Mi cuñada es puta

Esta es la historia de cómo descubrí que mi cuñada, realmente la cuñada de mi mujer (la esposa de su hermano) era prostituta y cómo me aproveché de ello.

Mi cuñado Andrés, el hermano de mi mujer, es un hombre de 40 años, de aspecto normal, que se cuida haciendo deporte de vez en cuando, tiene un buen trabajo con un buen sueldo que le permite vivir una buena vida: piso en una buena urbanización,  un coche para él (un bmw serie 5) y uno para su mujer (vw golf), viajes por vacaciones varias veces al año, ropa de marca, etc…  no es millonario pero vive muy bien y le sobra dinero, es un poco pijo, aunque no tanto como su mujer. Está casado con Marta, que es una mujer de 38 años, alta, guapa, delgada, morena, con el pelo largo y rizado, y unas tetas magníficas. Es cierto que tras tener dos hijos, esas tetazas no son lo que eran, pero siguen siendo estupendas. Me he hecho infinidad de pajas pensando en sus tetas, y me corrido montones de veces en las tetas de mi mujer imaginando que eran las suyas.

Yo trabajo en una zona industrial de Madrid, en el extrarradio. Entro a trabajar a las 8 de la mañana y salgo a las 17. Uso mi vehículo propio para llegar al trabajo ya que me gusta ir volver lo más rápido posible y además mi trabajo está justo en la entrada del polígono por lo que evito los atascos que se suelen formar para entrar y salir todos los días. Esta zona industrial es bastante grande, también un poco triste porque no hay nada, sólo empresas, fábricas, etc… por lo que hasta para salir a tomar algo, hay que coger el coche.

Lo bueno que tienen este tipo de zonas al no haber viviendas, comercios, etc… es que es una zona ideal para ejercer el oficio más antiguo del mundo, por lo que hay decenas de prostitutas en los alrededores.

Yo no soy  cliente de prostitutas, ya que mi mujer es una cerda en la cama y me satisface todas mis necesidades, además ellas están en la parte final del polígono por lo que no suelo verlas en el trayecto que realizo habitualmente. Únicamente las veo cuando tengo que echar gasolina al coche en una gasolinera que hay en el otro lado del polígono. La verdad es que cuando hace buen tiempo me paso por las calles en las que están, ya que hay muchas que están en tetas y tanga, y te alegran la vista bastante. Aunque intento no hacerlo mucho para no caer en la tentación…

Vamos al tema.  Una día normal de mayo, eran ya las 17 y salí del trabajo y me monté en el coche. Puse la radio, arranqué y saltó la alarma de la gasolina.

–          Joder, tengo que echar gasolina otra vez, me cago en dios. Venga voy rápido a ver si no me como el atasco.

Total, que empecé a conducir a través del polígono. Empezaban a aparecer prostitutas que estaban esperando clientes. Algunos de los coches que tenía delante iban parando a su lado para preguntar precios y tontear un poco. Yo me iba fijando en esas hembras y había de todo, algunos orcos, que no sé cómo podían tener algún cliente, otras que estaban bien, la mayoría, y luego había auténticos pivones que podían estar en cualquier sitio haciendo lo que quisieran con quien quisieran…. pero ahí andaban.

A medida que me iba acercando al final del polígono, había mas chicas. En la calle principal había muchas, pero también por las calles perpendiculares.  En las calles paralelas más alejadas también había, pero ya era otro rollo: yonkis, travestis y algún marica.

Iba conduciendo y estaba a punto de llegar a la gasolinera, cuando mire a una de las calles perpendiculares, y a unos 100 metros, vi a una chica que me resultaba familiar. Frené un poco para mirar con más detalle, pero un coche que iba detrás me pitó y me dio un susto. –Ostias, dije- y me fui a la gasolinera.

Tras echar los 20 euros de rigor, sentía curiosidad por ver si conocía a la chica que me había llamado la atención. Así que arranqué, y salí de la gasolinera. Me dirigí a la calle principal y giré a la izquierda, justo en la calle donde la había visto. Me fui acercando despacio y con la mano apoyada en la cara para que no me reconociese, era un poco tontería porque yo ni estaba haciendo nada malo y seguro que no la conocería…

Cuando estaba llegando a su altura estaba hablando con un coche que había parado a su lado. Ella estaba en la acera apoyada en la ventanilla con el culo en pompa y la cabeza dentro del coche, supongo que intentando camelarse al cliente. Justo al ponerme en paralelo al coche parado me giré para ver su cara y me quedé totalmente flipado: ¡Era mi cuñada! ¡No me lo podía creer!. Afortunadamente estaba hablando y no se dio cuenta de que la vi.

