ESTHER MI QUERIDA SUEGRA III

Durante las semanas siguientes estuve ideando como tener más encuentros con mi querida suegrita , aparte de los que ya teníamos durante los viajes de mi esposa. Quería adelantarme a Esther y sorprenderla en el momento menos esperado, quería manejar la situación y tener la iniciativa, aunque pensaba que ella estaba ideando lo mismo.
Ante esta situación, y gracias a que al ser asesor independiente puedo disponer y cuadrar mi horario, deje mi trabajo al día durante los primeros días de la semana y durante jueves y viernes decidí seguir a Esther para ver sus actividades y así planear como podía establecer más de nuestras deseados encuentros sexuales.
Como no salía por la mañana habitualmente, y para que mi esposa no sospechara nada, tuve que inventarle a mi esposa que estaría esos días en unos foros de construcción que empezaban muy temprano. Con la vía libre, me dirigí hacia el edificio donde mi suegrita había comprado su nuevo apartamento de soltera, esperando a que saliera y con eso comenzar mi “investigación”.
Un par de minutos después, vi a mi suegra salir con su ropita de ejercicio puesta, con los leggins que le hacían resaltar el culo de mi propiedad como ella misma decía, un top que le hacían más ricas sus tetazas y donde se veía su abdomen plano de ejercicio y su cabello recogido en una cola de cabello que hacía que su cara se viera más hermosa. La seguí hasta el gimnasio donde estuvo por un par de horas, de allí salió junto con contra veteranita que también estaba igual de buena que mi Esther y se montaron al auto de esta última, una vez llegaron a casa de mi suegra se despidieron con un abrazo efusivo y cariñoso. Mi suegra subió a su apartamento y hora y media después bajó arreglada y tomó un taxi, el cual seguí hasta su oficina (Esther tiene una empresa dedicada a la finca raíz y estaba volviendo durante esos días después de su separación y la “visita” a nuestra casa), yo conocía el lugar dado que algunas veces he servido de intermediario y de asesor entre constructoras y mi suegra para llevar a cabo algunos negocios.
Volviendo a mi investigación, mi suegra solo salió a un café cercano junto con la mujer atractiva del gimnasio y subieron nuevamente. Ya al final de la tarde vi otra vez el carro de la mujer del gimnasio y a mi suegra subida en el para dirigirse a su casa. Una vez llegaron allí, se demoraron en salir del auto y subieron al departamento donde la amiga salió 2 horas después). Ya terminada mi misión volví a casa. Al día siguiente hice lo mismo y la rutina fue similar, sin mayores novedades, del gimnasio a la casa, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa.
Pude establecer que me resultaría muy difícil sacar a mi suegra de la oficina o llegar de sorpresa allí ya que muchos de sus empleados me conocían, además trabajo y diversión no pueden mezclarse. Si me la cruzaba antes del gimnasio, debía salir muy temprano y mi esposa sospecharía, por ello concluí que la mejor hora para pillar a mi Esther era cuando volviera del gimnasio.
El lunes siguiente, salí de casa un poco más tarde al tener la hora estimada en la cual me suegra regresaría. Pensando en que todo saldría bien, hacía que mi pene se fuera poniendo erecto, incluso quería tocarme, pero fue cuando la vi llegando, me acomode el paquete y me baje rápidamente de mi auto para abordarla.
– Hola Suegrita, le dije mientras le pasaba el brazo y la besaba por un lado de sus labios.
– Santi, que haces acá, estás loco, que tal si alguien nos ve acá en la calle.
– ¿No quedamos de vernos más seguido Esthercita?, además aquí te tengo un detallito lindura- tomé su mano y la lleve hacia mi pene ya erecto y firme.
– Santi, me gustaría hacerlo, pero me debo ir a la oficina más tarde.
– Eres la dueña, no creo que te cuestionen por llegar un momento tarde, lo importante es que no desperdicies esto.
– Ay Santi, no me puedo resistir a eso, vamos rápido al departamento.
Entramos al ascensor, y me hice detrás de ella restregándole mi verga y le metí la mano primero en el culo hasta llegar al chocho que estaba solo cubierto por una pequeña tanguita el cual ya estaba mojado. Al abrir la puerta, Esther y yo nos comimos a lengüetazos, yo estaba como un animal, y casi a los empujones puse a mi suegrita a apoyarse en el espaldar del sofá, como pude me saque la ropa, le baje los leggins, le arranque la tanga y le empecé a meter mi tranca por su chocho.
– No que no querías Esthercita, tienes mucho afán ahora?
– Ya, ya, que esperen que estoy recibiendo mi dosis de macho, méteme tu puta verga, te gusta como me pongo como una perra desgraciado.
Con una de mis manos la tome de su cola de caballo y la empecé a halar mientras se la metía cada vez más rápido y fuerte. Cada vez que mi cara se acercaba a la suya, ella volteaba como podía su cara y con su lengua buscaba la mía. Parecíamos un par de animales en celo, completamente desenfrenados, de todas las veces que había estado con mi suegrita, esta había sido la mas salvaje hasta la fecha (aparte de la primera vez que tuvimos sexo anal) esta era la mejor, ambos estamos muy calientes.
