Relatos entre hombre y mujer. Sexo heterosexual

El triangulo de Arnaldo, la dama roja y el hombre sin pene.

Arnaldo llegó al hotel con una mezcla de miedo y sensación de que la sangre le hervía. No era para menos porque había concertado un encuentro con dos personas desconocidas con las que compartiría sexo durante algún tiempo. Un hombre y una mujer que se alojarían en la suite nupcial sin mayor referencia que unas tímidas letras a través de correo electrónico.

Llamó a la puerta de noble madera y le abrió un hombre de aspecto árabe muy atractivo. Vestía un conjunto de seda rosa transparente, que dejaba intuir la presencia de un pecho fornido cubierto por una mata de pelo abundante. Era alto, de media melena y nariz ancha, con media barba perfectamente arreglada. Los labios gruesos y las manos, aderezadas con joyas, parecían firmes, seguras de sí, y muy hermosas. Era delgado, pero fuerte y fibroso, con las venas hinchadas como los pura sangre. Tenía unos glúteos poderosos, redondeados y asequibles a la mirada. Le recibió con una sonrisa y una copa de champán entremezclada con pétalos de rosa. Era sensual y amable y en modo alguno la imagen que de él se había formado. Cuando Arnaldo tomó la copa, toda una sensación de vida le recorrió el cuerpo, le desapareció el miedo y cierto hormigueo incipiente provocó determinados temblores insustituibles. Ella llegó al tiempo. Se trataba de una mujer peliroja de ojos color azul turquesa entrometidos en el marco de un óvalo perfecto, también elegante, de manos alargadas y hermosas, que dejaba sentir en la respiración la forma de unos pechos tersos y prominentes. Venía semi desnuda, con una traje de lino transparente que dejaba ver un triángulo púbico absolutamente rojo, encendido como una hoguera en la noche de San Juan y un ombligo dorado por el reflejo de un anillo prendido. Era preciosa y agradable, llena de picardía. Entraron con la copa en la mano. Ella dominó la situación rápidamente.

– Quiero ver como os amáis. Nunca he visto a dos hombres juntos y me produce una sensación de vértigo.

Alejandro se sentó en la cama con la copa de champán mientras ella se desprendía de su vestido recogiéndolo de cintura para abajo. Sus pechos quedaron expuestos al aire y su respiración comenzó a parecer jadeante, y deliberadamente excitante. Al beber champán dejó ver el reflejo de un clavo dorado prendido a la lengua. Poco después de que los hombres mostraran su incapacidad para actuar, llamó a la puerta el lacayo de Dalia. Traía una perra Gran Danés que dejó entrar. Los hombres se asustaron. pero no dijeron nada. Simplemente bebieron champán y dejaron seguir el curso de sus pasiones mientras la perra buscaba a su dueña. Olía salvajemente.

– ¿ A quien prefieres amar?, -preguntó Dalia a Alejandro, como queriendo insinuar que su perra también tenía pasiones.

La atmósfera estaba cargada y Alejandro no contestó. Sencillamente se desnudó enteramente mientras Arnaldo le miraba extasiado. Su gasa de seda quedó en el suelo y toda su estampa robusta quedó a la vista. Era un hombre hermoso sin pene. Ocurría que se había operado. Algo inesperado para cualquiera y mucho más para Dalia que observaba atónita la belleza de un cuerpo masculino con pubis de mujer. Arnaldo también se desnudó, algo temeroso de los ladridos de Cati, dejando observar la prolongada erección de 22 centímetros de carne. También era esbelto y delicado, pero poderoso, más aún en el momento preciso que observó el cuerpo mutilado de Alejandro. La mirada de éste se transformó para dejar un poso de dulzura tan femenina como inesperada y Dalia se desprendió de todo su vestido para dejar en el aire la presencia de un cuerpo húmedo como una rosa.

Se aproximó a la cama y se tumbó. Era redonda y amplia. Cati la siguió. Arnaldo, desde la puerta, les observaba a los tres. Dalia estaba hincada de hinojos, entreabriendo su coño pelirrojo para que Cati la lamiera por detrás, mientras Alejandro comenzaba la exploración táctil del sexo canino de Cati. Palpó su humedad inevitable provocando una respiración distinta, mientras Arnaldo se aproximaba con temor. Le atraía el sexo fabricado de Alejandro, sin olor, dulce como su mirada y elementalmente hueco. Lo tocó y él se v

olvió para abrazarlo. Tomó su pene en las manos ensortijadas y lo agitó suavemente. Arnaldo lo notaba más grueso en cada movimiento lento que le provocaba el hombre sin pene. Dalia dejaba que la lengua de Cati inundara su sexo de una saliva animal que adulteraba su sentido de la realidad. Sus jadeos fueron creciendo, al tiempo que se apoyó en la espalda musculosa de Alejandro.

Arnaldo, que notaba en el prepucio las primeras delicias de un líquido seminal incipiente, se avalanzó sobre los labios hermosos del hombre con pubis de mujer para enredarse en su lengua vociferante mientras Dalia soportaba las embestidas linguales de la perra. El coño de las dos damas era una fuente de humedad que se presentía, para el momento en que Dalia tumbó al hombre sin pene. Cati inundó la lengua en aquel coño artificial preparándolo para una suerte de ritual previo en que era preciso alimentar la vagina del hombre con una humedad precisa. La polla de Arnaldo se encendía de fuego apasionado con cierta dificultad para esperar. Para ese momento, Dalia abrió sus labios y se la tragó hasta donde pudo, succionándola con avidez, como quien come una fruta madura. El aire dejaba sentir crespones de aromas de todas fragancias y se oían rumores de jadeos de seres desconocidos. Dalia buscó el coño de Cati y lo abrió con los dedos mostrando cierta rugosidad rosa blanquecina que la hacía apetitosa. luego tomó la polla de Arnaldo con la mano y puso la punta sobre aquel colchón de placer canino. Se rozaban la humanidad del hombre con el apetito carnal de una perra en celo.

El glande de Arnaldo habitaba la frontera entre el aire y la vagina de Cati, a mitad de camino de ambas, sintiendo un calor hirviente que lo contaminaba. Dalia forzaba la continuidad de aquel estadio de la cópula humedeciendo el glande con el primer pliegue de la piel de Cati mientras la polla de Arnaldo parecía ensancharse casi como si se tratara de un Gran Danés. Se la sacaba y se la chupaba, para volvérsela a meter, cada vez más adentro, prolongando lentamente el ritual para que Cati disfrutara de una penetración ideada con ritmo. Arnaldo no sabía si existía, y su polla descubría la interioridad de un coño de perra que se ensanchaba a merced de su empuje. Era una perra de piel negra con la interioridad rosa de una vagina fantástica. Cati se corrió casi silenciosamente mientras su dueña se masturbaba con dos dedos ensortijados de la mano que la quedaba libre. Fue entonces cuando el coño pelirrojo de Dalia despidió un líquido viscoso, parecido al semen, que alcanzó la cara del hombre tumbado.

Lo relamió disfrutando de los quejidos de la dama roja, mientras ésta se tumbaba junto a él para enredar su lengua anillada a la suya. Arnaldo tomó el coño del hombre y lo abrió con los dedos, para penetrarlo. La mirada del hombre árabe cambió, se sintió lleno y hermoso. con la vida de un hombre de verdad en derredor que iniciaba un poderoso vaivén cada vez más intenso y doloroso. Dalia aprovechó entonces para meter un dedo en el ano de Arnaldo que se elevaba al cielo pidiendo clemencia, cuando el ritmo del hombre sin pene comenzaba a sincronizarse con los movimientos de su amante sorpresa. Le penetraba con la fuerza de un gorila provocándole daño, pero no importaba porque todo su pensamiento residía, como así sucedió, en dejarse llenar de semen.

