Relatos entre hombre y mujer. Sexo heterosexual

Mi Amante Virtual (II)

Los fines de semana no había correspondencia para Neta, ya que zuasss pasaba esos días con su familia, lo que hacía de la escritura un simple monólogo pero además me daba la oportunidad de comentar algunos mails con mis amigas y amigos reales, los cuales obviamente pensaban en el riesgo de aquella aventura, sobre todo por los planes que ya se estaban dando para realizar un viaje directo a Venezuela y dada la situación actual donde a diario se leen en los periódicos noticias sobre asaltos, robos y secuestros. Supe también de un caso de una chica de Colombia que involucrada en una relación similar a la mía, prestó su número de tarjeta de banco y recibió dinero sucio producto de narcotráfico.

Estas paradas de fin de semana me situaban un poco mas en el lado de la realidad, pero no me eran obstáculo para continuar con la fantasía que había generado.

La necesidad de hablar, de encontrarme de frente con aquel personaje tan impactante, era tan vital que estaba dispuesta a cualquier cosa antes que perderlo.

TARJETA.

NO SOY ESCRITOR

NI TAMPOCO POETA

SOLO UN LOCO MAS

DE ESTE PLANETA

QUE TE AMA ALMA MÍA

EN LA NOCHE, EN EL DIA.

DÉJAME DECIRTE

Antes que nada déjame decirte que me llegó una flor preciosa y con una frase maravillosa con la cual estoy completamente de acuerdo y convencida de que eres un verdadero loco. Quiero hablarte de una duda que me surgió de pronto, espero no me lo tomes a mal. Bueno, yo estoy segura de lo que sucede dentro de mi, el conocerte, el escucharte, el interés que despiertas en mi, pero quiero que me contestes con toda confianza y con la verdad: ¿tienes algún interés especial reservado para mi? Te diré concretamente en que pienso:

Quizás estés buscando una mujer para compartir experiencias extrañas al lado de tu mujer. Cualquiera que sea tu respuesta, quiero que sepas mi manera de pensar.

Me pidieras lo que me pidieras, que donara un riñón… que mi presencia te fuera útil con tu pareja…. que te ayudara en algún negocio ilegal…que te ayudara en cualquier cosa. Creeme que lo pensaría, aunque hay cosas que obviamente no haría, pero si tu me lo pidieras, de verdad con honestidad, créeme que lo pensaría. Creo que estamos en el mundo para ayudarnos como seres humanos. Y lo mas importante para mi, es que seas sincero conmigo.

UNA NOCHE SIN SUEÑO.

En el arte de amar, lo que más disfruto es todo ese rito previo, comenzando por tener la idea de estar con esa persona amada y deseada, desde el momento de bañarme para" él" ( ahora usaré "ti"), me bañaré para tí, pensaré en un lugar para estar solos, sueño con una cena elegante, con pollo en el menú, sin ajo ni cebolla, un postre, con un buen vino blanco, música de fondo, desapareciendo la idea del tiempo y la prisa, ya solos, en una habitación limpia y con más vino… un abrazo fuerte donde pueda sentir tu sexo duro y fuerte, quitarnos lentamente la ropa, mientras nos damos muchos,

muchos besos, acariciar tu cuerpo, la espalda, bajar mi mano y tocarte, tendernos en la cama, con la respiración ya jadeante, besarte el cuello, el pecho, lamer tus pezones, tu ombligo, bajar mis labios, (mientras me acaricias el pelo), rozar suavemente tu pene, ponerlo dentro de mi boca y ahí detenerme por el tiempo que me lo permitas, mamártelo dulcemente, pasar mi lengua por encima, sentir ese pequeñito orificio por donde se contienen tus perlas líquidas, saborear ese sabor saldito y oler tu aroma, ahí amor mío pasaría la vida entera, saboreándote, mi boca aspirándote en vitales sorbos, disfrutando el sentir que gozas de mis labios en tu pene, maravilloso órgano masculino, mi mano jugando con tus testículos y buscando entre ellos tu punto "G" para aumentar tu placer, tu metiendo tu dedos en mi sexo, si lo deseas tocaré con respeto tu ano y si lo deseas introduciré mi dedo con suavidad y si te vienes en mi boca hambrienta de ti, tragaré tu elixir prohibido o si es espeso como la nieve lo guardaré en mi boca para luego ponerlo en mis manos y olerte cielo mío, tomaré un trago de vino, te limpiaré suavemente y te acaricio sin que sientas esa sensación dolorosa. Mi mayor satisfacción no será mi orgasmo sino el tuyo, brotando como un volcán en gemidos amorosos. Subo mi boca buscando tus labios, nos a

brazamos sudorosos y dormimos un rato para al despertar esperar que me pidas más amor y abriendo mis piernas, tú tendido boca arriba y yo parada de tal forma que desees mi "cueva", la toques y luego me coloques en la posición en la que mi cuerpo se acople al tuyo para sentirte dentro de mi, todo dentro de mi, sentir como entra y sale, como sube y baja, yo aprisionando tu carnoso sexo con el mio, cambiando de posición y dejándome estar sobre tí, mis pechos incrustados en los tuyos, sintiendo que me penetras, dándome a tí y sin apresurarme dejarme llevar por el éxtasis, con ese escalofrío recorriendo mi cuerpo y luego llenarme de tí, mantener nuestros cuerpos unidos hasta que tu pene se vaya haciendo pequeño, para luego colocarme agotada sobre tu pecho que me ofrece seguridad y cariño y yo con mi pierna sobre tu cuerpo desnudo.

Así cielo, es una noche que ofrece amores para tí, para mi, es una"bella

noche de amores, lluvia de estrellas veo caer… y a tanto amor…nadie va a decirle que no."

Y si aún desearas mas de mi, si me pidieras meterlo por atrás, porque sé

que te gusta, aunque a mi no, por darte gusto, primero colocaría mis nalgas en tu cara para que tu lengua juqueteara en mi y yo con tu falo en mi boca, luego húmedos los dos y con un poco de crema me dejaría penetrar por atrás, aguantaría el dolor y esperaría tu placer. Esto cariñito lo haría solo por tí.

"Pláceme la humedad de tu aliento, los ecos, las ondulaciones, la raíz del amor. Mi respiración y mi inspiración, el latir de mi víscera, la sangre, y el aire que acarrean mis pulmones, el olor de las hojas secas, algunos besos a flor de labios, algunos abrazos, pecho a pecho, el vaivén del sol y de la sombra sobre los árboles cuando la brisa los mece, la alegría de la soledad entre las muchedumbres, la sensación de la salud, el himno del medio día, mi canción matinal y…encontrarme de nuevo frente al sol."

Quédate una noche y un día conmigo y tendremos toda la esencia de los poemas nunca escritos.

Hoy he sido solo tuya, mi amor, mi gran amor virtual.

COMO TE HARÍA EL AMOR

Te llevaría a navegar conmigo, a mi mar, a mis islas, para que disfrutaras de un techo lleno de estrellas en la noche y unas mezclas de azules intensos durante el día. Ahí sobre el sofá posterior de la lancha, ambos desnudos, tu cabeza recostada sobre mis muslos, tus piernas alzadas sobre el apoya brazos, mi mano vagabunda llenando de caricias tu cuerpo, tomando tus senos, acariciando tus pezones, mi miembro erguido compartiendo el calor de tus mejillas, tomaría una de tus manos e iría besando y lamiendo uno a uno tus dedos, haciéndome creer que tus nudillos son las rodillas, con la punta de mi lengua llegaría a la unión de tus dedos y te haría pensar que está en tu sexo, agarraría tu pulgar y me lo metería a la boca y chuparía como si fuese un pene y gozaría viendo tu deleite, tomaría luego tu otra mano y haría lo mismo, te besaría la frente, la nariz, las mejillas, luego el cuello, los hombros y tus abultados senos, tocaría furtivamente un poco tus pezones y seguiría mi lengua deslizándose lenta y distraída hasta llegar a tu ombligo, ahí me quedaría un rato dando círculos a su alrededor para luego seguir mi peregrinar aún mas abajo, llegando al monte de venus donde me desviaría a tu ingle para continuar mi viaje, ya por tus muslos haría filigranas hasta saborear todos y cada uno de tus poros, me detendría en tu rodilla y luego me acomodaría a cuatro patas encima de ti ofreciéndote mi sexo erecto y palpitante a tus labios juguetones y deliciosos, continuaría mas abajo lamiendo tu pantorrilla y al llegar a tu piecesito, lo acariciaría completamente con mi lengua iría luego a tus deditos y haría lo mismo que con los dedos de la manos, después me pasaría a tu otro pie y haría en el lo mismo para subir luego lentamente por tu pierna dándole todas y cada una de las caricias que conozco, al llegar a tu ombligo, ahí me detendría, introduciría mi lengua en el y luego lo besaría, partiría nuevamente por tu pecho, lamiendo y besando cada rincón y al llegar a tus senos me detendría en ellos, mordería suavemente tus pezones que estarían duros y deseosos, los acariciaría con mi lengua, vibraría de pasión y lamiendo golosamente esos hermosos pezones que anhel

antes me esperarían, escucharía satisfecho tus gemidos de placer, ahí en tus senos me quedaría saboreando su gusto, disfrutando su maternal aroma y si recupero los sentidos seguiría subiendo hasta tu cuello y hombros en donde me deleitaría tratando de borrar tus pecas, besaría tus labios y llevaría mi lengua cansada y seca dentro de tu boca para robarte de tus humedad, de esa deliciosa saliva dulce y femenina.

