Relatos de sexo entre hombre y hombre. Sexo homosexual

Simplemente Erika

¡MUY INTERESANTE¡……Erika..simplemente una persona..que nació con físico y mente diferentes…. que se encontró con el rechazo de la sociedad cruel que no sabe entender lo que en sus propias carnes no siente…..una historia no solo excitante, tambien enternecedora, dulce y con una chispa de humor .

Realmente ese no es mi nombre, pero si quieren me pueden llamar Simón, como el de la canción que canta el Panameño Rubén Blades. Ya que mi caso se asemeja algo al del tipo de dicha canción.

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido y actuado como una mujer, desde niña detesté los juegos de los varones, creo que mis padres se divorciaron, en parte por que el viejo no aceptaba tener una nena en con el cuerpo de un nene. Pero no les voy a relatar toda mi vida, basta con que sepan que como les dije desde menor me sentía niña, y como tal actuaba, no importaba si me cortaban el cabello a la cero, o me escondiesen o votasen mis muñecas, yo siempre me las arreglaba para hacer mi voluntad.

En la escuela, tuve la suerte de que cuando llegué al séptimo grado, la directora le dio ordenes precisas a todos de que no se me molestase, comenzando por los maestros, con el tiempo se acostumbraron a mi, y mis cosas.

Cuando llegue al décimo grado ya se me permitía el que me pusiera el uniforme de las niñas, creo que ese día fui la persona más feliz de la tierra, la verdad es que nadie se dio cuenta del cambio, lo tomaron como que eso era lo que debía ser, ya para esa época mi padre nos había abandonado.

Al salir de la escuela superior, ya en el barrio todos me llamaban Erika, realicé un corto curso de secretaria y me dediqué a buscar trabajo, lo cual conseguí rápidamente en una casa de moda, con el dinero que ganaba comencé mi tratamiento de hormonas formalmente, con el fin de eventualmente quitarme esa cosa que me colgaba entre las piernas, y realizar todo lo necesario para cambiar mi sexo.

Estando en mi trabajo conocí al esposo de una de las clientes de la modista, al verlo quedé prendada de él y por lo visto él de mi. Como desde pequeña mi madre me enseñó a que no le ocultase a nadie que era, a la primera oportunidad se lo hice saber, yo pensé que se retiraría de mi vida como tantos otros, pero no fue así. Me llevó a vivir a un centrico apartamento y me trató como a una reina, sin importarle más nada que el amor que yo le demostraba a él.

No les diré que fue mi primer hombre, por que mentiría, o por que se creen que yo era tan popular con los muchachos de mi clase y hasta con algunos maestros. Eso sí, siempre he sido muy aseada, cosa que también me enseño mi madre, ya que ella como que sabía que o por lo menos sospechaba que yo desde que llegue al décimo grado me estaba acostando con casi todos los varones de mi clase, y como no lo podía evitar por lo menos me aconsejaba.

Mi marido, en realidad es representante consular de un país angloparlante, por lo que en ocasiones se la pasa viajando tanto a su país de origen como a cualquier otro que lo solicite el servicio diplomático de su nación. Por lo que hay temporadas en las que me encuentro sola, desde que vivo con él comencé a estudiar otra carrera en la universidad, para los efectos, soy una chica más.

Tan solo una de mis compañeras de clases que me conocía desde niña, sabe en realidad que soy, pero ella es muy discreta, y además no le agradan los hombres.

En cierta ocasión, mi amiga me invitó al salir de clases a un negocio que se llama la tasa, en el cual se la pasan reunidas toda una cofradía de chicas y mujeres con el mismo gusto de mi amiga, además de hombres y muchachos con gustos similares a los míos, en otras palabras en ese negocio casi todos somos gays ya sean de un tipo o de otro.

Yo me sentí como una reina, no es por nada pero aparte de mi falta de vulva, por lo demás no tengo nada que envidiarle a ninguna mujer, mis medidas son 38 B, 24, y 38 mi cabello es castaño claro natural, mi voz será quisas por las hormonas o por que desde bien joven procuré no imitar a ninguna mujer, si no sencillamente me acostumbré hablar en voz baja, y hasta por teléfono la gente sin conocerme piensa que están hablando con una chica y no con un tipo.

Desde ese día hice de la Tasa, mi segundo hogar, es decir la paso también que si no esta mi marido en la c

iudad el sabe donde me encuentro.

Estando en el negocio un día se realizó un pequeño concurso de belleza, el cual gané por un amplio margen, yo no lo sabía pero en el local se encontraba una persona, que al verme según me dijo luego, se enamoró de mi ( ustedes dirán o pensarán, que soy la modestia en persona, jijijiji) pero sucedió de esa manera, cuando terminó la coronación, yo me disponía marcharme para mi apartamento, cuando una persona grande y bastante gruesa.

Me detuvo en el pasillo, para invitarme un trago, jamas lo había visto por ese negocio, pero su sonrisa me convenció, tras darnos unos cuantos tragos sin habernos conocido mucho, me comenzó a tocar la piernas, sus manos eran casi el doble de grueso que las mías, pero su solo tacto me hacía sentir bien relajada, luego me sacó a bailar, no creí necesario el que le aclarase que yo no era una verdadera chica, ya que para cualquiera era evidente que todo los concurrentes o eran lesbianas o eramos homosexuales, en ese momento pensé que a mi nuevo Romeo, le gustaban los chicos con mis características.

Cuando de todas maneras comencé a decirle que yo no era lo que él se pensaba, su lengua como una lanza se introdujo dentro de mi boca, al tiempo que sus manos colocadas sobre mis nalgas me apretaban contra él, al darme semejante trato, me fue sumamente difícil el tener en mente lo que le pensaba decir minutos antes, esa forma tan brusca de tratarme me había calentado ha tal grado que si ahí mismo me hubiera pedido que me pusiera en cuatro, yo lo hubiera hecho sin chistar.

En una ocasión me pasó algo similar, pero estando en la playa, el tío me comenzó atacar con toda su caballería, hasta que mis defensas cayeron ante dicho ataque, y a pesar de que le había advertido que yo no era una chica de verdad, él decidió continuar, se lo mamé y me dio tremenda cogida por el culo, su verga era gruesa y me hiso pasar un doloroso momento, pero a pesar de ello lo disfruté al máximo, hasta que se vino dentro de mi.

Cuando yo pensé que todo había terminado, me comenzó a golpear hasta dejarme sin sentido. Cuando desperté me encontraba en una ambulancia desnudo, severamente golpeado, mi ropa y pertenencias habían sido robadas.

Posteriormente al año me lo encontré estando yo en compañía de mi marido, como para esa época él no me conocía le conté lo sucedido, a la noche mi amor me dio una sorpresa, al llevarme a una retirada casa en el campo, en ella se encontraba atado y desnudo el tío ese que me había golpeado, los dos tipos que lo secuestraron, se habían ensañado con su bello rostro dejandolo irreconocible, y luego lo sodomizaron ante mi. Y tal como él me dejó a mi, ellos lo dejaron a él pero semi vestido de mujer.

