El acrónimo MILF, del inglés Mom I’d Like to Fuck (se traduce en la mayor parte de Hispanoamérica como MQMC, Mamá Que Me Cogería; en España como MQMF, Madre Que Me Follaría) hace referencia a las mujeres que a una edad madura son sexualmente deseables. Normalmente una MILF se corresponde con cualquier mujer atractiva que, por su edad, podría ser la madre del que usa el término.

La Gorda Que Hacia El Aseo En La Casa De Mi Novia

Maduras, hetero, infidelidad, sodomización. Una vecina gorda insatisfecha sexualmente hasta que lo conoció a él

Hola, mi nombre es Carlos, tengo 28 años, soy moreno, mido 1.82 y modestia aparte, me encuentro bastante buen mozo aunque soy un poco delgado. Como es natural, mi novia es espectacular, preciosa y tiene un cuero, es delgadita, con unas buenas tetas y un culo paradito, sin embargo no es muy buena en la cama, por lo que tengo por obligación que buscar en otros lados.

No sé si a Ud. les pasa pero si su novia es flaca, luego de un tiempo les empiezan a atraer las gordas y sino viceversa. Lo que les voy a contar es completamente real.

Nunca andaría con una mujer gorda, siempre mis novias han sido de buenas a flacas, pero nunca una gorda. Sin embargo siempre que estoy junto a una, me la imagino como sería desnuda y me éxito enormemente. Da la casualidad que mi novia tiene una vecina que es extremadamente gorda, aunque siempre usa vestidos que más que vestidos parece que estuviera usando una sabana. Debe tener unos 50 años y tiene unas tetas del porte de una pelota de football y un culo que debe ser el más grande que he visto en mi vida, incluso por Internet. Aparte de esos atributos tiene un estomago abultado que nadie podría juntar sus manos abrazándola. Como es tan gorda hasta camina lento balanceándose de un lado a otro. Pero como toda gorda es súper simpática, tiene un gran sentido del humor y además le encantan los chistes en doble sentido.

Esta señora que vive unas casas mas allá que mi novia, no tiene un buen pasar, su marido, un viejo de unos 60 años terriblemente flaco es jubilado y no recibe mucho, lo que la ha obligado a planchar y hacer el aseo en las casas.

Les conté estoy de novio hace 7 años, y ya soy prácticamente de la familia. Mi novia es terriblemente descuidada así que después de muchas peleas con su madre por tener que levantarse a abrir la puerta de calle por que mi novia dejaba las suyas en la casa, decidieron darme a mí una copia de la llave.

Fue así como un día cualquiera de la semana a las tres de la tarde, en que yo me encontraba de vacaciones mientras mi novia trabajaba, suena el teléfono, era mi novia que me pedía si por favor yo pudiese ir a su casa y rescatar un archivo que tenia en su PC y que se lo enviara vía mail. La verdad no me gustó mucho la idea, ya que me encontraba viendo una película porno que me había facilitado un amigo, la cual tenía que devolverla mas tarde sin falta, además que tenia que vestirme para ir a su casa, sacar el auto, etc.

Me levanté, me vestí solo con un traje de baño y una polera, saque el auto y me dirigí a la casa de mi novia, con el ánimo de volver lo antes posible. La casa de mi novia no queda muy lejos de la mía, así que en pocos minutos me encontraba abriendo la puerta de su casa con mis copias. Al dirigirme su habitación paso por el pasillo y al estar la puerta abierta, me encuentro con la Sra. Sonia que se encontraba subiéndose los calzones en la taza del baño. Ella me daba la espalda y pude apreciar su tremendo culo que por años había sido un misterio y tema de masturbación en más de una oportunidad. Solo fueron unos segundos pero con lo que alcancé a ver más la calentura que traía de mi casa lograron que se me parara la verga inmediatamente. Me dirigí al cuarto de mi novia, prendí el PC y me puse a buscar el famoso archivo para enviárselo. Estaba en eso cuando entra la Sra. Sonia a la pieza y da un grito cuando me ve. ¡Que susto me dio!, no lo escuché cuando entró- yo me reí y le dije que recién había entrado. Y Ud. ¿donde estaba que no la vi? – En el baño y estaba con la puerta abierta, menos mal que no vio para adentro o hubiera pegado un grito más grande que el mío. Nos reímos, le explique que estaba enviándole un trabajo que había echo mi novia y que se le había quedado el disco en el que lo había copiado y que se lo estaba enviando a través de internet. – Lo que son las cosas, las cosa que hace la tecnología hoy en día, yo que ni siquiera sé como encender el stéreo para escuchar algo de música – En internet también puedes escuc

har música, por ejemplo, que cantante te gusta – A mi me gusta Miguel Bosé – abrí el programa Kazaa y busque el cantante y en seguida empezaron a bajar algunas canciones del cantante. La música demora un poco en bajar, las imágenes bajan mucho mas rápido – La gorda se había sentado en la cama detrás mío y me preguntó que clase de imágenes – Las que Ud. quiera – Búscame la imagen de un hombre musculoso, que este sin camisa y con solo un jeans – La verdad no se puede buscar en forma tan específica, voy a buscar por hombre y veremos que fotos aparecen. En el programa escribí "MAN" y aparecieron como 100 resultados, rápidamente descargue unas diez fotos de las cuales 8 mostraban a hombre desnudos con sus tremendas vergas colgando. ¡Me voy a comprar una de estas máquinas inmediatamente! – Me dijo – yo me reí y le comente que casi el 90% de las fotos que aquí aparecen son pornos – ¿Y aparecen hombres con mujeres también? – ¡Claro!- me voy al buscador y escribo en ingles OLD WOMAN, y empecé a descargar varias imágenes las que bajaron rápidamente. La primera imagen era un negro con una tremenda tranca metiéndosela a una vieja de unos 40 años. Las siguientes fotos mostraba imágenes muy similares e incluso apareció un hombre que se lo estaba metiendo a una joven de unos 17 años. ¡Como puede ese degenerado metérsela a una joven! – Yo me reí – En internet aparecen todo tipo de cosas, hombres con mujeres viejas, viejas con jóvenes, hombres con hombres, mujeres con mujeres, flacas, gordas etc.- ¡Haber! Busca una mujer gorda – Escribí "Fat girls", las imágenes mostraban unas tremendas mujeres en todo tipo de posiciones – La gorda abría los tremendos ojos viendo las imágenes – ¡UUUUU! Que daría yo por estar así con un hombre que me haga tira en la cama – Yo me reí _ Y que pasa con su marido, ya no hace todas las tareas? Hace rato que deja las tareas a medio hacer, pero cualquier día me voy a buscar un hombre como esos para que me haga ver las estrellas, pero hoy día no se me escapa el flaco, por que estas fotos me han dejado mas caliente que la mierda – Yo la miro y le digo que el que busca encuentra – Ella se ríe y me dice – Si no fuera tan vieja ya te hubiera bajado los pantalones hace rato – Me levanto de la silla, me doy vuelta y le digo que para mi la edad no es ningún problema – acercando mi paquete que a esa hora estaba a 100. La gorda me mira me baja los pantalones y se mete la verga hasta el fondo de su boca. Yo termino de bajarme todo y le digo que siempre había querido chuparle las tetas – Ella se baja los tirantes se baja el sostén y deja al descubierto un par de tetas descomunales. Mientras me lo sigue chupando empiezo a apretar esas voluminosas masas de carne. La gorda me lo chupaba con una gana metiéndoselo hasta el fondo. Le pido que se pare le agarro el poto y mientras me agacho para chuparle las tetas. Al pararse su vestido se cae y queda solo con su sostén en su estómago y con unos calzones tremendos – Mientras le chupo las tetas ella me decía – Chúpamelas, chúpamelas fuerte ¡mmmmmm! Hace años que no me las chupaban tan rico….. y hace años que no me metía a la boca un palo tan duro como el tuyo. – La acosté en la cama, le saque el calzón que me hubiera alcanzado para hacerme una carpa para ir a acampar dejando al descubierto llena de pliegues, una concha cubierta de pelos que llegaban casi hasta su ombligo y se juntaban con los pelos que le salían de su culo. Me puse sobre ella pero con mi boca en su concha y mi verga en su boca. Empecé a chupar como loco, realmente la gorda me tenía caliente, no me importaba el fuerte olor que salía de su concha, la cual estaba mas que mojada. Con mis manos corría sus carnes hasta dejar al descubierto un rojo y mojado choro, en el cual metía mi lengua hasta lo más adentro que podía. Ella trataba de chupármelo, pero a cada rato se lo sacaba para poder gritar a gusto. Yo sabía que los vecinos no estaban así que ni me preocupé como gritaba la gorda, y eso que aun ni se la metía. En eso la gorda lanza un grito que yo creo tiene que haberlo escuchado en su casa- ¡Me corro! UUUUUUUAAAAAAAAGHHHHH – yo seguí metiendo mi lengua hasta que me encontré con toda mi cara mojada, la saque y tuve que recurrir a meterle mis dedos. Entraba con tan facilidad que

