Relatos en los que nos cuentan los más oscuros secretos, o los más pequeñas historias que nadie más sabe.

Mi profesora Mariluz

Hetero, polvazo. Un joven estudiante sueña con follarse a su profesora y se masturba a muerte con esta imagen. Hasta que un día se presenta la ocasión.

Hola, esta historia me pasó hace un par de años, yo ahora tengo 19 y esto sucedió en mis imborrables e inolvidables 17. He de decir que soy un tío de lo más normal del mundo, corrientito, como se suele decir, del montón.

Yo soy Paolo, desde que empezó a despertar mi sexualidad, allá por los 12 o 13 años siempre me he sentido atraído por las mujeres mayores que yo, las maduras siempre me han dado un morbo increíble, y desde siempre me he fijado en todas las cuarentonas y cincuentonas apetecibles que pasan por mi alrededor.

Mi historia comienza en lo que antes era mi cárcel particular, y ahora mi paraíso, es decir, el instituto.

Ese año, estaba yo repitiendo 2º de FP e iba al instituto en el turno de tardes porque se tenían que dividir los grupos, como estaba repitiendo, tenía algunas clases convalidadas, por lo que tenía bastante tiempo libre.

Una de mis profesoras era Mariluz, era una mujer corriente y normal, pero había en ella un morbo tan especial, que algo me atraía hacia ella.

Mariluz era rubia de pelo corto rizadito, de estatura normal, de piel blanca, sus tetas eran pequeñas pero bastante firmes, por aquel entonces tenía 39 años, pero tenía un morbazo increíble, sobre todo su mirada, muchos de mis compañeros decían que tenía cara de zorra, puede que fuese cierto pero a mí me tenía como atontado.

He de reconocer que desde el primer momento en que la conocí, me masturbé infinitas veces pensando en ella.

Una tarde, después de dar una clase (qué casualidad, con Mariluz) a la siguiente hora la tenía libre. En aquella clase Mariluz traía un jersey de hilo blanco y una falda por encima de las rodillas, esa tarde me fijé más en ella de que lo había hecho las veces anteriores. Su forma de moverse, de andar, de mirar…

Cuando se sentó en su mesa, supongo que por un gesto involuntario, separó sus piernas bastante, lo que me hizo fijarme en que se le podían ver sus bragas blancas. Aquella visión fue ya el colmo, no sé cómo pero de repente empecé a notar que mi verga estaba empezando a subir de forma considerable, también he de decir que los pensamientos que se me estaban pasando por la cabeza ayudaron a que me empalmase de tal manera.

En ese momento no deseé otra cosa que hacerme una paja, y nada más tocar el timbre acudí a la biblioteca, sabía que allí a esa hora no vendría nadie y que podía cascármela sin problemas, entré en una pequeña habitación donde había un par de sillas y una mesa, y allí mismo me saqué la verga y empecé a darme unos meneos, no se me quitaba la imagen de Mariluz abierta de piernas allí con sus braguitas blancas…

Cuando empezó mi movimiento, de pronto escuché un ruido, ¡coño! ¡¡¡Qué manera de cortar el rollo!!! En seguida me la guardé y cuando salí de aquella habitación vi que había entrado Mariluz, no sé por qué pero el susto inicial que tuve al escuchar la puerta se me pasó al ver que era ella.

Cuando me vio me saludó y soltó allí unos papeles, me dijo que tenía que corregir ejercicios, me preguntó que qué hacía allí,- je, si te lo contara- pensé.

Le dije que estudiar y me miró y me sonrió como diciendo así me gusta.

Entonces me fije detenidamente en todo su cuerpo, y noté que a través del jersey se le notaban los pezones duritos, ante esa visión, me faltó poco para partir el slip con mi polla erecta.

De repente un calentón me vino por todo el cuerpo y me dije a mí mismo que me tenía que follar a aquella mujer quisiera o no quisiera. Me empecé a acercar a ella y a ofrecerle mi ayuda, lo que aceptó encantada, ella estaba de pie y me puse a su lado un poco más para atrás. Podía observar ese culo en todo su esplendor y cómo se le marcaban sus braguitas.

De pronto y casi sin pensarlo, cuando nos habíamos sentado, me fui acercando a ella poco a poco, juntándose nuestros muslos, por supuesto ella no dijo nada, cada vez estaba yo más caliente, y me dije a mí mismo- ahora o nunca

-. Empecé a quedarme fijamente mirándola, este pequeño acto de lo más normal, hizo que mi polla empezara a aumentar su grosor nuevamente, el sentir su muslo blandito y caliente me hacía ponerme indudablemente muy muy cachondo, ella no pensaba ni por un momento de mis intenciones, por lo que era un gesto muy normal, pero yo tenía que conseguir algo más. Y se me ocurrió la típica idea de tirar un bolígrafo al suelo, y así lo hice, cuando me agaché, por supuesto, no hice el intento de verle las bragas, porque hubiera resultado muy obvio, pero al recoger el bolígrafo, rocé sus piernas y sus muslos, aquellos instantes me parecieron eternos, el sentir sus carnes blanditas y calientes, estaba como atontado con ese simple roce me ponía a más de mil, luego subí y me senté como si nada hubiera pasado, entonces empezamos hablar de temas banales y como un gesto involuntario, ella posó una mano en mi hombro, esa simple gilipollez hizo que yo pusiera una cara de imbécil total, entonces empezamos a hablar de la feria de abril que ya estaba próxima y le pregunté si se iba a vestir de flamenca, ella sonrió y me dijo que ya a estas alturas no se vestía nunca, yo le pregunté el por qué y ella contestó -tampoco nadie me lo ha pedido- supongo que hacía referencia a su maridito, yo le dije que tendría que estar realmente linda vestida de flamenca y me volvió a sonreír agradeciendo mi cumplido, yo le dije que no era un cumplido en ese momento nos pusimos de pie, y le dije que con su bonita figura un vestido de flamenca tendría que sentar realmente bien, y en ese momento noté cómo se ruborizaba y la miré de arriba abajo, contemplando ese cuerpo que me traía loco, y ella me dijo que ya hacía bastante tiempo que nadie la halagaba tanto, le dije que a las mujeres bonitas había que decirles cosas bonitas, lo que hizo que se ruborizara aún más, y eso me gustó, había conseguido sonrojar a mi profe, y quién sabe, a lo mejor hasta excitarla. Le dije -mírate, si tienes una figura espléndida que haría caer a cualquier hombre-, y noté que ella se empezaba a sentir bien ante esos halagos, pero igualmente extrañada al decírselos un alumno suyo. – Bueno dejemos esto ya-, dijo ella,

-Si es que nada más verte entrar ganas de… bailar contigo muy abrazado- dije yo.