Para cuando eso sucedió, los amantes se dejaron inundar por el sueño, mientras Cati paseaba lentamente por la habitación. Todo olía a sexo profundo y a vida, pero nadie podía imaginar la existencia prudente de un hombre sin pene acompañado de una dama roja y un tímido hombre bien dotado.

Datos del autor/a:

Nombre: Guillermo

E-mail: damaeterna (arroba) terra.es

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El Rincon de Fidonet

Las principales asociaciones comerciales británicas de la red Internet, apoyadas por los Ministerios del Interior y de Comercio e Industria y la policía, han puesto en marcha un programa para combatir la pornografía infantil accesible por aquel sistema.

"Este es un primer paso, un marco para empezar a controlar los contenidos de Internet y limpiar la red de todo tipo de material ilegal para garantizar a los usuarios un lugar limpio y seguro donde trabajar,aprender y divertirse", dijo Ian Taylor, ministro de Ciencia y Tecnología, en la conferencia de prensa celebrada en Londres para anunciar las medidas.

Pero "había que empezar por algún sitio y la primera prioridad nos parece la pornografía infantil", añadió Peter Dowe, representante de los servidores de Internet y de la Safety Net Fundation. "Lo que es ilegal fuera de la red tambien lo es dentro, y hay que combatirlo", dijo Tom Sackville, subsecretario del Ministerio del Interior. "Pero la pornografía infantil es algo particularmente repugnante que nadie tiene dudas en considerar claramente ilegal", añadió.

El programa, bautizado como "R-3 Safety Net" (Red de Seguridad R-3), se basa en tres elementos clave: Clasificación, denuncia y responsabilidad (Rating, Reporting, Responsability). Para ponerlo en práctica se ha creado la Fundación Safety Net, encargada de proporcionar un indicador de legalidad sobre los contenidos de Internet y una clasificación del material de la red que permitirá a los usuarios establecer distintos niveles de acuerdo con sus criterios morales y sus gustos.

También se ha puesto a disposición de los usuarios de Internet una "línea caliente" de teléfono, fax o correspondencia para denunciar los contenidos ilegales accesibles al público que encuentren en su navegación por las líneas del sistema. Sin embargo, la amplitud de la red y la libertad de los usuarios para introducir en ella cualquier tipo de información dificulta mucho la lucha contra la pornografía y el material ilegal.

Por ello, la Fundación promoverá la investigación y desarrollo de técnicas que permitan seguir la pista de este material hasta su origen, para poder poner a los infractores de la ley a disposición de la justicia. Los promotores del programa insisten en la necesidad de combatir el anonimato en el uso del sistema y promover el uso de seudónimos que puedan ser rastreables.

"La palabra clave es responsabilidad", dijo Taylor, tanto de los suministradores de Internet, que deben comprometerse a suprimir cualquier material ilegal de sus servicios, como de los usuarios, que deben denunciarlo cuando lo encuentren y ser conscientes de los contenidos que introducen en el sistema. "Sabemos que regular esta inmensa red es muy difícil pero hay que hacer algo y necesitamos la cooperación de la gente para hacerlo", añadió Taylor.

La propuesta tiene una doble finalidad y, según Taylor, el fundamento de la iniciativa es "combatir el material que infringe nuestras leyes, sobre todo en lo que se refiere a pornografía infantil". Pero también se trata de permitir a padres y profesores "controlar el acceso a los contenidos de internet de los niños y jóvenes que está a su cargo según sus propios criterios".

Los promotores de la iniciativa insistieron en que no se trata de introducir ningun tipo de censura sino de adoptar una actitud responsable que impida el uso de Internet con fines ilegales, lo que podría acabar minando el crecimiento de la red y los beneficios que proporciona a la sociedad de la información.

De los más de cien millones de páginas de información de la World Wide Web sólo unos pocos cientos contienen material ilegal. El programa se circunscribe al Reino Unido y a sus leyes en materia de pornografía. "Cada país debe tener sus propias normas", dijo Taylor. "Pero tenemos un sistema que puede resultar atractivo para otros países y vamos a debatirlo en foros internacionales para tratar de extenderlo a toda la red mundial".

FUENTE: EFE. Londres

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METIÉNDOME…NUEVOS ESQUEMAS

Dominación, trío, hombre – mujer – hombre. En el séptimo cielo con sus dos desconocidos.

-Nos vemos otro día entonces, hasta luego Rut!

-Hasta luego Luis

Son las 2 de la tarde en pleno mes de mayo y hace un calor sofocante…¡Uf!

No sé que tiene la primavera que me hace hervir la sangre y me altera más de

lo que es habitual, y mi ex-cuñadito me acaba de dejar colgada, ¡con lo que

me pone!

Había pensado pasar todo el día en casa huyendo del calor, pero al final he

decidido darme una ducha tibia, para desperezarme.

Enciendo la ducha y dejo que el agua resbale por mi cuerpo, provocándome una

cálida sensación que me hace estremecer de placer… Me gusta sentir como

las gotas caen por mi piel, como se deslizan desde el cuello acariciándome

los pezones y precipitándose hacia el suelo de la bañera… ¡mmmm! Hago

resbalar el agua por mi sexo y inconscientemente mi mano empieza a jugar con

los rizos de mi coñito parcialmente depilado, se hunden en él, abriéndose

camino entre mis labios, que los acogen impacientes. El suave vaivén de mis

dedos me hace olvidar donde estoy y me nubla la visión !hasta hacerme

estallar entre gemidos de placer….!

Me encanta tocarme, pero… hoy mi sexo quiere más, ¡y yo tampoco quiero

conformarme con tan poco! Decido salir a la calle…quien sabe que sorpresas

puede traer este viento cálido que hoy se ha levantado…

Me ha costado un poco elegir la ropa que me voy a poner, no sé hasta que

punto quiero hacerme ver. Al final me he decidido por un vestido azul cielo,

cómodo pero ajustado; no es nada del otro mundo, pero tiene un escote muy

generoso y se me ciñe a los pezones, la verdad es que me sienta genial. Para

redondear la elección he escogido un tanga del mismo color, y me he quitado

los sujetadores para notar el contacto de la ropa. El vestido es cortísimo y

además, al moverme, se me engancha en el culo levantándose y dejando

entrever mi minúsculo tanga, mientras camino al compás de unas sandalias

blancas de tacón.

Salgo a la calle y enseguida veo como se clavan en mi todas las miradas…no

hago nada por evitarlas y camino moviendo las caderas de forma

insinuante…mientras me fijo en la reacción de los tíos con los que me voy

cruzando; me encanta ver tantos ojos fijos en mi cuerpo, ¡me pone tan

cachonda! Pero será mejor que me tranquilice, ¡el día no ha hecho más que

empezar!

Me siento en una terracita soleada y tiro hacia atrás la cabeza para

disfrutar del sol. Me devuelve a la realidad la voz del camarero, un tío

buenazo, unos 36 años, espalda ancha, brazos fuertes y mirada penetrante.

-¿Cómo te llamas?- le suelto de buenas a primeras.

-Juan, contesta mientras me repasa de arriba a abajo descaradamente-

¿qué vas a querer?- me pregunta sin quitarme el ojo de encima

-un granizado de limón muy frío- le pido, y el se va con una sonrisa. Vuelve

enseguida y al servírmelo me suelta, con un deje de complicidad… -¿vas a

tener bastante?

