Consolando a una jugadora

Esta historia comienza con mi amigo y compañero Zacarías que se tuvo que operar de la rodilla, para no dejar tirado al equipo que entrenaba me pidió si podía estar con él de segundo entrenador, yo acepté.

Él era entrenador de Volleyball, ambos habíamos jugado cuando éramos universitarios además ambos éramos federados por lo que de VolleyBall entendemos un huevo. El se encargaba de diseñar el entrenamiento me lo mandaba el día antes yo preparaba el material y llevaba a entrenamiento. Llevaba unas semanas entrenando al equipo compuesto por 16 chicas cuando un día vi a Sonia nuestra mejor colocadora algo despistada. Cuando acabó el entrenamiento antes de que se fuera al vestuario a cambiarse la paré y estuve hablando con ella de lo que le pasaba, ella aguardó que todas sus compañeras estuvieran en el vestuario para no ser escuchada por el resto y me estuvo contando que tenía problemas en casa que sus padres se estaban peleando y que eso le afectaba, yo le propuse que desconectara un poco que si ella quería la invitaba a cenar, ella aceptó dándome un abrazo, no sé lo que fue pero al sentir sus pechos contra mi pecho me dió un respingón el cuerpo. “ Duchate y cambiate y nos vamos a cenar, ok?”, ella se fue al vestuario y yo me fuí a recoger los balones, la red y los postes para dejarlo todo recogido para el día siguiente luego me metí en la ducha, una ducha rápida, me vestí y cuando salí me encontré a Sonia con sus zapatillas rojas, con falda roja de algodón que le llegaba hasta las rodillas una camiseta blanca que dejaba ver sus sujetador blanco con dibujos de conejitos y su pelo mojado aún recogido en una cola con su maleta de Betty boop a la espalda, todas sus compañeras se habían ido e incluso su amiga del alma Patricia. Le cogí la maleta para llevarla y mientras caminábamos juntos le pregunté.

– ¿ Donde te apetece ir?
– No sé me da igual
– ¿ qué te parece a los cien montaditos?
– vale.

Nos montamos en el coche, el cual la falda roja de algodón se subió un poco acostumbrado a verla con el pantaloncito corto del equipamiento no era raro verle la piernas pero quizás el hecho de que al final de esas piernas estaban sus bragas y debajo su coñito de 18 años daba un poco de morbo y más cuando el cinturón de seguridad cruzaba por en medio de sus pechos resaltandolos. En el viaje evitaba en la medida de lo posible tener eso pensamientos pero no se me iba de la cabeza, es más me venían imágenes de su culo redondeado en los entrenamiento, mentiría si no dijera que no se me había ido la mirada a su trasero cuando entrenaba bueno a su trasero y a las del resto sobre todo al trasero de patricia que era quien tenía el trasero más redondo y bien formado aunque el de Sonia no tenía nada que envidiarle. Llegamos a bar y aparcamos cerca de la terraza. Nos sentamos en una de esas mesas altas con dos taburetes, rápidamente vimos la carta y dejando a Sonia en la mesa fui a la barra a pedir. En el primer viaje llevé la bebida una coca cola light para Sonia y un tubo de cerveza para mí luego me llamaron por el megáfono y recogía un montadito de palometa para Sonia y una montadito de Tortilla para mía, al poco tiempo volvieron a llamarme para ir a la barra a recoger otros dos montaditos uno de queso viejo y otro de york y queso. Sonia en vez de ponerse en el otro lado de la mesa se puso a mi lado a comerse el montadito de pie una vez terminado Sonia vió mi vaso vacío y me dijo si quería otra cerveza yo asentí y se fue corriendo a la barra a pedirme otra cerveza. cuando volvió con una sonrisa de oreja a oreja la cogi y le dí un abrazo y un beso en la frente, luego dejé de abrazarla, aunque era mayo estaba refrescando y el cuerpo de Sonia lo estaba notando.
– ¿ tienes frió?
– no
– ¿ en serio?
– Bueno un poco.
– ven aquí

ella se acercó a mi y yo la abrace por detrás cubriendo su cuerpo con el mio poniendo mi cabeza en su hombro y mis brazos en su ombligo, el olor que desprendía era embriagador y las imágenes de su trasero junto con la de sus pechos se vieron a mi mente. Rápidamente me acabé la cerveza y pagué la cuenta, con Sonia agarrada a mi cintura y yo a la de ella, así caminamos hasta el coche donde nos separamos y cada uno entró por su puerta.

En el camino a su casa no dejaba de pensar en sus pechos y en ese culito tan redondo que tenía, ni en la fragancia de su pelo. Llegamos a un semáforo en rojo y nos paramos, le hice una visual su falda roja se había subido más que antes, su pechos estaban mostrando su pezones supongo que a causa del frío y sumándole la presión que ejercía el cinturón sobre sus pechos , y se había echado el pelo para su derecha dejando me ver su hermoso rostro. Cuando llegamos a su calle en la puerta de su bloque paramos era una calle poco transitado, ella se quitó el cinturón de seguridad y me dio un beso en la mejilla y cuando me iba a dar otro beso en la otra mejilla mi reflejo giraron la cabeza y me dio el beso en los labios. ambos nos quedamos callados pero al segundo reaccioné

– lo siento
– nada,.. nada – dijo ella pausadamente

abrió la puerta del auto para bajarse cuando la tomé del brazo izquierdo y la besé otra vez, al principio no hizo ningún gesto es mas estaba tensa pero al momento se relajó y su lengua y la mía empezaron a rozarse, luego mi boca quería comerse a su boca y viceversa mis manos pasaron de su brazo a su cintura acariciando en el paso su pecho, entonces escuchamos un coche pitar miré y había un coche detrás y la puerta de mi coche estaba medio abierta.

– Cierra que nos vamos,- le dije.

Cerró la puerta y yo aceleré el coche para salir pitando de allí. Al poco de tiempo conduciendo llegamos al aparcamiento de la cartuja, lugar donde la gente va para… eso.
Apagué las luces y apagué motor. Sonia estaba entrance.

– Sonia, ¿estás segura de que quieres hacer eso?
– Si.

dicho esto posé una mano en su cintura y otra en su cara. volví a meter mi lengua a en su boca, con las dos manos en sus cintura le subí la camiseta y dejé al descubierto su sujetador de conejos el cual desabroché en un instante dejando al aire sus pechos blancos como la leche. Mientras seguía besándola tiré de su falda hacia abajo dejando al descubierto sus bragas blancas. dejé de besarla para bajarle las bragas hasta sus botines rojos y sacarlas de entre sus piernas cuando me estaba acercando a su cuerpo ella me miró con cara de asustada y me dijo

– Soy virgen.
– No te preocupes, no vamos a hacer nada que no quieras.

Bajé mi cara hasta su coño y empecé a lamerlo de arriba a abajo cosa que le provocaba pequeños orgasmos. cuando llevaba un rato comiéndole el coño me bajé el pantalón y saqué mi polla, la cara de Sonia fue de asombro creo que nunca había visto una polla, luego me confesó que sí pero no tan gorda.Con saliva humedecí mi polla y me puse un condón antes de meterla por su chochito, ella no hacía más que jadear hasta que mi polla le rompio el himen cosa que le causó dolor pero ya se había roto la barrera ahora ya estaba lista para disfrutar del sexo. Mi cuerpo era más grande que el suyo así que pronto le dije que se pusiera arriba para no aplastarla, mientras mi polla la penetraba mi boca daba cuenta de sus pechos cabían cada uno en mi boca cosa que le gustaba a ella cuando lo tenía dentro de mi boca y lo mordía. Creo que esa noche tuvo su primer orgasmo y también tuvo dos más antes que me corriera.

Ambos quedamos rendidos en el asiento del copiloto ella con solo sus botines rojos con calcetines blancos encima mío y yo con mi pantalón por los tobillos y descamisado. Una vez recuperados la devolvía casa de sus padres y yo volví a la mía.

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Con Mi hermana Pequeña

Esta historia pasó el sábado pasado estaba  paseando por mi casa yendo al baño, mi padre estaba trabajando, mi madre se había ido a la compra y mi hermana estaba estudiando en su habitación cuando me entraron ganas de ir al baño  y cuando al abrir la puerta del cuarto de baño me encontré a mi hermana pequeña de 19 añitos en la bañera metida, totalmente desnuda y dormida. A lo que mi reflejo fue irme y cerrar la puerta pero al decir ” lo siento” y antes de que la puerta se cerrar y  no haber escuchado su voz, me dió a entender que estaba sopa y algo en mí se encendió,  así que entré despacio cerrando la puerta tras de mí.

La bañera tenía poca espuma, así que pude ver el cuerpo de mi hermanita totalmente desnuda, podía ver toda su piel blanca y sus pechos aún pequeños pero se les podía dar un bocado luego fijé mi vista en su coñito, rosado. Caminé un poco hasta ponerme de rodillas frente a la bañera, metí la mano en el agua con mucho cuidado introduje un dedo en su coño. Ella seguía dormida pero sentía como mi dedo estaba entrando en su coño ya que cambió la cara. Me volví más osado y con la otra mano metiéndola bajo el agua le empecé a acariciar un pecho, fue cuando ella tras un rato acariciando ese pezón que se había puesto erecto se despertó entonces puso cara de asustada yo le puse un dedo de la mano que estaba en su pecho en la boca para que no dijera nada mientras que con el otro seguía acariciando su coño. Ella al rato se relajó y empezó a chuparme el dedo que estaba sobre sus labios y con su mano izquierda buscaba mi polla cogiendola por encima de mis calzonas. Bajé mi mano hacia sus pechos para volver a tocarlos, ella se incorporó para acercar su boca a la mía pero escuchamos la puerta abrirse y a nuestra madre llamarnos para que le ayudaramos con la compra, saqué mis manos del agua y salí del cuarto de baño lo más rápido que pude, fui a mi dormitorio a cambiar me las calzonas mojadas por la mano de mi hermana y baje las escalera para ayudar a mi madre con la compra, para ese momento mi erección , no sé si por el susto o por la velocidad se había bajado.

–    ¿ porque has tardado tanto?, ¿ ¿Qué estabas haciendo?

–    Estaba estudiando – dije mientras miraba arriba de las escaleras de la casa, donde estaba el cuarto de baño, y al pie estaba mi hermana cubierta con una toalla blanca.

–    Me visto y te ayudo a deshacer la compra, mamá – dijo mi hermana.

El resto del día lo pasé en mi habitación y no podía sacarme de mi cabeza la situación que había vivido por la mañana con mi hermana en el baño, su cuerpo desnudo, lo suave de sus manos sobre mi polla, pensaba la forma de terminar lo que habíamos empezado pero con mi madre en la casa era muy difícil. A la hora de comer ya estaba mi padre por lo que la cosa se volvió más complicada, estuvimos almorzando los cuatro en el salón mientras que veíamos la tele bueno más bien mis padre veían la tele yo miraba hacia delante hacía los bultos que sobre salían de la camiseta de mi hermana, los bultos de sus pechos y no se había puesto sujetador por lo que si te fijabas bien podía ver la marca de su pezones, ella colocó su pie en mi entrepierna mi polla volvió a crecer. A la hora de la siesta mi hermana y mi madre se pusieron a ver una telenovela y yo tenía cita con mi padre para jugar al tenis por la tarde así que esperé a la noche para atacar pero mis padres se quedaron en casa y mi hermana salió con las amigas.