Bajaría nuevamente por tu vientre y al llegar al monte de venus, ahí amagaría indicando que nuevamente lo esquivaría pero se muy bien que no podrías permitirlo, ya tu excitación no lo permitiría y abrirías tus piernas para ofrecerme el exquisito manjar de tu sexo húmedo, deseoso y aderezado con los jugos de la sublime excitación y fascinado por su aroma hundiría mi boca en sus deleites, separaría con mi lengua tus rosados labios y dejaría descubierta e indefensa esa embriagadora vagina, metería mi lengua en ella, tan adentro como pueda, una y otra vez sin descanso, luego arrastraría mi lengua por tu rajita y con ella separaría la caperuza de tu clítoris que hinchado por el deseo se me ofrecería palpitante, lo tomaría entre mis labios y lo chuparía para brotarlo aún más y con la punta de mi lengua en rápidos movimientos hacia arriba y hacia abajo, lo chuparía con mas fuerza hasta arrancar de ti un orgasmo que rompa el silencio de la noche, que regrese nuevamente devuelto en el eco y sin soltarlo seguiría succionando y moviéndolo con mi lengua hasta arrancar de ti otro orgasmo mas fuerte e intenso, estarías en ese momento deseado, ya sin fuerzas que mi pene hinchado e irritado por las caricias, te penetrase y yo estaría listo para hacerlo, me levantaría de encima de tu cuerpo y te tomaría por una mano para ayudarte a levantarte, te pondría de rodillas sobre el asiento con tu pecho sobre el respaldo, tus huecos hacia mi, húmedos y deseosos, te separaría las piernas y ahí estaría tu vagina deliciosa expuesta a mis intenciones, goteante, impaciente y deseosa, tú echarías atrás tus caderas en señal evidente de aceptación y me la ofrecerías complacida, colocaría mi pene en la entrada y primero lentamente metería la cabecita y luego me iría totalmente al fondo sin contemplaciones, lo metería hondo, profundo y ahí lo dejaría mientras mis manos te tomarían por las caderas y te traerían hacia mi con fuerza a cada metida y así sería una y otra vez, me movería circularmente, entraría y saldría con suavidad hasta llegar el momento sin que tu lo esperes para nuevamente penetrarte con violencia muy profundo y luego en frenéticas arremetidas aumentaría el ritmo hasta llegar a ese sublime momento en que los dos al mismo tiempo alcanzaríamos el orgasmo, se escaparían furtivos atreves de nuestras gargantas los gritos de placer y de dicha que irían rebotando alarmados de isla en isla y despertaríamos a los pájaros y peces para convidarlos a nuestro gozo.

Y eso no sería todo amor, eso sería el principio, la noche era joven y tú y yo nos tendríamos prisa por lo que sin reposo. Te pediría que mamaras mi pene hasta que pudieses despertarlo para comenzar todo de nuevo, total el amanecer estaba lejano y nuestras ansias no terminan.

Datos de la autora:

Nick: Neta.

E-mail: lacherry04 (arroba) latinmail.com

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El Coche

Hetero, polvazo, relato del día. Una joven recoge a dos hombres que hacen auto stop. Terminarán en un camino del bosque donde gozarán de ella a placer y la chica se sentirá extrañamente excitada y satisfecha ante la violación.

Ésta es una historia real basada en un diario que accidentalmente pude leer.

Santander 23 de noviembre de 1.996.

Querido diario:

Hace ya mucho tiempo que no te escribo nada. En concreto desde la primavera pasada. Llevaba tiempo pensando en contar a alguien lo que me había pasado. Miedo, vergüenza… Necesitaba hacerlo pero no encontraba la ocasión ni la persona. El problema es que no sabía a quién. Uno a uno fui desechando a todos los amigos y amigas que tenía, incluso llegué a pensar que nadie debía saberlo…

Empezaré a contarte lo que me había pasado el día que recogí a los dos chicos en la gasolinera…

Fue en la primavera pasada… Tenía el depósito casi en la reserva y paré en un autoservicio… Mientras tomaba un café se acercaron a mi dos chicos…

Tendrían como mucho veinticinco años. Me preguntaron dónde iba y me pidieron que por favor les llevara hasta la ciudad. No suelo hacerlo nunca pero accedí. Uno se colocó a mi lado y el otro se sentó atrás. Durante el viaje apenas hablaron, sin embargo cuando faltaban unos treinta kilómetros para llegar, el de atrás me dijo que tenía una navaja y que debía obedecerles. Si no lo hacía me la iban a clavar… No se la vi pero la convicción del tono de su voz no me hizo dudar ni un momento… Fui siguiendo sus instrucciones y girando donde me ordenaban.

Cuando entramos en una carretera comarcal, me mandaron conducir muy despacio.

Al llegar a un camino me indicaron que debía meterme por él. Debían conocer bastante bien la zona y me iban indicando por donde tenía que ir casi de carretilla. A los pocos kilómetros estábamos dentro del bosque en un lugar completamente solitario. Allí me hicieron bajar del coche.

No había luna llena, pero casi, y se veía bastante bien. No hacía demasiado frío… Uno de ellos se situó a mi espalda. Inesperadamente me agarró de las solapas de la americana y tiró de ellas hacia atrás hasta la altura de los codos descubriendo los hombros. No se como, pero tensando la tela me apretaba los brazos y casi ni podía moverlos. Con el otro brazo me rodeó el cuello y me sujetaba con fuerza para que no hiciera nada mientras el otro registraba mi coche.

Completamente pegado a mi espalda podía sentir como su pene se iba endureciendo al rozar mis nalgas y empecé a pensar que no se iban a conformar con quitarme todo lo que tuviera. La sola idea de que pudieran hacerme daño me puso la carne de gallina….

Cuando encontró el bolso lo sacó afuera. Vació todo encima del techo del coche y buscó dentro de la cartera. Contrariado le dijo al otro que había muy poco… Se fue guardando el dinero y todo lo que le gustó. El tabaco, el encendedor, una agenda de direcciones de piel, el llavero de plata…

Autoritario me gritó: ¿Qué tienes en los bolsillos?, Vamos puta danos lo que tengas… Asustada no le contesté… Furioso me pegó un cachete… Luego me registraron. Después de vaciarme todos los bolsillos, me quitaron el reloj y los anillos. El que estaba frente a mi se fijó en el collar. Al soltar el cierre me rozo levemente los pechos. Se guardó la gargantilla en el bolso y volvió a ponerse delante de mí.

Me miró directamente a los ojos y sonrió. Estaba asustada y un poco nerviosa. Suavemente y con tranquilidad empezó a acariciarme los senos con las dos manos rodeando su volumen… Nada más sentir sus manos intenté moverme pero el de atrás apretó con más fuerza mi cuello y me inmovilizó completamente… Me sujetó la cara con una mano y me enseñó la otra con la palma abierta, amenazando con darme una bofetada. Estate quieta, ordenó seco y volvió a cogerme las tetas. Palpó curioso su perímetro y sopesó sus formas… Tiene buenas peras le dijo al otro apretándomelas… Burlón jugó con su pulgar sobre uno de mis pezones.

Después de sobarme todo lo que quiso, colocó sus dedos en torno a los botones de mi cuello. Pensé que tiraría con brusquedad de la blusa y me la abriría de par en par rasg

ándomela entera como hacían en las películas. Sin embargo hizo todo lo contrario. Fue desabrochando de uno en uno los botones, recreándose en lo que hacia sin apartar ni un milímetro los ojos de lo que iba descubriendo. Cuando llegó a la cintura sacó los bordes de la blusa y la desabrochó por completo.

Con delicadeza fue abriendo sus bordes descubriendo mi torso sin dejar de mirarme los pechos cubiertos aun por mi sujetador blanco… Joder menudo par de bolas, exclamó, esto no son tetas… son balones de playa… Por la forma de mirarlas me hizo avergonzar de su tamaño…

Yo miraba asustada lo que me estaba haciendo y de vez en cuando observaba la expresión de su rostro. Su cara había cambiado… no tenía un gesto definido. Estaba tranquilo, sereno, con una media sonrisa… ahora no parecía violento ni agresivo…

Sin que me diera cuenta de cómo lo había hecho, me encontré con que había sacado una navaja. Apretó un botón y frente a mi rostro apreció brillante su hoja… Me miró a los ojos amenazante, pero no dijo nada. La apoyó en mi mejilla y fue rozándome con el filo… Me recorrió todo el rostro. Me la pasó entre mis labios. Instintivamente abrí un poco los labios. Se quedó mirando su filo. Abre la boca, me ordenó seco y tajante. Obedecí su orden.

Me mandó que sacara un poco la lengua y la fue pasando varias veces haciéndome lamer su filo y humedeciendo completamente su hoja. Ahora si estaba paralizada de miedo y me dejaba hacer sin atreverme siquiera a temblar… Luego fue descendiendo por el cuello hasta llegar a mis pechos. Contorneó con la navaja mis senos y la paseó varias veces por ellos… Jugó con la punta arañando mis pezones… Temí que me la clavase o que con una de sus travesuras me cortase… Luego metió la hoja por el canalillo de mis pechos e introdujo la punta bajo el sujetador. Giró la navaja hasta que el filo quedo contra la tela. Sentí el frío del metal entre mis senos y un escalofrío me recorrió poniendo mi carne de gallina. De un movimiento seco cortó el sujetador por el medio. Mis pechos aun cubiertos dieron un pequeño bote.

Clavó su mirada en mi. Medio sonriendo fue bajando sus ojos hasta mis pechos. Enredando la punta de la navaja en una de las copas del sujetador, fue descubriendo mi busto. Sujetó el tirante entre sus dedos y lo cortó. La copa del sujetador quedó colgando.

Con él desnudo, paseó de nuevo el metal sobre mi piel. El pezón se recogió haciendo destacar un poco su punta. Repitió la operación despacio con el otro. Cuando estuve con los dos pechos al descubierto se quedó frente a mí contemplándolos fijamente sin moverse ni decir palabra…

Colocó la palma de la mano bajo uno de mis pechos y lo alzó para mostrárselo al otro…

– Mira que cacho melones… Tanteó su peso y lo empujó hacia arriba… Sonrió mirando los botecitos que dio al caer…

No sé por qué, pero en vez de asustarme el verle actuar así me tranquilizó. No me daba miedo a que me la clavara o me fuese a hacer algo malo. Tenía claro que me estaba desnudando para violarme y lo aceptaba como algo que tenía que suceder de un momento a otro. Seguramente luego me lo haría su amigo, pero en vez de moverme, luchar o hacer algo, me dejaba hacer esperando pacientemente a que se apoderase de mí profanando mi cuerpo… El único miedo que tenía era que después de hacérmelo, me golpearan o me clavaran la navaja dejándome allí herida… El acto sexual en sí nunca me había importado demasiado… Y en el peor de los casos serían diez minutos de humillación…

Mi tranquilidad me sorprendió y empecé a pensar qué dirían si me estuviesen mirando,… si mi novio me viera así, medio desnuda, a punto de ser violada y yo sin oponerme, sin gritar, sin decir ni una palabra, sin moverme…

Eran dos,… me tenían sujeta y no podía resistirme,… además tenían una navaja… Me parecieron simples excusas que contaría si tenía que explicarlo algún día. Si algún día tenía que contarlo,… aunque tampoco tenía por qué saberlo nadie…

Su mano me agarró apretándome en la nuca y me hizo inclinar la cabeza. Sin prisas fue bajando la cremallera de su pantalón. Metió la mano dentro de su bragueta y con dificultad sacó su pene

excitado y duro. Su tamaño no era descomunal, pero tampoco podía decirse que fuera normal… Me pareció grande y grueso, por lo menos comparándolo con lo que yo había visto.