sin pensarlo le metí tres dedos y aun así entraban como si nada. Probé meterle 4 dedos y recién pude sentir un poco de resistencia. Nunca había estado con alguien tan abierta, así que me aventuré a meterle 5 dedos, hasta que de repente tenía toda mi mano dentro de ella. La gorda gritaba de placer y me decía que era toda mía, que la tratara como una puta, que se la metiera por donde pudiera metérsela. La hice que se pusiera en cuatro patas y le metí mi verga por su choro, sin embargo entraba como si estuviera metiéndoselo en el aire, ya que aunque tiene sus buenos centímetros y es bastante gruesa, no lograba tocar nada. No me gustó ese hueco así que se la saque y puse mi punta en la entrada de su culo. Te la voy a meter hasta el fondo – le dije metiendo solo la punta – La gorda no dijo nada, solo gritaba de placer, y como mi palo estaba tan mojado, de un solo golpe llegue hasta el fondo. La gorda empujaba su enorme trasero hacia atrás. Mis manos se veían chicas agarrando su culo. Pégame en el culo me gritaba, yo con una mano apoyada mientras con la otra la golpeaba en el culo. Mientras ella se movía hacia atrás veía como su gelatinoso culo se movía a cada impacto mío. No podía creer el tremendo pedazo de carne que tenía entre mis manos. Mientras se lo metía dos de mis dedos, nuevamente se metieron en su concha. La gorda estaba toda traspirada, estaba mojada entera, yo también ya que eran la 4 de la tarde y en pleno verano. Ya no pude aguantar más, pero no quería acabar dentro, quería ver como mi leche mojaba todo ese tremendo culo, a si que se lo saqué y presionándola entre sus glúteos me corrí gritando de placer. Le deje toda su espalda mojada, con mis manos le restregaba mi semen en su espalda llegando hasta su raja. Con una de sus manos recogió un poco de semen y se lo metió a la boca. – mmmmm, que rica es tu lechecita – quiero me llenes de leche mi boca – La di vuelta, me senté en su estomago, corriéndome la mejor paja rusa de mi vida, mi verga se perdía entre esas bestiales tetas. Subí un poco mas dejando mi verga a la altura de su boca. Con una mano me corrió el prepucio asía atrás y se lo metió a su boca mientras con sus manos seguía masturbándome. Me lo chupo tan fuerte que en minutos mi verga esta dura. Me subí completamente sobre su boca y empecé un mete saca en su boca. Ella se la tragaba hasta mis bolas. Me dieron ganas de correrme nuevamente, así que me volví a sentar en su estómago y me apreté mi verga con sus tetas. Ella se dio cuenta que me iba a correr, levantó su cabeza acercándola lo mas que podía a sus tetas y empecé a descargarme en sus tetas tratando de achuntar el semen dentro de su boca. Ella se lo tragaba todo mientras mis manos se perdían entre sus tetas, que se caían hacia los lados. Eran tan grandes que ni con las dos manos lograba cubrirlas por completo. Cuando termine de correrme me tumbe al lado y ella terminó por dejarme la verga completamente limpia.

Después de ese encuentro, dejo pasar un mes y cuando estoy realmente caliente, vuelvo a ir a la casa de mi novia en la tarde a pegarme una kha que me deja sin ganas por varios días.

Si te gusto mi historia, espero tus comentarios en hechizerodelamor (arroba) hotmail.com , y si eres una mujer de edad, no dudes en comunicarte conmigo, te aseguro que no te vas a arrepentir…… hasta pronto.

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Enamorada de mi verga

Hetero, maduras. Un chico viaja al sur del país para trabajar en un barco, y acaba manteniendo relaciones sexuales con la dueña de la casa donde vive, una mujer de 40 años, iniciándola en las relaciones anales.

Esta historia sucedió el otoño pasado en una ciudad del sur del país, donde yo llegué a vivir, para trabajar en un buque. La dueña de la casa era ya una señora, como de unos 40 años, pero estaba muy bien conservada. Tenía buenas piernas y buen culo, redondo y al parecer durito, porque practicaba deporte. Era separada y no tenía novio, por lo tanto yo pensé que tenia unas ganas acumuladas de culear.

A veces yo le pedía prestado el baño y encontraba sus tangas recién quitados, tenían rastros de jugos vaginales todavía frescos, como si se hubiera masturbado o como si hubiera tenido un sueño erótico en la noche.

Solía ponerse una lycra apretada, con lo que se notaba que tenía una chochita grande y peluda, que con disimulo yo miraba, y me apetecía mamarle y meterle la lengua hasta lo más recóndito. Hasta hacerla gemir de placer.

En cierta ocasión me pidió el favor de que la llevara en mi coche al centro de la ciudad. Cuando nos subimos le dije que se colocara el cinturón de seguridad, parece que estaba trabado, entonces intenté ayudarle y, sin intención, rocé sus senos con mis manos, lo cual enseguida me excitó; continué acomodando el cinturón fingiendo cierta dificultad, de esa forma le apreté otra vez las tetas. Noté que ella aparentó no sentir nada, pensé que me había excedido un poco y fui más recatado. No volví a acosarla en esta ocasión.