El domingo por la mañana me levanté temprano había desechado la idea de atacar pero estando yo preparándome el desayuno apareció mi hermana vestida con una braguitas verde militar y una camiseta que dejaba ver su ombligo, ella se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y me dijo al oído.

–    Buenos días.- susurrándome lo.

–    Buenos – le dije volviendo la cara y dándole un pico en sus labios, ella no se inmuto es más me devolvio el beso luego ella cogió las tostadas que había hecho y la empezó a untar con mantequilla yo me puse detrás suya pegando mi polla erecta entre sus nalgas, y cogiendola de la cintura le dije “ tenemos que acabar lo de ayer “ ella volviendo la cara hacia mi me dijo “siii”, escuchamos pasos y nos separamos. Ella se fue a la mesa y yo seguí haciendo tostadas.

Pasamos el día en la piscina de mi casa en familia yo con mis gafas de sol viendo como ella lucía su cuerpo bajo el bikini.

Al día siguiente era lunes y estaba en la universidad cuando recibí un mensaje, con un foto, “ Ven a buscarme “ la foto era del coño de mi hermana. Tomé la moto y fui hasta su instituto ella me esperaba en la puerta, con su falda de cuadros y su camisa blanca de uniforme,

–  ¿ Cómo te has escapado?

– Le he dicho que me dolía la barriga por la regla

Le dí el casco, ella se subió me cogio de la cintura y nos fuimos a casa. Cuando llegamos abrí la cancela, nuestra madre estaba trabajando y nuestro padre también. Cruzamos la puerta y dejando nuestras maletas en el suelo de la entrada,  la cogí en brazos y la llevé a mi habitación mientras nos besabamos.

Nada más llegar nos empezamos a besar con mucha lengua, mucha lujuria, mucha saliva. Nos desvestimos a lo loco su falda se desabrochó con soltura mi pantalón también , mi camiseta voló por mi habitación al igual que su camisa, las manos para manosearnos no eran suficiente. Tomé sus pechos, su culo, le toque el coño por encima de su tanguita. No podía creer que mi hermanita fuera tan puta. Mi pene fue masturbado varias veces por ambas manos de mi hermana, que bien hacía las pajas. Era increíble mi hermana me estaba haciendo una paja con su manitas mientras que yo le comía la boca y mis manos daban cuenta de sus pechos Increíble pero cierto.

Paramos un segundo y nos miramos a los ojos y ella me dijo:

“Guauuu, Oliver, no lo puedo creer que estemos haciendo esto.”

Y le quité sus bragas y su sujetador luego me quité mis boxers quedándonos los dos desnudos completamente. La tire sobre la cama, ella abrió su piernas. Le meti mi polla lentamente en su agujerito. Le puse las manos en la cabecera de la cama. Y empecé a meterle la polla dentro de su coño con un bombeo, muy lentamente, disfrutando de cada embestida.

Notaba que ella estaba disfrutando y que cada embestida, su cuerpo se estremeció  no queria dejar de follarmela pero la excitación era muy grande. Mientras, nos besábamos, más lentamente que antes, con mucha más lengua.

La penetre un buen rato, cada vez más fuerte sus gritos era también cada vez más fuertes. Su cara se iba transformando en lujuria. Gemia muchisimo y muy fuerte. Se corrio un par de veces, hasta una en la que soltó un gran grito. Habia tenido su primer orgasmo.

Paré unos segundos entonces ella me miró y se dio cuenta que yo no había terminado aún.  ella miró y me dijo “Acostate que te hago llegar”. le hice caso y ella se puso encima mía y comenzó a besar mi polla con su jugos, le dije que se diera la vuelta y así lo hizo y metí mi cara entre sus piernas. Lami sus labios vaginales, le metí la lengua en su almejita . Ella no dejó de chupar ni de pasar la lengua por mi polla hasta que me corrí, no recuerdo haber echado tanta leche como ese día.
Se tumbó a mi lado, nos miramos. Estuvimos besandonos durante un largo rato. Tuvimos más encuentros pero eso os lo contaré en otros relatos.

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Andrea, la escort de la hipoteca VII -El marido de Lena

 Lena o la perversión de una esposa (continuación).- Anselmo, el cornudo de la escort.

Como ejercicio de fin de curso, Ofelia programó una orgía. Decretó zafarrancho general y convocó a todo el mujerío de la Agencia, alumnas, escorts en ejercicio y hasta monitoras y profesoras. Ella misma quedó movilizada como maestra de ceremonias. Para la parte masculina hubo llamadas individuales a los clientes de más respeto y además hubo convocatoria general publicitada en la página web de la Agencia. En total hubo una treintena de solicitudes admitidas, con pago adelantado, y quedaron muchísimas demandas sin atender, por falta de chicas suficientes; aún así, resultaron más de dos clientes por escort. Lena, pese a las intensas experiencias de burdel, estaba preocupada ¿cómo afectaría el desmadre generalizado a su comportamiento histérico?

La cosa se montó por todo lo alto. Las chicas se vistieron –por poco tiempo- con la colección prestada a la Agencia con la que, en su día, habían desfilado Andrea y compañeras; los caballeros, de etiqueta para cocktail, y tanto ellas como ellos enmascarados con barrocos antifaces venecianos. Se dispuso un buffet muy generoso de canapés y vinos espumosos y los invitados departieron con las elegantes señoritas formando grupitos en que las conversaciones fueron rápidamente subiendo de tono y el lenguaje fue haciéndose más y más procaz. Al tiempo, según el ambiente se caldeaba, las elegantes vestiduras empezaron a estar de más y los caballeros más audaces –y casi todos lo eran- instaban a las damiselas a liberarse de ellas, cosa a la que ellas accedían sin remilgos, ayudadas por las manos impacientes de los sátiros de esmoquin. Hubo un revuelo de camareras que ponían rápidamente a salvo los costosos vestidos, mientras las escorts quedaban con las hermosas carnes a la vista tan solo, más que cubiertas, enjaezadas con exiguos tangas, y bustiers o pezoneras-abundaban en estas prendas los colores negros, seguidos a distancia por los rojos muy vivos o malvas-, más los antifaces. Lena se presentaba con un mínimo taparrabos-que ni esto conseguía-formado por tres cordones negros, gruesos, trenzados que por delante sujetaban un triángulo que apenas ocultaba la mitad del pubis y dejaba entrever el arranque hermosísimo de la abertura de la vagina, y por detrás se enganchaban mediante anillos en una pieza dorada que venía a caer sobre el final de la rabadilla, exactamente bajo el tatuaje Warhol que señalaba la zona erógena. Completaban su erótico desnudo pezoneras también negras con colgante, antifaz pardo con festones dorados y pluma roja, alzada, y peluca larga hasta la espalda de color castaño. Andrea vestía un tanga semejante, sostén cumplido negro y medias negras musleras, y se adornaba con piercing de ombligo, antifaz azul claro, labrado en oro, con pluma negra alzada, y su pelo rubio natural, muy corto.

Una vez semi-desnudas las escorts, la lujuria ascendió como la espuma y la orgía estalló por encima de respetos y pudores, por lo demás bastante escasos. Cada cual eligió rápidamente pareja de entre las que tenía más a mano y la mano-las manos- se aplicaron al magreo, las lenguas al lameton y las bocas al beso, y, como la demanda doblaba a la oferta, cada moza fue solicitada como mínimo por dos caballeros al tiempo. Alguno pretendió llevarse a su elegida a un reservado, pero, aparte de que el tercero en discordia habría de seguirlos allá, el procedimiento suponía una pérdida de tiempo, en previsión, la Agencia había cubierto los suelos del salón y zonas limítrofes con gruesas alfombras, protegidas con una fino cobertor impermeable, y la mayoría se hacinó sobre ese lecho corrido elemental. Los tangas y los sostenes volaron como palomas hasta las manos de las camareras, así como las vestiduras de los clientes y allí fue del rebullir de cuerpos como en alguna escena dantesca … Otras camareras pasaron repartiendo unas bolsitas con cordón para colgar del cuellos de las chicas: contenían provisión de condones, aceite lubricante y toallitas húmedas para la higiene. Y el mundo de la orgía se puso en marcha, estaban tan hacinados que la promiscuidad era inevitable, cada una ni sabía con quienes se lo estaba haciendo en el momento; además, la actividad de cada pareja o grupo estimulaba o excitaba a los circundantes. Lena y Andrea, fogosas y fuertes, no tenían problemas y eran de las más solicitadas; la primera fue contando lo de sus zonas, y estimularlas se convirtió en el deporte favorito de muchos clientes, y los rugidos de ninfómana posesa de la Leona fue una de las curiosidades e incentivos de aquella panda de salidos. Hasta que al grito de “¡fuera caretas!” hubo un despelote de máscaras volando por los aires, y ya sin disimulos –quien lo pensara- se encontró cara a cara, o peor, con un familiar.

-Camila, por Dios, ¿qué haces tú aquí?

-Shshshshshshshshshshsh, tito Bartolo. Aquí soy Lena. Pues mira, estoy de cachondeo ¿por qué no habría de estarlo? Y de terapia – era un tío carnal de su marido, Bartolomé R., un sesentón con fama de putero-. ¿Y tú, sinvergüenza?

-Pues en mí ya es sabido: me gustan un montón estas zarabandas, que en los hombres son, eso, pecadillos. Pero en una mujer de buena familia, y casada, y ¡frígida!, Camila o Lena o como quieras … ¿Qué dice Anselmo?

-Está al tanto; me trajo a un sexólogo de aquí, que me está curando de lo que dices: me ha quitado el tapón y ¡¡¡puf!!!, como de un botellón de cava, ha brotado todo el fuego acumulado, ya verás. Oye, pero aquí no hemos venido a charlar ¿te apetece un sorbito de sobrina cachonda? ¿te van unos cuernos al sobrino o me busco otro tío?

-Mujer, apetecerme me apetece, siempre me apeteciste, pero mi sobrino …

-A tu sobrino que le vayan dando; él me metió aquí, un par de cuernos más qué más le ha de dar. Anda, muérdeme en las orejas y verás lo que es bueno.

Lo hizo, y la leona rebulló en Lena. Rugió, lo derribó sobre la alfombra, lo encondonó, lo lubricó, se le montó encima, inmoló su vagina sobre el enhiesto pitón y lo folló salvajemente entre aullidos. No llegó a acabar del todo; alguien que quería lo mismo se hizo con ella y la empaló en su verga. Y así continuó un desmadre continuado: coitos, felaciones, enculadas, cubanas y hasta pajas hasta las tantas de la madrugada …

La tarde siguiente a la de la orgía, Anselmo, el marido de Camila (Lena), se presentó en recepción de la Agencia Friné y preguntó por su esposa, por Camila.