Y en ese instante me lancé a por todas a riesgo de cualquier cosa y posé una de mis manos en su precioso culo, ella al notar aquello, se echó hacia delante de la mesa, como sin querer darse cuenta, pero yo insistí y dejé mi mano pegada a su culito, entonces ella miró hacia mí como sorprendida y me dijo:

-Paolo pero qué estás haciendo-

Yo no dije absolutamente nada, y apreté su culo con mi mano.

-Pero Paolo estate quieto- , repitió ella.

De repente, la rodeé con mis brazos y me quedé mirándola fijamente, ella tenía cara de sorpresa increíble, pero tampoco hacía nada por quitarme de encima, bajé mis manos hacia su culo y empecé a masajearlo, qué sensación, qué blandito qué rico, y empecé a subir mis manos hasta su cintura y le subí el jersey para tocarle los pechos, cuando llegué intente bajar el sujetador y así poder acariciárselos, ella seguía inmóvil y cuando consiguió articular palabra me dijo:

-Paolo, por dios estate quieto, por lo que más quieras-

Y le dije: -lo que más quiero eres tú-

Intenté besarla pero ella apartó su cara pero a mi segunda embestida ya no se pudo resistir, empecé a juntar mis labios con los suyos, dios mío estaba en el cielo, y cuando conseguí meter mi lengua la recorrí por toda su boca, y su lengua empezó a buscar a la mía, noté cómo empezaba a emitir pequeños gemidos de placer, mis manos seguían acariciando sus tetas y su culo, ella suspiró y me dijo:

-Esto no está bien, esto no está bien, por dios que yo estoy casada- (cierto, está casada con un policía, qué morbo ¿no?)

Le dije que no pasaba nada, mi mano empezó a levantar su falda, conseguí llegar hasta sus bragas noté cómo se estaban empezando a humedecer, no pude más y le quité la falda de un tirón dejándola en bragas, comencé a besarle el cuello y su oreja, aquello era manjar de dioses y subí su jersey, recorrí sus tetas por encima de

la tela con mi lengua, seguidamente descubrí uno de sus pechos, noté cómo Mariluz estaba excitada, su pezón parecía salirse del propio pecho, comencé a chuparlo y a jugar con mi lengua recorriéndolo todo, a la misma vez que le bajaba la otra copa que le cubría el otro pecho que comencé a masajeárselo, después de un rato deleitándome con sus riquísimas tetas, empecé a bajar por todo su torso, lamiendo su delicioso ombligo hasta llegar a sus ya mojadas bragas, al llegar allí me detuve a contemplar aquello que tantas veces había deseado, qué rico, qué olor, qué bueno, ella me miraba como pidiéndome que parara pero a la vez disfrutando con todo lo que le hacía, entonces empecé a besar aquel chumino por encima de la tela de sus mojaditas braguitas , y poco a poco como si a cámara lenta se tratara se las fui bajando, admirando como aparecía ante mí aquel maravilloso chochito, con sus vellos en forma de estrías y de un color castaño muy claro le bajé las bragas hasta la rodilla y empecé a lamer sus delicadas y lisas piernas, me recreaba en sus muslos, los lamía con todo el placer posible, mientras que Mariluz empezaba a disfrutar como yo y a cerrar los ojos y gozar con aquello, subí lentamente hasta su conchita y comencé a acariciarla poco a poco, dios santo, qué tacto qué suavidad, sus labios se ponían de un color rosado riquísimo se los abrí lentamente y ante mí apareció su precioso clítoris, me sorprendió porque era bastante grande, como un botoncito, y empecé a lamerlo, lamía y lamía sin parar, qué delicia, qué bueno estaba, yo la miraba y veía cómo su cuerpo ya no se resistía a mis caricias y cómo empezaba a tener unos espasmos de un intenso placer, Mariluz gemía de gusto, y al ver eso, le pregunté si le gustaba lo que le estaba haciendo, a lo que me contestó:

-¡Por dios! ¡Cómo me está gustando esto!, ¡pero cómo me estás haciendo esto, mmmmmmmmmmm, siii así, así!-, mientras cogía mi cabeza para que la hundiese en su chochito, a lo que yo aceptaba encantado, sus gemidos empezaron a ponerme más cachondo de lo que ya lo estaba y le metí un dedo por el coño a lo que ella respondió con un gemido más grande de los que había dado hasta entonces, yo metía y sacaba el dedo de su concha más y más rápido, y empecé a notar cómo ella empezaba a mojarse más de la cuenta, así, tuvo ella su primer orgasmo, notaba cómo le brotaban sus flujos lentamente, aquello parecía el manantial de mi deseo, y no deseaba otra cosa más que probarlo, y lamerlo, seguidamente, Mariluz ya estaba totalmente entregada y me subió la cabeza hasta la altura de la suya, se quedó unos instantes mirándome como agradeciéndome todo aquello, y para deleite mío, me comió la boca, estaba excitadísima y me dijo:

-Cabrón, cómo te has atrevido a hacerme esto- mientras yo la miraba embelesado, -pero ahora te vas a enterar- dijo ella.