No podía creerlo, no podía ser que mi cuñada fuera puta. La misma que no bebe agua del grifo, sólo embotellada, la que pone papeles en los bancos del parque para no mancharse el vestido y cosas así, resulta que se dedica ¡a comer pollas a desconocidos dentro de un coche! Como no me lo creía tenía que volver a comprobarlo, así que seguí por la calle, giré a la derecha y di la vuelta a la manzana. Cuando pasé a su altura estaba sola. Me tapé la cara con la mano, como cubriéndome del sol y la mire: ¡Era ella! Ella se quedó mirando hacia donde yo estaba. No sé si reconoció mi coche o a mí. No creo, es un coche muy común y no puso ninguna cara de sorpresa, pero no estaba seguro.

Seguí conduciendo, volví a girar a la derecha y aparque el coche en un lado de la calle. Estaba nerviosísimo y no sabía qué hacer.

–          ¿Voy y le digo algo? – pensé.

–          ¿y qué coño le voy a decir?Hola,¿ qué haces aquí?

Si le digo algo pueda que se ponga nerviosa por haberla descubierto y me amenace con decir que voy de putas. Puedo irme sin decir nada pero ¿y si me ha reconocido? Estaría en la misma situación, y cuando nos viésemos me diría algo.

Decidí cubrirme las espaldas y pensé que si le hacía fotografías allí y con algún cliente no podría ponerme en ningún apuro, ya que no es lo mismo tener pruebas que no tenerlas, y estaría en una posición dominante. Así que arranqué el coche, encendí el teléfono, lo puse en modo vídeo y me dirigí hacia donde estaba ella. Cuando giré hacia la calle donde estaba ella, me detuve a un lado. Justo un coche se estaba parando a su lado así que cogí el móvil y me puse a grabar. El sol le daba de cara así que no podía ver si había alguien dentro de mi coche. Le di al zoom lo bastante como para que la imagen fuera nítida y se le pudiera reconocer. Parece ser que hicieron el trato ya que se subió en el coche. Se quedaron allí mismo, lo único que hizo el hombre fue aparcar bien, salirse del coche y meterse por la puerta trasera.

Con esto ya tenía pruebas de que mi cuñada era una auténtica zorra. Se me estaba poniendo durísima pensando que se iba a follar a ese gordo dentro del coche. Decidí salir del coche y acercarme andando para ver si podía ver algo… y grabarlo. Miré hacia los lados, para ver si había alguna puta que me pudiera ver husmeando y montarme una escena. Vi a una, pero estaba a unos cien metros, por lo que no había problema. Crucé la calle dando un pequeño rodeo para que no me viesen desde el coche. Me acerqué por detrás , el hombre estaba en el asiento trasero, en la parte del conductor, así que me acerqué por el otro lado teniendo cuidado de que no me viesen.

Cuando me acerqué a la ventanilla, vi a mi cuñada agachada en el asiento con la cabecera sobre el hombre, que estaba sentado. Movía la cabeza de manera rítmica, por lo que deduje enseguida que se la estaba comiendo. Saqué el móvil, lo acerqué a la ventanilla y empecé a grabar. El hombre miraba hacia arriba y resoplaba, le tenía que estar haciendo un buen trabajo. Mientras le comía el rabo, el hombre le tocaba el culo y empezó subirle la falda, así que pude ver su culazo con el tanga puesto. El hombre apartó el tanga a un lado y empezó a tocarle el coño. Le metía un dedo despacio, y la zorra de mi cuñada movía el culo como buscando más. El hombre sacó el dedo y empezó a acariciar el ojete del culo, hacía pequeños movimientos circulares metiéndolo poco a poco. Desde el otro lado de la ventanilla podía ver perfectamente como le entraba el dedo en el culo. Yo estaba tan cachondo que estuve a punto de sacarme la polla y empezar a cascármela allí mismo. De repente, el hombre cogió de la cabeza a Marta y empezó a follarle la boca mientras le metía el dedo corazón hasta el fondo del  culo. Podía escuchar los gemidos del hombre desde fuera del coche mientras se corría en la boca de mi cuñada.

Decidí volver a mi coche antes de que me vieran. Paré la grabación del móvil y di un último vistazo dentro del coche. Pude ver cómo se estaba sacando el condón mientras mi cuñada se limpiaba la boca con un pañuelo. Parece ser que era cerda pero no tanto como para comérsela a un desconocido sin condón. Eso sí me pareció más propio de ella.

Me metí en mi coche. Estaba muy nervioso e infinitamente cachondo. En ese momento decidí que iba a follarme a mi cuñada allí mismo y en ese momento. Eso sí, sin pagar, que yo no pago por sexo y además tenía un video en el móvil que me iba a dar muchas alegrías.

Espere a que Marta se bajara del coche. Cuando el cliente se fue, arranqué el motor y me dirigí a su lugar de trabajo. Paré a su lado y bajé la ventanilla. Al verme se quedó en shock, me alegré, en ese momento supe que iba a hacer con ella lo que quisiera:

–          Hola Marta, ¡qué sorpresa! ¿qué haces por aquí? Ella estaba bloqueada y no me contestaba.

–          ¡Marta!¿estás bien?

–          Sí, sí, perdona, es que me he sorprendido al verte.

–          Sí, yo también, ¿qué haces aquí?