-¿Camila? No, no. Como Camila no figura ninguna –dijo la recepcionista -, pero ya sabe que ellas toman aquí un nombre, digamos …, “de guerra”. ¿No conoce el nombre de escort de Camila?

-No, pero aquí tiene que haber quien conozca los dos nombres …

-Sí, por supuesto, Ofelia, la gobernanta, pero tendrá que aguardar quince o veinte minutos porque está en un asunto inaplazable. Ahora bien ¿conoce usted bien el aspecto de la señorita que busca?

-¿No la voy a conocer? Es mi esposa.

-¿Su esposa? Supongo que usted está … supongo que sabe …

-Sí sé, señorita, sí sé. Estoy al tanto.

-Ah, entonces lo más fácil es que la busque por el salón, la tendrá por la barra de la cafetería captando clientes, o quizá esté prestando algún servicio. La encontrará quizá algo “cambiada” – advirtió con una pícara sonrisa cómplice – el “oficio” transforma bastante a las chicas, pero si es su esposa sin duda la intuición del “cariño” lo guiará.

En el salón Anselmo vio a cuatro mujeres que alternaban con clientes. Todas iban muy ligeras de ropa por no decir semidesnudas: no más de un tanga, y encima una combinación totalmente transparente. No obstante la búsqueda no iba a ser sencilla debido al maquillaje, que constituía una verdadera máscara, rematado por aparatosas pelucas de fantasía. Descartó a dos de ellas: una, demasiado alta y la otra, entradita en carnes, pese a su juventud. Y probó con las otras. En primer lugar con una que sería de la misma talla, y el pelo castaño se le asemejaba.

-¿Camila?

-No soy Camila, tío, soy Susan, pero seguro que follo mejor que la que buscas ¿no te valgo? Toca, toca.

-Perdona, perdona.

La segunda, también en tanga y pezoneras, peluca rosa fluorescente, maquillaje de camuflaje y lentillas azul celeste, entre carcajadas, coqueteaba con un cliente al que tenía embelesado. Anselmo se dirigió a ella, arrollador y soberbio como solía, e ignorando al cliente en ciernes.

-¿Camila?

-¡Camila! Nunca oí hablar de ninguna Camila ni ese es nombre para una escort. Te imaginas, Federico: ¡Camila, Camila! Ven aquí que te toque el chichi. ¡Jajaja! No, tío, yo me llamo Lena … para lo que gustes, galán, … por cincuenta pavos.

-Perdón.

Anselmo tomaba el camino de recepción cuando oyó que lo llamaban.

-Anda, ven p’acá, Anselmo. ¿No conoces ya a tu nena?

-No me gusta que me vacilen, Lena o como te llamen.

-¡Ah, cariño! Me alegro de verte. Mira: aquí Federico, mi cliente de turno. Federico: aquí Anselmo, el cabrón de mi marido.

-¡¡¡CAMILA!!!

-¿Camila? Ya te he dicho que aquí no conozco nadie que se llame así. A ver si te estás refiriendo a otra chica. Yo me llamo Lena.

-Pues bien, Lena. No consiento que me faltes al respeto, y menos en presencia de extraños.

-Si no te insulto, amor, lo digo en sentido propio, en buen castellano. Tú me querías puta, y soy tan puta que ni me conoces: unos noventa tíos me he pasado por la piedra en quince días, y tan fresca, lo que eleva la cuenta a unos ciento o ciento diez polvos, porque muchos repiten. Y el lenguaje de las putas, que ya ves como voy asimilando, es siempre muy directo. Y llamamos al pan, pan, y al marido de una puta, cabrón o cornudo.

-Bueno, yo también voy a ser muy directo: quiero ver en qué me he gastado el dinero. Vamos a un reservado que te voy a follar a modo, a ver lo que ha aprendido la puta de mi esposa.

-Con mucho gusto, corazón, pero dentro de un orden: las putas somos muy respetuosas con los clientes. Mira, primero está aquí Federico, luego me ha pedido vez Antonio, aquel señor bajito del fondo, y luego, si quieres, puedes venir tú; pagando, claro, que eso es lo más sagrado. Solo 50 euros el polvo, que soy novata – aunque estoy segura, y me lo dicen todos, que valgo mucho más-. Mientras tanto te vas entreteniendo con alguna compañera o te vas a una cabina de “voyeur” junto a la 237 y te haces una paja mientras ves como se folla a tu santa este encanto de Federico.

-PERO, ¿QUÉ COÑO? CAMILA, ¡¡¡VAMOS YA!!!

-¿Has visto, Federico? ¡Se quiere colar! Y no soy Camila, y no me levantes la voz. En casa, cuando vuelva – si vuelvo, porque si vas a estar tan borde allí te quedas- serás el amo; aquí eres un cliente más y guardas el turno y pagas. Es lo justo ¿a que sí, Federico, mon petit chou-chou?

-¿Será golfa? Ahora mismo coges todas tus cosas y te vienes conmigo a casa. ¡¡¡VIVO!!!

-¡¡Ah, no!! Me faltan aún quince días de prácticas para fijar bien las técnicas, e incluso estoy considerando seguir los cinco meses de burdel o calle que siguen las demás escorts de esta agencia. La verdad es que este proyecto me complace, me entusiasma, me subyuga. A mí, que antes de llegar aquí no había tenido en la vida ni un orgasmo, y ahora tengo uno por polvo, hasta con el más insignificante … No sé … más adelante …, pero por ahora aquí me quedo.

-¿Estás loca? ¡¡¡VAMOS!!! – y la agarraba por el brazo intentando arrastrarla contra su voluntad.

-NO QUIERO IRME. ¡¡¡SOCORRO, SEGURIDAD!!!

Dos macizos vigilantes se movilizaron desde el fondo del salón. Y de la oficina acudieron presurosamente, Ofelia y Andrea. Los vigilantes libraron a Lena de Anselmo. Ofelia intervino.

-Pero ¿qué pasa aquí?¿Qué son estos gritos y forcejeos? Señor F. ¿qué pretende?

-Sucede que nuestro contrato ha terminado y pretendo reintegrar a mi esposa al domicilio conyugal. Sucede que no estoy de acuerdo con el resultado de nuestro contrato y quiero que me devuelvan mi dinero.

-Vayamos por partes: el contrato que yo sepa no ha terminado; el director del mismo, el doctor Lotario G., no me ha informado de tal cosa, por el contrario, su último informe dice que aunque la aspirante Lena, aquí presente, también conocida como Camila F., su esposa, sigue con mucho aprovechamiento las clases teóricas y prácticas de su formación, de hecho es de las alumnas más aventajadas, aún necesita como mínimo quince días más para poderla acreditar como escort. Así que, si lo que quiere usted es finalizar prematuramente el contrato, le reconozco ese derecho, pero comprenderá que, no habiendo incumplido la Agencia que regento ninguno de los términos del mismo, no ha lugar a devolver toda ni en parte la fianza. Y vayamos al sujeto de este contrato: Camila (Lena). Lena, querida, ¿tienes queja del trato y la enseñanza que se te está dando?¿consideras o no que ha ido dirigida en términos correctos a formarte como escort?

-Desde luego. Estoy muy satisfecha de la enseñanza y el trato recibidos y considero que, de hecho, salvo el perfeccionamiento y la práctica, que dependen más de mí y de mi capacidad de asimilación que de la Agencia, ya soy prácticamente una escort, y estoy satisfecha de ello. Lo que no quita para aspirar a completar el ciclo no solo en la quincena que queda sino en los cinco meses siguientes.

-En tal caso, y bajo tu responsabilidad de mujer mayor de edad, ¿deseas o no volver a tu domicilio conyugal en este mismo momento, como pretende tu marido, don Anselmo F.?

-No, no deseo volver, de momento. Y si mi marido opta por romper el contrato a esta fecha, yo continuaré por mi cuenta la formación para escort en la Agencia, si la Agencia me acepta, y pasar al régimen de financiación con mi trabajo como lo hacen el resto de mis compañeras.

-¡Se van a enterar!- bramó el airado marido- Les denunciaré por inducción a la prostitución; y a ti, desgraciada, te repudio desde ya e iniciaré un divorcio por indignidad y adulterio continuado.

-Puede intentarlo, pero no se lo aconsejo. – puntualizó con mucho aplomo Ofelia- Esta es una Agencia legal y todas las pupilas están aquí de manera voluntaria, incluida su esposa. Además, quizá le convenga antes visionar este DVD- hizo una señal, y en la gran pantalla de proyecciones, generalmente porno, empezó a verse la “inscripción de Camila-Lena”-.

“-Perdone mi sorpresa, pero no es una situación habitual. ¿Podría repetir su demanda?

-Puedo, pero creo que la he formulado con claridad. Deseo que mi esposa sea formada como escort en esta Agencia ¿no es eso lo que hacen aquí?

-Por supuesto, y no hay inconveniente, yo misma me he formado aquí como tal, pero perdone que insista en algunas circunstancias: la formación como escort es tanto teórica como práctica, sobre todo práctica, lo que implica que su esposa deberá realizar inexcusablemente todo género de ejercicios sexuales reales, en modo alguno simulados, frecuentemente con clientes reales, con lo que esto conlleva. ¿Han considerado ustedes esta cuestión?

– Quiere usted decir, hablando claro, que mi esposa va a tener que hacer de puta por algún tiempo. Pues claro, es de lo que se trata, a ver si de una vez por todas se cura de la mojigatería que está arruinando nuestra relación. Sí, señorita: la quiero golfa, la quiero puta, sé que lo lleva dentro y quiero que se lo saquen, al precio que sea.” …

Y el marido, hecho una furia, salió de escena y del establecimiento. Con el tiempo, aconsejado por abogados, considerado el material en manos de la Agencia, y el inevitable y previsible escandalazo mediático, todo quedó en la pérdida de los 10.000 de fianza y en un divorcio amigable “de mutuo acuerdo”. Y aquí desaparece de escena Anselmo “el Curioso Impertinente”, pero el drama o la comedia de Lena continúa.

-Venga, vamos, amor, que teníamos pendiente el polvo de cuando nos interrumpió mi cabrito particular … Pero te pido un favor unos mordisquitos aquí en la nuca, donde tengo el “tatoo” de leopardo, justo ahí, que tengo por probar esa zona y hoy quiero pasármelo en dulce para compensar la trifulca – y a poco ya se oían los rugidos de la pantera Lena; no fallaba: había vuelto a correrse con Federico, y luego fue con Antonio, y así …

En cuanto a las zonas, Lena pareció descubrir que unas activaban más el sistema nervioso ligado a un orificio sexual o a otro. Tras de los mordiscos en la nuca de Federico sintió como más sensible la zona de la boca y garganta y unos deseos grandes de mamársela, y así se lo hizo, de propina, y con ello Lena llegó a tal excitación que tuvo un orgasmo ¡inducido por boca y garganta! O sea que la zona de nuca activaba la mayor sensibilidad para el sexo oral; las orejas y el clítoris excitaban, sin duda, la vagina ¿y la rabadilla? Habría que explorarlo. Días más tarde pudo hacerlo con un cliente aficionado al sexo anal. Al plantearlo, Lena le sugirió la lamida de rabadilla: mano de santo, esa zona excitaba la sensibilidad de ano, esfínter y recto, activaba la musculatura voluntaria y convertía esa cavidad en algo tan activo como la vagina. De esa manera Lena pudo dar un excelente servicio a un cliente tan caprichoso, e incluso llegar al orgasmo en una cavidad aparentemente inerte. Desde luego la intuición de la aplicada escort, guiada a su vez por la ciencia de su docto proxeneta Lota iba a ser de gran utilidad a la ciencia de la sexología.