-Ay ay ay, como iba a esperar mi inyección de pene más días, si la tenía toda hoy para mí, que rica es tu verga maldito, que buena sorpresa me diste hijo de puta- decía. Ya ella sabía que me encantaba que habla como toda una puta.
-Y te estabas haciendo la difícil, no suegrita, ves como querías que te clavara suegrita, que puta eres.
No sé de donde sacaba fuerzas para seguir metiéndole mi verga, pero seguía bombeándola como si no hubiera mañana, nunca había tenido tanta excitación como ese día, mi suegra también disfrutaba como nunca
-Vamos, no pares, no pares, que delicia empezar el día así de bien. Que rico Santi, métemela toda. Que polvazo mi amor, dámelo todo, como tu sabes corazón. Dame tu palote puto.
Yo le daba más y más duro por su chocho, hasta que no aguante y me corrí adentro, su vagina quedo llena de leche. Bueno Santi, suficiente por el momento, me voy a limpiar (hizo su acostumbrada metida de mano en su chocho buscando rastros de leche para llevárselos a la boca) y a bañar, debo irme a la oficina.
Pero yo seguía excitado como nunca, entreabri la puerta como la primera vez que vi a mi suegra desnuda y la vi más linda que nunca, mojada por el agua, con las gotas de agua y el jabón recorriendo su cuerpo voluptuoso y delicioso, me hizo empalar nuevamente como por arte de magia.
Me metí sigilosamente a la ducha tome la cintura de mi suegra con mis manos.
-¿Qué haces acá? Me dijo
-Quiero más y tú quieres más. Vamos a hacerlo Esther. Y sin más preámbulos le metí mi polla en mi coño y comencé a follarla, primero iba suave pero después agarre con mis brazos sus ricas nalgas y las elevé para facilitar más la penetración a su coñito mojado y depilado
Empecé a empujar como una bestia haciendo rebotar mi cuerpo contra el de él, cada vez lo hacía con más rapidez y más fuerza y ella cada vez más excitada echaba la cabeza hacia atrás gimiendo de placer como una perra en celo.
Por nuestras cabezas corría el agua caliente que recorría nuestros cuerpos sin dejar de empujar una y otra vez, a la vez le chupaba los pezones dándoles pequeños mordiscos lo cual hacia ponerme que Esther se calentara, hasta que me dijo:
– Santi para un momento, quiero hacer algo.
Esther se pudo de rodillas en el suelo de la ducha con el cuerpo doblado hacia adelante rozando sus tetas en el suelo y dejando su culo al descubierto a mi merced.
-No me lo metiste por atrás en la sala, Dale, métemela por el culo Santi, ya sabes que es tuyo.
Me puse de pie encima de ella y flexione las piernas hasta que la punta de mi verga rozaba la entrada de su culo, una y otra vez, empecé de a poco, se puede decir, hasta que un empujón le metí toda la polla, notando como el orto se abría de par en par como si estuviera esperando mi verga. Al ver eso se le metía de forma mucho más frenética y agarrándole las caderas,
Esther empezó a gritar como si estuviera desesperada:
-No pares, por nada del mundo pares , maldita sea, no pares
-Yo le conteste: Eres una puta muy sucia suegrita, y al principio no me querías dar el culito, ves cómo es de rico
Se la empujaba con todo mi cuerpo, Esther estaba como loca y me pedía que la follara más, hasta que se corrió, soltando unos largos gemidos de placer.
Mi suegrita se puso de rodillas dándose la vuelta y me comenzó a chupar mi polla, se la metió entera hasta la garganta a la vez también me acariciaba los huevos y apretándomelos soltaba unos gemidos de placer.
Esther me masturbaba con una mano cuando sacaba la polla de mi boca y con la otra mano la ponía delante de su boca para que al meterla de nuevo en ella la apretara con fuerza.
– Quiero correrme en tu boca y en tu cara
– Es lo que quiero amor, quiero tu leche Santi, la quiero allí, dámela toda
La muy perra se metía mi polla en la boca con más fuerza y velocidad sin dejar de apretarme los huevos y cuándo no pude más tomé su cabeza y me corrí dentro de su boca haciendo que se tragara todo mi semen caliente.
Cuando se la saqué me siguió masturbando con mucha fuerza para que le diera hasta la última gota sin dejarse nada dentro y me corriera en su cara y tetas.
Después, la puta de Esther se pasó mi pene por sus labios, cara y cuello como si de una tratara de un jabón o una brocha de maquillaje y una vez terminado nos duchamos en la ducha del placer acariciándonos y masturbándonos mutuamente para tener algún orgasmo más.
Una vez salimos de la ducha del placer. Nos vestimos Esther me besó y me dijo:
– Mierda, se me hizo tarde, pero valió la pena Santi. Me encantó esa sorpresa, ojala me asombres como hoy. Me hacía falta tu rica verga bebe.
– No podía esperar más, suegrita, como disfrute hoy. Gracias por esos polvazos tan ricos.
Nos despedimos y cada cual tomo su camino. No podía creer como había gozado y como toda una señora como Esther se volvía más puta a medida que pasaba el tiempo. Pero ella, es toda una caja de sorpresas y muchas de ellas me seguirían aguardando.

