El acrónimo MILF, del inglés Mom I’d Like to Fuck (se traduce en la mayor parte de Hispanoamérica como MQMC, Mamá Que Me Cogería; en España como MQMF, Madre Que Me Follaría) hace referencia a las mujeres que a una edad madura son sexualmente deseables. Normalmente una MILF se corresponde con cualquier mujer atractiva que, por su edad, podría ser la madre del que usa el término.

MI ALUMNO PREFERIDO

Soy profesora de enseñanza secundaria, de la asignatura de Cultura clásica. Tenía por aquel entonces 36 años, no soy fina más bien llenita, con unas anchas caderas y un culote redondito, mis pechos son bastante llamativos y despiertan pasiones por los que he podido comprobar.

Soy viuda, mi marido murió a los 3 años de casados en un accidente de tráfico cuando iba en viaje de negocios. En mi casa había tenido malas experiencias con el sexo. Digo esto porque estaba ya de mayorcita un poco traumatizada con el tema del sexo. Gracias a que mi marido, cuando éramos novios me respetó siempre, fue comprensivo y fuimos descubriendo las mieles del sexo juntos y pausadamente. Al final llegué a disfrutar mucho con el sexo pero de un modo más bien conservador. Lo hacíamos del modo habitual y sólo los fines de semana. No siempre disfruté de orgasmos, para que él se contentara fingía que me lo pasaba bien.

Yo ya era profesora cuando me casé. Los primeros años todos los compañeros notaron mi alegría y simpatía, pero con la muerte de mi marido quedé bastante triste por él y porque me faltaba el sexo. Me masturbaba a menudo pero no era suficiente, necesitaba un hombre, sentirme deseada y querida. Como dije estaba bien físicamente así que notaba las miradas de compañeros y hombres por la calle, aunque yo soy recatada en el vestir. Sin embargo para satisfacerme siempre me compré ropa interior sexy, ligas, medias negras y bragas y sujetadores provocativos. Me miraba al espejo y me desnudaba, mientras me tocaba la vagina y los pechos. Era todo lo que podía hacer.

Yo daba clase a chicos y chicas de 4º de la ESO de 17 años. Más de un chico me miraba y sentía deseos por mí. Hasta había notado a alguna chica miradas pasionales pero no le di importancia. Hasta que un día Jorge, un chico estudioso, se me acercó a consultar sobre un problema. Yo ese día tenía prisa y no sé cómo se me ocurrió decirle que si podía venir a mi casa que no estaba lejos del instituto. Dijo que le parecía bien, que iría a las 6 de la tarde. Estuve todo el día pensando en el asunto, era un chico atractivo pero había mucha diferencia de edad y aunque era uno de los que me miraban al pasar no sabía si se sentía atraído por mí. Me puse mi vestido más provocador, de seda, casi transparente, falda ceñida negra, medias y zapato de aguja. Me mojaba solo de pensar lo que iba a pasar en unos minutos. Fue puntual, abrí sonriente y noté que se quedó helado solo de ver lo atractiva que estaba. Pasó y comencé a explicarle sus dudas, me acercaba cada vez más a él y le puse mi mano sobre la suya, nos miramos a los ojos. Le dije que para aprobar la asignatura no era necesario que supiese mucho de Cultura clásica, había otro camino más corto. Le puse mi mano sobre su pierna. Estaba muy nervioso y me dijo que estaba dispuesto a hacer lo que fuese. Acerqué mis labios a los suyos y nos besamos suavemente. Nos sentamos en el sofá, a esas alturas mi falda estaba subida de modo que se me veían las braguitas negras- Me acariciaba las piernas y puso su mano sobre mi pecho por encima de la blusa. Nos seguíamos acariciando y besando como desesperados. Estábamos muy calientes. Noté un bulto en su pantalón, su pene rozaba con mis bragas, me empezó a tocar las nalgas y todo el cuerpo con sus manos, los senos por encima del sujetador que aprisionaba mis grandes pechos deseosos de explotar.

Manoseaba sobre mi sujetador negro, me acariciaba con timidez, le ayudé con mi mano para darle confianza, mientras uníamos nuestras bocas en una beso húmedo.

Mis pechos son grandes pero nada caídos, su aureola es rosa rojiza y cubre gran parte de mis senos… con unos pezones que en reposo son de medio centímetro, grandes y deseables. Pensé que se le salían los ojos, Mi vagina era realmente peluda, hacía más de un mes que no me la había afeitado y mis vellos púbicos estaban todos desordenados… mis culo es más bien grande y blanco.