-De momento sí, gracias- le digo con una mirada inocente. Cojo el vaso y

empiezo a chupar lentamente la pajita, saboreando cada sorbo. Al poco rato

sólo queda el hielo. Inclino entonces el vaso, y lentamente paso la lengua

atrapando pequeños trozos haciéndolos añicos con los dientes, para luego

lamerme los labios recogiendo los trocitos. Pronto me doy cuenta que no

soy la única que disfruta con el juego, veo como el camarero y un compañero

suyo más cachas, que no está nada mal, mantienen la mirada fija en mí.

Al darse cuenta que los he descubierto Juan me sonríe y, después de decirle

algo a su compañero se me acerca con cara alegre .

-¿Quieres algo más?, ¡la casa invita!- y al verme dudar añade ¿Tal

vez te apetece el cóctel especial?- y sin darme tiempo a responder me tira

de la mano levantándome de golpe -¡ven que te lo enseñaré!

Estoy desconcertada, esto va muy rápido, pero le sigo a ver que me

ofrece…Me lleva a un cuartito que deben utilizar como almac&eacut

e;n. Está

bastante oscuro y solo distingo unas cuantas cajas amontonadas y un armario

que me llega a la rodilla, parece una nevera.

-¿Que te apetece tomar?- me suelta de golpe, y sin darme tiempo a reaccionar

abre una de las puertas del armario, veo que es un congelador. -¿Has dicho

que te gusta mucho el hielo, verdad?- me dice mientras va llenando un vaso

con cubitos. No le contesto de tan alucinada que estoy. Me indica que me

siente en la parte del congelador que no está abierta. Obedezco. El frío

contacto del metal en mis piernas me provoca un escalofrío que me recorre

todo el cuerpo, se me pone la piel de gallina y los pezones se me endurecen,

haciendo que el contacto con la tela del vestido me ponga un poco enferma.

Él se da cuenta y, acercándome el vaso me pregunta -¿que ponemos encanto?.

-Con un zumo de piña tengo bastante- contesto casi en un susurro. El me

lanza una mirada penetrante, acerca su cara a la mía de manera que noto como

su respiración me quema y me pasa sus helados dedos por la mejilla

haciéndome estremecer de nuevo.

-¿Seguro que no quieres nada más?- Yo me estoy poniendo muy nerviosa, no

puedo dejar de imaginar sus manos acariciándome todo el cuerpo. El se pone

de nuevo en pie y su paquete me queda delante de la cara, no sé adonde

mirar. Juan empieza a acariciarme el pelo suavemente, yo estoy bloqueada,

cierro los ojos y disfruto del suave contacto.

-¿Seguro que no quieres nada más putita?- sus palabras me hacen volver de

golpe al mundo, pero antes de que pueda reaccionar el me coge fuertemente

del pelo y me acerca la cara al enorme bulto que ha crecido en su pantalón.

-¡Desabróchamelos calientapollas!, !estás deseando ver lo que hay dentro!,

¿verdad?- yo me descubro alucinada obedeciendo, en parte por miedo, en parte

por curiosidad…

Los pantalones caen al suelo, y descubro un miembro erecto, grande y bien

proporcionado. !No lleva calzoncillos el muy cabrón!. Mientras estoy

mirándole la polla como atontada me coge de la cabeza con fuerza y ¡ me la

hace tragar entera!

-!Mama putita!, !Es toda para ti!-

No hace falta que me lo repita dos veces; con su polla en la boca pierdo el

miedo que tenía y me dedico a disfrutar del manjar que me ofrece. El se da

cuenta que no necesita forzarme, pero el juego le ha gustado y no quiere

acabarlo tan rápido.

-Bien zorrita, ahora ya sabes quien manda, pero no te tengo donde yo

quiero…- me saca la polla de la boca y me lleva hacia una pared donde hay

una tubería que pasa paralela al suelo por encima de mi cabeza. Veo que ha

cogido una cuerda con la que me ata las manos a la conducción; busca algo,

ya veo, un trozo de tela que rasga con violencia para luego ponérmelo en la

boca; rasga otro y me venda los ojos….Al verme indefensa vuelvo a sentir

un poco de miedo, no conozco a este tío de nada, pero a la vez !me estoy

poniendo tan caliente!.

Oigo como se aleja de mí, me deja sola. Al cabo de unos minutos, que me han

parecido una eternidad, escucho pasos, no vuelve solo. Oigo como se cierra

una puerta y como gira una llave. Me pregunto que pasará… Noto su

presencia a flor de piel…

-¡Ras!- ¡me han roto el vestido!… dos manos fuertes recorren mi cuerpo

quitando los restos de la tela. Se entretienen en mis pezones, dibujan

círculos a su alrededor y los pellizcan, estirándolos cada vez más

fuerte…chillaría si pudiera; la mezcla de placer y dolor me está volviendo

loca.

Otras manos (tal vez las del camarero cachas) me arrancan el tanga

destrozándolo y empiezan a rozarme suavemente el sexo, me acarician

casualmente, como si hubieran olvidado su objetivo. Si pudiera chillar les

gritaría que no me hiciera sufrir más. Parece que se divierten viendo como

mi cuerpo se convulsiona buscándolo, pidiendo más…

Finalmente accede a mis deseos y me hunde un dedo entre los labios,

moviéndolo lentamente… y me mete otro… y otro… acentuando el movimiento

de fuera a dentro, chocando con las paredes de mi vagina que se contrae una

y otra vez estallando de placer.

-Ahora te toca a ti- me dice Juan, oigo como arrastra algo y se sube, noto

su miembro tocando mi cara. Intento chuparlo, pero él no me deja y solo

puedo lamerle la punta, descubriendo cada rincón de su glande que juega a no

querer entrar en mi boca. La quiero dentro- pienso. De golpe se para

y pierdo el contacto…lo recupero cuando me la introduce de golpe hasta el

fondo de mi boca…la chupo y me la trago una y otra vez. Me coge del pelo y

me folla la boca… yo solo puedo mamar mientras noto como crece en mi

interior, como la sangre bombea haciéndolo vibrar salvajemente hasta

estallar en un lecherazo que llena mi boca.- ¡Trágatelo todo puta!-me

ordena, al tiempo que el continuo mete y saca de los dedos del otro en mi

vagina me llevan a un orgasmo brutal que me recorre entera. Los ahogados

gritos que salen de mi garganta hacen que no pueda tragarme el semen y este

se me escape por las comisuras de la boca.

-Ahora vamos a jugar un poco- dice Juan. Me desatan de la tubería y me hacen

agacharme poniéndome a cuatro patas. Me atan de nuevo las manos a lo que

parece una argolla que debe de haber en el suelo. Empiezan a morderme el

culo, cada uno en una nalga, me las manosean con una mano mientras con la

otra me acarician las piernas y el coñito. Noto algo frío que me roza las

piernas, es el vaso con el hielo supongo. Siento de golpe el frío en mi

sexo, juegan a deshacer los cubitos con el calor de mis ardientes labios;

luego, me recorren la barriga, y después los hacen girar alrededor de mi

culito, en círculos cada vez más pequeños, hasta que primero uno y otro me

los introducen en el culo… Es una sensación extraña… aprovechan que

ahora lo tenga húmedo para introducirme un dedo cada uno, los mueven

lentamente haciéndome disfrutar de la nueva sensación…..

-¡gmmmmm!-gimo cuando uno de ellos se retira y el otro me introduce un nuevo

dedo….¡gmmmm!…. noto como se tumba debajo de mí y, agarrándome por el

culo, se acerca a mi coñito.

-Me gusta como te lo depilas putita, ¡Me pone muy cachondo esa tira de

pelo!- es la voz de Juan. Le sigue el silencio y su lengua explora todos los

rincones, me chupa los labios y me atrapa el clítoris…..¡mmmm!…me lo

chupa sin descanso hasta que pierdo el mundo de vista.