Rodeó el miembro con su mano y se lo acarició delante de mí como si se masturbara mientras oprimía mi nuca para que no cambiara mi mirada de dirección. No hace falta que me sujetes… pensé, te obedezco yo sola… Mis ojos, atraídos como por un poderoso imán, no podían apartarse de su miembro… Sin decirme una palabra entendía qué es lo que me estaba diciendo y adivinaba su pensamiento. Vanidoso me mostraba su herramienta amenazándome, advirtiéndome con sus obscenos gestos lo que iba a hacerme y con qué iba a poseerme…

Cuando soltó mi cabeza, no dejé de mirar su pene… Él comenzó a desabrochar mi cinturón. Luego el botón y la cremallera de los vaqueros. Entonces se agachó en cuclillas y fue tirando de los pantalones. Mientras me los bajaba muy despacio no dejaba de mirar mis piernas. Sabía que estaba disfrutando por anticipado del manjar que dentro de nada sería suyo. Me descalzó un pie y por él me sacó una pernera. Sin entender por qué volvió a ponerme el zapato e hizo lo mismo con la otra extremidad.

Me acarició por entero las piernas. Metiendo las manos en medio presionó un poco en los muslos. Me bastó su indicación y las abrí. Desde abajo miró sonriendo. Acariciándome fue subiendo hasta mi cintura. Se colocó de pie frente a mí y cada una de sus manos se apoderó de uno de mis pechos. La punta de su pene, ya húmeda, rozaba mis braguitas.

Se dedicó a jugar con mis senos tocándome una y otra vez, haciéndome sentir su sexo impaciente. Parecía disfrutar retrasando lo evidente,… torturándome sádicamente con la espera de lo que ya era indudable que me iba a hacer. No… lo que estaba buscando era hacerme saber que era mi dueño, que podía hacerme lo que quisiera, que podía apoderarse completamente de mí, y que sólo me iba a follar cuando él quisiera, sólo cuando él quisiera…

Su mano bajó hasta mi entrepierna y por encima de las bragas palpó mi sexo. No puedo negar que después de sentir su pene tan próximo a mí y sobre todo al notar su caricia estaba algo excitada. No sé el por qué, no debería estarlo, pero mis pezones y la humedad de mi sexo me delataban. Seguramente él se habría dado cuenta de ello y me pregunté qué pensaría de mí. Me lo tocó entero y me masturbó por encima de la tela haciéndose el amo y señor de todos mis rincones.

Sin dejar de tocarme me preguntó si tenía novio….. No respondí. Tensó la mandíbula y sus dedos retorcieron la punta de mi pezón con firmeza arrancándome un quejido de dolor. Repitió tranquilamente la pregunta, como si antes no la hubiera hecho. Asentí que sí con la cabeza. El que me estaba sujetando se río. Él ni se inmutó. No dejábamos de mirarnos fijamente a los ojos. La presión sobre mi pezón había disminuido pero no lo soltaba. Esperaba sin saber el qué. Otra pregunta tal vez. Otra orden, no sé pero no podía apartarme de sus ojos ni podía evitar que sus dedos se fuesen haciendo más y más dueños de mi sexo. El que me sujetaba dijo algo así como que me iban a devolver algo usada a mi novio, no lo entendí bien y de nuevo volvió a reírse, pero él seguía sin moverse.

Por encima de la tela, sus dedos fueron subiendo entre el surco de mis labios alcanzando por primera vez mi clítoris… Creí que se iba a detener ahí, pero en vez de eso siguió subiendo hasta el ombligo acariciando mi vientre… Luego descendieron insinuantemente y separando la goma de mis braguitas se metieron en su interior. Acarició el vello de mi sexo y sus dedos separaron los labios dejándome abierta. Milímetro a milímetro fue recorriendo el camino inverso hasta llegar a mi ano. Comenzaron a hacer el recorrido de regreso, pero deteniéndose por un segundo en mi agujero… Sin ninguna dificultad dos dedos entraron en mi… No pude evitar que un par de gemidos se escaparan nada más tocar mis partes más sensibles…

Dentro de mi cabeza empezaba a entablarse una confusa batalla… Por una lado me resistía o más bien debía resistirme a lo que me estab

an haciendo,… debía luchar, mi mente me decía que debía enfrentarme a la excitación que me producían sus dedos… por otro la impaciencia me consumía… la escena me pareció súper morbosa y me encendía cada vez más… Mis ojos no dejaban de mirar ese pene turgente en el que destacaban sus venas hinchadas… mi piel quería esos dedos y no otros,… mi coño quería que se metiese en él, que su capullo abriese mis labios a la fuerza… que mi entrada se dilatase al invadirme…

Estas mojada cacho puta… Le oí decir burlón. Bruscamente sacó su mano. Olió sus dedos y luego los situó frente a mi cara. Olían a mí. Suavemente los apoyó en mis labios y les recorrió enteros… Fueron unas sensaciones electrizantes y mi sexo estaba respondiendo a ellas humedeciéndose más y más… Con la otra mano volvió a cogerme los pechos… Empujó los dedos introduciéndolos en mi boca para que los lamiera. Dentro de mí los hizo moverse en todas las direcciones.

Mientras me hacía esto, su mano pasaba de un pecho a otro sin cesar… Me les acariciaba… me les estrujaba con fuerza… les juntaba tratando de abarcar los dos en su palma… Seguía sintiendo como su pene rozaba mis muslos y se acercaba por encima de mis braguitas a mi abertura. El hechizo de su miembro hacía rezumar mi sexo sin que pudiera evitarlo…

Retiró sus dedos de mi boca con la misma suavidad que los había introducido… Con ellos mojados rodeó mis pezones… Nada más sentirlos, mi pecho se infló de placer aumentando el volumen de mis tetas… Mis pezones respondieron a esas especiales caricias afilándose como nunca… Su lengua les lamía… sus labios tiraban de ellos,… Su boca les comía con una maestría increíble y supe que me les iba a dejar llenos de chupetones y marcas…

Agarró mis senos con las manos apretándolos y haciendo sobresalir sólo la copa de los pezones… Sus dientes les agarraban y tiraban de ellos arrastrando a todo el pecho… Cuando les tenía así de tensos, sólo sujetos por sus dientes, dejaba que la punta de su lengua les lamiera… Tenía los ojos medio cerrados y mi respiración se oía jadeante… Inesperadamente una de sus manos me agarró con fuerza el sexo y presionó entre los labios. No sé si por lo fuerte o por lo inesperado de su movimiento, pero al sentirle gemí intensamente… Un espasmo de placer me hizo cerrar los ojos y las rodillas me temblaron…

En cuclillas me fue bajando las bragas descubriendo despacio mi coño. Agarrando mis mulos por detrás me empujó hasta tener mi sexo frente a él. Pude sentir su aliento. Su lengua húmeda subió insinuante por mi muslo y se paseó por los confines de mí coño empapado sin llegar a entrar en él… Sus manos palpaban mis nalgas… Inesperadamente me mordió. Un trozó de mi carne quedó aprisionado entre sus dientes y grité. Podía causarme placer y dolor, podía ser suave y tierno o hacerme gritar. Siguió bajándome las bragas y me las quitó…. Luego con los dedos separó mis labios hasta hacer asomar tímidamente mi clítoris… La punta de su lengua saboreó mi botón varias veces haciéndome gemir….

Hubiera deseado que siguiese jugando con su boca en mi sexo… Arrogante enseñó mis bragas a su compañero y se las guardó en el bolso de la cazadora.

Ya estoy completamente desnuda, ahora es cuando me van a hacer de todo pensé. Otra vez luchaba dentro de mí… No podía aceptarlo, me negaba a ser ultrajada de esa forma, pero deseaba ardientemente ser doblegada por ese desconocido… Volvió a situarse delante de mí y volvió a tocarme dejando deslizar sus dedos por la humedad de mi coño. Al notarlo tan húmedo sonrió. Joder tío, está calada hasta las rodillas… le dijo a su compañero… ¿ Te gusta eh?… Sus dedos no paraban de moverse y mi respiración se iba agitando… ¿ Qué pasa tu novio no te mete caña o qué?… Espatárrate, me ordenó con tono despectivo… Separé las piernas de forma que los labios de mi sexo se abrieron aún más para él. Sin ningún problema introdujo de nuevo sus dedos haciéndome gemir más fuerte…

Se separó un poco para verme entera… Estás muy buena… Si yo fuera tu novio no dejaría de follarte… Yo no dejaba de mirar su

miembro erecto… Sin saber por qué le deseaba… Seguía sin cuadrarme demasiado el malsano deseo de entregarme al miembro del extraño que iba a violarme… Me sentía inquieta… Volvió a acercarse y a tocarme… Sus dedos jugaban conmigo como querían y cuando rodearon mi clítoris no pude contener un gemido de placer…

-. Menuda almeja tienes… ¿Sabes que tienes chocho de puta?… Tu novio se pondrá las botas contigo…

Él parecía satisfecho con lo que estaba haciendo… Cerré un poco las piernas reteniendo sus dedos donde más me gustaba… No se opuso y siguió jugando allí… Dejé reclinar mi cabeza sobre el hombro y cerré los ojos. Fui gimiendo suavemente cada vez que recibía sus caricias en mis zonas femeninas…

Mientras me acariciaba perdí la noción del tiempo y del lugar y casi ni les oía… Eso no me estaba pasando a mí… era como en uno de mis sueños eróticos,… yo estaba profundamente dormida y soñaba que un desconocido me estaba tocando a la fuerza las partes más íntimas causándome placer… Sin embargo aquello era real… Mi respiración entrecortada era real… Iban a violarme y yo estaba disfrutando… Me dejaba tocar en todos los sitios,… mi cuerpo respondía como nunca a sus caricias,… mi deseo me resultaba extraño, pero muy fuerte… como nunca había sentido por ningún hombre.

Vas a hacer que esta tía se corra… dijo el de atrás. Está tan cachonda que se muere de ganas, le respondió fanfarrón. Abrí los ojos. Sonreía. Su mirada estaba fija en mi, penetrante… Debía estar tan sorprendido como yo.