Pero regresando a mi historia, les diré que el gordo me invitó a su casa, y yo casi actuando como una persona sin cerebro, acepte solo deseando tenerlo dentro de mi. Durante el trayecto a su cercano apartamento en un lujoso edificio, él no dijo ni una palabra, el taxista solo se dedicó a tratar de ligar mis piernas, si el pobre supiera que cara hubiera puesto, cuando al yo con toda la intención le permití deleitar su vista al momento de bajarme de su auto.

Al entrar ha su apartamento, Ricardo mi nuevo amante me comenzó a besar y nuevamente sus manos se colocaron sobre mis nalgas, yo deseosa de que su verga se enterrase en mis nalgas me comencé a desvestir como si se tratase de un espectáculo de desnudismo, mientras que él permanecía sentado en un gran sofá observandome y disfrutando del espectáculo que yo le daba en esos momentos.

Finalmente quedé únicamente con mi pequeña tanga puesta, con mis senos al aire, fue cuando él se levantó y nuevamente me comenzó a besar enterrando sus grandes manos en mis nalgas, en eso sentí que uno de sus gruesos dedos se introducía dentro de mi y yo suspiré profundamente, cuando él se comenzó a desvestir, ante mi. Su gordura era tal, que su pecho daba la impresión de ser unos senos inmensos.

Me tomó por las mano y me condujo a su dormitorio, en la cama continuamos besandonos, y yo traté de agarrar su pene, fue cuando me di cuenta de que no había nada, del susto di un grito, fue cuando él tomandome entre sus brazos, me dijo que no gritase más que lo que deseaba era el chuparme el coño, fue cuado tomé una de sus manso y me

tiendola dentro de mi tanga, fue cuando él dio un grito, de inmediato me dijo que en todo momento pensó que yo era una chica, y yo le dije que justo eso mismo pensaba yo que él era un chico. Nos separamos, pero en particular me encontraba muy excitada y me le acerqué preguntandole que pensaba hacer de yo haber sido una chica completa.

Rosa que es como realmente se llamaba mi accidentado amante, me comenzó a detallar paso por paso que era lo que me pensaba hacer, lo que por alguna razón en especial me fue excitando nuevamente, y en ese momento sin decir palabra comenzamos a besarnos nuevamente, lentamente me fui deslizando hasta llegar a ese verdadero coño, jamas pensé que yo le mamase el coño a ninguna mujer, y a medida que lo hacía ella me fue acariciando mi cuerpo, hasta que su boca quedó sobre mi diminuto pene, y agarrandolo con sus labios me lo comenzó a chupar, cosa que jamas en mi vida había pasado.

Por un largo rato nos dedicamos a darnos mutua satisfacción, a mi se me puso algo dura mi cosa, pero mi boca se enterraba dentro de esa húmeda vulva y mi lengua solo quería producirle placer a ese cuerpo, yo no me preocupé por si me venía o no al fin no me importa, pero cuando creo que Rosa había alcanzado un buen orgasmo, me levantó y me acostó boca abajo, rápidamente buscó en una de las gavetas de un mueble cercano, una cosa larga y gruesa y negra, me comenzó a pasar su lengua por entre mis nalgas, para cuando menos lo esperaba me introdujo ese enorme dildo. Yo disfruté cada uno de los centímetros que me introducía y con sorpresa sentí a que me sacaba, así me estuvo fueteando por un largo rato hasta que los dos quedamos sumamente cansados.

Hoy en día Rosa es una de mis mejores amigas intimas, y en ocasiones salimos como una pareja normal y corriente, claro siempre y cuando mi marido no se encuentre en la ciudad.

Dattos del autor/a:

Nick: Narrador.

E-mail: narrador (arroba) hotmail.com

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DESCUBRIENDO COSAS NUEVAS….

Bueno amigos les voy a contar algo que me sucedió cuando estuve prestando

servicio militar en la policía como auxiliar bachiller…

Aunque siempre me considere hetero ese día me di cuenta que también me

gustaba exhibirme y bueno ya se podrán imaginar el miedo que me dio

descubrir pero eso no importa ….

En esa época yo tenia 17 años y estaba despertando a la etapa de la

adolescencia tenia mi novia normal a esa edad y no pasábamos de manoseos y

besos muy calientes….

Bueno pues una noche después de regresar de donde mi novia estaba súper

caliente y pues tenia muchas ganas de pajearme y llegue a la casa con la

firme convicción de hacérmela; Sin embargo esa noche no se pudo porque mi

madre tenia visitas y estuvieron hasta pasadas la una de la madrugada…

bueno total al despertarme al día siguiente (despertarme es un decir porque

de lo caliente que estaba no pude dormir) llegue de madrugada al cuartel de

policía el cabo en esa época era el comandante de los auxiliares bueno

hicimos las cosas de rutina y nos mandaron por parejas a recorrer nuestra

zona; pues en el trayecto del día empeze a conocer mas a un compañero que

era muy callado pero era muy buena gente se llamaba jose no era el tipo que

digamos supermacho pero como dicen por ahi “aguantaba”.

El muy desgraciado con el pretexto de descansar un poco dijo que fuéramos al

cuarto que la tenia arrendado que tomábamos algo y salíamos… pues yo como

un idiota no le vi nada malo y acepte..

Cual seria mi sorpresa que al entrar al cuarto vi que estaba muy bien

equipado VHS, TELEVISOR, EQUIPO DE SONIDO, y por cierto un poco una cama un

poco grande para una persona sola… entonces se la empecé amontar a decirle

que hay era donde venia a tirarse las viejas y el un poco serio me dijo que

no porque el era muy serio… (ja ja ja) bueno observando el cuarto y

mientras el me servia algo de tomar me di cuenta de una mesita en la que

había muchos videos en formato vhs me acerque a verlos y ohhhh sorpresa

tenia cualquier cantidad de títulos muy sugestivos Perras en celo, las

doncellas del nilo, Enfermeras calientes… pero hubo uno que me llamo la

atención y era “la fuerza aérea es muy buena” de pronto él llego y me dijo

que estaba haciendo entonces le conteste que estaba esculcando cuando

voy la película que tenia en la mano se le dibujo una sonrisa en la cara y me

dijo: Ven y la vemos!!!!

Y yo dije ok vamos

Pues no pusimos a ver la bendita película y si señores que era una película

muy buena pero el genero bisexual todo iba súper apareció una vieja

haciéndole una mamada a un tipo que la tenia como de 23cm no se que me

pasaba pero de pronto me dieron ganas de mamarle la verga a Jose pero no

sabia como hacerlo sin que se notara las ganas entonces idee un plan

diabólico para mi edad…

Le empecé a preguntar que si el había tenido relaciones sexuales ya y todo

el cuento y se puso como un tomate y me dijo que si que algunas pero que no

era un profesional ni nada por el estilo y preguntas aquí y allá hasta que

lo note bien caliente y vi el bulto que se le hacia en la

entrepierna…cuando ya estaba súper caliente le pregunte que si le

molestaba que me hiciera una paja delante de él y el dijo que noo había

problema que eso entre hombres era normal… me saque mi verga en esa época

de unos 18cm y empecé a ponerla bien durita y con mucha discreción empecé a

ver la reacción de Jose …. ja el tipo estaba superconcentrado en la

pelicula pero cuando me vio la verga dura se quedo como tonto y no quitaba

la vista entonces para excitarlo empecé un meneo muy suave y el no dejaba de

mirarla pero no se había sacado la verga entonces en tono de ironia le dije

que la mia era mas grande que la de el y el dijo que no que eran iguales

entonces le dije que la sacara mi sorpresa fue mayor cuando la saco una

verga completamente blanca de unos 20 cm calculo yo …

Me dijo que la mía era mas pequeña yo le dije que no y le propuse que las

midiéramos el me dijo que ya venia que iba a traer un metro y yo le dije que

había una forma mas fácil el pregunto que como y yo le dije que con la boca

hubieran visto la cara de alegría que puso este buey..

