De manera simple, el , fetichismo significa amor por un objeto: existen muchas variantes del fetichismo, siendo las más conocidas, por ejemplo, el fetichismo hacia los pies (fetichismo de pies), los zapatos, las medias, la lencería, el cuero, los guantes, etc. Algunos de ellos están socialmente aceptados (por ejemplo, el fetichismo hacia los uniformes o hacia la lencería) mientras que otros pertenecen al mundo del tabú. Sois bienvenidos para escribir sobre vuestro fetichismo particular.

LAS PANTIMEDIAS DE GLORIA

Hola amigos lectores, mi nombre es Gloria tengo 19 años actualmente estudio la preparatoria en un colegio, tengo un novio 5 años mayor que yo y quisiera contarles algo sobre mi relación con mi novio de un tema muy común en los hombres bueno según dicen expertos y lo que he leído sobre el fetichismo, bueno mi novio es una persona muy linda, detallista buena onda muy lindo en serio todo se la lleva muy bien con mis padres incluso cuando no me encontraba en casa mis papas lo pasaban a mi habitación todo empezó un día que llegue a mi casa mis padres no se encontraban pero mi novio estaba en casa esperándome entre a mi casa no lo encontré en la sala pensé que se había retirado me dirigí a mi recamara y al abrir la puerta oh sorpresa encontré a mí novio tirado en mi cama tenia puestas unas pantimedias mías mientras lamía una pantaleta al verlo sentí muchas cosas.

Salí de la casa sin que el se diera cuenta ese día estuve pensando mucho en la escena que vi.

Ya por la noche llegue a mi casa ya el se había ido entre a mi recamara y encontré todo en orden esa noche pensé mucho en la escena de la tarde cuantas veces haría lo mismo cuando no me encontraba ahora comprendía cuando curiosamente desaparecía ropa interior mía.

Entre a Internet esa noche y busque algo relacionado al tema por cierto encontré muchas paginas sobre el tema del fetichismo leí que a los hombres les excita la ropa interior de las mujeres algunos los zapatos los pies fueron algunas de las paginas que encontré sobre el tema, esa noche me masturbe pensando en lo que había visto al siguiente día pensé en un plan le abre a mi novio para que viniera por mi ya que mis padres iban a salir esa noche pero le dije que estaba con una amiga que me esperara en mi casa el tiene llaves de mi casa.

Escondí la cámara de video discretamente y puse alguna de mi ropa interior en la cama entonces me fui con mi amiga y espere ya por la noche llegue a mi casa y saque el cassette y lo puse en la video había llegado una hora más temprano de acuerdo lo que señalaba la cinta todo empezó bien hasta que se empezó a desvestirse empezó a tocar una pantaleta de color negro con encajes la olió después empezó a lamer como si fuera un dulce se puso unas pantimedias negras y empezó a masturbarse hasta venirse como vestía al ver esas escenas me masturbe también al siguiente día llamo mi novio que iría por mi me vestí con unas pantimedias negras con unos zapatos de tacón alto y una minifalda muy escotada.

Al llegar todo normal nos sentamos y nos pusimos a platicar pude ver que no quitaba su mirada de mis piernas note como se empezaba a hinchar el pantalón le dije mira amor como tienes ese palito se lo empecé a tocar hasta liberarlo del pantalón lo empecé a masajear mientras el tocaba mis piernas ¿te excitan las medias que traigo? Si mucho entonces se agacho y empezó a lamerme las piernas puso su pene sobre ellas y empezó a sobarlo por las pantimedias haaaaaa que rico se siente me quito los zapatos y puso su pene entre mis pies y yo empecé a moverlos de abajo para arriba haaaaaaaagr gemía yo excitadísima por lo que hacia mi novio ven vamos a mi recamara te excita mucho mi ropa interior? Si amor mucho me gusta sentir su suavidad de las pantaletas la tersura de las medias entonces lo empecé a vestir con unas pantimedias color negras lo empecé a masturbar encima de las pantimedias me subí sobre el puse mis nalgas en su cara y el empezó a lamerme por encima de las pantimedias que ya se encontraban.

Hasta venirse como bestia salpicando todas mis nalgas caímos agotados.