Yo estaba en sujetador braguitas que no cubrían mi vello y medias negras con liguero. Le dije que esperara que íbamos a mi habitación, estaríamos más cómodos. Le qui

té los pantalones y la camisa, mientras besaba su cuerpo con cariño, como una caricia. Me tumbé en la cama, subí las piernas despacio, las flexionó, mi vagina, quedaba perfectamente a la vista. la vio y se le salían los ojos de pasión, se mordía los labios, babeaba, miró detenidamente aquella vagina, sus labios eran grandes, muy grandes, rosados, húmedos. Se acercó a oler porque el olor que de ella emanaba se podía percibir perfectamente en el ambiente. Mis jugos empezaban a escurrirse por mi entre pierna, puso su lengua allí, la movía despacio, me iba a matar de placer, cerré los ojos y acerque su cabeza más a mi vagina húmeda, le crucé las piernas detrás de su cabeza, no se podía escapar, quería más, más placer. Mi clítoris se podía ver a simple vista, siempre lo he tenido muy prominente en plena excitación. Creo que se sorprendió de su tamaño, lo tocaba con la lengua, lo succionaba, no pude más, tuve un fuerte orgasmo, me pude a gritar como una loca, se asustó un poco, pero seguía chupando, lamiendo, mamando.

De repente se incorporó, se arrodilló en la cama, levantó bien mi culo. Le dije que me acariciara y si quería era todo suyo. La vista era impresionante, aquel culo marrón y grande latía, los labios de la vagina le colgaban, y ya su color era púrpura. Le pedía que me la metiese por ahí. Y así fue, puse mi glande apoyado en aquel culazo y de un empujón me penetró. Estuvimos al menos 10 minutos con arremetidas y vaivenes. Fue muy excitante. Finalmente eyaculó en mi trasero, noté el escozor de la leche caliente en mi interior. Quedamos exhaustos, satisfechos, nos dormimos unos minutos.

Me levanté, fui al baño y le dije que si quería podía venir a verme a esa hora los martes. Me dijo que no pensaba faltar ni un solo día. Espero que sea así, es mi alumno preferido.

Si les gustó y quieren que les cuente más historias o contarme escríbanme a doloresxxx (arroba) hotmail.com

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La Mamá de mis amigas

Hetero, maduras. Un joven relata su primera experiencia con una mujer madura amiga de su madre.

Me llamo Alejandro, tengo 25 años y esto me ocurrió a los 17 años, con una mamá de unas amigas mías con la que yo fantaseaba todas las noches.

Tuve mi primera experiencia sexual cuando aún era chico. Vivía en la planta baja de un edificio de tres pisos. En el último se había mudado una familia con dos chicas de mi edad y un hermanito menor. Al poco tiempo me hice amigo y nos visitábamos con frecuencia. En una de esas visitas, la madre, que era corpulenta y de treinta y cinco años, le estaba dando el pecho al hijo menor. Como soy hijo único (y si bien sabía de que se trataba) nunca había visto amamantar. Me quedé como hipnotizado viendo esa teta enorme en la boca del chiquito. La señora estaba en la cama, recostada sobre el espaldar con los dos pechos afuera: "¿Qué pasa, te gustaría probar?". Me invitó delante de las chicas. Me quedé mudo. En ese entonces, ya tenía mis primeras erecciones.

"No tengas vergüenza, Estelita el otro día quiso probar cómo era y le gustó." Terminó de amamantar y les pidió a las chicas que se fuesen a jugar con el chico a la terraza, que quería hablar conmigo. Yo seguía con la vista fija en las primeras tetas que veía en mi vida. Una vez que se fueron, sin molestarse en cubrirse me dijo que me acercara. Ya al lado de ella, tomó mi mano y me arrastró hacia la cama y sin que mediara palabra, me acomodó en su regazo como si fuera un muñeco, y tomándome la cabeza me chantó la teta en la boca. Debo admitir que si en ese momento hubiera podido, me escapaba."¡Chupá despacito!" me ordenó.

En ese momento me empecé a tranquilizar. Sentía el calor de su cuerpo, la tibieza de sus tetas apoyadas en mi cara, un suave olor a colonia y su respiración acompasada sobre mi cabeza. Me acomodé y mientras succionaba, comencé a acariciarla. Cada tanto suspiraba y me decía: "¡Ay qué lindo mi bebé….!" Pasaron unos minutos y empezó a acariciarme; con un mano mi cara y pelo y con la otra las piernas, que las tenía encogidas. Sentí que me tocaba el pene a través del pantalón y tuve miedo de acabar y ensuciar todo, como me sucedía por las noches.

"Mi bebé tiene frío, venga tápese." Y desprendiéndome de mi boca, me corrió y apartó las cobijas para que me metiese en la cama. Cuando lo iba a hacer, me recriminó:"Ah… no, no, que me va a ensuciar todo. Sáquese los zapatos". Mientras lo hacía, me desprendió la camisa y los pantalones y me metió en la cama junto a ella, donde me terminó de desvestir. Me prendí a su teta y en medio de suspiros, comenzó a acariciarme de nuevo. Cuando tocó mi pija a través del calzoncillo, me dijo que era un pícaro al notar mi total erección, y pasando la mano por debajo del elástico, me empezó a masajear muy suavemente, parando cada vez que estaba por acabar. Apartándome de su pecho, me besó en la cara, los ojos y por último la boca. Sentía que su lengua pugnaba por entrar y cuando lo hizo, recorrió mi paladar; era una lengua grande, muy jugosa y caliente.

