Obras en casa 2

Era sábado por la tarde después de comer y estábamos tumbados uno a cada lado del sofá, medio adormilados. Nuestros pies se encontraron  y empezamos a juguetear.  Yo sonreí  porque ya sabía cómo acababan normalmente esto. Con los dos follando o haciendo alguna otra cosa sexual. Para pinchar a Mariluz la pregunté si había vuelto a saber algo de Larbi, nuestro obrero marroquí.

  • He hablado con él un par de veces.
  • ¿Y qué tal? ¿No quiere repetir lo de la otra vez?
  • Si fuera por él estaría follándome todo el día, pero le he dicho que esta vez tienes que estar tú delante, que si no, no hay nada. Y dice que no le gusta, que no lo ve claro, que no sabe cómo reaccionará al haber otro hombre en la habitación.
  • Jajaja, tiene cojones el tío. Le dejo que se folle a mi mujer y el que viene con remilgos es él.
  • Jajaja, es verdad. Lo que pasa es que esta gente está muy cohibida con el tema del sexo, y cualquier cosa un poco fuera de lo normal, ellos lo ven como una aberración. Pero si te apetece le vuelvo a llamar. Y ya veo que te apetece – dijo mientras con su pie desnudo me tocaba mí ya dura polla por encima del calzoncillo.
  • Bueno no estaría mal.

Se levantó y cogió el móvil y llamo a Larbi. Se fue a otra habitación a hablar y cuando volvió me dijo:

  • Voy a arreglarme que se venía ya para aquí.
  • Yo también fui a cambiarme. Me quité toda la ropa y me quedé solamente con un albornoz.
  • Pedro, ven a la habitación, me llamó Mariluz.

Ya había preparado el ambiente. Había perfumado la habitación, se había perfumado ella. Había encendido las lámparas pequeñas y las había puesto un tejido de gasa rojo, con lo que había una especie de penumbra muy sensual. Pero lo mejor era como se había puesto ella. Braguitas pequeñitas negras transparentes, mini sujetador a juego, que prácticamente solo tapaba el pezón y poco más. Y por encima un camisoncito transparente y unos zapatos de tacón, con lo que el efecto era realmente sexy.

  • Se sentó en la cama y me preguntó:
  • Oye, he pensado algo. ¿Qué te parece si para no asustarle, te sientas en una silla? ¿Podría ponerte las esposas?

Tenemos unas esposas que compramos una vez por Internet. Forradas con tela, así no hacen daño.

  • Ok, me parece bien. Pero quiero que me hagas algo, no quiero estar sólo mirando.
  • No, yo tampoco quiero que mires.

En ese momento llamaron al timbre de abajo. Fue ella a abrir. Yo mientras cogí una silla y me senté cerca de la cama. También cogí las esposas. Mientras Larbi subía, Mariluz vino, me puso las manos a la espalda, me cerró las esposas sin apretar mucho y me dio un lento beso en los labios.

  • Te quiero, cariño, dijo.

Llamarón a la puerta, cerró la de la habitación y fue a abrir. Oí como se abría y cerraba la puerta y estuvieron hablando unos minutos fuera. Yo estaba de espaldas a la puerta y no podía girarme. Se abrió la puerta y oí como ella decía

  • ¿Ves como está atado? Pero ya te lo advierto, si no dejas que él este presente, es la última vez que nos vamos a ver.
  • Es que no sé si me gustará, señora.

A pesar de que se lo había follado, seguía llamándola señora.

  • Pues ya sabes lo que hay.

Entraron en la habitación y ella me habló:

  • Mira a quien me he encontrado en la puerta.
  • Hola, señor Pedro.
  • Hola, Larbi. ¿Qué tal estás?
  • Bien, ¿y usted?

La situación era un poco cómica.

  • Bueno, Larbi. ¿Te gusta mi mujer?
  • Sí, me gusta mucho. Está muy buena, señor.
  • ¿Quieres follártela otra vez?
  • Sí, señor.
  • ¿Pero ya sabes que esta vez voy a estar delante?
  • Sí, señor. Lo sé.

Ella se puso detrás de él, y con lentitud fue desabrochando los botones de la camisa que traía. Cuando se la quitó, vi un cuerpo listo, sin pelo. Pensé en lo que habría disfrutado ella, comparado conmigo, que tengo mucho pelo en el cuerpo. Siguió quitándole el cinturón, bajando la cremallera y dejando caer los pantalones. Se puso de rodillas, y le quitó los calcetines y el pantalón que estaba en el suelo. Y como una perra se puso a morder el cipote de Larbi por encima del calzoncillo. Se veía perfectamente cómo iba aumentando de tamaño a medida que los dientes de ella pasaban por la tela. El me miraba esperando mi reacción. Para tranquilizarle, le señalé mi erección que ya se notaba en la tela del albornoz. El más tranquilo, sonrió y se mordió los labios como respuesta a los labios de Mariluz. Ella se pasó un rato restregando toda la cara por el paquete del moro. De vez en cuando me miraba y sonreía. También miraba a mi paquete que luchaba contra la tela del albornoz. Larbi ya estaba más relajado, se había apoyado contra la pared y jugaba con el pelo de mi chica. Ella me diría más tarde que olía un poco a meados, a sudor y a semen, y que eso la había puesto hirviendo.

En cuanto a mí, el espectáculo me había puesto como una moto. Aunque parezca mentira, estaba disfrutando de cómo mi mujer gozaba. Puede parecer raro a algunos, pero para mí es muy importante que mi mujer esté satisfecha, y eso es lo que estaba consiguiendo.

Chicos, ¿por qué no pasáis a la cama? Allí estaréis más cómodos.

Rápidamente tiraron toda la ropa al suelo, se tumbaron en la cama y empezaron a comerse la boca lentamente, saboreándose. Larbi quitó a mi chica el camisón y empezó a chupar todo el cuerpo desde los pies. Mi mujer se tocaba las tetas por encima del sujetador, y se tiraba de los pezones demostrando que ya había empezado a disfrutar. Mientras en sus braguitas ya se veía una mancha de humedad brillante. Y el bulto del calzoncillo de él demostraba que ya estábamos todos como unos burros. Larbi fue pasando la lengua por sus piernas hasta terminar en su vagina. Primero chupó la brillante rajita por encima de la tanga, pero luego, separando la tela, contactó con su lengua con los sabrosos flujos de mi mujer. Dios, una buena comida la pone hirviendo. Ella sacó las tetitas por fuera del sujetador para poder tocarse mejor. Y dio comienzo a un pequeño y excitante concierto de gemiditos, del que sólo paró para poder decir:

  • Larbi, quítame los zapatos y chúpame los pies.
  • Es que me da mucho asco, señora.

Me quedé de piedra. Mariluz le soltó un bofetón que sonó en toda la habitación. El se llevó la mano a la cara. Yo pensé: Cómo se cabree y empieza a soltar hostias, entre yo que estoy atado y Mariluz que no pesa nada, lo llevamos claro. Para mi sorpresa, Larbi bajó la cabeza y sólo dijo:

  • Lo siento, señora.
  • Que no vuelva a pasar. Mientras estés en esta habitación, se hace lo que yo diga, ¿vale?
  • Sí, señora.

Al final, ella se salió con la suya y le lamió todo los pies, dedo a dedo. Ella estaba radiante de poder y de satisfacción, y me miraba sonriendo.

Se tumbaron luego en la cama, y allí empezaron a retorcer los cuerpos, creando una sinfonía de manos, bocas, sexos y sudor. Sólo puedo decir que estuvieron una hora lamiendo coño, chupando polla, cabalgándose uno a otra y viceversa, montando, jodiendo, besándose, jadeando, insultando (ella a él), a cuatro patas, por encima, por debajo, gimiendo…..

Yo contemplaba todo aquello extasiado, viendo a aquella maquina de dar y recibir placer que era Mariluz aguantar todas las embestidas de aquel miembro que parecía que no iba a bajarse nunca. Por cierto, igual que el mío, en todo el tiempo no desfalleció ni una vez.

Cuando terminaron, estuvieron unos minutos recuperando el aliento. Ella se levantó, vino a donde estaba yo y me dio un beso largo, interminable. Se sentó encima de mí, no fue ningún problema incrustarse mi polla hasta el fondo, pues tenía la vagina encharcada de semen, flujos y sudor. Empezó a moverse lentamente.

  • Larbi, ven aquí, dijo.

El se puso a nuestro lado. Ella le agarró del culo y le acercó más a nosotros. Cogió su polla morcillona y se la metió en la boca. Con cuatro lametones que la dio creció en su boca. Y así me follaba mientras le hacía una felación de campeonato. A mí me estaba follando despacito, pero a él se la estaba mamando fuerte. El también estaba muy cerca de mí, y su polla estaba a pocos centímetros de mi cara. Podía oler su sudor, pero también podía oler en su polla el olor del coñito de mi mujer. Estaba seguro que si chupara su polla, también notaría el sabor de ella. Se sacó la polla de la boca, y agarrándola fuerte por el tronco, la sacudió mientras pegaba su cara a la mía. La verga del moro empezó a agitarse y su leche salía disparada cayendo en nuestras caras, nuestras bocas, nuestras mejillas. Joder, parecía una vaca, y eso que se había corrido dos veces en la última hora y pico. Mi mujer le soltó y empezó a lamer el semen de mi boca.

  • Límpiame la cara, me dijo.
  • Sí cariño.

Acercamos nuestros labios y nos estuvimos besando un buen rato, mezclando saliva, semen y todos nuestros fluidos, mientras lentamente seguíamos moviendo las caderas. De repente dijo:

Larbi, vístete y vete, que ahora quiero hacer el amor con mi marido tranquilamente.

Sí, señora.

Ya te llamaremos.

Se vistió y se fue, mientras nosotros seguíamos echando, el que cuando lo hablamos después, describimos como el mejor polvo de nuestras vidas. Estuvimos unos 20 minutos follando muy despacito, lentamente, mientras comentábamos lo que había pasado en la habitación….

Nos fue envolviendo el mejor orgasmo que por lo menos yo he tenido. Fue una intensa sensación durante por lo menos un minuto, mientras veía el rostro de Mariluz experimentar un inmenso placer. Si yo me corrí durante un minuto, ella estuvo por lo menos cuatro, según me contó.

La verdad es que fue una buena tarde de sábado…..

Si queréis comentar algo,…

 

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Me folle a mama por pasión

Hola

Mi nombre es Javier y voy a contarles lo que me está pasando con mi mama ya hace varios meses, tengo 21 años y ella 41 es una señora muy guapa de unos 1.65 de estatura pechos grandes culo hermoso y lo que más me encanta su concha es peluda y muy jugosa.

Bueno hace varios meses un día que llegue un poco mareado de una parrillada con mis amigos llegue a eso de las 8 de la noche, me olvida a mi padre tiene 48 años y generalmente no está en casa por el trabajo que tiene. Llegué y llamé a mi madre pero no respondió, así que la busque y fui a su recamara. Entré y no la vi, pero escuché la regadera, me acerqué. La puerta de la ducha estaba entreabierta y pasó lo mejor, estaba duchándose ese hermoso cuerpo y vi como bamboleaba sus tetas y como jabonaba su hermosa concha peluda. La miré unos minutos y luego me fui a mi habitación ya excitadísimo y me tuve  que hacer una paja de fábula pensando en todo lo que vi, sacando una leche en abundancia.

Al  día siguiente me dio un poco de vergüenza verla en el desayuno. Estaba con una bata y ya me imaginaba su culo grande y sus tetas debajo de ella. Pasaron varios días, y yo seguía pensando en ella hasta que un fin de semana, ellos tuvieron un matrimonio y se fueron. Cuando la vi salir con mi padre estaba radiante, con un vestido por encima la rodilla y bien ajustado, lo que permitía ver su hermoso culo. Se fueron y yo también salí con mis amigos y volví, aun no habían llegado, así que me dormí.

De pronto, sonó la puerta y supuse que ya habían llegado, pero solo regresó mi mama. Me extraño y fui a hablar con ella, entonces, note que había llorado y le pregunté “¿que paso?”, me dijo que se habían peleado con mi papa porque se puso celoso de un primo de ella con el que bailo  y discutieron, y mi papa se fue disque con sus papas a su casa. Le dije que se calmara y que no se preocupe y que al día siguiente volvería como si no hubiese pasado nada, vi que estaba súper mareada y me dijo que se puso a tomar más porque no le gusto la discusión, y entonces le dije que se durmiera y me dijo “ayúdame a desvestirme estoy muy mal”. Le saqué el vestido y salieron a la luz sus hermosas tetas cubiertas con un sostén blanco y a través de su calzón se notaba su vello púbico que lo tenía en cantidad, ya que era transparente, y por detrás, se marcaba en su culo. Inmediatamente, mi verga se paró y no pude disimularlo al subirla a la cama. Mi mama notó que mi verga estaba parada y me dijo “¿que te esta pasando?” y no sabía que decirle, quise que se echara para taparla, pero se sentó al filo de la cama y me pregunto el por qué lo tenía parado, me puse nervioso y no tuve más opción que decirle la verdad: que hace unas semanas la vi en la ducha desnuda y que ahora, como estaba con su calzón, también me provocó una excitación.

Ella no dijo nada y hubo un silencio que pareció eterno y de pronto dijo:

– Eres mi hijo y eso no creo que este bien. Yo se que a muchos hombres les causo excitación, porque dicen que tengo un buen culo y varias veces me propusieron tener alguna relación con ellos pero nunca lo hice por respeto a tu padre. En tu caso es algo diferente hijo y no se que decirte.

Yo me acerqué un poco y la abracé y le pedí que me perdonara y que no volvería a suceder pero al verla así me causo bastante excitación. Ella dijo “¿en serio te excito???” Le dije

– Si mama, eres muy hermosa y tienes un cuerpo bello.

