BDSM: relatos donde el Bondage, la Dominación, la Sumisión y el Masoquismo son los protagonistas.

Como me convertí en un esclavo

Hola soy de la provincia de Buenos Aires, republica Argentina tengo 24 años y quiero participar contando una parte de mi vida que les pueden interesar.

Desde pequeño he tenido una fuerte inclinación hacia los pies femeninos. En todos mis juegos trataba de saciar mi inclinación como podía con amigas o primas. Pero tuve que esperar hasta los 18 años para tener mi primera experiencia real.

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Descubriendo a Marta

Realmente, no se si lo que os voy a contar os gustara. No se si os resultara erótico o excitante, o si lograra que sintáis nacer un poco el deseo dentro de vuestros cuerpos, como lo siento yo a veces, leyendo algunos relatos. Pero si se, que esta historia, por lo menos, tiene el morbo de la realidad, porque es, sencillamente una historia verdadera.

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La psicologa me engaño XI

Bajé a mi cuarto de sirvienta con una mezcla de sentimientos que me confundían hasta la desesperación. Por un lado, había visto la cruda realidad de mi Ama Marcela. Una mujer desalmada y cruel, quien se había apoderado de mi cargo de gerente en la compañía para la cual trabajaba y, de paso de todos mis bienes, al unísono de haber acabado con mi matrimonio y toda posibilidad de vida familiar, desde hacía ya dos interminables años hoy cumplidos. Como aniversario de mi esclavitud, había sido regalada con la llegada del nuevo inquilino declarado como Novio de mi Señora y nuevo Amo mío y acto seguido se me había permitido asistir a mi primera luna de miel de mis Amos-Amantes.

Había sido presentada ante mi nuevo Amo, no solamente como esclava y sirvienta, sino también con la orden perentoria de convertirme en la puta personal y propiedad de mi Señor Marcos subordinada a sus más ínfimos caprichos. La buena noticia había sido mi exitoso debut como mujer exuberante ante los ojos de mi ahora Dueño y Señor. No había dejado de notar el trato preferencial que había recibido del hermoso efebo, y el contraste manifiesto entre mi Ama como mujer y yo, su sirvienta, claramente superior en todo como fémina. Creo no equivocarme al afirmar, que la intención de la señora Marcela con su novio era utilizarme como cebo, para atraerlo definitivamente a su lado, ya que ella sola no lo había logrado en todo este tiempo como jefa del asistente de sugerencia.

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A por ella (I)

Hetero, bdsm, filial-cuñados. En ausencia de su mujer por motivos de trabajo el hombre de la historia practica su tendencia sado con una cuñadita que resulta disfrutar enormemente con su papel de sumisa.

Mi inicio en el sado fue de lo más normal y fuera del tema. Siempre me había gustado ver fotos y esperaba que un día llegara mi oportunidad para probar, pero nunca me imaginé que fuera con la hermana de mi mujer, que a simple vista es muy modosita pero que le encanta ir siempre que puede de fiesta. Leer más

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Paula.

Cuando llegamos al pueblo aquel, nunca supuse lo que me esperaba. Nada más llegar, tras montar el circo comenzaron a llegar niños a curiosear, uno de ellos, el más osado, se colaba por todas partes hasta que una señora joven, lo detuvo y tras mandarlo a casa, se dirigió a mí:

-Señor ¿es usted el dueño?

-Sí, ¿por qué?

-Verá, es que mi hijo es muy travieso y quería pedirle disculpas. Me llamo Paula -dijo extendiéndome la mano- y soy la mujer del Alcalde.

A estas alturas de la conversación, yo había perdido ya la noción del tiempo. La tal Paula, era alta, delgada, pero perfectamente formada, su pelo hasta cubrirle el cuello, ondulado y prometedor, enmarcaba una mira que lo prometía todo, su corta falda negra, a juego con su camisa semitransparente, que dejaba traslucir un sostén escueto que prometía unos pechos turgentes, redonditos y dignos de ser mamados con la mayor fruición. Leer más

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