Empezó a desabrochar la botonadura de mi camisa y me despojó de ella, hasta ese momento, yo no me había dado cuenta de que llevaba la cremallera de mis jeans abierta, pero parece que la zorrita de Mariluz sí, muy decidida, metió su mano, y me sacó mi ya empalmada y gorda polla y haciéndose a su tacto, comenzó a masajeármela muy despacio sin dejar de mirarme, yo me quité los pantalones y mis slips preparándome ya para la acción.

Los movimientos de su mano comenzaban a acelerarse poco a poco y yo notaba cómo mi verga se ponía mas gorda, tengo que reconocer que hasta ese momento no había visto nunca mi polla tan gorda y tan dura, otras veces había conseguido empalmarme considerablemente, pero jamás como en aquel momento, parece que Mariluz notó cómo crecía el grosor de mi pene y por fin se decidió a agacharse y empezar a introducirlo en su boca, aquella sensación de sus labios recorriendo mi instrumento, me hizo sentir un escalofrío tremendo haciéndome temblar mis piernas y poner mis ojos blancos, se la metió poco a poco hasta el fondo, y cuando estaba totalmente metida, comenzó a saborearla con su lengua, dios qué sensación, qué gusto, qué rico sentía, ella allí agachada chupando mi polla y yo haciendo movimientos con la cadera de mete y saca, quería follarme su boc

a y metía y sacaba mi pene de su húmeda boca, con su mano empezó a acariciar mis huevos, hinchados como globos en esos momentos, yo estaba ya casi a punto de botar toda mi esencia, parece que Mariluz también lo notó y me dijo: -Ahora te voy a castigar- Y se sentó encima de la mesa abriendo sus piernas y con sus dos dedos empezó a abrir su concha chorreante, y me dijo que me acercara, la tomé de los muslos abriéndola aún más y acercando mi verga a su chocho, le dije:

-Creo que te voy a castigar yo a ti putita-

Y poco a poquito empecé a introducir mi glande todo morado en su vagina, sólo la puntita, y sin ella esperarlo, pegué un envite que hizo que todo mi pene se metiera hasta donde empiezan los huevos en el chocho de aquella zorrita, que dio un grito que inundó toda aquella habitación, por lo que tuve que ponerle una mano en la boca para que no hiciese tanto ruido, ya que allí cerca estaban dando clase, me rodeó con sus brazos el cuello, y me decía:

-Vamos cabrón, a ver si vale la pena el riesgo que estoy corriendo-

Aquellas palabras me pusieron más cachondo todavía y empecé a meter toda mi potencia dentro de ella, notaba cómo toda mi verga se inundaba de su esencia, notando las paredes de su vagina cada vez más dilatadas, y allí estaba yo, como si de un sueño se tratara, como si estuviera en una película XXX, follándome a la profesora que había hecho que me hiciera tantas y tantas pajas pensando en ese chocho que ahora era mío. Cada vez notaba que su respiración se hacia más pronunciada y emitía gemidos y jadeos que se entrelazaban con los míos.

Aquello no parecía real, yo notaba como mi polla crecía y crecía y cómo en cada metida sentía un placer glorioso, y la miraba a ella, y ahí estaba, con la cabeza inclinada hacia detrás con los ojos cerrados, y yo viendo cómo sus tetitas se movían al ritmo de mis movimientos.

Pensé que ese placer se podía hacer mayor y mientras metía y sacaba mi vergota de su chocho, comencé a acariciarle con mi dedo pulgar el clítoris que estaba hinchadísimo de tanto placer que recibía , lo que hizo en ella una reacción de todo su cuerpo inclinándose hacia delante, con mi otra mano empecé a pellizcarle los pezones a Mariluz, que estaban durísimos a lo que ella no paraba de jadear.

Aaaah aaahh ahhhha ahhhh ahora sí, sí, dios, ¡¡¡qué gusto sientoooooooo!!! Decía Mariluz con cara de auténtico vicio.

Cuando ya noté que mi polla estaba apunto de explotar, casi sin articular palabra entre jadeo y jadeo empecer decirle:

-¡¡¡Me corro, me corro, Mariluz, me corro!!!

-Eso es, es lo que quiero, que te corras, ¡¡¡córrete, córrete!!!

Mis movimientos eran cada vez más pausados y parece que Mariluz, debido a su experiencia supongo, también notó que me iba a vaciar.

Y cuando mis ojos se tornaron blancos, mis chorros inundaban aquella cuevita, mis piernas llegaron incluso a flaquear y hacer un pequeño movimiento hacia abajo como si me desmayase, dios mío, era increíble, me parecía de broma, no podía creer que me estuviera corriendo dentro de la concha de mi profesora Mariluz, yo no paraba de bombear semen a lo que ella notaba y hacía que gritase con todo su poder, y para más deleite, ella tuvo otro orgasmo más, no sé cuántos llevaba, y noté cómo sus jugos empapaban mi polla, no lo podía creer nos habíamos corrido los dos a la vez, nuestros fluidos se unían en mi polla y en su coño, aquella sensación de mi polla toda mojadita, y su coño chorreante, y la cara de zorra que había puesto al correrse, me hizo llevarme al cielo, aquello era la hostia, nos quedamos por un momento totalmente callados, sin mediar palabras, y mirándonos uno al otro, acerqué mi labios a los suyos, a lo que ella respondió metiendo su lengua en mi boca, estuvimos así un buen rato, besándonos, ella abrazada a mi cuello, con nuestros sexos rozándose, mojados todavía.

Ella me miró, y casi comprendí todo lo que me quería decir, yo sabía que aquello no estaba bien, que ella podía ser perfectamente mi madre, y además era mi maestra, y que echando aquel polvo en la biblioteca, corríamos un riesgo enorme, pero pienso que valió la pena, porque yo había disfrutado como nunca lo hab&iacute

;a echo, y ella también, como así me lo dijo.

Pero comprendimos que aquello no se podía repetir en el instituto, yo le dije que aquello era lo mas hermoso que me había pasado, a lo que me dedicó una tierna sonrisa, aquello se tenía que repetir, me daba igual dónde pero sin duda había que repetir.