De pronto, levantó su mano y me tocó por encima del bóxer y dijo:

– Hijo, esto esta muy duro y grande y no se porqué, me está calentando.

Se sacó su sostén y me dijo que le chupara las tetas y yo lo hice con frenesí, tomando cada una de las tetas y chupándolas rico. Ella  gemía, mis manos bajaron a su concha, hice un lado su calzón y le metí mano ufaaaa eso estaba mojadísimo. Se echó y le quité el calzón, a cambio, ella abrió las piernas y le empecé a chupar su concha peluda, que estaba muy mojada.

De pronto me dijo:

– Échate

Ella se subió encima mio, dándome su culo, para que siga chupando su concha y ella también chupo mi verga, así estuvimos unos 10 minutos hasta que se volvió a echar y me dijo:

– Hijo móntame, quiero sentir tu verga dentro de mí, hazme el amor, porque tu padre ya no lo hace seguido, cuélame rico papiiiiiiiiiiiiiiii.

Yo ya estaba que reventaba la monte y dirigí mi verga a su concha y de uno se la metí a fondo ella dio un suspiro y empezamos a culear se movía rico hacia mi, queriendo que entrara más a fondo mi pichilo, me decía que rico pichilo tienessssssssculeame hijo  soy tuya masmasmas como estaba muy excitado no duramos mucho y me desleche dentro de ella como un volcán.

Descansamos como media hora y aun no llegaba mi padre, hablamos de lo que sucedió y de alguna manera ambos sentíamos culpa, de pronto mi verga se paro de nuevo y ella lo noto y me dijo:

– ¿¿¿¿De nuevo quieres culear????

– Si mami, quiero montarte de nuevo.

Me agarró la verga y la acarició y me la chupo rico y se puso de 4 y me dijo

– Méteme tu pichilo, así entra más a fondo.

Me acerqué y le metí mi pichilo hasta el fondo. Ella gemía fuerte y movía su culo hacia mi para que le entrara más:  así culeamos como 15 minutos hasta que termine encima de su culo. Estábamos cansados, nos besamos y me dijo

– Ve a tu habitación y de esto nadie tiene que saberlo. Solo es entre tu y yo,  recuerdalo, por favor.

Me fui y me dormí como un bebe cansado. Al día siguiente, la vi de una manera diferente. Tenía una sonrisa de complicidad. Volvió mi padre, pero todo cambio en nuestras vidas, más adelante les contare nuestras aventuras más excitantes.

Soy de La Paz Bolivia y me gustaría contactarme con personas que pasaron o que pasan por lo mismo y de alguna manera entablar una amistad ya sean chicas o chicos que lo hayan echo con sus padres.

Saludos

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Un sueño (…y más) hecho realidad

Ante todo me presentaré diciendo que me llamo Juan, tengo 44 años, estoy casado y vivo a unos 20 minutos de la ciudad de Barcelona. Por supuesto, todos los nombres son falsos. Todo lo demás intentaré ceñirme al máximo a la realidad.

Deciros que mi mujer tan solo tiene que ver en esta historia en que por la falta total de deseo que tiene hacia el sexo, yo me prometí a mi mismo que la vez que tuviese la oportunidad de tener una amante o tener sexo esporádico no lo desaprovecharía.

María, la otra protagonista del relato, es una mujer poco más joven que yo. Es una belleza delgada, de una altura media, pechos medianos y un culito redondito y muy proporcionado a su cuerpo. Tiene también unas piernas preciosas y muy torneadas: hasta conocerla “bien” pensaba que su único vicio era el deporte…Ahora sé que tiene otro, jeje…

Pero si su cuerpo está más que bien para una cuarentona, lo que a mi me mata es su cara: tiene unos preciosos ojos negros y una sonrisa sincera y eterna, rodeada por unos labios que dan ganas de besarlos como si no fuese haber un mañana. Todo esto bajo una hermosa cabellera negra.

Yo deciros que soy alto, delgado, con el pelo castaño, ojos verdosos (no son de un verde muy intenso, pero tienen su punto) y diría que mi físico gusta a algunas mujeres, aunque a muchas les es indiferente…Es lo que hay y lo asumo. Mi polla, al contrario de muchos de por aquí, es normalita: 15 cm y (me la medí para la ocasión).

María y yo nos conocemos desde hace unos 9 años, ya que nuestros respectivos hijos siempre han ido a la misma clase en el colegio. Siempre hemos tenido muy buen rollo entre los dos, y hasta ahora siempre hemos podido hablar de cualquier cosa. Ella al igual que yo es bastante liberal y le gusta decir lo que piensa, aunque siempre con respeto. A veces ha dado la impresión de que podría haber algo entre nosotros; eran detalles sutiles, pero que me hacían pensar.

Su hijo y el mío son grandes amigos, y hasta juegan juntos al fútbol. Un día, precisamente en el fútbol nos juntamos los padres y madres con los niños y el cuerpo técnico y hicimos una comida en un restaurante después de un partido que jugamos un poco lejos de casa un sábado. Dio la casualidad de que ni Paco (el marido de María) ni Silvia (mi mujer) pudieron venir. Paco estaba con el otro hijo de ellos que también jugaba a fútbol y Silvia trabaja todos los sábados.

Los padres y madres del fútbol en general nos llevamos muy bien y más de una vez hemos hecho comidas todos juntos, donde las bromas de cualquier tipo están al orden del día. Así que estábamos los padres tomando café y algunas copa después de comer (los niños hacía ya un rato que habían salido a jugar), y sin saber como empezaron las bromas sexuales. Alguno dijo algo de haber por qué a las mujeres no os gustaba que los hombres nos corriéramos en vuestra boca. Las mujeres le dijeron de todo, aunque siempre entre risas. Alguno incluso dijo que “a la tuya no le gustará”, con la consiguiente mirada asesina de su mujer, las risas de los demás y el sonrojo de ésta. Entonces fue cuando María dice:

– El día que Paco se corra en mi boca, después se la echo yo en la suya, para ver si le gusta.

De nuevo más risas. Y en eso dije yo:

– Pues creo que se lo propondré a Silvia…y ya veréis que ni por esas.

Más risas.

Cuando eran las 4 de la tarde, paramos ya de beber y pedimos unos cafés y nos tranquilizamos un poco. Empezamos a hablar más del fútbol, política, crisis, etc. Teníamos que despejarnos y estar serenos, ya que después teníamos que volver a casa. Eran como las 7 cuando la gente empezó a marcharse. Yo fui al baño antes de ir al coche y me encontré a María que también iba al baño. Empezamos a comentar lo bien que había ido el día y cosas así. Cuando de repente, con una sonrisa maliciosa me dice:

– Esta noche ya sabes que le tienes que proponer a Silvia, jajaja.

– No es coña, ya se lo propuse una vez, y lo dicho…ni por esas.

– De verdad le propusiste lo de…(aquí me hizo un gesto sutil con la mano como de estar chupando una polla) y lo de después?

– Sí (contesté), y por supuesto ella se negó. Estamos mal compaginados…A mi me gusta probar cosas y ella siempre dice NO a todo lo que le propongo. En fin…

– Y a ti no te daría asco meter tu propio semen en la boca? (preguntó ella)

– Para ser sincero, un día lo oí lo de “beso blanco”, y no sabía que era: lo busqué y lo vi en un vídeo porno, e imagina como acabé…me excitó muchísimo. Así que sí lo probaría de tener la oportunidad.

Y si Paco te lo pide a ti, qué, ¿accederías?

– A ver, creo que al principio que me vaya todo el semen de golpe a la boca…no se…pero que se corra en otra parte y que coja un poco con la boca y luego nos besemos…Lo he pensado alguna vez y me da bastante morbo. Pero un día que le dije lo de antes, que si se corre en mi boca después le haría tragar a él el semen, me empezó con que vaya guarradas que digo y cosas así…Tú te crees que cara tiene. Se la tuve sin mamar un buen tiempo, jajaja.

– Jajajaja, es que parece mentira que no sepa con quien se la juega (respondí). Pues que quieres que te diga, a mi lo único que me falta es una voluntaria para probarlo. Y creo que me encantaría, de correrme en su boca, ir besándonos y compartiendo algo más que saliva, jajaja.

Alguien se acercaba y tuvimos que parar el tema, no sin antes intentar no dejar de pasar la oportunidad y le dije:

– Vaya con el oportuno…Bueno, tenemos que acabar la conversación y te contaré más cositas que me gustaría hacer y tú me cuentas las tuyas, vale? Jajaja.

– Eso está hecho, tenemos que quedar para tomar un café y hablamos de estos temas tan importantes, jajaja…Mándame un whatsapp cuando quieras.

– Hecho, jajaja.

– Jajaja.

– Tu riéte, que te lo digo en serio.

– Y yo, jajaj.

Nos metimos cada uno en su baño. Empezó a llegar más gente, así que cuando terminé me reuní con mi hijo que estaba con el hijo de María. Me preguntó por su madre y le dije que ahora iría hacia el coche. Así que los tres fuimos hacia el parking. Allí ya había gente que se iba y otros que se despedían. Llegó María, se junto con nosotros al ver a su hijo, se despidió de mi hijo dándole dos besos, mientras yo dama la mano al suyo. Al despedirnos ella y yo nos dimos también un beso, aunque yo me acerqué un poco a la comisura de sus labios. También ambos nos pasamos la mano por la cintura sujetando con más firmeza de lo que lo haríamos en una situación normal. Ella también aprovechó para decirme con disimulo:

– No te olvides del “café”.

Nos miramos un instante sonriendo y yo le guiñé un ojo como respuesta.

Durante el viaje de vuelta mi hijo tuvo que sacarme de mis pensamientos hablándome del partido y de otras cosas. Pero en cuanto llegamos a casa, con la excusa de que durante el trayecto hasta casa había sudado algo, dije a mi mujer que me iba a la ducha. Y allí me hice una de las mejores pajas que recuerdo.

Llego la semana siguiente y en el entrenamiento de los niños volví a ver a María. Sus hijos entrenaban a la misma hora, aunque eran de categoría diferentes. Cuando la vi, le dije:

– Bueno, ahora a la tarde yo no tomo café, pero sí que tomaría una cervecita. Te invito a lo que quieras.

– Yo también tomaré una cerveza. (Dijo con una sonrisa pícara)

Salimos del polideportivo donde los chicos entrenaban y nos fuimos a un bar que estaba un poco alejado, pero no mucho, ya que íbamos andando y a las dos horas recogíamos a los niños.

Nos sentamos en una mesa y pedimos las cervezas. No había mucha gente así que podríamos hablar discretamente pero tranquilos.

– Bueno, vamos al grano que no tenemos mucho tiempo, jajaja (dijo ella).

– Sí, que para hablar de lo de siempre ya tendremos tiempo, jajaja.

– Pues me sorprendiste mucho diciendo que serías capaz de tener “eso” en la boca. ¿Y de verdad no te daría asco?

– No, porque un día después de pensarlo mucho, y como estaba dispuesto a proponérselo a Silvia, me masturbé y probé un poco.

– Ostras, ¿y te gustó?

– No diré que me gustó, pero no me desagradó tanto como para si llegase el momento poder hacer un “beso blanco” y disfrutar del momento. He vuelto a probar mi semen alguna vez más y no pasa nada…

– A mi me jode mucho probarlo cuando Paco se corre, porque me fastidió mucho que piense que soy una guarra por querer besarle con su semen en mi boca, pero le parece bien echármelo todo encima.

– Hombre, ahí se pasó tres pueblos. A mi es que me parece justo…El sexo para mi es divertirse, experimentar y compartir TODO. Y él no quiere compartir, el solo quiere repartir, jajaja.

– Sí, menudo cabrón, jajaja. Oye, ¿y dices que visto eso en algún vídeo? ¿Dónde era, en internet?

– Sí, no hay mucha cosa…pero algo encontré. Si quieres ver alguna cosa me dices y te lo mando por mail.

– Nooo, que solo tenemos un ordenador en casa y a ver si Paco o los niños lo ven de casualidad…

– ¿No tienes mail?

– Mío propio no, Paco y yo compartimos el de casa y luego él tiene uno del trabajo.

– Podrías crearte una cuenta, te mando las direcciones de los vídeos y si miras la cuenta en “modo privado” y los vídeos también, nadie se dará cuenta.

– Buuuff!! Me estás liando, ni siquiera sé que es eso de “modo privado”, Juan. Yo la informática la justa…jajaja.

– Pues al final tendremos que ir uno a casa del otro y hacerlo ahí…con hacerlo me refiero a mirar los vídeos, jajaja…No seas mal pensada, mujer, jajaja. Bueno, mejor sé mal pensada, jajaja.

– Mira que eres, jajaja. Lo de ir uno a casa del otro…no es mala idea, aunque habría que tener muchísimo cuidado, ya que sin nada se puede montar una bien gorda…

– Desde luego, no podemos arriesgarnos a que nos pillen y hay que ser muy discretos, ya que, como dices, aunque no estemos haciendo nada, a ver como se quedan tranquilos nuestros respectivos si nos pillan al uno en casa del otro…

En estos momentos yo me notaba nervioso, emocionado y excitado. Creo que María también estaba nerviosilla.

– Yo ya sabes que no trabajo (dijo María), así que cuando mejor me iría sería a la mañana cuando los niños están en el cole y Paco en el taller, pero tú trabajas a la mañana, no? A la tarde, desde las 15:00 horas que Paco se va al trabajo y yo llego a casa de llevar los niños al cole hasta las 16:50 que voy a buscarles también podría. Y luego está el rato del fútbol, que tendremos como media hora para ir y volver y 1 hora y ½ mientras los niños entrenan. ¿Qué te parece?

– Pues lo del rato del fútbol puede estar bien. Yo a las tardes puedo los lunes, miércoles y viernes que Silvia va al gimnasio al mediodía. Desde las 15:00 hasta las 16:55 que voy a buscar a Fran (mi hijo) al cole tengo libre también. Tenemos esos dos momentos. Ahora hay que ver en que casa quedar. Yo creo que mi edificio al mediodía es bastante discreto. Más tarde, pues siempre suele haber más follón.