Está salida a tope. Seguro que hace tiempo que no se la calzan… Volvió a decir el que me sujetaba. Sin dejar de manosearme preguntó si mi novio no me lo hacía, si era marica,… No le contestaba a nada… estaba entregada completamente a esos dedos que se movían hábilmente por mi sexo causándome más y más placer… Sin parar de tocarme respondió: "No creo que sea eso", y reafirmó moviendo la cabeza de un lado a otro… Metiéndome más adentro los dedos empujó con violencia… Me hizo daño, pero me gustó… Solo pude gemir….. Aquí la entra de todo… esta lo que necesita es un buen rabo…

Hablaban de mí como si yo no estuviera, comentando lo dispuesta que parecía, las ganas que se me notaban, lo apetecible de mi cuerpo, lo que harían o dejarían de hacer con mi cuerpo si fuesen mi novio… A medida que sus caricias me iban doblegando, sus comentarios iban siendo más fuertes, bueno, más que fuertes guarros…

¿Te jode o no te jode bien el picha floja de tu novio?…¿ Crees que le importará si te echamos un buen polvo?. A lo mejor hasta me lo agradece… a una hembra como tú hay que tenerla bien follada… y seguro que él solito no puede… La gracia les resultó simpática y empezaron a reírse… ¿ Te la mete muy a menudo?… Seguro que siempre te quedas con ganas de más… ¿Verdad que sí guarra?…

Muy seguro de sí mismo seguía moviendo los dedos dentro de mí… Su otra mano no paraba de jugar con mis pechos erizando mi piel… Por un momento miré como les recorría… Tenía los pezones completamente erguidos, como nunca me les había visto…

¿Verdad que este conejo se muere de ganas?… En cuanto te meta el rabo te vas a correr de gusto… Me irritaba que hablaran de mí en ese tono, no paraba fanfarronear con lo que me iba a hacer, dando por sentado que yo no solo no diría nada, sino que debía estarle agradecida… Iba a abusar de mí y encima como él decía, me estaba haciendo un favor… Según él era una insatisfecha y me bastaba ver un pene para morirme de deseo, buscaba ansiosamente calmar mi calentura,… Me trataban como a un simple objeto, como a una a chica de usar y tirar… pero tenían razón,… todo lo que decían eran verdad, lo estaba deseando… El de atrás se estaba riendo con los verdes comentarios de su amigo…

Antes de que pudiera decir nada, sus dedos acariciaron mi clítoris arrancándome otro suspiro de placer,… No pude contestar, no quería contestar… Yo seguía jadeando incapaz de ahogar mis gemidos… Si se está derritiendo la muy puta… Pegado a mi oreja el de atrás me preguntó con un murmullo lascivo cuánto tiempo hacía que no me ponían una buena

vara… Contesta puta, dijo el otro con un tono entre rabioso y enfadado arrastrando las últimas letras. La única respuesta que era capaz de darles eran mis gemidos de placer, cada vez más profundos, cada vez más prolongados…

De repente sus dedos pellizcaron con fuerza mi clítoris. Me quejé pero en vez de ceder, lo que hizo fue retorcerlo hasta hacerme gritar de dolor. Nunca me habían hecho eso. Dolía horrores y me hacía encorvarme. No dejaba de hacerme daño y empecé a llorar… Podía matarme de dolor y podía causarme placer… era suya y me lo estaba recordando… Repitió de nuevo la pregunta sin dejar de hacerme un daño terrible… Contesté que sí me lo hacía… Pareció no oírme… Volví a repetir que sí me lo hacía… ¿ Que te hace qué?…. Se acuesta conmigo, les dije entre sollozos… Otro pellizco aún con más fuerza.. Casi gritando les dije : – ¡¡¡Me jode por las noches!!!… Los dos se rieron… Vamos putita dinos cómo se acuesta contigo ese maricón… o ¿eres tú la que se le cepilla?…

Humillada por el dolor les conté sollozando los detalles más íntimos… Empecé a contarles lo que me hacía y sólo entonces dejó de apretar tan fuerte… pero como si fuera una advertencia de que podía volver a hacerme gritar de dolor no soltó sus dedos sin darme un último pellizco… Temiendo defraudarlos y que volviese a hacerme daño les conté las historias que creí más excitantes… Les conté cómo me lo hacía en la bañera,… cómo le gustaba hacérmelo mientras veíamos un vídeo porno… Él estaba sonriendo y el de atrás no paraba de reírse mientras sacaba punta a todo lo que decía…

Así que el niño mete su pollita en tu coñito. ¿Eh?… Vamos sigue, qué más te hace… Les dije que algunos días le gustaba penetrarme desde atrás poniéndome a cuatro patas… No jodas, ¡si hasta te cabalga y todo!… Los dos se rieron al tiempo… Y tú qué le haces… Con lo ninfómana que eres no te estarás quieta ni un minuto… Seguro que nada más verle el pijo te abres de piernas… ¿Te gusta que te la meta?… ¡Contesta!… Sí… ¿ Se la meneas?… De nuevo risas… Sí… Debes ser una auténtica cerda…

Vamos… sigue… ¿qué más le haces?…. No supe qué contestar… ya les había contado todo… Ya te lo he dicho no sé que quieres oír, dije sollozando… No me contestes dijo en tono violento mientras agarraba mi cara con una mano… Mis labios quedaron entreabiertos… Me besó en la boca… Tienes morros de puta… Menudas mamadas le tienes que hacer… No le contesté. ¿No me digas que no se la chupas?. Contesté la verdad, que no, que me daba asco… Esta vez ya no fueron risas, sino auténticas carcajadas. Suéltala… Tranquilo, con el ansia de rabo que arrastra no se va a echar a correr,… venga suéltala… Poco convencido el que me sujetaba soltó la trenca y quedé libre…

Ahora desnúdate… Me quité a la vez la americana, la blusa y la chaqueta. El sujetador roto cayó a mis píes… Me sentí grotesca y ridícula en esa situación… Estaba en medio de un bosque totalmente desnuda ante dos hombres, quieta como un espantapájaros… y lo que más me molestaba, calada hasta lo más profundo de mí… Con la ropa de la mano sin saber qué hacer se la di al otro. Con desprecio la tiró hacia atrás.

Me hicieron permanecer así un buen rato mientras me miraban de arriba abajo y entre ellos hacían obscenos comentarios sobre mi cuerpo… Casi todos iban dirigidos al tamaño de mis pechos… Completamente desvestida, humillada por lo que les había contado, avergonzada por no haberme resistido al placer, seguí mirando en silencio al suelo y esperé sus órdenes soportando que me metieran mano de forma tan burda… Por primera vez sentí frío y rodeé mis pechos con los brazos para darme algo de calor. Bruscamente me los quitó. Quería verme así, absolutamente desnuda y preparada para cuando él quisiera tomarme.

Desde atrás el otro me agarró por primera vez los pechos… Buen par de melones… Sus manos parecían más robustas y me los apretó con fuerza… Mientras me sobaba entera delante de su compa&ntild

e;ero, entre mis nalgas volví a sentir su rígida verga, fuerte y aprisionada… Su cuerpo se pegó a mi espalda y metió una mano entre mis piernas. Rápidamente notó mi humedad… Si lo está deseando la muy puta… Esta tía es una come pollas de cuidado… Oprimiendo mi sexo me obligó a ir aún más hacia atrás, hasta pegarme completamente a su cuerpo… Me metió los dedos y empezó a moverlos dentro… No tardó en hacerme jadear. Mírala cómo goza… Está cachonda a tope… A esta no la han jodido en condiciones en su puta vida…

Volvió a arrimar su cara a mi oído y empezó a decirme marranadas en tono lascivo… Aún las recuerdo como si las estuviera oyendo ahora mismo… Joder, tienes el chocho empapado… Estás deseando que te folle… Estás más salida que una perra en celo…¿Tienes ganas de rabo eh?… En cuanto te le meta vas a gozar de verdad… Tu chocho va a saber lo que es un buen palo… Dominada por el placer separé las piernas un poco… Metió sus dedos aún más adentro… El gemido fue largo y prolongado… ¿Cómo eres tan zorra tía?…Cuando acabe de follarte le vas a contar a tu novio lo que es joder de verdad… No te imaginas el pedazo de rabo que te voy enchufar… Te la voy a meter hasta que te salga por los ojos… Te voy empotrar hasta los huevos en el chumino… Sus comentarios obscenos me excitaban aún más. El tono lascivo de su voz me hacía desear lo que me proponía… Estaba a punto de correrme…

Así que nunca te han metido una chorra en la boca ¿eh?. No… contesté avergonzada mirando al suelo. Tranquila…. ahora vas a chupar una buena polla… Ponte a cuatro patas, como si te fuera a montar tu maromo… En cuanto el otro me soltó obedecí de inmediato. Sabía que si me negaba me iba a dar lo mismo. Mis tetas quedaron colgando entre los brazos. Menuda yegua, no me extraña que se la beneficie por detrás… ¡Está buenísima!…

Apoyó su mano en mis riñones impidiéndome avanzar, luego, palpó mis nalgas y fue recorriéndolas hasta encontrar el camino que le llevó a mi sexo… En esa postura me hizo separar aún más las piernas… Ahora estaba completamente abierta… Adivinaba que tenía los ojos clavados en mi trasero… Seguramente me estaría viendo los labios hinchados y brillantes por mis jugos… Tal vez su pene ya estuviese fuera de los pantalones… Sabía que estaría tan turgente como el de su amigo… Supuse que a lo mejor quería entrar en mí en ese momento y me imaginé poseída por sus dos vergas a la vez… Al hacerlo un escalofrío de placer hizo palpitar mi coño y deseé que lo hicieran… Sin dejarme mover, me tocó por todos los sitios y magreó enérgicamente mi vulva… Este chocho está pidiendo guerra a gritos… Déjate de mariconadas y cepíllatela ya… Si no te la trajinas ahora mismo me la tiro yo… ( Si he de ser sincera en ese momento estuve a punto de pedirle que lo hiciera.. ) Eso luego,… tranquilo tío, antes se la va a tragar entera…

Ven aquí,… te voy a enseñar lo que es una buena mamada… Se agarró el miembro y le hizo apuntar a mi rostro. Venga ven a comértela ya… Se desabrochó del todo los pantalones y se los bajó un poco. Sus testículos quedaron al aire y agarrándoselos los exhibió engreído delante mí… Les tengo cargados de leche y te vas a tragar hasta la última gota…

Gateé hasta ponerme justo enfrente de su sexo. No se molestó ni en acercarse. Tuve que incorporarme un poco para poder alcanzarle y me senté sobre los talones. En esa postura agarró mis pechos y colocó en medio su pene. Buenas tetas para una cubana… No sabía lo que era eso y me quedé quieta mirándole… Bruscamente me las hizo coger con las manos y que se lo restregara con ellas. Vamos puta menéalas… Suavemente empecé a moverlas con movimientos circulares… Su polla estaba caliente y su tacto me resultó agradable. No pude resistir la tentación y miré mis pechos. En medio de mis senos destacaba su rojo capullo aprisionado…

Miré hacia arriba y vi en su rostro una expresión de placer… Me sentí tremendamente sexy y excitada por lo que estaba haciendo. Era capaz de proporcionarle placer con mi cuerpo… me sentí orgullosa como mujer… A medida que jugaba con ella entre mis senos, fue dejando un rastro de humedad… Él me estab

a utilizando… estaba abusando de mí y sin embargo al tiempo estaba sometido a mis caricias… Era su esclava y su dueña al tiempo.