Y me dijo que como en entonces me disponía a decirle como cuando son&oa

cute; la

puerta era el hijo de la casera pero esas ya es otra historia.

josexxx12 (arroba) hotmail.com

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Noche en el calabozo

Gay, primera vez. Un joven que conduce a gran velocidad sin licencia es detenido por la policía. Los agentes le obligan a hacerles una mamada camino de la comisaría y una vez en el calabozo se lo entregan como juguete sexual a un enorme negro que le hará delicias.

Aquella noche yo había salido con el coche de mi padre, un deportivo estupendo que yo procuraba usar cuando él no estaba. Claro que había un problema: yo no tenía carné de conducir. Me encanta conducir a gran velocidad, así que puse el vehículo a no menos de 180 kilómetros por hora. Así que no fue raro que, poco después, una sirena se situara detrás de mí. Era la policía. Un coche me adelantó a gran velocidad y se situó delante mía, hasta hacerme parar en el arcén de la carretera. Dos policías bajaron rápidamente y me encañonaron. Yo estaba muerto de miedo, aquello me podía costar caro; ya veía las consecuencias: el correccional, con chicos delincuentes que cualquiera sabe qué podrían hacerme, el futuro en entredicho, sin universidad ni posibilidad de estudiar en los centros exclusivos a los que esperaba acudir, ya que mi familia tiene posibles.

El caso es que los policías me sacaron del coche, me colocaron con violencia sobre el capó y me cachearon. Yo llevaba puesto sólo un pantaloncito corto y una camiseta, porque la noche era calurosa, y los policías poco tuvieron que registrar. Sin embargo, el que me registraba creyó percibir algo entre mis piernas, y me ordenó bajarme los pantaloncitos. Lo cierto es que lo que me pasaba era que, con la velocidad tan enorme que había conseguido, se me había puesto una erección de caballo, y tenía todavía el carajo como una piedra, y el poli debió creer que escondía una pistola en el bulto del pantalón. Me bajé el pantalón, como quería, y me quedé con mi pequeños slips que apenas podían contener el nabo que pugnaba por salirse.

Los policías sonrieron y se miraron entre sí. No supe entender qué significaba aquella sonrisa, aunque no tardaría mucho en saberlo. Me ordenaron entrar en su coche, en la parte trasera. Uno de ellos se sentó a mi lado en el vehículo, mientras el otro arrancaba. El policía que estaba a mi lado dijo:

–Bueno chico, creo que es hora de que empieces a pagar tu penitencia.

Y el tío se abrió la bragueta y sacó un pedazo de nabo de no menos de 20 cm. de longitud. Yo me quedé de piedra, no sabía qué quería aquel agente, aunque empezaba a tener alguna idea. El hombre, que tendría como 30 años, me tomó por la cabeza y me obligó a agacharla hasta situarla delante de su polla. Yo me resistí, nunca había hecho una cosa así, a mí me gustaban las mujeres, de hecho tenía una medio novia que ya me la había chupado unas cuantas veces y que me hacía pajas. Pero aquel hombre tenía una fuerza tremenda, y quisiera o no, me vi obligado a tragarme aquel gran cacharro. Me dieron unas arcadas, pero el tío entonces me obligó a metérmela más adentro aún, y la cabeza de aquel glande traspasó limpiamente la campanilla.

–Mira el mamón, se la ha tragado entera, tiene unas tragaderas enormes, tiene que ser un gran puto.

Yo no podía decir que era mi primera vez porque no podía hablar, con aquel gran cacharro encajado hasta la garganta. El tío comenzó a follarme, tomándome del pelo, metiéndome el nabo por la boca, sacándolo, metiéndolo, sacándolo… Cada vez que lo hacía me metía aquel carajo entero, parecía que ya se había aprendido el camino y no volvieron las arcadas, entraba perfectamente en mi orificio bucal. Yo sentía aquel gran pedazo de carne entrarme tan adentro, y realmente sólo podía sentir terror, el pánico del momento, estar siendo violado por un agente de la ley, sin poder hacer nada. De pronto noté algo viscoso y caliente en mi boca, que me llegaba por oleadas, y comprendí que el tío se estaba corriendo dentro de mi. No pude hacer otra cosa más que tragarme aquella marea de leche, mientras el policía gritaba de placer dentro del coche.

Me apartó de un empellón y se guardó la polla, cuando ya no quedó más leche que tragar. Yo me eché a un lado, lloroso, sin saber qué había pasado, aunque tengo q

ue reconocer que aquella situación, lejos de bajarme la hinchazón de mi nabo, me lo había puesto aún más a tope; estaba muy excitado, no sé si por la violencia que había ejercido el agente, o por aquel gran pedazo de carne que me había obligado a chupar, o por el sabor (debo reconocer que estaba muy lejos de disgustarme) de la leche que me había tenido que tragar.

Todo fue correrse el agente de los 30 años cuando el otro, el que conducía el coche, lo aparcó a un lado del arcén.

–Bueno, ahora me toca a mí, tío, no vas a follártelo tú solo…

El que estaba a mi lado se salió del vehículo y fue sustituido por el otro. El primero se puso al volante y el segundo me puso su vergajo, algo más pequeño que el otro (no menos de 18 cm, de todas formas), pero más grueso, frente a la boca. Yo me hice un poco de rogar, entre otras cosas porque seguía muerto de miedo, pero el tío me agarró de los pelos y me hizo sepultar su nabo en mi boca. Aquella era una barrena gordísima, por lo menos medía 6 cm. de diámetro, y tuve serios problemas para alojarlo dentro de mi cavidad bucal, si bien el policía contribuyó decisivamente con un guantazo que me hizo arder la mejilla y apresurarme a meterme aquel vergajo en la boca. El poli debía estar muy caliente, porque se corrió enseguida. Me obligó a tragarme la leche, y ésta me supo aún mejor que la primera; se ve que le iba tomando el gusto…

Cuando llegamos a la comisaría, el primero de los agentes que me había violado me dijo:

–Ahora, chitón sobre lo que ha pasado, o te parto la cara.

Y lo dijo con una determinación tal que lo creí a pies juntillas. Entramos en la comisaria, había poca gente, sólo algunos polis y unos cuantos delincuentes de poca monta prestando declaración.

El primer policía me llevó hasta una puerta que decía "calabozos", y me introdujo dentro de la estancia. Allí había otro agente, con el que el primero cruzó un guiño, que yo capté porque estaba muerto de miedo.

–Pon a este pipiolo con Mohamed, anda, a ver si se le quitan las ganas de correr con el coche.