– La mía por discreta lo que quieras, ya sabes que al ser unifamiliar…O sea que como quieras.

– Hay que ver cual tiene mejor escapatoria en caso de urgencia, jajaja.

– Sí, jajaja, eso es importante.

– ¿Te parece que quedemos el este miércoles mismo o un poco precipitado?

– Vale. ¿Te vienes a mi casa después de dejar a los niños en el cole?

– Pues vale, ahí estaré. Si hay cualquier cosa nos mandamos un whatsapp y borramos enseguida el mensaje, te parece?

– Perfecto, no hay que dejar cabos sueltos, jajaja.

– ¿Vamos para el entreno, que dentro de poco saldrán?

– Sí.

El trayecto hasta donde los chavales entrenaban lo hicimos hablando un poco más del tema e intentando auto-convencernos de que tampoco hacíamos nada malo.

Recogimos a los niños y nos despedimos discretamente.

El resto del día, el martes y el miércoles a la mañana lo pasé con los nervios a flor de piel. Solo iba a enseñar unos vídeos, aunque pornos, a una amiga, pero en el fondo sabía que de tener la oportunidad me tiraría como un loco a por ella.

Por fin llegó el miércoles a las 15:00, y casi llegué antes a su casa que ella de dejar a sus hijos en el cole.

Vi que aparcaba el coche y me escondí; no quería darle demasiadas muestras de impaciencia.

A las 15:05 llamé a su casa y María me recibió con una de sus agradables sonrisas y rápidamente pasé a su casa. Nos dimos dubitativamente dos besos y fuimos hacia el ordenador. Me dijo que iba a tomarse un café y a ver si yo también quería. Le dije que sí y ella fue a prepararlo. Mientras me señaló en que habitación estaba el ordenador y que fuese encendiéndolo.

Cuando vino con los café el ordenador ya estaba encendido. Le enseñé como se abría una página web privada y de ahí me metí en mi correo. Ahí tenía los enlaces de los vídeos que quería enseñar a María.

– Para no perder el tiempo he escogido 4 que son bastante cortos, así puede ver bien que es un “beso blanco”. Si quieres ver otra cosa, me lo dices.

– No, no, ya está bien así.

Yo los había ordenado estratégicamente. En el primero, un hombre follaba a una chica estando ella boca arriba. Justo antes de correrse saca la polla de su coño y se corre en el estómago y tetas de ella. El hombre recoge un poco de semen con la lengua y besa a la mujer, con la que comparte el fluido.

– Así estaría bien para empezar (dijo María).

En el segundo, supuestamente un tío se había follado a dos chicas y al final ambas iban intercambiándose las mamadas a su polla. Finalmente él se corría, casi todo en la boca de una de ellas. Después ellas se intercambiaban el semen y se besaban lascivamente mientras se pasaban la una a la otra la leche.

– Caray!!! (Fue lo único que dijo)

En el tercero una chica de rodillas esta mamando la polla de un hombre. Cuando el se corre en su boca, ella tira de su brazo, le hace bajar y hace que se besen teniendo ella el semen en su boca. Él pone cara de asco y ella se ríe.

– Jajaja, eso le haría yo a Paco, jajaja.

– Jajaja…pondría la misma cara, jajaja.

– Seguro, jajaja.

En el cuarto vídeo un hombre está echado y con la piernas levantadas. Se está masturbando mientras una mujer madura le hace un “beso negro”. Él se corre sobre su propio estómago mientras ella le chupa el culo. Cuando acaba de correrse ella le recoge con la lengua todo el semen y después se besan. Aquí el hombre parece que le gusta. A mi particularmente es un vídeo que me pone mucho.

– Jodeeeé…(dice María). La escena es muy morbosa, pero da un poco de asco hacer eso, no.

– A mi también me parece muy morbosa, pero no sé que riesgos habría en eso, aunque supongo que tomaran todas las medidas de higiene necesarias.

– Supongo que sí…Pues bueno, ya he visto lo que es un “beso blanco”. Y me ha gustado, no te creas.

Ahora, yo el morbo lo encuentro en eso, en que sea un “beso blanco”, no que el tío se corra en tu boca y luego que te den.

– Podrías un día que Paco se corra coger un poco con un dedo y probar a ver que te parece el semen. Igual luego le convences…

– Que va, para esas cosas es muy “macho” y no querría nunca. Además me da mucha rabia lo que me dijo.

– Ya te entiendo.

– No, además si supiese que accedería me tragaba el orgullo, ya que me gustaría probarlo. Pero sé segura que nada de nada.

En este momento pensé en arriesgarme. Si era sutil, y conociendo a María, lo peor que obtendría sería una negativa seguida de unas risas. Y si me salía bien…el premio gordo!!!

– Pues si te puedo ayudar en algo, aquí estoy, jajaja.

– Peroooo qué dices? Jajaja.

– Eh, que tampoco te digo de que hagamos una locura…Solo que, mira, hay una cosa que nos gustaría hacer a los dos y nuestras parejas no quieren. Pues digo yo que ya somos mayorcitos y que la vida son dos días.

– Es que me da corte y es muy fuerte lo que me pides…Imagínate que alguien se entera…

– A ver que tampoco se tiene que enterar nadie. Tampoco te digo que nos veamos cada día, solo quitarnos el gusanillo.

– No es que no me apetezca, pero es que nunca le he puesto los cuernos a Paco…

– Yo tampoco a Silvia, pero esto tampoco creo que sea poner los cuernos, no crees? Bueno, piénsalo sin prisas y ya hablaremos.

– Bueno, sabes qué, que tienes razón…Pocas fantasías que puedo realizar pues una cosa que puedo…Cómo lo hacemos.

– ¿Qué quieres hacer, un “beso blanco” o probar el semen?

– Probar el semen sin más tampoco me hace gracia, no? Mejor un “beso blanco”, aunque eso ya casi puede llamarse poner los cuernos.

– Tómatelo como un experimento y ya está, jajaja.

– Sí, vaya experimento…

– Bueno, pues nada, voy a masturbarme. ¿Quieres verme?

– Bueno, como tú quieras…

– A mi me gustaría. Aunque así en frío…(era mentira, estaba ya muuuy caliente) Necesitaría un poco de motivación.

– Me da miedo en que estarás pensando, jajaja.

– Jajaja, bueno, yo creo que lo justo sería que los dos nos masturbemos, no?

– ¿Qué dices, Juan?

– Mira, primero, ¿tú te masturbarías delante de alguien que te está mirando y esa persona está vestida?

– Imagino que no.

– Y segundo, también estaría bien para cuando hagamos el beso tú estés excitada, no?

– Bueno, igual sí, pero es que me muero de la vergüenza.

– No creo que tu cuerpo sea para morirse de la vergüenza, María.

– Vaaale…Pero desnúdate tu primero.

Intenté desnudarme con calma. Había que parecer tranquilo, aunque estaba hecho un flan. Me desnudé y ahí estaba mi polla, algo morcillona y con líquido pre-seminal.

– Pues tan frío, tan frío no estás, jajaja (se río María)

– Bueno, ya sabes…Jajaja. Venga ahora te toca.

Miro la hora y dijo:

– Vale, son las 16:00, vamos al lío que si no no haremos nada. Espera que traigo un par de toallas para los sofás.

Al poco María volvió con un par de toallas. Las pusimos en los sofás y después ella se quitó primero el tejano que llevaba y se quedó con la camiseta que llevaba y unas braguitas, bueno, eso creía yo al principio que eran, ya que cuando empezó a quitárselas vi que era un tanga. Uuuff, que morbazooo…! Tenía todo el coñito depilado (más tarde me dijo que se lo había hecho hace ya unos años con láser).

– Eres preciosa, María.

– Gracias, pero estoy que me muero de la vergüenza…

– Tienes un cuerpo para lucirlo y para pecar, no para avergonzarte.

Diciendo esto yo comencé ya a acariciarme la polla. Ella al verme también empezó a tocarse: primero por su cuerpo, metiendo las manos por dentro de la camiseta y después las bajó para acariciarse primero el interior de sus muslos y para después comenzar a masturbarse. Poco a poco fuimos soltándonos de nuestro “corte” inicial y nos dejamos llevar. Ambos estábamos realmente excitados y estábamos disfrutando de nuestras respectivas pajas.

– Déjame verte totalmente desnuda (le dije).

Ella sonrió pícaramente y sensualmente se sacó la camiseta.

– Madreee mía (dije yo).

Tenía unos pechos medianos, bastante firmes todavía para una cuarentona y con una areola y un pezón oscuros que contrastaban con su blanca piel. El pezón era como un botoncito al que daban ganas de estirarlos con los dientes.

El verla totalmente desnuda, masturbándose y mirando excitada como yo lo hacía empezó a ser demasiado para mi.

– Uuufff, no tardaré en correrme, María!!!

– Aguanta un poco. Afloja la marcha…quiero que nos corramos a la vez.

Bajé un poco el ritmo, aunque la excitación de ver a esa mujer de ensueño que tantas veces había sido la protagonista de mis fantasías y mis pajas era demasiado para estarme quieto sin tocarme.

– Por favor, María, no tardes.

– Dame un minuto, Juan, enseguida estoy.

Al cabo de poco ella me dijo que me masturbara con fuerza, que enseguida se corría. Aceleré el ritmo y cuando ella dijo:

– Me corro, Juan, me corro…Aaaaah!!!

Yo también descargué todo lo que tenía dentro de mi. Sin duda la mejor paja que me había hecho hasta entonces.

– Ha sido una pasada, María.

– Yo también he disfrutado mucho.

– Bueno, ahora que, ¿te apetece probar mi semen?

– Supongo que todo esto ha venido por eso, ¿no? Así que vamos allá. Pero recuerda que tú tienes que meterte un poco en la boca, ¿vale?

Le enseñé mi mano derecha, con los restos de semen y me metí una porción pequeña pero bastante espesa en la boca. Le hice señas para que se acercase y ella vino. Que visión verla venir desnuda y con el brillo de la humedad de su corrida todavía en su coño y en sus muslos. Se acercó a mi muy despacio, mientras yo sacaba mi lengua. Ella acercó su cara a la mía y muy tímidamente saco también la suya. Al hacer contacto nuestras lenguas mi polla dio un pequeño bote. Ella recogió un poco de semen, lo saboreo, volvió a coger algo más y repitió la acción.

– No está mal…(dijo).

Y entonces hizo algo que fue el detonante para lo que ambos tenemos ahora: se agachó primero a mi vientre y con su lengua lamió mi estómago limpiando todos los restos de semen que tenía. Pero no contenta con eso, agarró mi verga, que aunque ya no estaba en su máximo esplendor todavía estaba algo erecta, la lamió con la lengua y recogió de aquí también todo el semen. Hecho eso acercó de nuevo su boca a la mía y nos fundimos en un beso apasionado, mientras nuestras lenguas intercambiaban el espeso líquido de mi polla. Estuvimos así un buen rato, mientras ambos aprovechábamos para tocar el cuerpo del otro. Por primera vez pude acariciar su suave piel, su sensual espalda, sus duras tetas, su redondo culo y el todavía húmedo coñito…Toda ella era magnífica. Mientras tanto ella hacía lo mismo y no paraba de tocarme con sus inquietas manos, y mi pene, que era consciente de ese extraño tacto de nuevo se puso duro como una roca.

Poco a poco el semen fue despareciendo en nuestras bocas. Nos separamos poco a poco, no queríamos dejar de besarnos.

– ¡¡¡Que pasada, ha sido increíble!!! (dije yo).

– Reconozco que a mi también me ha gustado mucho.

– Vaya, ya se ha notado, jajaja.

– A ti sí que se te ha notado (dijo agarrando y dándole un ligero meneo a mi polla).

– Pues este tampoco ha disimulado mucho, eh? (dije acariciando su coño).

– La verdad es que limpiarte me ha puesto super-cachonda.

– Pues si nos damos prisa podemos repetirlo (eran las 16:20, teníamos media hora), pero esta vez cambiaremos los papeles (dije esto aumentando la intensidad de mi caricia en su vagina).

Ella lo entendió, volvió a agarrar mi polla y empezó a masturbarme. Estuvimos masturbándonos y besándonos durante unos 5 minutos cuando le dije:

– Déjame que me tumbe y pon tu coñito en mi cara.

Ella entendió de inmediato que lo que yo quería era hacer un 69, y ambos empezamos a hacer un buen trabajo bucal. Yo aproveché también para tantear que le parecía que de vez en cuando le acariciase con la lengua y con algún dedo su ano. Ella aumentó el sonido de sus gemidos.

-¿Te gusta que te acaricie ahí?

– Mucho (gimió).

– ¿Quieres que te meta un dedo?

– Vale, pero despacito, eh!

– Déjame que primero lo lubrique bien. Moja un dedo si quieres y métemelo dentro tú también.

Ambos humedecimos un dedo con saliva (yo también se lo mojé con la lengua y con lo flujos de su coño) y lo metimos en el ano del otro mientras ella seguía chupándome la polla y yo su rajita. Estábamos los dos teniendo una de las mejores experiencias sexuales que nunca habíamos tenido, por lo menos hasta entonces.

Esta vez fue ella la que me preguntó si me faltaba mucho, que ella casi estaba. Le dije que aumentase el ritmo que enseguida estaría.

Pasados un par de minutos oí como ella jadeaba más fuerte y movía frenéticamente sus caderas…Yo creo que se había olvidado que yo estaba debajo. Al notarla tan cachonda por su orgasmo yo también empecé a correrme dentro de su boca. Ella también se corrió como una fuente dentro de la mía. Ambos limpiamos los genitales del otro a base de bien, y aunque nos costaba movernos por el fuerte orgasmos los dos queríamos comernos la boca e intercambiar de nuevo fluidos, pero esta vez además con los suyos. La mezcla de sabores a los dos nos pareció bestial…No teníamos tiempo para más, pero poco nos habría importado comenzar otro asalto.