Ahora cada vez

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LOS PIES DE LAURA

Hoy fui sobre las 12 a tomar el café. Entre y me coloque en la barra como siempre. Una vez pedí el café de todos los días eche un vistazo a mí alrededor. El panorama no estaba mal. Dos chicas morenas me daban la espalda sentadas en la barra. Una era de ojos azules con el pelo corto La otra tenia melena y estaba vestida de forma veraniega. Llevaba una camiseta y una falda de tubo de color negro con una raja espectacular que le llegaba casi al culito. Calzaba unas sandalias totalmente descubiertas. Esta visión hizo que mi calenturienta mente se pusiera a trabajar y mi polla estuviera ya en guardia. Mientras charlaban no le quitaba ojo a sus pies. La cabrona no paraba de provocarme jugando con ellos sacándolos y metiendolos de las sandalias. Como yo la verdad no me cortaba un pelo, se dio cuenta al verme a través de los espejos de la pared, y sonriendo me dijo: – – Menos mal que llevo los pies limpios que si no… vaya corte. Me quede un poco cortado al principio pero enseguida reaccione y le dije: – – Aunque estuvieran sucios seguirían siendo preciosos. Soltó una sonora carcajada y se acerco a mí y dándome dos besos se presento: – – Hola! Me llamo Laura y mi amiga se llama Lu. – – Hola, yo soy Marco. Empezamos a charlar animadamente de los conciertos del verano, de la fiesta que hay aquí, y de esto y lo otro y quedamos en vernos al día siguiente. Nada mas llegar a casa lo primero que hice fue regalarme un par de pajas de escándalo. Tal y como habíamos quedado, estaba ya allí. Hoy estaba ella sola. Al llegar nos sentamos en una mesa estratégicamente situada en un rincón. Llevaba puesto un top que dejaba ver en su esplendor un par de grandes y hermosas tetas cuyos pezones amenazaban con perforar la tela. Un pantalón blanco súper ajustado dejaba ver perfectamente como su tanga se metía en su gran culo. Para mi gusto esta como un tren, esta rellenita pero sin llegar a estar gorda. Empezamos a charlar animadamente hasta que por fin salió a relucir el tema en la conversación: – – ¿Por qué me mirabas tan embobado los pies? – – Pues eso, porque soy un bobo… – – Anda ya, si miraras mis tetas, mi culo, mi cara, pero… mis pies!!! – – Y si te digo que los pies de las chicas me ponen cachondo… – – Venga, estas de coña ¿no? – – Pues no. Es la parte del cuerpo que más me gusta. Me encantan los pies, como los tuyos. – – Joder, como esta el patio…. Me arme de valor y le entre descaradamente. Eso pies iban a pasar por mi lengua… – – ¿ Nunca te acariciaron o lamieron los pies mientras follas? – – Pues no la verdad. – – Si me dejas yo puedo hacer que lo pruebes… – – Estaría bien probar, no pierdo nada… Hoy a las cinco te espero en mi piso. A ver si echo a Lu y te pasas ¿Vale? – – Venga nos vemos. Nos despedimos y con el calentón en el cuerpo me fui para casa. Las horas no daban pasado y me entretuve haciéndome un par de pajas. A las cuatro y media me fui yendo a su casa. En el ascensor bajaba Lu y ya se imaginaba a lo que iba, ya que hubo recochineo… – – Hola, yo me voy que ya te espera Laura con los pies bien limpitos. – – Y yo que los disfrute. Ja, ja, Joder, le falto tiempo a Laura para soltárselo a Lu. En fin vamos para arriba. Cuando llame al timbre me abrió Laura. Estaba guapísima con un picardías azul semitransparente que dejaba ver perfectamente sus grandes tetas y sus pezones negros y hermosos. – – Pasa y cierra la boca que se te cae la baba. – – Ya me entiendes ¿No? Como para no babear con lo que ten en su boca y en su cara. Pase mi dedo por su cara recogiendo los restos de leche y se lo metí en la boca para que lo lamiera. – – Ahora cómeme tu el conejo, por fa Se sentó en el sofá y yo enterré mi cabeza entre sus piernas y comencé a pasar la lengua por su coñito depilado. Con suavidad empecé a pasar la lengua por su clítoris dándole uno buenos lametones. Mientras lamía su clítoris metí un dedo en su chocho y pude comprobar que estaba toda mojada. La muy zorra gemía sin parar y se movía como una loca. Deslice mi lengua y la pase por su ojete, haciendo que se volviera loca, me fui abriendo paso con la lengua en su culo y a cada lameton se revolv