Yo no sabía quién era el tal Mohamed, pero me hacía alguna idea. El policía de los calabozos me llevó hasta una estancia con una reja. Allí, tumbado en la litera de abajo, había un negro descomunal, grande como un toro; era Mohamed, claro. Me hizo entrar en la celda, y el guardia se marchó, no sin antes decirle al negro:

–Preséntale tus "respetos" al chico, Mohamed…

El negro se incorporó, me tomó de los hombros y me arrojó como una muñeca sobre la cama. Yo era incapaz de hacer nada, aparte de que poco podía hacer contra aquella mole de más de 2 metros de altura y complexión fortísima. Con horror vi como se bajaba el pantalón del chándal que llevaba, mostrando, bajo un pequeño slip, una enorme masa que pugnaba por escapar de aquel pequeño habitáculo. Me acercó la pelvis a mi cara y se sacó un nabo de campeonato, negro y potente; el carajo del policía, que me pareció grande, era como de juguete al lado de aquel cacharro impresionante, no menos de 28 cm. de polla, con una cabeza aún más grande, cuyo diámetro no debía medir menos de 7 centímetros. Me agarró por el pelo y dio un fuerte tirón hacia atrás; por el dolor que me produjo, yo abrí la boca, y el negro me encalomó dentro el glande, que apenas si me cabía. Empezó a follarme, y yo creí que me ahogaba. Era demasiado grande aquello, así que decidí que tenía que hacer lo que fuera para salir con bien de aquel trance. Ahuequé la garganta, como había hecho antes con el policía, con la esperanza de que así aquel obús tuviera mejor cabida en mi boquita de piñon y no me partiera los dientes o me desencajara la mandíbula. Afortunadamente, mis tragaderas volvieron a funcionar, y aquel gran pedazo de carne, del que sólo había entrado apenas diez centímetros, penetró otros seis o siete, no sin esfuerzo. Pero afuera quedaban todavía no menos de 10 o 12, y parecía como si tuviera ya un toro dentro de la boca. No sé cómo saqué fuerzas de flaqueza, abrí al máximo mis tragaderas, coincidiendo con una de las emboladas del negro, y el nabo se me encajó, enterito, dentro de la boca, traspasando lim

piamente las amígdalas y buscando la garganta. Tenía la nariz ya enterrada en la pelambrera púbica del negro, y con el labio inferior tocaba sus huevos, que iban y venían, conforme el tío me follaba por la boca. De buenas a primeras el negro dio un gran alarido y dentro de mi boca se sucedieron los chorros de semen, uno tras otro, aquello era como el rabo de un caballo corriéndose. Noté que me ahogaba y saqué, como pude, la polla; los ultimos trallazos cayeron en la lengua, pero ya sabía que la leche era muy sabrosa, y la de aquel negrazo resultó serlo aún más.

El negro me mantuvo la polla en la lengua hasta que ya no quedó nada, y exhausto como estaba creo que no se dio cuenta de que yo le di un lengüetazo en el ojete del glande, rebuscando alguna gota postrera. Cuando acabó, Mohamed me tiró al suelo y se tumbó en la litera, en la parte de abajo. Curiosamente, se quedó dormido casi instantáneamente.

Yo, con la mandíbula casi desencajada por aquella enorme mole que me había tenido que tragar, me quedé mirando aquel espectáculo: el negro estaba tirado cuan largo era en la litera, con los pantalones del chándal y el minúsculo slip bajados y el nabo, ya morcillón, colgándole, aún enorme, entre las piernas. Tuve entonces que reconocer que no había visto nunca un espectáculo tan fabuloso como aquel, y que el recuerdo de la leche que todavía guardaba en mi paladar, el semen de aquel prodigioso ejemplar de raza negra, era algo que nunca olvidaría. Casi mecánicamente, sin pensarlo dos veces, sin imaginar siquiera qué podía ocurrir si el negro se despertaba, me aproximé a aquel gran nabo que, ya en estado de reposo, medía no menos de 16 o 17 cm., y me metí el glande en la boca, primero con cuidado, pensando que Mohamed podía despertarse, después ya con más confianza, cuando me di cuenta de que el negro había entrado en un sueño profundísimo, tras haber vaciado dentro de mí toda su leche. Ahora que podía saborearlo bien, sin la presión ni la violencia ejercida, me di cuenta hasta qué punto aquella polla era deliciosa, un gran ariete de carne negra, salvo en el glande, donde se tornaba rosácea. Chupeteé con regodeo aquel capullo enorme, y pronto percibí con júbilo que mis esfuerzos estaban teniendo respuesta: aquel cañón de carne se fue llenando, poco a poco, extendiendo sus poderes, empalmándose suave pero perceptiblemente. Lo chupé a lo largo del mástil, y descubrí entonces unos huevos enormes, grandes y negros, que me metí en la boca, uno primero, después el otro, sintiendo un gran placer al sentirlos dentro de mi cavidad bucal. Cuando me cansé de chupetearle los huevos pensé que quizá hubiera algo también sabroso más abajo. Con cuidado, y también con gran esfuerzo, levanté las piernas del gigante, encontrándome con un culo delicioso, firme y musculoso. No me pude aguantar al ver aquella visión y comencé a chupetearle las cachas. Chupando, chupando, llegué hasta la raja que separaba los dos hemisferios del trasero. Estaba tan excitado que pensé que por qué no le chupaba también el agujero del culo, que quizá fuera también una buena experiencia, como había sido tragarme la leche. Levanté un poco más las piernas del negro, le abrí las cachas, y allí estaba, un agujero negro dentro de un culo negro y deliciosamente erótico. Sumergí mi lengua en aquél recóndito hueco, primero con precaución, después ya decididamente, cuando me di cuenta de que sabía a macho, a sudor y a hombre, a ser primitivo, a carne y oscuridad; aquél sabor me fascinó, hasta el punto de que sentí que, dentro de mis pequeños slips, me acababa de correr sin siquiera tocarme. Seguí chupando, metiendo cada vez algo más de mi lengua dentro de aquel agujero caliente y sexual, hasta que enterré mi nariz entre sus dos cachas y la baba me resbalaba ya por la barbilla. Debía tener dentro del orificio del negro no menos de 8 cm., con la lengua totalmente al límite de sus posibilidades elásticas, y me mantuve así, chupeteando, durante un rato, hasta que tuve que retirar la posición porque las mandíbulas ya me dolían.

Miré, ya retirado de mis nuevas posesiones anales, a Mohamed, y comprobé que seguía durmiendo como un lirón. Su monstruoso nabo, tal vez por la acción de mis lengüetazos en zona tan &

iacute;ntima, estaba totalmente erecto, y entonces se me pasó una idea por la cabeza, al tiempo que un escalofrío: y sí…

Me puse manos a la obra, aún pensando que podía ser peligroso lo que había pensado dentro de mi calenturienta mente, en aquella noche en el calabozo que había tomado un giro tan inesperado. Me quité los pantaloncitos cortos y el slip, también la camiseta, y me metí un dedo, previamente untado de saliva, en mi culo. Me costó un poco de trabajo, aunque es cierto que, con la excitación, estaba un poco abierto; lo roté, como supuse que se hacía, y después metí otro dedo más, que me costó algo más de trabajo; el tercero y cuarto dedos también fueron problemáticos, pero una vez que lo conseguí, me di cuenta de que mi agujero anal estaba razonablemente abierto, al menos teniendo en cuenta que hasta entonces yo era totalmente virgen por aquella zona. Tragué saliva y me dispuse a hacer lo que pensaba. Primero le di unos buenos chupetazos al pollón del negro, hasta dejarlo bien ensalivado; después me puse a horcajadas sobre él, colocando el nabo gigantesco apuntando hacia mi agujerito del culo.