–          Esperando a alguien, ¿y tú?

La muy zorra sabía de sobra que le había visto bajar del coche del gordo e intentaba disimular e inventarse una excusa:

–          Yo trabajo aquí al lado y al ir a echar gasolina te he visto. ¿Y a quién esperas? Aquí sólo hay “señoritas de compañía” y te pueden confundir con una…

–          A una amiga, que me ha traído a una entrevista de trabajo y ahora viene a recogerme.

–          Si quieres te llevo yo y no tienes que esperar aquí…

–          Ehhh no hace falta, pero gracias de todas formas, ya está a punto de llegar.

–          Bueno, pues espero contigo hasta que llegue.

–          No hace falta, de verdad, no te molestes.

Al ver que no tenía salida, me dijo que vale, que se vendría conmigo. Dijo que iba a mandar un mensaje a su amiga para que no la recogiese.  A continuación, se subió al coche. La falda se le remango y dejaba ver el liguero. Joder, tenía la polla a punto de reventar. No aguanté más y le dije:

–          Te he visto bajar del coche de un hombre, ¿eres prostituta?

Ella, ofendida,  me dijo: ¡Pero que estás diciendo gilipollas! Le voy a decir a tu mujer que eres un putero asqueroso. Directamente saqué el móvil y le puse el video que había grabado. Su primera reacción fue intentar quitármelo, pero le agarré de la muñeca y no lo cogió. Después se puso a llorar:

–          Por favor, no se lo digas a nadie. Me han surgido problemas y necesito dinero.

–          ¿Qué problemas? Pero si tenéis dinero de sobra…

–          Ya, pero Andrés no lo sabe.

–          ¿Y por qué no?

–          Porque no quiero que se entere.

–          ¿Qué problemas son?

–          Llevo meses jugando en el casino. Me gasto todo el dinero del mes, y tiro de tarjeta de crédito. Con unas iba pagando los intereses de otras, luego pedí crédito al consumo… y ahora tengo una deuda de 12000 euros. No puedo decírselo a Andrés, porque llevamos una época mala en la relación y si se entera me dejaría inmediatamente

–          Entiendo-  le dije.

–          No se lo dirás a nadie, ¿verdad?

–          Claro que no, pero tú te vas a portar bien conmigo, le dije recorriendo su cuerpo con la mirada desde las rodillas hasta sus tetas.

Ella sabía a lo que me refería y me preguntó que qué quería:

–          Quiero follarte.

–          Eres un cabrón. Soy tu cuñada, tu familia ¡tu esposa y mi marido son hermanos!

–          Tú y yo no somos nada, no tenemos la misma sangre y tengo una ganas de follarte espantosas. Siempre que querido follarte y ahora lo voy a hacer.

 

Marta se lo estaba pensando: -Está bien, pero follamos ahora, borras el vídeo y nos olvidamos de todo. Yo le dije: -De eso nada. Voy a follarte, cómo y cuando quiera. El vídeo no se borra. Ella dijo: Está bien.

Nos fuimos a un lugar más apartado y nos pusimos en el asiento trasero. Le dije: – Quítate todo, excepto el tanga y liguero. Ella obedeció. Comencé a acariciarle las tetas, esas tetazas con las que había soñado cientos de veces. La puse encima de mí y comenzamos a besarnos. Le metía la lengua en su boca y ella me correspondía. Le sobaba las tetas como un poseso y se las chupaba. Iba alternando boca y tetas, mientras le sobaba el culo y el coño.

 

Estaba excitadísimo. Tenía la polla como nunca la había tenido:

 

–          Venga, chúpamela.

–          Vale-. Dijo mientras cogía un condón del bolso.

–          ¿Qué haces?

–          Coger un condón.

–          ¿Estás de coña? Me la vas a chupar sin goma ahora mismo. Y luego te follaré sin goma y me correré donde me apetezca. ¿Lo entiendes?

–          No puede ser, porque… – De un bofetón le cerré la boca.

 

Le cogí del pelo y la baje a mi polla. Comenzó a chupármela. Le dije que se pusiera delante de mí, me gusta sentir las tetas en mis piernas cuando me comen la polla. La verdad es que lo hacía bastante bien. Subía y bajaba metiéndosela casi entera, me chupaba el tronco de arriba abajo jugueteando con su lengua en mi capullo. Le dije que me chupara los huevos, y empezó a hacerlo, mientras con la mano subía y bajaba.

Estaba a punto de correrme. Le dije que le diera a la lengua sobre mi capullo. Ella recorría todo capullo con una habilidad asombrosa. Era un auténtico zorrón, el cabrón de mi cuñado se lo tenía que pasar pipa con ella. Comencé a correrme y le dije que siguiera chupando. Le saltaban los lefazos en su nariz, boca y mofletes. Me estaba corriendo como nunca. Cuando terminé le dije que me limpiara la polla y se tragara todo. Así lo hizo.