Mi siguiente encuentro con Mariluz sería mucho más excitante y ardiente, ya que nuestros cuerpos ya se conocían . . .

Pero eso será en mi próximo relato, que prometo no tardaré en enviar.

Si les gustó, por favor, háganmelo saber, me encantaría recibir sus mensajes, gracias.

Un abraccio fortissimo. Ciao a tutti.

Paolo .

Paolo_svq (arroba) hotmail.com

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CONFIESO DE ALGÚN DESEO EXTRA

Confesiones. Necesita algo más en su vida…

Hola a todos los que gustan de leer relatos en esta interesante página de Marqueze. Después de estar leyendo aquí relatos me animo a relatar mi verdadero sentir respecto a aspectos sexuales. Por lo menos a nosotros, los que creemos ser hombres, se nos hace muy necesario seguir un formato en nuestras vidas sobre nuestro deseo o desprecio del mismo sexo respectivamente, aunque a la mayoría nos da vergüenza hablar de estos temas, (mientras estamos cuerdos), no sin antes dejar claro que en un bar o una cantina y medio borrachos somos los más machos y el que mejor se coge a una mujer.

Voy al grano. No me siento un marido reprimido, aunque quizá lo soy sin enterarme del significado. Estoy casado desde hace diez años con una buena mujer en términos de comportamiento normal, ella 34 años yo dos más y contamos con un hijo.

Desde hace unos cuatro años para acá he sentido en ella la disminución de su apetito sexual, cosa que en un principio manteníamos relaciones por lo menos a diario en días hábiles y por supuesto en los otros 14 días “peligrosos” nunca hemos arriesgado a aplicar la penetración, ya que es mejor prevenir que alimentar.

Presiento a veces que me estoy acostumbrando, cuando le insinúo estar juntos, a recibir de ella comentarios como estos: me duele mucho la cabeza, déjame descansar, me comí algo y estoy indispuesta, mejor no porque se despierta el niño… y mejor ni sigo porque les canso con esta lectura.

Me hice un serio examen de conciencia, donde por supuesto media el interés interno y silencioso por buscar o encontrar los errores que pudieran estar afectándome en esta vida como pareja. Pude llevar a cabo y practicar dentro de lo normal el hacerle masajitos en la base del cuello, un beso al despedirnos par irme al trabajo o una nalgueadita breve cuando está en el fregadero. De esa época que les comento para acá no volvió a ponerse tacón de punta o sus cortas faldas que acostumbra usar para estar en casa.

Dejé de disfrutar sus piernas torneadas y a extrañar su ropa interior de encaje o tangas que me gusta comprarle porque eso a los hombres nos llama mucho la atención.

Este es un tema que no domino, por eso me parece no muy de pareja que ella esté usando ropas raras, larguísimas, de colores estampados y feos, además cada rato quiere ir donde sus papás porque dice que le hace falta verlos. Es decir, un sinfín de excusas para no comprometerse sexual o corporalmente conmigo.

Hablando en español, cuando se me mete el agua, me vuelvo bien cariñoso para convencerla y salir a algún restaurante. Mientras bebo lo mío disfruto verla ingerir una cerveza, cosa que cuando lleva dos me está pidiendo regresar a casa para atenderme como se debe porque manifiesta estar consciente de que me tiene abandonado.

Dependiendo de cómo se encuentre y si está en días peligrosos acepta que nos masturbemos mutuamente pero no permite penetración ni siquiera con condón.

A todo esto, estimable lector (ra), quiero saber si esto es un tipo de represión, agresión o violencia en mi contra porque soy sincero, nunca le he sido infiel, no sé si por tonto o porque juré ante Dios que estaríamos casados hasta la muerte. Reconozco que he conocido a una chica de unos 18 abriles, la cual está interesada en mi amistad, cosa que me tienta, pero al fin y al cabo habrá que tomar en consideración, porque estoy también recibiendo consejería de un individuo al que no conozco sobre diferentes comportamientos. El problema que existe con este hombre es que me manifiesta encontrarnos en un lugar de ambiente solamente para varones en San José. De hecho no he avanzado más la conversación que por vía teléfono, ya que siento respeto y algo de nerviosismo por algo que sería prudente conocer en algún momento de la vida de uno.

Para nada me siento gay o atraído por el mismo sexo porque nunca he tenido relaciones anales ni ningún tipo de actividades de esta índole. Creo prudente y con cierto grado de importancia el investigar más sobre el comportamiento en pareja, ya que esto puede desencadenar en buscar una pequeña apertura a la libertad por otro lado. Esto porque s

e puede recibir honesta ayuda moral de otro hombre del cual pudo haber tenido una experiencia similar a la mía, conyugalmente hablando.

En mi etapa de soltero estuve íntimamente con mujeres de las que guardo el mejor de los recuerdos, no obstante a veces queda del pasado un sinsabor propio.

Debo decir que es propio porque conviene y es bueno matizarlo con ideas y tratamientos modernos con más razón si se practica el bisexualismo u otras técnicas más actuales, manifestando que no basta sólo con el momento de correrse y satisfacer con lujuria el acto masculino.

Hago este comentario porque si está a su disposición hacer algún comentario o sugerencia lo recibiré con agrado y sobretodo con mucha discreción a elaracr (arroba) yahoo.com , así podré saber en qué posición me encuentro, ya que el estar pensando y haciendo planes sobre algo que no he disfrutado, sabe porque repito, no me he animado a dar un paso más adelante quizá por falta de confianza o porque está dentro de mi formato diario esperarme unos días más.