No nos daba tiempo ni a ducharnos, teníamos que ir a recoger a nuestros hijos. Nos limpiamos un poco mientras comentábamos lo que acababa de pasar. Ella me dijo que aunque yo le gustaba nunca se había planteado en serio nada conmigo, ya que tenía miedo a lo que una relación paralela pudiera ocasionar en su vida. Pero que después del día del fútbol y desde nuestro encuentro en el bar sabía que algo pasaría…Cuando quedamos para ir a su casa tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para prepararse, pero después de lo que pasó lo único que quería era repetirlo. Para los dos había sido como una liberación y ambos encontramos en el otro nuestra media naranja sexual. A partir de ese día hemos quedado más veces, nos hemos contado nuestras fantasías más sucias y no tenemos ningún problema en ello: si le cuento una fantasía y a ella le atrae, lo probamos; si no le gusta, no pasa nada, y viceversa. A veces hacemos sesiones sado-suaves, en la que la yo soy su amo, en otras ella es mi ama: le encanta correrse haciéndome un facesitting mientras me tiene inmovilizado. Nos damos bofetadas controladas. Un par de veces hemos hecho algún tocamiento en público. Nos gusta escupirnos a la polla o al coño o intercambiar nuestras salivas. Hacemos sexo anal. Por el coño le meto todo el puño, por el culo de momento solo 3 dedos y ella a mi también. Un día le dije de hacer un trío con otra chica y ella me dijo que de momento no, que tiene una fantasía pero todavía no está preparada mentalmente, y yo no sé si lo estoy: su fantasía es tener dos pollas a su disposición, jugar con ellas, intentar meterse las dos en la boca estando los dos en el suelo tumbados y con nuestras pollas una en contacto con la otra. Después sentarse ella sobre las dos vergas y metérselas por el coño. Esto lo vimos en un vídeo que yo me bajé al móvil y le pone super-cachonda. Yo no tendría problemas en hacerlo, salvo porque el vídeo era de una chica, un chico y una trans, y ella de hacerlo lo quiere hacer así, con todas las consecuencias. Bueno, lo vamos hablando…

Bien, ya acabo con el tocho. Como veis nos gusta el sexo sucio y algo duro. He descubierto en María una bomba sexual con la que ser yo mismo y a ella le pasa igual. Nos gustaría que nos escribieseis con vuestras opiniones, experiencias similares, chicos y chicas a los que también les pone hacer cosas como un Beso Blanco, por ejemplo. También si hay alguna chica, chico o pareja que haya participado en un trío con una trans que nos contase su experiencia, sobretodo si eran heteros antes del encuentro. Cualquier cosa que deseéis contarnos, aquí estamos.

mariayjuandirty@gmail.com

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La nena de la familia I

LA NENA DE LA FAMILIA

Capitulo Uno

Esto comenzó desde hace un año. Yo salgo con una chica que se llama Jazmín. Ella es bastante bonita (lo digo yo, y lo dicen todos), y valió la pena todo el esfuerzo que hice para conquistarla. Siempre había tenido cierta debilidad por las chicas de colegio privado, por el uniforme, me vuelve loco verlas con pollerita, camisa y cortaba. Cuando comencé a noviar con Jazmín ella ya estaba ya en él último año de la secundaria. Rubia de ojos verdes, alta y esbelta, un metro setenta y ocho, es de esas mujeres con pinta de modelo europea. Lo mejor de Jazmín, y es lo que me enamoro, es la cara de gatita viciosa, ojos finos y gatunos, labios finos con una sonrisa entre tierna y diabólica siempre dibujada en su carita (labios que ya han hecho un buen labor con su novio). Además, tiene unos pechos que entran perfectamente en mis manos, una cinturita finita y piernas bien torneadas, largas. Y su atributo mas deseado por mí, su cola redondita, la cual que todavía no pude hacer que me la entregue, se niega rotundamente al sexo anal.

Pasado un año ya de salir con ella y tener sexo en todas sus variantes y posiciones. Jazmín siempre fue un animal en la cama. Pero, siempre hay un pero nunca tuvimos sexo anal. Todo era increíble con ella salvo ese detalle ya mencionado, Jazmín se graduó del colegio y ya no tuve más a mi colegiala en uniforme oficialmente. Igual, ella se coloca a veces su uniforme que ya le queda chico cuando estamos solos para darme el gusto pero no le gusta mucho…prefiere dejar atrás todo eso y verse mas”adulta”. Luego llego el día en que egreso de ese colegio. Fui a la entrega de medallas pero me mantuve en un costado, como si estuviera en una misión secreta. Estuvimos alrededor de un año y medio saliendo sin ser novios formales, nos veíamos los fines de semana sin compromisos. Generalmente nuestros encuentros eran de ir a tomar algo y luego sexo salvaje donde pudiéramos.

Pero luego, después de todo ese tiempo, me presento en su casa como novio oficial. En poco tiempo Jazmín cumplía ya 20 añitos. Como pasaba el tiempo.

En un principio la idea de conocer a sus padres y tener que ser el novio de la hija de papá y tener que cumplir con toda esa formalidad… no se, no me atraía demasiado. Me imagine que querrían casarnos y toda esa historia que suelen hacer los padres. Por suerte no fue así. El padre era un hombre serio que estaba trabajando casi todo el día y viajaba los fines de semana por negocios, o eso decía el. Su madre era una señora muy bella, elegante y muy señora utilísima. Parecía de esas amas de casa aburridas que lo único que hacen es plantar algo en el jardín y hacer manualidades. Sentí que su padre me analizaba de arriba a abajo con la mirada cuando lo conocí. El momento de conocer a sus padres fue algo incomodo.

Pero todo eso se disipó al conocer a sus hermanas.

-Nunca me hablaste mucho de tus hermanas- le dije a Jazmín la noche que íbamos a cenar en familia. La verdad es que ella a lo sumo me las había nombrado alguna que otra vez y sin mucho detalle.

-¿Como son?- Le pregunte y ella me miro con esa carita picara, donde no sabia si me lo decía en broma o en serio. Siempre me miraba de esa manera, como eligiendo bien sus palabras.

-Son rubias- Y no me dijo nada mas. Bueno, eran todos rubios en esa familia. Rubios y de ojos claros. Jazmín tenia ojos verdes, su padre azules y su madre también verdes. Me sentía algo extraño entre ello con mi cabellera oscura y mis comunes ojos marrones.

Ese día llegue lo mejor vestido que pude. Un jean, camisa recién planchada, afeitado, peinado con gel. Era un muñeco de torta. Toque timbre dos veces y la puerta se abrió.

-Hola cuñadito, al fin te conozco- Era como si hubiera tocado timbre en la mansión playboy y una conejita viniera a abrirme. Una bomba rubia estaba frente a mi y me había dejado sin habla por unos segundos.

-Hola, vos sos…?- Le dije tratando de mantener mi mirada en sus ojos. No quería que piense que era un degenerado por comerla con la mirada. Y hacer eso era precisamente algo bastante difícil.

-Luciana- Dijo mirándome fijamente sin pestañear, con una perversa sonrisa en sus carnosos labios rojos. No se apartaba de la puerta. Parecía que jugábamos a ver quien aguantaba mas la mirada. Evidentemente esas mujeres que se llevaban el mundo por delante. Y tenia con que. Vaya si tenia con que. Creo que tenia los pechos mas grandes que vi en mi vida y eso que soy fanático de los pechos grandes. Trataba con todas mis fuerzas de no mirar hacia ese escote. Y Luciana parecía que quería provocarme, a ver cuanto aguantaba mirándola solo a los ojos y no a sus tremendas tetas.

-Llegaste!- Dijo Jazmín detrás de Luciana salvándome de la situación. -Ella es Luciana, mi hermana mayor…- La presento.

-Ya se había presentado- Le dije a Jazmín besándola con un pico. Luciana nos miro de reojo y fue hacia la cocina. La mire por un instante. Dios, que mujer! No es que era mas hermosa que Jazmín, era algo distinto. Tenia una camisa a cuadros tan ajustada en el pecho que los botones parecían estar a apunto de salir disparados. Tenia dos tetas enormes, exageradamente grandes para su menudo cuerpo. Mire su culo menearse mientras se iba. Era enorme, redondo, firme, esos culos que solos ves en las modelos fittnes. Encima se había puesto un short de jean que no dejaba nada a la imaginación. ¿como es que la dejaban vestirse así? No era alta, es mas, era bastante bajita, debía medir 1.55 como mucho a comparación de Jazmín que era alta y esbelta. Luciana era pura curvas, evidentemente entrenaba en el gym, todo estaba super firme y torneado, hasta musculoso. Si cintura de avispa era pequeñísima y hacían un conjunto increíble junto con un tremendo trasero y esas tetas titanicas. Tenia una cara de pornstar increíble, con los ojos delineados de negros y su suculentos labios gruesos y carnosos pintados de un rosado brillante. También se notaba que tomaba sol ya que tenia una piel levemente tostada como si fuera una socorrista de Baywatch. Su cabellera rubia casi platinada era muy lacia, la llevaba suelta y llegaba hasta si cintura. Y a diferencia de Jazmín, Luciana no tenia ojos claros, sino de un marrón como los míos.

-Me imagino no estuviste mirando algo mas que sus ojos vos ¿no?- Me dijo jazmín riendo en una broma alusiva a los grandes pechos de su hermana.

-Para nada- Me excuse sin saber bien que responder. Era imposible no fijarse en esas tetas. Tenia una imagen fija de ellas grabada en el cerebro. Cuando navegaba en Internet si había algo queme gustaba buscar era pornstar de pechos grandes. Pero Luciana superaba todo lo visto en la red. Y presentí que esas tetas me iban a meter en problemas algún día.

Jazmín me llevo a living porque aun faltaba para la cena. Su madre vino a saludarme y me dio dos afectuosos besos, uno en cada mejilla. Era una mujer bella, muy parecida a Jazmín.

-La cena va a estar en un momento, yo los llamo cuando este lista- Nos dijo sin dejar de sonreírme de una manera que me asustaba un poco. Se esforzaba de mas en caerme simpática. Jazmín se puso a buscar entre sus dvds alguna película para pasar el rato. Estaba sexy y elegante como siempre. Desde que había terminado la secundaria (y ya inscripta en la facultad de psicología) había perdido todo ápice adolescente. Tenia 19 años pero aprecia toda una mujer de unos 25 años. Tenia una fina camisa color salmón, una falda muy a la moda y botas que hacían ver sus piernas como algo eterno. Mire menear su culo unos momentos. Pequeño, redondito y parado. Jazmín corría todas las mañanas y mantenía su cuerpo atlético y tonificado.

-¿Te alegro la vista? – me dijo mirando hacia atrás.

-¿Mama, no sabes don… ho… hola.. mi lado. Gire mi cabeza y había una jovencita que parecía salida de un cuento. Se me quedo mirando con los ojos como platos mientras sus mejillas tomaban rápidamente un color rojo. Yo solo pude sonreirle.

-Ah! Pero si es mi Little Pony de carne y hueso personal!- Dijo Jazmín abrazando a la jovencita con fuerza. Ella solo sonreía sonrojándose aun mas. Y era la sonrisa mas tierna y dulce que jamas había visto.

-Esta muñequita de acá se llama Jessie y es mi hermanita consentida- Jazmín la abrazaba con fuerza y le pellizcaba las mejillas.

-Bueno basta…-Susurraba Jessie riendo tratando de safarse de Jazmín. Se notaba que era muy consentida la hermanita menor. Era delgada y no muy alta. Tenia el cabello rubio claro y levemente ondulado, con dos trenzas que le daban un aspecto muy aniñado. Pero suelto su cabello apenas debía llegar hasta los hombros. Sus cejas eran algo mas oscuras y la hacían muy expresiva. Usaba lentes que agrandaban mas sus grandes ojos de un celeste clarisimo. Era los ojos mas expresivos con los que me cruce alguna vez, hipnotizantes. Ella no me miro mucho, cada vez que nuestros ojos se cruzaban corria la mirada rápidamente. Tenia puesto una calza rosada y una remera de corazones que le quedaba bastante grande, parecía un vestido. Y tenia unas pantuflas de osito que le daban aun mas aspecto tierno. Y creo que era eso lo que la avergonzaba.

-Bueno, un gusto….- Me dijo pasando corriendo a mi lado y subiendo las escaleras. La seguí con la mirada algo atontado. Hasta que Jazmin me saco de mis pensamientos.

-¿Linda no?- Me dijo Jazmin.

-No tanto como vos- Conteste rápidamente. Jazmín se quedo mirandome con esa mirada que parecía meterse dentro de mi cabeza y ver lo que quisiera.

-¿Se llama Jesica?- Pregunte.

-No, Jessie, J-E-S-S-I-E, en honor a mi abuela inglesa. Por algo somos todas rubias no? Pero ella es la única que tiene un nombre de afuera.

-Luciana cuantos años te lleva?- Seguí indagando curioso sobre sus hermanas.

-No muchos, 3 años solamente. Pero yo parezco mas grande no?- Me pregunto sentadose a mi lado.

-No se si mas grande, pareces la mas adulta de las tres, eso seguro…- A Jazmín le encantaban los halagos que la hicieran ver adulta y madura. Era típica chica de hoy en día, independiente y que no necesitaba de nadie para comerse el mundo.

-Jessie es apenas un año mas chica que yo pero parece aun de menos con esa carita ¿no? Es la nena de la familia, creo que mi papa jamas la va a dejar tener un novio o algo. La cuida demasiado, bueno, todos la cuidamos demasiado. Asi que ojito vos con mirarla mucho, y ojito con mirar mucho las tetas de mi hermana- termino diciendo entre risas.