ía como una loca. Se dio vuelta y se puso de espaldas ofreciéndome su culo en pompa. Separe sus nalgas y se la clave en el conejo metiendola poco a poco. Cuando se la metí toda, la saque y empecé a moverla pausadamente metiendola y sacándola lentamente. Después de cuatro o cinco minutos acelere el movimiento como un loco. Con mis manos en sus caderas la movía con un ritmo frenético hasta que tuvo un par de orgasmos y me corrí en su espalda. A continuación me tumbe en la alfombra boca arriba y le pedí que se sentara en el sofá y pusiera los pies sobre mí. Se sentó y coloco un pie en mi pecho y el otro en mi cara. Con delicadeza cogí su pie y pase mi lengua por su planta. Notaba como le gustaba a la muy puta que ya se estaba masturbando y yo no había hecho nada mas que empezar… Pasando mi lengua por sus dedos, metiendola entre ellos, saboreando el exquisito sabor del sudor que desprendían sus pies, creí estar en el paraíso. Lentamente lamía todos su pie e iba subiendo lentamente por sus piernas hasta llegar a su chochito. Le pedí que se pusiera unos pantys negros. Mientras ella se los ponía me senté y empecé a pajearme. Cuando regreso traía unos pantys negros con costuras en los laterales. Me tumbe en el suelo y le pedí que me acariciara la polla con sus pies enfundados en las medias. Al sentir el roce de las medias con mi polla esta se ponia mas y más dura. Subía y bajaba los pies por mi polla cogiendola con las plantas hasta que no puede aguantar mas y me corrí sobre sus medias. Puso los pies sobre mi boca para que lamiera todo el semen que había sobre las medias. Pase la lengua por las medias y el suave roce me volvió a excitar mas aun si cabe. Allí estaba yo, a los pies de mi diosa, lamiendo mi propio semen. Era la primera vez que probaba leche y la verdad no sabia nada mal. Cogí y sus piernas y las coloque sobre mis hombros. Empecé a follarme su chochito despacio, con mucha suavidad, al mismo tiempo que giraba la cabeza y pasaba mi lengua por sus piernas enfundadas en las medias. Cuando note que me iba a corre acelere el ritmo y me corrí sobre sus grandes tetas, dejándolas blancas con mi corrida. Lamí con gusto sus tetas para dejarlas sin una gota del semen que tanto me gustaba. Mi polla pedía guerra otra vez y esas tetazas deseaban darle una buena cubana. La tenia roja como un tomate después de correrme tres o cuatro veces. Deslice mi polla entre sus tetas, mientras mi mano las presionaba para que no escapara de ellas. Mientras ella se pajeaba desesperadamente. Después de un buen rato mi leche inundó su boca y su cuello. Después de darnos una ducha y comentar la “faena” quedamos en vernos otro día. Espero que os haya gustado el relato. Si queréis enviar algún comentario:

Autor: Rom_23 rom_23 (arroba) terra.es

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Solo y mal portado

Hetero, sodomización, primera vez, sirvienta. Un hombre deja a la familia en un hotel para pasar unas vacaciones y vuelve a su casa, con ganas de hacer alguna travesura. La ocasión se le presenta con la sirvienta a la que tiende una pequeña trampa que le permite desvirgarle el culo.

Déjame platicarte algo que me pasó en estos días. Sucede que llevé a mi familia a pasar el puente a un hotel que se encuentra como a hora y media de la ciudad. Para aprovechar el puente y para que mis hijas nadaran, cosa que les encanta. El problema es que yo no tenía posibilidades de tomarme el puente así que las dejé y el domingo por la tarde regresé para ir de nuevo el lunes en la noche después de la oficina y regresar todos juntos el martes por la tarde.

De regreso por la carretera mi mente se empezó a calentar y salió de nuevo mi Mr. Hide, así que tramé que podría hacer para portarme mal. Pensé en prostitutas, bares de table dance y cosas así pero la verdad es que después del viajecito, estaba un poco gastado de dinero así que pasé por un sex shop que conozco y compré una película porno de puro sexo anal y me dispuse a ir a mi casa para masturbarme como un loco en ausencia de mi familia.

En eso estaba viendo esta buena cinta de sexo anal cuando me acordé de nuestra conversación respecto a lo del vibrador de mi esposa y dije, ¿seré capaz de tragármelo por el culo completo? y que voy por eso.

Ya bien embarrado de gel y todo, empecé el proceso. He de reconocer que sí me costó un poco de trabajo pero de repente ya lo tenía todo adentro. Estaba por alcanzar mi tercer orgasmo meneando fuerte mi verga cuando estaba en la tercera historia de la cinta, algo relacionado con una sirvienta a la que el patrón le propinaba un castigo por su bajo desempeño.

Mi perrita estaba ahí conmigo y de repente se le ocurrió darme unos lengüetazos en mi pito, cosa que no me desagradó, pero se bajó de nuevo al piso. En un momento me cansó la posición y me saqué el vibrador, pero al parecer eso le llamó la atención al chucho y sin avisarme y tal vez atraído por el sabor dulzón del lubricante, empezó a lamer mi culo con desesperación. Las sensaciones fueron tales que no pude contener mi orgasmo, que llegó de tal forma que te juro me hizo gritar.

La verdad es que fue una experiencia interesante. Eso de la zoofilia siempre me ha llamado la atención, pero nunca pensé en algo como esto. La verdad es que si no fuera tan chiquita hubiera pensado en tirármela ahí mismo.