No omito contarles que cuando tenía como diecisiete años y por asuntos que ni recuerdo, tuve que viajar en familia a casa de una hermana fuera de mi ciudad. En esta oportunidad dormí, que por cierto muy apretado, con mi primo y nos acostamos pies con cabeza y viceversa. No preciso la hora, pero tendría que ser de madrugada cuando desperté y pude sentir que mi pierna estaba sobre la de él y confieso que el impulso fue totalmente involuntario. Noté que mi primo dormía, entonces para no despertarlo dejé mi pierna en esa posición causándome una leve alteración en mi respiración y por supuesto la frecuencia cardiaca al tope.

No había pasado ni cinco minutos y me estaba rindiendo ante el factor “atrévete”, moviéndome hasta alcanzar con mi pene parte de su extremidad y haciendo un esfuerzo muy sutil me animé a restregarlo suavemente, siempre con la gran tensión y el cuidado debido para no despertarlo.

Para ir finalizando recuerdo que me corrí dentro de mi ropa de dormir y así me separé lo más cauteloso posible para no dejar rastro de semen cerca de su cuerpo o en la misma cama.

Mi primo, creo, nunca se dio por enterado del asunto porque para nada me lo hizo saber. En la actualidad por lo menos nos saludamos cuatro o cinco veces al año y para nada ha salido este asunto a relucir. David, Costa Rica

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MIS MEMORIAS, J. A. I. (V)

Confesiones, zoo, hetero, infidelidad. Sus últimas experiencias sexuales con Heriberto, con Juanita y su caballo.

Ante todo les diré que estamos relatando la última parte de mis

memorias(la V)ya que después de esto les relataré los últimos y

actuales acontecimientos que en realidad también valen la

pena. Sentada

en esta hermosa pija como cada vez que relatamos les contaré lo que

siguió a mi enculada por parte de Eriberto. Ya sin virginidad en mi cola

, creí que lo volvería a hacer en la primera oportunidad, pero al otro

día mientras barría el patio, se me escapó un pedo, que me hizo

temblar, y me asustó tanto que me negué rotundamente a realizarlo de

vuelta, de miedo que mi marido me descubriera, que no tenía el culo

virgen. Fue sonoro, fuerte como propio de un culo abierto, y

decididamente desde ese momento me negué rotundamente a

realizarlo de

nuevo, con Eriberto. No puedo negar que de vez en cuando sentía

cosquilleos y entonces con el mango del cepillo de pelo me satisfacía

en el baño. Ya hacía 5 años que culiaba con Eriberto y nuestras

relaciones se fueron deteriorando, sobre todo porque yo no encontraba

mas de una o dos oportunidades en el mes para que el me culiara, y

Juanita se la daba todos los días si quería. Así fue que pasaron como

dos meses que no tuvimos relaciones y un día al almuerzo le dijo a mi

marido que a la otra semana se iba. Así lo hizo y al vadear un arroyo

crecido su cabalgadura lo tiró, y murió ahogado. Lloré mucho en su

velorio y en el entierro; no era que lo quisiera, yo lo deseaba, y quería

a mi marido, pero pasé momentos muy buenos con el y lo

extrañaría. Juanita no tenía consuelo, y nuestros maridos nos trataban

de consolar, ninguno sabía que aquel hombre fue el que les puso los

cuerno hasta el día de su muerte, pues antes de partir nos cogió a las

dos por última vez en la troja, mientras Juanita desgranaba maíz en la

puerta a 1M de distancia el me cogía a mi, y luego hicimos al revés y yo

me masturbé viéndolos coger. De vuelta en casa anduvimos de "capa

caída

" varios días con Juanita, hasta que allá como al mes me dijo" La

espero en la troja". Yo calculé lo que sería y allá fui; ella estaba

dentro solo en calzones, pues su esposo y mi marido recorrían el

campo. ¿Que haces en bombachas aquí? pregunté;" Sra. por lo que mas

quiera:¡" quítese la ropa por favor"!¿para que quieres que me quite la

ropa, estás loca?¡¡¡¡NO!!no estoy loca pero es que estoy muy excitada, la

última vez fue con Eriberto, y recuerdo que un día lo hice con Ud. y

disfruté mucho. Yo sabía que no podía negarme y me quité la pollera y

la blusa quedando de bombachas y soutiens. Se abalanzó sobre mi y me

besaba por el cuello, por el pecho, por los costados, en el abdomen las

piernas los muslos, los pies y yo empecé a excitarme y tomé su cabeza

con ambas manos y la fui guiando, hasta mi entre pierna, que olió, olió y

olió, hasta que de un tirón me bajó la bombacha y puso su boca en mi

raja. Su lengua iba y venía de arriba abajo y viceversa, arrancándome

gemidos de todo tipo:¡¡¡¡¿Que haces depravada?!!!!¡¡¡mira como me

tienes!!! ¡¡¡¡¡POR FAVOR , ME MATAS, !!!!!!Que goce, que

goce, hazlo

mas, mas, mas, que me viene, me viene ten cuidado que

acabooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!Estaba totalmente salida y entonces