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Parque del Líbano

Esta historia comienza el día que hicimos nuestro último examen del cuatrimestre. Tras la entrega de este nos fuimos todo el grupo de la clase a tomar unas cervezas, éramos un grupo muy homogéneo de chicos y chicas. Fue pasando la noche y nos quedamos unos pocos.

Un grupo quiso irse a la discoteca Boss y otro grupo quisimos comprar unas litronas e irnos al parque del Líbano. Yo me encontraba en este último grupo al igual que Zaida y Andrea. Nos fuimos a los jardines los tres, el resto se fue a la discoteca, allí nos esperaba mi amigo Alejandro, de camino paramos en una gasolinera a comprar varias litronas.

Los jardines del líbano estaba muy vacíos, era normal era miércoles. Nos sentamos en un placita cerca de unos árboles y allí comenzamos a beber. Alejandro nos sorprendió sacando dos lenguas de grifa y haciéndose un porro. Nada más encenderlo se lo pasó a Zaida. Esta nos confesó que nunca había fumado, pese a que era fumadora asidua de tabaco. Andrea desistió la idea de fumar pero cuando su amiga le insistió no se pudo negar pese a que ella no era fumadora, solo se fumaba dos o tres cigarros los fines de semana. Andrea me pasó el porro algo babeado, casi acabado, para no fumar porros se habían fumado casi todo el porro. Alejandro rápidamente se curró otro porro y se lo ofreció a las chicas igual que antes. esta vez ella no se negaron, es más lo pidieron con ansia.

Nos habíamos fumado ya cuatro porros cuando Zaida y Andrea empezaron a desvariar bailando y dando volteretas sobre el césped del parque , Alejandro y yo nos quedamos algo apalancados. Zaida es una chica morena con la cara redondeada pelo castaño con unos labios que eran como yo decía dos rajas en la cara, su cuerpo era delgado propio de una deportista de zumba llevaba una camiseta holgada naranja fosforita la cual se veía parte de sus pechos sujetador negro y su dejaba ver sus pechos, unos pantalones negros y unos botines azules, Andrea era rubia de 1,70 la cara era alargada y sus ojos eran azules, era algo más pequeña de altura y era delgada llevaba un jersey negro ajustado con escote lo que hacía que se le viera algo de pecho. con una una falda de estas de arrugas larga, falda que se caía cuando hacía la voltereta de lado dejando ver su tanga, esto solo le pasó una vez y fue en el momento justo cuando la estábamos mirando.

Después de muchas volteretas Zaida no se encontraba bien estaba algo mareada al igual que Andrea, ambas se sentaron el poyete junto a nosotros, Tras un largo rato Zaida se sentía mal y le dije que si la llevábamos a su casa, ella dijo que no que solo necesitaba dormir. Me llevé a Zaida al coche para que se acostara en el asiento de atrás. Cuando volví vi a Alejandro y a Andrea muy acaramelados. Ella estaba sentada entre las piernas de él, el cual estaba en el escalón de arriba, nada más verlo hice un amago de irme pero Andrea me vió y me saludó, no podía escaparme así que me acerqué a ellos yo. Me senté junto a Alejandro, Andrea se cambió de sitio y se puso en medio de Alejandro y yo, con sus brazos apoyados en nuestras piernas. Desde nuestra posición podía ver mi coche por si Zaida se despertaba y también ver el escote de Andrea. Alejandro al rato de estar allí dijo que iba a mear y se fue a 50 metros a unos arbustos que había allí.
– Oye tu amigo Alejandro, es un poco sobón, cuando te has ido con Zaida no hacía más que abrazarme por aquí y por allí.
– Será que le caes bien.
– Bueno más le vale que se guarde sus manitas.
– Estaré atento.

Al momento llegó Alejandro

– ¿De que hablais? – dijo sentándose en su sitio a la izquierda de Andrea.
– Del cosas del examen- respondió Andrea.
– Anda que eres más falsa que que tus pechos.- Dijo Alejandro.
– Mis pechos no son operados.
– Lo siento si no no toco no puedo desmentir.
– ¿ tu lo que quieres es tocarme los pechos?- dijo Andrea levantandose y poniendose delante nuestro.