Coloqué el glande del negro justo en el umbral, y sólo meterme la punta ya me dolió. Pero estaba decidido a hacerlo: me dejé caer lentamente, poco a poco, sobre aquel mástil de carne, y noté cómo mi culo se iba abriendo como en canal mientras aquella barrena, enorme y gordísima, iba perforándome interiormente. El dolor era intensísimo, pero gradualmente el dolor fue siendo sustituido por un placer indescriptible, hasta el punto de que llegó un momento que no supe cuál era el dolor y cuál el placer, hasta ser los dos una sola cosa, una experiencia impresionante. El nabo siguió entrando, poco a poco, en tan reducido espacio, y yo sentí cómo me llenaba totalmente, como aquel mástil de carne y sangre me partía en dos para hacerme sentir, más que nunca, lleno de placer sexual. Por fin conseguí que aquel inacabable rabo terminara de alojarse dentro de mi culo, y cuando me senté sobre el cuerpo del negro, era como si estuviera ensartado en una lanza o en un arpón, sentía una barra caliente, hirviendo, dentro de mi cuerpo; me quedé así un instante, disfrutando de aquel momento inigualable, y después comencé un metisaca, primero despacio, después, lentamente, más acelerado, hasta que el negro, todavía durmiendo, se me corrió dentro; sentí entonces cómo una marea líquida y caliente, espesa y viscosa, dentro de mi cuerpo, y yo mismo me volví a correr también, sin siquiera tocarme el nabo. Llené el pecho del negro de mi semen, y lo rebañé con el dedo, rechupeteándome con mi propia leche, que estaba riquísima. Me salí, poco a poco, del nabo del negro, dejándome el culo ardiendo y con una gran oquedad. Se me ocurrió entonces otra temeridad. Me coloqué con el culo sobre la boca del negro, y pude disfrutar entonces del espectáculo de ver cómo la leche de Mohamed caía, poco a poco, sobre la boca del negro, que tenía entreabierta; conseguí que el semen cayera entre los dientes, así que el gigantón estaba probando de su propia medicina.

Realmente el sueño del negrazo debía ser a prueba de cañonazos, porque le había mamado la polla y el culo, me había autofollado con su nabo y le había echado leche en la boca, y ni por esas se había despertado (afortunadamente para mí, porque cualquiera sabe qué hubiera hecho si se hubiera dado cuenta).

Me bajé de la litera y miré casualmente hacia la reja del calabozo; cuál no fue mi sorpresa cuando me encontré, mirando entre los barrotes, al policía encargado de aquella zona, al que guiñó el primer policía que me violó.

–Cuánto… cuánto tiempo lleva ahí-conseguí articular, sintiendo volver el miedo.

–Todo el tiempo -dijo el policía con una sonrisa pícara.-Bueno, ahora me toca a mí, ¿no? No irás a dejar a papaíto sin su ración…

Y me hacía señas con el dedo para que me acercara a él. Yo lo hice, temeroso de lo que pudiera ocurrir, sintiendo todavía el agujero del culo como un colador, desnudo como vine al mundo.

Cuando estuve a su alcance, el policía me tomó de los hombros y me hizo agacharme. Me encontré entonces que, entre las sombras de l

os barrotes, aparecía una verga bien grande, quizá sobre 24 o 25 cm., y gorda, con una gran cabeza.

–¿No quieres darle un besito a mi muñeco, putito? -Me preguntó el policía.

Yo, cuando vi aquel manjar, no me hice de rogar. Abrí la boca al máximo y me metí aquel gran glande dentro. Era enorme, casi tan grande como el del negro, y el policía dio un golpe de pelvis y me alojó la mitad dentro de la boca.

–Así, así, grandísimo maricón, quiero que me la chupes bien chupada.

Yo obedecía, más por mi placer que por el suyo, y mamaba glotonamente aquel vergajo, que sentía entrar más y más dentro de mi boca; traspasó las amígdalas, camino de la garganta, pero antes de terminar de encajarse totalmente en mi boca, el policía dio un gran grito y se salió casi hasta la entrada, soltándome en plena lengua siete u ocho trallazos de leche riquísima. El policía se echó hacia atrás mientras decía:

–Grandísimo puto, qué bien sabes mamarla, cómo se ve que has chupado miles de pollas, con lo joven que eres…

No sabía el tío que la suya era la cuarta polla que mamaba, y además todas en aquella misma noche.

El policía se retiró, supongo que a los servicios, y yo volví a la litera. Allí seguía Mohamed, con su vergajo al aire, de nuevo en reposo, y no me pude resistir: me metí el glande en la boca y pronto se lo puse a tono. Como tardó más en descerrajar su leche, pude disfrutar un buen rato de chupetearle el nabo a placer. Cuando por fin se corrió, pude gozar de aquella leche, más reposada, más suave, que las otras que ya me había descargado el negrazo. Pero casi al momento de terminar de correrse, el negrazo se despertó y me encontró todavía agarrado por la boca a su polla. Yo me eché a temblar; afortunadamente no parecía darse cuenta de que en su boca tenía cierta cantidad de su propia leche, pero podía hacerme cualquier cosa. Sin embargo, lejos de pegarme, el negrazo se levantó, me tomó del pelo y me puso el nabo sobre mi boca. Yo la abrí, pensando que quería que se la chupara nuevamente, pero cuál no fue mi sorpresa cuando el tío comenzó a mearse dentro de mi boca. Al notar aquel líquido caliente y ácido, hice ademán de cerrar la boca, pero el negro me largó un guantazo tremendo, así que opté por dejar la boca abierta; aquel líquido tan íntimo fue cayendo por mi lengua, por mis encías, por mis dientes, y pronto me di cuenta de que en absoluto tenía un gusto desagradable, sino más bien lo contrario; me excitó aquello muchísimo, hasta el punto de que me empalmé de inmediato y me corrí de gusto, en el suelo, mientras el negro seguía usándome como su water particular. Fue una meada larga y cálida; se ve que había bebido mucho durante el día y que hacía tiempo que no iba al servicio. Cuando terminó, se la sacudió un poco, y creo que no llegó a darse cuenta de que la última gota de meado que le quedaba en el glande se la robé yo de un lengüetazo. Hecho esto, el negro se tiró de nuevo en la litera, ahora bocabajo, y se quedó de nuevo dormido como un tronco.

Me ofreció entonces un panorama espectacular: su culo quedaba totalmente en pompa, diciendo "cómeme, cómeme". Envalentonado por lo que estaba gozando aquella noche singular, le abrí las cachas y, como antes, le metí la lengua en el agujero, disfrutando de aquel olor y sabor netamente masculinos, hasta que la lengua ya no dio más de sí. Exhausto, me tumbé en la litera de arriba, y me quedé dormido al instante.

A la mañana siguiente, me despertó el policía del calabozo, como si no hubiera pasado nada.

–Vamos, chico, hora de irse a casa.

Yo me desperté y pensé que todo había sido un sueño, pero cuando bajé de la litera vi al negro que todavía estaba desnudo y bocabajo, con el culo en pompa que yo había estado chupando como una perra en celo pocas horas antes. El policía me sacó del calabozo, mientras yo miraba por última vez al negrazo.