Todo eso me dio algunas ideas. Estaba muy caliente y no podía dejar pasar la oportunidad de estar solo. Lo de los animales me pareció de repente atractivo pero de momento fuera de mi alcance, lo que sí me pareció interesante era lo de la sirvienta castigada. Recordé que la muchacha que nos ayuda en casa tendría que regresar al día siguiente por la mañana y sabía que era calentona ya que estoy seguro que ha visto en más de una ocasión alguna de mis películas especiales.

Le tendí una trampa para que estuviera lista cuando yo regresara. Yo sé que cuando no estamos gusta de ver sus novelas en la tele que se encuentra en el cuarto de TV ya que es la más grande y de mejor distribución. Así que le dejé la película puesta como por error, tomando nota de la lectora de avance de la cinta y en pausa. Justo en la historia de la sirvienta.

Esta niña no está nada mal, tiene apenas cumplidos 19 años y lleva con nosotros un par de ellos, tiempo en el que me he ganado su respeto y cariño a base de atenciones, por lo que pensé que era el tiempo de cobrarle la factura.

Tenía que mover bien mis cartas para que esto no resultara en un problema para mí. Así que lo que hice fue llegar antes a casa para ver si había visto la película pero cuál fue mi sorpresa que me la encontré casi desnuda viéndola. Ella no me vio, así que me dediqué a observarla y fue algo muy estimulante ver cómo se notaba la inexperiencia pero a la vez la pasión con la que movía sus manos para alcanzar su máximo placer posible. Bajé de nuevo, sin hacer ruido y entonces repetí el acceso, pero ahora con mucho aspaviento, ella lo notó de inmediato y cuando llegué de nuevo al cuarto de tele estaba como un fósforo, con s

us mejillas encendidas, sudando y arreglándose como pudo la ropa. Entre jadeos me explicó que estaba limpiando y que se encontraba algo cansada. Todavía olía a sus jugos en toda la pieza cuando se disculpó y pasó junto a mí con la cabeza baja.

Encendí la tele y ahí estaba la escena. La muchacha ya bien entrada en al castigo era penetrada por el culo por su patrón y con claras vistas de que lo disfrutaba, entonces empecé. La llamé por su nombre y le pedí que subiera. El volumen estaba muy alto como para que desde las escaleras ya supiera lo que estaba pasando. Cuando llegó tenía la cara morada. Le pedí una explicación y me dijo que no sabía. Para no hacer el cuento largo la hice confesar que estaba viendo la cinta, que se estaba masturbando, que ya lo había hecho antes, que usaba mis películas y por último que estaba de acuerdo en que merecía un castigo. Le dije que si mi esposa lo supiera, ella la correría sin remedio, así que acordamos que el castigo sería entre nosotros.

La película seguía corriendo así que el ambiente se empezaba a calentar de nuevo. La atraje hacia mí y la abracé por la espalda, ella de frente a la tele. Ya que me aseguré que se daba cuenta de que el culo era lo que estaba siendo atacado le pregunté si era virgen y ella me dijo que sí, que sería un deshonra muy fuerte para su familia si no llegara así al matrimonio que sus padres ya habían arreglado para un poco más adelante. Así que eso facilitó todo, porque le expliqué que como se veía en la película había opciones y entonces empezamos, primero le empecé a masajear sus tetas, esas tetas que se veían grandes y jugosas pero a su vez bien torneadas, mi sorpresa fue el sentir que estuvieran tan duras, pronto sentí sus pezones duros como balas y era increíble ver lo sensibles que eran. Ella con sólo ese masaje ya estaba como loca, claro había que sumar no sé cuánto tiempo de estarse masturbando hacía rato ella sola.

Le abrí el vestido y ella sola se lo quitó quedando ante mí con su muy sencilla pero a la vez dulce ropa interior. Así como estaba la acerqué hacia mí y le dije que así como seguro lo había visto en la cinta quería que me mamara el pito, no opuso ninguna resistencia, es probable que ella lo hubiera deseado desde antes, así que se agachó de rodillas y comenzó a mamar mi cipote, nada de experiencia, más bien ganas de hacerlo y mucho placer. De repente sus dientes participaban y ese dolorcito era encantador. Así como estábamos le quité su sujetador y regresé a sus pezones, ella se retorcía casi como yo le retorcía sus botones, fue aprendiendo muy bien o no sé si ya tuviera práctica con algún mozalbete de su pueblo, pero lo estaba haciendo muy bien, tanto que le dije que acabaría en su boca y sin repelar se lo tragó todo mientras a mí se me doblaban las rodillas y le pellizcaba sus senos.