"Ahora lo voy a chupar yo." Me incorporé un poco, creyendo que me chuparía las tetillas, pero su cabeza siguió bajando hasta la altura de mi pene. Tomó mis testículos, se los metió en la boca y después de un solo golpe, hizo lo mismo con mi verga, que la sentí en su garganta. No pude aguantar más y comencé a acabar. Quise apartarme pero ella se apretó más, y tomándome de la cola con fuerza, me chupó el esperma que salía a borbotones, y siguió aspirando hasta que me dio la sensación que se me fruncía el ano de tanta fuerza que hacía con su boca. Me sentía en las nubes. Se acomodó de nuevo en la cama. Sentía la cara y el pelo transpirado y mojado con mi semen.

"Ahora le toca a mi bebé", y tomándome de las axilas, me metió debajo de las cobijas y me ordenó que la lamiera. En esa oscuridad, sentí algo velludo y húmedo contra mi boca, que largaba un líquido caliente. Al principio no lo quise hacer; sentía como aversión a meter mi lengua ah&iacute

;. Ella apretó mi cabeza en su sexo y sentí ese olor y gusto, que después del primer instante me empezaron a gustar. En ese momento, se abrió la puerta y entraron los chicos. Ella, sin dejar de presionar mi cabeza, les ordenó con tranquilidad que se fueran a jugar afuera. Seguí lamiendo y chupando todo ese líquido, mientras mis manos recorrían esa formidable cola que mis brazos no llegaban a abarcar.

Apartó las mantas y pude ver esa enorme concha llena de pelos largos y, guiado por ella, metí los dedos en su interior mojado y caliente. Después me pidió, entre jadeos, que le metiera un dedo por atrás. Al principio no se lo encontraba, pero después lo vi, un poco más abajo, cubierto por los jugos de su vagina. Le metí primero uno, después dos y hasta tres dedos juntos y, a su pedido, los empecé a mover. Comenzó a jadear y a quejarse, cambiándome de categoría: "¡Ay…papito…estoy acabando…qué hermoso…!" Era un orgasmo largo e intenso que no terminaba nunca. Me manoteaba la pija, que ya estaba dura y colocándome encima de ella, me la metió en su concha inundada, y tomándome de la cola empezamos a movernos como locos, mientras yo me prendía de nuevo a sus enormes tetas, hasta que sentí que se me escapaba el esperma y ella me apretaba con fuerza, gozando de su último orgasmo. Una vez terminado, me ordenó que me vistiese, me lavó un poco y me peinó. Después de las recomendaciones del caso (que no dijera nada a nadie), me mandó a la terraza con las chicas. A partir de ese momento y por mucho tiempo, cuando yo estaba en mi patio, la sentía chistarme desde el tercer piso y subía las escaleras como loco.

Desde ese momento, me volvieron loco las mujeres más grandes y siempre que podía me cogía y me cojo a las amigas de mi madre. Me encantaría que me escriban y digan algún comentario de mi primera vez. Mi dirección es alemagnojan (arroba) hotmail.com

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INGRID

Mi nombre es Diego tengo 18 años y les voy a contar una historia que me sucedió hace 1 año. Yo entreno a niños en un equipo de fútbol americano y esta historia se trata sobre una señora que era madre de un niño que estaba en el equipo. El niño mas bien era malo no tenia habilidad para el deporte, y por esta razón nunca lo metíamos a jugar ya que se nos hacia una perdida de tiempo , hasta que conocí a su madre ella era una señora de 43 años tiene pelo negro es blanca y sus medidas son para morirse es 110-78-98 sus tetas por sus medidas son enormes y firmes y su culo es respingado el único problema es su cara es un poco fea bueno esto empezó así.

Un día estaba platicando con su hijo y llego ella al mirarla por primera vez me pareció fea pero al voltear hacia abajo pude verificar lo contrario. Su hijo me platicaba sobre como su mamá se la pasaba mas tiempo con el y no lo dejaba salir por lo cual me pidió que hablara con ella, le dije a la señora que si me podía acompañar a un árbol cercano para platicar el problema es que yo no podía dejarle de ver las tetas y con una ligera erección le conté el problema de su hijo a lo que ella respondió que era por que se sentía sola ya que no tenia pareja y necesitaba alguien para poder compartir cosas ya que como se la pasaba en el trabajo no podía platicar ni tener amigos entonces se sentía muy sola, esa era mi oportunidad para poder invitarla a salir, le dije yo puedo acompañarla señora si quiere no voy a salir este fin de semana ella me dijo que como era posible que invitara aun vejestorio como ella entonces le dije no hay problema que ella era hermosa entonces se me acerco y me dijo entonces tenemos una cita al otro día. Estaba caminando después para ir a mi casa y se estaciono una camioneta negra en la cual estaba ella y me dijo que si me llevaba al subirme vi que tenia un top y una falda negra sin medias me pase observando como brincaban esos pechos al pasar por los baches y esas hermosas piernas me vio y me dijo:

-que ves?- – a lo que respondí perdone señora pero no me lo puedo creer estar aquí sentado con una mujer tan hermosa .