-¡Gmmmmm!- Estoy a punto de correrme cuando Juan abandona la tarea y antes

de que pueda darme cuenta saca los dedos de mi culo y de una sola estocada

me clava la polla hasta el fondo…-¡gmmmm!- me muero de gusto…mientras el

comienza a moverse al compás de mis gemidos.

-¡Plas!, ¡te has portado muy mal en la terraza!, ¡plas!, ¡tendremos que

castigarte!, ¡plas!, ¡sabes que eres una putita que merece un castigo!,

¡plas!, ¡te voy a dejar el culo bien rojo zorra!-, y me embiste sin parar a

la vez que golpea mis nalgas.

Noto una presencia delante mío, debe ser el cachas, que me quita el trapo de

la boca. Yo aprovecho para desfogarme, -¡me estáis destrozando ca….-

aunque me corta la frase al introducirme su gorda polla en la boca.

-¡Calla y come puta!-me dice mientras me coge con fuerza del pelo,- ¿te

gusta tener la boca llena eh?- yo intento asentir pero él empieza a follarme

la boca al compás de la cabalgada de su amigo. Noto como las pollas llenan

al mismo tiempo mi boca y mi culo. Oigo en la lejanía como no paran de

insultarme, de llamarme de todo y más, pero yo ya estoy en el séptimo cielo,

noto como el orgasmo me llega desde el culo y me llena todo el cuerpo. Ellos

lo notan y me follan aun con más ímpetu, siento como si me fueran a

destrozar el culo por dentro y por fuera….y entonces el cachas me coge

fuerte del pelo y metiendomela hasta el fondo empieza a descargar su leche

-¡Traga puta, traga!- me ordena mientras Juan también se corre apretando

fuertemente mis nalgas contra él. Me siento tan llena que vuelvo a correrme

mientras me imagino sus pollas tocándose dentro de mí…. Siento como me

llenan su leche caliente y quedo extasiada, hasta que Juan se retira y,

poniéndose al lado del otro, me ordena que les limpie las pollas. El cachas

la saca y yo empiezo a lamerlas a ciegas ayudada por sus manos que guían mi

cabeza

-¡Así, bien limpias zorrita!- y noto el diferente sabor de su semen, además

de mi propio sabor.

-¿una cervecita Pedro?- dice Juan

–¡Vale!- y empujándome me dejan tirada en el frío suelo, desnuda salvo por

mis sandalias de tacón.

-¡No sufras nena!, aun no hemo

s acabado contigo, ya sabemos lo que te gusta

y ¡te vamos a dar más¡

-!Sois unos cabrones¡, ¡que os den por cu…!- me tapan de nuevo la boca. Se

alejan y oigo como abren unas botellas. Hablan, ríen y beben mientras

comentan lo bien que se folla conmigo, las ganas que tenían de pillar una

putita así de viciosa, y además de gratis.

Me siento sucia y a la vez estoy disfrutando tanto con la situación que

vuelvo a humedecerme. Han conseguido que me siente como una putita de

verdad. Intento acercar mi coño a mis manos para tocarme, pero están muy

bien atadas.

-¡mírala la muy guarra!, ¡quiere más guerra!- y oigo como se acercan de

nuevo a mi…y !zas! una polla se clava hasta el fondo de mi culo sin

contemplaciones… estoy tan excitada que entra sin problemas por mi

dilatado ano. -¡que gusto dios!- dice Andrés, mi nuevo jinete

-¡Espera tío!, que la desato y la vamos a hacer gozar de verdad- y mientras

lo hace me dice- ¿quieres más putita?. Yo asiento y gimo de placer, y

mientras Andrés me coge de las tetas tirandome hacia atrás, Juan pasa los

piernas por debajo de los dos y se acerca hasta tocarme. -¿Tomas algo?- Me

dice cariñosamente al oído, y mientras le contesto que no con la cabeza

espero que no se le ocurra follarme a pelo.-¡Tranquila!, que no soy un

cabrón-, y oigo como rompe un envoltorio al tiempo que mi enculador retira

su polla. Me cojen los dos con una mano de la cadera y ¡zas!, me clavan una

polla por cada agujero. Mi coñito lo estaba esperando y el orgasmo no se

hace esperar

-¡Gmmmm!- !me corro!, !me corro!, !me corro!, !me corro!..con esta nueva y

extraña sensación, !me están follando a la vez por los dos agujeritos!.

Quiero chillar y ellos se excitan aun más y incrementan el ritmo.

-¿Ves putita como pedías a gritos que te follaramos?- ¡no podré aguantar

tanto placer!…creo que voy a correrme con cada embestida… y cuando me

quitan el pañuelo de la boca chillo sin parar- ¡más!, ¡más!, ¡más!, ¡más!,

¡más!- y no dejo gritar hasta que estallo en un orgasmo interminable que

acaba enlazando con el suyo que me llena sólo el culo de semen.

Quedamos exhaustos…la enfundada polla de Juan se retira antes, mientras que

Andrés me abraza y espera que se le baje

-¡Dios mio que polvo!, de donde has salido – dice Juan mientras me

quita la venda y me besa en la boca.- !Venga Pedro al tajo!- y este saca su

ya flácida polla y empieza a vestirse. -!Ten zorrita!- y me tira lo que

parece una bata de camarero

-¡Vuelve cuando quieras que invita la casa!- y salen los dos por la puerta.

No encuentro ni mi roto vestido ni mi tanga, y no me queda otro remedio que

salir con la bata puesta, ¡que apenas me cubre el coño y que deja ver el

principio de mis nalgas!

Al salir al bar ellos están apoyados en la barra mirándome y enviándome

besos, todos los clientes se giran y oigo como me piden consumiciones y les

felicitan por la nueva camarera.

Salgo a la calle y me dirijo hacia casa.

Todos el mundo se gira al verme pasar y muchos tíos me silban y me dicen lo

guapa que voy o lo putita que soy….No sé que piel se me debe ver mas roja,

si la de la cara o la del culo; y tampoco se que moja más mis piernas, si el

semen que me chorrea del culo o la excitación que sigue mojando mis piernas

al rememorar la fantástica sesión de sexo que acabo de disfrutar.

Rut

Si os ha gustado la nueva aventura escribid a burgeseta (arroba) hotmail.com

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Puedes pero no debes demandar

Un acomodado médico, va a visitar a su cuñado y de vuelta..la policia le para el auto. Lo llevan a un lugar alejado y le cachean, esto le producirá un placer hasta ahora ajeno para èl, dejándose llevar por las manos y caricias de los agentes durante el cacheo que dará lugar a algo más.

Eso fue lo que le dije a un conocido mio, luego que este me narró una espeluznante experiencia, que recientemente pasó durante sus vacaciones. Pero para que tengan una mejor idea de su situación, les diré que Guillermo, (por darle un nombre que no sea el de él), es medico especialista, (de esos que prácticamente ahí que tener una excelente linea de crédito para ser admitido a la consulta, por lo caro que cobra), soltero, el cual tiene entre sus pasa tiempo el adquirir autos deportivos costosos, y correr en ellos a la menor oportunidad. Pero para que tengan una mejor idea de sus situación, procuraré que sean sus propias palabras las que les relaten, lo que le sucedió es sus vacaciones.

Hacía menos de un mes, que adquirí un Porche Boxster , último modelo de color plateado. Me encontraba preparandome para salir de vacaciones fuera del país, cuando el esposo de mi hermana me invitó a pasar unos días a su hacienda. Realmente no es por nada, pero no soy de las personas que adoren pasar mucho tiempo en contacto con la naturaleza, pero tratandose de mi cuñado, al cual tengo en alta estima, acepté pasar par de días antes de tomar mi vuelo para el estado de Indiana, para ir a presenciar las carreras de las 500 millas de Indianapolis.

