Relatos en los que nos cuentan los más oscuros secretos, o los más pequeñas historias que nadie más sabe.

MIS NOCHES CON YO (I)

Todo comienza cuando nos encontramos por las noches, luego de nuestras diarias obligaciones laborales y es una agradable, excitante rutina que puede tener un final abierto, ya que por lo general buscamos no repetir nuestros juegos eróticos, agregando toques, matices distintos, para que nuestra relación marido-mujer siga así, como hasta ahora, firme, y acrecentada por el amor que nos dispensamos mutuamente.

El acto sexual-amoroso, entre mi puta gorda y yo tiene siempre ribetes de poesía, de encuentro fortuito, de locura pasional, y de final no previsto…

Si llego primero, luego de darme una ducha y tirarme encima unas gotas de Vetiver de Puig -mi colonia favorita- preparo un refrigerio para después. El deseo satisfecho de ambos, siempre nos despierta el apetito.

Enciendo un sahumerio en nuestro dormitorio, ambiento a media luz, por si acaso, coloco un DVD chanchito en el reproductor, y ahora siento el ruido que hace la llave de la puerta de entrada al ser girada. Es Yo, (como la he llamado desde siempre), es ella, mi amor de toda la vida, la mujer con la cual me siento realizado, en todos los órdenes, la hembra que me llena de gozo, que colma todas mis urgencias sexuales, la compañera de juegos lúbricos, la partenaire perfecta, la puta que todo hombre desea y que pocos tienen la fortuna de conseguir.

Nos saludamos con un suave beso en los labios, ella comienza a relatarme sus novedades, mientras le preparo el baño nocturno.

Como siempre, me quedo mirando -atento a sus movimientos ágiles y femeninos con los cuales se va despojando de sus ropas. estamos en invierno, afuera, frío intenso; adentro, cálido ambiente calefaccionado. primero, se quita el abrigo de lana, lo cuelga en la percha valet, sigue ahora con su jersey de lana angora, que le marca perfectamente el soberbio busto de 120 centímetros de perímetro, tetazas que siempre me han fascinado. con felino movimiento intenta despojarse de su falda. la detengo, ella sabe que antes, me gusta levantar despaciosamente la tela que cubre su figura amada, observo sus piernas estilizadas, dos columnas dóricas que sostienen esta estatua de diosa pagana. Lleva medias negras de seda, altas hasta el muslo, sujetas por portaligas de encaje. Unas bragas minúsculas se hunden en su concha…La hago girar para tener una vista total de su divino culo; ese culo que me trasporta a límites increíbles de lujuria cuando lo abrazo y lo acaricio, cuando hundo mi rostro dentro de él…cuando le paso mi lengua y percibo ese olor embriagador que exhala, fluye y se mete en mi nariz…ahora, la vuelvo a girar, le quito la falda. El primer rito de la ceremonia ya está realizado. La hago girar, veo con creciente deseo, su vientre perfecto, diviso su monte de venus poblado por espesa pelambre negra, adivino sus labios externos gruesos, de un rosado armonioso. Aparto la tela de sus bragas transparentes, paso dos dedos entre su concha ya húmeda por el deseo…me iergo, mi mano acaricia su espalda; la calidez de su cuerpo me invade…ella se deja hacer, sabe que luego vendrá el goce y el deleite supremo. Mis manos busco despaciosamente sus pechos, los rozo a través del sostén, me entusiasmo como si fuera la primera vez que los hubiera tocado. Saco una teta de su sostén. Como al descuido me detengo sobre el pezón, noto que ya comienza a pugnar por erguirse desafiante, trémulo, ante el contacto de mis dedos. Ella me aparta suavemente y se dirige a la ducha. Me coloco a un costado y presencio cómo se quita toda la ropa, con calma, mientras me mira y me dice -" Ya…ya, amor, es que no puedes esperar un poco?"…

Asiento con un movimiento de cabeza. ya está ahora bajo el agua,

Enjabona su cuerpo despaciosamente, y con un movimiento lascivo, mientras fija su mirada en mí, se abre de piernas dejando que la esponja lave s por uno y alternativamente, los lamo con deleite de lactante, los beso, los pinto con saliva, los mordisqueo…una mano se dirige hasta su ombligo, introduzco un dedo en él, esa mano se corre luego hasta su divina cueva de placer, noto como ya los primeros jugos resbalan por su entrada, abro los labios, rozo el clítoris, que cuando se excita, alcanza el tamaño de un pulsador de timbre. ella toma mi verga, la comienza a explorar, palpa el glande, sube y baja la piel, me está masturbando quedamente, sin apuro. La beso en la boca, su lengua llega hasta el fondo de mi garganta, su otra mano intenta explorar mi ano, aunque la retiro suavemente, ya que no me agrada mucho esa caricia. Nuevamente la giro y as&

iacute;, conmigo pegado a sus espaldas, nos vamos hacia la cama. la deposito muy cuidadosamente, casi al borde de ella. se extiende sobre las sábanas -también de color negro- abre sus piernas, alza sus brazos, me arrodillo sobre la mullida alfombra, hundo mi rostro en su cuevita del placer y comienzo a darle placer, unos cuantos lengüetazos sobre su botón rosado, luego recorro la cavidad vaginal tratando de meter mi lengua en su interior, ella se agita, murmura palabras ininteligibles, empuja su pubis sobre mi cara, sigo ya con ritmo desenfrenado mi tarea, hasta que un espasmo, un grito y un gemido, me avisan que ha tenido su primer orgasmo clitoriano. Es entonces que -sin dejarla reponer- me encaramo y coloco mi verga dentro de su vagina, empapada por completo, encharcada de jugos, la penetro fácilmente, ella exhala un suspiro de satisfacción. Se siente plena, llena, ahíta de verga, comienza el juego de entrar y salir de esa concha maravillosa, sabia, experta, siento que me engulle, que desearía hacerme desaparecer dentro de ella y ya no aguanto más. un maravilloso orgasmo explota en mi cuerpo y en mi mente, mi leche colma su vagina, fluye por su exterior, cae en la sábanas, ella -golosa- trata afanosamente de tomar algo de esa savia, lo logra, y lleva sus dedos hasta su boca, paladea mi descarga, se aparta de mí, introduce mi verga en sus labios y la limpia por completo, mientras yo, ya calmo, la contemplo arrobado…ella es mi mujer, mi esposa, mi amante, mi…putona personal e intransferible.

Continuará.

Virginio

Autor: Anonimo

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PLAYAS EN SERIE.

Un saludo a todos los visitantes de Marqueze.net. Me llamo Victoria y tengo veinticinco años, soy castaña, pelo vicioso corto hasta los hombros, ojos verdes, de estatura mediana, delgada, atlética con muchas curvas, la siguiente historia relata experiencias que he vivido recientemente.