Un día llegué y ella estaba sola. Había estado lavando y tenia la camiseta mojada, como no llevaba sostén se le notaban dos tetas caídas, pero con dos grandes pezones, lo cual me ponía muy excitado, y con ganas de mandarle la mano al chocho.

Yo la quise saludar de beso en la mejilla, ella me dio la oportunidad y alcance a rozar sus labios con los míos. Parece que esto le produjo cierto placer, me miró, pero no me dijo nada. Empezamos a hablar de cosas triviales. Yo estaba buscando la forma de acercarme a ella, o tocarla de algún modo, de pronto se me ocurrió hablarle del tema de los masajes y lo buenos que eran para relajarse, entonces le propuse que si quería le podía hacer un masaje. Me dijo que sí. La llevé a la cama y la recosté boca abajo, podía apreciar su gran culo sin disimular, ya que ella no me veía.

Empecé a masajear su espalda, suavemente, lo cual a ella le parecía muy placentero, entonces, atrevidamente le pasé las manos por las raíces de las tetas. Pude notar sus pezones erectos, lo cual me dio confianza para continuar con el manoseo. Como no me dijo nada, le cogí las tetas descaradamente y se las empecé a apretar.

Acto seguido, con una mano le acariciaba el culo y le iba pasando los dedos por la chocha, a lo cual ella encogía y contraía el culo, en señal de placer, mientras, con la otra mano, le seguía acariciando las teticas. Sin más preámbulos, le quité la camiseta y empecé a besarle la espalda y la base de los senos. Al mismo tiempo, le acariciaba el culo entero, separando sus nalgas y metiendo allí mi nariz, ese olor a sudor me ponía más caliente.

La volteé hacia mí y, suavemente, empecé a besarle el estómago, el ombligo, subiendo hasta darle piquitos en los pezones, su excitación era mayor y la mía también. Me dijo: ¡no me haga esto por favor! Yo, simplemente, le tapé la boca con una mano, ella empezó a chuparme los dedos, mientras yo le besaba el pecho y con la otra mano le cogía el chocho por encima de la lycra. Me pegué a sus tetas y se las mamaba ambas, a intervalos, sus pezones estaban bien erectos.

¡Qué gran chocho! No me alcanzaba la mano para cubrirlo. Ella a su vez, comenzó a quitarme la camiseta que yo llevaba, no opuse resistencia. Yo ya estaba que estallaba. Así que procedí a quitarle la lycra muy ajustada que tenía. Pronto quedó frente a mí ese gran animal, con unos labios muy grandes en los bordes, abultados, esa cosa era más grande que mi cara. A pesar de su edad usaba una braguita blanca muy pequeña que le resaltaba más ese morro, y se veía señas de que estaba mo

jadita por encima del calzón. Yo no podía aguantarme las ganas de lanzarme a ese chochito y empezar a besarlo.

Por los agujeritos de la braga salían los vellitos negros. A los lados también salían vellitos, aunque parecía recién depilada. Comencé a besarla desde las rodillas hacia arriba, muy lentamente, subiendo por esos grandes muslos que estaban hirviendo, como diciendo cómeme ya, cuando llegaba a su chochito, me detenía para husmear con mi nariz, el olor de su cosita mojada me llenaba de placer.

La besé por los lados, levantando su braguita y metiendo la lengua. Yo saboreaba sus jugos vaginales, ella se retorcía de placer. No esperé más y le quité la braga. Se veía esa rajita húmeda y bien depilada.

Le pase la lengua por la superficie, a lo cual se estremeció, y me apretó la cabeza contra su cuquita. Sin mas preámbulos, le abrí los labios vaginales con mi lengua y comencé a lamer, metiéndole la lengua aun más adentro, esos labios rosados y húmedos estaban sedientos de sexo, la puta estaba chorreando y se estremecía de placer, ni que se diga cuando llegué a su clítoris, arqueó su cuerpo sin poder aguantar la excitación, le agarré el culo con mis manos y la apreté más hacia mi boca. Con mis labios le apretaba el clítoris y se lo succionaba, al mismo tiempo, comencé a rozarle el culito con mis dedos, al principio, ella me apartaba los dedos de su culo pero por fin cedió. Lo lubriqué con su lechita caliente, hasta que le metí todo el dedo del corazón, la perra no sabía qué hacer, gemía, se retorcía y apretaba, con sus manos, mi cabeza contra su chocho, yo metía y sacaba el dedo en un movimiento, al principio lento, y luego muy rápido, no aguantó mucho y se vino en un orgasmo largo y lleno de jadeos y contracciones. Cuando terminó, me tuvo largo rato en esa misma posición, acariciándome el pelo, con mi cabeza metida en su concha.

Me limpié la boca con una sábana y me puse de pié, ella, inmediatamente, me agarró de las caderas, me quitó los pantalones y empezó a besarme la verga por encima de la tanga que llevaba, no esperó mucho, y me la quitó con un movimiento brusco y desesperado.

Quedó frente a ella, mi verga, de la que ya botaba los primeros chorritos. De una vez, la agarró con las dos manos y se la llevó a su boca; primero, le besó la puntica con sus labios, luego, se metió toda la cabeza en su boca y la apretó fuertemente. Su boca estaba caliente, la chupó varias veces y luego empezó a restregársela por toda la cara, la nariz, los oídos; luego empezó a succionar la punta otra vez, yo sentía hervir mi sangre, y sentía como mi pene crecía en su boca y se lo introducía mucho más adentro. Ella comenzó a recorrer mi pene, de la raíz hasta la punta, y me mamaba también los huevos. Noté que, en esto, yo no aguantaría mucho tiempo, entonces, saqué mi verga de su boca y la tendí a ella en la cama, le abrí las piernas y la intenté penetrar sin más consideraciones.

Me llevé una sorpresa cuando me dijo que no le hiciera eso, que ya habíamos ido demasiado lejos, porque ella, por su edad, podría ser mi madre. En medio de mi excitación yo no sabía qué hacer, entonces decidí tomarla por la fuerza, así que le agarré sus dos manos y se las puse detrás de su cabeza; así la sostuve con una mano, y con la otra agarré mi pene para metérselo en su vagina, ella forcejeó unos momentos, cerró sus piernas pero yo se las abrí de nuevo, luego, después de unos minutos, cedió y me dijo: ¡me gusta que me tomen así, métemela toda por favor, quiero sentirla dentro de mí, húndemela sin compasión!. A lo cual, yo procedí inmediatamente, pero pensando dentro de mí: ahora me las vas a pagar, puta de mierda, esta broma te va a doler mucho.

Pero parecía que ella tenía la vagina bastante estrecha, porque me costaba dificultad metérsela. Me decía que se la metiera despacio porque le dolía. Ella misma guiaba mi pene con sus manos, a cada centímetro que yo avanzaba, ella gemía y casi gritaba en un gesto mezclado de dolor y placer.