Como soy de los que vuela bajito cuando manejo, en múltiples ocasiones me han detenido por exceso de velocidad, y por lo general me salgo del problema diciendo que tengo una emergencia medica la cual voy atender en esos momentos, de hecho tanto en mi consultorio como en las distintas clínicas que atiendo pacientes, las enfermeras tienen orden mía, de que si alguien llama preguntando, si tengo alguna emergencia digan que si.

Resulta que cuando viajaba rumbo a la hacienda de mi cuñado, pasé a muy alta velocidad por un pequeño poblado, cuando me di cuenta vi por el espejo retrovisor a una auto patrulla que aparentemente me venía siguiendo, como no me encontraba con animo de estar dandole explicaciones a un policía de caminos, de la razón para estar corriendo a tal velocidad, decidí acelerar al máximo mi maquina, cuando vi el odómetro creo que mi auto corría a unos 250 kilómetros por hora en una corta recta que se me presentó.

Esa noche llegué a casa de mi hermana y su cuñado, la pasé de lo mejor y cuando el domingo en la noche, decidí regresar a la ciudad, mi cuñado me regaló un par de galones de aguardiente que él mismo prepara para su consumo y el de sus amistades, dichos galones los guardé en el baúl del auto, y volví a tomar carretera como normalmente lo hago, volando bajito.

Me estaba acercando al pueblo donde la patrulla trató de darme alcance, cuando al doblar en una curva apareció un vehículo atravesado en medio de la carretera, de no ser por mis excelentes reflejos y la buena fabricación de mi auto de seguro hubiera chocado. Cuando logré detenerme, a los pocos segundos me vi rodeado por dos policías que me apuntaban con unos viejos revólveres calibre 38. de seis tiros cada uno, al principio me dio algo de gracia, pero al ver sus rostros mal encarados, decidí no buscarme más problemas y tratar de convencerlos de que me encontraba en una emergencia.

Apenas bajé de mi auto me colocaron en posición de cateo, eso quiere decir con mis manos en la cabeza, mis piernas abiertas, y apoyado ligeramente contra mi auto, yo traté de decirles que me encontraba en una emergencia, pero el mayor de ellos me ordenó callar, advirtiendome que de hablar nuevamente sin que él o su compañero me preguntasen algo la pasaría mal, por lo que decidí guardar silencio, al fin si perdía el viaje del lunes en la mañana había otro vuelo en la noche. Tras revisar mi documentación y la del auto, el más viejo comenzó a catearme, mientras su compañero hablaba por radio con quien sabe quien. Sus toscas manos comenzaron a palpar mis piernas desde mis tobillos para arriba, cuando llegaron a la altura de mis muslos, el viejo se detuvo por un momento en el área de mis nalgas escudriñandolas a conciencia, yo permanecí en silencio,

pero algo molesto por tan ruin trato para mi persona, pero a la vez descubriendo un inmenso placer, al sentir como ese agente de autoridad me toqueteaba mis nalgas.

El viejo continuó con su cateo, y desde luego no consiguió nada, pero cuando revisaron el auto localizaron los dos galones de aguardiente que mi cuñado me había regalado, luego de lo cual me ordenaron que con el policía viejo a mi lado debía seguir a la patrulla, cuando nos acercábamos al pueblo, la patrulla tomó por un camino de tierra que se alejaba a simple vista de la carretera, cuando le pregunte al agente a donde nos dirigíamos me comentó que ese era un atajo al cuartel de la policía del pueblo, mientras yo mentalmente organizaba mis pensamientos para ver a cual de tantos abogados que conozco llamaba, cuando me diesen la oportunidad para ello.

Tras rodar por unos minutos, la patrulla se detuvo antes una vieja casa aparentemente abandonada, y me dieron orden de decender del auto, los agentes conversaban entre si viendome y de vez en cuando sonriendose. Pasado un corto tiempo ellos dos se me acercaron y me dieron orden de asumir nuevamente la posición de cateo, la cual tomé obedientemente de inmediato, uno de ellos nuevamente comenzó a catearme, pero dirigiendose directamente a mis nalgas, yo permanecí en silencio, mientras sentía sus dedos casi escudriñando mi hueco, a los pocos momentos dejó de tocarme y nuevamente los dos agentes hablaron en secreto entre ellos, al regresar donde yo me encontraba en la posición en que me habían dejado, escuche al más joven darme la orden de que me quitase la ropa, yo pensé protestar pero decidí acatar la orden, ya que en medio de ello sentía una especie de placer morboso, al sentirme sometido por otra persona sin mi consentimiento.

Sin decir una palabra, me incorporé y comencé a soltar los botones de mi camisa de seda estampada estilo hawaiano, fue cuando el joven de los policías, sacó de mi auto los dos galones de aguardiente que mi cuñado me había regalado. El comentario que le escuche, fue preguntandole a su compañero, si podía probar la evidencia para estar seguro de que se trataba de ron clandestino y no de alcohol de los que venden en la farmacia, el mayor sonriendose le dijo que lo probase hasta estar seguro de que era lo que había en las botellas, yo mientras tanto ya me había quitado mi camisa para luego colocarla sobre el techo de mi auto bien doblada. Me dispuse a soltarme la correa de mi pantalón, para luego de sacar mis pies de los zapatos, comenzar a bajarme los pantalones frente a los policías que ya se habían dado unos cuantos tragos de ese ron clandestino, cuando termine de quitarmelos, los doble y coloqué al lado de mi camisa, quedando en mis slip de seda, fue cuando al verme de espalda el más viejo, lo escuche comentar al otro, que yo tenía un culo lindo, y acercandose a mi me ordeno nuevamente asumir la posición de cateo, lo primero que hiso fue registrar mis ropas, para luego tirarlas al suelo en un charco de agua , al lado de la rueda delantera de mi auto.

Yo permanecí en silencio, y de inmediato volví a sentir sus dedos dentro de mis nalgas, por sobre la tela de mi slip, creo que de manera involuntaria levanté más mis nalgas, fue cuando ese policía se dirigió al otro comentandole, lo linda y suave que eran mis pantis, al escucharlo se me puso la cara roja de vergüenza, quise explicarle que eso era ropa interior masculina, pero no me atreví a decir palabra, ellos dos se reían a mandibular batiente al tiempo que se daban otro trago de ron, yo permanecía de espalda a ellos dos, con mis piernas abiertas de par en par, mi torso inclinado sobre mi auto y mis brazos abiertos al igual que mis piernas, debido a la alta hora de la noche hacía frío.

El viejo aparentemente se terminaba de dar otro trago, cuando le preguntó a su compañero que desde cuando no …………… aparentemente le debió realizar alguna seña, ya que él otro guardia respondió que desde hacía unas cuantas semanas, ya que su mujer se encontraba en la llamada cuarentena después de haber parido a su cuarto hijo. Al escuchar su respuesta, el viejo policía se le acercó y le dijo algo a su oído, yo los podía ver parcialmente, ya que sus imágenes se reflejaban en parte de uno de las ventanas de mi auto. Al parecer se pusieron de acuerdo en cuanto ha algo y nuevamente se dirigieron a mi, ordenandome que me terminase de quitar las pantaletas esas que yo tenía puestas, pensé en ese momento aclarar su error en cuanto mi ro

pa interior, pero nuevamente más que por temor que por otra cosa decidí permanecer en silencio.