Acaba de echar la corrida más grande de mi vida, pero seguía con un empalme y unas ganas de follar tremendas. Ella hizo amago de vestirse, pero se lo impedí:

–          Todavía no hemos terminado. Ahora vamos a follar.

–          ¡Pero si ya te la he chupado y te has corrido!

–          Sí, pero quiero más, ¿no lo ves? Dije señalando mi polla dura.

Ella aceptó. Me puse en el centro del asiento, y le dije que se pusiera mirando hacia adelante dándome el culo. Ella se inclinó hacia adelante y comencé a chuparle el coño por atrás. Empezaba a gustarle porque está muy mojada. Comencé a subir mi lengua hasta masajearle el culo. Ella dio un sobresalto y me miró, parece que mi cuñado no le tocaba por ahí nunca…

Yo seguí con lo mío, iba pasando la lengua del culo al coño y viceversa, y la muy zorra empezaba a gemir. Cuando le chupaba el culo, le acariciaba el clítoris con el dedo, y cuando le chupaba el coño, le metía un dedo en el culo. Estaba tan lubricada que casi ni se enteraba.

Le dije:

–              Date la vuelta y siéntate encima.

–              Ponte un condón, por favor. No quiero quedarme embarazada.

–              Te voy follar sin condón, y voy a correrme dentro de ti. – Le dije mientras le agarraba de la mandíbula.

Se dio cuenta de que no tenía opción, así que se sentó lentamente sobre mí, metiéndose la polla poco a poco en su interior. Tenía el coño muy estrecho, impropio de una mujer de su edad, me estaba encantando. Ella empezó a botar moviendo las tetas en mi cara. No podía creer lo que estaba viviendo, era un sueño hecho realidad. Con lo excitado que estaba sabía que no iba a durar mucho.

Cuando noté que me iba a correr, le agarré de las caderas y le ayudaba a moverse más rápido. Empecé a gemir:  –

–           Venga… venga… sigue… sigue…. Me voy a correr, ¿quieres que la saque?

–          Nooooooo, no pares cabrónnnn. Correteeeee dentrooooo

Empecé a mover las caderas yo también a lo bestia, mientras movía las suyas con mis manos. Noté como empecé a correrme dentro de su coño. Era una sensación increíble. Esa jamona con la que había soñado, una de las musas de mis pajas,  la tenía follando como una cerda encima de mí, y me acababa de correr en su coño.

Cuando terminamos, se inclinó hacia atrás, apoyándose en los asientos delanteros. Podía ver su espectacular cuerpo. Mi polla dentro de su coño peludo, como me gustan, por el cual empezaba a rebosar el semen. Las tetazas hacia los lados, mientras las acariciaba. Y su cara de zorra viciosa, sudando y roja del esfuerzo realizado.

–          Ha estado muy bien. Seguro que tienes mucho éxito entre tus clientes.

–          Eres un cabrón. Aunque la verdad es que sí ha estado bien.

–          Bueno, pues tu secreto está a salvo conmigo. Pero claro, esto lo tendremos que repetir.

Ella me miró y sonrió. Yo le cogí de la cabeza y le metía la lengua en la boca. Mientras nos vestíamos le pregunté que cómo le iba en su nuevo trabajo. Me dijo que llevaba dos días, y que sólo chupaba y follaba por el coño, siempre con goma, y que se sacaba un buen dinero. Los clientes le decían que una española con esas tetas escaseaban mucho, por lo que tenía éxito.

Yo le dije, que me parecía estupendo. Que su culo me lo tendría que reservar para mí, y que el único semen que se comería sería el mío. Ella volvió a sonreír. Menuda zorra.

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Elenita, la mejor amiga de mi hermana

Todo ocurrió la semana pasada. Había sido una semana de calor soporífero, yo me disponía a aliviar mi calor ese sábado en la piscina de casa de mis padres.

Mi madre y mi hermana se fueron de compras y mi padre había ido a trabajar a la oficina, tenía toda la piscina para mi solito y eso me gustaba.

 

Estaba plácidamente fresquito adormilado en la tumbona de la piscina cuando escuché la puerta. Volvieron a llamar a la puerta y me dí cuenta que no lo había soñado, me levanté de mi tumbona y fui a abrir la puerta.

Al abrir la puerta al otro lado me encontré con Elena la mejor amiga de mi hermana. Elena me preguntó por mi hermana, yo le dije que se había ido de compras con mi madre, entonces ella bajó la cabeza, se quedó como 5 segundos con su mirada fija en un punto y luego levantó la cabeza con la cara totalmente colorada. Miré abajo y me dí cuenta que mi polla se había despertado muchos antes que yo. Rápidamente volteé mi cuerpo y le dije a Elena que entrara mientras que yo ponía mi paquete hacía arriba para que se bajara.

-Ponte cómoda mientras llamo a mi hermana.- le dije.

 

Tras un largo rato hablando con mi hermana, mi erección bajó.

 

-Elena, dice mi hermana que se le había olvidado, dice que te pongas uno de su bikinis y que la esperes que vendrá para la hora de comer.