Yo la continué metiendo, y ella gritaba aun más, y me enterraba sus uñas en mi espalda, lo cual me excitaba mucho más. Pronto la pen

etré todita, y puse sus piernas en mis hombros, y comencé un movimiento rítmico, a lo cual ella empezó a moverse rápidamente, y yo también. Apoyé mis piernas en uno de los extremos de la cama y con mis manos la abracé fuerte, de tal forma que ella casi no podía moverse ni oponer resistencia, entonces, le imprimí más fuerza a mis movimientos y mucha más rapidez, ella gritaba de desesperación, y sentí cómo su vagina se contraía y apretaba contra mi pene, la penetración era máxima, comenzó a moverse como loca de placer, a lo cual tuve que golpearla con una mano en su cara, pero esto sólo logró acelerarla mucho más. Esto me produjo más excitación, de tal forma que sentí venirme y no aguanté más. Le bajé las piernas rápidamente y la abracé fuerte con mis manos, en estos momentos, eyaculé sin pensarlo más, y sentí como sus músculos internos se contraían otra vez apretando mi verga. Este momento para mí fue infinito. Duramos abrazados un largo rato y me dijo que nunca le habían hecho algo semejante. Le pregunté que por qué era tan estrecha y me dijo que no sabía pero que siempre le dolía mucho.

Nos quedamos recostados unos 15 a 20 minutos.

Al estar los dos acostados, desnudos, me puse a mirarle la cuca, ¡qué grande era¡, entonces empecé a juguetear con ella, y a acariciarla con mis manos. Nuevamente sentí excitación y mi verga se puso dura.

Le pregunté, que si alguna vez la habían clavado por detrás, y me dijo que no, que sí lo habían intentado, pero que ella no lo había permitido. Yo le prometí que lo haríamos suavemente, sin prisas, y que no le dolería mucho. Ella me dijo que no rotundamente.

Mientras, yo seguía acariciándole la chocha y excitándola, ella comenzó a jadear de nuevo y a gemir. Aproveché para tocarle suavemente el culito, e introducirle un dedo lentamente, ella vio mis intenciones, y trató de apartarme de esa zona; le sacaba el dedo del culo, y me concentraba en su chocha, pero de nuevo regresaba a su culito, con disimulo, y, de esta forma, logré meterle todo el dedo. Ella me decía que por favor no le hiciera eso, pero, a la vez, ya no permitía que se lo sacase, y comenzó a hacer un movimiento rítmico con el culo. Entonces, la giré hacia abajo y ,sin sacarle el dedo del ano, le comencé a meter la lengua en la cuca, y también entre las nalgas. Ella gemía aún más de placer. Entonces, decidí sacarle el dedo del culo y metérselo en la vagina. Mientras, con la otra mano, le abrí lentamente las nalgas y empecé a rozarle la punta de mi verga en el culito. Al principio, contraía el culo y no permitía nada, pero nuevamente yo iba al ataque; con los dedos lubricados por la mezcla de semen y leche, que había en su chocha, iba abriéndole otra vez el ano, hasta que, en un descuido suyo, le metí la puntica del pene. En ese momento, ella como que se paralizó para asimilar el pequeño dolor, pero yo le acaricié las tetas, y le dije que se relajara, que iba a ser muy placentero. Entonces, comencé a penetrarla más y más por el ano, ella, enseguida, puso sus dos manos en las nalgas, abriéndolas poco a poco, se la metí lentamente, ella gemía aún más, hasta que le introduje todos los 18 centímetros, quedando fuera sólo mis bolas. Ella casi ni podía moverse. Entonces, comencé a sacarla y meterla muy suavemente.

Pronto, ella se acopló a este nuevo movimiento, y me siguió el ritmo. Fuimos acelerando más y más, y ella gemía, y me pedía que le hiciera más duro todavía. Yo la cogí por las caderas, con mis dos manos, y fuertemente la apreté contra mí, su placer era infinito. Después, con una mano, empecé a acariciarle la chocha, y a introducirle los dedos, le encontré el clítoris y se lo empecé a frotar. La muy puta no podía resistir tanto placer, pero, a la vez, sentía dolor, ya que se agarraba fuertemente a la sábana, se quejaba y mordía la almohada, hasta me pareció ver dos lágrimas en sus ojos. Le continué dando con más fuerza por ese culo, entonces, noté que ya la puta estaba viniéndose, porque su culo se contraía, y me apretaba la verga, lo cual me excitó mucho más, aceleré el ritmo, parecía que la fuera

a reventar, y, en ese momento, le eyaculé todo mi semen hirviente, una parte quedó en su culo, y la otra ella rápidamente logró sacarse mi pene, se giró, y se lo metió en la boca, succionando de mí hasta la última gota, luego quedamos rendidos en la cama.

Me levanté, y me lavé la verga, y me fui a tender de nuevo en la cama. Me dijo que había quedado completamente exhausta, y, a modo de broma, dijo que yo era un depravado, por todo lo que le había hecho, pero que era lo más maravilloso que le había pasado. Le respondí que aún faltaba más, y me dijo que era imposible, que ya no tenía fuerzas.

Sin pensarlo, me quedé dormido. De repente, me desperté al sentir una sensación de placer en mi pene, abrí los ojos, y vi que era ella, que estaba pegada como un ternero a mi verga, la estaba mamando, metiéndola y sacándola, la metía hasta lo más profundo de su garganta. Me chupaba la punta, y me la succionaba con tanta fuerza que a veces me dolía, y yo me encorvaba del placer. Pronto sentí como mi verga crecía aún más dentro de su boca. Entonces, la agarré de los cabellos, y empecé con un movimiento rítmico, como si la hubiera penetrado por la chocha o por el culo.

Luego, sin sacarle mi pene de su boca, di un giro sobre mi espalda y la acomodé a ella, de tal forma que mi boca quedó bajo sus genitales, formando así el famoso 69. Sus labios vaginales estaban chorreando. Empecé a besarlos suavemente, acomodando mi boca en su vagina, mientras con las manos le habría las dos nalgas, para observar el huequito de su culo, el cual trataba de abrirse y cerrarse. Con la lengua, busque su culo, y le metí la puntica, así mismo, también le succionaba el culito, a lo cual, ella dejaba de mamarme el pene. Yo creo que el placer que sentía la hacía parar y gemir inmediatamente. De nuevo, regresaba con mi lengua y le buscaba su chocha, le introducía también mi lengua entre su vagina, lo más que podía, al tiempo que con los dedos, también, se los metía en su culito, ya lubricado. Yo sentía su leche correr sobre mi cara, y mis labios y mi excitación aumentó aun más. Entonces, aceleré la chupada que le daba en sus labios vaginales, los cuales besaba uno por uno, recorriéndolos completamente, y, saboreándolos en mi boca, le encontré el clítoris, y se lo chupé sin compasión, mordiéndolo suavemente con mis dientes, o apretándolo con mis labios. Ella ya no podía resistir, me dejó de mamar, y se vino en un gran orgasmo que parecía no terminar.