-me chipeas respondió- – me toco la pierna al instante se me paro y ella lo noto y la seguía acariciando hasta que de repente me la paso por encima de la verga y dijo parece que ya despertó ella lo seguía acariciando por encima del pantalón y mi verga seguía creciendo se detuvo en un estacionamiento de un Walmart como su camioneta era de vidrios polarizados y fuimos para el asiento trasero y le dije: -hace tanto que quería tocar estas cosas- -son tuyas me dijo- las masajeaba por encima del top como un loco hasta que se saco el top y vi que no tenia bra sus pezones eran grandes y color cafecitos no podía dejar de chuparlos los lamía y los masajeaba ella mientras tanto me sacaba la verga del pantalón y la manoseaba como todo una experta como solo las maduras saben hacerlas yo mientras tanto chupaba esas tetas tan grandes tan hermosas que tenia, ella se aparto y bajo el pantalón por completo y se metió mi verga de una sola chupada la mamaba como si se le fuera acabar como esa paleta que lames con desesperación me la mamaba de arriba debajo de mis bolas hasta la punta termine en su boca con un terrible orgasmo la pare le di un gran beso y le dije chiquita te voy a hacer algo que nunca te han hecho le subí esa falda baje esa tanguita que tenia y vi ese culo que era dueño de mis chaquetas y le empecé a pasar lengua por el culo durante mucho tiempo ella gemía y decía si cómeme el ojete soy tu perra y mientras le metía un dedo en ese estrecho agujero y metía y sacaba metía y sacaba y de pronto echo un grito y todos esos fluidos de su vagina salieron yo no me perdí ni una gota de ese manjar lo mame hasta el cansancio y le dije que era hora de perforarlo le apunte a su ojetito y se la clave poco a poco ella decía que le dolía que se estiraban sus músculos y que le dolía yo no podía hacer nada me encantaba como me presionaba ese culo hasta que le di un ultimo empujón y metía y sacad frenéticamente y mas rápido cada vez me encantaba mas y mas esas tetas se movían y se mov&iac

ute;an las tocaba hasta que acabe en un gran orgasmo y la inunde de todo mi esperma ella dio un grito al parecer nos venimos al mismo tiempo los 2 se levanto me dio un beso le tome de sus tetas y le dije todavía no acaba se subió arriba de mi y me cabalgaba como una loca y tenia sus tetas en mi cara brincaban y yo las chupaba así durante 15 min. La perfore como un loco ella me cabalgaba se vino ella 3 veces antes de que me viniera dentro de ella la goce y tome esas tetas y las seguí chupando hasta que me dejo en mi casa.

Y después de esa vez lo seguimos haciendo si alguien tiene algún comentario o alguna mujer madura que se sienta sola necesita compañía puede contactarme en pelu_cha04 (arroba) hotmail.com les agradecería sus comentarios.

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Amiga de mi madre (I: El placer de follar)

Hetero, polvazo, maduras, relato del dia. La entrada inesperada de la amiga de su madre mientras nuestro protagonista se masturba en su habitación será el desencadenante de un montón de historias sexuales que comienzan con un magnífico polvo con ella.

La verdad que ahora con el paso del tiempo veo con mucha mas tranquilidad las cosas, pero aun así no dejo de asombrarme del cariz que tomaron los acontecimientos en el verano pasado, que han llevado a hacer de mi un juguete sexual de algunas personas pero que a la vez me han dado una tremenda experiencia en el terreno amatorio.

Soy un joven de 22 años y nunca había disfrutado del sexo en toda su plenitud salvo raros escarceos y como no tenia muchas oportunidades pues me dedicaba como muchos al triste método de calmarse a uno mismo, masturbándome a cada rato.

El verano pasado fue muy duro en ese sentido estaba súper caliente y no paraba de masturbarme, con la mínima insinuación de alguna amiga o por alguna película me calentaba y me encerraba en el cuarto de baño o en mi habitación y con un poco de imaginación y con mi polla me daba a la placentera tarea de masturbarme.

Siempre era muy cuidadoso no fueran a cogerme en plena acción nadie de mi familia, pero una tarde me relajé y estando en mi habitación, no recordé que aquel día venían de visita unos amigos de mis padres que tenían mucha confianza y que deambulaban por mi casa como si fuera de ellos, por lo que cuando más excitado estaba y sin darme tiempo a reaccionar entró de repente en mi cuarto Ana, la amiga de mi madre.

Ya os podéis imaginar la escena yo con mi polla en la mano dale que te dale, y ella parada allí sin poder reaccionar, inmediatamente salió de la habitación y yo deseé que me tragara la tierra, por supuesto que se me fue toda la excitación. Salí inmediatamente y fui al salón, ya se habían ido y como no me había avisado ni me habían llamado, pensé que habría decido callárselo y dejarlo pasar, pero cuando al día siguiente llamo a casa por teléfono y pregunto por mi, fue cuando me temí lo peor.