 

-vale, voy  a subir a ponerme el bikini.- me fijé en cómo saltaba su culito y sus pechos subiendo las escaleras.

 

Elena es una chica delgada como mi hermana pero tiene unos pechos enormes que debido a su delgadez resaltan más.

 

Volví a mi fortaleza de la soledad, mi tumbona, mis gafas y mi cerveza bien fría.

Al momento apareció en la piscina Elena luciendo un bikini amarillo de mi hermana. Mi hermana es igual de delgada que Elena pero en cuanto a pechos Elena superan a los de mi hermana con creces. Me tomé mi tiempo para mira de arriba a abajo a la amiga de mi hermana mientras que ella se recogía el pelo en una coleta. Me estuve fijando en su largas y delgadas piernas, en su culito apretadito en el bikini amarillo, luego subí la mirada por su vientre plano acabando fijando la vista en su enormes pechos ocultos bajo el pequeño bikini amarillo de mi hermana, acabando el repaso visual en su pelo y en su cara angelical con esos rasgos  de niña que poseía aún.

 

-¿ Cómo me veo?

– ¿te digo la verdad?.

– Si.

– Te ves bellísima.

Se sonrojó y rió alegremente, luego cogió impulso y se lanzó al agua.

Comenzó a nadar de un lado a otro de la piscina, yo desde mi tumbona miraba como su cuerpo pasaba de un lado de la piscina a otro. Tras varios largo Elena me invitó a entrar en el agua con ella.

 

Así pues me metí a la piscina. Empezamos arrojarnos  agua y a bromear,  yo aprovechaba para de vez en cuando acercarme a ella y abrazarla cariñosamente, lo que sentía era indescriptible, todo su cuerpo era firme y duro, accidentalmente tocaba sus senos y sus nalguitas y cada vez estaba más excitado por lo que cuando ella se salió, yo le dije que quería quedarme un rato más; esto claro fue una excusa para que se me bajar mi calentura, ella salió de la piscina chorreando agua, por todo el camino desde la piscina a la tumbona que estaba junto a la que estaba sentado yo anteriormente.

 

No estaba relajado del todo pero de todas formas me salí del agua y me tumbé en la tumbona de al lado, a calorcito del sol: Elena estaba tumbada boca abajo aparentemente dormida. Mi polla, con el recuerdo de los juegos acuáticos volvió a crecer en mi bañador, yo con un ojos miraba a Elena que seguía boca abajo. Yo empecé a desanudar  el nudo de mi bañador, ella seguía boca abajo, introduje mi mano dentro del mi bañador, ella no se movía, comencé a tocar mi polla moviéndola de arriba abajo mientras miraba el culo de Elena, ella seguía boca abajo dormida. Cerré los ojos, recordaba su figura al salir de la casa con el bañador, los roces que había tenido con sus pechos, los roces con su trasero mientras que me estaba haciendo una paja a escasos metros de ella.

 

De repente, ella se movió y yo como pude saqué la mano pero mi polla seguía erecta, ella se quedó mirando fijamente el bulto que hacía mi polla, entonces me preguntó si ese bulto era mi polla, yo asentí con la cabeza, luego me dijo que porque estaba tan grande y yo le dije que era por su culpa. Elena se quedó sorprendida entonces aproveché para quitarme el bañador y mostrarle mi polla, ella se quedó más sorprendida.

 

-¿Quieres tocarla? – ella no le quitaba la mirada de encima y con la cara de sorpresa aún asentio con la cabeza.

Sentándose en la tumbona enfrente mía, yo me senté frente a ella con mi polla totlamente erecta.  Se quedó mirándola entonces yo le tomé  una de las manos y la posé sobre mi polla. Al principio ella no hacía ningún movimiento luego comenzó a acariciarla desde la punta hasta los huevos, luego le tomé la otra mano diciéndole que no fuera vergonzosa que no mordía. Con una manos acariciaba mi polla con la otra mano jugaba con mis huevos como si fueran una bolas chinas de masaje.

Bajo su bikini sus pezones se había vuelto más visibles fue entonces cuando dirigí mis manos a sus pechos tocándolos  por encima de bañador, ella recibió mi gesto con un sobresalto pero luego comenzó a disfrutar de mis tocamientos, luego tiré del cordón del bañador y desaté el cordel, y luego sacando lo por encima de su cabeza deje sus pechos al aire, por fin veía lo pechos que tantas veces me había imaginado, eran grandes pero no estaban caído, señal de su joven edad, tenía un lunar cerca del pezón derecho que me entró ganas de comérmelo pero estaba disfrutando de como me cogía la polla y como jugaba con mis huevos la amiga de mi hermana.
Mi polla estaba en tal punto que si tuviera piernas saltaría de mi cuerpo corriendo, entonces se me ocurrió levantarme y me puse  frente a ella, poniéndole la polla a la altura de su rostro, y le dije que me la mamara. Ella dijo que no sabia como hacerlo yo le dije que no se preocupara, pasando mi polla por su mejillas y sus labios varias veces le dije que sacara la punta de su lengua, a lo que ella obedientemente hizo. Pasaba mi polla por la boca medio abierta de Elena y su lengua humedecía mi polla, poco a poco comenzaba a meter mi polla en su boquita que poco a poco se iba abriendo. Cuando estaba suficientemente abierta le dije que la chupara, ella igual que ante muy obediente empezó a chupar la cabeza de mi polla , después poco a poco se la fue metiendo a la boca, y después de un rato la podía ver totalmente suelta comiéndome la polla totalmente desbocada de excitación.