Pero yo aún no había terminado, y de nuevo le introduje mi pene en su boca, agarrándola de los cabellos la obligué a mamar aún con más fuerza, y más rápido, yo sentía que ya iba a eyacular. Cuando empezaron a botar los primeros chorros de semen, ella sintió que yo ya iba a derramarme, e intentó sacarla de la boca, pero yo no se lo permití, la agarré con más fuerza contra mí. Le dije: ¡bueno perra!, ¿Antes querías y ahora ya no?. Tienes que terminar lo que empezaste, y le eyaculé todo mi semen en su boca; no encontró otro camino que tragárselo todo, como que le gustó, porque me succionó de nuevo hasta la última gota. De esta forma ya los dos quedamos satisfechos, y nos dormimos un largo rato. Después, me vestí y le prometí volver a comérmela más a menudo.

Aprovechábamos cualquier ocasión para culear, incluso hasta en la cocina. Por las mañanas, cuando yo me levantaba, la encontraba preparando el desayuno, aún sin bañarse, y sólo cubierta por una delgada bata. Entonces, yo me acercaba por detrás, me agachaba, y le alzaba la bata, le metía mi lengua entre las nalgas, y, como no llevaba calzón, inmediatamente encontraba su rajita y su culito, y empezaba a mamárselos; con la otra mano, le agarraba el chocho y le frotaba el clítoris. La muy puta, empezaba casi a saltar de la emoción, se volvía hacia mí, me tiraba al piso, me desvestía, y de nuevo hacíamos el 69. Esto sucedía casi a diario.

Esta fue la historia con esta hembra, la cual quedó como enamorada de mi verga, porque, a cada rato, me lo mamaba sin mucho pensarlo. Y siempre me pedía que se lo metiera por el culito, ya que por ahí sentía un placer diferente decía ella. Yo le daba gusto y se la hundí

a hasta hacerla gritar.

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MI ALUMNO PREFERIDO

Soy profesora de enseñanza secundaria, de la asignatura de Cultura clásica. Tenía por aquel entonces 36 años, no soy fina más bien llenita, con unas anchas caderas y un culote redondito, mis pechos son bastante llamativos y despiertan pasiones por los que he podido comprobar.

Soy viuda, mi marido murió a los 3 años de casados en un accidente de tráfico cuando iba en viaje de negocios. En mi casa había tenido malas experiencias con el sexo. Digo esto porque estaba ya de mayorcita un poco traumatizada con el tema del sexo. Gracias a que mi marido, cuando éramos novios me respetó siempre, fue comprensivo y fuimos descubriendo las mieles del sexo juntos y pausadamente. Al final llegué a disfrutar mucho con el sexo pero de un modo más bien conservador. Lo hacíamos del modo habitual y sólo los fines de semana. No siempre disfruté de orgasmos, para que él se contentara fingía que me lo pasaba bien.

Yo ya era profesora cuando me casé. Los primeros años todos los compañeros notaron mi alegría y simpatía, pero con la muerte de mi marido quedé bastante triste por él y porque me faltaba el sexo. Me masturbaba a menudo pero no era suficiente, necesitaba un hombre, sentirme deseada y querida. Como dije estaba bien físicamente así que notaba las miradas de compañeros y hombres por la calle, aunque yo soy recatada en el vestir. Sin embargo para satisfacerme siempre me compré ropa interior sexy, ligas, medias negras y bragas y sujetadores provocativos. Me miraba al espejo y me desnudaba, mientras me tocaba la vagina y los pechos. Era todo lo que podía hacer.

Yo daba clase a chicos y chicas de 4º de la ESO de 17 años. Más de un chico me miraba y sentía deseos por mí. Hasta había notado a alguna chica miradas pasionales pero no le di importancia. Hasta que un día Jorge, un chico estudioso, se me acercó a consultar sobre un problema. Yo ese día tenía prisa y no sé cómo se me ocurrió decirle que si podía venir a mi casa que no estaba lejos del instituto. Dijo que le parecía bien, que iría a las 6 de la tarde. Estuve todo el día pensando en el asunto, era un chico atractivo pero había mucha diferencia de edad y aunque era uno de los que me miraban al pasar no sabía si se sentía atraído por mí. Me puse mi vestido más provocador, de seda, casi transparente, falda ceñida negra, medias y zapato de aguja. Me mojaba solo de pensar lo que iba a pasar en unos minutos. Fue puntual, abrí sonriente y noté que se quedó helado solo de ver lo atractiva que estaba. Pasó y comencé a explicarle sus dudas, me acercaba cada vez más a él y le puse mi mano sobre la suya, nos miramos a los ojos. Le dije que para aprobar la asignatura no era necesario que supiese mucho de Cultura clásica, había otro camino más corto. Le puse mi mano sobre su pierna. Estaba muy nervioso y me dijo que estaba dispuesto a hacer lo que fuese. Acerqué mis labios a los suyos y nos besamos suavemente. Nos sentamos en el sofá, a esas alturas mi falda estaba subida de modo que se me veían las braguitas negras- Me acariciaba las piernas y puso su mano sobre mi pecho por encima de la blusa. Nos seguíamos acariciando y besando como desesperados. Estábamos muy calientes. Noté un bulto en su pantalón, su pene rozaba con mis bragas, me empezó a tocar las nalgas y todo el cuerpo con sus manos, los senos por encima del sujetador que aprisionaba mis grandes pechos deseosos de explotar.

Manoseaba sobre mi sujetador negro, me acariciaba con timidez, le ayudé con mi mano para darle confianza, mientras uníamos nuestras bocas en una beso húmedo.

Mis pechos son grandes pero nada caídos, su aureola es rosa rojiza y cubre gran parte de mis senos… con unos pezones que en reposo son de medio centímetro, grandes y deseables. Pensé que se le salían los ojos, Mi vagina era realmente peluda, hacía más de un mes que no me la había afeitado y mis vellos púbicos estaban todos desordenados… mis culo es más bien grande y blanco.

Yo estaba en sujetador braguitas que no cubrían mi vello y medias negras con liguero. Le dije que esperara que íbamos a mi habitación, estaríamos más cómodos. Le qui

té los pantalones y la camisa, mientras besaba su cuerpo con cariño, como una caricia. Me tumbé en la cama, subí las piernas despacio, las flexionó, mi vagina, quedaba perfectamente a la vista. la vio y se le salían los ojos de pasión, se mordía los labios, babeaba, miró detenidamente aquella vagina, sus labios eran grandes, muy grandes, rosados, húmedos. Se acercó a oler porque el olor que de ella emanaba se podía percibir perfectamente en el ambiente. Mis jugos empezaban a escurrirse por mi entre pierna, puso su lengua allí, la movía despacio, me iba a matar de placer, cerré los ojos y acerque su cabeza más a mi vagina húmeda, le crucé las piernas detrás de su cabeza, no se podía escapar, quería más, más placer. Mi clítoris se podía ver a simple vista, siempre lo he tenido muy prominente en plena excitación. Creo que se sorprendió de su tamaño, lo tocaba con la lengua, lo succionaba, no pude más, tuve un fuerte orgasmo, me pude a gritar como una loca, se asustó un poco, pero seguía chupando, lamiendo, mamando.