Ya en el vestíbulo de la comisaría, tras echarme la filípica el sargento, me atreví a preguntarle:

–Sargento… Mohamed, ¿por qué está aquí?

El sargento, sin mirarme siquiera, dijo:

-Borrachera.

Salí de la comisaría, entré en un bar que estaba enfrente, pedí un refresco y allí esperé. A la hora y media salió el gigante de ébano. Me fui tras él; todavía no sabía aquel negro descomunal que había encontrado un esclavo dispuesto a mamarle la polla sin descanso, a tragarse toda la leche que fuera capaz de fabricar, a dejarse follar cuantas veces fuera necesario, y a tragarse todos los meados del resto de su vida.

Nick: Jimmy Mail: jimmy99 (arroba) mixmail.com

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Quién lo diría

Hace unas cuantas noches, pasé frente a mi antiguo empleo en uno de los hoteles de lujo de la isla, me acompañaba mi pareja como gusten llamar, y por casualidades de la vida en la radio sonaba uno de los últimos éxitos de un joven y afamado cantante de música Pop, fue cuando mi pareja comenzó a realizar comentarios tales como ,"me gustaría pasar la noche con ese machazo"; "a un tipo como ese, dejo que me haga lo que él quiera"; " que no daría yo por pasar una noche con X………….". Sus múltiples comentarios sobre el afamado ídolo de la música moderna, la verdad era, que ya me estaba colmando la paciencia, por lo que le pedí que dejase de hacerlos, Marta se molestó conmigo, y tan solo alcanzó a decirme que lo que sucedía era que yo estaba celoso, y cosas así por el estilo.

Realmente no estaba celoso, y mucho menos de él. Pero , los comentarios de Marta ya me tenían el cojón derecho hinchado y parte del izquierdo también. Por lo que en un momento dado mientras paseábamos por una de las áreas turísticas más llamativas de la isla, se me salió decir que el tal X……….. era "Gay", mi pareja se molestó más conmigo, y me dijo que la única manera de que yo podía decir eso, era que me hubiera acostado con él, por lo que eso me hacía a mi también "Gay", ya que Marta es de las que piensa que tan maricón es el que se deja dar por el culo, como el que le da.

Tras escuchar la defensa de su ídolo, ya molesto y muy agriado le dije que yo si podía decir eso, ya que a ese tipo yo le había comido su culo en una oportunidad, Marta me vio con unos ojos exorbitados, como poniendo en duda lo dicho por mi, muy seria me preguntó si eso que yo le había dicho, era cierto. A lo que yo muy seguro de mi le respondí de manera tajantemente afirmativa. Marta no creyó lo dicho por mi, pero al llegar al apartamento donde vivíamos, me pidió que le contase como había sido, al principio me negué a seguir hablando de ese tema, pero ante su insistencia, le narré como fue que sucedió.

Yo para esa época era un sencillo botones del turno de la noche, mejor dicho de la madrugada. Cuando llegó X………. acompañado de su equipo de aduladores e incondicionales, me tocó el subir todas y cada una de las maletas de él y su equipo. Tras colocar todo su equipaje en el dormitorio de la suite que él ocupaba, X……… se me quedó viendo con una extraña mirada mientras me entregaba mi propina, a los pocos segundos la tomé, la misma era tan alta que me dio hasta miedo, no fuera a ser que se hubiese equivocado, justo en ese momento me realizó una pregunta la cual yo inocentemente le respondí, su pregunta era si yo vivía lejos, a lo que le respondí inmediatamente que si, un tiempo después fue que me enteré que esa es una forma de preguntar en el ambiente de los "Gay" si uno tiene un miembro largo o grande.

Para esos momentos yo contaba apenas con 18 años, y ese era mi primer empleo y para un muchacho del campo como lo era yo en esos momentos, no tenía la misma malicia que los de la ciudad, en realidad X………. en cierta forma para esa época también era mi ídolo, el verlo cantar siempre acompañado de bellas mujeres, de cierta manera hasta lo envidiaba, tienen que darse cuenta que contrario a X…………. yo soy negro tinto, de nariz gruesa, labios extremadamente gruesos, mi cabello es como dicen por estos lugares, pelo malo. Mido un metro ochenta y siete, desde que tenía los 17 años, y siempre he sido extremadamente delgado.

Por mi mente jamas había pasado el que X…….. fueran a gustarle los hombres, y menos como yo. Antes de que yo me retirase, uno de su equipo llamó a la recepción y pidió hablar con el administrador de turno, tras lo cual me pasó el teléfono, era mi supervisor inmediato, dandome ordenes para que sirviese en todo a nuestro tan afamado he ilustre huésped, ante tal situación comencé a una vez abierta las maletas a colocar su ropa en el vestidor. Cuando pensaba que había terminado, al regresar yo al recibidor de la suite vi a uno de los tipos que lo acompañaba se estaba secreteando con X…………, de por sí la gran mayoría de las personas que lo acompañaban eran algo raras para mi, es decir no estaba acostumbrado a ver a tanta gente con los cabello

s pintados de múltiples colores, vestidas con raras indumentarias y con tantos manierismos raros.

Cuando me encontraba a punto de despedirme, el tipo que se encontraba hablando en secreto con X………. se dirigió al grupo y sencillamente les indico que X………. se encontraba cansado y deseaba reposar, yo ya me estaba encaminando en dirección a la puerta para irme, cuando el mismo tipo me ordenó que permaneciera de pie en la puerta y una vez que el último invitado saliera cerrase la puerta, y me dirigiera al baño para preparar la tina del con agua para que X…….. se diera un reconfortante baño de agua caliente con sales aromáticas. A medida que el personal que los acompañaba se despedían de X……… y se retiraban, fui observando que alguno de los tipos se le acercaban a X……….. y luego de un corto intercambio de palabras le daban en ocasiones un beso en la mejilla, mientras que dos o tres de ellos se lo llegaron a dar en la misma boca de X……….. el tipo que aparentemente dirigía todo, debió ver o notar que eso me había llamado la atención y que era evidente que no me agradaba esas practicas entre hombres, por lo que al acercarse a mi comentó "eso es una costumbre europea, y como parte del equipo es de esa región, nosotros para que se sientan como en su casa la seguimos fielmente".

En realidad esa explicación no me convenció, para mi era cosa de maricones, por mucho que me dijera el apoderado de X………. tras dirigirme al baño para preparar la tina según me lo habían pedido, se me acercó nuevamente el apoderado de X………… para decirme que no me marchase hasta que X…………… se acostase, y que procurase cumplir los deseos de su cliente, que al final tendría una excelente propina, y acordandome de la que había recibido previamente me alegré de estar en la suite de X…………. y no cargando las maletas de un grupo de turistas que ni tan siquiera dan las gracias cuando uno los ayudaba con sus maletas.