Sin titubear ni un instante, me desprendí de mi slip de seda, quedandome parado de frente a ellos con mis manos ocultando mi verga, la cual no se por que razón comenzó a ponerseme dura entre mis manos, mi rostro miraba fijamente el suelo, y sentía como un cosquilleo dentro de mi al estar en esa facha ante dos perfectos desconocidos, en esos momentos el viejo pensó y no lo culpo de que yo trataba de ocultar algo, lo cual en parte era cierto, por lo que con la punta de su macana me golpeó ligeramente mis manos preguntandome que ocultaba, yo todo temeroso retiré mis manos de sobre mi pene y ellos pudieron apreciar en ese momento una relampagueante erección que me produjo más verguenza que satisfacción, ellos se vieron mutuamente y comenzaron a reír de nuevo, y como por arte de magia mi pene regresó a su estado original, en ese momento se dieron cuenta que en mi área genital así como en el resto de mi cuerpo no detento ningún tipo de bello, la razón es sencilla.

No soy lampiño natural es decir ahora soy o me veo como un lampiño, pero no lo soy de manera natural, ya que cuando estaba en la universidad pertenecía al equipo de natación, y por recomendación de mi entrenador me sometí a un tratamiento para depilarme todo el cuerpo, luego continué practicando bicicleta y seguí con la costumbre de depilarme, actualmente en raras ocasiones paseo en bicicleta o practico natación, pero me acostumbre a depilarme todo mi cuerpo cosa que hago siempre.

Nuevamente entre risas y malas palabras me volvieron a ordenar que me pusiera en la posición de cateo, el más joven me separó las piernas más de lo que yo las tenía separadas, y con sus manos comenzó supuestamente a catearme, inició su trabajo por mis tobillos, pero rápidamente sus manos llegaron a mi culo, donde se detuvieron por un largo rato mientras él se daba otro trago de ron, directamente del galón. A pesar de que hacía un frío que calaba hasta los huesos, y de que la niebla de la noche comenzaba a decender, desde el momento en que él me tocó las nalgas con sus manos comencé a sentir un calor por todo mi cuerpo desnudo.

Nuevamente de forma inconsciente levanté algo mis nalgas y en ese momento sentí una ardiente nalgada sobre mi gluteo izquierdo, para mi fue una sorpresa no lo esperaba y solté un agudo grito mezcla de placer y dolor, si la nalgada me sorprendió, más me sorprendió mi reacción ante la misma, mi voz es gruesa o por lo menos lo era antes de esos momentos, pero el grito que dí fue agudo y largo asemejandose más a un suspiro de placer que a otra cosa, mi nalga debió quedar marcada ya que a pesar de yo mismo sobarme me continuaba ardiendo.

Ellos se vieron nuevamente y se comenzaron a sacar sus vergas, en eso momentos yo me encontraba sumamente nervioso, sentía mi corazón palpitar fuerte dentro de mi pecho, y creo que hasta me encontraba sudando. Fue cuando el policía más viejo se me acercó y tomandome por la nuca me hiso inclinarme hasta que su verga quedó frente a mi boca, me encontraba sumamente ansioso por lo que fácilmente podía preveer me sucedería en breves instantes, su verga no se encontraba erecta, si algo morcillona pero no erecta, cerrando mis ojos y sin decir palabra u oponerme a ello, introduje el miembro de ese otro hombre dentro de mi boca, y me di a la tarea de mamarselo.

Mientra que en ese mismo instante sentí algo caliente y duro hurgando nuevamente dentro de mis nalgas, hasta que su glande dio con mi esfínter, él se había puesto algo de saliva sobre la cabeza de su pene, lo que me imagino sirvió para que su glande en cosa de segundos, se ubicase parcialmente dentro de mi ano, en esos momentos me colocó sus dos manos sobre mis caderas y tomandolas como punto de apoyo me dio un jalón hacía él haciendo que su verga me penetrase por completo, el grito que dí se debió escuchar a bastantes metros a la redonda de la casa, eso a pesar de tener la boca completamente llena, del tiro casi me ahogo, además temí que pudiese mordersela al viejo en esos momentos, ya que la tenía completamente erecta dentro de mi boca.

Sentí como la verga del joven me llegaba hasta el fondo, sus testículos chocaban contra mis nalgas una y otra vez. Yo jamas en mi vida había mantenido ningún tipo de relación homosexual, y ni tan siquiera me llamaba la atención el c

uerpo de otros hombres, pero en esos momentos descubrí que el sentirme sometido por otro macho, me producía un placer que jamas había experimentado hasta esos momentos, sus manos colocadas sobre mis caderas jalandome hacía él, era algo para mi desconocido hasta esos momentos, realmente no era que fuera un tipo joven, por que en realidad hasta mal parecido era, lo que me estaba subyugando era el ser sometido en contra de mi voluntad, como lo había hecho el viejo al meter su verga dentro de mi boca, y hacer que se la mamase constantemente.

El joven comenzó a insultarme diciendome, de maricón y putita para abajo, me preguntaba una y otra vez si me gustaba que él me diera por el culo, a lo que yo tan solo me limitaba a mover mi cabeza de forma afirmativa con la verga del viejo dentro de mi boca. El viejo por su parte mientras yo se lo mamaba, le decía a su compañero que desde el momento en que me vio supo que yo era una loca. Eso me hacía sentir verguenza, pero cosa rara, lo estaba disfrutando.

Mis dos manos se encontraban agarradas a la verga del viejo como si en ello me fuera la vida, en ocasiones levantaba mi vista y observaba su feo rostro reflejando bastante satisfacción, lo que no se por que me hacía sentir de lo mejor. En cierto momento me di cuenta que me encontraba culeando, quiero decir moviendo mis caderas, y mi pene lo sentía bien erecto. El policía más joven, pegó su cuerpo al mio sentí su pecho contra mi espalda, con su boca me comenzó a mordisquear mi nuca, haciendo que mi sensación de placer aumentase más y más aun. En esos momentos el viejo se comenzó a venir dentro de mi boca, creo que no lo pensé y me di a la tarea de comenzar a tragar completamente su producto, cuando pude saboreé cada gota del chorro de su semen que dentro de mi boca quedaba, hasta que él sacó su verga aun chorreando semen. El joven como que le entro un segundo aire, ya que comenzó a metermelo y sacarlo con mayor fuerza, hasta que se vino dentro de mi, mientras yo me venía sin tan siquiera tocarmelo de lo excitado que me encontraba.

Al ellos terminar me ordenaron que me quedase de pie al lado de mi auto, yo comencé a recoger mi ropa cuando el viejo me la tiró de las manos, diciendome, que va nena, ahora me toca a mi metertelo por el culo así que muevete para dentro de la casa y lavate ese culo, que no quiero que se me embarre con la leche de mi compañero. Dandome un empujón me llevó dentro de la vieja casa de madera, en efecto en lo que en un tiempo debió ser la cocina había un surtidor en lo que era el lavaplatos, me lo señaló con su boca y me vi en la necesidad de treparme para poder usar el agua que al abrir la llave salía con bastante fuerza, prácticamente tuve que contorsionar mi cuerpo para que la boca del tubo por donde salía el agua me llegase justo a donde era necesario, para luego expulsar el resto del semen que el policía joven había depositado dentro de mi. Al terminar me bajé y nuevamente el viejo me llevó para afuera ordenandome que me tendiese en el suelo boca arriba, parte de mi espalda se mojo y ensució en el charco donde habían arrojado mi ropa, al estar tendido en el suelo el viejo me ordenó que levantase mis piernas hasta que mi culo quedó a su entera disposición, en esos momentos ya él se había masturbado algo y su morcillona verga había vuelto a tonificarse, sentí como escupió sobre mi esfínter y luego sentí la caliente cabeza de su verga contra mis nalgas.