Andrea cogió mi mano y la puso sobre su pechos – ¿ A que no son operados?
yo tras tocarlo un poco dije, “ No, no son operados “ y los tres nos reímos.

– Bueno vale, pero yo soy capaz de darte un beso sin tocarte los labios.
– ¿Sin tocar los labios?
– Si
– Imposible
– ¿Quieres verlo?, ¿ Qué te apuestas?
– Un Euro
– Un Euro no, 20 céntimos, que puedo gastarme un Euro.
– Ok

Alejandro se concentró se acercó a Andrea la cual se separó.

– Tienes que quedarte quieta, sino no sale.
– Vale.

Mientras que Alejandro le hacía el truco yo me estaba liando otro porro, Alejandro se acercó a los labios de Andrea y cuando estaba a dos milímetros, plantó sus labios en los de Andrea. Ella al principio no reaccionó pero a los pocos segundos se apartó.

– Has perdido- dijo Andrea.
– Bueno por lo menos me llevo un beso tuyo.
– Así – diciendo esto Andrea se acercó a mí rostro y me plantó un pico de los largos en mis labios.
– Ahora no vas a ser el único al que he besado hoy.
– Eso no cuenta como beso, si no hay lengua no es beso.

Andrea se acercó a mí con los labios preparados y yo con el calentón planté mis labios juntos a los suyos y comenzamos a besarno, lo que debía durar un instante se convirtió en algo más largo, pose mis manos en su cintura y ella posó las suyas el la parte delantera del cinturón de mi pantalón.De repente noté como la cabeza de Alejandro se acercaba al cuello de Andrea y empezaba a besarlo. Estábamos los tres entrelazados cuando oímos a un perro, rápidamente dejamos de besarnos y dirigimos la vista al perro que venía con su dueño a lo lejos. abrazados los tres con Andrea en medio de los dos hombres decidimos buscar un sitio más oculto y nos fuimos detrás de unos matorrales en los cuales no se nos podía ver, tras meternos tras lo matorrales Alejandro dijo “ ahora me toca a mi” y empezó a besar a Andrea en la boca. yo comencé a desnudar a Andrea y metí mis manos dentro de su falda dando cuenta de su trasero, era chico y casi lo podía coger con una mano, luego subí su chaleco negro dejando al descubierto su sujetador, le quité los tres corchetes y quedaron expuestos los pechos al aire, tiré hacia arriba haciendo que dejarán de besarse pero una vez salió el chaleco siguierón besandose. Yo comencé a jugar con los pechos de Andrea, tocándole los pezones y los pechos, ella gemía de placer no sé si por el beso o por los pellizcos que le estaba dando en sus naturales y poco operados pechos.

Andreadejó de besar a Alejandro giró su cuerpo haciendo caer su falda quedándose con solo sus tanga negro, comenzó a besarme, Alejandro no le dejó girar del todo ya que quería catar esos pechos que yo había manoseado, mi mano se fue a parar debajo de su tanga su mano derecha fue a parar al botón de mi pantalón. Yo, con la otra mano le abrí el botón y la cremallera sacando mi polla para su deleite. Ella al principio dio un salto al sentir bajo su mano mi polla pero pronto se hizo con ella y empezó a pasar la mano sobre ella, acariciándola de arriba a abajo suavemente. Andrea dejó de besarme, se puso delante nuestra mirándonos a los dos ojos mientras sacaba de su prisión la polla de Alejandro, entonces se puso de rodillas, en una mano tenía mi polla y en la otra tenía la polla de Alejandro, Primero empezó a jugar con la polla de Alejandro paseando por su cara para luego meterse la punta mientras que con la otra mano mecía mi polla. luego cambió la suerte y era mi polla la que se refregaba sobre la cara de Andrea y la de Alejandro era la que se mecía bajo la suave mano de Andrea, estuvo un rato así cambiado la polla que se metía en su boca y la que hacía una paja, hasta que dijo “ Quiero que me follen estas porras”