Luego me lo frotó por toda la cara. Mientras me lo hacía de nuevo me sentí completamente sometida. Dejó que su punta se paseara varias veces por la comisura de mis labios antes de ordenarme secamente que se lo chupara. Rodeé su miembro con la mano y resignada pero al tiempo impaciente me lo metí en la boca… La sentí grande y dura entre mis labios… Comencé a succionar como había visto hacer en las películas. Enseguida noté la suavidad de su capullo en mi lengua… Su sabor me pareció fuerte y viril… Su dureza me indicaba que estaba excitado, muy excitado…

Con las dos manos agarró mi cabeza dirigiendo mis movimientos. Luego retiró la mía de su sexo y me hizo acariciar sus huevos… Venga zorra lámelos… Subyugada obedecí sus órdenes y dejé que mi lengua les recorriera enteros…. Luego agarró mi cara y me hizo abrir los labios. Volvió a empujar metiéndola entera. Entre jadeos movía su cadera empujando su miembro dentro de mi boca como si me estuviera penetrando… Vamos puta cómemela entera gritaba con la respiración entrecortada y cada vez me lo hacía meter más adentro… Yo aceptaba sus envites gozando al sentirla en mi boca, gozando con lo que nunca me habían hecho y constantemente soñaba en mis fantasías secretas… Cerré los ojos y me entregué concienzudamente a lo que estaba haciendo…

El otro se puso a un lado para verlo… Anda que no tiene hambre la tía esta, y eso que no la gustaba… dijo riéndose… Te va a dejar seco… Mira cómo la bailan las tetas… Era verdad, mis pechos colgaban de un lado a otro al ritmo de sus movimientos…

Por un momento la sacó de mi boca… Mis labios la buscaron ansiosos… Volví a sujetarla con mis manos… Chupa… chupa biberón… No me importaba que se riese así de mí, estaba disfrutando con lo que hacía… Su sabor se iba haciendo más y más fuerte…

Me voy a correr en tu puta boca… Por su agitación adiviné que no tardaría en hacerlo… Ordéñamela hasta la última gota… Cuando eyaculó sentí brotar con fuerza su semen inundando mi boca. Cada espasmo iba acompañado de un chorro que me llenaba. Tuve que hacer auténticos esfuerzos para tragarlo y no ahogarme… Una de las veces, al retirarse se salió de mi boca y uno de sus chorros salpicó mi cara. Rápido volvió a metérmela y siguió moviéndose como antes… Sentía resbalar el semen por mi mandíbula mientras se la chupaba… Una gota calló sobre mi pecho… Estaba caliente y me gustó sentirlo ahí… Se movía frenéticamente y mi sexo olvidado ardía de deseos… No me dejo retirar la cabeza hasta que hubo acabado por completo… Solo entonces permitió que sacara su pene… Una arcada casi me hizo vomitar… El otro empezó a reírse al verlo… Me había olvidado de que eran dos y de que el segundo reclamaría mi cuerpo…

Me quedé de rodillas y escupí los últimos restos de semen pero no pude quitarme su sabor. Me pasé el dorso de la mano por mis labios para limpiarme la boca… El otro estaba apoyado en el coche, sin perder detalle y fumando tranquilamente un cigarro. Un tremendo bulto destacaba en sus pantalones…

Levántate y ven aquí, me ordenó impaciente… Me quedé mirando al que acababa de disfrutar de mí y no me moví. Tranquilamente se estaba guardando su pene. Esperaba más que sus ordenes su permiso. De dos pasos se plantó a mi espalda. Me agarró del pelo y me hizo levantar a la fuerza. Literalmente me arrastró hasta el coche y me tiró de bruces sobre el capó. Me hizo daño y sorprendida por su brutalidad intenté darme la vuelta. No entendía el por qué actuaba así… Si sabía que me iba a poder tomar como quisiera… Asustada traté de levantarme, pero él se tiró encima de mí inmovilizándome… Para que no me moviera me empujaba la espalda aplastando mis tetas contra el coche. El frío del metal hizo endurecer mis pezones.

Me entró un pánico tremendo y empecé a patalear y a mover los brazos tratando de liberarme. Sujétala, me la voy a pasar por la piedra ahora mismo, ordenó a su amigo. El primero me agarró de las muñecas y tiró de mis brazos ha

cia adelante sujetándome… Al ceder la presión sobre mi espalda giré la cabeza para ver qué hacía… Aún tenía el cigarro en los labios… Se había bajado los pantalones y su pene, más grande que el de su amigo ya estaba preparado para entrar en mí. Con su rodilla me separó un poco mi pierna y se colocó en medio… Me palpó primero con la mano y metió un dedo con brusquedad… Me quejé… Cállate zorra, me ordenó casi gritando… Acercó su pene a mi entrada… No paraba de moverme y me resistía como podía… No acertaba a entrar en mí y empezó a insultarme y a decir palabrotas…

Seguí luchando como pude. Agárrame a esta puta y que se esté quieta… De repente el que me sujetaba las muñecas me dio un bofetón. El golpe sonó seco… La cabeza fue de un lado a otro. Por unos instantes me quedé completamente aturdida. La mejilla me ardía y me zumbaba el oído… Estate quieta o te reviento a hostias… El golpe me sorprendió y me quedé rígida incapaz de reaccionar…

Volvió a ponerse en medio de mis piernas y las acomodó a su antojo. Ahora verás lo que es un buen pichazo… Con increíble maestría lo colocó en mi entrada y empujó violentamente metiéndome su pene hasta la mitad. Me hizo un daño terrible. Al notarlo dentro arqueé mi cuerpo. Chillé de dolor abriendo la boca y cerrando los ojos… ¡No grites salidorra!… Furioso me dio un fuerte azote en el culo… Con lo cachonda que estás no te hagas ahora la estrecha… Se retiró un poco y volvió a empujarme. Empecé a llorar suplicándole que no me hiciera daño…

¡Que te calles puta! Gritó mientras volvía a intentar meterme todo su rabo… Al hacerlos, su cigarro cayó rodando sobre mi espalda… Rápido lo cogió… dio una última calada y lo apagó en mis nalgas dejándome marcada…

El dolor hizo tensar mi cuerpo y mi ay debió de oírse desde lejos… solo conseguí otra sonora bofetada… Llorando le supliqué que no me hiciera más daño, pero él sin hacerme caso siguió dándome empujones… Su pene me golpeaba una y otra vez, haciéndome chillar cada vez más fuerte… Estaba cerrada por el miedo y el dolor y no conseguía metérmela entera…

El daño hacía que me retirase un poco tratando de escapar del dolor… ¡Estate quieta de una puta vez! Me gritó con la polla a medio meter y empezó otra vez a darme azotes en el culo. No paraba de llorar y él no dejaba de golpearme haciéndome daño… Estaba tan furioso que parecía un loco fuera de sí… La sacó casi toda y se detuvo un momento. Con los dedos me agarró los labios del coño y tirando enérgicamente de ellos me abrió a la fuerza. Empujó con todas sus ganas consiguiendo al fin metérmela entera… El dolor fue aún más punzante… Todo mi cuerpo se puso rígido y un agudo alarido se escapó de mi garganta… Creí que me había roto al medio… me sentí traspasada por completo… nunca me habían entrado tan profundamente…

Empezó a penetrarme violentamente, como si tuviera prisa… Entraba en mí desgarrándome y haciéndome gemir… Mi sexo me quemaba, y él seguía dándome salvajemente… En cada embestida sentía sus huevos golpeando mi entrada… Con los ojos llenos de lágrimas miraba suplicante al que me sujetaba. El dolor me impedía pronunciar cualquier cosa que no fueran gimoteos.

Tío no te la folles así que le vas a reventar el coño… le dijo el otro… No le hizo caso y siguió empujando como una bestia… Sus dedos se clavaban como garras en mis maltratadas nalgas arañándome, mientras me incrustaba una y otra vez toda su polla… Entrecortado dijo que cuando acabara de joderme no iba a poder follar en un mes… Tuve la sensación de que sería verdad… Su amigo tenía razón, la forma tan salvaje de poseerme me estaba destrozando el coño.

Me empujaba tan fuerte que me levanta con cada embestida… Su pene me llenaba completamente.

No sé cómo pero poco a poco el dolor se fue mezclando con el placer… La sensación era extraña pero maravillosa… Por mi cabeza empezaron a pasar palabras como ensartada,… atravesada,… agujereada,… perforada,… taladrada,… Por primera vez entendí su signifi

cado y la imagen me pareció fascinante. No dejaba de llorar pero estaba gimiendo con cada uno de sus golpes.

Al rato me poseía por completo y mi sexo dilatado a la fuerza, le recibía ansioso… Con cada golpe, sorprendentes escalofríos corrían por mi espalda desde mi entrepierna hasta la nuca… Mi respiración se agitaba más y más y mis caderas se acompasaban a sus embestidas buscando sin ningún pudor que me entrara más y más…

La presión sobre mis muñecas fue cediendo y solté una de ellas… antes de que volviera a agarrarlas, me la introduje entre las piernas y acaricié mi clítoris… estaba muy excitada… Apoyé la mejilla en el capó y cerré los ojos… Tenía la boca entreabierta y jadeaba escandalosamente… Seguro de que no haría nada me soltó la otra mano… Rápida agarré una de las suyas y me la llevé ansiosa a mis pechos… No podía controlar mi cuerpo… Mi único pensamiento era atrapar más y más placer…

Vaya,… parece que a esta puta la está gustando… Ya te dije que tenía ganas de un buen polvo… Te está jodiendo entera… ¿eh?… Empujando violentamente hasta metérmela del todo preguntó si estaba disfrutando… Sin ningún sonrojo contesté que sí… Los dos se rieron… ¿Te jode bien mi rabo?… Casi en un susurro volví a contestarle que sí… Sádicamene se retiró casi por completo de mí y la dejó a la entrada… Mi sexo avanzó buscándola… Mira esta zorra como mueve la almeja… ¿Quieres que te le siga metiendo eh?… Sí… Otra vez se paró… ¿De verdad que te gusta?… Sí… ¿Y como se piden las cosas?… No se lo hagas desear tanto joder,… Fóllatela de una vez… no seas cabronazo… Se echó a reír y le hizo caso a su amigo… Estaba a punto de pedirle por favor que siguiera… Inmediatamente volví a jadear… ¿Te gusta más esto que la pollita de tu novio? Sí… Me daba vergüenza reconocerlo, pero era verdad, su pene me proporcionaba más placer que el de mi novio y cada vez que me la metía sentía llegar el orgasmo…