Esa penetración fue por mucho menos dolorosa que la primera, pero no por eso la disfruté menos, sus insultos hacía mi fueron algo especial, y cada vez que me decía algo yo sentía tremenda alegría, y movía mis nalgas con mayor fuerza. Ese encuentro duró más tiempo que el primero, y a pesar de embarrarme toda mi espalda y de insultarme un sin numero de veces, sentí gran placer al estar sometido ante ese hombre, su verga entraba y salía de mi culo, yo en ocasiones levantaba mi cabeza y podía ver con lujo de detalles como esa verga entraba y salía de mi cuerpo.

Finalmente el viejo se vino dentro de mi, tras lo cual se levantó y entró a la casa, supongo que para lavar su verga, yo mientras tanto permanecí en el suelo mirando el cielo estrellado y las nubes que parcialmente lo cubrían, de momento sentí que prendían la patrulla ellos se marcharon dejandome tirado y denudo en el suelo, pero tremendamente satisfecho de placer, luego me levanté y como pude me asee, me vest

í y me dirigí a mi casa.

Mi viaje a Indiana lo suspendí, me puse ha explorar mi nueva inclinación sexual, y descubrí que no soy del tipo que busca machos, eso hasta puedo decir que me asquea, para mi lo que funciona es que se me trate con dureza, que se me veje y hasta que me lastimen, pero que sobre todo me lo metan. Cada vez que deseo mantener algún tipo de relación me monto en mi auto y me dirijo a pasear por los campos, a cierta velocidad hasta que un agente del orden público me detiene, y soy victima de la brutalidad policiaca. Lo de la demanda, ya no pienso en ella, creo que disfruto más de esta manera.

Datos del autor/a:

Nick: Narrador.

E-mail: narrador (arroba) hotmail.com

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Mi Amante Virtual (VI)

Algo empezaba a suceder, intuí que de alguna manera el sueño tendría que terminar, pero resuelta a no perderlo, reservé un pasaje en el vuelo 560 de la línea aérea Copa con la certeza de que al vernos nada nos impediría continuar con esta historia, pero la comunicación se fue haciendo mas real y menos fantasiosa, me hablaba de problemas de salud y algunos otros sin mayor relevancia con su pareja. Finalmente cancelé el vuelo y con este la oportunidad de dar vida a mis fantasías.

Recibí un mail donde me expresaba el pensamiento de que el día en que cualquiera de los dos se levantara en la mañana y no buscara los mensajes en el computador, ese día sería el inicio del final de nuestras necesidades cibernéticas y comenzaríamos a alejarnos cada vez mas, hasta sentir que los kilómetros que nos separaban eran reales y difíciles de salvar. Tanto él como yo no deseábamos que esto ocurriera, por lo menos hasta conocernos de verdad, uno frente al otro, hablándonos y viéndonos.

Estos pensamientos me aterraron.

Centré mi atención en cuidar de su salud, lo sentía desanimado, preocupado, falto de amor, quería que mis besos y caricias las llevara repartidas por su cuerpo. Necesitaba sus manos junto a las mías.

Estos momentos de ansiedad duraron poco para luego convertirse en lo llegó a ser un triste y desconsolador "adiós", surgido en parte por aquella carta que envié semanas antes, misma que por azares del destino llegó a las manos equivocadas.

"Se acabó, nena… se acabó."

NECESITO TUS MANOS.

Mi vida está en el aire dando vueltas Soy una mujer con un grito de estopa en la garganta Y… ahí están las manos Antenas de hormiga

Y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me va royendo el corazón

Y… ahí están las manos Mi nombre aún se escribe con lápiz

Estás aquí agazapado en mi mente

Y… ahí están las manos

Caigo lentamente, hago un esfuerzo por no romper el cable

¿Me escapo de un sueño o navego hacia otro? Y… ahí están las manos

Reposaré mis ansias en esas tus manos

instrumentos de caricias

labradoras del futuro

Y puedo sentir que nuestras manos enlazadas se verán bien,

Se sentirán bien,

Se llevarán bien

Y… ahí están las manos.

SEXO SEX.

Ya en la carretera te iré desnudando imaginariamente, iré provocando tus sentidos, acariciando tus piernas suavemente, muslos arriba hasta llegar a donde se unen, ahí tomaré tu bulto con mi mano y lo presionaré tomándolo todo, abrirás tus piernas y alzaras tus caderas para poder abarcarlo por completo, presionaré con mi dedo medio la zona húmeda de tus calzones, sacaré luego mi mano y desabotonaré tu blusa, para meter mi mano y acariciar tus senos, apretaré con mis dedos la punta de tus pezones hasta que se pongan duros y iré todo el camino diciéndote cositas lindas para aumentar tu deseo.

Cuando lleguemos a la autopista, me pondré en el canal lento, pondré el piloto automático del carro para poder soltar el acelerador, pondré mi asiento un poco para atrás y abriré mi bragueta, sacaré mi pene fuera y te lo ofreceré para que me lo mames, tu te recostarás lateralmente y lo envolverás por completo dentro de tu boca y que rico amor lo que vamos a sentir, extenderé mi mano por encima de tu cadera e iré tirando de tu falda hasta descubrir tu nalga, meteré mi mano por debajo de tu calzón y buscaré presuroso tu ano, pondré mi dedo medio en la entrada y lo acariciaré suavemente, tu seguirás golosa mamando mi miembro que estará erecto y enrojecido en la cabeza, retiraré mi mano de tu ano y la llevaré a mi boca para llenar se saliva mi dedo, volveré nuevamente calzón adentro y depositaré la saliva sobre tu ano, repetiré la operación y de esta vez meteré un poco el dedo llevando saliva al interior de tu ano, nuevamente sacaré mi mano y llevaré mas saliva al interior de tu ano, mojaré alrededor de mi dedo y luego lentamente lo meteré en tu ano con suavidad lo sacaré y lo meteré e iré viendo como empiezas a mover tus caderas hacia delante y hacia atrás en rí

tmica cadencia de placer. Yo, pendiente de la autopista dejaré escapar gemidos de placer, levantaré mis caderas y te ofreceré mi pene completo, tu meterás todo lo que te quepa en la boca, yo gritaré de gusto y mi dedo entrará en tu ano totalmente, soltaras mi pene por un instante para soltar un grito de gusto, te moverás con fuerza terminando de introducir mi dedo y volverás con tu boca a mi miembro, lo mamarás, arriba y abajo y yo moveré mi dedo y unos kilómetros mas adelante sentirás como vacío mi semen dentro de tu boca, yo meteré aun mas mi dedo y te vendrás conmigo en ese momento.

Nos acomodamos algo para continuar el camino, ya un poco saciados nuestros apetitos, mi pene, blando y agotado seguirá fuera de mi bragueta, apoyado sobre el borde de ésta, tu ya sentada seguirás con tu falda subida mostrándome tus muslos calientes y lisos, la abertura de tu blusa me mostrará tus deliciosos senos y ya complacidos seguiré diciéndote cosas lindas, con mi mano te acariciaré nuevamente un rato sobre tu monte, presionando la rajita, otro rato en tus senos brincando de uno a otro y así llegaremos cayendo la tarde al puerto.

Iremos directo a mi casa y prenderé el calentador de la piscina, dejaremos nuestras cosas e iremos a cenar.

Buscaré un Restaurante discreto y pediré una mesa para dos, cenaremos pollo y pescado, conversaremos dulcemente y mi inquieta mano seguirá debajo de la mesa reconociendo sus dominios, la meteré entre tus muslos, la pondré sobre tu bulto y no descansaré hasta que hallamos terminado de cenar, luego regresaremos a la casa, nos serviremos unos tragos y nos fumaremos un cigarro de marihuana, al terminar nos cambiaremos de ropa, nos pondremos el traje de baño e iremos a la piscina ya que aunque es de noche la temperatura del agua será ideal para nuestros cuerpos.