De repente se incorporó, se arrodilló en la cama, levantó bien mi culo. Le dije que me acariciara y si quería era todo suyo. La vista era impresionante, aquel culo marrón y grande latía, los labios de la vagina le colgaban, y ya su color era púrpura. Le pedía que me la metiese por ahí. Y así fue, puse mi glande apoyado en aquel culazo y de un empujón me penetró. Estuvimos al menos 10 minutos con arremetidas y vaivenes. Fue muy excitante. Finalmente eyaculó en mi trasero, noté el escozor de la leche caliente en mi interior. Quedamos exhaustos, satisfechos, nos dormimos unos minutos.

Me levanté, fui al baño y le dije que si quería podía venir a verme a esa hora los martes. Me dijo que no pensaba faltar ni un solo día. Espero que sea así, es mi alumno preferido.

Si les gustó y quieren que les cuente más historias o contarme escríbanme a doloresxxx (arroba) hotmail.com

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La Mamá de mis amigas

Hetero, maduras. Un joven relata su primera experiencia con una mujer madura amiga de su madre.

Me llamo Alejandro, tengo 25 años y esto me ocurrió a los 17 años, con una mamá de unas amigas mías con la que yo fantaseaba todas las noches.

Tuve mi primera experiencia sexual cuando aún era chico. Vivía en la planta baja de un edificio de tres pisos. En el último se había mudado una familia con dos chicas de mi edad y un hermanito menor. Al poco tiempo me hice amigo y nos visitábamos con frecuencia. En una de esas visitas, la madre, que era corpulenta y de treinta y cinco años, le estaba dando el pecho al hijo menor. Como soy hijo único (y si bien sabía de que se trataba) nunca había visto amamantar. Me quedé como hipnotizado viendo esa teta enorme en la boca del chiquito. La señora estaba en la cama, recostada sobre el espaldar con los dos pechos afuera: "¿Qué pasa, te gustaría probar?". Me invitó delante de las chicas. Me quedé mudo. En ese entonces, ya tenía mis primeras erecciones.

"No tengas vergüenza, Estelita el otro día quiso probar cómo era y le gustó." Terminó de amamantar y les pidió a las chicas que se fuesen a jugar con el chico a la terraza, que quería hablar conmigo. Yo seguía con la vista fija en las primeras tetas que veía en mi vida. Una vez que se fueron, sin molestarse en cubrirse me dijo que me acercara. Ya al lado de ella, tomó mi mano y me arrastró hacia la cama y sin que mediara palabra, me acomodó en su regazo como si fuera un muñeco, y tomándome la cabeza me chantó la teta en la boca. Debo admitir que si en ese momento hubiera podido, me escapaba."¡Chupá despacito!" me ordenó.

En ese momento me empecé a tranquilizar. Sentía el calor de su cuerpo, la tibieza de sus tetas apoyadas en mi cara, un suave olor a colonia y su respiración acompasada sobre mi cabeza. Me acomodé y mientras succionaba, comencé a acariciarla. Cada tanto suspiraba y me decía: "¡Ay qué lindo mi bebé….!" Pasaron unos minutos y empezó a acariciarme; con un mano mi cara y pelo y con la otra las piernas, que las tenía encogidas. Sentí que me tocaba el pene a través del pantalón y tuve miedo de acabar y ensuciar todo, como me sucedía por las noches.

"Mi bebé tiene frío, venga tápese." Y desprendiéndome de mi boca, me corrió y apartó las cobijas para que me metiese en la cama. Cuando lo iba a hacer, me recriminó:"Ah… no, no, que me va a ensuciar todo. Sáquese los zapatos". Mientras lo hacía, me desprendió la camisa y los pantalones y me metió en la cama junto a ella, donde me terminó de desvestir. Me prendí a su teta y en medio de suspiros, comenzó a acariciarme de nuevo. Cuando tocó mi pija a través del calzoncillo, me dijo que era un pícaro al notar mi total erección, y pasando la mano por debajo del elástico, me empezó a masajear muy suavemente, parando cada vez que estaba por acabar. Apartándome de su pecho, me besó en la cara, los ojos y por último la boca. Sentía que su lengua pugnaba por entrar y cuando lo hizo, recorrió mi paladar; era una lengua grande, muy jugosa y caliente.

"Ahora lo voy a chupar yo." Me incorporé un poco, creyendo que me chuparía las tetillas, pero su cabeza siguió bajando hasta la altura de mi pene. Tomó mis testículos, se los metió en la boca y después de un solo golpe, hizo lo mismo con mi verga, que la sentí en su garganta. No pude aguantar más y comencé a acabar. Quise apartarme pero ella se apretó más, y tomándome de la cola con fuerza, me chupó el esperma que salía a borbotones, y siguió aspirando hasta que me dio la sensación que se me fruncía el ano de tanta fuerza que hacía con su boca. Me sentía en las nubes. Se acomodó de nuevo en la cama. Sentía la cara y el pelo transpirado y mojado con mi semen.

"Ahora le toca a mi bebé", y tomándome de las axilas, me metió debajo de las cobijas y me ordenó que la lamiera. En esa oscuridad, sentí algo velludo y húmedo contra mi boca, que largaba un líquido caliente. Al principio no lo quise hacer; sentía como aversión a meter mi lengua ah&iacute

;. Ella apretó mi cabeza en su sexo y sentí ese olor y gusto, que después del primer instante me empezaron a gustar. En ese momento, se abrió la puerta y entraron los chicos. Ella, sin dejar de presionar mi cabeza, les ordenó con tranquilidad que se fueran a jugar afuera. Seguí lamiendo y chupando todo ese líquido, mientras mis manos recorrían esa formidable cola que mis brazos no llegaban a abarcar.

Apartó las mantas y pude ver esa enorme concha llena de pelos largos y, guiado por ella, metí los dedos en su interior mojado y caliente. Después me pidió, entre jadeos, que le metiera un dedo por atrás. Al principio no se lo encontraba, pero después lo vi, un poco más abajo, cubierto por los jugos de su vagina. Le metí primero uno, después dos y hasta tres dedos juntos y, a su pedido, los empecé a mover. Comenzó a jadear y a quejarse, cambiándome de categoría: "¡Ay…papito…estoy acabando…qué hermoso…!" Era un orgasmo largo e intenso que no terminaba nunca. Me manoteaba la pija, que ya estaba dura y colocándome encima de ella, me la metió en su concha inundada, y tomándome de la cola empezamos a movernos como locos, mientras yo me prendía de nuevo a sus enormes tetas, hasta que sentí que se me escapaba el esperma y ella me apretaba con fuerza, gozando de su último orgasmo. Una vez terminado, me ordenó que me vistiese, me lavó un poco y me peinó. Después de las recomendaciones del caso (que no dijera nada a nadie), me mandó a la terraza con las chicas. A partir de ese momento y por mucho tiempo, cuando yo estaba en mi patio, la sentía chistarme desde el tercer piso y subía las escaleras como loco.