Cuando me corrí empecé a chillar de placer… Habitualmente me da vergüenza hacerlo, incluso delante de mi pareja,… Al oírme, mi voz me resultó extraña… Literalmente me estaba retorciendo de gusto y apretaba con fuerza los dientes intentando retener el placer… Me estaba volviendo loca… Los orgasmos se sucedían uno tras otro… Creí que no se iba a detener jamás… Nunca los había tenido tan fuertes ni tan prolongados… Casi no podía ni respirar… Los espasmos de placer eran alucinantes… Me estaba matando y no podía más… Le pedí varias veces que por favor se parase, que me estaba reventando, pero él no paraba de penetrarme tan ansioso como al principio… Parecía que tenía miedo de que nos fuesen a sorprender en cualquier momento y se acabase su diversión…

Repentinamente la sacó… Tienes un culo de puta madre… Te voy a encular….. Jamás había oído esa palabra, pero adiviné perfectamente su significado… Sabía que iba a dolerme y lo acepté… Ni tan siquiera me moví… Me sentía su esclava y esperé resignada a que centímetro a centímetro me la fuese metiendo…

Sin apenas dejarme recuperar el aliento, sentí como sus fuertes manos separaban mis doloridas nalgas abriéndome… Noté el fuerte salivazo en mi entrada…. luego la punta de su miembro en mi segundo agujero… Decididamente su pene fue entrando en mí… Siempre que habíamos intentado hacerlo por ahí habíamos tenido que dejarlo porque no soportaba el daño… En ese sentido podía decirse que aún era virgen por detrás…

Sin embargo no me dolió tanto como yo esperaba… De nuevo una sensación extraña se apoderó de mí… De nuevo una peculiar mezcla de dolor y placer se fue adueñando de mí… Volvió a penetrarme tan fuerte como había hecho antes… Mi cuerpo se acostumbró rápidamente a su presencia y de nuevo me oí gemir con cada una de sus embestidas… Pero esta vez no era yo sola quien gemía, sus jadeos se iban uniendo a los míos…

El otro mientras tanto se estaba masturbando viendo como su amigo me jodía salvajemente… Debía de excitarle horrores verlo… Los movimientos de su mano eran fren&eacu

te;ticos…

Me estuvo dando por el culo un rato, apretando cada vez más hasta que por fin sus empujones se volvieron cada vez más secos y potentes… Sujetándome por las caderas evitaba que sus movimientos me llevaran hacia adelante escapando de sus embestidas y me la metía hasta hacer chocar sus huevos contra mi coño… Sentí como pequeñas convulsiones y supe que se iba a correr… La notaba avanzar gruesa y tremendamente dura… Sentí su líquido caliente en mi interior… Fue una sensación sorprendente y sumamente placentera…

Cuando se quedó satisfecho se retiró bruscamente de mí. Me costaba trabajo respirar y jadeante conseguí darme la vuelta. Quedé tumbada boca arriba sobre el capó, con los brazos en cruz y espatarrada completamente. Estaba extenuada y no podía ni moverme… Aun tenía la sensación de que su pene estaba dentro de mí y de vez en cuando pequeñas convulsiones de placer agitaban mi cuerpo… Me encontraba completamente destrozada… Me dolía el culo y mi sexo estaba irritado, pero si en ese momento hubieran vuelto a tomarme tampoco me hubiera resistido… Pensé que si aparecía alguien más no me importaría que volviesen a violarme… aunque supongo que estando así no sería una violación…

En ese momento el otro se subió encima del capó y colocó mi cabeza entre sus piernas… Nada más abrir los ojos vi que le tenía justo encima de mí… Su mano se movía muy rápida y comenzó a gemir anunciando su orgasmo… Acercó su miembro a mis labios… A-bre la bo-ca putaaa… Me dijo casi sin poder articular palabra. Obedecí de inmediato y abrí la boca esperando sumisa su penetración, pero su grado de excitación era tal que se derramó antes de llegar a introducirla… Me salpicó toda la cara y me dejó toda manchada de semen pero no me importó… Ni tan siquiera me molesté en limpiarme… Cuando se vació completamente aún le colgaban restos de semen… Hizo que cayeran en mi boca y me obligó a limpiarle su polla ya fofa… Su mano se le había manchado y la frotó en mis pechos… Seguí inmóvil en la misma postura esperando que hicieran conmigo lo que quisieran, era incapaz de resistirme a nada…

Encendieron un cigarro y me ofrecieron uno… Con la cabeza dije que no… Ignorándome se pusieron a hablar entre ellos de lo divertido que había sido lo que me habían hecho… Los comentarios eran groseramente machistas… Cerré los ojos y dejé que un placentero sopor se apoderase de mí… Sentía resbalar el semen por mi cara mientras les oía sin prestarles ninguna atención… Cuando acabaron de fumar se quedaron mirándome…

Sin mediar palabra, el que me había violado en segundo lugar se acercó a mí. Se bajó la cremallera y apuntó con su pene… Pensé que iban a volver a empezar… Un potente chorro salió disparado hacia mi coño. Al sentirlo me incorporé un poco y entonces su meada se dirigió a mis tetas….

Riéndose a carcajadas su amigo quiso imitarle… En el colmo de las humillaciones tuve que soportar que los dos se mearan sobre mi cuerpo…

Luego me ordenaron que me vistiera y me tiraron la ropa encima… Casi no podía ni moverme…

Durante el viaje me amenazaron con ir a por mí si se me ocurría denunciarles, y me hicieron jurar que no lo haría… Nada más llegar a la entrada de la ciudad buscaron una calle oscura. Uno de ellos se bajó conmigo volviendo a amenazarme de mil formas… Un tremendo bofetón y un puñetazo en el estómago que me hizo caer al suelo… Allí me dejaron tirada… Tardé más de media hora en llegar a casa andando…

Nada más entrar me desnudé en el pasillo dejando la ropa tirada y fui directa a la ducha… Me quedé un momento contemplándome en el espejo… Mi aspecto era desolador. Tenía los ojos hinchados por haber llorado y la cara descompuesta… El carrillo se me había inflado un poco por la bofetada… Dos lágrimas resbalaron por mis mejillas cuando miré los pechos llenos de chupetones… Unas gotitas de sangre seca en mi sexo me recordaron sus tremendas embestidas… Por detrás me sentía tremendamente molesta…

A los dos días apareció mi coche con las llaves puestas donde habían dicho… No tenía apenas gasolina, pero no le habían hecho nada…

Espero que os haya gustado. Si q

ueréis enviarme algún comentario mi dirección es carlose (arroba) wanadoo.es

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Joven provinciano

Hetero, polvazo, primera vez. Un joven acude a una consulta médica y se encuentra a una bella y caliente doctora que además de hacerle un completo reconocimiento le inicia en el sexo en un tórrido polvazo.

Había encontrado un trabajo nuevo, y fui a la ciudad desde mi pueblo para una revisión médica. Aquella misma tarde a las 7 recién duchado llegué a la consulta del médico era una tarde de julio muy calurosa. Subí hasta el noveno piso y pulsé el timbre de la consulta, al cabo de una rato me abrió una chica de aproximadamente mi edad unos 19 años, con un hilo de voz, ya que era muy tímido con las mujeres, le dije que tenia visita a esa hora – – Ahora mismo le visita la doctora – dijo- pase

Mientras me acompañaba a la sala de espera le pregunté – – ¿Pero que no es la consulta del doctor Navarro? – – Sí, pero esta de vacaciones, y en su lugar visita la doctora Gómez – me respondió – Yo me puse tremendamente nervioso, no me gustaba nada que una mujer me hiciera aquella revisión médica, pero nada podía hacer, así que pase a la sala de espera cual cordero entrando en el matadero.

Al cabo de lo que me pareció muy poco tiempo, entró la recepcionista y me indicó que ya podía pasar al despacho, la seguí y entré en una austera sala con el mobiliario de una consulta cualquiera, detrás de una gran mesa se sentaba la doctora Gómez, de unos 38 o 40 años vestida con la habitual bata blanca. Me indicó que me sentara y me sobresalté al oír como se cerraba la puerta detrás de mí. Me senté algo enervado en una de las dos butacas enfrente de la mesa y oí como la doctora Gómez se me presentaba, después de decirme que se llamaba Laura me hizo una larga serie de preguntas acerca de enfermedades, hábitos, etc. para crear mi historial médico, algunas de ellas bastante directas y humillantes para mí, como la de cuándo ha sido la ultima vez que has realizado el acto sexual, tentado de mentirle y desechando la idea de inmediato, le contesté que nunca lo había realizado, ella posó sus ojos sobre mí y continuó con sus preguntas, al cabo de 15 minutos, acabó puso todo mi historial en una carpeta y me dijo

– Desnúdate, allí tienes un biombo – dijo señalando una esquina de la habitación – – Doctora, hum – dije yo – – No me llames doctora, llámame Laura, ¿vale? – – Sí

Fui detrás del biombo y me quité toda la ropa, excepto mis slips, y salí. Cuando ella me vio me ordenó que me quedara completamente desnudo, yo lo hice así y tapándome como pude salí nuevamente detrás del biombo, ella me señaló la camilla, hacia donde fui y me tendí.

Empezó su exploración con el estetoscopio durante bastante rato y después con sus manos palpando mi cuerpo por todas partes, reparé que no utilizaba los guantes para nada, sino que lo hacía con sus manos desnudas. Me hizo separar las piernas y palpó el interior de mis muslos, yo cada vez estaba más incomodo con sus tocamientos, llego a mis testículos, los sopesó, los apretó, mi pene empezó a cobrar vida muy rápido y ella lo notó, yo me quería tapar cuando ella me dijo:

– No tienes por qué preocuparte, es una cosa normal en los hombres. Su voz se había vuelto muy dulce y sensual, mientras su dedo acariciaba mi escroto de arriba abajo, mi placer aumentaba por momentos, la piel de mi escroto arrugada por la excitación hacía que mis testículos parecieran una nuez, de repente asió el pene con una mano y empezó a masturbarme, yo cerré los ojos y me dejé invadir por el placer.

– Nunca te habían echo algo así – – Nunca – dije yo controlando mi voz a duras penas – – ¿Sabes que estás muy bien dotado? Tienes una polla preciosa – – Hummmm… – – Lo que me extraña que no hayas estado con ninguna mujer ,¿Te haces pajas a menudo? – me preguntó de sopetón – – Sí – contesté yo – – Así, ¿que prefieres el sexo en solitario? ¿o te gusta más lo que te hago yo? – – Sí, prefiero lo que me haces tu – – Ven – me dijo

Me cogió de la mano y me llevó a otra habitación contigua, que resultó ser un dormitorio, con una cama grande, un sofá de piel y un tocador, ella con un gesto me ofreció sentarme en el sof&aa

cute;, el contacto de la piel en mi cuerpo desnudo me erizó todo el vello. Ella se sitúo delante de mi y con una mirada de intensa lujuria empezó a desabrocharse la bata, ni en las más imposibles fantasías, ni en mis más ardientes pajas me había imaginado una situación así.

