El acrónimo MILF, del inglés Mom I’d Like to Fuck (se traduce en la mayor parte de Hispanoamérica como MQMC, Mamá Que Me Cogería; en España como MQMF, Madre Que Me Follaría) hace referencia a las mujeres que a una edad madura son sexualmente deseables. Normalmente una MILF se corresponde con cualquier mujer atractiva que, por su edad, podría ser la madre del que usa el término.

PERRA VIDA

Maduras. Dominación. Una madura actriz porno y puta cuando está en paro, medita sobre su arrastrada vida

BIP BIP BII BIP BIP BII …

Otra vez cuando estaba más dormida, maldito despertador, malditas mañanas.

¿Qué me toca hoy? ¡Ah, ya! Que monotonía, todos los días tan parecidos. Ojalá fuese oficinista. Tengo que dejar comida preparada para Luis para cuando venga del instituto, Pedro comerá en la universidad y Pedro padre se llevará su bocadillo al trabajo. Por cierto, está dormido como un tronco. Tengo que dejar puesta la lavadora, ya sacará y tenderá la ropa Luis. ¡Ay madre! No me acordaba, tengo que repasar el depilado del pubis y la laca de las uñas después de ducharme. No me va a dar tiempo a todo. Y hablando de tiempo, no sé cuando voy a poder ir al banco a hacer la transferencia de la matrícula de Pedrito, Pedro no podrá. Señor, como me cuesta levantarme de la cama con este barrigón, menos mal que solamente me quedará un mes.

Bueno, por lo menos no ha habido problema con el calentador para ducharme. A ver si un día lo podemos cambiar. Estoy harta del empañamiento del espejo, nunca me puedo ver bien y después me sueltan la bronca en el estudio. Bueno, con esta barriga no me puedo ver bien de ninguna manera, me tendré que poner la crema depilatoria a ojo. Qué lata, ¿Por qué les gustará tanto a los hombres que llevemos el coño depilado como las nenas? Bueno, creo que no me quedó mal, por lo menos lo que veo. Pero seguro que el cámara me hace una toma donde se ve algún pelo. Yo no sé si este espejo es que es malo, pero no me gusto mucho, no sé cómo me dan este trabajo. Soy todo curvas y tengo todo demasiado grande, los muslos y las piernas gordos, el culo también gordo y las aldabas las tengo enormes y ligeramente caídas. De cara no soy precisamente lo que se lleva, y con este embarazo de ocho meses ya parezco un autobús. Y nunca mejor dicho, porque este coño de labios tan enormes y prominentes parece el radiador. Bueno, al menos estoy satisfecha de mi piel y de mis manos. Sobre todo estoy orgullosa de mis manos. ¿Como me pinto las uñas hoy?. El director dice que como sea mis manos dan muy bien, que lo importante es que no me quite mi anillo de casada, porque da mucho morbo. Yo creo que con estas manos tan grandes me quedan mejor las uñas con la laca nacarada. No quiero ni pensar en lo que tengo hoy. Vaya ocurrencia para hacerme protagonizar en el octavo mes de embarazo, me tendrán que follar unos ocho o diez niñatos que. Qué tontería de guión, casi todos son copiados. En éste se supone que soy madre de un alumno de instituto y que la profesora me invita a explicar el embarazo en una clase de educación sexual a 15 alumnos de 16 años. La profesora empieza a imaginarse que los alumnos se acercan a nosotras y nos follan, una tontería. El papel de profesora lo interpreta mi amiga Ana, que tiene ya 60 años. Con toda seguridad, pese a que teóricamente nos distribuiremos las pollas, la mayoría acabará en mis agujeros. Pobre Ana, a su edad tener que estar aún así. Pero qué digo, no me quedará mucho para la suya y encima estoy preñada. Ya tiene sorna la cosa, cuando debiera estar con la menopausia. Seguro que me desajustaron el diu en aquella fiesta-orgía para la que me contrataron y que acabó en el juego de esconder una canica en un coño o culo y buscarla. Como fuera así, estoy asustada, ya que había un negro en el grupo. Solo faltaría para los cuernos de mi pobre marido un bastardo mestizo. Con lo pacientemente que llevó los otros dos niños, los quiere el pobre como si fuesen sus propios hijos. Les atiende más que yo. Qué dirían las vecinas con el niño negro. La harpía del tercero se huele algo sobre mi trabajo ya que insiste mucho en preguntarme como es que nunca me ve comulgando en misa. ¡Ja! como para comulgar, me tendría que pasar la vida confesandome antes y el cura me mandaría a tomar por culo. ¡Qué ironía de frase se me ha ocurrido!, con toda seguridad que a mi pesar tendría que cumplir ese mandato.