tomó un choclo que tenía deschalado y se lo metió en la concha

pidiéndome que se lo metiera y sacara. Así lo hice mientras me

masturbaba furiosamente. Cuando estuve a punto de orgasmar de

nuevo

paré de meterle el choclo, mientras decía: ME ACABO DE NUEVO, ME

ACABO

DE NUEVO!!! ella no lo dudó se hincó frente a mi y me chupó el clítoris

como si fuera lo último que haría en su vida; encadené creo que tres o

cuatro polvos uno a contin

uación del otro y quedé exhausta. Ella seguía

con su choclo hasta que se acabó de nuevo. Sin decirme nada me lo

introdujo en la concha que tenía súper lubricada pero en realidad no

se si fue por lo que gocé antes o porque que no me causó mucha

satisfacción. Cuando nos estábamos vistiendo le dije: no creas que esto

lo seguiremos haciendo, hoy se dio estábamos las dos con falta pero no

lo haremos mas así que espero que lo recuerdes, pues esto para mies

puro degeneramiento, y no lo voy a consentir mas. "Pero lo hicimos, y me

saqué las ganas, y cogí con Ud. que era lo único que yo soñaba, y la

disfruté y lo disfrutó " si pero primera. y última vez. salimos de la troja

y a lo lejos vimos a nuestros maridos venir. Pasaron como tres meses

de

aquello yo ya andaba por los 50años se acercaba mi cumpleaños y el

día

antes ella me dijo:"le tengo un regalo para mañana, tiene que ir Ud. a

buscar el agua":yo me imaginaba el regalo, y acepté, pues estaba

bastante caliente pues hacía como 7 u 8 días que mi marido no me la

ponía. Cuando al otro día llegué al pozo estaba Juanita

esperándome; había llevado un acochado y un pote de vaselina que

compró

en el pueblo. El Perico ya estaba pronto, pues ella lo estaba

masturbando desde que me vio salir de la casa. No lo pensé dos veces, y

cuando ella me dijo "este es su regalo" de cumpleaños no lo dude, me

acomodé sobre la piedra encima del acolchado y solo dije: tu lo

controlas: si me respondió pero verá que hoy será mas suave: No bien

me

entró la cabeza de aquella pija por mi conocida comprobé que era

diferente, estaba suave, se deslizaba suave, la acogía cómoda y gozaba

de

lo mas. Poco a poco me la fue metiendo hasta que pedí que parara, tenía

un trapo en la boca y me lo saqué para decir: sácala que se

acaba, sácala!!!!!!!Juanita la sacó un poco y el Perico acabó dentro

mío; parecía que me habían dado un enema por la concha tenía como

medio

litro de semen del caballo dentro. Ella solo pidió para tomar aquel

semen en mi propia vagina y la dejé, sacándome un orgasmo de película

con su lengua, la que después fue a chupar la pija del Perico

directamente; tan viciosa estaba con el caballo que ya le chupaba la

pija como si fuera la de un hombre. Me recompuse y me fui. Parecía que

aquel lugar estaba maldito, pues a los pocos días el marido la

descubrió en plena faena con el caballo y no lo dudo, desenfundó el

revolver 38 que llevaba en la cintura y allí no mas le pegó 3 tiros y

la mató. Con mi esposo decidimos irnos a la ciudad y arrendar el

campo, y a los pocos meses mi hija se ennovió con quien hoy esto

escribe

y yo comencé a gustar de él no ya como el enamorado de mi hija sino

como hombre pero "mi dignidad" de persona de bien no me lo permitía

así que pasaron muchos años antes de gozar lo que hoy gozo.

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MIS MEMORIAS, J. A. I. (VI Y FINAL)

Confesiones, filial, hetero, madre e hijo. Su consuegra le cuenta su mayor secreto, la relación que mantenía con su hijo

Esta es la última entrega de mis memorias y sucedió hace solo tres días: EL 2

DE FEBRERO DEL 2002. Eran las 16Hs. cuando sonó el timbre de la puerta de

calle; miré por el portero y vi que era mi consuegra, es decir la suegra de

mi hijo mayor que al igual que yo tiene 83 años y hace 15 que está viuda. La

hice pasar y comenzamos una conversación de lo más amena, que queriendo o sin

querer fue a desembocar en el sexo. Que unos estos que los otros lo

otro, etc, hasta que me dijo que en su época era común ver libritos con cuentos

eróticos pero que ahora no se veían. Ella es una mujer elegante, viste bien y

luce muy bien para su edad, pues se cuida mucho y es delgada y de carnes aun

firmes. Yo le respondí que ahora lo que se usaba era la Internet, y ella

demostró asombro diciendo": ¡¡¡no te puedo creer!!!! y dicen todo eso por

la computadora? si, le dije y cuentan ¿qué cuentan? historias de unos y de

otros para que el secreto no los abrume, total no se sabrá quien escribió esto

o lo otro. ¡¡¡No me digas!!!! ¿y tú has visto eso? he visto y he

leído. ¡¡¡¡No te puedo creer!!!!! y que te pasa después? y a veces me sube la

temperatura, pero no siempre(yo mentía y ella se convencía, pues siempre fui

una gran Sra. y una dama de bien como se dice por aquí). ¿quieres ver algo?

¿no nos irán a descubrir viendo eso no? ¡No que va! mi familia hasta las

20hs. no empieza a llegar; bueno vamos. La llevé al escritorio donde quien

esto escribe tiene las Compu, y como me había enseñado a entrar en

Marqueze, no tuve dificultades y comencé a mostrarle que habían relatos

eróticos clasificados de diferentes maneras. Primero quiso ver uno

Hetero, luego quiso ver uno lesb, que le dio asco decía ella, luego uno gay que

lo encontró pasable y de pronto vio AMOR FILIAL y me dijo:" párate ahí" y

comenzamos a recorrer la lista y decidió ver:" HICE EL AMOR CON MI

HIJO". Comenzamos la lectura y ella se fue acomodando en el sillón pero

estaba inquieta y lo noté, hasta que cuando el protagonista posee a su madre

ella se tapo la boca y emitió un gemido ahogado. ¿que te pasa

? pregunté. nada, nada, es que me parece que tengo algo que contarte pero te

pido toda la reserva del mundo. Puedes contar con mi discreción, contesté. Es

difícil, muy difícil, pero un día tengo que comentarlo con alguien o me va a

explotar el corazón. Vaya que es lo que te tiene tan afligida? no, no es

afligida sino que es un sentimiento como de culpa que hace muchos años que

llevo dentro. ¿de que se trata? le dije, y ella me respondió con otra

pregunta:¿no has notado que mi único hijo tiene 57 años y no se ennovió

nunca ? Si, le conteste, pero nunca di importancia al tema. "lo que pasa es que

el tiene pareja desde que tiene 17 años". ahora la que no salgo del asombro

soy yo, tu me dices que SERGIO tiene pareja desde los 17 años y nunca nadie lo

vio ni lo supo; si es cierto se lo ha guardado muy celosamente, para que no

sufriera su hermana mayor, o sea tu nuera. Explícate por favor!! bueno

confiando en tu discreción te lo diré: HACE 42 AÑOS QUE VIVO CON EL.