Desde ese momento, me volvieron loco las mujeres más grandes y siempre que podía me cogía y me cojo a las amigas de mi madre. Me encantaría que me escriban y digan algún comentario de mi primera vez. Mi dirección es alemagnojan (arroba) hotmail.com

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ELVIRA, MI VECINA

Maduras, infidelidad. Elvira fue la mujer que me enseño absolutamente todo lo que sé sobre las mujeres y el sexo.

Por: AMATEUR

Esta es una historia totalmente real. Mi nombre es Ricardo y la historia se remonta a mis casi 17 años, con esa edad yo ya era una especie de bicho raro, no es que fuese alto o un guaperas, era mas bien bajo aunque bastante fornido, media 1,68, las niñas decían que era feo, pero… nunca desagradable, siempre fui muy despierto y con facilidad de palabra lo cual solía conquistar pues también me las daba de graciosillo, se preguntarán… ¿Entonces a que viene lo del bicho raro? Pues bien, a esa edad mi polla ya medía 20 cm. De largo y 5 de diámetro, era la más grande de mi grupo de colegas y me consta que medio barrio y alrededores conocían de oídas mi atributo, alguna niña de vista y alguna otra de tacto aparte de la vista. Vivíamos en un barrio donde las casas eran unifamiliares y chalecitos adosados, sin ser de ricos, si, se vivía bastante bien. Yo vivía en un chalet adosado y en el de al lado vivía un matrimonio bastante joven, Elvira tenía 28 años y Rafael (Rafa para los amigos) 33, él era Capitán de la marina mercante en un barco de la Trasmediterránea por lo cual solo estaba en casa cuando le daban vacaciones y eso era cada seis meses.

Elvira era una mujer escultural, tendría una altura de 1,72 aproximadamente, muy morena con un pelo color caoba brillante, ojos intensamente azules que resaltaban enormemente por lo oscuro de su piel, la naricilla respingona y unos labios carnosos y sonrosados, el cuello largo y unido a el un tronco espectacular, unos pechos talla 100/105 a continuación una cinturita de 65 aproximadamente seguido de unas caderas y un culo de muerte, sus caderas acompañadas del culito medirían no menos de 96 y para terminar el conjunto sus piernas no tenían desperdicio en absoluto, largas… larguísimas, torneaditas, preciosas. Total, un conjunto de infarto, una chica risueña y muy jovial por añadidura muy amiga de mi madre y el objetivo final de mis pajas, la muy zorra siempre se metía conmigo y si podía pasaba su mano sobre mi paquete riéndose y diciéndome que sabía que en ese lugar existía una especie de tesoro que algún día ella tendría que descubrir, cuando Elvira me hacía eso la paja la tenía que hacer de inmediato o estallaba.

La historia comienza un buen día, en vacaciones de Semana Santa, estando desayunando mama me dice si al terminar me podría acercar a casa de Elvira, ella tenía un problema con su equipo de música y unas lámparas (Con 17 años yo era tremendamente mañoso y me encantaba la electrónica) En principio protesté, mis amigos y yo teníamos programado un partido de fútbol y mama empezó a enfadarse conmigo y al final me amenazó o le hacía ese favor o me suspendía la paga del fin de semana, ante eso y refunfuñando me dirigí a casa de Elvira. Mi cabreo desapareció en cuanto ella me abrió la puerta. Vestía un camisón muy fino y sobre él una batita haciendo juego, estaba divina, me la quedé mirando con la boca abierta y ella partiéndose de risa me dice…

¿Qué pasa chico? ¿Es que nunca viste a una mujer en ropa de casa en tu vida?

He dicho antes que tengo bastante facilidad de palabra y a pesar de estar embobado supe reaccionar…

Por supuesto que sí… a mi madre, pero no es para comparar contigo Elvirita, estas tan guapa… en mi vida he visto a una mujer mas linda y tan de mañanita…

Venga zalamero, acabo de levantarme de cama y tengo que estar horrible

Te juro que estas guapísima Elvira, si tuviera algunos años mas tu marido tendría que preocuparse.

Elvira se me quedó mirando… como pensativa, en sus labios bailaba una especie de sonrisilla maliciosa y sus ojos brillaban mas que nunca, me ordenó pasar y me codujo al lugar donde tenía el equipo de música, el problema que tenía era muy sencillo de solucionar, solo era el enchufe pero a mi ya solo me importaba estar con ella el mayor tiempo posible, no me cansaba de mirarla.

Oye Ricardito si la cosa es complicada me importa mucho mas que trates de repararme la lámpara la necesito mucho mas que al equipo de música.

Bien miremos la lámpara y luego sigo con el equipo.

La lámpara tenía unos hilos fundidos debido a un corto circuito por lo cual tuve que bajarla no sin dificultad, estaba situada bastante alta, hice las sustituciones correspondientes y lo peor vino después para subirla, la escalerita era bastante corta y yo bastante bajo, entonces ella me dijo…

Tu sujeta la escalerita que no me vaya a caer, como soy mas alta no tendré dificultad para colocarla.

Se subió a lo alto de la escalera y yo por poco me desmayo no tenía puesto nada debajo, su coño se veía a la perfección, mi polla comenzó a estirarse a una velocidad insospechada, ella siguió con la labor de colgar la lámpara como si nada y al descender de la escalera se fijó en el bulto tremendo que tenía en la entrepierna…

¡Vaya! Parece que viste algo interesante. (Me dijo señalando el bulto) y todo eso es por mi, estoy emocionada, nunca creí que una viejecita como yo pudiera emocionar tanto a un muchachito.

Tu de vieja no tienes nada y además eres un bombón y con el espectáculo que me ofreciste no te extrañe que esto de aquí se pusiera como se puso.

Ella se me quedó mirando con una sonrisa burlona…

Venga, venga adulador ¿Quién te enseñó a tratar así a las mujeres con lo jovencito que tu eres? Bueno olvidemos estas cosas ¿Vale? ¿Quieres un refresco? Te lo tomas mientras yo me doy una ducha y me visto… ¡Ha! Y no mires por el agujero de la cerradura, que tú eres un pillín.

De tonto no tenía un pelo y la indicación la entendí perfectamente, por lo cual me acerqué a la puerta del baño tranquilamente, con la clara intención de que ella se diera perfecta cuenta de que yo estaba al otro lado, entonces ella abrió la puerta, solo tenía puesto el camisón totalmente transparente, las tetas apuntaban directamente hacia mí, los pezones totalmente erectos, se le veía un monte de venus tremendamente poblado pero muy bien depiladito por los lados y parte superior, mi polla intentaba romper el pantalón de lo tiesa que la tenía, ella me cogió de la mano y me dijo…

He pensado que podíamos ducharnos los dos juntitos y así me enjabonas la espalda ¿Qué te parece?