Mi deporte es el ciclismo, cada día recorro grandes distancias, hago paradas para comer o merendar y sigo mi ruta, incluso a veces viajo sin rumbo hasta donde me lleven mis esfuerzos. En verano, suelo frecuentar una zona de la costa que es mi preferida, constituida por una serie de calas muy pequeñas en serie de las que casi nadie sabe su existencia y ubicación. El acceso a estas pequeñas calas está muy dificultado, no hay caminos ni señalización y además, el terreno que hay desde la carretera hasta las calas son propiedades privadas. Aquellas personas que han llegado hasta ahí lo han hecho por medio de embarcaciones, y los que lo hacen por tierra corren el riesgo de toparse con guardias civiles, toros o cabras de una ganadería cercana o con los mismísimos dueños de estas tierras.

Lo curioso es que, a pesar de todas estas adversidades, visito a diario estas calas porque son paisajes preciosos, la arena es blanca y suave y las aguas cristalinas, y lo mejor, no hay nadie en absoluto que me moleste, tan solo se oye el mar y el ruido de las olas que llegan a la orilla, alguna vez hay una pareja de extranjeros viejos tumbados en sus toallas o alguna pareja de novios, pero yo como si no existieran, me estiro sobre mi toalla con los cascos puestos y a vivir. Nunca desnuda, lo máximo es el topless.

A partir de cierto día mi paz y tranquilidad desaparecieron. Estaba sobre mi toalla boca abajo, leyendo un libro cuando alzo la vista y veo a tres hombres dirigiéndose hacia a mi gritando fuertemente, cuando los tuve cerca…:

– ¿Qué haces aquí?, ¿eh? – me preguntó uno de ellos con mala leche.

Cerrando mi libro y metiéndolo en mi mochila le dije – oye, si te molesta que esté aquí me largo, no hay problema.

– ¡Claro que hay problema! – me gritó – Nadie puede venir aquí, ¡nadie!, ¡estoy harto de la gente se nos cuele…! (etc, etc) Mientras continuaba sermoneándome yo recogía mis trastos para “darme a la fuga”, me dijo que si me volvían a ver me harían daño.

Miedo no me dieron, asco si, por sus malas pintas, no quería estropear mi día de playa pedaleando 50 km. de vuelta a casa, así que me fui a la siguiente cala, que era más accesible que de la que me habían echado, pero la anterior poseía un paisaje más beneficioso para la vista. Me instalé y proseguí mi lectura, en el traslado de un sitio a otro perdí media hora buena.

Una hora después aparecieron los mismos tipos pero acompañados, ahora eran más, cuando me vieron aligeraron el paso con aire de decididos y con cara de pocos amigos, esta vez “papá no iba a darme sermones, iba a darme un cachete en el culo”. Cogí mis cosas a toda prisa y me puse a andar rápido mientras hacía señas con la mano para indicarles que ya me iba, pero ellos no detuvieron su marcha, más rápida que la mía, me puse a correr hasta llegar a la pared de rocas que me vi obligada a escalar, el acceso a la cala estaba en el otro lado pero tenía a aquellos detrás mío. Conseguí escapar, pero no me fui a casa, soy cabezota, me fui a la siguiente cala, no ocurrió nada a continuación, pero estaba nerviosa y en guardia, a la espera. Al mediodía me fui al pueblo más cercano, donde vive una amiga mía, a comer y dormir. Las dos somos bisexuales, esa noche hubo sexo, no voy a dar detalles porque es otra historia, otro relato, centrémonos en el de ahora.

Al día siguiente bien temprano puse de nuevo los pies en la arena de la misma cala que la del día anterior, había el habitual matrimonio de guiris viejos con su perrito, y además había un grupo de chavales de aproximadamente 17 años de edad en el agua, los conté, eran siete chicos y una chica, a la cual estaban molestando, por lo que vi, le habían quitado la parte superior del bikini y se lo pasaban de uno a otro y ella trataba de recuper

arlo, le daban palmadas en el culo y de vez en cuando le ponían la mano en un pecho. Agobiada, se quitaba manos de su cuerpo mientras intentaba coger la prenda que le habían cogido. De cada vez se atrevían más y más, eran muy gamberros, hasta que la chica recuperó su prenda y se fue corriendo y la perdí de vista en el pinar que había más arriba. Los chicos siguieron en el agua, jugando a la pelota, no me importó en absoluto y me expuse en topless boca arriba con los brazos y piernas extendidos al sol al que tanto quiero. Al cabo de un rato me eché al agua, luego me senté sobre mi toalla con las piernas dobladas apoyando los brazos sobre mis rodillas y centré la vista en el horizonte, en eso que se acercó a mi uno de los chavales del grupo antes mencionado.

– Perdona, ¿tienes fuego? – me preguntó. Yo, sonriéndole, le dije que no, moviendo la cabeza.

El chico volvió a preguntar.

– ¿Está muy lejos el pueblo más cercano?

– Pues más o menos que a ocho o nueve km., no estoy segura.

– Joder… – exclamó en voz baja y mirando a otra parte – ¿Sabes de alguna parada de bus cerca de aquí?

– Pues hay una a cuatro km., pegada a un hotel, yendo hacia el otro lado, ¿ pensabais haceros diez km. a pie? – le dije sonriendo.

– Oye, pues íbamos a hacerlo, y menos mal que me has dicho lo de la parada, muchas gracias.- me agradeció.

– De nada.- le dije satisfecha, había librado a unos jovencitos de una pateada de diez km., si es que yo de vez en cuando sirvo para algo. Me fije que mi joven amigo se había arrodillado a mi lado y sus amigos estaban viniendo hacia aquí.

– ¿Eres del pueblo de esta zona? – me preguntó.

– No, soy de la capital.

– ¿Y cómo has venido?

– En bici. – le dije-.

– ¡Joder en bici!- exclamó otro chaval, todos exclamaron su admiración dirigiéndose unos a otros miradas atónitas haciendo comentarios como “qué pasada” y cosas así.

– ¿Tu bici es aquella de color negro que está atada a un árbol más arriba? – me preguntó el mismo chaval.

– Si, ¿te gusta?

– Es súper buena mi hermano tenía una igual que tal y cual bla bla bla bla bla (batallitas y batallitas, a saber qué es verdad y qué no)

– Debes poner de piernas unos músculos que te cagas. – me dijo el otro. Estaban todos de rodillas a mi alrededor.

– Hay que estar en forma. – dije sonriendo.