Pero, volviendo al día del rifirafe, aquella misma noche, a la cena, Andrea, muerta de curiosidad, preguntó a Lena por su cambio de actitud con respecto a su marido.

-Te recordaba del día de tu ingreso entre atemorizada y enamorada de él, y hoy te he visto, desdeñosa y casi indiferente ¿qué ha pasado?

-Pues te lo puedes imaginar, porque entre otras cosas lo has visto en mí mejor que nadie; entre aquel enamoramiento, aquella sumisión y aquel temor y el desdén, el menosprecio y la casi indiferencia de ahora hay, nada más y nada menos, que cerca de ciento diez polvos mercenarios, y cerca de ciento diez orgasmos donde antes no había nada. A esos polvos y a esos orgasmos me arrojó él, no por mí sino por su placer egoísta: quería tener puta gratis en casa para él solo o vete tú a saber, y me hizo puta. Entonces, cuando lo vi entrar esta mañana en el salón, soberbio, arrogante, dominante, dispuesto a examinar el grado de envilecimiento de su sierva, y a llevársela para su exclusiva posesión, me dio un pronto, me salió el orgullo de ramera, de mi auténtica naturaleza actual, de lo único mío que he construido sobre mi persona, y que él nunca sería capaz de entender, y lo humillé adrede. Hubiera podido follar con él saltándome la lista de clientes, pero no quise: hubiera sido como reconocer su derecho de posesión privada sobre mi coño, y no: si soy puta, pues eso, soy mujer pública, mujer de todos por un rato y  un precio. Y el que quiera que haga cola.

Él quiso experimentar acerca de como sería su frígida mujer convertida en meretriz, y lo consiguió, ¡qué morbo!, pero, una vez ella, yo, golfa, con todas sus consecuencias, se me le he escapado de las manos. Un Curioso Impertinente.

Y además está Lota. Además está el divino Lota. ¿Lo entiendes, Andrea?

-Voy entendiéndolo. Sorprendente, muy sorprendente.

Roto su matrimonio y con su vida en caída libre, Lena se dio cuenta de que no tenía sentido seguir con el maquillaje-máscara; a partir de ese momento actuaría a cara descubierta: Lena recuperaba a Camila, pero para conseguir que Camila llegara a ser tan puta como Lena y de esta manera liquidar la doble personalidad tan morbosa de muchas rameras caras. Así, durante varios días, bajó al salón vestida y maquillada como señora de la clase media alta a la que pertenecía, con sus antiguas ropas, pero con el nuevo lenguaje procaz y los gestos lascivos y provocativos recién aprendidos, y la nueva lencería. Y Camila, en esa intencionada ambigüedad, tuvo tanto o más éxito que Lena al seducir, engatusar y “devorar” clientes. Y mientras se los follaba alimentaba su orgullo de meretriz al verse reflejada en el espejo de la habitación mientras la desnudaban, sobaban, poseían; mientras se corría en brazos de un desconocido cualquiera sin máscaras ni disimulos.

En cuanto a su relación con la Agencia, Lena lo tuvo que volver a negociar todo. Con cargo a los 10.000 euros adelantados, Ofelia aceptó que los quince días siguientes Lena continuara con el mismo régimen que los quince del curso: seguiría con pensión completa y podría seguir durmiendo con Andrea en el sitio asignado, y la tutela de Andrea continuaría aunque de manera menos intensiva y más compatible con la actividad de escort de aquella. Se iniciaría para ella el periodo intensivo de burdel: cinco horas por la mañana y dos por la tarde mas dos horas por la mañana de formación. Sin embargo de los ingresos de burdel solo daría a la Agencia los costes de cama, limpieza, etc., o sea, el 50%. Luego, al acabar el mes, se daría por amortizada la entrada y Lena, para los cinco meses siguientes, pasaría al régimen general de todas las alumnas, se acabaría la pensión completa y debería de buscarse alojamiento, también se acabaría la tutela de Andrea, y ella debería compensar a la Agencia el resto de formación y equipamiento con sus ingresos en el burdel o las salidas concertadas, durante siete horas diarias, por lo cual la Agencia le detraería el 64% de sus ingresos, y a ella le quedarían unos 18 euros por servicio al principio que llegarían a 30 o 40 al final de ese periodo. Por otra parte, también en ese momento, incorporarían a Lena al menú de escorts de la web de la Agencia, si bien en principio solo como escort  en prácticas –que a veces eran tanto o más solicitadas que las veteranas-.

Lo que no varió fue la relación con Lota. Lota la seguía “pastoreando” aunque, para disgusto de ella, fue espaciando algo más sus polvos y cunnilingus; Lota la convenció de que una relación tan intensa como la que traían podía agostar el deseo en poco tiempo y de que, además, en poco tiempo tendría que acostumbrarse a compartirlo con otra “compañera”, si seguía insistiendo en trabajar para él. Lena se avino resignadamente, pero siguió dándole la misma proporción de sus ingresos.

Y terminó el mes. A Lena la hicieron el reportaje fotográfico y lo colgaron en la web de la Agencia. Ya era escort, si bien, se aclaraba, no atendería en domicilios u hoteles; tan solo en la propia Agencia – así se precavían de una posible encerrona del marido despechado-. Lena también tenía que decidirse sobre su domicilio: o se buscaba una pensión modesta –sus ingresos aún eran pequeños y su divorcio aún estaba en trámite- o se iba a vivir con Lota y su amante-pupila. Se lo planteó a su proxeneta. Lota aceptó con la condición de que Lena y Tita, su pupila oficial, se mostraran suficientemente compatibles. Y hubo suerte: Tita, una morenaza exuberante, era sin embargo una buena persona, una paloma sin hiel y otra devota rendida a su chulo Lota. Ya había convivido con otras pupilas sin problemas, y aceptó a Lena de buen grado y la recibió con un beso de compañera y un fuerte abrazo: compartirían hombre – o dios, según Lena.

Lena por su parte se allanó todo lo que pudo ante ella.

-Tú serás la señora de la casa, Tita, y yo seré la criada. Lota te eligió antes a ti, y lo que hace Lota es para mí un mandato de obligado cumplimiento y respeto.

-De ninguna manera, hermana: hay lugar para las dos, y más que vinieran. Nos repartiremos el trabajo: a mí se me da bien la cocina; me ocuparé de la comida y de las compras; Lota siempre se ha ocupado de los aparatos: lavadora, lavavajillas, así como de las reparaciones; tú te puedes ocupar de la limpieza y las camas. ¿Te parece?

A Lena le parecía. Todo iba bien, pero Lota se reservaba la prueba de fuego: dar placer a cada una en presencia …, no solo en presencia sino con la participación y la ayuda de la otra. Fue duro, pero necesario; Lena tuvo no solo que contemplar sino que dar asistencia al cunnilingus de Lota a Tita; mientras Lota se dedicaba a lamer la gruta de Tita, Lena sintió crecer su propio deseo de tomar parte y, de manera espontánea, se dedicó a los pezones y la boca de Tita, que, ante el doble asedio, creció y crecía en excitación, se retorcía, ceñía con sus piernas el torso de Lota, y tendía sus brazos hacia Lena. Cuando Tita se fue, con un fuerte suspiro, los tres se fundieron en un intenso y voluptuoso abrazo. A Lena le pareció que algo del placer de Tita le llegaba, y le llegaba su alegría; y al fondo Lota, el divino Lota. Y soñaba con el momento en que los puestos se intercambiasen; otro día … Y las mudanzas fueron dos: el segundo día, Lota y Tita se dedicaron a dar placer a la recién llegada; y en el tercero, Lena y Tita recompensaron a Lota, turnándose ambas entre la boca y el cetro. Lena se consideró afortunada por la suerte de recibir en su garganta y boca la leche seminal de su ídolo. Y en esa amorosa armonía continuó la vida compartida de las dos prostitutas y su  docto proxeneta.

Lena alternaba trabajo de burdel-captado entre clientes espontáneos del salón- con citas previas como escort-aunque nunca fuera del establecimiento, como ya se dijo-. El marido no daba señales de vida, hasta que un día hizo un torpe intento-fácilmente detectado por el número de teléfono- de obtener una cita con Lena con nombre fingido. Avisada Lena, aceptó no obstante, segura de poder seducirlo-muy lejos ya del temor reverencial de unos meses atrás-. Al llegar a la cita, Anselmo fue conducido a una de las suites principales donde le atendieron y desnudaron dos escorts de altos tacones, tangas y pezoneras dorados; luego descorcharon para él una botella de cava de la que le sirvieron una copa. Pasaron unos minutos durante los cuales la impaciencia de Anselmo se cocía a fuego lento. Entonces, precedida por dos vistosos boys en tanga y gorra de plato, hizo su entrada triunfal, espectacular, Lena la escort de moda de la Agencia. Se había preparado a fondo para la ocasión: maquillaje “de combate”, lascivo pero sin desfigurar su belleza natural, pelo recién teñido de rubio platino, y rojo intenso, mucho rojo en labios, pezoneras de colgante y el mínimo triángulo púbico del tanga, y, enmarcando el desnudo sin ocultarlo, una capa roja espectacular de alta costura que pendía de los hombros, bordeaba las areolas de los pezones, dejaba exenta la cintura y rozaba las curvas de las caderas. Pocas veces la llamada a la lujuria de una escort se había visto envuelta en tan bella llamarada.

Anselmo, impactado, aunque pretendiera mostrarse desdeñoso, saludó con palmas de tango, fuertes, pausadas: -“¡Splash! ¡Splash! ¡Splash!”

-¡Bravo, bravo! Aquí está la Gran Puta de mi esposa: Camila, la Devorahombres.

Lena se despojó de la capa, que recogieron los boys, y con gran celeridad saltó sobre la gran cama y se acurrucó contra el cuerpo desnudo de Anselmo.

-Soy Lena, pero poco importa el nombre; lo que importa es que soy puta, muy puta, como tú me querías … Mira – tomó un mando a distancia y puso en marcha el DVD de la suite de manera que en la pantalla se empezaron a visionar dos de sus servicios, un cunnilingus y una mamada –ambos con Lota-, que el cornudo siguió con mucha atención y creciente excitación- Y estoy aquí para que hagas conmigo lo que quieras.- Anselmo, completamente empalmado hizo ademán de echarse sobre ella- … Previo pago, claro, cariño. Son cien euros, amor, que mi caché va subiendo …

-¿Y me vas a cobrar a mí, tu marido, el que te trajo aquí, quien te ha pagado el curso?