Alejandro y yo nos quitamos la ropa para estar en sintonía con Andrea, Andrea se levantó y se dirigió a Alejandro, era la polla que tenía en su mano, él le metió un dedo en el coño mientras le comía la boca, yo comencé a masajear su culo mientras que con mi boca besaba su cuello. Andrea le susurró al odio de Alejandro pero pude escucharlo “ Follame!!”
Alejandro dirigió su polla al coño de Andrea y subiendole una pierna empezó a follarsela, yo me aparté, mientras que me la sacudía veía como mi amigo se follaba a mi compañera. Las sacudidas de Alejandro hacía estremecer al cuerpo de Andrea y ella gemía con cada una de ellas, yo escuchando sus gemidos más sacudía mi polla en mi mano. Alejandro sacó su polla del coño de Andrea y se corrió fuera. Fue cuando yo cogí el relevo y cogiéndola le metí mi polla suficientemente lubricada en su coñito, Alejandro cayó rendido sobre el césped mientras que yo me follaba a Andrea. Andrea tuvo un gran orgasmo y el cuerpo se le quedó flácido, yo la cogí de la cintura haciendo se tumbara sobre el césped su pierna abrazaron la cintura. Seguí follándomela. Los pechos le votaban, el pelo se le balanceaba y su boca no hacía más que resoplar por cada embestida que mi cuerpo le proporcionaba. Acabé corriéndome dentro de su coño. ne quité de encima suya y la dejé tumbada sobre la hierba a su cuerpo totalmente relajado con su chocho chorreando mi semen.
Alejandro se recuperó antes y sacó un cigarro para mi y otro para Andrea pero ella estaba más pallá que pacá yo me puse los calzoncillos y me senté.
De repente escuchamos nuestros nombre, Zaida se había despertado por lo que rápido nos vestimos, de hecho Andrea se vistió sin ponerse las bragas con las prisas. salimos de lo arbusto y vimos a Zaida junto al coche nos montamos y nos fuimos. A los pocos días encontré las bragas de Andrea en el asiento de atrás, ese fue su regalo por un polvo tan fantástico, supongo.

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Ana la compañera de mi hija

Me llamo Joel, tengo 45 años y tengo una hija llamada Julia. Mi niña va al Instituto y raro es el dí­a que no trae a una amiga a casa a jugar al ordenador o hacer deberes. Nunca habí­a prestado atención a sus amigas, pero una de las veces trajo a casa a una chica llamada Ana que me hizo fijarme en ella de lo buena que estaba. La chavala, de su edad, era preciosa de cara, con un pelo moreno largo que llamaba la atención y un cuerpo diez. Recuerdo que la primera vez que la vi me puse a cien.

La chica vestí­a un top marrón que marcaba sus pechos y una falda vaquera que ajustada le hací­a resaltar su culo. La estuve mirando de reojo toda la tarde, imaginándome que se ocultarí­a bajo sus ropas, mientras ellas estudiaban con el ordenador, y yo estaba en el salón con mi esposa viendo la tele.

Por la noche mi hija me pidió que si se podía quedar Ana a dormir y yo le dije que no había problema pero mi esposa me infirió diciendo que al día siguiente había instituto. Tras una larga negociación  Juia la convenció. luego mi esposa dijo que ella tenía guardia y que me quedaría solo con ellas, yo le repetí que no había problema. Mi hija me dió un abrazo y se marchó al despacho a decírselo a Ana.

Mi esposa al poco tiempo se marchó al hospital quedandome solo con las dos chicas. Me quedé dormido y al despertarme me encontré a las dos chicas bailando en el despacho. me levanté y me acerqué al despacho. Cuando vi a mi hija, y sobretodo a Ana, saltando haciendo que chocaran sus pechos y su ropa volará mostrando su ombligo y parte de sus piernas me quedé en estado de shock. Ella cuando notaron mi presencia pararon pero al momento mi hija me invitó a bailar con ella. Entré en el despacho y comencé a bailar con ella agarrandola de la mano, luego agarré Ana de la mano y también bailé con ella.

Cuando acabó la canción les dije que porque no nos íbamos al salón allí la acústica era mejor, la sala era más grande y además no molestamos al vecino con el cual limitamos por la pared con su dormitorio, ambas asistieron con la cabeza, antes de abandonar el despacho mi hija me pidió que le hiciera los gráficos del trabajo que estaban haciendo para el instituto. Los tres nos fuimos al salón y seguí bailando con las dos chicas, bueno si lo que yo hacía se podía llamar bailar. Julia se marchó del salón y me quedé bailando con Ana, la chica se movía como una diosa sensual insinuando  verticalmente lo que yo le quería hacer horizontalmente,

    ¿Sabe bailar salsa?.- me preguntó

    No.- respondí.

Ella me tomó de la mano y la puso en su cintura luego la otra manos la puse elevada posando su suave mano sobre la mía, adelantó su pierna metiendola entre la mía, y acercó su cuerpo al mío. me llegó su fragancia, olía a juventud, a deseo, a pecado… era un olor dulce, divina juventud.

Tras un  rato bailando con Ana apareció Julia con tres botellines de cruzcampo.

    ¿Puedo?, me preguntó mirándome fijamente, en cualquier otro momento le hubiera dicho que no pero es que toda mi cordura al igual que mi sangre estaba en medio de mis pantalones y asentí con la cabeza.

Una se la dió a Ana, otra a mí y otra se la empezó a beber ella.

Tras un rato bailando y cerca de tres botellines bebidos me senté en el sillón mientras que ambas amigas seguían bailando balanceando sus cuerpos jóvenes. Ana tomaba a mi hija de la cintura y mi hija la tomaba a ella juntando frente con frente y metiendo la pierna de una en medio de las piernas de la otra. Quizás algo normal entre amigas pero yo sentado viendo ese espectáculo me estaba poniendo cachondo por lo que me levanté del sillón y me fui al despacho sentándome en la silla que estaba delante del ordenador donde la mesa taparía mi erección y podría bajarla, la dos amigas se quedaron en el salón bailando mientras que yo realizaba los gráficos del trabajo.