Decía eso mientras con su mano acariciaba dulcemente mi pene sobre el pantalón, me quitó la camisa y seguidamente me sacó el pantalón mi calzoncillo parecía una carpa de circo y ella con dos dedos lo bajó un poquito, lo suficiente para que mi polla saliese disparada hacia delante, ella abrió la boca asombrada de lo que veía, no podía creerlo…

¡Dios mío, menuda polla! En mi vida he visto nada semejante ¡Que maravilla!

Su mano comenzó a deslizarse por aquel tremendo palo, sus dedos acariciaban suavemente las venas que la circundaban y sobresalían como si fuesen raíces de un árbol y su boca como si fuese atraída por un imán se precipitó sobre el prepucio, este casi no le entraba en la boca pero ella la abrió al máximo y comenzó a tragársela poco apoco. Con una mano cogió la bolsa de mis cojones y sus dedos los amasaban suavemente, su otra mano tomó mí polla por el tallo y hacía subir y bajar la piel mientras su boca seguía succionando el prepucio, yo comencé a sentir un gusto infinito, puse mis dos manos sobre su cabeza y le incrusté mi polla dentro de su boca todo lo que pude, entonces comencé a correrme, la leche salía borbotones y en tanta cantidad que por poco se ahoga, con dificultad fue capaz de soltarse y retirar su boca, mi polla seguía escupiendo leche por toda su cara y pelo.

¡¡Que barbaridad, que manantial de leche, esto es increíble!! Exclamó ella ¿Cuánto tiempo hacía que no te corrías cielo?

Mientras con la punta de su lengua se relamía los goterones que tenía sobre los labios, mi polla seguía tiesa como un palo de béisbol ella se puso de espaldas a mí colocó sus manos sobre el borde de la bañera y sin molestarse a quitarse el camisón me pidió que se la metiera… pero despacito porque si no le haría daño yo fui obediente y coloqué, la cabezota de mi nabo en la entrada de aquella gruta caliente y como estaba tremendamente excitada y muy mojad

a comenzó a penetrar en su interior en principio con alguna dificultad pero en cuanto pasó la cabeza lo demás fue como coser y cantar entró hasta el mismísimo fondo, cuando mis cojones tocaron su culo ella no lo podía creer, pasó una mano por abajo y tocó mis cojones como para comprobar que era cierto…

Muévete despacito cariño, no te precipites, déjame sentir esa enorme verga en mi interior.

Decía eso moviendo el culo con una sensualidad tremenda, yo alargué mis manos y cogí sus hermosas tetas sobre el camisón, tenía los pezones a punto de estallar de lo tiesos y duros que los tenía, con las palmas de las manos amasaba sus tetas mientras mis dedos oprimían rítmicamente sus pezones, ella comenzó a aumentar el movimiento rítmico de su culo y caderas y a mí me comenzaron a dar calambres por todo el cuerpo, mis cojones parecía que habían entrado en ebullición, comencé un mete saca desenfrenado y comencé a llenarle la vagina de semen justo en ese momento ella lanzó un grito que se debió escuchar en la calle, su culo se movía de una forma desenfrenada y entre alaridos de placer se corrió como nunca se había corrido en toda su vida, en cuanto nos calmamos un poco nos dimos un buen baño, me encantó lavarle su chochito, era encantador, suave y muy agradable al tacto (Era el primero que tocaba) Ella empezó a calentarse de nuevo, me ordenó sentarme en el fondo de la bañera, colocó una pierna a mi costado y la otra sobre el borde a continuación con los dedos separó los labios de su coño y me ordenó que lamiera, en principio me dio un no se que pero en cuanto lo toque con la punta de mi lengua y aspiraba aquel agradabilísimo aroma que desprendía, coloque mis manos sobre su hermoso culo y comencé a chupárselo con verdadera devoción ¡¡Sabía a gloria!! Mis labios atraparon entre ellos el clítoris y ya no lo soltaron se lo chupaba y rodeaba con mi lengua, ella gemía desesperadamente, lanzó otro tremendo grito y del interior de su coño comenzó a chorrear una especie de líquido espeso y blanquecino que me dejó asombrado, estaba buenísimo y no le dejé caer ni una sola gota, mi polla estaba nuevamente a mil y se me ocurrió una idea, como ella estaba medio atontada por la tremenda corrida que había tenido la giré suavemente en la bañera, cogí el gel de baño, esparcí una buena cantidad por toda mi polla y a continuación impregné bien su culito, con una mano acariciaban suavemente su chucha, con la otra separé sus nalgas e introduje muy despacito un dedo en su ano, ella al sentirlo dio un ligero respingo pero se dejó hacer, ahora tenía dos de mis dedos dentro de su vagina y uno en el interior de su culito, era cuestión de empatar por lo cual le fui introduciendo poquito a poco un segundo dedo en cuanto los dos estuvieron dentro comencé una serie de movimientos con lo cual conseguí una dilatación considerable, ella tenia los ojos cerrados y con las dos manos aferrada al borde de la bañera movía el culo suavemente disfrutando enormemente del placer que mis dedos le estaban proporcionando, fui aproximando la cabezota de mi miembro a la entrada de su culito y en cuanto estuvo a tiro retiré los dedos sustituyéndolos de golpe por la cabeza de mi pene, ella lanzó un grito de dolor e intentó retirarse, como la tenía muy bien sujeta le fue imposible…

¡¡Sácame eso de ahí hijo puta!! Me chilló ella… Por ahí soy virgen, nunca nadie me ha follado el culo.

Pues ya va siendo hora, eres ya mayorcita.

Mientras decía eso iba empujando poquito a poco, ella lloraba y se quejaba que le dolía mucho pero poquito a poco se fue calmando y relajando y comenzó a mover el culito muy suavemente yo le acariciaba los pezones, le masajeaba sus durísimas tetas con una mano la otra en ningún momento dejo de acariciar su coñito que cada vez chorreaba mas lo tenía totalmente empapado, mi polla comenzó a deslizarse por el agujero de su ano como si de un pistón se tratase, el calor y la suavidad que se sentía eran increíbles, era imposible sentir mas placer, ella aullaba de gusto y yo resoplaba como un caballo, de pronto los dos nos arqueamos, retiré hacia atrás mi polla y

de golpe se la incruste al fondo de todo donde comenzó a salir un torrente de leche…

¡Mas! ¡Mas! ¡Rómpeme el culo, Dios mío que placer! Me estoy corriendo como una burra, esto es increíble… Dios… Dios… Dame más cariñito mío, que rico es estoooooooo.

Por poco nos caímos los dos fuera de la bañera, la corrida que ambos tuvimos fue increíble, ella se cogió de mi cuello y me besó con pasión y agradecimiento, no obstante el agradecido era yo, una real hembra me había iniciado en las maravillas del sexo en todas sus variantes. Terminamos de ducharnos y al salir de su casa me dijo…

Ricardito, recuerda que mañana tienes que pasarte por mi casa para tratar de arreglarme el equipo de música ¿De acuerdo?

Descuida Elvira que así lo haré, te lo arreglaré con muchísimo gusto.

A partir de ese día por una causa o por otra siempre había algo que arreglar en casa de mi vecina.

FIN

afernandez24 (arroba) hotmail.com

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