Bueno, ya estoy lista para ser follada. Ahora dejaré puesta la lavadora. Esta noche cuando vuelva supongo que no tendré más remedio que ac

ostarme. Pedro volverá a cabrearse diciendo que el director abusa de mi. Mnos mal que mañana no hay rodaje. No tienen más guiones. Como si les hiciese falta un intelectual para imaginar los argumentos y redactar esos bodrios. De todas maneras prefiero que tengan guiones y trabajar en esto. Es más cómodo y seguro que hacer de puta como me veo obligada cuando no hay películas. Es una de las pocas ventajas de estar preñada. Mejor será después, cuando me ofrezcan los papeles de lactancia. Así si hay trabajo seguro sin necesidad de cargar con el bombo. Y después … Después a lo que salga y al complemento de puta. Pobre Pedro, pero con su miserable sueldo nos moriríamos de hambre. Lo que más me asombra de este hombre es que sea capaz aún de hacerme al amor sabiendo que traigo el coño y el culo repleto de semen de desconocidos. A veces pienso si será algo masoquista o pervertido. Pobrecito mio, seguro que no. A este paso me veo como Ana, filmando películas porno y haciendo de puta a los 60 años. Ana es una gran mujer, fue mi primera amiga desde que me inicié en este mundillo, mi mejor consejera. Ella me enseñó todos los trucos de una actriz porno. Sin ellos yo me hubiera hundido en la depresión y mi marido y yo jamás hubiéramos abandonado las colas de la beneficencia en este país en que la palabra beneficencia resulta un sarcasmo para denominar una forma de morir más lenta de la habitual. Jamás se podrá salir adelante en este sistema económico secularmente incapaz. Resulta tal la inhabilidad de nuestra economía que las películas porno que se ruedan aquí ni siquiera se comercializan en todo el país. Creo incluso que no salen de esta ciudad. Ni qué soñar de obtener más beneficios a través de Internet. Y pensar que mis hijos no pueden salir de este pozo. El título que obtendrá Pedrito en la Universidad, donde nos dejamos casi el producto las tres cuartas partes del semen que me tengo que tragar, solamente le permitirá ejercer dentro del país, su prestigio no da para más.

Ana, Ana, la pobre tiene en contra además de que se inició en esto junto con su marido y él llegó un momento que ya no sabía hacer otra cosa. Ahora que tiene los 65 años se ve obligado a follar jovencitas que ni siquiera han cumplido 18 años para vídeos clandestinos. Cualquier día acabará en la cárcel. Ana también puede acabar puesto que dudo mucho que todos los niñatos que la follan sean mayores de edad. Yo, por lo menos tengo un papel de la productora en que se me asegura que mis partenaires, sean del sexo que sean, han acreditado ser mayores de edad se nota, aparte el aspecto, por su nerviosismo y torpeza. La chica de la semana pasada, sin ir más lejos, estoy segura que no tenía ni los 18 años. Ella también estaba preñada y, según el guión, habíamos sido apresadas hacía 10 meses por una tribu de negros que nos sometía a toda clase de sevicias. Se suponía que habíamos acabado preñadas las dos y la película mostraba la clase de sevicias que padecíamos todos los días. Durante el rodaje me fijé en aquel personaje que rondaba alrededor del director sugiriéndole cosas que se reflejaban en la exigencia de mayores proezas sexuales para la pobre chiquita, quien las asumía sin la más mínima oposición. Estoy segura de que era la esclava de aquel desgraciado. En este país debe ser donde más esclavitud sexual hay dada la pobreza que facilita la dominación. Aunque oficialmente eso está perseguido, los rumores, que a menudo se evidencian y se ignoran hipócritamente, hablan de numerosos ranchos de esclavas para uso de los ricos y los turistas. Sin ir más lejos, la esposa de Ricardo, mi representante es la esclava de su marido, y ella, a su vez tiene otra esclava mulatita. Alguna vez nos ha obligado a montar un numerito entre las tres. Cabrón de Ricardo, lo de mi representante es su papel cuando trabajo de actriz, pero cuando trabajo de puta se convierte en mi chulo. Chulo bastante estricto, por cierto. Una vez que no acudí a una cita que me había concertado, me arreó con su cinturón tal tanda de latigazos en el coño y los muslos que cuando me vio el pobre Pedro quería matarlo, con lo pacífico que es. La peor faceta de Ricardo es su sadismo. Cuando se

aburre de su mujer y la otra esclava, se pasa por casa para follarme el culo delante de Pedro. Solo se corta si están los chicos.