El apoderado se marchó y fue cuando observé que X………. se dirigía completamente desnudo a tomar su baño de agua caliente y sales aromáticas, a los pocos segundos me llamó y me presenté ante él, X……… se encontraba con el agua hasta el cuello inmerso dentro de la tina, y me preguntó si yo sabía preparar bebidas, de inmediato le respondí que si, y me pidió que le preparase un Kamikaze, realmente yo no sabía ni papa de como se hacía pero me dirigí al bar de la suite, pero antes llamé por teléfono a un amigo mio que era cantinero en la barra del club del hotel, en pocos segundos me dio los detalles necesarios para preparar la bebida y apenas la tuve lista se la llevé a X………., él cual tras darle unos cuantos sorbos me felicitó por lo bien que había quedado, y luego me pidió que le preparase la cama, de inmediato me dirigí a su lujoso dormitorio, y le preparé la cama, justo cuando la había terminado de preparar me di cuenta que X………se encontraba justo de tras de mi, sin nada de ropa y con la bebida en su mano, me pidió que le acercase la toalla dandome la espalda, fue cuando me di cuenta de que era totalmente lampiño, o por lo menos dedicaba bastante tiempo a depilarse todo el cuerpo, X……… se dirigió a la cama y cuando yo pensaba que todo había terminado, me solicitó que por favor le diese un masaje en la espalda, al principio no vi nada malo en ello, hasta que tras acostarse retiró la toalla que le cubría sus blancas nalgas, yo le comenté que en esos menesteres no tenía experiencia, pero él me indicó que lo único que debía hacer era seguir sus instrucciones al pie de la letra, y de seguro ambos quedaríamos complacidos.

Según me iba diciendo yo seguía las instrucciones que X……….. me daba, fue cuando me comenzó a preguntar si yo tenía novia, le respondí que no, pero que si tenía varias amigas con las que salía a menudo, seguí dandole el masaje por su espalda mayormente, cuando me pidió que me colocase sobre sus muslos para poder hacer mayor fuerza y sacar un mayor provecho al masaje, después de estar unos tres minutos en esa posición con sus nalgas a tan corta distancia de mi cuerpo, me indicó que tomase un poco de un aceite que tenía sobre la mesa de noche y continuase pasandoselo sobre su cuerpo, mientras me preparaba para echar el aceite sobre su espalda, X………. comentó que lo más probable era que mis pantalones se manchasen con el aceite, tras pensarlo un

momento llegue a la misma conclusión, fue cuando X………. me aconsejo que me los quitase, que era más fácil que luego yo me diese un baño para sacarme el aceite que mandar a lavar mi pantalón a esa hora de la madrugada, realmente vi lógico eso y hasta esos momentos X……… se había comportado de lo mejor sin darme razones para sospechar de cuales eran sus reales intenciones para conmigo esa noche.

Él continuaba acostado boca abajo mientras que yo me colocaba nuevamente sobre sus muslos y con mis manos embadurnadas de aceite comenzaba a pasarlas sobre sus espaldas al principio, luego me solicitó que le fuese aplicando el masaje sobre la parte superior de sus muslos, y lentamente mis manos se fueron acercando a sus blancas nalgas, llegó el momento en que mis manos pasaban de la parte baja de su espalda a sus muslos, él se acomodo de tal forma que mi cuerpo quedó entre sus piernas, y cada vez que me pedía que le diera masaje a sus hombros, mi pene quedaba prácticamente sobre sus nalgas. No se que fue lo que pasó realmente, si fue la posición en que nos encontrábamos o los movimientos realizados por mi sobre su desnudo cuerpo, pero la cosa fue que me fui excitando a tal grado, que mi miembro se encontraba tan caliente que a pesar del interior tipo pantalón que yo acostumbraba usar, X……. sintió su calor, y maliciosamente comenzó a mover sus caderas contra mi cuerpo cuando yo me encontraba sobre él, realmente no lo pensé mucho sin decir una sola palabra me baje el interior dejando en plena libertad y apuntando al techo a mi verga.

En esos instantes X…………. alargó su mano y me agarró el pene, y con una tranquilidad pasmosa comenzó a guiarlo hacía el hueco de su culo, yo me quedé en silencio viendo como mi negra verga contrastaba contra sus rosadas y blancas nalgas, sentí el calor y la presión de sus nalgas contra mi glande, pero en cosa de segundos su culo se tragó mi gruesa y larga verga, X………. no hiso ningún comentario, no se quejó, ni tan siquiera su respiración cambió, por lo visto tenía una experiencia larga en ese tipo de funciones, yo por mi parte asombrado veía como mi verga desaparecía de mi vista dentro de sus nalgas, X……….. comenzó a mover sus caderas de forma y manera tal que yo como es lógico comencé a meterselo y sacarlo, al principio fue lentamente pero a medida que él más movía su culo más fuerte se lo metía y sacaba yo. X…………. fue cambiando prácticamente ante mis propios ojos, su forma de hablar ya no sonaba como si fuera él, parecía más bien que fuera la vos de una tipa, y a cada segundo que pasaba sus caderas se meneaban con mayor gusto, ya no podía contenerme más realmente cuando acabé dentro de sus nalgas, sentí un placer único, al terminar me levanté y me dirigí al baño, me estaba duchando cuando de momento él corrió la cortina y agarrando un jabón comenzó a limpiarme él personalmente mi verga nada más, a medida que el agua de la ducha caía sobre nosotros yo no me atrevía a decir una sola palabra, mientras que él se comenzó arrodillar frente a mi quedando su boca a la altura de mi pene, sin dudarlo un instante se lo metió dentro de su boca, y comenzó a chuparlo como un desesperado, lo que rápidamente hiso que reaccionará mi verga volviendo a como se encontraba, como cuando le estaba dando por el culo a él en su cama.

Tras hacerme disfrutar de una excelente mamada X………. cuando por fin acabé lo hice dentro de la boca de él, no permitió que ni tan siquiera una gota de mi semen se le escapase tragandosela totalmente, al final se levantó el agua tibia de la ducha continuaba cayendo sobre nosotros dos, nuevamente sus manos llenas de jabón agarraron mi pene, el cual lavó completamente, tras lo cual yo salí de la ducha mientras él continuaba enjabonandose solo. Al yo salir del baño me sequé y vestí de inmediato, me encontraba algo turbado ya que jamas en mi vida había mantenido ningún tipo de relación sexual con otro hombre, y menos con uno tan famoso como X…………… realmente la relación en si la disfruté, pero lo que aun me causaba una gran preocupación era que había sido con un hombre y no con una mujer, cuando él salió del baño lo hiso completamente desnudo, se sirvió un trago y se dirigió a su cama, de donde me llamó.

Ya frente a él sencillament

e me dijo que esperaba que fuese muy discreto sobre lo sucedido entre nosotros dos, yo por mi parte tan solo me limité a escucharle y mover mi cabeza afirmativamente cada vez que el terminaba una oración o frase, X……… se despidió de mi esa noche pero antes me ordenó que tomase un pequeño sobre que se encontraba sobre un pequeño mueble a la salidas de la suite. ya en el ascensor al abrirlo me encontré con una fuerte cantidad de dinero y un par de entradas de primera fila para su espectáculo, del día siguiente que por suerte yo me encontraba libre. Nunca más volví a prestarle servicios a X…………. en su dormitorio, ya que para ello habían seleccionado un mucama muy especial a pedido de su promotor según y luego me enteré.

A medida que le contaba a mi compañera lo sucedido entre X………. y yo, ella se fue despojando de su ropa, y ya en la cama comenzó a pasar sus nalgas desnudas contra mi cuerpo, al final terminé comiendole el culo a ella también.