 

Tras un rato comiéndome la polla, yo le dije que se quitará su bañador para que estuviéramos más cómodos y así podría enseñarte algunas cositas muy ricas. Ella se tumbó y yo cogiéndole de la parte de abajo del bikini se lo quité,  quedamos los dos desnudos sobre la tumbona. Yo le empecé a chupar todo su cuerpo pasando por sus tetas, sus pezones y su lunar, bajando por su barriga hasta llegar a su coñito rosado. comencé a meter mi lengua y chupar su  clitoris y se lo chupaba como si fuera un caramelo, le pregunté si le gustaba y ella me dije que si. Entonce le abrí sus piernas, ella se quedó mirándome fijamente desde el otro lado, quedando su vagina justamente enfrente de mi polla, luego con cuidado empecé a bajar y subir mi polla metiéndosela lentamente para que no le doliera tanto ya que pensaba que era virgen, hasta que le entró toda mi polla, puse mis manos sobre sus pechos y comencé a empujar para que mi polla entrara mas adentro después de un rato sentí le llegaba su primer orgasmo y la hacía temblar, tras ello puse mis manos sobre su trasero y comencé a empujar más fuerte llegando a su segundo orgasmo yo aceleré el ritmo y acabé corriéndome, con el cuidado de no hacerlo dentro de ella sino que la saqué de su coño húmedo. Salieron disparos de semen desde mi polla hasta todos los lados, gran parte cayó en su cara, pelo pechos y barriga otra parte al suelo. Después de haber follado la cogí en brazos y nos fuimos a dar una ducha para lavarla y por supuesto luego nos metimos desnudos en la piscina donde estuvimos besándonos y tocándonos.

Luego me enteraría que mi hermana no había quedado con ella ese día y que el bikini que tomó prestado de mi hermana era el que más chico le quedaba, había sido todo un plan de Elena para que me la follara.

 

 

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Entre Primos anda el juego

En una reunión familiar en la cual fuimos a casa de mis tíos. Donde aparte de mi tío y mi tía estaban mi primo y mi prima.

Estuvimos comiendo y tras la comida nos pusimos los primos, es decir mis primos y mi hermana a jugar al monopoly.

En el juego yo estaba mirando a mi prima que era 4 años mayor que yo, a su escote más bien a  sus tetas.

Eran grandes y deliciosas su culo era redondito y sus piernas eran bien gorditas.. En una de las miradas vi que ella me había descubierto y me aterroricé. Ella nos dijo que si íbamos arriba a jugar a la consola.

Mis tíos vivían en un piso donde eran suyos el piso de arriba y el de abajo. En el piso de arriba había una sala de estar con las consola y las habitaciones de mis primos.. yo le conteste que sí y subimos los dos. Estuvimos jugando a la consola.

Apenas llevábamos un rato cuando mi prima empieza a darme besos en el cuello cuando mi prima me beso yo me quedé helado después solté el mando en la mesa.

Yo comencé a besarle la boca en el sofá y le empecé a acariciar la espalda, fui bajando mis manos hasta su delicioso culo lo apreté fuerte y ella me puso una mano en el pechos y con el dedo en su boca me pidió silencio, se escuchaba la voz de mi tío hablando con mi padre así que el me dijo en voz bajita “ sigueme” y la seguí hasta su dormitorio.

En su dormitorio volvimos a besarnos y ella puso sus manos sobre mi polla, desabrochando la bragueta de mis pantalones. mi verga que  estaba gigante y mi boxer empapado. yo le toque los senos por encima de las camiseta y ella comenzó a meter sus manos en mi boxer. abrí los ojos y vi a mi hermanita allí parada en en el quicio de la puerta entonces yo le toque el coño a mi prima mirando a los ojos a mi hermana que no se había movido del sitio.

Mi hermana entró a la habitación y al cerrar la puerta hizo un ruido. Mi prima se dio la vuelta y miró a mi hermana que estaba ahí parada mirándonos, se levantó le empezó a comer la boca y a tocar los senos. Mi hermana pegó un respingo pero después se quitó la camiseta y el sujetador. Sus tetitas eran divinas. mi prima las empezó a besar y mi hermana no hacía más que disfrutar de lo que le hacían, parecía gustarle como nuestra prima le comía los pechos.Luego mi prima tomó de la mano a mi hermana y la llevó a la cama y yo empecé a masturbarme mi  prima se lamió dos dedos y empezó a tocar a mi hermana.