– ¿A ver?- me dijo el chaval de las “batallitas”. Estiré una pierna y con sus dedos apretaba fuerte, como si quisiera rompérselos.

Todos quisieron probar la dureza de mis piernas, por eso estiré la otra pierna, dejando sin protección mis senos que, inmediatamente, fueron el objetivo de todas sus miradas.

– No me extraña que estés tan buena, – me dijo uno de ellos – si haces tanto ejercicio.

– Oh, gracias.- le dije halagada.

– De abdominales debes estar como una piedra, ¿eh?, ¿me dejas verlo?

– No, déjalo. – le dije sin perder la sonrisa.

Todos se pusieron de lo más pesado para que les dejara comprobar mis abdominales. Fueron de lo mas persuasivos porque finalmente accedí. Me eché sobre mi toalla y todos con sus deditos hacían presión sobre mi vientre, como si yo tuviera un teclado encima. La verdad, no me molestaba que hubiera siete pares de ojos observando mi moreno cuerpo casi desnudo, era divertido ver las caras de bobos que hacían sin darse cuenta, también pude ver que se tocaban con frecuencia su entrepierna a causa, digo yo, de la erección.

– ¿Has venido con alguien? – me preguntó uno de ellos.

– No.

– ¿Tienes novio?

– Si.

– ¿Y porqué no ha venido él contigo?

– Porque me ha apetecido venir sola, además de que si vengo con él ha de ser con coche y prefiero venir en bici.

– Si quieres puedo ser yo tu novio hoy. – me dijo alegremente.

– Lo podemos ser todos. – dijo otro, seguido de alborotadas risas, incluida la mia. Uno de ellos mientras me cogió las gafas de sol y se las puso.

– No se que haría con tantos novios…- dije mientras reía.

– Harías el amor con nosotros. -dijo el chaval que tenía mas cerca, yo me reí de lo que dijo, pensando en lo iluso que era, los demás no rieron, se quedaron en si

lencio mirándome fijamente. Decidí que ya era hora de cerrar el espectáculo que les estaba dando estando tumbada y me levanté para quedarme sentada, como estaba antes de que vinieran.

– Oye, ¿las tetas te las podemos probar? – me dijo.

Sonriendo le dije – no, eso no, lo siento.

– Venga tía no pasa nada. – me dijo, mientras llevaba su mano hacia mis pechos, yo reaccioné apartando su mano.

– Yo también quiero probar. – dijo otro, viéndome obligada de nuevo a apartar su mano.

Los demás se animaron y llevaban sus manos hacia mis pechos, y yo apartándome manos de un lado y otro sin parar, todos riéndonos, hubo quienes me cogían el tanga y tiraban de él para soltarlo y así, varios tirones e insistentemente no paraban en su empeño de tocarme los pechos. Al no ver satisfecha su petición, dos de ellos me sujetaron de los brazos y me tumbaron, al ver que yo me oponía se añadieron más chicos y me sujetaron uno cada brazo y en cada pierna se me sentó uno. Me inmovilizaron.

Como si fueran conscientes de su tremendo poder y dominio sobre mí, se quedaron mirándome, tranquilamente, recorriendo mi cuerpo con su mirada mientras yo me esforzaba por liberarme.

– Esto no tiene gracia, venga, ¿me soltáis?- yo les decía. Pero ellos como que no me escuchaban.

Los dos que estaban libres de sujetarme, empezaron a toquetear mis pechos, a sus anchas, probando lo blanditos que son y pellizcándome los pezones, luego pasaron a besármelos y a dar lametazos. Me asusté de verdad y lloré, no les veía capaces de hacer algo así y les provoqué intencionadamente. Automáticamente empecé a resistirme de nuevo al notar que me metía, uno de los dos, la mano debajo del tanga, es una sensación terrible que accedan a tus encantos físicos sin tu consentimiento. Cuando halló mi sexo empezó hábilmente a masturbarme mientras el otro seguía tocando mis pechos. He de reconocer que consiguió excitarme, pese a mi rechazo a sus toqueteos. Mi sexo se humedeció en consecuencia, y mis pezones estaban enrojecidos por los magreos del otro, quien me masturbaba ya había adivinado que estaba excitada, pero yo me mantenía preocupada y no quería dejarme llevar.

De pronto se detuvieron los dos, casi al unísono, al oír al viejo extranjero que se había percatado de lo que sucedía, lanzó un grito “de guerra” que se oyó por toda la costa y, blandiendo su escopeta submarina, se dirigió corriendo hacía donde yo estaba. Los chavales salieron pitando más rápidos que un rayo, como si en lugar de un viejo les persiguieran cien. El anciano me pregunto si estaba bien y si necesitaba atención médica, le dije que no, que muchas gracias y después de apartármelo de la vista, porque una cosa es que esté preocupado y otra que esté pesado, me fui a casa de mi amiga y le conté lo sucedido.

Desde el suceso me masturbo con mucha frecuencia pensando en ello, me excita, es una fantasía que se ha hecho realidad, sentirse indefensa e inmovilizada mientras me hacen el amor, mi novio flipa desde aquél dia, porque hacemos más el amor de lo acostumbrado y soy más accesible.

Autor: mvictoriatorres

dulcevictoria26 ( arroba ) hotmail.com

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ATENDIDOS POR LA CRIADA EN CASA Un matrimonio tiene el plan perfecto para gozar con la hija de la criada.

Resulta que teníamos una criada, que iba a nuestra casa tres veces por semana, ya que ambos trabajamos saliendo muy temprano en las mañanas y llegando todos los días muy tarde, casi de noche, los días sábados se hacia acompañar por su hija, de entonces 17 años, para así terminar temprano los quehaceres de la casa y retirarse a mediodía. Pilar, así se llama la hija, no es ningún monumento de mujer, como siempre presentan en los relatos. Es una morenita de estatura normal, con unos senos exquisitos, propios de la edad, de cara simpaticona más bien picaresca y siempre anda con la sonrisa a flor de labios, con un trato muy suave, lo que la hace ser más amorosa y tierna.

Fue así que un día sábado de verano me termino de duchar y salgo desnudo a la pieza, como es mi costumbre, y ahí estaba Pilar, haciendo el aseo del dormitorio. En la ducha estaba con algunos pensamientos eróticos relacionados con una película que había visto por televisión en la noche, por lo que salí con mi pico, como le decimos en Chile, entre que quería estar erecto y no, tiene un tamaño de 19 centímetros, por lo que ofrecía una buena vista. Pilar me saludó y quedó con la vista clavada en mi entrepierna, yo me corté y no tenía con que taparme, por lo que di medía vuelta y regresé al baño en busca de una toalla que resultó ser chica de esas de mano, para cubrirme e inmediatamente volví al dormitorio con un morbo espectacular.