En la piscina juntaremos nuestros cuerpos, nos besaremos, saldré del agua a apagar todas las luces y cuando regrese al agua iré desnudo a tu encuentro, te besaré nuevamente, retiraré las tiras de los hombros de tu traje de baño y lo halaré hacia abajo para dejar descubiertas tus tetas, te las mamare cielo hasta endurecer y enrojecer tus pezones, tu pasarás tus piernas sobre mis caderas y colocarás tu sexo sobre mi pene nuevamente erecto e impaciente, nos moveremos deliciosamente sin separar nuestras bocas ni un momento, iré halando de tu traje de baño hasta quitártelo por completo, con el auxilio de mi mano colocaré la cabeza de mi pene en la entrada de tu vagina, tu rodeando mis caderas con tus piernas y húmeda de aceites vaginales te dejarás caer sobre el introduciéndotelo por completo, nos moveremos rítmicamente, iremos recorriendo toda la piscina, saltaremos a cada instante y te llenaré amor con mi miembro, te llevaré al banco de la piscina y dejaré que poses las nalgas sobre el, te tomare con mis manos por las caderas y tu asirás con las tuyas el borde de la piscina, abrirás tus piernas y entré y saldré de tu vagina un millón de veces, gemiremos, gritaremos, nos juntaremos hasta que ambos explotemos en un incontrolable orgasmo que llenará de música la tranquilidad de la noche, luego satisfechos nos relajaremos, prenderemos el jacucci y nos daremos un masaje gratificante, abrazados, tus tetas pegadas a mi pecho, mi flácido pene descansando sobre tu muslo y ahí permaneceremos hasta que cansados y agotados queramos irnos a la cama.

Ya secos iremos al dormitorio, nos meteremos al baño para bañarnos juntos, jugaremos en el suelo con nuestros cuerpos enjabonados, te pondrás encima de mi cabalgándome y resbalaras tu sexo por todo mi cuerpo, te acostarás encima mío y verás como nos escurrimos que cosas mas ricas se hacen llenos de jabón, yo te enjabonaré a ti y tu a mi y quedaremos resbalosos llenos de blanca espuma, despeinados, agotados y felices, nos meteremos en la tina y ahí enjabonaré tu espalda desde el cuello a tus nalgas, te tomaré por las caderas y terminaré de enjabonarte con mi pubis, resbalaré mi pene erecto sobre tus nalgas, agarrándolo con mi mano lo pasearé entre tus nalgas, ya nuevamente erecto, colocaré la cabecita en el orificio de tu ano, tu doblarás tu cintura, yo haré un poquito de presión y el jabón permitirá que en un pequeño suspiro quede todo dentro, serás mía totalmente, quedará metido dentro de ti unos instantes sin movimiento, no sentirás dolor mi vida sino un raro pl

acer nunca obtenido y empezaremos a movernos nuevamente en esa danza alucinante que siempre nos lleva a orgasmos indescriptibles, irán aumentando nuestras sensaciones poco a poco, saldré y entraré por tu ano, el jabón te producirá una pequeña picazón interior que creará la necesidad en ti de seguir moviéndote para aliviarla, eso enloquecerá mis sentidos y entraré y saldré de ti cada vez mas violento, se escaparán de nuestra garganta gritos y gemidos y luego amor el orgasmo delicioso, desconocido, secreto, pegarás con fuerza tus nalgas hacia mi para recibir las últimas gotas de semen almacenado en mis testículos, yo atraeré tus caderas con mis manos y dejaré mi leche hondo dentro de ti y gritaré de gusto y satisfacción, enloquecido por semejante placer pocas veces obtenido, al recuperarnos amor, prenderemos la ducha y sacaremos el jabón que cubre nuestros cuerpos, al concluir podremos decir con gozo que hemos quedado muy limpios por dentro y por fuera de nuestros cuerpos.

Nos acostaremos en la cama, desnudos y complacidos, tu te acostarás de lado dándome la espalda, yo igualmente pero a ti pegado, pondré mi agotado miembro sobre tus nalgas, una pierna encima de la tuya y con mi mano izquierda iré en busca de tu seno para agarrarlo y acariciarlo, besaré tu espalda y cuello y así quedaremos dormidos.

TE ESCURRES BAJO MIS SÁBANAS.

Estoy muy cansada cielo, me voy a la cama.

Me voy quitando toda la ropa para descansar tranquila y soñar la fantasía que escribiste para mi, me acuesto boca abajo para poner mi mano en mi sexo y arrullarme contigo, las sábanas imitarán tus caricias…

Sucede algo! Siento como por debajo de la colcha y las cobijas se escurre una sensación muy agradable, reconozco bien ese olor. Eres tú, mi cielo, mi amante virtual, el dueño de mis sueños y constructor de mis fantasías. Sin darme vuelta dejo que tus besos me recorran toda, al llegar a mis nalgas te detienes y las muerdes, subes por mi espalda y me besas detrás de las orejas, volteo mi cara y nuestras bocas se encuentran. Tus besos me saben a agua de mar con todo y conchitas, peces, rocas y estrellitas.

Me doy vuelta para abrazarte y tú te colocas encima de mi, es maravilloso tenerte cerca. Mientras nos besamos mis manos acarician tu cuello, en tu espalda hago círculos y círculos, bajando… bajando hasta encontrar tus nalgas que me gustan mucho y las acaricio, al hacerlo se despierta en mi vulva una sensación de calor que sale por mi boca exhalando e inicitando a tu lengua que juega con la mía, sin yo decir nada descubres que te deseo y la metes y sacas de mi boca, yo la siento cual si fuera un pene. Esto me excita mucho mas y sin pensarlo mis piernas se abren para dejar correr tu verga por mi rajita que se va humedeciendo y te permite resbalar probocándome cada vez más. Súbitamente las fuerzas regresan a mi cuerpo y logro moverme para colocarme en cuatro "patas" y dejar mis labios inferiores en los tuyos mientras beso y jugueteo con tu pene que hoy es mío, mi nariz lo roza y mis labios jugosos lo atrapan para saborearlo dulce y amorosamente, mis dedos se ponen celosos y quieren intervenir, sin preguntar te toman y en movimientos lentos dejan salir de su capullo la puntita que reflejamente regresa a su interior para luego asomarse de nuevo encontrándose con mi lengua que lo lame. Esto sucede varias veces hasta que tu verga descubierta y grande está caliente, caliente. Nuestra excitación es mucha, has logrado con tus besos en mi vagina que esté a punto de venirme, pero la tienes tan sabrosa que deseo la metas por el sitio que espera dejar salir mi orgasmo. Haciendo malabares nos volteamos y ahora quedas debajo para que yo te monte, encajo mi pubis, me entras de un solo tirón y te entregas mis gustos, me dejas moverme a mi antojo, subo y bajo, hago movimientos laterales, adquiero el ritmo de una melodía haciendo los intervalos y los compases perfectos, entonces aprendes la melodía y nuestros ritmos se unen para llegar al climax parejitos y de nuestro muy hondo interior sale un gemido gozoso.

Nuestro orgasmo mutuo es tan delicioso y placentero que caemos en la tranquilidad, la paz y el silencio nos envuelven bajo las sábanas. Sentimos hambre y alargando mi brazo por el teléfono encargamos una pizza de atún con pimientos la cual recibimos bajando una canasta por la ventana para no tener que vestirnos. La comemos en la cama, abrazados para luego resbalar nuestros cuerpos y abrazados uno frente al otro dormir con una sonrisa y una mirada de travesura en los ojos.

Datos de la au

tora:

Nick: Neta.

E-mail: lacherry04 (arroba) latinmail.com

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