Al rato llamaron a la puerta del despacho, cuando se abrió apareció la cara angelical de Ana.

    Julia se ha dormido en el sofá. abriendo la puerta un poco más pude ver a mi hija tirada en el sofá totalmente dormida. Me levanté y la cogí en brazos y la llevé a su cama dejándola dormida vestida con su ropa y apestando a cerveza, menos mal que su madre no se iba a enterar ya que hasta el mediodía no llegaría. Cuando salí de la habitación volviendo al despacho me encontré a Ana sentada en la silla mirando el ordenador. Me acerqué y vi que estaba mirando las gráficas que les había hecho.

    Están muy bien.- dijo ella levantándose de la silla del ordenador.

    Gracias.- dije yo sentándome en la silla.

    ¿ Me puedes enseñar a hacerla?.-

    Claro.- le respondí.

Los sillones que estaban en el despacho eran muy pesados para moverlos y no había sillas cerca así que Anna se quedó de pie.

Empecé a explicarle cómo se hacían, y la pobre chica se agachaba o se apoyaba en la mesa de forma incómoda así que me levanté para que ella se sentara pero ella no quería permitir que me levantara así que llegamos a un término medio. Ella se sentó sobre mi pierna derecha.

Sentada en mi pierna ella pasó su brazo por detrás mio y yo la cogí de la cintura. Le estuve explicando y ella  miraba a la pantalla y de vez en cuando me miraba a los ojos, yo miraba la pantalla, la miraba a la cara, sus ojos, sus labios carnoso y más de una vez y de dos miraba la raja que hacía su camiseta enseñando sus pechos o la longitud de su falda.

Una vez explicada la teoría le dije que ella hiciera una, quise levantarme pero ella giró un poco el cuerpo posando su culo cerca de polla y comenzó teclear en el ordenador. yo estaba detrás con las manos apoyadas en la mesa cuando ella se estiró para coger el ratón, su pecho cayó sobre mi mano, fue un segundo pero suficiente para que mi polla que estaba ya empalmada se terminará de empalmar y que en mi cabeza empezara a sonar una palabra. FOLLATELA!  

No sé si fue sin querer o queriendo pero la verdad es que no me importaba. Mi mujer no veía hasta mañana, mi hija estaba tan borracha que no se iba a despertar y tenía a una joven sobre mi pierna que estaba de muy buen ver así que comencé a intimar con ella.

–Eres una chica muy bella, lo sabes?- le dije, ella me vió y me dijo

-y usted don Joel es un hombre muy guapo y lindo!- me dijo.

    Seguro que tienes novio, verdad?- le dije

    Pues la verdad es que no.

    Eso no puede ser – la tomé de la cintura más fuerte apretándola contra mi cuerpo y mi otra mano empezó a acariciar su cara empezando por apartarle su pelo de su cara.- sobretodo con esos ojos, esa nariz y esos labios tan lindos.

Ella me miraba directamente pidiéndome con su  mirada que la besara, entonces tomándole de la barbilla con mi mano la acerqué hacia mi y tomándola por la cintura la bese, en los labios, por unos segundos, ella aceptó mi beso, y volví a besarla. Nuestras lenguas entraron en acción, fue un beso muy caliente.

La tomé de la cintura más fuertes y mis manos pusieron su piernas encima de las mías y empecé a acariciarlas subiendo su falda vaquera y descubriendo descaradamente sus nalgas, eran bien duras y bien formadas. Ella seguía respondiendo mis besos y no puso objeción alguna por tocarle sus trasero.

Metí mi mano dentro de su falda y arrastré su tanga por su piernas hasta llegar a sus pies, el cual cayó al suelo,  comencé a cariciar su culo, un culo precioso. luego besé sus pechos sobre la prenda y cuando creí­ oportuno le subi su top marrón dejándome ver su sostén, solté su sostén. Le quité los corchetes y aparecieron sus pechos. Sus pechos parecieron no notar que el sostén no estaba, pues seguían allí, redondos firmes y grandes eran blanquecinos con una aureola rosada. Dejé de besar su boca para meter mi cabeza en sus pechos. Chupé con ansia sus pechos hasta derretirme de placer mientras acariciaba su cuerpo tierno. Notaba como sus manos intentaban desnudarme así que empecé a desabrochar los botones de mi camisa. Sus suaves manos acariciaban mi pecho, jugaba con los pelo de mi pecho, yo mientras degustaba de sus pechos. Ana empezó a buscar mi polla y bajó la mano por mi barriga encontrados mi pantalón yo abrí el pantalón y ella con el paso de su mano en mi entrepierna abrió la cremallera, tomando con su mano mi polla  yo comencé a agarrarle los pechos y a chuparle los pezones hasta tener toda una teta suya en mi boca. Con la otra mano no dejaba de tocarle la otra. Mientras, ella se había apoderado de mi polla y se dedicaba a hacerme una paja con sus delicadas manos. Yo tenía la polla muy dura y los huevos muy cargados así que paré y le hice levantarse, fui a quitarme el pantalón pero ella me paró. Ella me terminó de bajar los pantalones y comenzó a chuparla. La chupa muy bien la hija de puta, lamia la cabeza de mi pene, luego se la metía entera, luego la sacaba y me lamia el glande e incluso pasaba su lengua lamiendo desde la base hasta el glande, la chica sabía hacer buenas mamadas de seguro que no era la primera que hacía.