Me dijo que si podía ir a su casa esa misma tarde que necesitaba hablar conmigo, como me podía negar me tenia en sus manos, le dije que si, y se despidió con un – No faltes por favor- en un tono que me pareció enfadado.

Bueno todavía no he descrito a Ana es una mujer de unos 35 años de muy buen ver, está en su peso, con un culo que te hace dar media vuelta cuando te cruzas con ella y sobre todo lo que más me gusta de ella es que se le adivinan tras las prendas ajustadas que usa, unas tetas muy grandes pero firmes, como dice un amigo mío de estrella del porno. Esas tetas eran mi delirio y muchas veces me había hecho pajas pensando en ella.

Bueno, pues llegó la tarde y me presente en la casa de Ana con la seguridad de que se me venía el mundo encima y que debía hacer algo para convencerla de que no contar la escenita de mi casa. Ella me abrió la puerta ataviada con un delantal de cocina tras el cual solo llevaba un top que resaltaba sus senos gloriosos y una falda de estas de vuelo cortita de veras. Me hizo pasar y tras ofrecerme alguna bebida me hizo sentar en el salón.

-Sabes que lo que estabas haciendo el otro día no es algo agradable para tu madre si se enterara, verdad.

-Sí lo sé, pero…

-No no me digas nada sé lo que quieres decir, pero figúrate mi posición soy la amiga de tu madre.

-Ana yo, te prometo….

-Tu te callas, no me hace gracia que un chico como tu haga esas cosas, aunque tenga necesidades. Pero me caes bien y si te portas bien y haces todo lo que te digo no pasara nada .

-Haré todo lo que tu quieras.

-Para empezar me perdí el final el otro día así que podías pajearte otra vez delante de mí, me excita ver un hombre masturbándose.

¡Cómo!

Lo que oyes quiero que te desnudes y te hagas un paja hasta que te corras.

No me quedaba otra creía estar en una película surrealista.

Me fui bajando los pantalones y me quité los calzones y allí apareció mi polla mustia de la sorpresa.

No tengo mucha excitación no sé si podré.

Pues piensa en algo que te excite, o mejor deja que yo te entre en calor.

Se vino hacia mí y me cogió la polla y m

e comenzó a pajear lentamente, arriba y abajo, había hecho más de una paja en su vida, lo hacia de muerte, abarcando con sus manos toda mi verga y deslizando con lentitud pero con fuerza, arriba y abajo.

No tarde en estar súper empalmado y ella se dio cuenta.

-Dios, que polla tan grande, no me fije bien el otro día.

-Ana, me excitas muchísimo, voy a correrme si sigues así.

De pronto paro en seco y dándome un empujón me sentó en el sofá, se arrodilló me cogió la polla….

Tranquilo hoy vamos a hacerte una paja que no vas a olvidar fácilmente.

Acercó su boca a mi verga y se la metió toda de un golpe en la boca, yo vi el cielo abierto, me iba a hacer una mamada. Se la sacaba y la recorría con la lengua para después meterla toda entera una y otra vez, me besaba los cojones y me la ensalivaba, yo estaba a punto de estallar cuando ella lo notó aceleró y comenzó a pajearme con la boca …

Me voy a correr ya no puedo mas …

Espera, cabrón, quiero tu leche en mi cara, pero me llevas dos días caliente quiero que me eches un polvo de campeonato.

Se levantó y se quitó el delantal y sin quitarse la falda se bajo las bragas me dio una fugaz visión de su coño lo llevaba parcialmente rasurado. Se acercó hasta mí y levantándome la falda dejo su raja a la altura de mi cara, yo estaba paralizado por la excitación no sabía que hacer hasta que me ordenó…

Cómeme el coño, quiero que pruebes lo caliente que estoy.

No sé si sabré darte placer.

Tu chupa y méteme la lengua, yo te iré guiando.

La cogí por sus caderas y me acerqué hasta sentir el calor que emanaba de su agujero.Abrí la boca y me lancé a lamer como un poseso.

Así, ves como no es tan difícil…..ah, ah, así, un poco mas arriba, fóllame con la boca, ¡¡¡ohhh, dios!!! cómo me gusta, sigue.

Rápidamente le fui cogiendo el truco y me guiaba por sus jadeos, le metí un dedo y le tocaba por donde ella me decía, estaba en pleno éxtasis.

Ahhh……..me voy a correr como una tonta, ahhh qué me corro….

Te gusta, ¿eh?.

Se apartó de mí y sacándose la falda se vino a mí y tras masajearme la polla, se la metió de nuevo en la boca le dio un par de chupaditas y cuando vio que volvía a crecer hasta ser un mástil tieso y duro, se puso a horcajadas en el sofá y fue bajando hasta penetrarse lentamente y tragarse toda mi verga cuando llego hasta el final comenzó a culear poco a poco, hasta que notó que estaba perfectamente encajada y apoyándose en los brazos del sofá comenzó un sube y baja, primero lento pero que luego se convirtió en un ritmo que me estaba volviendo loco.