Atiné a decir, hola Pilar, como estás, disculpa la aparición. No se preocupe Don Raúl, debería haber avisado que estaba aquí. Mientras nos decíamos esto, mi erección iba en aumento y se marcaba exageradamente en la toalla pequeña.

Pilar me miraba y se le dibujo nuevamente esa sonrisa pícara en su cara. Por favor alcánzame esos short que están en el vestidor, dije, sujetándome la toalla. Ella los tomo y me los pasó casi sin despegar la vista de mi bulto, que a pesar de mi morbo trataba de minimizarlo. Medio de lado y aun mostrando algún recato me desprendí de la toalla y me puse los short, y nuevamente me volví hacía Pilar, que siempre con su sonrisa seguía mirando el bulto que se formaba en el pantalón. Me puse una polera y pasé por su lado para salir del dormitorio, con el temor que mi esposa me viera así de caliente, juro que sin querer, al pasar por su lado la toque con mi pico, aumentando mi morbo, ella solo hizo el ademán de hacerse a un lado para que yo pasara, pero no dijo nada.

Me fui a donde estaba mi esposa arreglando una ropa en otro dormitorio, vistiendo solamente con una camisa de dormir cortísima, sin nada por debajo, en una posición semi agachada se le veían ambos hoyos, vagina y ano, por lo que llegue y la tomé por la cintura haciéndole sentir mi pico, no la sorprendió ya que siempre actuamos igual, con la diferencia que yo me encontraba tan caliente por la situación que había tenido hace unos segundos, que me corrí el short y se lo metí de un viaje, ella reclam&oapasé por su lado y la rocé con el pico totalmente parado, en esos pensamientos estaba cuando sentí que llegaba Pilar a mi lado y me dice, la señora Verónica lo llama, que vaya de inmediato, lo primero que se me vino a la mente que Pilar le había contado algo y me preocupé de entrar a dar explicaciones o tener alguna discusión por mi falta de cuidado al andar siempre desnudo, etc., llegué al dormitorio y Verónica estaba en la ducha, me acerco y me dice, fíjate que entré al dormitorio y encontré a Pilar mirándose al espejo y con una mano se tocaba los senos y con la otra el entrepiernas, al verme se puso roja y siguió haciendo el aseo, y cuando me desvestí para ducharme me fije que había quedado un poco abierta la puerta y ella me miraba con una tremenda sonris

a, lo que me ha producido cierta excitación que no había sentido nunca, sería donde tu me hiciste gozar que venía aun excitada. Metí mi mano a la ducha y la empecé a masturbar, contándole lo que a mi me había sucedido antes con Pilar, al principio como que se quiso escandalizar, por la madre de la niña, pero en la medida que iba contándole la actitud de Pilar y seguir masturbándola, se serenó y tubo un orgasmo tremendo, tomándome el pico y se lo llevó a la boca tragándoselo entero, ávida de sexo, lo chupaba con frenesí, calentándome de tal manera que me saqué polera y short metiéndome a la ducha, donde continuó chupándolo por un rato mas luego la di vueltas y empecé a metérselo por la vagina y con un poco de jabón le metí un dedo luego dos, tres y hasta cuatro dedos en el ano, logrando un nuevo orgasmo con grititos, suspiros, quejidos que me llevaron a una acabada brutal. Nos salimos de la ducha abrazándonos y besándonos, ambos aún calientes, por lo que pensaba cada uno.

A todo esto eran las dos de la tarde, se fue la madre con la hija, sin antes despedirse de nosotros, Pilar me miró y me regaló una sonrisa exquisita, como que lo sucedido le había gustado mucho, Verónica de reojo vio como nos mirábamos y luego le regalo una sonrisa a ella, como diciendo, a ti también te vi desnuda.

Durante el día no comentamos en ningún momento lo sucedido, dedicándonos a las tareas propias del día sábado de la gente que trabaja toda la semana, ir al supermercado, arreglar cosas en la casa, prepararnos para ir a comer a casa de mis suegros, por el cumpleaños de una de mis cuñadas, que está bastante buena, a la cual le he tocado los senos en reiteradas ocasiones, por lo que me aprestaba que al saludarla nuevamente se los tocaría. Por la noche cuando regresamos, nos acostamos y empezamos a tener sexo y a conversar lo de la mañana, ambos lo teníamos en mente, lo que nos hizo alargar la relación y hacer una infinidad de posturas, que Verónica me lo chupara, yo a ella en magníficos sesenta y nueve, miles de orgasmos de parte de ella y dos acabadas mías, una en su vagina y otra en el culo, concluyendo que a los dos nos había gustado sobremanera exponernos desnudos delante Pilar.

Quiero acotar que con Verónica siempre hemos tenido una muy buena comunicación en todo tipo de temas, confesándome que una vez cuando niña de catorce o quince años, una amiga primero y al tiempo después una prima habían tenido una pequeña relación sexual con ella, cosa que nunca la repitió, pero si que fueron muy de su agrado, dejándola con ese sabormas temprano que de costumbre iniciando las labores de aseo con mucho sigilo para no molestar, al sentirla nosotros que estaba sola la llamamos al dormitorio y le preguntamos por su madre, comunicándonos que se encontraba enferma y que ella haría las cosas hasta terminar, luego de mucho tira y afloja pusimos en campaña nuestro plan. Verónica se levantó a la cocina, por instancias mías, con un Baby Doll casi transparente, cortísimo, sin calzones, con el pretexto de ayudarle en algo, cualquier cosa, la idea era mostrarse e ir tanteando el terreno, volvió al dormitorio y me contó que Pilar la miraba extasiada, más bien fascinada, como que se había encontrado un tesoro, entonces se duchó se puso un buzo y salió de compras al supermercado, pero la idea era dejarnos solos y regresar sin que la sintiéramos. Yo calculé que se acercaba y me metí a la ducha, para salir cuando Pilar estaba ya en la pieza, todo esto me provocó una erección fenomenal. Pasé al dormitorio dejando la puerta del baño mas abierta que junta para que luego al regresar Verónica se escondiera ahí, de donde se abarcaba todo el dormitorio. Al salir me encuentro con Pilar de frente y me queda mirando con la vista clavada en mi pico, yo para tratar de disimular un poco me pongo de lado y le dije, otra vez me vez así, no se preocupe me contesta, ya me estoy acostumbrando a verlo desnudo, y te desagrada le pregunto, no de ninguna manera, a mi también me gusta andar desnuda en mi casa, que rica debes verte desnudita dije. Ella rió mas pícara que antes, lo que me motivó a tocarme el pico y pasar a buscar el short, claro que ahora no fue sin querer si no que lo hice premeditadamente de rozarla con mi miembro, como ella no se movió,