Cuando llegó a su ultimo botón, se abrió la bata completamente y puede contemplar la primera mujer desnuda que veía. Toda su cara era de autentica lujuria, su cuello hermoso se erguía por encima de la perfecta curva de sus hombros sus pechos eran generosos y turgentes, sus pezones reducidos a la mínima expresión apuntaban hacia delante excitados y erectos, su vientre era terso y plano, su ombligo apenas un pequeño y perfecto cráter, la curva de sus caderas era la perfección, su monte de Venus, que abultaba lo justo, estaba tapizado con una pequeña flecha de vello púbico que apuntaba al centro de su sexo, escondido entre sus bien formados muslos.

Ella al ver mi cara de admiración sonrió, mientras lentamente se daba la vuelta y me dejaba ver toda su espalda y el escorzo de sus nalgas que amagaba sus partes mas intimas.

Se sentó a mi lado y yo que ya no tenía rastros de mi timidez le pasé una mano por su cuello y la besé en los labios, ella abrió su boca y me ofreció su lengua, húmeda, caliente y puntiaguda, el beso, el primero que me daban duro mucho tiempo, mientras nos besábamos ella reanudó las manipulaciones sobre mi pene.

Dejó de besarme y me preguntó:

– ¿A qué esperas para tocarme las tetas? Son tuyas tócamelas Puse mis manos encima y aprecié su dureza. – – Nunca has tocado a una mujer. ¿Verdad? – me preguntó – – ¿Por qué, lo hago mal? – dije yo angustiado – – Mira hazlo así – empezó a pellizcarse suavemente los pezones mientras gemía. Ahora tu

Yo empecé a seguir sus consejos y sus gemidos aumentaron, para acallarlos me ofreció otra vez su lengua – – Chúpame las tetas – me dijo atrayendo mi cabeza hacia ellas. Los pezones así, humm…, lámelos, así, con tu lengua, qué placer, sigue no pares Después de dejarle sus tetas bien remojadas ella me volvió a besar y me dijo – – ¿Te gusta? – – Sí, mucho… – respondí yo

Ella se sentó en el borde del sofá y abrió sus piernas – – Ven, arrodíllate aquí.

Me arrodillé entre sus piernas y vi como los labios de su sexo estaban brillantes por la humedad.

– Acaríciame aquí – susurró señalando su coño.

Pasé los dedos por sus húmedos labios mientras el olor a sexo me embriagaba de lo cerca que estaba, ella gemía en susurros y se contraía adelante y atrás – – Mete tus dedos, así, muy bien, sácalos y mételos. – Cogió mi mano guiándome y me hizo dar vueltas alrededor de su sexo mientras sus vaivenes y gemidos aumentaban en número y en volumen. De repente me quitó la mano y atrajo mi cabeza hacia el centro de sus muslos mientras me decía:

– Chúpamelo, chúpame el coño, cielo, follaje con tu lengua. – Yo noté el sabor de su sexo en el momento en que mis labios tomaron contacto con sus labios, me sabía a gloria, quería chupárselo bien, quería que ella continuara gozando como lo estaba haciendo, seguí sus instrucciones y le introduje la lengua entera.

– Ah, cabrón, qué bien me lo haces… – Ella se irguió y después se desplomó gimiendo como nunca, intenté no perder mi posición y un liquido caliente inundó mi boca, ella apretó mi cabeza entre los muslos, impidiendo que yo me apartara y obligándome a beber el néctar que salía de su sexo, mientras culminaba su orgasmo. Suspiró, se arrodilló delante de mí y me dio otro largo beso, después lamió toda mi boca y mi barbilla. – – Cariño – me dijo – me has hecho una de las mejores mamadas en mucho tiempo, y eso se merece una recompensa, ven. – Me llevó al lado del sofá, delante de una pared que estaba cubierta por un espejo del suelo hasta el techo y se arrodilló delante de mí de forma que su boca quedo a pocos centímetros de mi pene que latía frenético dando golpes en mi vientre

– Desde que te he visto la polla he deseado tenerla en mi boca. – Su mano estiró la piel hacia abajo, haciéndome dar un respingo de dolor, que calmó con unos besos en mi prepucio, mientra

s acariciaba mis testículos. Cuando acabó, su lengua empezó a recorrer mi sexo de arriba abajo mientras me miraba directamente a los ojos, con una expresión de sumisión tal que me hizo apartar la vista. Entonces me vi en el espejo, ella arrodillada chupándome y eso me excitó tanto que, ya sin inhibiciones de ningún tipo, le cogí la mano que tenia libre, se la chupé y la acompañe hacia el centro de mis nalgas, ella al principio no pareció entender, pero después con cara de autentica lujuria se pasó la mano por su sexo y fue a buscar la entrada de mi ano, yo noté su dedo presionando, hasta que entró la punta – – ¿Te gusta? – – Sí, sigue, mételo mas, quiero tu dedo entero – e imitando su lenguaje dije- mientras me chupas la polla. – Ella lo fue metiendo lentamente, mientras mi pene desaparecía dentro de su boca. Empecé a moverle rítmicamente su cabeza, estaba en un sueño, el placer salía en círculos concéntricos desde mis testículos y llegaba a todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo, cuando su dedo se dobló hacia adentro y acarició mi próstata en círculos, una explosión de placer recorrió mi cerebro y bajó hasta mi polla que se había hinchado hasta limites desconocidos, mi leche se desparramó a borbotones en el interior de su boca, a cada contracción de mi polla, ella lamía mi prepucio desde el interior, cuando suavemente sacó el dedo de mi ano, fui temblando hasta la cama y allí me estiré boca abajo. Al cabo de un rato ella se estiró a mi lado y empezó a acariciar mi espalda

– ¿Te ha gustado la primera mamada que te hacen? – – Mucho, nunca había imaginado que daba tanto gusto… – – Más que tus pajas en solitario, verdad, lo que me ha gustado es que has vencido tu timidez y me has guiado para darte mas placer, te confieso que eres el primer hombre que reconoce que le gusta tener algo metido en su culo cuando folla, y eso me ha puesto muy, muy cachonda. – – Ahora me da algo de reparo – dije yo avergonzado – – Eso lo arreglo yo – me dijo

Se incorporó en la cama y me abrió las nalgas, noté el agujero de mi ano libre y por instinto flexioné mis rodillas para levantar mi culo, su lengua se metió en mi raja y empezó a subir y a bajar por ella, cada vez que pasaba por mi agujero un gemido salía de mi garganta, me notaba completamente mojado por su saliva, de repente cambió y empezó a trazar círculos con su lengua directamente en el ano.

– Es la primera vez que hago esto y me encanta chuparte el culo – me dijo

Mi polla todavía dolorida se empinó otra vez queriendo más.

– Fóllame ahora mismo. Méteme la polla hasta el fondo. – Al ver mi cara de "cómo se hace" me hizo ponerme boca arriba

– Y ahora el primer polvo

Cogió mi polla, la puso tiesa empezando a flexionar sus rodillas, cuando mi prepucio rozo sus labios ella gimió, yo notaba el calor de su coño en la punta de mi polla, ella bajó suavemente hasta el fondo, flexionó las rodillas otra vez y se sentó al estilo indio encima de mí, yo notaba mis testículos apretadísimos entre mis muslos y su culo y mi polla tocando todas las paredes de su coño. Ella llevó un dedo a mi boca y yo se lo chupé llenándolo de saliva.

– Tócame las tetas, cielo, así, humedécete las manos, esta es la postura que más me gusta, mientras me follas con tu polla, mira, me estoy haciendo una paja. Y con mi otra mano, me estoy dando placer por detrás, a mí también me gusta jugar con mi culito – Era verdad sus dedos jugueteaban con su clítoris y en el espejo vi como su dedo estaba clavado totalmente en su culo. Sus vaivenes se hacían mas rápidos, sus jadeos crecían en intensidad, mientras mis manos seguían jugando con sus tetas. Se quedó quieta de repente, y noté como su coño se cerraba y se abría alrededor de mi polla, los dos gritamos de placer en un orgasmo mutuo, nos corríamos, mi polla se contraía, intentando expulsar más leche, hasta que se quedó seca, los dos estabamos quietos intentando que el placer siguiera, mientras las contracciones de su coño iban remitiendo. Me abrazó manteniendo la postura y me besó, me exploraba con su lengua toda mi boca, mientras notaba como mis testículos se humedecían, de nuestros dos jugos.

De repente se abrió la puerta y apareció la recepcionista, al vernos murmuró u

na excusa y volvió a cerrar. Nos deshicimos del abrazo y me llevó hasta el cuarto de baño, nos duchamos, y nos vestimos, ella recuperando su voz profesional me dijo: – – Haré llegar el informe a su oficina – – Gracias – repuse yo un poco decepcionado yendo hacia la puerta. – – Pero el viernes te quiero aquí para otra revisión – y me lanzó un beso con su mano

Cuando salí, la recepcionista se levantó de su sitio y me abrió la puerta yo musité un adiós y cuando le miré a la cara ella estaba sonriendo.

Agosto 2000

Los comentarios son bienvenidos ya que éste es mi primer relatillo divad62es (arroba) yahoo.es

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Estrofas calientes

El pingo se me murió,

y mis huevos están de luto,

Abrí las piernas mamita

Para enterrarte el difunto.

Tus ojos son dos cerezas,

tus mejillas dos manzanas,

Que linda ensalada de frutas

Haríamos con mi banana.

No me deslumbran tus ojos,

ni me impresionan tus senos,

Conque tenga yo tus nalgas

Lo demás es lo de menos.

Quisiera yo matarte,

pero no matarte de hambre,

te daría por la espalda

Con este puñal de carne.

Tus ojos son dos luceros,

tu pelo muy juguetón,

metete un palo en el orto

y mira que sensación.

Te quiero como la mierda,

no te olvido ni cagando,

Cada pedo que me tiro

Es un beso que te mando.

La pampa tiene el ombú,

el ñandú la ligereza,

y mi pija aquí colgando

Tiene una flor de cabeza.

En esta noche tan fría,

yo te ofrezco mi estufa,

no tiene pilas ni cables

Pero igualmente se enchufa.

Quisiera ser y no soy,

quisiera ser y no puedo,

quisiera ser tus calzones

Aunque me cagues a pedos.