Ahh, sí, qué verga mas grande, me llena toda … cabrón, qué gusto más grande… disfrutas… esto si que es sexo, no pajearse solo, ahhh………dame verga, cabrón.

Hostía, hostia, qué gusto, sigue, dios, me pones a cien, voy a estallar….

Aguanta niño que te voy a hacer un follador incansable…

No sé si voy a aguantar…ohhhhhooohhhhhhhhh qué gusto…que puta eres…

Te gusta… soy muy puta y tu vas a ser mi puto… mi polla particular…

Era la hostia me estaba follando a la amiga de mi madre a lo bestia, estilo peli porno, estaba como loco pero a punto de correrme, no sé como estaba soportando tanto, solo la visión de esa hembra botando sobre mí con sus tetas luchando por salirse del top me estaba calentando, por una vez tomé la iniciativa y le agarré los pechos, ella me quitó las manos y sin dejar de botar se deshizo del top y llevándose las manos a la espalda ( Dios, que imagen más erótica) se quitó el sujetador dejando al aire dos tetas como jamás había visto..

Toma, comételas, se que te gustan…o acaso crees que no he visto muchas veces tus miradas a mis tetas……ahhh, vamos, chúpalas y no pares de bombearme.

Me acerqué a ellas y sobándolas mientras botaban me dediqué a chupar los pezones primero y todas ellas después, eran tan grandes, qué placer sobarlas, cogerlas, atraparlas al vuelo. Cuando de nuevo estaba a punto de reventarla y llenarla de leche, no sé cómo lo notó, se salió de mí y fue a apoyarse contra la mesa y abriendo las piernas comenzó a tocarse el coñ

o con las manos…

Vamos a que esperas métemela por detrás quiero que me jodas por detrás pero solo por el coño… mi culo no es para ti…

Me levanté y tomándola de las caderas la ensarté hasta el fondo y comencé un vaivén que pronto fue un ritmo de follada loco ya que tenias ganas de correrme ya… no podia mas…

Toma, puta, toma polla , no querías verga pues trágatela toda…ahhhhhhh, toma putita …

Dame, dame más, dámela toda, qué placer… que cabrón… qué suerte esta polla dura…ahhhhhhhh… toda para mi…

Le agarré las tetas y se las tocaba mientras a golpe de cadera la taladraba.

Dios, creo que me voy a correr otra vez… no puedo más aaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh, qué gusto, me corro otra vez, ahhhhhhhhh, mi puto … que verga más buena…

Yo le pellizcaba los pezones y le amasaba las tetas…ella al darse cuenta del placer que me daban sus pechos, cuando sintió que me venía, antes de decirle nada se salió de mí y agachándose me cogió la polla con las tetas y me comenzó a pajear con ellas, las metió en el canal de sus pechos y comenzó a subir y bajar. Yo extasiado al sentir como mi capullo rozaba su boca deseosa de tragar mi falo, me corrí en su cara y sus tetas, ella al sentir mi corrida se metió la verga en la boca y saboreé mi leche mientras yo me moría de gusto…

Nos quedamos unos minutos derrumbados sobre la alfombra y poco después nos besamos y mirándome mientras se iba a la ducha me soltó…

Esto es correrse y no lo que te haces tú solo en tu casa… es solo la primera lección, y recuerda que harás todo lo que yo te diga si es que quieres meterla otra vez en este coñito y comerte estas tetas.

Continuara…………..

alfageme

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Graciela (I)

Hetero, polvazo, maduras. Un joven comienza a suspirar por su madura vecina. Ésta, por azares del destino tiene que mudarse temporalmente a su casa donde vivirán una noche de pasión.

Lo que les quiero contar en una historia totalmente verdadera, cambio algunos nombre y fechas como para que nadie se sienta comprometido e identificado.

Graciela se mudó al barrio donde yo vivía con mis padres y mis hermanos, exactamente enfrente, cruzando la calle. Ella era divorciada y sin hijos y yo por aquel entonces estaba saliendo con una chica desde hacía un año, todos la habían aceptado en casa y ya era como de la familia, así que mi novia pasaba muchas tardes hablando con mi madre mientras esperaba que yo regresara del Colegio.

Por otro lado, Graciela enseguida trabó amistad con mi mamá y solía venir a casa a tomar el té. Al poco tiempo se hicieron buenas amigas y hasta se asociaron para vender ropa en el garaje de la casa de Graciela que estaba desocupado. Trabajaron mucho hasta dejarlo en condiciones y en un lindo local.

Graciela era una mujer muy llamativa, alta, de medidas perfectas, armoniosa y adorablemente simpática. Cuando la vi por primera vez casi se me salió el corazón. Yo tenía entonces 17 años y como dije antes estaba saliendo con Ana, a la que hasta ese momento pensaba que la amaba, pero con el correr del tiempo Graciela empezó a ser el motivo central de todos mis pensamientos.