-Bueno, voy a hacer el esfuerzo- Y la bese con pasión. Luego cenamos, por suerte todo transcurrió tranquilamente. Luciana hablaba todo el tiempo, era enérgica y parecía tener tema para todo. Jazmín comía muy elegante y Jessie… bueno ella apenas si murmuro algo. Se había cambiado de ropa y ahora tenia puesto un vestido del mismo color que sus ojos. Tenia una carita hermosa, realmente hermosa pero no me miro mucho en la cena, y si lo hacia y yo la miraba, se ponía completamente sonrojada.

-Estas algo mas duro que de costumbre vos eh. No sera por mis hermanitas?- Me decia Jazmín apretando mi pene erecto por encima de mis pantalones. Estábamos afuera de la casa, ocultos en la oscuridad del porche. Nadie podía vernos ni de afuera, ni de adentro.

-Creo que es mas culpa tuya que otra cosa- La tome de la cintura y la empuje contra una columna. Apreté mi cuerpo contra ella y bese su cuello. Jazmín lentamente metió su mano dentro de mi pantalón y se deslizo por mi ropa interior.

-Creo que aun no comí mi postre…- Me dijo lamiendo el lobulo de mi oreja. Yo ya estaba a full, si seguíamos así me bajaba los pantalones y la penetraba ahí mismo.

-Creo que quiero comer un poco de…- Me seguía diciendo cuando escuchamos la voz de su madre.

-Jazmín, teléfono!- Jazmín rápidamente saco su mano y se arreglo la ropa.

-Bueno amor… mala suerte- Me dijo dándome un beso. -Te veo mañana- Y se fue con esa sonrisa de siempre y dejándome solo. Me costo acomodarme mi erección dentro del pantalón.

Me masturbe furiosamente cuando llegue a casa.

Ya habían pasado unos meses de noviar con Jazmín y la cosa me parece iba enserio. Sus padres me tenían ya confianza y saben que lo mío con su hija es una relación seria. De a poco comencé a ir mas a su casa y me quedaba generalmente a cenar. Y ya casi por fin de año Jazmín comenzó a estar algo atareada con la facultad y yo con la mía. A veces no coincidíamos mucho.

A veces que Jazmín no estaba y me quedaba en su casa esperándola. A veces estaba la hermana mayor de Jazmín, Luciana, mina estaba cada día mejor… o mas que buena. No entendía porque pero sus tetas parecían seguir agrandandose cada día, o ella usaba ropas mas pequeñas. Es de esas mujeres que tienen un lomo increíble, como vedettes del teatro y todo el mundo babea al verla. Juraría que a veces me mira demasiado. Mas de una vez cuando me hacia alguna broma y sentía que me tocaba de mas o rozaba mi cuerpo. O que se acercaba demasiado a mi para hablarme incluso con Jazmín delante. Igual era mas una fantasía mía de que tremenda mujer se interesara en mi que algo real. Ademas ella era de esas minas confianzudas, que te hacen creer que tenes algo con ellas y nada que ver. La típica calietapavas. Ademas Luciana tiene novio, un tipo con el que siempre me lleve de mil maravillas cada vez que lo vi. Resumiendo, como ella y su novio tienen casi mi misma edad nos hicimos amigos.

A medida que fui a su casa a cenar, algo me llamaba la atención mas que las enormes tetas de Luciana. Ese elfa de ensueño llamada Jessie. La hermana menor tenia algo especial que me hacia observarla con cariño. De vez en cuando la encontraba mirándome, y ella solo sonreía sonrojada y corría la mirada si la pescaba en eso. Nunca tuve un momento para charlar con ella ni algo parecido. No sentía algo sexual ni nada, era no se, como que quería saber mas de ella. Ademas ella no era como sus hermanas que o por ser sexys como Jazmín o voluptuosa como Luciana siempre estaban llamando la atención. Jessie era todo lo contrario a eso, siempre vestía ropas holgadas y de entrecasa.

Tengo un recuerdo muy lindo de ella. Una noche llegue a casa de las chicas y cuando abrieron la puerta me encontré con Jessie.

-Ho.. Hola…- Me dijo algo tartamudeando. Me pareció extraño que no tuviera sus lentes puestos. Y vi la mirada mas preciosa del mundo cuando el sol se reflejo en ellos. Cuando antes tenia los lentes no se podían apreciar bien, pero ahora podía ver sus grandes y expresivos ojos celestes, de un color cielo increíble. Brillantes, vivos en los que te podias perderpor horas y horas.

-Te vas muchísimo mejor sin los lentes Jessie- Le dije al pasar. Ella solo me miro aun mas sonrojada que antes. -Pero no te hace mal no llevarlos puestos?- Le pregunte.

-El… el doctor dijo que solo tenia que usarlos para leer o… o si me molestaba-

-¿Y lees mucho?- le pregunte y vi como se ilumino su cara.

-Si ¿Vos lees?- Me pregunto emocionada. Jamas la había visto así, y era la primera vez que charlaba tanto con ella.

-Me gusta leer sobre todo novelas fantásticas y de ciencia ficción…- Le conté un poco de mis gustos y ella me escucho fascinada. -Ahora estoy leyendo juego de tronos…- Le comente.

-¡Yo también!- Exclamo fascinada.

Nos sentamos en el sillón y ella por primera vez no se sonrojaba al hablar conmigo.

-A mi me gustan mucho las novelas fantásticas también, incluso las románticas pero no las que están de moda, esas son algo tontas….- Me comentaba sin tartamudear o trabarse. Había dado en el clavo con ella. Me encantaba como me miraba, jamas nadie me había mirado así. Sus ojos centellaban. Y se mordía el labio inferior de una manera muy sexy.

-Están muy charlatanes ustedes dos eh- Nos dijo Jazmín. Me había olvidado que venia a verla a ella. Jessie se puso colorada y fue hacia su cuarto.

-Jessie, la próxima te traigo algunos de ms libros- Dije mientras ella subía las escaleras. Miro hacia atrás y me regalo la sonrisa mas dulce del mundo.

-Tus libros porno le vas a traer vos degenerado- Dijo Jazmín riendo.

De a poco comencé a ir a casa de Jazmín en otros horarios. Lo de ir a cenar se estaba volviendo cansino ya. Una o dos veces al mes iba por la tarde. La mayoría de las veces llegaba justo cuando Jazmín volvía de la facultad. Otras veces me quedaba a esperar a que llegara Jazmín en su casa. Una par de veces me atendió su madre y tuve que tomarme un te con ella y escuchar su emocionante vida de ama de casa. A veces me atendía Luciana y su novio, pero me saludaban y me dejaban solo en el living.

La mayoría de las veces, ya que su mama trabajaba y Luciana casi nunca estaba, me atendía Jessie. Un poco de casualidad y un poco a propósito llegaba una hora antes de que llegue Jazmín sin ninguna intención rara. En realidad no lo pensaba demasiado, solo lo hacia.

Jessie, la nena mimada de la casa. La bebota de papá, la muñequita dulce de sus hermanas, la rosa que todos cuidan y minan como sí fuera de porcelana fina. Heredo toda la belleza de sus padres y hermanas. Como si todos los genes de la familia se hubieran perfeccionado para crearla. Las veces que me encontré pensando en ella llegue a la conclusión de que iba a ser mas hermosa que cualquiera de sus hermanas, mucho mas hermosa.

Otras veces me sorprendí comparando a las hermanas en mis pensamientos. Bueno, eso era inevitable para cualquier hombre. El tiempo pasaba y Jessie había crecido un poco de estatura y un poco mas alta que su hermana Luciana (la única alta de verdad era Jazmín) de aprox. 1,60m, con cabello rubio ondulado ya mas largo que antes, por debajo de sus hombros y de un rubio clarisimo como esas rusas de las películas. Luciana tenia la piel bronceada, Jazmín era de tez clara normal pero Jessie, era blanca como la nieve. Parecía un ángel a comparación de sus hermanas. Su piel era perfecta, sentía su suave mejilla la saludarla con un beso. Tenia ese aire de inocencia a su alrededor que me estaba gustando un poco mas de lo debido.

Y luego, pensándolo bien, hubo un momento exacto donde comencé a mirar a Jessie de una manera distinta.

Fue un sábado por la tarde en casa de las chicas. Hacia bastante calor. Había estado ayudando a Jazmín a poner ropa vieja en cajas para guardar en el ático. Ese día no había visto a Jessie, siempre se la pasaba encerrada en su cuarto. Luciana no estaba en la casa como casi siempre.

-Subime esto al ático…- Me pidió Jazmín y subí. Hacia un calor tremendo ahí arriba. Mientras acomodaba un poco escuche ruido a agua. Había una ventana chiquita, así que me asome a mirar. Daba al patio, y podía ver perfectamente la pileta que tenían. Jazmín me había dicho de meternos al agua cuando terminemos de ordenar. Vi una cabellera rubia bajo el agua nadando, y me imagine que era Luciana por las formas. La figura se acerco a la orilla y comenzó a salir del agua poco a poco. No era Luciana ¿Era Jessie? El agua le había dejado el cabello hacia atrás. Ella coloco sus codos en la orilla y quedo ahí pensativa. Yo quede embobado de lo que estaba viendo. Jessie tomo un pequeño impulso y salio de la pileta. Tenia puesto un bikini celeste que hacia juego con sus ojos.

La vi. Mire sin pestañear sin dar crédito a lo que veían mis ojos. ¿Donde tenia escondido ese lomo la nena de la casa? Siempre imagine que Jessie tenia un buen cuerpo,algo que no hacia falta pensar mucho si tenias en cuenta sus hermanas. Pero nunca imagine que… como decirlo. Con solo esa vista de apenas unos segundos, esa vista desde una ventaba pequeña en el ático bastaron para que piense:

-Es la mejor de las tres….-

Tenia sencillamente un cuerpo perfecto para mi, pechos generosos, bastante generosos para una chica como ella. Bastante mas grandes que los de Jazmín pero sin llegar a la exageración carnosa de Luciana. El Bikini celeste que tenia puesto no podia cubrir tremendos pechos. Quede atontando cuando ella se sacudió el cabello y sus pechos se bambolearon. Jessie tenia una cinturita finita y estrecha, y una cola infernal, redondita y firme que terminaba en unas piernas increíbles… todo en una piel blanca como la leche, era simplemente perfecta. Ahora entendí porque sus padres la ocultaban tanto. Había notado que estaba algo mas grande, pero jamas imagine que podia tomar tales formas ¡y que formas! Dios, tenia mejor cuerpo que Luciana! Mejor que Jazmín! Comencé a empalmarme sin dejar de observarla. Jamas había mirado de esa manera a Jessie. Pero algo despertó en mi desde ese momento. Vi como se zambullía de nuevo, estaba embobado mirando a esa sirena rubia y voluptuosa…. dios…. me empalme mas de solo verla…

-¡Ey! Que estas haciendo ahí arriba?- Me grito Jazmín volviéndome a la realidad. Rápidamente baje y seguí ayudándola. Desde ese momento comencé a mirar a la hermanita de mi novia con más detenimiento.

Desde ese día no pude verla mas a Jessie como la veía antes. Antes siempre me dio ternura, ganas de cuidarla y protegerla como hacían todos. Ahora se había convertido en el fruto prohibido. Encima el gran factor que hace que la nena sea comida aun mas por mis ojos, es que va al colegio secundario, a un colegio privado, donde años antes asistieron sus hermanas. Usa el mismo uniforme que Jazmín (no se si Luciana lo uso, me gustaría ver eso) Y ya esta en su ultimo año, exactamente como cuando conocí a Jazmín. Y por ello, es la única de la familia que usa uniforme colegial aun. El tema es que aun no la había visto nunca de uniforme. Y me moría de ganas de hacerlo, tenia que hacer coincidir mis horarios con los de ella.

De a poco fui sacando información de ella. Le gustan las películas románticas y de fantasía, los dramas y el terror. La música tranquila del estilo indie, lee poesía… Es bastante tímida salvo cuando comienza a hablar de sus gustos, no dice malas palabras, jamas la escuche decir alguna… le encanta retocar el Jardín… en fin, es la chica mas dulce del universo y prácticamente no salia de su casa mas que para ir al colegio. ¿Como es que puede existir alguien así?

Comencé a hacerme adicto a ella sin darme cuenta. No tenia ninguna doble intención, simplemente me gustaba mucho pasar un rato con ella. Sentía una necesidad de verla y contarle algo o prestarle algún libro. Me encanta verla sonreír, sonríe de una forma enternecedora, llevándose la manito a la boca mordiéndose el dedo índice.

El día que le conté donde estudiaba quedo maravillada. Yo seguía diseño gráfico que se cursaba en en la Facultad de Bellas Artes, Jessie quedo fascinada con eso ya que quiere estudiar Artes Plásticas en el mismo lugar.

-Entonces nos vamos a cruzar en la facu el año que viene….- Le dije mientras ella me miraba fijamente. Siempre que hablo de algo que le interese mucho se le va todo atisbo de timidez. Le mostré unos dibujos que hacia y ella corrió a mostrarme los suyos. La verdad es que ella tenia talento, no como yo que era una vil mentira, me gusta hacerme el bohemio con las chicas.

Capitulo Dos

Una vez caminando por una feria de artesanos vi un colgante bastante bonito. Jessie una vez habia quedado maravillada por un colgante que tenia Jazmín. Y como se acercaba su cumpleaños aproveche y lo compre. Era un collar con un piedra de color esmeralda que había comprado a un artesano.

El día que ella cumplió años yo no pude ir la casa de las chicas porque tenia que preparar un trabajo. Pero ese fin de semana fui sin falta con el collar.

-¡Hola!- Me dijo Jessie abriendo la puerta. Se acerco a mi y me beso en la mejilla parándose de puntas de pie. Me encantaba cuando hacia eso. Como siempre yo había llegado media hora antes para poder pasar un rato con ella a solas.