-Precisamente, corazón. Es necesario que quede claro que ya no soy tu mujer; me debes ver como la puta que soy, una puta a la que deseabas antes de serlo y no podías tener, y ahora que lo es puede llevarte al cielo, pero la has de aceptar en su papel de fulana. Y las fulanas cobran, y yo lo necesito: tengo que pagar a la Agencia, mis cositas –no veas que cara esta puesta en escena-, la parte de mi chulo …

-¿¡Chulo!?

-Pues claro, faltaría más. Casi todas las putas tenemos chulo o protector, que este oficio es de lo más peligroso. –En voz muy baja-Uno de los dos boys es Lota, mi chulo, protector y amante ¡¡No veas como folla!! Y es cinturón negro de karate. Así que, querido, nuestra única chance es la relación puta-cliente. Nada más, pero nada menos. ¿No sientes curiosidad-además de deseo-de saber como folla tu ex? Mmmmmmmmmmmm …

-Jodía puta; tú ganas. Ahí va tu paga. A ver si merece la pena. Pero primero que se marchen todos, sobre todo tu chulo. ¡Indecente!

-Venga, marcharos. Y ahora a ver, muérdeme las orejas …

Lo hizo. Y esta vez, Lena fue una boa constrictor que se abrazó a él, se enroscó y ceñidamente fue deslizando su coño en busca de la punta del pito, duro, enhiesto, se empaló en él y ya no lo abandonó en todo el frenético vaivén hasta que el rugido convulso del follado y el calor de su semen a pesar del condón le reveló que todo había acabado. Todo, menos el furor de Lena, quien, insólitamente quizá obsesionada con que lo hiciera él, no se había corrido. Así que aún lo resucitó dos veces: un misionero y una mamada, sin cargo adicional alguno.

Anselmo lloraba.

-Haber tenido tan cerca de mí este inmenso placer, y habérmelo perdido. Por bruto, por ignorante de la sensualidad de la mujer … y ahora así, sórdidamente, tener que comprarlo en un burdel. ¡Vente conmigo, Lena! Seré tu esclavo: lo prometo.

-No puede ser, Anselmo. Al descubrir el placer que me había estado vedado, he encontrado mi forma de ser, mi sitio y mi amor, Lota, que no me impone nada, y así consigue todo de mí. Pero tú no te apures que también te quiero mucho, y puedes venir cuanto quieras y te puedo hacer un precio de amigos-pero no lo divulgues-. Puedes concertar un abono anual sobre mis servicios, de dos veces al mes, por, digamos, 1800 euros, un 25% de descuento.

Anselmo aceptó entusiasmado y lo formalizó en recepción. Y así volvió muchas otras veces, regularmente. Aceptó a Lena como puta, sin otra pretensión sobre ella, de manera que su relación como cliente se normalizó, nunca la volvió a recordar como esposa y fue Lena su escort preferida.

Y pasaron los días, los meses, los años y Lena no se cansaba de follar y follar: a cada cliente le encontraba su aquel. Sin peligro de parte de su ex, aceptó servicios fuera de la Agencia, en hoteles, domicilios, palacetes … Su repertorio se consolidó y su habilidad creció, al tiempo que su ninfomanía se templaba un poco. Y su caché fue subiendo: a los dos años alcanzó los 350 por servicio. Compartió muchos trabajos con Lena: tríos, alternancia de parejas, grupos, orgías … Lo que no variaba era su devoción por Lota: sus cunnilingus o coitos semanales la mantenían en su entusiasmo de escort. Con Tita lo compartía bien, y llegó una tercera, Bea, y hasta una cuarta, Gube, y Lota no se sabe que hacía, pero la comuna se mantenía unida.

Y así hasta que un día, pasados unos años, Lota manifestó su deseo de retirarse a una pequeña aldea navarra de donde procedía su familia, con la intención de acabar sus días dedicado a una pequeña granja de huerto, gallinas y cerdos. Entonces donó el piso de Madrid a sus pupilas, repartió un dinero entre todas, se quedó una buena parte y ya se disponía a partir cuando Lena le pidió permiso para irse con él y compartir su vida y su destino sin más pretensiones, como la bíblica Ruth, la moabita: “Donde quiera que tú vayas, tu tierra será mi tierra y tu dios será mi dios”. Sopesó Lota la firmeza de la decisión de Lena y, como siempre, respetó su voluntad. Y allá se fueron y desaparecieron de esta historia.

[CONTINUARÁ]

EL FILÓSOFO

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Regalo del día del padre

Hace tiempo empecé una relación incestuosa con mi hija de 20 años hace poco, hacíamos el amor siempre que mi esposa se iba de viajes, últimamente ella no se iba de viaje lo que hacía que no pudiéramos hacer uno de nuestros encuentros.

El jueves 19 cuando llegué a mi despacho me encontré un sobre cerrado con mi nombre, era la letra de mi hija, había una tarjeta con un mensaje  “Ven a casa a comer”,

Llegué a casa a eso de las 14:00 y aparqué dentro del garaje. Entré en la casa sin hacer ruido, escuché ruido dentro y sigilosamente fui caminando por la casa, escuché una voz que provenía de la habitación de mi hija, el corazón me iba a estallar de los nervios y más cuando vi la puerta entre abierta, alguien estaba hablando con otra persona, una de ella era Beatriz porque escuchaba su voz, la otra no la oía bien desde mi posición. Cuando llegué a la puerta me paré dentro me encontré a Beatriz acompañada por Jessica ambas  tumbadas en la cama, Beatriz me miró pero no  dijo nada,

  • Vengas no seas tonta, estamos solas.
  • Venga vale.-  Jessica dijo de forma pausada se estiró y besó en los labios a Beatriz.

Ambas amigas se estaban besando mientras yo estaba en la puerta de la habitación mirando.

Dejaron de besarse y Beatriz empezó desnudar a Jessica, la cual no hacía ningún gesto estaba como adormecida. Beatriz empezó a desabrochar la camisa del uniforme del cole mientras que Jessica estaba dormida. Mi polla estaba empezando a creer bajo mi pantalón. Beatriz había conseguido dejar a Jessica únicamente con sus bragas blancas y su sujetador de rosa, se levantó de la cama, Jessica estaba dormida y Beatriz me hizo un ademán con la mano. Me acerqué a Beatriz y empecé a comerle la boca mientras que ella con sus manos cogía mi polla y abrió mi bragueta. Introdujo sus manos dentro de mi pantalón y acarició mi polla de arriba a abajo, yo me quité la camisa y la tiré y luego bajé mis pantalones, Beatriz sacó mi polla de mis calzoncillos y se arrodilló comenzando a mamarme la la polla como solamente ella sabía hacerlo mientras yo observaba a Jessica en la cama de mi hija en ropa interior, en pocas mamadas mi polla estaba erecta,  Beatriz dejo de comerme la polla, mirando a los ojos y me dijo

“ Feliz día del  Padre, Papito” y con la mano me señaló a Jessica, me acerqué a Jessica y le quite las bragas observando su coñito virgen delante de mis ojos, el estado de Jessica era de semi inconsciencia, parecía un síntoma de la escopolamina, yo estaba encantado,  mi hija había drogado a su amiga, para regalarme un polvo, era el mejor regalo del día del padre que podía hacerme. Empecé a lamer el coño de Jessica la cual gemía del placer ante los lengüetazos de mi lengua, Beatriz se había desnudado entera y se había tumbado junto a su amiga y le estaba besando por el cuello, mejilla y luego boca. Estuve un largo rato comiéndole el coño, mi hija le comía la boca a su amiga. Me quité la ropa quedándo me  totalmente, luego me subía a la cama, abriendo las piernas a Jessica y colocando mi polla en la entrada de su coñito, Beatriz me miraba y disfrutaba del espectáculo de ver como mi polla empezaba a penetrar a su amiga desapareciendo dentro de su coñito, Jessica gemía de placer aún atontada por la droga. Empecé a aumentar el ritmo y Jessica gemía más fuerte mientras que Beatriz le había abierto el sujetador rosa y había hecho que sus pechos botaban al ritmo de mi embestidas. Beatriz empezó a acariciar y lamer los pechos de su amiga cosa que me volvió más loco y con un mano cogí un pecho de Jessica y con la otra la cara de mi hija para besarla mientras me follaba a su amiga con mi polla totalmente humedecida por los flujos de Jessica.

–    ¿ te gusta tu regalo papi?- me dijo Beatriz.

–    Me encanta hija mía.- le respondí.

Diciendo esto saqué la polla del coño de Jessica y me corrí sobre su cuerpo, Beatriz mi hija no desperdició ni un momento y empezó a lamer todo mi semen que había caído sobre el cuerpo de su amiga. Lamiendo los pechos, la barriga y todo lo que había caído en su coño. Tras la comida me miró a la cara y luego a mi polla que aún le salían pequeñas gotas de semen y se la metió en su boca para dejarla limpita de líquido blanco mi hija y yo nos fuimos al baño dejando a Jessica medio dormida en la cama de Beatriz.

En la bañera estuve chupando los pechos, los dulces pechos a mi hija y comiéndole su coñito, esperando a que mi polla volviera a llenarse de sangre para poder penetrar a mi hija, Tras un rato mi polla volvió a la envergadura de antes, cogía a mi hija por una pierna metiendole la polla dentro de su coñito mientras la besaba en su boquita de piñón, ella se agarró con los brazos a mi cuello y dando un salto le pude coger la otra pierna la apoyé contra la mampara de la ducha y empecé a darle fuertes embestidas, ella gritaba y gritaba, si los vecinos si no estuvieran trabajando a esa hora seguro que llamaban a la policía de los gritos que estaba dando. Nos corrimos con un gran orgamos

acabamos rendidos nos tumbamos en la bañera y dejamos correr el agua mientras que nos besabamos el uno al otro. cuando el agua cubrió hasta nuestros pechos nos cerramos el grifo, en ese momento se abrió la puerta, ambos nos quedamos helados podría ser su madre, mi esposa… pero era Jessica que llegaba desnuda tocándose con un dedo el coño, había estado todo el tiempo mirándonos por la raja de la puerta.

–    Puedo bañarme contigo “ Papito” – dijo mientras que se acercaba a nosotros y me plantaba un beso en la boca a mí y otro a Beatriz.

–    Claro-  Beatriz se puso a mi derecha y Jessica se colocó a mi izquierda y los tres nos besamos y disfrutamos del baño

–    Que suerte tengo de tener dos jovencitas en la bañera para mí – les dije.

Ellas se miraron y sonrieron

Tuve muchos encuentros con ellas dos, con  Jessica y Beatriz pero eso es otra historia.

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Un largo fin de semana

Esta historia me sucedió hace mas 8 meses , Mi mama, Mi hermano y yo Diana Mai, llegamos al apartamento a eso de las 16:00 de la tarde, mi padre se separo de mi madre hace unos años ,ibamos a pasar la semana en nuestro apartamento.

Cuando llegamos mama lo organizo todo, junto con mi hermano, mas o menos por esas fechas soliamos ir siempre al apartamento, estaba en primera linea de playa y mi padre lo habia comprado hacia ya mas de 15 años, la zona por aquel entonces era muy barata aunque en la actualidad se habia revalorizado y el apartamento valia por aquel entonces unas 4 veces mas que lo que le costo a mi padre.