Yo estaba muy caliente y se ve que ella igual así que le pedí que se quitara todo y que siguiera masturbándose como hace rato y yo mientras fui por el gel y por el vibrador de mi esposa, si se enterara me mata, no sé por quién le daría más coraje si por mí cogiéndome a la muchacha o por ella usando su vibrador, pero de cualquier forma lo traje, pensé que si me la iba a coger por el culo la tendría que tener muy excitada así que en cuanto llegué la acomodé en 4 cobre el sillón y le pedí que abriera las piernas y parara el culo, le empecé a aplicar lubricante por su chocho y por el ojete, pero me insistió en no desvirgarla, así que empecé a frotarle el clítoris con los dedos, cosa que le encantó y entre viaje y viaje de adelante hacia atrás, le metía un poco de un dedo y ella daba respingos, pero poco a poco aceptaba más y más así que encendí el vibrador y se lo apliqué al clítoris y ella prácticamente se vino en ese momento y no dejaba de venirse, era impresionante cómo lo estaba disfrutando, ella solo atinaba a decir, "así que para eso sirve", "así que así se usa", por lo que entendí que en adelante iba a gastar más en pilas.

Si bien es cierto el aparato ese tiene buen tamaño no es tan ancho como mi verga así que serviría para ir dilatando el ojete de esta morenita que si ella era de t

ez obscura, su culo era como un agujero negro del espacio. Se abrió bien y con toda la lubricación que ya existía, le entró muy bien. Esa era la señal así que ya con mi verga totalmente repuesta y lista para el ataque, la puse en posición y sin mucha consideración ya que en realidad era un castigo, ¡SAS se la dejé ir toda!

Gritó y todo, se movía como fiera, si no la he agarrado me hubiera acabado saliendo, le pedí que se calmara y le puse de nuevo el aparato ese. Empezó de nuevo su placer y ya con eso lo demás fue de lo más fácil, me la estuve cogiendo por el culo un buen rato hasta que no aguanté más, ella con el aparatito se había venido cuando menos tres veces mientras tanto y al final nos venimos los dos juntos y le dejé el culo bien regado de leche.

Se quedó acostada en el sillón boca abajo y le dije que tenía que arreglarme para salir de viaje y recoger a la familia. Cuando regresé al cuarto de tele, ahí seguí ella, la película había terminado y la pantalla estaba azul, sólo me dijo, que la perdonara por su falta, pero que entendía su castigo y que estaba dispuesta a ser castigada de nuevo si cometía mas fallas. La ayudé a levantarse y la obligué a que así desnuda me ayudara con mis cosas, y que me acompañara al auto, en la cochera yo ya subido le metí un par de dedos por su vagina para después metérselos en el culo donde sentí el semen escurriendo. Ella cerró los ojos y me dio un beso en la boca. Se retiró y se quedó ahí mientras sacaba el coche y me iba.

Cuando llegué a una estación de gasolina tuve que lavarme la mano, porque no sé a qué olería cuando llegara por mi familia.

Espero que les haya gustado mi historia y si tienen algún comentario, me gustaría recibirlo en mi dirección felixito (arroba) usa.net

¿Qué te pareció mi historia? déjame decirte que me seguí masturbando un largo rato más y pensé mucho en ti, cosa que ayudó a mis últimas venidas, imaginándote perforada por el culo por tu amigo y disfrutándo con gusto.

Bueno Sissi, espero poder platicar contigo de nuevo pronto. Te mando un besote y si me permites el atrevimiento, también te mando otro beso pero muy húmedo en tu ojete que tanto ha despertado mi imaginación.

Bye.

Toño.

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EXCURSIÓN A LA MONTAÑA

Fetichismo, trío, mujer- hombre- mujer. Disfrutando de los pies de sus dos amigas.

Un día de vacaciones, mis padres me dejaron en la casa de unos vecinos, esta familia tenía tres integrantes, dos viejitos y una chica de 17 años, era solo por unas semanas hasta que mis padres vuelvan de sus vacaciones.

La chica se llamaba Natalia y era linda, pero una de las cosas que más me gustaba era que cada tanto andaba descalza dentro de la casa.

Pasaron los días y me había ganado la confianza de Natalia. Una tarde me llama desde su habitación con la mano, no había nadie en la casa, solo estábamos nosotros dos. Cuando entre a su cuarto le mire los pies y estaba descalza, lo cual me excité automáticamente y me dijo

-Si te cuento un secreto ¿lo guardarías?

-por supuesto-Dije

Sacó de un cajón unas fotos y me las entregó. Cuando las miré vi dos chicas descalzas una era ella y la otra era su amiga (según ella), en las primeras fotos se podían ver claramente como se excitaban al olerse los pies una a la otra y a medida que pasaba de foto podía ver como comenzaban a oler sus olorosas medias, luego empezaban a lamerse los pies, había fotos donde se chupaban los dedos de los pies, dedo por dedo o todos a la ves, eran fotos totalmente excitante. Natalia me contó que hicieron una excursión a la montaña, cuando llegaron a la sima de la montaña, tenían los pies un poco doloridos por la caminata y decidieron descalzarse, su amiga Sara le dio los pies a Natalia para que se los masajeara, pero me comentó que desde chica las dos eran amantes de los pies femeninos, cuando los empezó a masajear la excitación le hizo oler los pies a Sara y luego lamérselos,

Me pidió por favor que guardara sus fotos en mi habitación, por que su madre tenía una sospecha y cuando Natalia no estaba en la casa la madre le revisaba la habitación en busca de las fotos. Me las otorgó a mí porque sabe que la madre nunca revisaría en la habitación de un invitado.