Ella hizo lo mismo.

Entonces no me pude contener y puse a mi prima encima mía.

Le metí varias veces la polla  y ella gemía. mi hermana se acercó y puso su concha en mi boca. la lamí y ellas empezaron a darse besos.todos gemiamos.

Mi prima fue la primera en tener un orgasmo, y se tumbó en su cama fue cuando  mi hermana aprovechó el momento para empezar  a mamarme  la polla mamando todos los jugos de nuestra prima, después montó encima mía lista para cabalgar , nuestra prima se había medio recuperado y sacó un vibrador de su mesita de noche, uno morado con una especie de pinchos  entonces mientras yo le daba por el coño a mi hermana mi prima le metia el aparato por el culo. Cuando ella se corrió tumbé a mi prima con el culo arriba y comencé a meterle la verga por el ano mientras que mi hermana con el vibrador le hacía lo propio por el coño.

Me entraron ganas de correrme y se lo dije a las dos las cuales se sentaron sobre sus rodillas como perras en celo esperando su comida, yo con mi mano me terminé corriéndome sobre sus rostros, Ellas se estuvieron retozando y lamiendose sobre la cama cada una de las gotas de mi polla de la cara de la otra, yo primero las miré y luego empecé a besarle los pechos a una y a la otra, de repente escuché la voz de mi padre diciendo que nos íbamos, rápidamente nos vestimos y bajamos. Nos despedimos de nuestros primos y nos fuimos a casa, mi padre dijo “ Hemos pasado un buen día, tenemos que repetirlo” yo miré a mi hermana y a mi prima y los tres nos reímos.

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Sexo Maldito

Hola a todos…. He estado leyendo esta pagina por algunas semanas y por último me animo a escribir mi historia… es verdad cada palabra y cada idea tal cual como lo escribo.

Todo comenzó cuando tenia 18 años estaba en un colegio solo para varones, católico.. Mi ciudad es como casi todas de Sudamérica…. y junto a mi colegio esta uno solo para mujeres pero es laico… o sea no importa de que religión seas… Un día al llegar a mi casa después de haber estado con mi novia (en ese entonces mi novia era una profesora de mi colegio… un poco de sexo prohibido no le caía mal a un adolescente muy fogoso) sonó el teléfono…. y la conversión fue así:

– alo – respondí

– Edu? – preguntó una voz de mujer muy delicada y suave

– Si, el mismo – dije

– Hola… no me conoces pero te vi lo que hiciste hoy – me dijo la voz desconocida. Mi mente y mi corazón se paralizaron…. me habían visto con mi profesora entrar al hotel… o tal vez al salir…. no sabia que hacer…. ni que decir…. solo respondí…

– ¿y, acaso es asunto tuyo?- con voz muy enojada

– Bueno si te portas así… mejor adiós – respondió la misteriosa voz.

Desde aquel día yo pasaba preocupado, le comenté de esta llamada a mi profesora y ella se puso peor…. temblaba solo al pensar que nos habían descubierto…. y mi posible expulsión del colegio era obvia.

Pasó como 2 semanas y recibí otra llamada… pero esta vez fue bien entrada la noche…

– Hola Edu

– Hola – reconocí esa voz al instante…. como dejar de pensarla durante esas 2 semanas… era la persona que me había descubierto…. eso creía.

– ¿¿Otra vez tu??? – pregunté rápidamente y sin dar tiempo a una contestación continué – mira que mi vida es mi vida…. no te metas…. ¿¿que quieres de mi???? ¿¿Que deseas???

– Tranquilo – me dijo – solo te llamo para saber como estás.

– Bien – y me fui tranquilizando pensando que todo pudo haber sido un mal entendido La conversión se alargó como 3 horas…. eran las 12h30 y todos en mi casa dormían… la chica que me llamaba era Helena… tenia 18 años y asistía al colegio solo para señoritas que les comenté. Entre otras cosas me preguntaba si creía en el destino y en los demonios…. si alguna vez había hecho la quija, (Quija: consiste habitualmente en una tabla de madera pulida con las letras del alfabeto dispuestas en el borde de un semicírculo), a todo ello yo respondía que no…. Los meses fueron pasando y ella fue cada vez entrando más en mi vida…. fue causa de mi rompimiento con la profesora (aunque creo que esas relaciones no te llevan a nada…. solo a disfrutar del sexo prohibido)… Cuando logró lo que ella quería… fue a mi casa y en la puerta de mi casa me dijo:

– Ahora ya eres mío….

– ¿Que dices? respondí muy molesto – Que pasa? – Preguntaba yo a cada instante

– Nada mi amor – me contestó. Me extrañe puesto que no éramos novios aún…. y sin darme tiempo a nada ella me dijo:

– Hoy por la noche tenemos una fiesta te espero a las 6pm adiós -Y colgó el teléfono. No sabía que pasaba… todo era muy confuso.