entonces la abracé por la espalda y me apreté a su cuerpo haciéndole sentir lo duro que lo tenía, se giró y me puso las manos en el pecho y me apartó diciendo que por que lo hacía, bueno me gustas y me excitó mucho el pensar que en tu casa andas desnuda, acto seguido la vuelvo a abrazar y me aprieto a ella de nuevo, si está vez no me rechazó y también se apretó a mi fundiéndonos en un abrazo, comencé a hacerle cariño en el pelo dándole besitos y a correr las manos por su espalda, ella levanta su cara y me ofrece su boca, la que beso con ansias metiéndole la lengua creo que hasta la garganta, nos besamos con gran pasión, me sentí en ese momento en los cielos. Miro por sobre su cabeza y veo a Verónica que había regresado y nos miraba desde el baño, nos miraba extasiada, con una mano en su chorito masturbándose y con cara de sorpresa, le hice señas que se quedara ahí, mientras yo empujaba a Pilar a nuestra cama mientras le iba levantando su vestido y metiendo las manos por el elástico de su calzón, ella colgaba de mi cuello sin despegar su boca de la mía y recibir mi lengua que jugaba con la de ella, tocaron sus piernas en el borde de la cama y la fui depositando de tal manera que no viera a la puerta del baño, para dejarle libre el espectáculo a Verónica. Me fui colocando encima de Pilar sin dejar de besarla mientras la iba desvistiendo, quiso oponer resistencia en un principio, pero al meterle la mano por el calzón nuevamente y apresar su vagina, que chorreaba de jugos exquisitos, se aflojo y me dejó desvestirla por completo, fue difícil sacarle su vestido, sostén y calzón casi sin dejar de besarla, la sensación de estar desnudo abrazado a ella y que Verónica nos mirara, me hizo perder cualquier conciencacercará pero no quiso, tome a Pilar y la di vueltas quedando yo encima nos fundimos en un beso eterno mientras hurgaba con mi mano en su chorito, que me admiró lo mojado que estaba, sus líquidos ya corrían por sus piernas hasta mojar la cama, tomé mi pico y se lo puse en la entrada de la vagina empujando poco a poco, sin dejar de besarnos al momento que le entró la cabeza del pico, Pilar se encogió y me enterró las uñas en la espalda, fui el primer hombre en entrar en ese cofre húmedo, caliente, lleno de pasión y placer, al momento de ser desflorada tuvo un orgasmo con grititos y quejidos entre dolor y placer, más esto último que lo primero. Seguí presionando hasta tenérselo entero metido, sentí su pelvis en la mía, quise empujar mas pero no podía, aún con nuestras lenguas enlazadas, me separé un poco y le miré la cara, que era de placidez, goce y dolor pues le corría una lágrima por la mejilla, me tomó y me dio un beso en la frente, diciéndome gracias, lo amo Don Raúl. Yo hacia tremendos esfuerzos para no acabar y seguir gozando de ese cuerpo joven, ardiente a tal punto que me olvidé un momento de Verónica, que se había sacado el buzo quedando desnuda, casi desmayada en la puerta del baño con tantos orgasmos que había tenido, miraba embelesada lo que sucedía en su cama. Le pedí con la vista, mas bien le rogué y supliqué, que se acercará, lentamente como por inercia comenzó a moverse en dirección a nosotros, mientras yo tomaba la cabeza de Pilar para que no mirara y no sintiera que Verónica se acercaba, llegó por detrás de ella mirando de cerca como yo besaba a la chica que se retorcía con el pico metido entero y chorreaba de jugos.

Sin dejar de besar a Pilar, levanté una mano y le tomé una a Verónica, acercándola a nosotros, tiritaba de calentura y de temor, la hice hincarse en la cama, le tomé la cabeza , solté la boca de Pilar y besé la boca de Verónica, y ahí Pilar se dio cuenta que mi esposa estaba al lado nuestro, se asustó, quiso arrancar, pero la sujeté y le dije, cálmate no hay problema, por favor no temas, nada pasará, se serenó un poco pero quedó entre sorprendida y dubitativa, solo se terminó de calmar cuando Verónica le hizo cariño en la cara y le dijo, calma nada va a pasar sigan gozando y se sentó al lado nuestro contemplando como se lo tenía metido a Pilar. Me fui saliendo de encima y besándole todo el cuerpo bajé hasta el chorito, mirándolo un poco hinchado, rojo y mojado de una manera increíble, tome una mano d

e Verónica y se la puse en un pecho de Pilar, ambas se sorprendieron, pero como yo seguía aprisionando el pecho de Pilar con la mano de Verónica, se fueron dando las dos a lo que yo quería hacer, las puse una acostada al lado de la otra, para poder pasar de un choro a otro, cual de los dos estaba más mojado, a tal punto que mi cara estaba empapada de jugos vaginales. Tan absorto estaba en mi juego que de repente miro hacia arriba y veo que Verónica le esta besando los pechos a Pilar, y esta le tocaba los senos a Verónica, me quedé observando un momento y luego me puse de tal manera que Verónica me lo empezara a chupar, tomando la cabeza de Pilar la lleve a que también lo chupara y con la mano lo sacaba de la boca de una y lo metía en la boca de la otra, casi a punto de acabar me salí de esa posición y me centré en besar la concha de Verónica arrastrando a Pdetrás de ellas, se lo metí primero a Verónica, lentamente sintiendo como entraba, luego de bombear un rato, se lo metí a Pilar, que fue donde me entretuve mas tiempo, sintiendo como gozaba esa niña, tomé las manos de Verónica y la hice que le tocara el chorito a palpando como entraba y salía el pico, Verónica caliente ya fuera de si, le empezó a buscar el clítoris y se lo manoseaba casi con crueldad, yo le dije, bésaselo, sin decir nada se colocó por debajo y se lo empezó a chupar, de tanto en tanto me sacaba el pico lo chupaba y lo volvía a meter, grité, ven que te lo quiero meter, voy a acabar, me abalancé encima de Verónica y se lo metí de un viaje sintiendo como me salía el chorro de moco inundando ese choro que estaba ansioso de pico.