No pude más y la tumbé sobre la mesa del despacho.Le quite su falda vaquera y nos besamos muchas veces de manera muy apasionada y muy lentamente empecé a acariciar de pie a cabeza, le bese su cuello muy suavemente, fui bajando lentamente a sus senos, y aún más abajo hasta sus entrepiernas, jamás había tenido tan cerca un coñito tan lindo, tan suave, tan limpio y tan excitante, no soporte mas y clave mi lengua hasta lo más profundo que pude de su virginal coño y empecé a sentir como fluían por mis mejillas todos esos jugos vaginales que brotaban desde lo más profundo de su abertura, escuchaba como música aquellos hermosos gemidos, un gemido que le producía mi incansable lengua al rozar sus rosados labios vaginales y su pequeño clítoris…
Era el momento ideal de la embestida, me preparé mi herramienta para su  estrecho coñito muy lentamente me incorporé, ella yacía de espaldas sobre sobre la mesa, le hice levantarse y tumbarse sobre la alfombra del despacho con la piernas totalmente abiertas, ofreciéndome a plenitud lo más puro de su ser … su virginidad, con mi verga lista comencé a acariciar su entrepiernas y cada vez que la pasaba por su rajita sin pelos, notaba como se estremecía todo su cuerpo, indicándose el momento justo para la penetración, poco a poco fui colocando mi palo entre sus piernas sin dejar de besar su boca y mirarle a la cara, esa cara de placer que me ponía la muy puta, sentí como poco a poco, milímetro a milímetro avanzaba mi verga por su canal extremadamente lubricado, por todos sus jugos naturales, la sensación era indescriptible, el placer inexplicable, con su coñito bañado en su propio jugo, la suavidad de sus paredes, la estrechez de su interior, y el dulce sonido que producían para mis oídos sus gemidos, así fui avanzando hasta lograr que toda mi polla estuviera dentro, cada uno de mis 20 centímetros de palo. Así fue pasando el tiempo ya no había marcha atrás, hace rato que mi verga se paseaba, entrando y saliendo sin mayor problema de su coño… Sus gemidos dejaron de ser leves para convertirse en gritos de placer con cada uno de los orgasmos que iba alcanzando… hasta que llegó mi momento máximo, quise explotar dentro de ella, pero no estábamos usando ningún tipo de protección, así que saque mi palo y lo apunte a su cara, ella instintivamente y sin dudarlo se metió casi en su totalidad mi enorme polla en la boca y con un ritmo desbocado empezó a chupármela y casi inmediatamente empezaron a salir chorros de semen de mi verga, hasta llenar toda su boca al punto que corría por sus mejillas y goteaba en su pecho…. La verdad fue una experiencia increíble, hay que sentirla para poder conocerla porque no existen palabras para describirla… Ana hizo más visitas a mi casa pero ninguna tan apoteósica como esa.

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Mamada de mi alumna en público

La historia que voy a contar sucedió en la cena de graduación de una escuela de jóvenes damas en la que estuve haciendo una sustitución. Estuve dándole el último cuatrimestre latin.
Estas chicas ya se graduaron, pasaban de niñas a mujeres.Entre estas chicas se encontraba Erika que era una chica delgada con pelo largo rojizo, su piel era blanca llena de lunares, con unos pechos y un trasero muy voluptuoso. Tenía un cuerpazo y además le gustaba lucir su cuerpo, aunque llevara el mismo uniforme que el resto, ella por su cuerpo lo lucía con estilo.
En la cena llevaba un vestido color coral compuesto por un escote que dejaba ver más de lo que ocultaba y una falda que dejaba ver más pierna que la falda del uniforme.Me senté en la mesa junto con los profesores, ella estaba sentada a tres mesa, desde mi puesto podía verla reir y hablar con el resto de sus compañeras.
Cuando acabó la cena nos fuimos a una discoteca que estaba cerca del restaurante llamada “ Louisiana” , estuve en la barra hablando con el profesor de geografía mientras que con el rabillo del ojo veía como bailaba con dos compañeras haciendo un sandwich lésbico poniendo palote a todos los muchachos del local mientras que se ponían ciega a cubatas. La discoteca estaba llena no cabía ni un alfiler. Ella con sus amigas seguía bebiendo, el profesor de geografía se había ido y estaba solo en la barra bebiendo un whisky de 12 años en una esquina junto a una columna.
Siguió pasando la noche y la perdí de vista cuando sentí un golpe en la espalda, al darme la vuelta me encontré a Erika, medio borrachuza.