Al llegar la hora indicada fui a verla a su casa… vestía toda de negro incluso sus labios y sus ojos se los había pintado de negro… yo vestía de verde. Ella salió y nos fuimos a una casa donde todos vestían de negro y oíamos música rock… muy romántica…. nada fuerte. Delante de todos ella me preguntó si quería ser su novio…. como autómata le dije que si…. casi no razonaba… solo la veía y me parecía muy hermosa….

Salimos de la fiesta y nos dirigimos a la casa de ella… sin darme cuenta eran ya las 2 am…. el tiempo que pasé en esa fiesta…. casi no lo sentí por los besos que ella me daba… aún creo que algo tenía en sus labios. Al llegar a la casa… saludé con su madre y le pedí que me dejara dormir ya que no podía regresar a esas horas a mi casa ya que estaba un poco lejos, la señora de muy buena gana aceptó y me dejó pasar al dormitorio de invitados… cuando me disponía a dormir… escucho que abren la puerta y mi sorpresa fue ver a Helena solo con una bata negra… en completo silencio se metió en mi cama y me empezó a besar como nunca nadie en mi vida lo ha hecho…. podía sentir una fuerza en su boca… en sus manos … en sus piernas.. Me acariciaba todo y me arañaba la espalda…. me sentí muy bien pero algo me hizo reaccionar y me separé de ella diciendo….

– Tus padres están a unos metros de aquí

– No importa… ellos no oyen nada… te lo aseguro – con una voz muy extraña muy seca… muy fuerte…. muy gruesa… nada que ver de la voz suave y angelical de Helena

– Que te pasó…. te enfermaste?… por que tienes esa voz? – pregunte asustado. Solo sonrió y continuó besándome… sin dejar de tocarme… de morder mis labios de lamer mi boca, mi cara, mis ojos, podía sentir su fuerza en cada lamida de mi rostro…. era como si fuego estuviese saliendo de su boca… llegó a mi cabello y pronunció unas palabras que nunca entendí…. luego continuó bajando por los costados, mordía mi oído lamía mi cuello … me hincó sus dientes en mis hombros… me desvistió con una rapidez sorprendente y al tocarla sentí que solo llevaba puesto aquella bata sin nada más por debajo. Lamió con fuerza mi pecho… lo mordía a ratos… lo sentía continuo bajando hasta que llegó a mi pene… allí se hizo una pausa muy larga al verlo totalmente erecto y con cierto fluidos preseminales…

– Que sucede? – le pregunté

Y sin decir nada lo lamió como toda una experta… subía su lengua hasta la punta para luego bajar hasta mis testículos dando ligeras mordidas que me llevaban al límite del dolor y del placer… antes que termine… sin decir nada… se apartó y me dijo:

– Respira un poco aún no quiero que termines

– ¿¿Que?? como sabes??? – le pregunté. Y sin más se dio la vuelta y puso su vagina en mi cara…. de forma que por unos instantes no pude respirar… luego al sentir mis movimientos por buscar aire me dijo:

– Maldito imbécil… haz algo… que pareces un muerto-No podía creerlo… la dulce Helena ahora era una perra… una prostituta… y sabia muy bien lo que hacia…

Me quedé muy quieto y ella empezó otra vez a lamer mi pene… con sus extrañas palabras estaba muy flácido.

Entonces volvió a hablar

– Mira gran marica…. me ha costado mucho entrar en este cuerpo como para nada y agarrándome fuerte de los cabellos puso mi cabeza bajo su vagina y se la frotaba con gran fuerza… podía sentir en mi frente todos sus líquidos, resbalaban por entre mis ojos produciéndome un enorme deseo de lamerlos. Luego se puso encima mío y frotaba todo su cuerpo contra el mío, procuró que toda su vagina paseara por mi cuerpo, sentía sus vellos púbicos raspar mi cara, mi pecho, mi ombligo, mis piernas mis rodillas, su boca dibujaba símbolos con sudor y saliva en mi pecho, sus manos arañaban cada parte de mi… con mucho cuidado de no dejar marcas Luego se sentó en mis piernas y me dijo:

– Ella es virgen….. Necesito que le quites eso para poder disfrutar mejor

– ¿¿¿Que???? -Si es virgen… así la mantuve durante este tiempo para la ofrenda de su cuerpo…. otro día te lo explico

– ¿¿ofrenda?? – Mira…. tengo que irme… ella queda en tus manos… espero la sepas tratar porque ese momento es especial… se tierno con ella. Mañana te explico todo….

Y sin más que decirme aquella voz… dejo de ser tan gruesa… para dar paso a una suave y sensual voz… que me decía:

– Estoy muy rara… ¿¿que pasa, por que estas aquí??? ¿¿Y yo????…. ¿¿¿que hicimos, que pasó, bebimos??? Y sus lágrimas rodaron…. aquella noche había sido poseída por un demonio. Y aunque esa noche no la desfloré… si lo hice la noche siguiente. Este fue solo el comienzo de una larga cadena de sexo y deseos prohibidos… posesiones y premoniciones que tuvimos juntos….

Escribiré pronto contando todo lo sucedió después.

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