Relatos de sexo entre hombre y hombre. Sexo homosexual

Mi primer encuentro perfecto

Hola a todos, me llamo Eloísa y tengo 26 años, soy travesti en la intimidad y aunque llevo una vida de los más normal con pareja hetero y un buen trabajo, tengo un vicio infinito por transformarme en una putona. Todo empezó cuando me compré mis primeros zapatos de tacón, eran rojos, de charol con unos tacones de unos 12 cms. y a juego con un corset, liguero, medias y tanga rojos. Buff cada vez que veo las fotos que me hice estando de rodillas metiéndome un vibrador.

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Inútilmente

Me estabas follando en un lavabo, mis manos buscaron acariciar tus huevos, los estrujé entre mis dedos al mismo tiempo que mis dientes hacían lo mismo con mi lengua; con un soberano empujón me la clavaste entera, noté tus huevos golpeando mi culo con cada embestida. Aquello dolía. Mucho; aquello dolía celestialmente.

 

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Un viaje a Estambul

No hay como un viaje al exterior para que se busque el secreto de los placeres prohibidos. Los turistas lo saben y los del lugar conocen la psicología de los gustos escondidos. Así conocí a Osmán y hoy lo recuerdo pues confirmó mis gustos por los muchachos y más, si son salvajes… Aquí va la historia.

Había llegado a Estambul con la idea de ir al museo arqueológico en la ciudad antigua. Mucho para ver en poco tiempo, aunque la obsesión era el busto de Alejandro en medio de restos de grandes colecciones de antigüedades procedentes de Anatolia, Oriente y norte de África. Lo primero en ver fue el sarcófago de piedra de Alejandro Magno encontrado en el Líbano. Ningún guía cerca con lo que disparo la digital, sin flash, tratando que retener una imagen del cazador de leones entre armas griegas y persas. Todos le parecían jóvenes y hermosos.

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Mucha feminidad

Un día me levanté con muchas ganas de vestirme femenina, tenía ya todo listo, mis padres se habían ido a de vacaciones una semana a Estados Unidos, yo no pude ir porque tenía trabajos que hacer aquí. Así que no desaproveché la oportunidad de gozar la feminidad.

Primero que nada tomé la rasuradora que había comprado hace unos días y comencé a rapar todo vello de mi cuerpo, tengo que decir que mis piernas son las que más trabajo cuestan para eliminar el vello, pues tengo demasiado en mis piernas, por fin eliminé este vello y al ver mi piernas recién afeitadas me excitó mucho, se veían bellísimas, pues están firmes y bien formadas.

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Putito para todos 10 La crueldad del ser

Gay. Andrés se retiró tarde aquella noche después de cenar y hablar entre todos en una larga tertulia, los siete nos sentíamos muy bien y a pesar de todo me hubiera gustado que se quedara a mi lado y no volviera a su casa.

Gocé tumbado en mi cama pensando en él. Le recreaba en mi cabeza, su bello y perfecto cuerpo, su rostro casi siempre serio, donde sobresalía su hermosa sonrisa que tanto se hacía de rogar hasta aparecer para iluminarle de gloria.

Sonreí recordando mi asombro al ver sus tremendos atributos viriles, tan desproporcionados con lo que era él, y sobre todo eso que le magnificaba, su enorme corazón y el amor que me demostraba en cada momento y sin pedirme nada a cambio, hasta este momento en que me había pedido lo que tanto deseaba, que fuera su novio. Leer más

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