriendo tu nuevo coñito de yegua.

.- Sigue, sigue que me corro en su boca, dijo Carla en ese momento.

Sin más me soltó su leche en mi boca que no pude esquivar sujeto como estaba por la mano de Javier. Al soltarme este mi cabeza, todavía otro chorro me salpico la cara y sin aguantarme más me corrí yo por segunda vez.

.- Mirar el semental como se corre. Pues si que tenía reservas!!

.- No tengo claro que sea semental. Ya le tengo al coñito en camino de abrirse de par en par y ya verás como le gusta!!

Allí estaba yo. No llevaba ni 2 horas en esa casa y tenía la cara llena de semen, la parte que no pude tragar se escapaba de mi boca sobre mi pecho, el liguero me apretaba la cintura para sujetar unas medias propias de una puta mientras mi culo albergaba un plug anal que notaba cada vez más cómodo con el intruso. Que más pasaría ese fin de semana…

Continuara…

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