Al aceptar, estaba esperando que me dé su pie para lamerlo, pero no fue así, solo me dio las gracias. Me dirigí desesperado a mi habitación, cerré la puerta y comencé a pajearme mientras miraba las fotos, pero al rato entra Natalia y me ve. Antes de que yo reaccionara

me dijo

-No me digas que a ti también te gustan los pies femeninos?-

y respondí -Sí-

-No te preocupes no se lo diré a nadie, solo vengo a decirte que no dejes las fotos muy a la vista.-

De nuevo pensé que era una ocasión justa para que me deje lamerle los pies, pero me volví a equivocar, simplemente se fue.

Natalia era la única persona en el mundo que sabía que me gustaban los pies femeninos.

Tengo que destacar que un día noto mi excitación por los pies de ella, pero me dijo que no dejaría que lamiera sus pies, tenía miedo que alguien nos viera.

Desesperado y preocupado de que no se me vuelva a presentar una ocasión, le dije

-No te preocupes hoy también estamos solos –

-No puedo, un día, Sara y yo lo hacíamos en mi cuarto y estábamos tan excitadas que no notamos que mi madre nos estaba viendo, me di cuenta cuando terminamos. Mi madre nunca me dijo nada pero ahora me quedó ese miedo que hace que no pueda hacerlo dentro de la casa.-

Pero me dijo no te preocupes, fue a su habitación y volvió con una media, dijo que no la había lavado en dos semanas, lo cual me calmó un poco lo excitado que estaba.

Todas las noches dormía con esa media bajo mi almohada, era un olor exquisito.

Pero aún no estaba conforme tenía que lamerle los pies.

Una mañana escuche hablar por teléfono a Natalia que irían de excursión a la montaña con Sara. Le pedí por favor que me llevara y ella me dijo que no hay problemas. La excursión iba a ser dentro de una semana, durante toda esa semana no pude dormir fantaseando en mis sueños con los pies de las dos.

Pasó la semana, Cuando estábamos en la sima de la montaña, comenzaron a quejarse que les dolían los pies, se descalzaron y dijeron vamos a masajearlos, Sara le dio el pie a Natalia y Natalia me dio su pie. Comenzamos a disfrutar, estaba esperando para que se c

omiencen a lamer los pies cuando Sara dijo

-tengo hambre, voy a prepara la comida-

Natalia dijo -Yo quiero crema-

Le dije – Estas loca, nada mas vas a comer crema-

Natalia – Solo observa-

Natalia tomó un poco de crema y la untó en un pie de Sara, le tomó la pierna y dirigió su boca hacía aquel pie lleno de crema, comenzó a lamérselo, empezaron a disfrutar cada segundo.

Yo dije que quería jalea, agarré con la mano un poco del frasco y la puse en el otro pie de Sara, lamí todo el pie, era repugnante sentir tanto dulce pero sus pies hicieron que no parara.

Era el turno de Sara, que era la que más tenía hambre, agarró el pie de Natalia, le puso jamón y queso, colocó pan lactal abajo y arriba del pie, se hizo un sándwich, lo empezó a morder suavemente, Natalia sentía la mezcla de pan, jamón y queso lleno de saliva envolviendo su pie dentro de la boca de Sara.

Pasamos todo el día tomándonos fotos, cuando se hizo de noche nos volvimos. Nunca voy a olvidar el sabor de los pies de Natalia y de Sara.

Ghost

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LA INICIACIÓN DE LA NOVATA

Fetichismo, orgía. Pasión por los pies de la chica nueva

Estaba en el gimnasio, practicando ese ejercicio que nunca le salía bien y

del que iban a examinarla dentro de pocos días.

Las otras dos chicas entraron y se sonrieron maliciosamente la una a la otra

en cuanto vieron que María, la nueva, se encontraba sola.

María era ya mayor de edad, como las sucias compañeras que se le acercaban

por detrás, pero su aspecto era el de una chiquilla, y era lo que

a las conocidas lesbianas del Centro de Estudios más les gustaba: una

novata a la que iniciar.

Habían cerrado por dentro la puerta del gimnasio y se le acercaban por la

espalda. Cuando llegaron a su altura una de ellas le gritó para que saltara

como lo hizo.

Pese al sobresalto, María se mantuvo tranquila

Qué susto me habéis dado, ¿venís a practicar?