Tenés el andar del ganso,

y el color de la cigüeña,

y tenés el culo más negro

que un caño de chimenea.

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Regalo de navidad

Una fantasía, un juego terminan en una lujuriosa y apasionada infidelidad.

Me estaba volviendo loca. Cada vez que sonaba el timbre de mi casa me invadía una sensación de excitación. Había dado a Fer, mi divertido cyberamigo, todos los tips necesarios para que encontrara mi casa, y él había prometido buscarme. Yo sabía que todo era parte de un ameno juego, pues sabiendo él de mi estado civil, yo sentía poco probable que me buscara para realizar todas aquellas cosas que le prometí hacer en caso de que me encontrara. A pesar de ello, yo comprendía que había una pequeña posibilidad de que hubiera tomado en serio aquel juego, y no podía evitar el reflejo condicionado que humedecía mi entrepierna cada vez que escuchaba que alguien llamaba a la puerta de mi hogar.

Aquella tarde de diciembre no fue la excepción. Sonó el timbre y mi corazón comenzó a latir más rápido. Sabía que difícilmente sería Fer, pero no podía evitar emocionarme aquella pequeña posibilidad. Tras abrir la puerta, y aunque jamás le había visto, le reconocí. Aquella mirada profunda y aquella seductora sonrisa no podían ser de nadie más que de aquel cyber amigo que a menudo usaba mi mano para llevarme al orgasmo con sus excitantes correos electrónicos. La ausencia de mi marido me permitió invitarle a pasar. Pocas fueron las palabras que pudimos cruzar. No sé si leyó en mis ojos la profunda necesidad que tenía de ser amada sin inhibiciones o simplemente la ansiedad lo inundó, pero en la primera oportunidad que tuvo me tomó por la espalda y, mientras su santa mano acudía diligente a mi humedad, su fascinante voz descargaba deliciosas obscenidades en mi oído al tiempo que su aliento me estremecía. Sólo cerré mis ojos, acaricié mis senos y me declaré en estado de sumisa entrega total. En esos momentos pasaron por mi mente múltiples imágenes excitantes que quien ahora me tenía entre sus brazos había labrado en mí. Bendije al cielo; sabía que estaba a punto de llevar a realidad esas maravillosas escenas.

Mientras mi mente viajaba en ese cúmulo de pensamientos, mi amable visitante descubrió mis senos y comenzó a recorrerlos con su boca. Para alguien como yo, acostumbrada a raíz de mi matrimonio a recibir besos sólo en mis labios, aquel aliento en mis pechos era un regalo de supremo deleite. Los pequeños filamentos de su barba no hacían sino intensificar mis placenteras sensaciones. No pude más, con la tranquilidad de saber que mi momentáneo compañero no me consideraría por ello "sucia", busqué mi entrepierna con mis manos evocando la lectura de sus correos, y apartando la bragadura de mis pantaletas, acaricié mi entrada emprendiendo la búsqueda de mi máximo placer.

Aquella buena lengua recorrió cada milímetro de mis pechos colmándome de sumo deleite. Sin embargo, ese no iba a ser el único de sus recorridos. Con la maestría propia del hábil amante que es, mi adorable compañero me inclinó de frente sobre una silla alta, levantó mi pequeña falda para descubrir mis nalgas y, tras hacer a un lado la entrepierna de mis bragas, se dio a la tarea de visitar gentilmente mis orificios inferiores con su bendita lengua. No lo podía creer. ¡Hacía tanto que no recibía una atención similar! Cada lamida por sí misma parecía llevarme a la cumbre del placer. Había soñado yo con un momento así desde hacía tanto tiempo, que no pude más: estallé de gozo. Recibí con regodeo cada espasmo de placer, desahogando a sonoros gemidos cada una de mis insatisfacciones previas, como deseado enterar a todo el condominio de mi gozo.

Eso no se podía quedar así. Fer me estaba regalando momentos tan sublimes que lo menos que podía hacer era agradecérselo de manera similar. Recobrada del maravilloso momento, me puse a sus pies y, con la impaciencia lógica, abrí el cierre de su pantalón y extraje su erguido miembro, bello, carnoso, aromático e impregnado de sus primeras gotas de néctar. Literalmente la boca se me hizo agua. Tomé entre mis manos aquel delicioso manjar y lo engullí afanosa, con el deseo ferviente de hacerle pasar por momentos tan deliciosos como él lo había hecho conmigo momentos antes.

Quería darle placer, pero el plac

er era mío. Una maravillosa sensación de deleite me invadía en cada succión. Aquel olor y aquel sabor producían una excitante mezcla como nunca antes había probado, a pesar de que la práctica oral no era nueva para mí. Moví mi cabeza imitado el movimiento pélvico para incrementar su gozo. Cada convulsión de placer que producía en mi amante generaba en mí un estremecimiento similar.

Cuando sintió cercano su momento me detuvo. Quiso frenar para conservar su ímpetu. Por un lado hubiera deseado seguir saboreando aquella delicia, pero entendí que la tarde era larga y esa pausa nos permitiría ampliar nuestras variantes amorosas. Lo anhelaba profundamente. Por mucho tiempo había extrañado aquellos años de libertad que no hacían del "misionero" la única postura para amar.

Después de relajarse por unos instantes, se desarropó su torso. Si lo que quería era enfriarse quizá lo logró, pero por lo que a mí respecta, la vista de aquel masculino pecho desnudo sólo elevó mi nivel de excitación, crecido aún más cuando se empezó a desabrochar el pantalón. Sin quitárselo del todo, me arrebató con ansiedad blusa y pantaletas dejándome tan solo cubierta por mi frágil falda. De nuevo me colocó sobre aquella silla, de espaldas a él, me flexionó hacia el frente y levantó mi falda. Quedé totalmente a su merced. Aquellos instantes de espera me parecieron siglos. Por fin estaban dadas todas las condiciones para sentirle dentro, como tantas veces lo había imaginado en mis fantasías. Finalmente sentí aquella bendita carnosidad abrirse paso por entre mis glúteos, buscando y encontrando la entrada de mi sexo… y de mi alma. Acometió gentil y vigoroso, afable y violento. Con sus manos sujetaba mi cadera para facilitar sus impetuosos movimientos que uno a uno me encaramaban de nuevo a la cúspide del deleite. Tras formidables minutos de entrega absoluta quiso parar de nuevo para preservar su energía, pero no lo dejé. Me sabía cerca del placer supremo y le supliqué seguir dentro de mí. Cariñosamente aceptó mi clamor para en pocos instantes verter su savia dentro mío. Las contracciones que su orgasmo producían no hicieron otra cosa que llevarme al mío propio. No sé porqué, pero saber que aquel precioso líquido se alojaba en mí, me emocionó enormemente. Quizá en el fondo deseaba un hijo con los genes de aquel hombre cuya inteligencia me había cautivado desde su primer correo. No lo sé.

Descansamos un poco de aquel banquete. Nuestras miradas emprendieron un lujurioso diálogo ausente de sonidos pero pleno de mensajes impúdicos. Sus bellos ojos parecían decirme "déjame descansar un poco y verás cómo te sigo cogiendo". Afectuosamente le despojé de sus últimas ropas con el doble propósito de darle comodidad y admirar su desnudez. Tras retozar un poco en el sofá de la sala, finalmente recobramos las energías necesarias para seguir nuestro festín amoroso. Ahora fui yo quien tomó la iniciativa. Tomé asiento abierta ante él, apresé entre mis manos a su hermoso miembro y lo dirigí con impaciencia hacia el portal de mi sexo. Levanté mis piernas para facilitarle sus maniobras y me sumí de nuevo, a ojos cerrados, en el frenético deleite que su vigoroso balanceo me regaló por idílicos minutos, tras los cuales se detuvo.

Quiso variar la posición. Se recostó en la alfombra, y dirigiendo mi cara hacia su sexo condujo el mío a la suya. ¡De nuevo, mi añorado 69! A mi mente vinieron maravillosos recuerdos. Me había ofrecido placer y me lo estaba dando a manos llenas. Saboreé de nuevo aquel rico manjar, ahora felizmente más pringoso, mientras su cautivadora lengua hacía las delicias de mi entrepierna, ahora también más jugosa. Se trataba de un doble placer que cambiaría por muy pocas cosas de este mundo. Afanosos, nos entregamos a la noble tarea de bebernos mutuamente hasta la última gota de nuestro placer. No pude evitarlo. No quise evitarlo. Con aquella celestial variante alcancé de nuevo el máximo gozo sin poder contener la emisión de indiscretos gemidos capaces de traspasar las endebles paredes del apartamento.

Satisfecho de verme colmada de placer, se puso en pié, pero su hermoso sexo aún se erguía orgulloso y anhelante. No lo quise soltar. Permanec&

iacute; a los pies de mi amante y seguí devorando aquella cautivadora pieza de carne anhelando exprimir de ella un segundo torrente de néctar, que de momento no llegó. La naturaleza del sexo masculino lo impidió.

"Ponte como perrita por favor" me pidió emocionado. Obediente, me empiné hacia él con toda la intención de serle útil. Me había regalado ya con tan fascinantes momentos que lo menos que podía hacer era poner toda mi disposición para satisfacerle. En esos momentos yo anhelaba profundamente regalarle otro orgasmo. Levanté mi trasero y arqueé mi espalda para resultarle lo más apetecible posible. Como dueño de un nuevo aire, encajó otra vez su verga dentro de mí estremeciéndome de gozo. Por segunda ocasión en aquella tarde, recibí gustosa los maravillosos embates que mi cyber amante ejerció sobre mi trasero.

Cuando parecía estar cerca de su clímax, de nuevo suspendió su accionar, sólo para recostarme boca arriba sobre un par de sillas, levantar mis piernas, meterme de nuevo su fascinante máquina de placer y reanudar su excelso vaivén. No pude evitar masturbarme mientras me embestía deliciosamente. En un punto en el que creía haber tenido suficientes orgasmos por ese día me estaba llegando el cuarto, concretándose al tiempo que mi compañero evidenciaba la llegada de su segundo.

Terminamos exhaustos. Nos tiramos de nuevo con plena satisfacción a descansar aún desnudos en el sofá, entregándonos en un amoroso beso que subrayó el profundo afecto que ese día nos había llevado al mismísimo paraíso. Sólo la presión de saber que mi las posibilidades de que mi marido llegara a casa crecían en cada momento nos hizo despertar de aquel embeleso. Nos vestimos respectivamente para posteriormente despedirnos con un apasionado beso en el marco de la puerta de mi casa ante la mirada reprobatoria de doña Elvira, mi vecina chismosa. No me importó.

Autor: Mónica

eMail: mm2001 (arroba) starmedia.com

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