Mi madre se llama Irene y le gustaba visitar el apartamento a ultimos dias de marzo por q es cuando aun siendo temporada de primavera hay ya menos gente, ademas como mama trabaja tiene que adecuar las fechas a su trabajo, en realidad es dueña de un estudio fotografico.

Tardamos menos de media hora en organizarlo todo y luego fuimos a comer a un restaurante cerca del apartamento, al volver mi madre y yo nos pusimos nuestros bikinis y nos asoleamos un rato, despues de eso como estaba cansada por el viaje me eche la siesta.

Debian ser las 18:30 cuando senti que alguien me gritaba y me ponia algo en la boca, no me di cuenta de lo que ocurria hasta que llegue al salon, alli estaban mi madre en bikini, y mi hermano ,yo recordaba que cuando yo me fui a mi dormitorio se quedo tumbada tomando el sol en la piscina y mi hermano en la sala.

Junto a ellos habia otros 4 hombres, cuando el que me llevaba en brazos me tiro en el sofa junto a mi madre pude ver que era un negro de dimensiones impresionantes.

“Este es el ultimo jefe, ya no hay nadie mas en la casa”

“Tiene cojones, menuda panda de gilipollas estais echos, mira que os dije que buscarais un apartamento vacio, llevamos un mes planeandolo y resulta que en este puto apartamento no podia haber mas gente, solo falta un perro joder”

“Lo sentimos jefe, este sitio lleva meses vacio, a dado la puta casualidad que han venido de vacaciones justo ahora”.

“Esta bien, esta bien, ya no tiene solucion, tenemos que estar aquí metidos hasta el lunes asi que ya da igual, habra que resignarse”

“Escuche atentamente señora y no les pasara nada, mis chicos se han encargado de cerrar todas las puertas y ventanas y de cortar la linea telefonica, no tienen salida, nosotros tenemos que pasar aquí hasta el lunes, no tiene por q saber mas pero le dire que debemos estar aquí escondidos hasta que nos vengan a buscar, portense bien y todo esto no sera mas que una simple anécdota, si por el contrario no obedecen a mis chicos o a mi me tendre que enfadar”.

Esto ultimo lo dijo llevandose la mano al cinturón donde tenia una pistola de gran calibre, luego nos desataron, los 3 eramos conscientes de la situación, ellos eran 5 por lo que el enfrentamiento era impensable, ademas iban armados, el pedir ayuda tampoco parecia una opcion puesto que al estar en primera linea de playa, la gente tanto por la mañana como por la noche pasaba en grandes grupos cerca, por lo que con tanto jaleo posiblemente ni nos oyeran gritar pedir auxilio, lo mejor era tratar de permanecer calmados, no parecia que quisieran hacernos daño y al encontranos alli debieron sorprenderse tanto como nosotros.

El jefe al que sus compañeros apodaban “Turco”, encendio el televison y puso las noticias, no sabia muy bien lo que hacia hasta que dieron la noticia que nos aterro mas de lo que estabamos. ” Al parecer fueron 5 los hombres que actuaron en el atraco al banco central quitando la vida a dos guardias de seguridad y un policia que trato de detenerles en su huida, el botin ha sido de mas de 3 millones de euros y la policia les busca a las desesperada pues creen que trataran de salir del pais lo antes posible, van armados y son muy peligrosos, los 2 unicos delincuentes identificados hasta el momento son Joaquin Reyes alias el Turco y Mohamed Raim conocido como el Oso”. Las fotos no dejaban lugar a dudas, los atracadores del banco eran los hombres que estaban en nuestro apartamento. “Bueno chicos, ya lo habeis oido, nos andan buscando asi que no saldremos de aquí hasta que Charlie venga a buscarnos”
“Jefe, al menos podremos tomar un baño en la piscina no”

“Tiene cojones, son como crios, hagan lo que les de la gana pero no llamen mucho la atención”

Los 4 hombres menos el jefe se desnudaron por completo y se metieron en la piscina, el Turco pidio a mi madre y a mi que fueramos a bañarnos tambien, mama se nego pero una mirada del Turco fue suficiente para hacerla cambiar de opinión.

Pero el Turco considero que no era justo que sus compinches estuvieran desnudos y mi madre y yo no, asi que el mismo se desnudo dejando a la vista una polla de tamaño considerable sobre todo teniendo en cuenta que no era muy alto, luego puso a mi madre y a mi juntas y desato desde atrás la parte de arriba de nuestros bikinis dejando que estos cayeran al suelo y las tetas de mi madre y las mias quedaran a la vista de sus compañeros, las dos nos tapamos con nuestras manos pero pronto el Turco tiro de ambas braguitas hasta que mi madre y yo nos encontramos con la parte de debajo de nuestros bikinis en los tobillos y tuviemos que emplear otra mano para tapar nuestra vagina.

El Turco le grito a mi hermano que podia quedarse vestido si queria y desde luego eso fue lo que hizo, luego volvio a dirigirse a mi y a mi madre. nos obligo a dejar caer nuestros brazos alrededor de nuestros cuerpos y mostrar en todo su esplendor nuestros cuerpos, nuestras piernas bien torneadas, nuestros pechos firmes, mas grandes los de mi madre que los mios y por ultimo nuestra parte mas intima, libre de todo pelo.

Pasadas unas horas mi madre y yo, ya no nos esforzabamos en taparnos y nos mostrabamos desnudas sin ningun pudor eso fue aprobechado por el Turco que dijo que hasta que se fueran, todos iriamos por la casa en pelotas pues era una sensación de libertad que le encantaba y asi fue, mi madre y yo no nos volvimos a vestir ni los hombres tampoco.

A eso de las 21:00 el Turco nos ordeno a mi madre y a mi que preparáramos algo de cenar, unos macarrones bastarian, a las 22:00, las 2 salimos de la cocina desnudas y portando dos platones de macarrones, mi hermano se habia encargado de poner la mesa y el Turco le pidio que se sentara con ellos en la mesa del salon, y el obedecio.

Mama y yo servimos los platos y cuando nos ibamos a sentar nosotras tambien, el Turco nos detuvo

“No señora, usted y su hija no pueden comer macarrones, eso es algo muy vulgar para unas damas como ustedes, ustedes tienen un plato especial, carne en barra y la tienen debajo de la mesa, pueden comer hasta que se sacien y ademas de postre tendran leche merengada”

Los compinches rieron la gracia de su jefe y yo sabia lo que eso significaba y mi madre tambien, ella lloro y suplico que al menos me dejaran a mi en paz, pero el Turco no dijo nada, simplemente cogio la pistola que tenia en el cinturon y le apunto a la cabeza a mi hermano, mama entendio a la perfeccion y junto conmigo nos arrodillamos y nos metimos bajo la mesa.

Para nuestra vergüenza la mesa del salon es de cristal y se podia ver perfectamente la parte de abajo, mama lloro e imploro que al menos dejaran ir a mi hermano a una habitación para que no viera lo que teniamos que hacer, pero el cerdo del Turco dijo que estaba feo levantarse de la mesa cuando el resto no ha terminado asi que hasta que no hubieramos cenado la carne en barra y de postre la leche merengada nadie podria irse.

Mi hermano tuvo que contemplar la total humillación y vejacion que suponia el ver a su madre y su hermana siendo obligadas a chupar las pollas de aquellos salvajes.

Mama se acero a la polla del Turco, la cogió con las dos manos y se metió en la boca lo que pudo, lamiendo la masa de carne de su glande, chasqueando la lengua al chupársela era todo un espectáculo y a todo esto, yo me ocupaba del miembro del compañero mas cercano al Turco, era el mas viejo de todos y le llamaban “Abuelo”.

Mi madre le chupaba la polla al Turco lo mejor que sabia, se metia todo lo que podia en su boca para luego sacarsela por completo y lamerle el glande, bajaba por su tronco lentamente con la lengua y le lamia los cojones, incluso se paraba a besarselos, mama era consciente del peligro que corriamos y que debia ser complacientes con aquellos hombres.

Yo actuaba del mismo modo complaciente, chupando la polla del Abuelo casi diria que con glotonería, y besando sus cojones cariñosamente, ademas su escaso tamaño hacia que yo me pudiera meterme toda la polla hasta la garganta, en eso estaba cuando el Abuelo empezo a jadear.

“Joder jefe, como chupa, como chupa la cría, me corro, me corro en su boquita , aaghhh”

Y asi fue, agarrando mi cabeza contra su polla, el Abuelo descargo sus pelotas en mi boca, yo con lagrimas en los ojos no tuve otro remedio para no ahogarme que tragarmelo todo”

El Turco seguia disfrutando de la mamada de mi madre y me felicito al tiempo que me decia que siguiera cenándome otra polla mientras le daba a mi madre la leche merengada que ella tanto ansiaba, no se hizo esperar y se corrio en la boca de mama pero a diferencia del Abuelo, este no sujeto la cabeza de mi madre, se limito a decirle.

“Como no se trague toda mi leche me enfadare señora”

Y mama obedecio fielmente tragandose todo el semen con una cara de asco que jamas le habia visto. Yo continue con las otras pollas y recibi de los cojones de dos hombres mas, la descarga de semen en mi boca las cuales fueron a parar directamente a mi estomago, la ultima polla, la de el Oso era para mama.

La polla de ese hombre era monstruosa y hacia honor a su apodo, debia medir mas de 25 centimetros y era de un diámetro como la muñeca de mi madre, mama agarro la polla de aquel enorme negro e inició el movimiento con los dos dedos con los que le hacia la paja.

Entonces él le cogió la mano y le mostró cómo quería que la envolviera con toda la palma de la mano, mama reanudó la masturbación mientras el Oso apunto su polla a la boca de mi madre y logro introducir el glande entre sus labios entreabiertos.

Mama comenzo a chupar con frenesi como deseando que todo aquello acabara cuanto antes, chupaba la polla lo mejor que sabia y trataba de metersela hasta el fondo de la garganta lo cual era imposible, lamia el glande de aquel hombre con pasion y ensalibaba por completo aquella polla a tal velocidad que el Oso no tardo ni 2 minutos en vaciar sus cojones en la boca de mi madre, la cual ya sabia lo que tenia que hacer y abriendo su boca y agarrando la polla del Oso apunto para que todo el semen fuera directo a su garganta, la cantidad fue abundante y mama trago todo hasta casi ahogarse.

Cuando mama y yo salimos de “cenar” de abajo de la mesa teniamos restos de semen por toda la cara y el Turco se ofrecio a limpiarnos la cara con una servilleta, luego nos dijo que nos habiamos portado muy bien ,que éramos unas niñas buenas y que podiamos irnos a dormir, los 3 nos fuimos a la habitación de mi madre y el Turco atranco la puerta por fuera.

A la mañana siguiente el Turco nos levanto para tomar el desayuno, eran las 11 de la mañana y mi hermano comio lo mismo, como la noche anterior, aquellos cabrones tenian un desayuno especial para mi madre y para mi, nos sentaron en el suelo y nos dieron un tazon de cereal para cada una, a mi se me ocurrio decir que no tenian leche y el Turco rio a carcajadas.