Sí, exacto, ¿cómo lo has adivinado?, venimos a practicar

contigo

Vale, me llamo María y soy nueva. ¿Cómo os llamáis

Pero ellas no querían presentaciones de ese tipo, tenían su propia tarjeta

de visita.

Tienes unas zapatillas de deporte muy chulas. ¿Qué número

calzas?

Un 37, respondió sin sospechar nada extraño ni siquiera en la

insistencia con que las dos chicas le miraban el calzado.

Yo calzo el mismo número, ¿por qué no te las quitas y me dejas que me

las pruebe?

La otra sonrió, y repitió: Eso, que las pruebe, buena frase, yo

también quiero probar

Pero María seguía sin ver lo que estaba pasando: Ahora tengo que

practicar la voltereta lateral, luego…

Luego no, ahora, quiero que te descalces ahora mismo. ¿De qué color

llevas los calcetines

Advirtió la amenaza que había en la voz de la que hablaba y en los ojos que

la recorrían ya sin disimulo, de abajo arriba. Aún así contestó: No

recuerdo, creo que me he puesto unos con dibujos

También quiero ver esos dibujos. ¿Y tú, Marta, quieres ver esos

dibujitos?

Sí, Sonia, estoy deseando ver esos calcetines, y lo que hay debajo de

los calcetines

Mirar, no sé qué queréis, pero tengo que practicar, os pido que me

dejéis en paz, no quiero problemas con nadie, soy nueva, no sé de qué

vais

Esta chica además de nueva es sorda. Se lo voy a decir más despacio a

ver si lo capta- dijo- y después, silabeando lentamente repitió:

Queremos que te descalces, queremos que te quedes desnuda de tobillos

para abajo Y acabó en una fenomenal risotada.

Estáis locas, y sois unas gilipollas, no me asustáis, pero me

marcho

Marta, que no se vaya muy lejos

Y al instante Marta había saltado sobre María y la había sujetado del

cuello.

Trataba de zafarse del violento abrazo y se retorcía inútilmente.:

Suéltame, tortillera, paso de tías

Pero nosotras no, suéltala

Nada más verse libre de aquellos brazos trató de correr en dirección a la

puerta, pero las otras estaban esperándolo y se le colocaban siempre delante

mientras no paraban de repetirle: descálzate, enséñanos esos

piececitos del 37, no nos obligues a hacerte daño, descálzate,

tontita, y cosas semejantes.

María corrió hasta las duchas, allí no había dónde escapar más.

Sonia tomó de nuevo la palabra: Mira, no queremos dañarte, sólo

queremos jugar un poco con tus pies. Nos gustan los pies de nuestras

compañeras, conocemos el olor y el sabor de todas las que nos han

interesado, su tamaño, su forma, su suavidad, mmm, me estoy excitando. ¿Lo

entiendes? Tú sólo siéntate en el suelo y quítate las zapatillas y luego los

calcetines, muy despacio mientras nosotras nos vamos preparando. Y a

una señal, ambas comenzaron a desnudarse de cintura para abajo. Sin embargo

no se descalzaron, y la explicación llegó enseguida.

El plan es el siguiente: tú nos das tus pies desnudos y nosotras nos

masturbamos con ellos mientras nos quitas zapatos y calcetines y nos chupas

los deditos. Así nos

gusta hacerlo. Y venga, que queda poco para la clase y

no queremos que nos jodas el chollo con tus remilgos. Descálzate de una

vez

María vio que era absurdo resistirse, delante de ella las dos chicas habían

empezado a acariciarse los muslos una a la otra y a juguetear con sus

lenguas mientras no le quitaban la vista de encima. Así que se sentó en un

banco y cruzó las piernas para hacer lo que le pedían.

Así, como una niña buena, despacito, que nos gusta el suspense

Se reían y le clavaban ansiosas las miradas.

María comenzó a desanudarse los cordones, primero de una zapatilla, luego de

la otra, y después se las quitó tan despacio como le habían exigido.

Mira, Sonia, qué calcetincitos más graciosos, sólo le llegan por el

tobillo. Levanta esta pierna, quiero olerlos

La muchacha obedeció y Marta se llevó uno de sus pies a la cara. Aspiró

profundamente sobre el calcetín mientras metía uno de sus dedos por debajo

de la prenda. María, al sentir el contacto en su carne, hizo un gesto de

rechazo y recogió la pierna. Pero el efecto no fue el que hubiera deseado,

pues Marta tenía el dedo que había introducido formando gancho, y al retirar

la pierna, el calcetín quedó sujeto a su mano, y el blanquísimo pie de María

quedó al aire..

La que parecía llevar el mando, abrió desmesuradamente los ojos.

