El acrónimo MILF, del inglés Mom I’d Like to Fuck (se traduce en la mayor parte de Hispanoamérica como MQMC, Mamá Que Me Cogería; en España como MQMF, Madre Que Me Follaría) hace referencia a las mujeres que a una edad madura son sexualmente deseables. Normalmente una MILF se corresponde con cualquier mujer atractiva que, por su edad, podría ser la madre del que usa el término.

En una pension

Con una mujer madura con grandes tetas

Viajé a Santiago a continuar mis estudios universitarios. Me costo mucho conseguir un lugar donde quedarme, ya que quería algo cerca de la universidad, pero ya todo estaba copado. Me interesaba un departamento, pero al no encontrar ninguno, me tuve que buscar una pensión. Un compañero me dio el dato que en la casa de su abuela, tenían una pieza que me la podía arrendar. Nos fuimos a la casa de su abuela y cerramos el trato.

Su abuela de unos 60 años, era una mujer grande. Debe medir un 1.75, bastante corpulenta y con un busto increíble, sin quedarme corto, pienso que sería talla 120, eran monstruosamente grandes, y su culo, andaba por las mismas. Leer más

Me gusta / No me gusta

Objetivo: mi suegra

Mi historia comienza con un hecho desgraciado, la triste muerte de mi esposa, después de una penosa enfermedad

Mi historia comienza con un hecho desgraciado, la triste muerte de mi esposa, después de una penosa enfermedad. Quedé viudo con 32 años y con un hijo pequeño que entonces tenía 4 años. Al quedarnos solos la vida se complicó bastante porque no me podía permitir abandonar el trabajo que entonces tenía, y debía incluso echar horas de más para aumentar un sueldo que algunos meses venía escaso. El problema además se acrecentaba con la corta edad de mi hijo, al que no quería separar de mi bajo ninguna circunstancia, pero yo sólo casi no me podía hacer cargo de él y toda mi familia se hallaba en otra ciudad muy lejana a la nuestra. Mi agobio y mi apretada situación se vería aliviada al menos por un tiempo cuando mis suegros y abuelos de mi hijo decidieron venir a pasar el verano a nuestra casa. Leer más

Me gusta / No me gusta

La hermosa anciana

Este relato es sobre la esposa de mi antiguo jefe. Después de casi dos años, por fin me atrevo a mandar mis travesuras.

Vivir en California como latino, en los 80’s no era fácil, aun había discriminación, y era obvio, solo de hablar se daba cuenta la gente de tu origen.

Los latinos, cada uno tenemos acento en el ingles, y yo como “tapatío”, no era la excepción, después de probar fortuna en empresas chicas decidí por tratar en Disneyland, ahí era lo mismo, si no eras norte americano, se notaba que sobrabas.

Yo siempre fui y he sido un hombre de sangre liviana, a cualquiera hablo y con cualquiera trato, Yo lleno de ilusiones de que iba a trabajar en el lugar “más feliz de la tierra” me di cuenta con cierta desilusión que, no todo lo que es dulce es ” Kajeta ” En fin, la historia comienza, con el jefe que tuve en esa empresa, Yo sentía que cada que hablaba con él, pues sentía su disgusto hacia mí y hacia mi raza, yo un tipo moreno alto y de muy buenos rasgos, pues me valía, yo hacia mi trabajo, los dos trabajábamos en la sección de fabricar y reparar los juegos que se descomponían o solo se les daba mantenimiento, con fresadoras, tornos, y maquinaria industrial de ese tipo. En fin, el tipo este no me mascaba al principio, pero yo lo sentía y trate de que no me molestara, era un salario excelente y yo hacia mi trabajo, con mucha rapidez, hasta que un bendito día ” después de un año no encontró razón alguna por no quererme y cambio su proceder conmigo, yo igual lo miraba como una persona mucho mayor que yo y con respeto siempre. Leer más

Me gusta / No me gusta

Doña Toribia

Cuando yo era chico muchas veces me iba a quedar unos días a la quinta que mis abuelos tenían en las afueras de Montevideo en un lugar cercano a Parada Nueva o Parada del Matrero, por allí pasaba el tranvía que era el único medio de transporte más cercano. Eso sucedió antes de nacer yo por lo tanto ya no existía ese transporte y había que ir en ómnibus bajarse en la Ruta 1 o Simón Martínez como se llamaba entonces y caminar más de 20 cuadras asfaltadas y algunas más de pedregullo.

Mi abuela viuda, vivía con sus hijos, uno casado y con varios nietos, pero lo que me interesa tratar acá es a Doña Toribia.

La esposa de mi tío era muy adicta, como toda mujer de campo a las curanderas, por cualquier dolorcito iba a hacerle una visita a Doña Toribia.

Una tarde en la que yo estaba allí, mi tía dijo que se sentía mal, con dolor de cabeza y flojedad por eso dijo que se iba a santiguar.

Yo tenía curiosidad en conocer a una curandera, saber como era y que hacía.

Le pedí a mi tía si podía ir con ella, aceptó y nos fuimos.

Pero antes agarró una canasta la llenó con huevos, frutas y verduras, porque como Doña Toribia no cobraba por sus santiguados los vecinos le llevaban comida y otras cosas. Leer más

Me gusta / No me gusta

Tia Mariana

Pasada mi primera experiencia con una mujer mayor, Dña. Yolanda, lo único que quería era estar con alguna otra abuela para probar si todas eran similares.

No era fácil porque en la década de los 70, el sexo aún era tabú y solo se concebía como un medio de tener familia. En caso alguno se tocaba el tema como fuente de placer. Menos para una mujer mayor a quién ya se le consideraba fuera de toda actividad sexual. Aquellas como Dña. Yolanda, debían hacerlo con sumo cuidado y discreción, so pena de ser consideradas verdaderas “putas” y desplazadas de la sociedad. Pero aún quedaban algunas que sentían que sus cuerpos necesitaban placer y no se resignaban a olvidarse de él. Leer más

Me gusta / No me gusta