“Es verdad, que tonteria, chicos, echar leche en el cereal de las señoritas”

2 pollas para cada tazon, los hombres empezaron a agitar sus pollas con fuerza ante la cara de asco de mi madre y la mia y no tardaron en llenar de semen los tazones de cereal.

“Ahí tienen su leche señorita, ahora no dejen nada en el tazon y creceran sanas y fuertes”.

Vi como mi madre cogio una cucharada de cereales y como sobre ellos habia un chorreton de lefa, mi madre casi sin mirar se llevo la cucharada a la boca y mastico los cereales con semen a toda velocidad, los hombres no dejaron que desperdiciaramos nada, yo casi vomite al meterme la quinta cucharada de cereales bañados en semen en la boca.
Esta vez la cosa no se detuvo ahí, el Turco se sento en el sofa junto a mi hermano y le dijo a mi madre que se acercara gateando como perra hasta el, luego la cogio y sento sobre el, yo sabia lo que estaba por venir y sus compañeros tambien,por eso no perdian detalle sus compañeros ,cuando el Turco apunto su polla al coño de mama y la dejo caer insertandosela por completo.

“Ahora cabalgue señora”

Mi hermano tenia a mi madre al lado mientras el Turco se la empezaba a follar con rítmicos golpes de cadera hacia arriba, el Turco continuó sus movimientos un par de minutos más, ocultando y descubriendo alternativamente su polla mientras jodía con fuerza el coño de mi madre, que, manteniendo los ojos cerrados, se dejaba follar aceptando los designios de aquel hombre. Entonces él aferró con sus manos los imponentes pechos de mi madre y, mientras emitía una especie de quejido continuo, su cuerpo comenzó a convulsionarse.

“Ayyy, me corroo, señora voy a llenarla por dentro”

Cuando mama se levanto, el Turco, tratando de ser “amable” tumbo a mi madre en el suelo y comenzo a comerse su raja, el tratamiento que mama estaba recibiendo la puso cachonda por primera vez desde que aquellos hombres invadieran nuestro hogar, la lengua del Turco pasaba por toda la raja de mi madre, hasta que observé cómo ella, aún esforzándose por no dar señal de excitación alguna, sufrió un par de sintomáticas contracciones de placer antes de que él abandonara su labor.

Cuando se puso en pie dejo paso al mas joven del grupo, un chaval de unos 25 años que se arrodillo junto a mi madre y le levantó las piernas, separándolas, y se echó sobre ella introduciéndole sin dificultades su gruesa polla en el coño, que sin duda estaba mojada por la saliva del Turco.

Apenas empezado el bombeo en el interior de mi madre, el joven le acarició las tetas con ambas manos mientras intentaba besarla en la boca, mama debió darse cuenta de que besar a ese hombre mientras la follaba podía hacer aumentar su humillación y se nego a lo que el joven respondio introduciendo con mas fuerza su poderosa lanza en lo más profundo del coño de mi madre.

El joven no tardo mucho en correrse en el interior de mi madre.

Luego llego el turno del Abuelo y de Gnomo, este ultimo debia apodarse asi puesto que a pesar de que debia tener mas de 40 años, me llegaba a mi hasta el hombro, pero a pesar de eso tenia una verga de unos 22 centimetros, estos dos decidieron disfrutar de mi en primer termino, asi que me pusieron en el centro del salon a 4 patas y mientras Gnomo penetro en mi vagina, el Abuelo se conformaba con follarme la boca.

estaba aprisionada entre dos pollas y empesaba a dar quejidos que eran evidentes aunque nada podia hacer por evitar follar o comerme tantas pollas como aquellos hombres quisieran, estaban muy excitados y cambiaron de postura para que el Abuelo tambien gozara de mi vagina y luego cambiaron, en 10 minutos todo acabo, Gnomo si hizo caso a las suplicas de mi madre de que no se corriera dentro de mi para no dejarme embarazada ,Gnomo solo dijo “Esta bien no inseminare a la zorra” y decidio correrse en mi cara ,me prohibio limpiarme y tuve que hacer la comida junto con mi madre con mi cara llena de semen hasta que se me seco en la cara.

Durante la comida nos dejaron a mi madre y a mi tranquilas, claro nuestra comida era “especial”y para beber teniamos una jarra con orines que los cinco habian llenado para nosotras, seguramente pq no tenian ya carga en sus cojones para llenar la boca de mi madre o la mia, durante la tarde se entretuvieron jugando con nosotras pero sin obligarnos a nada, como debiamos ir desnudas todo el dia al igual que ellos se limitaban a darnos nalgadas al pasar, a tocarnos las tetas y a insultarnos, a mama le habian puesto el nombre de “la perra” y a mi me llamaban “la cerda”.

En la noche les preparamos de cenar y a nosotras nos dieron de “cenar” carne en barra y leche merengada, solo eso nos dejaban cenar a mama y a mi desde que ellos llegaron, para entonces ya tenian ganas de guerra y sentaron a mi madre y a mi en el sofa para ver una película, el joven se sento al lado de mi madre y empezo a masturbarse, a los 5 minutos y sin dejar de masturbarse con una de sus manos, agarró con la otra la cabeza de mi madre y la atrajo hacia él, hasta que su rostro estuvo a escasos centímetros de su rabo. Mama observó brevemente la polla babeante de aquel chico el cual aceleró los movimientos de su mano sobre la polla y por unos instantes pareció que iba a terminar de hacerse la paja sobre el rostro de mi madre, pero de repente se paró, acercó la punta de su capullo a los labios de mama y lo restregó suavemente por ellos.

El joven agarro a mi madre por las caderas y la sento sobre el, no tardó demasiado en acoplarse e introducirle el nabo en su totalidad moviéndose despacio, luego dirigió sus besos a las tetas de mama que se movian arriba y abajo al ritmo de la follada que el joven estaba dando al coño de mi madre, antes de correrse, la tumbo en el suelo y el se puso encima y llevó su verga al canal que separaban las tetas de mi madre.

Las agarró con ambas manos, ocultó entre ellas su miembro y moviendose de arriba abajo comenzó a hacerse una cubana con las tetas de mi madre, cuando se canso y viendo que el momento de su corrida se acercaba, acerco su polla a la boca de mi madre y con unos golpecitos la obligo a abrirla. Vi cómo mi madre le miraba con rabia y sin ánimo de obedecer, pero varios golpes más fuertes sobre sus labios le convencieron de que era estúpido negarse sobre todo después de lo que ya habia tenido que soportar a manos de aquellos machos.

Tras varios minutos y con la polla en la boca de mi madre el joven le dijo

“Venga perra, abra bien la boca que me voy a correr en ella y voy a dejarla toda la cara llena de leche caliente”

Un ronco grito acompañó el inicio de su eyaculación que, pese al anuncio hecho por el, pilló por sorpresa a mama que en cuanto sintió el esperma en su boca empezo a tragar lo mas rapido que podia, una vez hubo terminado se limpio la polla restregandola por la cara de mi madre la cual quedo embadurnada de lefa.

Luego se sento en el sofa y con la cara llena de semen tuvo que ver como el Oso se disponia a hacer lo mismo conmigo, fui yo misma la que cogi la polla del Oso y con mucha suavidad termine de descapullarlo, tire de la polla de el Oso hacia delante obligándole a acercarse y finalmente a sentarse en una silla pues la altura del hombre era tal que de pie la altura de su polla no coincidia con mi boca estando yo arrodillada.

Me acerque a aquella enorme polla hasta que estuvo a la altura de mi boca y luego con un nuevo y ligero tirón la acerque a mis labios.

Cuando engulli el glande en mi boca el hombre cerró los ojos, pero cuando me la meti en la boca la mayor parte de la pija y, esta vez sí, empece a mamársela, aquel enorme negro empezo a sudar, se la estuve chupando unos 35 minutos hasta que empece a mover rítmicamente los labios subiendo y bajando por el tronco de su verga cuyo grosor hacía que la piel se moviera al mismo compás.

Llegó un momento en que la fuerza de la follada era tal que yo, intuyendo lo que estaba probocando, intente apartarle poniendo mis manos sobre el pecho del hombre que ya estaba fuera de sí. Mi intento fue inútil y las exclamaciones de placer de el Oso inundaron el salón hasta que su cuerpo empezó a sufrir las convulsiones que ya habíamos visto antes y que anunciaban su inminente corrida.

Me di cuenta de que el Oso me iba a inundar la boca de esperma e intente zafarme de la gigante polla pero esta vez no tuve escapatoria y comence a recibir en mi boca la eyaculación de ese enorme macho.

Ya solo faltaban el Gnomo y el Abuelo los cuales decidieron pasar de nuestras bocas a centrarse en nuestros coños, mama como ya intento la primera vez que tuvo que chupar sus pollas le pidio al Abuelo ir a la habitación para que mi hermano no tuviera que contemplar como violaban a su madre pero el se nego y comenzo a follarla a 4 patas como los perros sobre la alfombra del salon, le encantaba humillar a mi madre de esa forma, me dijo que me fuera poniendo a 4 patas al lado de mi madre que yo era la siguiente ,me puse junto a mi madre como el me dijo, pero no tuvo tiempo, a los 5 minutos de comenzar a taladrar el coño de mi madre se corrio en su interior sin poder evitarlo.

Gnomo se rio de el y aprobecho para ocupar su lugar en el hueco de mi madre, el cual estaba encharcado por el semen de el Abuelo, pero ante los sollozos de mi madre, nos dijo”vengan furcias calientes” y decidio coger a mi madre y a mi y llevarnos a la habitación para que mi hermano no viera nada aunque seguro si que pudo oir como aquel hombre volvia una vez mas a follar a mi madre y a mi ,las cuales recibimos una nueva dosis de polla aquella noche, pero esta vez Gnomo si descargo sus cojones dentro de mi, mientras gritaba” me corro en ti, me corro zorra, cerda”.

la verdad es que quizas mi hermano ya veia algo normal el ver a su hermana y a su madre andar desnudas por la casa y tener alguna polla en su vagina o en su boca, al menos el que no nos viera me tranquilizo algo.

Cuando el Gnomo termino ya era tarde, nos dijo que nos fueramos a dormir, que mañana seria el fin de fiesta pues el plan era que a media noche del domingo ya pudieran irse de alli.

A la mañana siguiente desayunamos con normalidad, bueno, con normalidad desayuno mi hermano, puesto que mi madre y yo recibimos un nuevo tazon de cereal regado con semen, pero esta vez disfrutamos comerlo, pues ya a esas alturas le habiamos tomado el gusto a la situación y a nuestro papel de putas de aquellos atracadores, a eso de las 11 de la mañana los atracadores tuvieron ganas de mas diversión.

El “Oso” estaba sentado en el sofa viendo la tv cuando llamo a mi madre, esta se acerco a el mirándole la polla e inclinando su cuerpo con clara intención de metérsela en la boca pues ya debia imaginar que es lo que aquel tipo queria una vez mas, pero él se levantó y la alzó también a ella, puso sus dos manos sobre el trasero de mi madre atrayéndola hacia él. Sus manos se pasearon por las nalgas de mama y abrieron sus cachetes dejando el agujero del culo de mi madre a la vista de todos.