Vaya, qué quesito más fresco y más blanquito tienes. No me quedo con

las ganas de liberar también al otro, y te lo voy a quitar con los

dientes

La chica se arrodillaba para coger en su boca el otro calcetín, y María

aprovechó el momento para empujarla y salir corriendo buscando la salida.

Pero una vez más fue un intento fallido. Marta era muy veloz, y mucho más

alta que ella y en dos zancadas la tenía de nuevo atenazada por el cuello.

Dejadme, por favor, no me gusta esto, dejadme y no se lo diré a

nadie, de verdad

Pero Sonia estaba enfurecida por el empujón recibido, y no escuchaba sus

ruegos.

Túmbala en la colchoneta Y la chica calló al suelo pataleando

y en un instante se encontró aprisionada bajo el cuerpo de Marta que le

apretaba los brazos con sus rodillas.

Cambio de planes,- amenazó la otra mientras le

atenazaba con fiereza el pie aún cubierto. Se lo introdujo en la boca, lo

mordió con furia y le arrancó el calcetín.

La chica gritó de dolor y de vergüenza, porque Sonia primero había vuelto a

morder, esta vez ambos pies desnudos, y ahora le estaba arrancando la parte

inferior del chándal.

Vas a notar mis dedos en tu coñito, y te va a gustar. No te

retuerzas, que me excitas más.

De un solo tirón le quitó los pantalones y las braguitas. Después se

descalzó con velocidad y ya le estaba restregando las plantas de sus pies

por su abierta rajita.

María gritó todo lo que pudo, pero de pronto notó que algo tapaba su boca.

Era uno de los pies de Marta, que se había descalzado a su vez con mucha

dificultad por la postura que seguía teniendo sobre los doloridos brazos de

la muchacha.

Chúpamelos, chupa mis dedos y deja de chillar, pequeña novata

Los pies de Marta olían mal y eso le produjo un gesto de repugnancia.

¿No te gustan mis deditos, niña escrupulosa? Ya veo, los tuyos en

cambio huelen muy bien, eres una chica muy limpia, eso me gusta ,

lamía y mordisqueaba como una hambrienta los pequeños dedos de la pobre

muchacha aterrada, que pedía entre sollozos que la soltaran.

La escena sin embargo aún fue larga. Ambas amigas se turnaban los pies de

María para introducírselos con frenéticas sacudidas en sus coños, y luego

les pasaban la lengua por las plantas, le mordían los tobillos, el empeine,

le acariciaban y retorcían los dedos. Otras veces eran ellas las que metían

sus pies desnudos en el chochito de María y se los pasaban por la boca

gritando que chupara.

Pero María se negaba a separar los labios. Y Sonia le gritó aún más fuerte:

Te has portado mal, muy mal. Pero voy a concederte tus deseos. No te

gustan las tías, ¿verdad?, pues tengo algo que s

í va a encantarte. Manuel,

ya puedes salir.

Y ante el espanto de la pobre prisionera, surgió del fondo del gimnasio un

hombretón altísimo desnudo ya y con un enorme miembro en brutal erección.

Ya era hora, me la he machacado ya tres veces viendo vuestro

espectáculo. Abridla de piernas bien abierta, que me temo que ésta es

todavía virgen.

María se sacudía con todas sus fuerzas, gritaba que sí, que era virgen y que

no quería dejar de serlo de esa manera, prometía que lo olvidaría todo.

No, mi niña, esto te prometo que no lo vas a olvidar en tu puta

vida dijo el gigante y la sujetó de los muslos para separárselos aún

más pese a que ya las chicas la tenían sujeta de los pies, apoyada sobre el

cuello, de forma que María sintió que iban a partirla en dos.

El hombre metió profundamente dos dedos en su coño, los restregó un rato en

su interior, luego los sacó, se lo chupó y dijo: Rica, rica, es el

mejor bocado que me habéis traído, gracias, mis lesbianitas.

Inmediatamente apuntó su verga dura, nervuda, rocosa y de un golpe brutal la

introdujo hasta el fondo en el cuerpo de María, que sólo pudo lanzar un

lastimoso quejido al sentirse empalada.

Las chicas siguieron en su tarea implacable de pasar sus lenguas por los

pies de su víctima, mientras el salvaje bombeaba su polla con fuerza

descomunal dentro y fuera de aquel lacerado coñito.

Cuando despertó, se encontró tumbada sobre una colchoneta en el gimnasio.

Estaba vestida, calzada, sin dolor alguno. Una voz tranquilizadora le decía:

María, ¿estás bien?, te han encontrado desmayada aquí, tal vez una

mala caída mientras practicabas, no hemos querido moverte hasta que venga un

médico.

Estoy bien, estoy muy bien contestó María sonriendo mientras

no advertía la entrada de dos compañeras que se habían prestado rápidamente

a ayudar a la nueva.

Mi email, si alguien quiere hacer algún comentario: fetipie (arroba) hotmail.com

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