Quedamos extenuados los tres, fundidos en un abrazo, mezcla de cariño, amor calentura, lo encerraba todo, después de un momento, Verónica le dice a Pilar, ven que te voy a enseñar como se chupa, y se lanzaron las dos a chupármelo hasta lograr que se pusiera erecto nuevamente, entre medio se besaban ellas en la boca, se tocaban los senos y yo las hice tocarse las entrepiernas a cada una diciéndole, yo les voy a enseñar a gozar, puse a Verónica encima de pilar y que quedaran tocándose pelvis con pelvis, las fui ubicando hasta que se pudieron refregar los clítoris mutuamente, lanzando gritos de placer y ambas llegaron rápidamente a un orgasmo. Yo sentía la necesidad de acabar de nuevo por lo que tomé a Pilar y traté de metérselo por el ano, pero luego de varios intentos desistí porque era muy estrecha, así que cambié y se lo metí por la vagina y empecé a mete y saca mientras Verónica besaba a Pilar y a mi y se masturbaba, cuando ya sentí que acababa me lo saque la di vueltas y se lo metí en la boca para acabar ahí, Verónica le decía, trágatelo, trágatelo que es rico, Pilar como buena alumna se tragó casi todo el semen, diciendo que estaba rico. Luego de un rato nos metimos los tres a la ducha donde seguimos haciendo cosas.

Pues bien ese día no se hizo aseo, almorzamos una pizza solicitada por fono, fue un día sábado distinto, maravilloso. Dieron las cuatro de la tarde y Pilar se retiró a su casa con besos míos y de Verónica. En la noche nuevamente tuvimos sexo con mi esposa pero fue diferente ambos nos habíamos sacado un gusto distinto, como pareja nos unimos más que nunca, relación que aun mantenemos. Con la madre de Pilar llegamos a un acuerdo y ella manda a su hija sola sábado por medio, día que no se hace aseo, no se ordena, no se plancha, solo se hace sexo, sexo y sexo.

Han pasado tres años, Pilar ha conocido un muchacho con el cual quiere casarse, nosotros la adoramos, pero no nos oponemos a su idea, si seremos los padrinos de la boda, le hicimos una maravillosa despedida de soltera, yéndonos los tres a un hotel a Viña del Mar durante un fin de semana, en que nos dimos con todo, yo logré metérsela por el ano, se lo rompí pero quedó feliz por que a pesar del dolor gozó de maravillas, con Verónica tuvieron sexo, perdón se amaron, fue una despedida triste, a pesar de que quedamos de vernos en alguna oportunidad, ojalá se cumpla, felicidades Pilar.

Si a alguien le ha sucedido algo similar o parecido escriban a joaquin252 (arroba) hotmail.com

Autor: joaquin252 joaquin252 (arroba) hotmail.com

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CON OTRA CRIADA

Tal como contamos en nuestro relato "Atendidos por la criada en casa". Lo

que hicimos con Pilar nos dio ánimo para hacer más cosas. Bueno ella se casó

con su novio y se fueron a vivir fuera de Santiago, a cuidar una parcela de

un matrimonio de edad, por lo que se llevaron a su madre y nosotros nos

quedamos sin la criada. La madre de Pilar nos envió a una recomendada, mujer

de 32 años, Sonia, delgada mas bien alta, con unos tremendos senos redondos

que casi parecían de silicona, no era fea de cara, buena presencia, limpia,

un poco callada, culta de una buena conversación, en resumidas cuentas, una

mujer agradable. Nos cayó en gracia a mi esposa Verónica y a mí.

El primer día de trabajo tuvo que quedarse hasta tarde, ya que no se

ubicaba bien en las cosas de la casa y que además no le interesaba llegar

temprano a su casa, pues con su marido no eran buenas las relaciones, debido

a que era un hombre medio alcoholizado. Así que cuando llegamos del trabajo

por la noche la encontramos lista para retirarse, a lo cual le hice el

comentario, ¿no te quieres ir? ella respondió, no por mí me quedaría, me ha

encantado su casa y Uds. como personas, pero igual debo retirarme, será

hasta el sábado, hasta el sábado respondí con la vista clavada en sus

apetitosos senos, ella se dio cuenta e instintivamente se llevo una mano al

pecho como queriendo taparse, disculpa le dije, solo miraba que tienes un

botón suelto, dije estirando la mano para mostrárselo casi rozándole un

pecho, se serenó y me dijo, gracias lo coseré antes de irme. Tan solo verle

los pechos y la reacción que tuvo me dio un morbo que se me empezó a parar

de inmediato. De esto pagó las consecuencias Verónica, apenas se fue Sonia a

su casa, tome a mi esposa la empecé a desnudar en el living, la besé por

todo el cuerpo, le chupé su linda chuchita hasta hacerla acabar, ella

caliente me lo empezó a chupar, consiguiendo un orgasmo de película, de ahí

nos fuimos al dormitorio e hicimos el amor como locos, fue una noche de

largo sexo.

Cuando quedamos ambos rendidos desnudos encima de la cama, ella me

preguntó, y a ti que te pasa que estás casi fuera de control de caliente, me

haz hecho gozar de una forma, respondí, es que hubo una situación que me

produjo un morbo atroz y una calentura bárbara, vamos cuenta que pasó, le

empecé a relatar lo sucedido y se me empezó a parar de nuevo, al terminar

ella se percató de lo parado que lo tenía, entonces me comenta, tan solo ese

hecho te ha excitado tanto, si ya que me imaginé estar desnudo mostrándole

el pico y sacarle esas tetas y chupárselas, riendo me dice, ya estás en tus

vueltas de nuevo con las criadas, tomándome el pico con sus manos lo empezó

a sobar en su choro masturbándose, luego me pidió que se lo metiera, parece

que a ti también te ha producido morbo, le dije, si y bastante, me excita

verte mostrándole el pico, como lo hacíamos antes, diciendo eso tuvo un

orgasmo compulsivo que me hizo acabar a mi también. Luego nos quedamos

dormidos felices.

Pasaron algunos días y no se comentó mucho el tema, ya que no coincidíamos

con ella en las tardes cuando llegábamos a casa. Un día en la oficina por

sujetar unas cajas que se cayeron, me torcí un tobillo y me mandaron a la

casa con tres días de licencia. Verónica se asustó pensando que era más

grave pero al verme el tobillo se tranquilizó y me dijo, trataba de

salir de la pintora. Quedo sorprendida al verme acostado y quiso retroceder,

buenos días Sonia le dije de inmediato, buenos días Don Raúl, me respondió,

y me vio el pié con una aparatosa venda, fuera de la cama encima de los

cojines, ¡Qué le pasó!, ven entra, le dije, cuando se acercaba le conté lo

que me había sucedido y estaba esperando que llegaras tú para que me

trajeras la bolsa con hielo, ya que debo ponérmela una media hora para que

ayude a desinflamar. Y mientras le hablaba ella me miraba el tobillo, que lo

tenía morado y yo le miraba la marca de los pezones, lo que me fue

produciendo una calentura tremenda y una erección bárbara, que

se iba

notando poco a poco en la sábana que me cubría el pico. Voy de inmediato

dijo Sonia, saliendo hacia la cocina a buscar el hielo. Yo pensé que se iría

a poner sostén o a tapar con algo, si es que se daba cuenta que se le veía

todo y que se le marcaban unos calzones que no eran precisamente coquetos.