-Feliz cumpleaños atrasado…- Le dije sosteniendo el collar mientras ella me daba la espalda porque me servia un vaso de gaseosa. Se dio vuelta y miro el collar.

-Es…es…¿para mi?- Me dijo tocándolo con la punta de los dedos.

-Se que no es mucho y….- Comencé a decir yo creyendo que no le había gustado. Pero Jessie corrió hacia mi y me abrazo fuertemente. Sentí una electricidad recorrer mi cuerpo cuando nuestros cuerpos se juntaron. Tenia un aroma dulce y embriagante.

-Es… es hermoso… gracias, me encanta, me encanta de verdad-. Dijo mirándolo embobada. Me derretía de solo mirarla a ella actuar así.

-A ver, vení que te lo coloco….- Le dije y ella se giro dándome la espalda. Tome su cabello, y lo coloque a un costado liberando su cuello. Al abrochar la cadena del collar acaricie su nuca con mis dedos. Vi como los pelitos de su cuello se erizaron. Y debo decir que yo también sentí una descarga eléctrica. El aire se tenso muchísimo. Se me vino a la mente el día que comencé a salir con Jazmín. Jessie ahora tenia la misma edad que Jazmín cuando comencé a salir con ella, también estaba en el ultimo año del colegio como ella… Al separarnos fue como si se hubiera roto una burbuja.

-Así que ya sos mayorcita….- Le dije en broma. Ella me miro sonrojada.

-Ya tengo 18 pero no me dejan hacer nada…. Me gustaría aparentar ser mas grande, como Jazmín…- Dijo casi susurrando.

-A mi me encanta así tal cual sos, no tenes que aparentar ser otra cosa- Le dije sinceramente, porque a mi me encantaba como era.

-Gra…gracias….- Me dijo sonriendo totalmente sonrojada. Jazmín llego justo en ese momento y Jessie subió corriendo las escaleras hacia su cuarto.

Desde ese día nunca mas se lo saco, lo lleva siempre puesto. Jazmín me decia chistosa que su hermanita se había enamorado de mí y me jodía con que yo no me aproveche de eso, mas porque me gustaban las colegialas, pero siempre en chiste.

La mayoría del tiempo no miraba a Jessie con “malos ojos”. Salvo esas ocasiones donde su cuerpo me distraía, la mayoría de las veces era mas fuerte el simple echo de hablar con ella lo que me interesaba. Me encariñe mucho con ella, tomando bastante confianza como para considerarla una amiga de verdad. Alguien en que podía confiar de verdad. Y creo que ella sentía lo mismo. De hablar de nuestros gustos pasamos a contarnos cosas de nuestras vidas. Ella sobre todo se descargaba conmigo.

-A veces creo que sos el único que me escucha atentamente…- Me dijo una vez con mirada soñadora, para luego darse cuenta de lo que dijo y ponerse completamente colorada.

Tengo una sola amiga de verdad en el colegio, es como si las demás... no se, no las entiendo… – Me contó que se estaba dando cuenta de que sus padres la cuidaban demasiado (más que demasiado tal vez para su edad) y no podía hacer nada. Que sus compañeras salían solas a divertirse hacia rato, algunas tenían tuvieron uno o varios novios… y que ella siempre tenia que quedarse en su casa. “Sos muy chiquita todavía” le decían sus padres sin tener en cuenta que su nena ya estaba grande, de que ya tenia 18 y era mayor para sobre protegerla de esa manera.

Siempre la escuche con mucha atención y jamas le dije nada insinuante. A pesar de todo, de que a veces la miraba mas de la cuenta, ella también era para mi la chica a la que había que cuidar. La nena de la familia. Hasta ese día.

El día en que la vi con su uniforme de colegio.

Ese día, lo juro por mi madre, no llegue temprano a propósito. Jazmín me había llamado por teléfono para que pase a buscarla. Pero cuando estaba llegando a su casa me mando un mensaje pidiendo disculpas, que llegaría tarde porque tenia que quedar a hacer un grupo en la facultad. Para cuando leí ese mensaje ya estaba en la puerta de su casa. Había llegado varias horas antes que lo habitual.

Toque timbre pensando que no habría nadie. Pero la puerta se abrió y lo que vi me dejo anonadado.

-Ho…Hola…- Tartamudee al ver a Jessie.

-¡Hola!- Me dijo ella besandome en la mejilla parándose de puntas de pie.

Estaba con su uniforme. Jamas la había visto así. Y se veía increíble…. No era que el uniforme fuera sugerente, que la faldita era corta o la camisa muy ajustada… al contrario, todo era lo bastante holgado y grande como para ocultar ese ángel de las miradas indeseadas.

Nos sentamos a charlar en el living. Jessie tenia dos coletas atando su cabellera rubia. Mientras hablábamos no dejaba de enrollar un mecho de su pelo en el dedo.

Su uniforme consistía en una camisa blanca, una corbata y pollera escocesa y media azules. Comencé a recordar los momentos lujuriosos que tenia con Jazmín cuando se ponía viejo su uniforme de colegio. Pero me decia a mi mismo que no, que no podía pensar así de Jessie.

Así que seguimos charlando de cualquier cosa. Tenia que distraerme un poco.

-Ni siquiera puedo comprarme la ropa que me gusta…- Me dijo Jessie al ver un comercial de jeans en tv. Yo comprendía más o menos a sus padres, si Jessie ya comenzaba a salir y a usar ropa más sugerente… La casa se convertiría un hervidero de pretendientes. Desde esa vez que pude verla en la pileta, saber que Jessie tenia ese cuerpo infernal me distraía mucho y entendía lo que provocaría en el mundo al ser revelado. ¿suena exagerado? Pues no lo era. Mientras ella me seguía contando de sus cosas, a veces mi mirada se escapaba disimuladamente hacia su camisa holgada como tratando de ver lo que había debajo. Podía intuir esas formas que apenas se notaban bajo la ropa grande que usaba. Y eso de alguna manera me fascinaba, saber algo que los demás no. ¿Lo sabrían sus compañeros de colegio? De repente sentí un poco de celos de que alguien la mirase de una manera indebida. Pero tenia bien en claro que no podía estar por siempre en una cajita de cristal.

-¿Y en la escuela no hay alguien que te guste? ¿Algún noviecito?…- Pregunte un poco en chiste y un poco enserio. Jessie me miro con los ojos como platos sonrojada.

-N-no… no me gusta nadie de la escuela…- Dijo ella mirando sus manos. Me miro a los ojos fugazmente y se puso roja como un tomate.

-Pero debes que tener muchos enamorados, porque sos muy bonita la verdad… ¿Que le pasa a estos chicos de ahora?- trate de indagar un poco mas. Aun sin sugerir nada se veía tan sexy y ella ni se daba cuenta de eso. Estaba sentada a mi lado, había un espacio en el sillón entre nosotros.

-Ay, gracias, pero no, nadie que yo sepa…- Me dijo media triste y un poco menos colorada pasando de mirarme fugazmente a mirarse las manos. Vi como jugaba con ellas sobre su regazo.

-Vamos ¿no te gusta nadie?…- insisti yo en broma, a veces me gustaba hacerla sonrojar en broma. Siempre se ponía nerviosa con temas muy personales. Jessie me miro fugazmente y contesto que si con la cabeza ya totalmente colorada. Note como se agarraba las manos y se las retorcía, como hace cuando esta nerviosa.

-Mmmm…. quien sera ese afortunado…- Seguí yo en tono jocoso.

-No te puedo decir…- Susurro Jessie mirandome. Esta vez me miro fijamente y esbozo una leve sonrisita, como desafiándome. Mantuve la mirada en sus ojos. El tiempo parecía detenerse. Jessie lentamente se mordía el labio inferior. Por mi mente perversa y fantasiosa imagine arrojarme sobre ella y besarla con pasión. Pero borraba rápidamente la imagen de mi mente, era la hermanita de mi novia. Jessie corrió la mirada.

Ella miro hacia un costado. Estuvimos un momento en silencio hasta que escuche que… ¿lloraba?. Me sentí la peor basura del mundo, ¿había hecho llorar a Jessie?

-Ey… Jessie, ¿que pasa?- Le dije sentadome a su lado y rodeándola con mi brazo. Jessie se quedo un momento quieta como una estatua, pero luego me abrazo y hundió su cabeza en mi pecho. Sentí la calidez de su cuerpo, en ese momento la note muy frágil.

-Yo… yo… perdoname- Comenzó a balbucear ella luego de unos segundos de silencio sollozando. Yo no sabia que hacer, se me partía el corazón al verla así. Trataba de decirme algo, y me sentí la peor persona por provocar eso.

-Es malo… yo…- Seguía ella tratando de hablar, mientras sus ojitos celestes se le llenaban de lágrimas. La atraje hacia mí y la abrace con mas fuerza. Jessie se aferró a mí fuertemente, hundiendo la cabeza en mi hombro sollozando.

-Shhh, no tenes que contarme nada ahora, primero tenes que estar bien y después me decís que pasa…- Le dije con al intención de no obligarla a nada. Me sentí la peor persona del mundo. Seguramente había tocado algo en ella,movido algún sentimiento por alguien que tal vez la había rechazado o algo… Jamas pensé que….

Comenze a acariciar sus cabellos y hasta ese momento yo estaba enternecido por Jessie… Pero al tenerla entre mis brazos, estrechándola con una mano en la espalda y otra de la cintura… sentí cosas que no debía sentir, algo que nunca imagine que pasaría… o si y no quería admitirlo. Me di cuenta de ello e Intente separarme de ella, pero mentalmente, porque mis brazos no reaccionaban, la seguían estrechando.

-¿Es malo?…- Le pregunte acariciando su cabeza, mientras con la otra mano frotaba su espalda. Se sentía tan bien… olía tan bien… tenia un perfume suave de flores que me estaba volviendo loco.

-Es que… es que…- Decía Jessie, levanto un poco la cabeza y me miro a los ojos. Sus grandes ojos celestes estaban llenos de lágrimas, sus labios carnosos estaban muy cerca de los míos. No me podía controlar, ver a esa cosita tan bella en mis brazos, tan cerca me estaba descontrolando.

-Nada puede ser malo con vos…- Le dije sacándole un par de lagrimas de las mejillas suavemente con mi mano, ella cerro los ojos suspirando. Luego le acomode un mechón de pelo tras la oreja… No podía controlarme, estaba haciéndole él chamullo del amigo consolador y sabia bien a donde llegaba eso.

-Es que… es que… yo…- ¿podría ser que estaba refiriéndose a mi? Jazmín me jodía con eso, pero no me la creía de enserio. Nunca pensé seriamente que pasaría si Jessie gustaba de mí. Fantaseaba, pero como lo hace cualquier hombre ante una mujercita de buen ver… Mi mente perversa me decía que aproveche la situación.

-Está mal… y… y yo no puedo… yo…- Seguía diciendo ella desahogándose. Pero me miraba fijamente, no corría la mirada. Estaba tan cerca de mí que sin pensarlo me iba acercando más a Jessie, ella a mí. Mire sus labios, se veían tan suaves y carnosos. Con un brillo… Jessie los tenia entreabiertos. Vi como paso su lengua en ellos, como si tuviera mucha sed. Odia notar su respiración en mi cara. Ella miraba mi boca y vi en sos ojos una mirada de deseo.

La bese suavemente.

Jessie se dejo llevar unos segundos y se aparto unos centímetros de mi llevándose la mano a la boca. Me miraba fijamente pensando vaya uno a saber que cosas. Yo no pensaba, tan solo verla asi, con los ojos algo llorosos, las mejillas sonrojadas, esa mirada tan tierna y dulce que la hacían ver tan desprotegida…. Tome su barbilla y la bese de nuevo. Ella justo quiso decir algo pero mis labios la callaron.

No… mmmm… tenemos…. que….- Decia Jessie entre besos. Suspiró y dejo de balbucear. Jessie tenso su cuerpo como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Quedo tensa unos segundos y luego se relajo, como desinflándose. La tome de la nuca acariciando sus cabellos y seguí besándola. Sus labios eran muy suaves, me enloquecían, cada segundo que pasaba la besaba con más pasión. La aferré mas a mi cuerpo, estrechándole de la cintura. Sus pechos se oprimían en mi. Ella suspiró y abrió la boca, metí mi lengua. Jessie torpemente comenzó a besar con su lengua. Me moría de placer al sentir que era tan inexperta. Su lengua giraba alrededor de la mía, la mía se metía por todos los rincones de su boca. No parábamos de besarnos.

Yo… mmm… yo…. yo… te… – Trataba de decir pero nuestros besos interrumpían todo. No había espacio para decir nada. Estaba fuera de mí… Despacio, la fui recostando en el sofá hasta dejarla acostada sin dejar de besarla. Una mano mía fue hasta sus piernas y comenzó a recorrerlas. Comenze en sus rodillas frotando sus muslos mentiendola debajo de su falda. Mi otra mano tiro de su camisa, sacándola de dentro de la falda. Luego la meti dentro, recorriendo si cintura. Sentir su piel… dios, era tan suave…

-Mmmm… aahh… no… tenemos que… ahhh… parar…- Susurraba Jessie cuando mi boca no estaba contra la suya… Pero lo decía tan poco convincente que me incitaba más a seguir sobandola. Ella tenia una mano en mi cabeza y me acaricia el cabello. Su otra mano recorría mi espalda y sentía como si quisiera rasguñarme. Comencé a besar su cuello, mis manos recorrían su cuerpo suave y firme. Mi mano llegó a su entrepierna, deslizándose bajo su falda. Jessie no oponía resistencia, solo se retorcía en el sofá bajo mi cuerpo. Tan bajo mi cuerpo que estaba a mi total disposición.