A los pocos meses, Graciela tuvo que refaccionar el baño, después de llamar a un plomero vecino, esté le dijo que los caños eran muy antiguos y que tenían que cambiar toda la instalación de agua. La casa era muy vieja y no le quedó otro remedio que aceptar la opinión del plomero, así que por unos días, mientras durara el trabajo, mamá le propuso que se viniera a casa ya que contábamos con la habitación sido de mi hermana mayor, ahora casada.

Por supuesto que Graciela no tuvo más remedio que aceptar y se mudó a casa. Y ahí empezó mi infierno, Graciela con sus camisones cortitos y sus batas de seda, son sus pechos asomándose casi, me torturaba y yo tenía siempre una erección hasta que ella se vestía o se iba a dormir. Cada vez que me descubría mirando lo que podía de sus pechos, me sonreía. Yo andaba con una calentura padre y después no me quedaba más remedio que desahogarme con Ana, aunque lo que yo deseaba era hacer el amor con Graciela.

Llegó el domingo y fui a visitar a Ana como de costumbre. Recuerdo que regresé bien tarde por la noche y me encontré con mamá y Graciela mirando TV, todos los demás estaban durmiendo: me acerqué y me quedé con ellas a ver la película que miraban. Tenía escenas eróticas algo fuertes y yo tenía una endemoniada erección que de sólo ver a Graciela moverse.

A las dos de la mañana mi madre se fue a dormir, entonces Graciela se dirigió a la cocinas y subió a un banquito para buscar un tarro nuevo de café que mamá le había dicho donde encontrarlo. Yo la seguí, ella perdió el equilibrio y corrí a sostenerla, terminamos los dos al piso y ella arriba mío: Le pregunté si estaba bien al ayudarla a levantarse. Ella se río y me dijo que sí, pero que no pensaba que yo lo estuviera. Lo dijo como si yo tuviera un gran problema. Me reí y le dije que los mismo pensaba yo. Ella comprendía a qué me refería.

Graciela dijo que tenía a esa altura una idea, sugerida por todas las veces que me había visto contemplándola. Me confesó que no podía imaginar cómo yo podía sentir eso por ella si tenía casi la edad de mi madre. Le expliqué que tendría la edad de mamá, pero también el cuerpo más hermoso que vi en mi vida. Ella se acercó muy despacio y me dijo que todo era una locura, no aguanté más y le agarré la mano llevándola justo sobre mi miembro, pensé que me rechazaría pero me la apretó muy suavemente y su cuerpo se pegó al mío, su boca buscó la mía y nos fundimos en un beso, luego abrió su boca y succionó mi lengua hasta la mitad. Después de unos minutos de besos y de sentir su mano sobre mi sexo, le dije que si no se detenía un poco acabaría allí mismo, ella se río y me dijo que si había estado sin sexo tanto tiempo como ella tenía

que estar super caliente.

Le sugerí que fuéramos a mi dormitorio para hablar del tema más tranquilos, ella dudó unos segundos pero como yo dormía arriba solo en el cuarto que estaba pegado a la terraza, era bastante difícil que alguien subiera. Ella se dirigió al comedor, apago la TV y subimos las escaleras tomados de la mano.

Una vez en mi cuarto cerré la puerta con llave, Graciela prendió la luz y se quedó de pie junto a la cama y ahí mismo me acerqué para besarla después de haber soñado tanto con ese momento. Después de un rato ella me separa de mí y me pregunta otra vez si realmente estaba seguro de querer hacerlo con ella, una mujer mayor. Le dije que sí, que había pensado y soñado con ese momento muchas veces. Le desaté el nudo de su bata y vi como se deslizaba por sus hermosos hombros y cayo a sus pies. La besé la parte alta de los pechos antes de terminar de sacarle lo que le quedaba de ropa interior. Cuando vi su cuerpo desnudo no podía creerlo, era más bella que en mis sueños. Tenía los pezones erectos y sobresalían, me incliné y besé uno, luego el otro muy despacio, humedeciéndolos con mi lengua. Le dije que me parecía mucho más fantástica de lo que había soñado. Me sonrió y dijo que esperaba que así fuera, me dijo que siempre había estado muy orgullosa de su cuerpo.

Abrí la cama y la hice sentar en el borde. Me ubiqué entre sus piernas y muy despacio separó sus piernas, levantó una pierna y atrapé su pie desnudo, muy despacio fui acariciando sus dedos y después me los metí en mi boca, besé sus piernas y seguí subiendo con mi boca hasta mi nariz quedo entre los labios de su vagina. Olía tan lindo que hubiera podido quedarme toda mi vida. Ella cayó de espaldas y le separé los labios con los pulgares y comencé a lamer desde el ano hasta la vagina. Cada vez que sacaba la lengua, la tenia cubierta por sus jugos, Tenía un sabor tan rico que creí que nunca me parecería suficiente el poder saborearlos, le metí uno de mis dedos y muy despacio comencé a moverlo en círculos muy despacio mientras que mi lengua había alcanzado el clítoris, atrapándolo entre mis labios y succionándolo, no creo que la haya estado lamiendo y comiendo por más de 5 minutos cuando sentí que ella me tomaba del pelo con ambas manos hundiendo más mi boca dentro suyo y llegó al clímax. Se quedó acostada temblando y gimiendo, le chupé todos sus jugos y le lamí muy bien el clítoris, me paré y fui a acostarme a su lado, recostando mi cabeza sobre su pecho.