Dattos del autor/a:

Nick: Narrador.

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TODA LA FAMILIA

Esto que les voy a contar me pasó hace ya unos 3 años, pero recién ahora se me ocurrió escribir y contarlo, para que la gente sepa que el sexo no es pecado. Así que ahí les va:

Todo empezó cuando un amigo me llamó por teléfono y me invitó a una fiesta que daba en su casa esa noche, yo accedí al instante y salí hacia allá. Ya en su casa, me presentó a todos los invitados, pero quedó sin presentarme a una mujer muy especial. Y digo "muy especial" porque ni bien me acerque para presentarme, por mi cuenta, se lanzó sobre mi diciendo que se había caído.

Estuvimos hablando horas enteras hasta que fui al toilete. Cuando estaba por salir de allí se apago la luz, era ella, había entrado sin que me diera cuenta, apoyó un dedo sobre mis labios y me pidió que no dijera nada, luego se arrodilló, desabrocho mi pantalón y comenzó a lamer mi pene. Nunca me habían chupado el pene con tanta suavidad. Lo lamía, se lo introducía todo en la boca, hasta la garganta. Así hasta que acabé. Entonces se paró, se levantó su larga pollera, corrió, un poco, su bombacha y me pidió que se lo metiera por atrás, porque era fanática del sexo anal.

Y así fue, la tome por la cintura y se la metí hasta el fondo de su culo hasta que se me ocurrió tocar su vagina y me encontré con otro pene. Acabe, justo, en su culo y luego la saque, me vestí y le dije que esas cosas a mi no me gustaban.

El/ella se disculpó y me dijo que se llamaba Fabio, me pidió que lo acompañe hasta su casa, porque tenia a alguien a quien coger, pero el no quería hacerlo. Inmediatamente sacó, de su zapato, una foto de una mujer de 41 años de edad, aproximadamente. Era su esposa y quería que la cogiera. Miré la foto, era muy linda, y acepte cogerla.

Fuimos a su casa, y cuando llegamos, su mujer estaba acostada en el sillón con una bata que apenas le cubría el cuerpo. Era mas linda que en la foto, y a mi ya se me había parado, otra vez, la pija. Fabio dijo que estaba muy cansado y se fue a dormir sin presentarme. A mi me llamó mucho la atención de que su mujer lo viera vestido de mujer y no le dijera nada, pero no dije nada y me presenté.

Su mujer, Claudia, en seguida me invitó un whisky y mientras lo tomaba, sentado junto a ella en el sillón, comenzó a contarme que su marido ya no la satisfacía. Mientras me contaba todo lo que deseaba chupar una buena pija, comenzó a desabrocharme el pantalón, mi pija ya estaba dura y cuando la agarró con sus manos y se la llevó a la boca creí que iba a estallar. La lamía con tanta suavidad que prácticamente no lo sentía, deje el whisky en el piso y, lentamente, comencé a sacarle la bata, debajo de esta no tenía nada, estaba completamente desnuda.

Ella seguía lamiendo mi pene mientras yo le acariciaba los pezones, comencé a desvestirme. Una vez desnudo me agache y comencé a lamer su vulva, con mis dedos, acariciaba sus labios vaginales. Se notaba que hacía mucho tiempo que no tenía sexo, porque lo estaba disfrutando como si fuese el ultimo de su vida.

Caímos del sillón al pisa, en donde la tomé por atrás e introduje mi pene en su precioso culo, ella gritó diciendo:-¡Por el culo noo! – Pero luego comenzó a gustarle y pedía mas. Así estuvimos un largo rato, y luego saque mi pene de su interior la di vuelta y lo introduje lentamente en su vagina que, por cierto, ya estaba mojada. Gemía sin parar, me acosté sobre ella, lamía sus pechos como dos grandes bolas de helado y mordisqueaba sus pezones, cosa que la hizo gemir más.

Cuando estaba por acabar, me tomo por los hombros y se puso encima mío. Esto demoro el orgasmo solo unos segundos, y bastaron para que se ponga a lamerme otra vez el pene. Me pidió que no pare, que acabe en su boca, y así lo hice, luego se montó sobre mi, tomo mi pene con sus suaves manos y lo introdujo en su vagina, nuevamente. Era su turno de llegar al orgasmo, se movía de una manera inexplicable, era como si estuviese enchufada a 220V, tenía la misma ( o más) energía de cuando habíamos

comenzado, en el sillón.

Yo acariciaba sus pechos, mientras ella se movía sin parar, luego anunció su orgasmo y finalmente cuando lo tubo, se dejó caer sobre mí sin decir nada.

Así estuvimos durante unos segundos, hasta que se levantó y dijo: -fue fabuloso, me has dejado agotada. Quiero volver a verte la próxima semana.-

Ya era muy tarde, así que pasé la noche en su casa, en la habitación de huéspedes. Estaba muy agotado, quizás mas que ella, ya que, en aquella fiesta, yo había estado con su marido, así que me dormí enseguida.

A la mañana siguiente, cuando me levanté, no había nadie, en la casa, solo una chica que decía ser la hija de este extraño matrimonio.

Mientras desayunábamos me dijo que se llamaba Paula, que tenía novio, y entre tantas otras cosas, me dijo que había escuchado todo lo que había pasado con su madre, la noche anterior. Yo no sabía que decir, me había quedado congelado, pero ella supo que hacer. Me tomo de la mano y dijo: – Ven aquí, acompáñame. Soy virgen y estoy cansada de serlo. Mi novio es muy lento para estas cosas- Una vez mas, la joven me había dejado con la boca abierta, pero en esta altura de la vida, y después de haberlo hecho con sus padres, no me podía faltar un miembro de la familia, su hija de 17 años, que por cierto era muy linda y parecía tener mas de 18.

Entonces la seguí hasta su habitación, la cual estaba llena de almohadones, de todos los tamaños. Ni bien entre se acostó en la cama y me dijo: – hazme tuya- Yo me acerqué lentamente y comencé a desvestirla, mientras le sacaba el pantalón rozaba sus piernas con mi lengua, al igual que cuando le saqué la remera. Luego le saqué el corpiño y me quede en sus pechos, que eran casi tan grandes como los de su madre. Comencé a recorrer su cuerpo con mi lengua hasta llegar a su bombachita, la cual le saqué deprisa y comencé a lamer el interior de su vagina.

Yo seguía lamiendo su vagina mientras ella gemía sin parar, luego me sacó la remera, yo me paré y comenzó a sacarme el pantalón y sin utilizar las manos se metió mi pene en la boca, con sus manos me guió hasta la cama, yo me acosté y le invité un 69, ella accedió encantada y se acostó sobre mí. Estuvimos en esa posición hasta llegar al primer orgasmo.

Luego se levantó, se sentó sobre mí, introdujo mi pene en su culo y comenzó a moverse igual que su madre. De repente alguien llamó a la puerta, era su novio, así que tuvimos que dejarlo ahí, por esa vez, y hacerlo pasar.

Ella fue a atender la puerta mientras yo me vestía y me escapaba por la ventana de la habitación de sus padres.

FIN.

Si quieren saber como sigue esto ( por que aun las sigo viendo), que les cuente mas cosas, o simplemente contactarme, escríbanme a: clubdelsexo (arroba) hotmail.com

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