-Aahhhhhhh…- Jadeo ella cuando mi mano llego a su entrepierna. Tan solo pase un dedo encima de sus bragas, cerca de su vagina. Ella pego un respingo mirandome sin pestanear. Comenze a pasar mi dedo sobre su ropa interior en círculos, y Jessie comenzó a respirar cada vez mas fuerte. Yo estaba sobre ella mirandola, quería ver toda su carita de placer.

-aaahh… no… aahh porfa… ahh…- Jadea ella. Con su mano me agarro de la nunca y me tiraba con fuerza hacia ella. Yo no la dejaba, la notaba desesperada por besarme. Con mi otra mano lentamente la metí bajo su camisa. Pase por su estrecha cinturita, jugué con su ombligo y subí hasta el nacimiento de sus pechos. Agarre uno de sus pechos sin sacarle el sostén… Dios, eran más grandes que los de mi novia, mas firmes, mas esponjosos…

-Aaahh… no… para… ahh…- Seguía jadeando Jessie retorciéndose, arqueando su espalda por mis frotes en sus bragas. Moví mas rápido mi mano sobre sus bragas. Jessie cerro los ojos jadeando. Deslize mi mano dentro de sus bragas y llegue a su clítoris para comenzar a jugar con él. Mi otra mano había desabrochado unos botones de su camisa, y de un tirón baje su sostén sacando un pecho afuera… Jessie se llevo una mano a la boca y se mordía un dedo.

-Aahhh… aahhhh… aahhh…- Gemía Jessie ahora agarrada con sus manos al sofá. Sus jadeos me enloquecían, no podía parar. Pase mi lengua por su pecho. Su pezón estaba duro como una espina. Jessie arqueo la cintura al sentir mi lengua. Pegue otro lameton y Jessie otra vez se arqueo. Dios, tenia los pechos súper sensibles.

Mi verga estaba por estallar dentro de mi pantalón. Saque mi mano de su entrepierna para dedicarme a sus pechos. Agarra uno con cada mano abriendo más su camisa y sacando su otro pecho afuera. Su corbata del colegio caía entre ellos y ese detalle me calentó muchísimo. Comencé a mamárselos, chupárselos, morderlos. Jessie jadeaba cada vez más fuerte con cada lameton. Me rodeaba con sus piernas y me apretaba la cabeza contra sus pechos, hundiéndola contra sus tetas.

-Aaah… aahhhh!!… ahhh!!…- Estaba por acabar, lo sabía. Y estaba por acabar tan solo con la sensación de sus pechos. Cada lameton en sus pezones la hacían estremecer. Notaba que jadeaba cada vez mas fuerte. Y cuando comenze a mamar uno de sus pechos parecía que se quedaba sin respiración.

Yo estaba súper caliente, hervía. Agarre la mano de Jessie y la lleve hasta el bulto de mi pantalón. Ella con mano temblorosa me lo agarro con fuerza. Sin dejar de chuparle las tetas saque como pude mi verga del pantalón.. Jessie agarró mi pene erecto y duro como roca con fuerza y casi me hace acabar… Comencé a mover su mano, para que me pajeara. Ella entendió y comenzó a moverla. Su manita era suave, me la apretaba dé tal manera que me estaba por hacer eyecular. Mientras seguía chupando sus pechos, deje su mano y ella solita me pajeaba. Seguí con la mía ahora que ella me satisfacía… Me dedique a estrujar sus pechos, a lamerlos. Tenían tal tamaño que pude juntarlos y lamer sus dos pezones a la vez. Jessie me apretaba la verga más fuerte y la movía más rápido, sus movimientos torpes me encantaban.

-Aahhh!!… aahhhh!!!… -Comenzó a temblar, a gritar, su mano que no me pajeaba me clavo las uñas en la espalda. Estaba acabando. Arqueo si cintura y quedo así, temblando y convulsionando. Yo no daba mas, era demasiado lo que sucedía. La manita de Jessie me apretaba tanto la verga, que comencé a acabar en ella, embardunandole toda la mano con semen. Los chorros salieron sin control y ella movió mas rápido su mano, embarduandose de semen. Luego ella se relajo, desinflándose en el sofá. Quedamos jadeando, yo arriba de ella, ella abrazándome. Nos miramos unos momentos, Jessie tenia una mirada ensoñadora que me enamoro. La bese de nuevo. Me correspondió apasionadamente, era increíble.

No podía creer que había hecho eso con la hermanita de mi novia, la nena de la familia, la bebota de mi suegro. Era hombre muerto.

Quede acostado a su lado. Recorrí con la punta de mis dedos sus perfectos y esponjosos pechos. me encantaba acariciar su pequeño cuerpo de piel de seda. No podía pensar en nada mas que ella, en la perfección que tenia frente a mi.

-Me hace muchas cosquillas…- Me dijo Jessie agitada con una sonrisa dibujada en la cara. Seguía agitada. Y parecía no molestarle estar semi-desnuda conmigo.

-¿Que es… esto?- me pregunto ingenuamente Jessie mirando su mano, estaba chorreando mi semen. Sin dejar de tocarla comencé a jugar con su pezón moviendo mi dedo en circulo. Lo teni duro como una espina. Ella seguía gimiendo y respirando fuertemente a causa de mis sobos.

-Probala… que te va a gustar… ¿te animas?- Me atreví a decirle y la mire expectante… dios ¿en que carajos estaba pensando? ¿acababa de decirle a Jessie que lamiera mi semen? Cuando creí que ella se enojaría y mandaría al demonio Jessie, sin peros, se llevo la mano a la cara. La olió un poco y sacando su lengua la paso por sus dedos probando un poquito.

-Estas seguro que puedo comer… ¿esto?- Me dijo sin asco, curiosa y riendo. -No es feo pero…-

-Me vuelvo loco de amor si lo haces…- Le dije pellizcando su pezón. Jessie dio un respingo riendo, luego se llevo un dedo y lo chupo, tragándose mi leche.

Eso me enloqueció, haciendo que mi verga comenzara a crecer de nuevo. La mire fijamente introducir sus deditos en la boca… uno a uno se tragaba todo mi semen, se chupaba los dedos, pasaba su lengua por su mano hasta dejarla limpia y brillante. Lo hacia despacio, mirándome de vez en cuando como buscando mi aprobación. Y Vaya si yo aprobaba eso. Jessie era increíble. Yo estaba loco, pensando en todo lo que podría hacer con ella.

-¿Así te gusto?- Me pregunto y no le respondí. La bese con lujuria, jamas algo me había calentado tanto. Jessie me hacia llegar a limites insospechados.

-¿Paramos ahora o seguimos para siempre?- Pregunte mirándola fijo. Jessie no dudo.

-Para siempre- Y me beso. Lo hacia de un manera dulce, despacio, saboreando cada instante.

Me senté en el sofá, con mi verga afuera y completamente dura. Jessie me imito, se sentó, toda despeinada y comenzando a abrochar su camisa.

-No te la abroches, te ves increíblemente sexy así….- Le dije y Jessie la dejo asi sonriendo orgullosa. Note que estaba emocionada, con un brillo en los ojos al hacer algo prohibido. Mi pene palpito de solo verla. Jessie solo me miraba a mí, pero al bajar la mirada vio mi verga dura e imponente como un mástil. Se la quedo mirando fijamente comenzando a agitarse.

-Porque esta así, tan… ¿grande?…- Me pregunto ingenuamente. Yo la miraba a ella, me excitaba mas ver que estaba con los pechos afuera, con la corbata del colegio cayendo en medio de sus globos de carne, con la faldita enrollada, dejando ver toda sus piernas… y era tan inocente… no entendía nada de nada. Era como si viviera en una burbuja de cristal. Inocente y curiosa. No mostraba un atisbo de miedo o de rechazo hacia algo.

-Esta así por vos…- Le dije y ella sonrió tontamente.

-¿Nunca habías visto un pene erecto?…- Jessie, con toda la naturalidad de una nena, me dijo que no con la cabeza. Yo no lo podía creer, era tan inocente que le podía decir lo que yo quisiera y ella se lo creería… Total no sabia nada.

-Nunca vi… un pene así… en vivo… solo en una fotos en google…- Me dijo así, como que se dice algo al pasar. Yo, sonriendo y aprovechando lo que había pasado, y ver que Jessie seguía excitada, le dije…

-Harías algo por mi…?-

-¿Que?- Me dijo ella expectante.

-colocate acá…. eso, muy bien… Esto me haría muy feliz…- Jessie me miro confundida, la había arrodillado entre mis piernas y seguro no tenia ni idea del sexo oral. Agarre mi pene con mi mano y me comencé a pajear.

-¿Y esta bien eso? ¿Porque te la frotas así?- Me pregunto inocentemente. Dios, esto era demasiado para mí.

-Me estoy masturbando, nunca lo hiciste?…- Jessie dijo que no con la cabeza sonriendo. Pero luego admitió:

-Bueno…a veces si…. -Me confeso algo avergonzada y eso me gusto aun mas.

Le explique sin dejar de masturbarme. ¿Como era posible que no supiera nada casi nada? ¿Acaso no tenia Internet?

-Pasa tu mano entre tus piernas y mostrame como lo haces…. – Ella me miro y lo hizo sin chistar. Lentamente hundió su mano entre sus piernas. Soltó una risita al sentir las sensaciones.

-Aaahhh… Me hace cosquillas…- Dijo tocándose cada vez más rápido. Yo subía y bajaba mi mano viendo como el angelito rubio se frotaba enfrente a mí sin problemas.

-¿Te gusta lo que haces?…-le pregunte viendo que cada vez lo hacia mas rápido.

-Si… aah… mucho… – Decía ella apenas conteniéndose. – me…. mmmmm…. gusta… mucho…..-

-Ahora con la otra mano tocate acá… – Dije colocando su otra mano en uno de sus pechos. Jessie comenzó a apretarse el pezón, a jugar con el. Cerro los ojos jadeando. La mire sin saber si estaba soñando o que… esto era demasiado. Jessie se estaba masturbando frente a mi, se masajeaba sus grandes pechos y jadeaba cada vez mas fuerte. Comenzó a mover sus caderas de atrás hacia adelante y respiraba agitada.

Mi verga estaba dura como un garrote. No aguante mas. Ese espectáculo que me estaba brindando era demasiado para mi. Me pare frente a ella y apunte mi pene a su cara. Lentamente agarre su cabeza, la atraje hacia mí verga. Jessie se dejaba llevar. Hasta que la deje con la cara a milimetros de mi pene. Ella no dejaba de tocarse cada vez mas rápido. Pero ella no miraba mi verga dura, me miraba a los ojos con una expresión de placer que jamas vi en alguien.

Acerque aun mas mi verga a sus labios hasta tocarlos… Jessie no dudo, de puro instinto abrió un poco los labios rodeando la cabeza de mi pene. Ahora era yo el que recibia descargas eléctricas. Sentir esos labios de ensueño me estaban enloqueciendo. Y cuando note su lengua, su lengua inexperta saboreando mi herramienta mi cuerpo tembló.

Hice un poco de presión entre sus labios y la cabeza de mi verga. Ella abrió su boca despacito, y mi verga se fue metiendo entre esos labios de ensueño. Sentí su lengua moverse cada vez mas rapido y eso casi me hace perder el equilibrio. La metí un poco y luego comente a sacarla para luego meterla un poco mas.

-Mmmmmm… mmmmmm…- Emito Jessie. Nunca dejo de mirarme a los ojos. Dejo de tocarse en su entrepierna para agarrar mi verga. Con su otra mano aun se tocaba las tetas, se las estrujaba. Con mi mano comencé a mover su cabeza lentamente, deslizando mi verga por su pequeña boca pero enterrandola cada vez mas profundo.

Ella chupaba si saber bien que hacer, pero no me mordía. Sin que le diga nada ella mamaba mi verga de una manera increíble.

-Mmmm… mmmmmm…- mamaba espectacularmente, torpemente y con inocencia, y eso me encantaba. Ella misma se estrujaba un pezón. Lentamente ella sola movía su cabeza hacia atras y hacia adelante. Ella nunca dejo de mirarme a los ojos. Yo solo la meti cada vez mas y a Jessie parecía gustarle. Se estrujaba sus dos tetas con sus manos y eso parecía excitarla mas. Cuando note que estaba a punto de atravesar su garganta y que ella no tenia ninguna queja sobre eso se la saque de la boca. Jessie emitió un “mmmmshhp” mientras la saliva caía por su barbilla.

Me senté en el sillón porque si seguía así iba a acabar en cualquier momento. Jessie me miro expectante. Tenia la cara brillante de saliva.

-¿Lo estoy haciendo bien?- Me dijo agitadisima con esa carita de inocencia que la caracterizaba.

-Genial…- Le dije acariciando su mejilla. Ella agarro nuevamente mi miembro con su mano y se lo quedo mirando.

-Podes lamerlo como su fuera un helado o un chupetin…- Le dije y Jessie me miro picarona. Acerco lentamente su cabeza y ego un lamenton.Luego otro, y otro… comenzó a lamer. Dios, mi miraba a los ojos cuando lo hacia. Sacaba su lenguita y la pasaba por toda mi verga.

-¿Asi?- Me pregunto con mi pene recostado en su mejilla, sacaba su lengua y le daba pequeño lametones.

-¿Cuanto crees que podes meterlo?- Ella se quedo mirando mi pene, como calculando.

-A ver…- Y sin mas abrió su boca y comenzó a tragarse mi miembro. Vi como de a poco mi barra de carne comenzaba a desaparecer dentro de su boquita.

-.Ah… espera… creo que puedo mas… Me dijo sacandose mi pene de la boca. Había llegado a tragarse mas de la mitad. Se la volvió a meter y lentamente note como llegaba a su garganta. Con esfuerzo siguió. No podía creer lo que estaba pasando. Casi se atraganta pero siguió, lentamente engullo toda mi verga hasta que sus labios tocaron la base.

-mmmmmsshppahhh!!- Emitió sacandose mi verga de golpe. Tosió un poco riendo mientras la saliva caía por su barbilla a borbotones. -Casi… casi puedo…. aguantar mas….