Ella me miro y dijo que no podía ser que todavía estuviera con mis pantalones, me levanté y dejé caerlos a mis pies junto con mi ropa interior, quedando totalmente desnudo, tenía el miembro tan duro que pensé que iba a estallar en ese mismo momento, ella me llamó para que me acueste otra vez a su lado y comenzó a besar mi cara. Me dijo que hacía tanto tiempo que nadie la acariciaba así, que había olvidado lo bueno que era. Comenzó a besarme de a poco hasta llegara mi entrepierna, tomó mi verga entre sus manos y la frotó contra su rostro, luego abrió la boca y se devoró el glande, comenzó a correr su lengua por la cabecita y después de un par de segundos introdujo una porción mayor dentro de su boca, yo me levanté un poco sobre la almohada para poder observarla, sentí cómo la punta de mi verga tocaba el fondo de su garganta y su lengua jugaba con todo mi tronco, abrió los ojos y me dirigió una mirada muy excitante, su cabeza comenzó a subir y bajar, dejando que mi miembro resbalara hacia arriba y abajo, sentí una sensación maravillosa, todo lo que deseaba era quedarme allí y dejar que ella me chupara eternamente, pero estaba muy caliente y sabía que no podría contenerme mucho tiempo más. En un instante mi eyaculación pareció estallar en el fondo de su garganta, ella gimió y se la tragó toda, chupando con entusiasmo y evidente placer, no dejándome ni una gota de leche, luego retiró su boca de mi miembro y se relamió sus labios, subió muy despacio por mi cuerpo dándome pequeños mordiscos, la sostuve entre mis brazos y le dije que nunca me la habían chupado tan bien.

Comencé a besar y chupar sus grandes pechos y no pasó mucho tiempo hasta que mi miembro volvió

a endurecerse, ella se colocó sobre mí y rodeó mi verga con sus pechos. Yo comencé a acometer hacia delante y luego a retroceder. Ella lamía el glande cuando acometía, al rato le dije que me moría de ganas de penetrarla, quería sentir el calor interno de su cuerpo, ella se levantó sobre su espalda y se arrodilló sobre la cama, me deslicé debajo de su cuerpo y antes que yo guiara mi verga hacia su vagina, ella la tomó y la puso entre sus labios para que después sentarse muy despacio sobre mí, sentía como entraba mi verga dentro de ella y el calor de su cuerpo, cuando había introducido la verga entera, entraron en acción sus músculos vaginales, que me la apretaron con fuerza, no podía creer lo que estaba sintiendo, comenzamos a movernos muy despacio hasta alcanzar mayor velocidad, cambiamos de posición y ahora estaba debajo de mí, separó bien las piernas y podía ver su concha hermosa y húmeda, me acerqué muy despacio y de una sola embestida se la metí bien hasta el fondo, sus piernas envolvían mi cintura, ella encontraba en los avances de su pelvis cada una de mis acometidas, comenzamos lentamente, pero de a poco fuimos aumentando la velocidad de nuestros movimientos hasta que realmente se hicieron veloces, tenía una vagina tan estrecha que podía haber llegado inmediatamente si ella no me hubiera chupada tan bien antes.

Después de unos cinco minutos, ambos transpirábamos profusamente, yo goteaba mi sudor sobre ella y el de ambos corría por su piel. Después de un rato más Graciela empezó a llegar, luego sentí que ya me era imposible evitar el orgasmo y cedí a la presión de mis testículos, me hundía hasta el fondo y mis jugos comenzaron a inundarla, los músculos de su vagina me ordeñaron hasta dejarme totalmente seco, ambos jadeábamos, yo me coloqué a su lado, para que ambos pudiésemos recuperar el aliento. La abracé muy fuerte y le besé todo el hermoso rostro, en especial detrás de su oreja y cuello.

Quedamos juntos un buen rato hasta que me dormí, cuando los rayos del sol entraron por la ventana de mi cuarto, busqué a Graciela pero ya no estaba, bajé a tomar el desayuno y la encontré en la cocina, me confesó que no podía creer que hubiéramos hecho el amor, me habló de la diferencia de edad, de que todo había sido una locura, que ella se había dado cuenta de la forma en que yo la miraba pero que nunca hubiera imaginado que iba a suceder algo entre nosotros. Se echaba toda la culpa porque no había hecho nada para evitarlo y que sé yo cuantas otras cosas más.

La tranquilicé y le dije que la amaba desde hacia mucho tiempo y que sólo quería estar con ella, le tomé una mano y ella se electrizó toda.

Trató de esquivarme toda la semana hasta que terminaron de refaccionar su casa y se mudó nuevamente a su casa, nunca más respondió mis llamados o saludos y evitaba a toda costa estar a solas conmigo

(continuará)

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