¿¿¿¿¿CCCOOOMMMOOO? ? ? ? ? ? ? así como lo oíste, hace 42 años que tengo relaciones

sexuales con el. ¿¿¿¿¿Quién lo hubiera dicho!!!!!! bueno lo menos que merece

mi silencio es que me cuentes como comenzó todo. Si te lo contaré así me

alivio de este peso que me estaba agobiando. Mira todo empezó una semana de

carnaval allá por el año 1960, nos vinimos los 4 de afuera al carnaval y nos

quedamos en casa de mi hermana. Íbamos a los bailes veníamos y todo bien. Pero

a la tercera noche apareció un jovencito que empezó a hablar con Liliana, y

mi marido

dijo de quedarse otro rato a lo que yo le pedí a Sergio que me

acompañara y nos fuimos llegando a la casa de mi hermana, una sobrina de

ella por parte del esposo había llegado y faltaba una cama así que le dije a

mi hijo que se acostara conmigo. así lo hicimos y yo me vestí como siempre lo

hago el camisón y debajo nada; tenía 41 años y estaba muy bien; el tenía 17 y

era un amor. Le di un beso me di vuelta y el hizo otro tanto. Pero como a los

15 minutos una de sus manos se posa en mi cadera, no dije nada y lo

dejé. Luego comenzó a acercarse cada vez mas, hasta que sentí su dura pija

clavarse entre mis nalgas. La verdad no se porque pero lo sentí rico, y lo

dejé, lo dejé, lo dejé, hasta que la calentura me tenía a mil y el ya había

levantado mi camisón y me daba pequeños besos en el cuello, mientras su

pichula se iba haciendo un lugar entre mis piernas. Yo le facilité el trabajo

y levanté un poco la pierna de arriba, entonces sentí como aquella vara dura

empezaba a entrar entre mis carnes. La sentía caliente hirviendo y entonces

lo tomé de la cintura con mi mano y lo acerqué. comenzamos a movernos

lentamente, y aquella preciosidad de pija fue entrando, hasta que sentí sus

huevos golpear mis nalgas. Era divino, tanto que me habían dicho de que los

incestos esto y lo otro y yo lo sentía riquísimo. Ni un minuto pasó y el se

acabó abundantemente dentro de mi, yo me di vuelta y le di un beso en la boca

que lo extrañó, pues nunca lo había besado así, metiéndole la lengua dentro de

su boca y disfrutándola. pero no paso ni un minuto y el estaba empalmado de

nuevo y yo contenta de que así fuera pues eso me decía que podía seducir a

un chico aun de 17 años y que aun tenía un cuerpo que valía la pena. Sergio

me cogió tres veces mas esa noche hasta que llegó su padre y hermana, que fue

cuando aproveché y fui al baño y me lavé. Volví a la cama lo besé y nos

dormimos angelicalmente. En la madrugada sentí que de nuevo me penetraba y

lo puse encima mío, total el resto dormía, y así acabó de nuevo pero ya no fui

al baño disfruté su leche el resto del día. Cuando nos levantamos le di un

beso en la frente y tuvo que soportar las chanzas de su hermana mayor que le

decía:"El nene se acostó con mamita por que tenía miedo; ya tomo la lechita

mi hijito? y cosas por el estilo. Cuando pude hablar con el a solas presa de

una calentura que aun me dura, le dije: MI AMOR LO QUE HICIMOS ANOCHE FUE

DIVINO, NO TIENES NADA DE QUE ARREPENTIRTE, MAMA ESTA MUY CONTENTA Y TE AMA

MUCHO. ¿de verdad estas contenta y te gustó o solo lo dices por no

amargarme? NO SOLO ME GUSTO, SINO QUE DISFRUTE MUCHO Y ESPERO QUE VOS TAMBIEN

Y QUE LO PODAMOS REPETIR. No te quepan dudas María desde hoy solo tendré ojos

para ti, yo también te amo. Desde ese día yo fui Maria y el Sergio. Volvimos a

casa pasado el carnaval y por asuntos de una feria ganadera mi esposo a LOS

DOS DIAS SE TUVO QUE VEMNIR PARA LA CIUDAD. Ni que hablar que esos dos día

que estuvimos solos ni tan siquiera nos vestimos. Anduvimos desnudos el día

entero y él no terminaba de darme un polvo cuando ya estaba pronto para el

otro, así me cogió el la casa, en la cocina, en el galpón en los bretes y en el

patio a la luz de la luna, siempre se caracterizó por eso: era impredecible

donde me podía coger. con el tiempo se ve que conversando con sus amigos del

liceo, comenzó a chuparme entre las piernas y luego lo hizo con mi cola, yo

también aprendí a chuparlo a el y en 1961 en Marzo para mas exactitud, nacía

mi tercer hija, su primera hija conmigo, y luego en 1965 la 4ta. y segunda de

el. ¿ y cómo sabes que eran suyas y no de tu marido? pues porque a mi marido

lo hacía acabar afuera desde que Sergio me cogió por primera vez. ¿nunca se

dio cuenta? no yo le decía que era su semen anterior a la acabada, lo que me

preñaba pero en realidad yo lo planeaba con Sergio y lo hacíamos muy seguido

en mi momento de mayor fertilidad y luego recién lo hacía con el. Bueno

espero que tu discreción de para que nadie se entere de esto . María puedes

confiar en mi que de mi boca nadie sabrá jamás nada, y si me acosa el

secreto, lo descargaré en la red con nombres cambiados. Bueno me tengo que ir

, te agradezco que me escucharas y comprendieras. Anda tranquila soy y seré

una tumba. .

Como ven amigos esto no es mi historia pero forma parte de mis memorias pues

es un secreto que guardaré mientras viva

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Confesión

Una mujer nos confiesa su infidelidad con su vecino, por qué, cómo empezó y en qué situación se encuentra ahora mismo.