-Me volvés loco Jessie…- Le dije sinceramente empujando su cabeza hacia mi pene y ella entendió. Rodeo mi verga con sus carnosos labios y comenzó a bajar. Esta vez no hubo dudas, la trago entera, la sostuvo unos momentos que me hicieron ver las estrellas de placer, y luego se la saco rápido. Tenia su carita embadurnada de saliva, pero note que le encantaba hacerlo. Engullo de nuevo y la trago hasta que desapareció en su garganta. La deje jugar así todo lo que quisiera. Ella estaba perdida en su mundo. La engullía y me miraba, luego se la sacaba y emitía una risita traviesa. Si seguía así terminaría acabando rápido, muy rápido.

-Ahora despacio, como un helado….- Ella me obedeció inmediatamente. Comenzó a mamarla, a chupar, a lamer como había dicho. Lo hacia con pasión. Lo hacia cada vez mas rápido, como si la ultra excitara hacerlo. Movía sus caderas al hacerlo y se contoneaba. ¿Podría tener ella un orgasmo solo mamando?

Acariciaba su cabeza. Jessie sostenía mi verga con una mano por la base, la sacaba de su boca y pasaba la lengua como yo le decía, me chupaba los huevos, me pajeaba con la mano… La tragaba completa y la dejaba asi unos momentos. Luego mamaba como una mamadera el glande... Lo hacia jadeando y respirando fuerte. Cada vez mas rápido y con mas pasión.

La atraje hacia mi hasta poder besarla. Jessie me beso, me lamió la cara, estaba desaforada. Luego la fui bajando de nuevo. Sentí tus tetas deslizarse por mi pecho. Y cuando llego a la altura de mi miembro la detuve. Jessie me miro y luego miro hacia abajo. Mi verga estaba entre sus pechos.

-Apretalas… así…- Le indique apretando sus increíbles pechos. Jessie sonrió divertida. Jadeo al sentir mis manos estrujando sus dos globos. -Ahora subí un poco… baja un poco…. eso así…- Lo entendió a la perfección. Luego ella se agarra las tetas y siguió moviéndose. Me miraba sonriendo, mordiéndose el labio inferior. Era evidente que se estaba excitando rápidamente. Comenzó a moverse lentamente, de arriba hacia abajo. Mi miembro estaba tan ensalivado que se deslizaba perfectamente entre sus globos de carne.

-Mmmmm…- Comenzó a jadear Jessie. Sus pechos eran sensibles, muy sensibles y esto la estaba excitando aun mas. Vi como se pellizcaba los pezones mientras mi verga salia de entre sus tetas. Cada vez se movía mas rápido, jadeando mas. De a ratos cerraba los ojos y se perdía en su mundo de placer. Sin que le diga nada, ella sola hizo fuerza con su cabeza hacia abajo y comenzó a lamer mi verga como podía, sin sacarla de entre sus pechos. Lo hacia desaforada, como una perra hambrienta. Dios, era demasiado para mi.

-Mmm…. aahhh!!… aahhhhhh!!!…- Comenzó a Jadear cada vez mas fuerte. ¿Jessie iba a acabar con solo sexo oral y una cubana? Dios, era perfecta, la mujer mas perfecta que jamas pudiera existir. Sentí mi orgasmo venir, todo eso me sobrepaso, era demasiado.

-Oohhhmmm…. ahhhhh!!!…- Gritó ella sacándose mi verga de la boca, en un orgasmo. Luego se la volvió a meter.

-Mmmm… mmm!!… MMM!!…- Jadeaba chupándome la verga, hasta que sentí que estaba por eyacular, así que sostuve su cabeza firmemente, clavándosela hasta la garganta. Comenze a eyacular en su boca. Jessie comenzó a succionar para no atragantarse con mi semen, luego le solté la cabeza y ella saco mi verga de su boca tosiendo. Escupió mi semen mientras unos chorros salpicaron su cara. El cuerpo de Jessie convulsionaba con su orgasmo. El semen se escurría desde su cara hasta sus tetas. Dos, tres potentes chorros mas saltaron de mi verga contra su mentón y sus mejillas. Jamas había acabado de esa manera.

-Aaahhhhhhhmmmmmmmm…- Gimió agitada con los ojos cerrados recuperando la respiración. Luego comenzó a pasar su mano por su carita y sus pechos… Junto mi leche que chorreaba allí y se la llevo a la boca de a poco, comiendo mi leche golosamente con una sonrisa en la cara. Lo hacia lentamente mirandome a los ojos. Sabia que me gustaba y yo sabia que por eso lo hacia. La atraje hacia mi y la bese con pasión.

-¿Estuvo bien así?…- me pregunto agitada. Yo me reí

-Increíble… no te das cuenta de lo especial que sos…- Jessie me miro suspirando. La senté sobre mis piernas y quedamos así, mirandonos como enamorados. Ella rodeo mi cuello con sus brazos. La estreche mas. No quería soltarla jamas.

Y así estaba ella, la joya de la familia. Con su uniforme arrugado, la falda enrollada y la camisa abierta. Sus pechos brillantes de saliva y semen, su cara sonrojada con restos de leche y el pelo todo revuelto. Y así y todo era la cosita mas dulce que jamas vi en mi vida. La bese dulcemente y ella me correspondió.

-No podemos decir nada a nadie de esto, jamas…- Le dije entrelazando mi mano con la de ella. Jessie me miro y dijo que si con la cabeza.

-… Pero cuando estemos solos vamos a ser y a hacer lo que vos quieras…- Jessie me miro con una amplia sonrisa y ojos brillantes.

-Pero si Jazmín se entera se va a enojar con vos… y conmigo…- Me dijo media triste y asustada. Ella con lo inocente que era, no sabía bien lo que había hecho. Lo que habíamos hecho. Mas yo que ella.

Si vos no decís nada, yo tampoco… pero si queres que esto termine aca, lo hacemos. Voy a hacer lo que vos digas princesa, estoy a tus ordenes…. – Le dije sinceramente. Jessie me miro un buen rato, pensando en la respuesta. Luego se acurruco entre mis brazos y cerro los ojos. Cerre su camisa abrochando uno a uno sus botones. Luego con mi mano peine sus cabellos. Ella parecía ronronear en mis brazos. No se cuanto tiempo estuvimos así.

Jessie se levanto rápido mirando la hora.

-Creo que tendría que arreglarme…. -Me dijo somnolienta. -…No veo la hora de que estemos de nuevo solos…- Dijo dándome un beso en la mejilla. Luego fue al baño a cambiarse. La mire irse, su falda del colegio ondeaba al caminar. Me tenia hechizado. Antes de entrar al baño, ella giro su cabeza y me miro con esa sonrisa que hacia derretir a cualquiera. Me quede en el sofá atontado, sin creer lo que había pasado.

Mi mente corría a mil, pero de todo lo que pensaba era referido a Jessie y no a frenar la situación. Mi ángel malvado me decia que podía hacer lo que quisiera con Jessie. Ella parecía que estaba dispuesta a todo, nunca puso un pero y parecía no tener limite alguno. Además, era ingenua y no sabia nada de nada, y yo le podía enseñar tantas cosas… mi mente divago en las infinitas posibilidades. Mi ángel bueno quizo decir algo, algo que en ese momento no quise escuchar.

Desde ese día Jessie se convirtió en mi colegiala predilecta, en mi obsesión y el aire que respiraba . Si estaba solo en mi casa, me pajeaba pensando en ella, esperando impaciente un nuevo encuentro, no veía la hora de tener nuevamente sexo con ella… había tantas cosas que hacer… Y mi mente corría, me imaginaba a Jessie y a Jazmín juntas conmigo, a las dos hermanas juntas mamándome la verga… o mejor, las tres, las tres hermanas juntas… Desde ese día me obsesione con Jessie, y cada vez que tenia sexo con Jazmín, me imaginaba que era Jessie. No había dejado de querer a Jazmín, pero Jessie era un sueño hecho realidad. Era demasiado perfecta en todo sentido.

Yo estaba que explotaba por Jessie, me recontra calentaba. Me empalmaba de solo verla, de solo escuchar su nombre. Las veces que iba a casa de Jazmín y la veía, nos mirábamos insinuantemente. Ella se ponía colorada y sonreía. Sume cruzaba con ella le guiñaba un ojo. Jazmín ni se daba cuenta de esto ni parecía sospechar nada. Muy pocas veces tenia ocasión para estar a sola con Jessie. Así que mi espíritu aventurero aprovechaba cualquier momento para manosearla un poco. Necesitaba sentir su cuerpo. Si Jazmín estaba en su cuarto, yo bajaba a la cocina o iba al baño con la intención de encontrarme con Jessie. Si se daba la casualidad (y evidentemente Jessie buscaba la misma casualidad) y no había nadie que nos viera, la agarraba apretándola contra mi cuerpo y le estampaba un beso apasionado. Ella se paraba de puntas de pie siempre se dejaba hacer… Le manoseaba la cola y los pechos, ella suspiraba. Pero eran encuentros fugases y explosivos. Además, me gustaba dejarla así, caliente a Jessie, así cuando tuviéramos bastante tiempo… Jessie estaría que explotaba como yo.

Mi Ángel malvado me decía que era un juego para mí y debía disfrutarlo. Amaba a Jazmín, me excitaba su hermanita. No pensaba seriamente en lo que hacia o en las consecuencias… o No lo hacia porque no quería…

 

Continuara…

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El hambre de mi novia

Esto que les relataré ocurrió hace algunos años. Trata sobre cómo mi novia confesó lo mucho que le gustaba que los hombres de la calle le observaran y comieran con la mirada.

Para irles calentando he decirles que ella mide alrededor de 1.50, peso aproximadamente 65 kilos, tiene piel morena clara, labios carnosos, ojos grandes, tetas pequeñas pero resignadas y  un gran trasero  que cuando le empino  parece una deliciosa manzana del pecado. Yo soy un sujeto común y corriente, con algo de panza, de unos 1.70 de altura, 88 kilos, moreno claro, pene de 15 cm de largo y grueso.

Habíamos rentado un cuarto de hotel, acabábamos de coger de manera intensa. Así que estábamos desnudos recostados jugando nuestros cuerpos sudorosos. Decidimos prender el televisor y no había algo interesante. Queríamos descansar un rato para tener otro encuentro, no nos habíamos visto en toda la semana; por lo que preferimos conversar.

Como trabajo fuera de la Cd., no la veo todos los días. Se imaginarán que las dudas de su fidelidad son latentes. Por lo que aprovechando la ocasión, entablé la charla:

-Amor cada vez noto que tu trasero se ve más delicioso.

-Dices puras tonteras. Es un trasero como el de las otras.

-En serio. Cada vez lo noto más grande y me excita cada vez más entrar en él.

-A mi igual me gusta que te guste. Es de mi para ti.

-Lástima que no estoy todos los días, ni cada rato contigo. De seguro no faltarán los cabrones del trabajo que se te insinúen por ese trasero.

-Pues a veces hay unos.

-¿Y qué te dicen?

-No quiero hablar de ello.

-Andale. Dijiste querías hablar. Vamos a charlar sobre eso. Andale.

-Es que tú te vas a enojar y no vaya a tener problemas.

-Te prometo no haré nada. Pero cuéntame.

-Ok. ¡Conste! Fijate que hay compañeros del trabajo que cuando me ven pasar dicen “Que rico culto tienes mamita, yo si te lo lleno de lechita”, “te espero en el estacionamiento a tal hora y nos vamos al hotel cercano para que te haga sentir mujer”, “esa carrocería esta buena para transportar mi verga, es carga preciada y confiaré en tu servicio”. Entre muchas cosas más.

-Acá entre nos. ¿Algún comentario te ha gustado?

-Si. Uno “Se ve que tienes un cuerpo de diosa escondido tras estas ropas. No dudo que seas una Afrodita que danza al ritmo de las sabanas sobre el cuerpo de un amante. Me encantaría descubrir la pasión que ocultas en tus piernas”

-Wow. Estuvo padre. Acá entre nos ¿Quién te lo dijo? Prometo queda entre nosotros.

-¿Recuerdas a Mario? ¿El chavo que a veces me da aventón a la casa?

-¿El moreno que tiene diez años menos que tú?

-Él. Ese mismo.

-Yo te conozco y sé que te excitas rápidamente. Dime ¿Qué hiciste luego de eso?

-Te confieso que estaba en la oficina y sentí el deseo intenso de masturbarme. Así que fui corriendo a un baño. Me quité la manga y empecé a introducir poco a poco uno de mis dedos por mi concha. Nada más al meterlo noté que estaba húmeda. Sólo pensaba en estar cogida por él y cada uno de los hombres que ese día me habían dicho que querían verme saltando sobre sus cuerpos desnudos. Me desabotoné la blusa y acariciaba mis pechos, mientras mi dedo me seguía llevando a un orgasmo. Escuchaba que entraban chicas a los inodoros conjuntos, pero no me importaba estaba excitada y sólo me imaginaba siendo penetrada alocadamente por cada uno de esos enormes penes. No sé en qué momento perdí la conciencia y empecé a jadear como loca. Se avecinaba un orgasmo. Sólo me intenté contener para no caer rendida, pero la verdad es que había gozado de lo lindo. Luego me medio arreglé y esperé que no se escuchara nadie afuera y salí. Me lavé y disimuladamente volví a mi trabajo. Aunque en el bote de basura deje la tanga toda húmeda. Terminé ese día sin nada debajo de mi minifalda. Muchas y muchos en la oficina lo notaron, no me importó. Ese día como no estabas, Mario se ofreció a traerme.

-¿Y qué pasó?

-Mejor cojamos, que ya tengo hambre de recordar esa experiencia. Luego te sigo contando que más pasó ese día. Por ahora quiero cabalgarte salvajemente y chupar tu verga…

 

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