Mientras tanto yo notaba como se me seguía parando y la sábana se levantaba

a cada momento más y más.

En eso estaba cuando apareció con la bolsa de hielo en las manos y en las

mismas condiciones de transparencia, es decir no se había puesto nada, que

rico. Solícitamente me dijo, le pongo el hielo Don Raúl, bueno dije,

corriéndome un poco para el lado y decirle que se sentara a los pies de la

cama, así lo hizo, entonces me incliné y me saqué la venda para poner la

bolsa, al hacer este movimiento se corrió un poco la sábana y se me notó aún

más la erección que tenía, quedando a la vista unos pocos pelos del

entrepierna a la vista, Sonia miró lo levantada que estaba la sábana pero en

seguida bajó la vista a mi tobillo, donde depositó la bolsa con el hielo.

Está bien así, me preguntó, si, respondí así está bien, no la sueltes para

que no se corra, entonces levantó la vista para mirarme a los ojos y luego

la bajó al bulto que se marcaba en forma exagerada, lo miró un rato, luego

empezó a mover la bolsa por toda la parte morada de mi tobillo. Así se hace,

me comenta, si, lo haces muy bien.

Juro que entre mi erección, la vista de sus pezones y que no hacía ademán de

taparse o no mirar lo parado que lo tenía, me empezó a entrar el morbo mas

salvaje, como ella estaba sentada a los pies de la cama y sujetando la

bolsa, sus pechos quedaban a escasos centímetros de los dedos de mi pié

malo, por lo que como pude los fui estirando poco a poco hasta rozar su

estómago, a lo cual nada dijo ni tampoco hizo ademán de reproche, entonces

empecé a subir los dedos hasta hacer contacto con la parte inferior de su

pecho derecho. Vi que ella no decía ni hacía nada solo miraba mi erección

con cara de "me dejo o no me dejo". A mí ya se me salía el corazón por la

boca, tanto por la adrenalina que juntaba al sentir esa teta dura en

contacto con los dedos del pie, como por la sensación de que ella quería que

yo siguiera más adelante. Mi pico ya no daba más de la erección, que se

marcaba más y más en la sábana, Sonia al sentir los dedos tocando su pecho

hizo un gesto como que le había dado una descarga eléctrica pegando un

pequeño tiritón. Con eso a mí se me acabó el poco pudor que me quedaba y

empecé a subir mi pié hacia su pezón, mirándola a la cara, pues con la vista

dijo, "me molesta no, al decirme eso me

entró el alma al cuerpo, y volví al ataque nuevamente y con la mano empecé a

tocarle los pechos apretando con los dedos esos ricos pezones que estaban

tiesos, duros de placer, retiré la sábana para dejar libre mi pico expuesto

a la vista de Sonia, la que lo miraba extasiada, desabroché un botón de la

pintora, e introduje la mano apresando una teta dura redonda exquisita,

desabroché el otro botón para permitirme sacarla de su encierro, una vez

afuera pude apreciar que realmente eran unos pechos preciosos, nada de

caídos, a pesar de haber amamantado a dos hijos. Mi pico latía con fuerza y

salían pequeñas gotitas de líquido preseminal, desabroché los siguientes

botones y empecé a acariciar a plenitud esas dos joyas que tenía en mis

manos dándole besitos alrededor de los pezones, pasándole la lengua por las

puntas sintiendo como Sonia se retorcía de placer. La acomodé para el lado

de mi pierna buena y aproveché de sacarle el delantal, dejándola solo con

sus calzones. Me puse de tal manera que le seguí chupando los senos, jugando

con sus pezones, besando su cuello, excitándola más y más, le tomé una mano

y se la lleve a mi pico, el que tomó con fuerzas y le movía lentamente todo

el cuero de arriba hacia abajo, produciéndome un placer infinito, con la

otra mano empecé a bajarle los calzones tocándole una mata de suaves pelitos

hasta llegar a su

choro, él que destilaba jugos a mares, demostrando una

tremenda calentura, comencé a sobarlo suavemente separando los labios

exteriores, llegando a un interior de gran temperatura, sumamente mojado,

con la punta de los dedos apresé su clítoris el que empecé a mover,

sintiendo como Sonia se retorcía completamente ante el placer que le causaba

lo que le estaba haciendo. Ella a su vez no soltaba el pico, y comenzó a

sentir un tremendo orgasmo, más le movía su clítoris, arrancándole un

pequeño grito de gusto. Le tomé la cabeza y se la fui bajando hacia el pico,

al tenerla cerca ya, adivinó mis intenciones y se lo introdujo en la boca,

comenzando un sube y baja, por la posición en que estábamos tuve que soltar

su clítoris y llevar mi mano aún mojada de sus líquidos a sus pechos, al

parecer esto la excitó más ya que le dio un apretón con los dientes a mi

pico, que me hizo a mi soltar un respingo y un ¡ay que rico", siguió un rato

chupándolo y yo jugando con sus exquisitos pechos, que con la calentura se

pusieron más duros de lo que ella los tenía normales.

Ya estaba a punto de acabar, pero quise hacer durar mas el juego, por lo

tanto la retiré de mi pico y la hice que me pasara la lengua por lo

testículos hasta la punta del pico, de vuelta llegaba hasta el hoyo del ano,

produciéndome un placer extraordinario, placer que ella captó pues se

quedaba largo rato en ese punto. Luego de un extenso momento y gozármelo

todo, la tomé y la hice sentarse encima de mi pico, medio se lo acomodé en

su vagina y ella solita se lo metió de un viaje emitiendo un profundo grito

de placer. De inmediato se puso a saltar en un mete y saca violento, que la

hizo tener tres orgasmos seguidos.