Me casé hace casi un año. Vivo con Diego, mi marido, en un condominio del D.F. Ha sido una persona muy buena conmigo. Como la gran mayoría de las mujeres, no llegué virgen a mi matrimonio pero a él no le importó. Antes de él tuve una vida sexual un tanto disipada: tuve relaciones sexuales con tres de los cuatro novios anteriores a Diego. Durante nuestro noviazgo deseé y procuré tener relaciones también con él, pero nunca quiso. Decía que quería dejar los mejores momentos para cuando nos casáramos. Duramos 2 años de novios y no sé como, pero pude conformarme con los ligeros arrumacos que de vez en vez llegábamos a tener. Una vez casados, ha procurado satisfacerme en todo, incluyendo el aspecto sexual. Sin embrago, quizá por su falta de experiencia y sus continuos viajes de trabajo, que a menudo llegan a durar 2 o 3 semanas, últimamente había sentido una gran insatisfacción, hasta que me apareció Paco, un vecino divorciado que vive justo frente a nuestro departamento.

Paco siempre había sido un vecino gentil y agradable, pero de unas semanas para atrás, mi mente había fantaseado con la posibilidad de conocerle más, en un terreno íntimo. Desde luego que mi condición de mujer casada y además adoradora de su marido me lo impedían. No obstante, hace varias semanas, regresando del súper, tuvo la amabilidad de ofrecerse a ayudarme con las bolsas. Obviamente le invité a pasar a mi casa y sentí la necesidad de ofrecerle un café, el cual aceptó sonriente.

Al darme cuenta que tenía en mis manos la posibilidad de gozar una aventura, no pude evitar excitarme al máximo. Mientras preparaba su café en la cocina, mi conciencia sostenía una feroz batalla con mi deseo carnal. Mientras analizaba pros y contras, mi excitación crecía. Sin aún haber tomado una decisión, regresé a la sala y, tras servirle su taza de café, tomé asiento junto a él. Platicamos de los temas obligados: clima, inseguridad, crisis económica, etc., para después pasar a temas más agradables. Me platicó que su divorcio, realizado hace año y medio, había sido un duro golpe para él, sincerándose tanto para confesarme que desde aquel entonces no había estado íntimamente con una mujer.

Su comentario tuvo dos efectos en mí: por un lado sentí lástima de él; por el otro, mi excitación creció imaginándomelo descargando sus 18 meses de contención dentro de mí. Supongo que él percibió en mí un profundo nivel de excitación, pues instantes después, simplemente se me acercó y comenzó a acariciarme sensualmente en la rodilla mientras platicábamos. Sin escandalizarme, lejos de apartarme de él, abrí discretamente mis piernas como invitándole a acercarse a mi entrepierna, lo cual hizo deliciosamente metiendo su mano por debajo de mi falda.

En aquel momento ya no me importó la infidelidad, sólo pensaba en Paco y su mano acariciándome. Comenzó a besarme al tiempo que con su mano me frotaba por encima de las pantaletas. Cerré mis ojos y asumí una actitud pasiva deseosa de disfrutar al máximo aquel masaje que duró varios minutos, pero posteriormente mi compañero cesó de acariciarme. Ansiosa, busqué su entrepierna deseosa de motivarlo a reanudar sus caricias. Desde luego, no tuve problemas para encontrar esa protuberancia entre sus muslos, la cual, tras frotarla varias veces, cual lámpara de Aladino, hizo realidad mi deseo de sentir el movimiento de su mano sobre mi entrepierna.

Disfruté plenamente sus favores manuales sin dejar de acariciar aquella carnosidad viril con el doble propósito de agradecer su atención y motivarle a seguírmela brindando. Tras algunos minutos de sabroso agasajo, se decidió a despojarme de mis empapadas pantaletas y, con enorme ansiedad reflejada en su rostro, liberó su hinchado miembro de entre sus ropas, separó mis muslos con impaciencia y penetró a mi ser con incontenible ímpetu. Aferrándose a mi cuerpo como si en ello le fuera la vida, arremetió sobre mi entrepierna una y otra vez hasta llevarme a límites de placer no sentidos por mí desde hacía varios años,

para finalmente derramar dentro lo que parecían "litros" de contenida pasión, dejando sobre mi sofá una imborrable evidencia de mi infidelidad.

Tras varios minutos de relajación en silencio, no pude evitar la aparición de la resaca moral: había sido infiel a mi marido, al cual creía amar profundamente, y había tenido relaciones sexuales irresponsablemente sin protección alguna. Al mismo tiempo, sin embargo, sentía un enorme deseo de que esa fuera la primera de una larga lista de aventuras con Paco.

Finalmente, separamos nuestros cuerpos mientras sus ojos y los míos intercambiaban una mirada de mutuo agradecimiento. Tras recíprocas sonrisas, me avoqué a tratar de limpiar en lo posible el embadurnado mueble mientras mi compañero se abrochaba el pantalón. Plenamente satisfecha, pero aún deseosa de sexo, le invité a quedarse esa noche conmigo, aprovechando la ausencia de mi marido. El aceptó gustoso.

Desde ese día, Paco y yo hemos disfrutado de nuestra sexualidad cada vez que hemos tenido oportunidad, a veces en su casa, a veces en la mía. Son ya dos meses desde que empezamos. Por suerte, mi marido no ha sabido nada del asunto y hasta el momento no le he fallado cuando me ha requerido en la cama. No obstante, los vecinos ya empiezan a murmurar y mi temor es que le vayan con el chisme. He analizado las cosas y estoy convencida de querer a los dos. Después de todo, Paco me provee placer y Diego todo lo demás. Quisiera tener a los dos y no sé que vaya a pasar. Por lo pronto, me desahogo contando mis aventuras aquí. Mis deseos de placer y felicidad para quienes me hayan hecho el favor de leerme. Gracias.

Autor: Mónica

eMail: mm2001 (arroba) starmedia.com

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