El Oso puso una vez más a mi madre a cuatro patas, justo frente a mí hermano, y empezó a lamerle una y otra vez el culo, yo imagine lo que estaba por llegar . El Oso apuntó con su polla totalmente tiesa al trasero de mama, la polla del negro comenzo a penetrar en el culo de mi madre poco a poco, mama al notar por donde intentaba penetrarla el oso giro su cabeza y le dijo que por ahí no, que era virgen del culo, pero el Oso hizo caso omiso y siguió a lo suyo.

El negro consiguió, con mucho esfuerzo, introducirle buena parte de su polla en el culo a mi madre y se movió lentamente, fue embistiendo poco a poco hasta que sus embestidas fueron siendo cada vez mas fuertes y prolongadas, mientras tanto yo estaba de rodillas en el suelo ocupandome de las pollas de los otros 4, cuando una polla ensalivada salia de mi boca otra ocupaba su lugar, yo tragaba polla tras polla .

Era todo un espectaculo una chica de 18 años desnuda, con dos pollas en la boca y otras dos una en cada mano, su hermano sentado en una silla viendo todo y su madre estaba a unos 3 metros de ella, tirada en el suelo como una perra con un enorme negro que pistoneaba con fuerza en su culo, sometiendola a una sodomizacion y sus jadeos nos hacian saber que estaba disfrutando como cerda en celo.

El Oso no dejo de penetrar el culo de mi madre en ningun instante ,El Turco volvio a acercarse a mi como si nada y me enchufo la polla en la boca.

Los gemidos de mama nos indicaron que ella empezaba a gozar de la polla en su culo y eso hizo que Oso aumentara la fuerza con la que le taladraba el culo.

Cuando parecía inminente el orgasmo de Oso, y el de mi madre, el Turco se les acercó, de nuevo con la polla en completa erección y tras sacarla de mi boca le dijo a el Oso que le dejara su sitio.

Oso se salio del culo de mi madre y se tumbo en el suelo donde le ordeno que lo cabalgara, mama bajó su cuerpo sobre el de Oso sin mirarnos ni a mi hermano ni a mi y escondió la polla dentro de su coño. No tuvo ya tiempo para subir, el Turco la sorprendió abriéndose paso con ímpetu en su culo que tan abierto habia dejado el Oso.

El Turco empujó y le metió la tranca sin muchos problemas, tomando el mando de la follada con enérgicos golpes de riñón. Ensartada entre los dos hombres y follada duramente por ambos, mama ya ni protestó por la rudeza de los tipos, abandonándose al placer que le producían los movimientos de las pollas en sus dos agujeros.

Jadeando, el Oso se corrió dentro del coño de mi madre justo cuando el Turco tambien estallaba dentro del culo de mama, ambos se salieron y se sentaron en el sofa dejando a mama sudada y llena de semen en el centro del salon.

Mientras el chico joven y el Abuelo se habian corrido en mi boca y ya solo quedaba Gnomo por descargar pero el preferia hacerlo en otro agujero, me volteó se agarró a mis pechos y me penetró el culo de una sola estocada, cuando su polla se enterro por completo en mi culo pege un grito entre dolor y placer, luego Gnomo inico un pistoneo que soporte en mi culo con valentia y sobre todo gustosa.

El Gnomo intensifico sus embestidas y como ya habia recibido una mamada mia, no aguanto mucho y lleno con su semen mi culo entre gritos y jadeos de los dos.

Luego comimos todos, Tras la comida estaba claro que todavía querian gozar un poco mas del cuerpo de mi madre y el mio, tras someternos a numerosas e incontables folladas en aquellos 3 dias, aun querian mas y no se diga de nosotras si queriamos mas.

Pero llegaron las 21:00 y desde la comida no habian tocado a mi madre ni a mi , pense que tal vez ya no tenian ganas de mas, pero hasta las 0:00 aun tenian tiempo y lo iban a aprobechar con nosotras claro.

El Turco se sento nuevamente en el sofa y dijo

“Bueno, en 3 horas todo habra acabado, se han portado ustedes bastante bien pero hay algo que no me ha terminado de convencer, a pesar de que las hemos follado y enculado con pasion, ustedes no parecen haber gozado con ello y eso me deja cierto mal sabor de boca, quiero que hasta que nos vayamos nos demuestren lo bien que se lo han pasado con nosotros, que su hijo sepa que las hemos tratado muy bien, quiero que nos lo hagan saber o no me ire contento y tendre que tomar medidas”.

Estaba muy claro lo que aquel hombre pretendia, queria que yo y mi madre les follaramos, no que nos dejaramos follar, sino que nosotras mismas fueramos las que buscaramos las 5 pollas que durante esos 3 dias habiamos tenido en todos y cada uno de nuestros agujeros.

Ni mi madre ni yo pensabamos negarnos a las peticiones de ese magnifico hombre el Turco, pero tambien nos hubiera gustado que se quedaran mas dias, aun que el que estorbaba era mi hermano, asi que proseguimos.

El Turco estaba frente a mí hermano con las piernas ligeramente abiertas, luciendo su miembro tieso como un mastil, mama se puso a su lado y empezó a besarlo en la boca con mucha pasion acariciando con una mano el pecho de aquel hombre. La mano del Turco empezó a acariciar el culo de mi madre con las palmas de las manos, sus dedos bajaron hasta encontrar su sexo y empezaron a hurgar dentro de él, mama soltó un suspiro de placer cuando los dedos de aquel hombre se hundieron en su vagina.

Yo no habia perdido el tiempo y tenia el miembro de Gnomo metido en mi boca hasta la mitad, por detrás, Oso el gigante negro perforaba mi vagina centímetro a centímetro.

Cuando volvi a mirar a mama, ella cabalgaba desesperadamente sobre la polla del Turco por detrás, Gnomo habia aprobechado para darle por el culo como piston y los besaba en la boca con pasion como una puta con sus amantes .

Mama comenzo a gritar.

“Que bien me jodes, no pares”

Estaba acuclillada sobre el Turco, subiendo y bajando constantemente sobre la polla de éste, procurando hundírsela hasta lo más profundo de su interior mientras Gnomo tenia su polla enterrada hasta el fondo en el culo de mama.

El Turco no tardo en correrse y dejo a un lado a mi madre que continuo recibiendo en su culo las embestidas de Gnomo, el Turco se levantó y se acercó a mi , yo seguia ocupada con el chaval, el Oso y tambien el Abuelo el cual me estaba dando por el culo, me tenian sometida a una triple penetración, tenia 3 pollas en mi interior, una para cada agujero.

El Turco le pidio a el Oso que se fuera con mi madre y mientras el Chaval paso a martillear mi vagina, el Turco me restregaba la polla por la cara.

En cuanto el Oso llego a la altura de mama, ella agarro la polla de aquel tipejo y se la restrego por toda la cara, luego comenzo a chuparla como ya habia realizado anteriormente para despues tumbar al Oso en el suelo.

Mama se puso encima de él, de frente a mí y echada hacia atrás, apoyando sus manos en el suelo, de manera que no tuve más remedio que contemplar como procedía a jodersela.. “Oso”, se sujetó el cipote con una mano y lo apoyó en la entrada de la vagina, abriendo sus labios como una mariposa. Ella bajó su culo y el grueso glande desapareció dentro de su coño.

Mama gritaba “Menuda polla que tienes cariño, es una maravilla, venga metemela hasta las bolas cariño, jodeme fuerte”

El negro embistió en su culo, encajando su polla hasta lo más hondo, sólo sus cojones se quedaron en la entrada, mi mama pegó un berrido, me imagino que fue por que le entró más de lo que ella pensaba, estuvo un rato quieta, jadeando. Cuando se repuso animó al hombre a que comenzara su trabajo y sin dejar de mirarnos se dejó follar delante de nosotros, gritando como una loca cada vez que se corria, al igual que yo.

No se cuanto tiempo estuvo el negro jodiéndola, pero fue mucho, cuando gritó que se corría, ella misma le agarró el rabo y se lo puso encima de su coño, meneándolo con su mano, Oso disparó dos chorros de semen, con tan buena puntería, que fueron a estrellarse contra la cara de mi madre, ella, se la hincó de nuevo en el coño y le gritó que se lo inundara, cosa que aquel tipo hizo la mar de contento.

No le dieron tiempo a recuperarse, pues entre los otros 3 hombres que habian estado jodiendo con migo la volvieron a penetrar de nuevo, uno por el culo, los otros dos viendo lo abierto que la había quedado el coño, decidieron metérsela a la vez..

Mama gritaba como loca al sentir 2 pollas en su coño que entraban con tanta fuerza que debian tocarse en sus entrañas con la otra polla que la taladraba el culo.

El Oso ya recuperado me enculo yo que ya estaba siendo trabajada por el Turco en mi vagina, cuando estaban a punto de terminar ,mi mama y yo gritamos

“Córranse dentro de nosotras”

“Queremos sentir su leche en nuestras entrañas”

El turco nos lo nego, y todos aquellos hombres se salieron de los agujeros de mi madre y los mios, el turco dijo

“Pero no se preocupen zorras, puede llegar a sus entrañas via oral”

y nos pusieron juntas en el suelo. luego cogieron una de las copas que se usan para el wisky y que estaban en la vitrina del salon y se la dieron a mi madre, entonces mama y yo juntamos nuestras cabezas y aquellos hombres empezaron a menear con fuerza sus pollas.

El primero en correrse fue el Abuelo, 3 chorros que impactaron en la cara de mi madre y 1 que fue directo a su boca.

Luego se corrio Gnomo con solo 2 chorros que fueron a parar a mi frente.

El Chaval fue el que mas abundantemente se corrio con 5 chorros, 3 de los cuales le dieron en la cara a mi madre y 2 a mi.

El Oso y el Turco se corrieron al tiempo, llenando de semen la cara de mi madre y la mia, luego el Turco me dijo que lamiera la cara de mi madre y viceversa para dejarnos libres de semen, nosotras obedecimos y nos tragamos todo lo que pudimos.

Luego el Turco miro el trofeo que sujetaba mi madre, tenia bastante semen de lo que habia resbalado de la cara de mi madre y la mia, no hizo falta que dijera nada, mama se lo llevo a la boca y comenzo a beberselo todo, para después besarse conmigo compartiendo lo que las dos habiamos ordeñado tras engullir aquellas 5 pollas.

Al mismo tiempo sono un pitido insistente, era un claxon, el Turco mando a todos coger las cosas y vestirse.

“Venga chicos que se nos hace tarde, muchas gracias por todo señoritas se han portado muy bien con nosotros, muchas gracias”

Cuando se iba nos arrojo un sobre, dentro habia 50 mil pesos y una nota que decia que mi madre y yo habiamos sido las mejores putas que habian conocido y como tales debíamos recibir nuestra recompensa.

No los denunciamos, después de eso mi madre mando a mi hermano a vivir con papa, y no lo hemos comentado con nadie.

solamente comentarios sin mala onda a wow_2@hotmail.com, este es un relato 100% real, espero que les haya gustado.

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