– Perdón.- Dijo ella
– No hay perdón. – Le respondí
– Señor Templans, buenas noches.- Dijo ella
– Buenas, ¿ Cómo te lo estás pasando?.
– Bien
– Me alegro, ¿te puedo invitar a una copa?
– Claro, yo tomaré un capitán Caribe con Cola.
– Dos capitán Caribe con Cola, por favor. – le dije al camarero
En seguida vino el camarero con las dos copas, nosotros estuvimos hablando de esto y de lo otro hasta que le dije algo que siempre había pensado.
– Déjame que te dé un consejo de estética, sobre tu cabello. Recojete el pelo, despeja la nunca.
– ¿Quiere que me recoja el pelo?
– Si, por favor. lo haría yo pero el resto de gente que finge que no nos están mirando pensarán que estamos liados o que hemos echado un polvo.
– vale.

Erika se recogió el pelo con una mano dejando al descubierto sus hombros.

– Me encanta acertar – le dije, ella se rió con su sonrisa social, le hice acercarse a un espejo que estaba detrás de la columna y me puse detrás suya.
– Es un presagio. Debes cortarte el pelo.
– ¿Lo dice enserio?
– Los hombros de una mujer son la fachada de su encanto.- le dije echando le mi aliento en su nuca.- y su cuello, si es atrevida tiene el misterio de una ciudad fronteriza una tierra sin dueño, donde combaten la mente y el cuerpo – le dije marcando la mente con mi dedo en su cabeza y el cuerpo posando mi mano en su esternón cerca de su pecho – además resaltará tu cuerpo, sobretodo con este vestido. con el cual estas guapisima.
– Mi madre dice que me queda muy ceñido, ¿usted lo cree? – me alejé de su lado y miré su cuerpo de arriba abajo entreteniendo en sus curvas, y luego la miré a lo ojos a través del espejo y le dije al oido.
– Estas guapisima.- agarrandola de la cintura le dí la vuelta pegando su cuerpo al mío, pegando mi paquete a su cuerpo.Comencé a bajar las manos por su cintura cogiéndole su redondeado trasero. Acerqué mi boca a sus labios. Comencé a besarla.
Ella al principio se quedó algo cortada pero comenzó a participar en el beso. nuestras lenguas se tocaban y se humedecía, había perdido la cabeza y me estaba besando con una alumna.Mi polla estaba erecta dentro mis pantalones y dejé de besarla.
Ella me miró fijamente y yo guié una de sus manos en mi paquete, ella cogió mi polla por encima de mis pantalones y abrió mi cremallera. Sacó mi polla, mirándome a los ojos me dijo “ ahora vengo” y empezó a acariciar su cara con mi polla.
Miré alrededor, la discoteca estaba llena y oscura aunque había varios destellos de luz, la columna nos cubría. Mi alumna me había sacado mi polla de mis pantalones y se la estaba restregando por la cara.
Comenzó a besarla y pasarle la lengua sobre la punta mientras que con sus dedos jugaba con mis testículos, acariciandolo y estrujandolos. Tras un largo rato besando mi polla empezó a metersela en su boca succionandola, yo puse una mano en la barra para no caerme y otra encima de su cabeza para que se introdujera más mi polla en su boca. Ella tenía en su boca mis 20 cm de polla y aún podía mover la cabeza a los lados como si estuviera exprimiendo mi polla. Mi excitación era muy grande y le puse las dos manos en la cabeza y comencé a empujar para meterle la polla más violentamente y más rápido, su nariz chocaba contra mís pelos, ella me seguía el juego consiguiendo así que me corriera dentro de su boca, en lo más profundo. A ella le sorprendió pero luego comenzó a chupar todo líquido blanquecino que salía de mi polla.
Guardó mi polla dentro de mis calzoncillos, luego subió la cremallera y se levantó.

– Gracias – dijo ella lamiéndose y tragandose los resto de semen que le quedaban en los labios, cogiendo su copa y dando un sorbo se marchó a bailar con su amigas.

A los pocos días vino a visitarme, venía con el pelo corto y una camiseta de licra ajustada con tirantes negra que dejaba ver su sujetador negro y una falda corta que dejaba ver que no llevaba bragas sino tanga y bajando por sus largas piernas unos zapatos con algo de tacón. Entró en el despacho cerrando el pestillo tras ella, se quitó los zapatos y… esa es otra historia que os contaré en otro momento.

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