Me admiraba lo caliente y descontrolada que estaba esa mujer con el pico

metido, me lo sacudía con sus movimientos, un orgasmo tras otro, le tomé la

cabeza y nos besábamos, cruzándonos nuestras lenguas, a tal punto que nos

corría la saliva por la comisura de los labios, en eso le vino un nuevo y

tremendo o actué así es por que hacía

más de dos años que no tenía relaciones con mi marido ni ningún otro hombre,

UD. Me ha gustado desde el primer día que lo vi y fue esa la razón por la

que me entregué a UD., yo había perdido las esperanzas de llegar a sentir

esto de nuevo, creí que ya no existiría para mí, pero UD. me ha hecho

revivir, fue maravilloso, que me perdone la Sra. Verónica de lo que estoy

haciendo con su marido y en su cama además. No te preocupes Sonia, como

pudiste aguantar tanto tiempo sin gozar, sin tener relaciones, no se, me

cuesta creerlo. Es que UD. no sabe lo que es vivir con un hombre que llega

hediondo a licor, vino barato, dándome malos tratos, incluso golpeándome, en

reiteradas ocasiones, lo que me hizo denunciarlo a Carabineros, los cuales

lo llevaron detenido y advertido que si me tocaba de nuevo lo meterían a la

cárcel. Por eso corté las relaciones con él y si me he aguantado es por mis

hijas, y por que vivimos en una casa que es de su madre. Te creo conozco

otros casos parecidos incluso una prima de Verónica, es tremendo.

Toda esta conversación la tuvimos sin cambiar la posición en que habíamos

quedado después de acabar, mientras hablábamos yo miraba esas tetas, por lo

que se me empezó a parar de nuevo, claro sin la misma intensidad que antes,

pero lo suficiente como para que ella lo viera, lo tomara y se lo llevara a

la boca, no en son de caliente, si no que más bien en son de cariño. Creo

que me voy a tener que hacer mi trabajo, me dijo sacándose el pico de la

boca, cuando se me estaba poniendo duro. Cálmese DN Raúl, ya le tocará la

otra bolsa de hielo después de almuerzo. Recogió sus calzones y su pintora,

saliendo del dormitorio rápidamente, lo que no me dio tiempo a contestar.

Me levante y a saltos llegué hasta el dormitorio de ella, desde la puerta

sentí el ruido de la ducha, por lo que regresé a mi cama acomodándome para

tomar un merecido descanso.

No quiero seguir mareándolos con mi relato, aún queda mucho de lo que pasó

ese día después de almuerzo y en la noche cuando llegó Verónica, se los

contaré la próxima semana.

Autor: An

onimo

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CONFIDENCIA

Confesiones, zoofilia. Como no llega su principe azul, sus pensamientos son cada vez mas morbosos y su cariño hacia su perro labrador es cada vez mayor, le hace sentir una corriente extraña en su cuerpo.

Hola, como estas? Te escribo esta carta en razón de que leí sus historias por Internet y la verdad que me intereso mucho.

Me llamo Marlein, tengo 37 años, soy peruana y vivo en una zona residencial de lima, y me encantan los perros., tal así que cuando veo uno me acerco para acariciarlo….creo que tengo angel con ellos, pues siempre me dan cariños.

Vivo con mis padres y tengo mi mascota consentida- brando, es un perro labrador de color blanco, de mediana estatura, parado en sus patas traseras me llega al hombro( yo mido 1.70mts). El es mi engreído y lo adoro, lo considero un perro guapo.

Yo soy de tez blanca, cabello corto castaño claro, a mi edad tengo buen cuerpo ( fui modelo), mantengo buena figura, mis piernas son formadas, trasero contorneado y duro, cintura delgada, senos medianos con pezones grandes y esbeltos, tal es así que no me faltan galanes (entre mocosos y viejos verdes).

Hace como cinco años que no tengo enamorado, y es que soy muy especial -como buena leo- soy un poco orgullosa carácter fuerte y dominante , no aguanto pulgas. Soy chapada a la antigua respetando los valores que mis padres me inculcaron, tanto así que a pesar de haber tenida varios enamorados aun soy virgen- si aunque no lo creas.

Soy practica y considero que los hombres no son indispensables- pero claro que si tengo amigos.

En este tempo mi cariño se lo doy a brando, convirtiéndose en mi compañero ideal; claro como toda mujer espero encontrar a mi príncipe azul para entregarme a el en matrimonio; pero desde hace días mi cariño por brando y la no llegada de ese principe azul- han creado en mi pensamientos morbosos- que me dan miedo e inquietan.

varias veces he visto a brando lamiéndose su gran pene rojo, por lo que creo que necesita aparearse con una hembrita, pero como te conté que soy especial no quiero que brando tenga sexo con cualquier perra de la calle, quiero para el un especial, que sea digna de el.

bueno como decía lo he visto lamiéndose el pene….y al verlo he tenido de agarrarsela y masturbarlo yo misma para saciar su calentura.

El otro día cuando lo bañaba, se sentó sobre sus patas traseras y dejo salir su pene, era grande y de color rojo y el cual toque por casualidad, pudiendo sentir su dureza y calor, acerque mi cara a su hocico para hacerle cariño y empezó a lamerme como tantas otras veces, pero esta vez fue diferente, lo hizo con mayor ansiedad y los lengüetazos sobre mi cara y boca, me hicieron sentir deseada- luego me lamió el cuello y oreja, haciéndome sentir una corriente extraña en todo el cuerpo, fue algo que no sentía hace mucho tiempo- desde mi ultimo enamorado- y me deje llevar por esos lengüetazos, los cuales empezaron a excitarme, de pronto puso sus patas sobre mi hombro

(yo me encontraba arrodillada x comodidad para el baño), como queriéndose montar, haciéndome reaccionar alejándolo de mi; pero pude ver su enorme pene mas salido y colorado que lo normal, era mas grueso- como un palo de escoba y terminaba en una punta goteante.

Esa noche ya en mi cama recordaba esa sensación que tuve con los lengüetazos de brando y en mi mente tenia ese enorme pene rojo, húmedo y duro; tanto así que tuve un sueño, donde yo era una perrita y mi brando me cogía por detrás, pude sentir como su pene entraba y salía dentro de mi y yo gozaba como loca.

Al día siguiente amanecí perturbada- por el sueño- pero fue tan real que aun me sentía excitada, tanto que me di una ducha fría para bajar la calentura.( yo no me masturbo y nunca lo he hecho)

Ya camino a la oficina- vi un perro cogiendo con una perrita- quedándome como hipnotizada viendo como aquel can penetraba a la perra con su pene rojo y esta parecía disfrutarlo mucho.

En la oficina le pregunte a un amigo, sobre el sexo de humanos con animales y

Me dijo que eso era zoofilia. Es así que empecé a averiguar sobre el tema x Internet, así llegue a leer sus historias.

Por eso desearía que me escriban y me digan que hacer, como proceder.

– pienso en el sueño que tuve y cada vez que brando me lame me siento atraída

hacia el.

Ten en cuenta mis perjuicios y mis reservas con el sexo.

Crees que brando sea ese príncipe azul ,a quien deba entregar mi virginidad?Escríbanme pronto, y si conocen a otras con experiencias similares, que me escriban

Agradeciendo de antemano sus respuestas me despido,

Marlein

Escribirme a : marleneferpe (arroba) yahoo.com.pe

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