Temo el día que mis hijos se enteren de lo que hago. A Pedrito ya le he encontrado alguna revista porno y tarde o temprano topará con una en la que aparezca yo. Cuando el hijo de Ana se enteró de la profesión de sus padres, se empeñó en follarla y ella le dejó hacerlo. Ahora, hasta se la lleva a su casa y la mete en la cama con su propia esposa. Si mi Pedrito se empeñase también, como él, en usarme como puta no se si podría negárselo.

Bueno, ya estoy arreglada, vamos al estudio. Me fastidia rodar tan temprano, no puedo calentarme a esas horas y tengo que lubricarme artificialmente. ¡ Ay ! Se me ha olvidado ponerme los anillos de los pezones y del capuchón del clítoris. Bueno ya no me desnudo, que me los pongan los de maquillaje. Los meteré en el bolso. Ricardo dice que los anillos elevan mi caché. Lo bueno que tiene hacer películas o sesiones fotográficas en vez de hacer de puta es que no te sueltan el semen en los agujeros, te lo echan en la boca, la cara o las tetas y así, con una buena ducha, mi Pedro no tiene por qué manchar su picha con la leche de otros. Lo que me temo de hoy es que el director se va a empeñar que algunos me meen. Por lo menos que sea solo en la tripa. Lo de beber las meadas es el numerito que más me desagrada.

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La madre de mi mejor amigo

Hola mi nombre es Sebastián, y os voy a relatar la historia de una aventura

que tuve con una mujer de 48 años, todos diréis! agg! estabas loco, no solo

que no sabia que hacer.

Yo tenia 17 años, y me disponía a salir con mis amigos entonces mire los

mensajes que tenia en el móvil, y vi que uno de ellos me decían vamos al

cine, a las 21:30 en el Parque, ya eran las 23:00 luego dije, mejor voy a la

casa de Jose porque este seguro que no ha ido, lo llame al móvil para

avisarle pero estaba fuera de cobertura, pero eso era normal, llegue a su

casa, llame por el portero automático y lo cogió su madre y yo dije soy Seba

esta Jose, y me dijo, sube, sube. Al subir, me quede todo flipado porque

estaba la tía con un traje de deporte muy ajustado negro y rosa con unas tetas

de la talla 105 y los pezones bien marcados, tenia la barriguita de los

cuarenta, eso es normal y el pelo rubio, de bote supongo, pase se dio la

vuelta y le vi el culo respingón muy bonito y con la parte rosa del traje

deporte metido en la raja del culo, sabéis que tipo de traje deportivo

hablo no? es un traje entero negro muy ajustado y luego la parte rosa que es

como un bañador, me siento y me dice, que hay Seba y yo le digo esta Jose? y

me dice no esta en el cine y después saldrá y se ira a casa de su padre, yo

dije gracias hasta luego y me dice quieres tomate una cerveza? le dije bueno,

nos tomamos una cerveza y estábamos viendo una película, en ese momento

estaba en la acción de sexo y me dice ese tío me pone mas cachonda y yo le

digo y a mi la tía no te jode! jajajaja!!!! nos reímos y se apago la luz de

repente, y digo que ha pasado? y me dice han saltado los plomos, y digo

déjame que los mire, fui a mirarlos y le digo esta todo bien entonces algo

hizo un ruido muy raro y ella vino a mi y me dijo alguien ha entrado en la

casa, y yo le digo espera, mientras ella se agarraba a mi cintura, y fui a

comprobar si el ascensor funcionaba, y no lo hacia entonces le digo no es

nada se ha ido la luz en el edificio, entonces me dijo menos mal, y se separo

de mi y encendió una vela, y me dice ya esta no tengo mas, ahora a esperar

me quede parado y le dije yo me voy a buscar a Jose, y me dijo no se a que

película fue, no lo vas a encontrar, decía eso mientras dejaba la vela en la

mesa de te, vino a y me dijo no dejes a una mujer sola quédate conmigo y me

cuentas algo, yo no sabia que hacer porque estar con ella allí me quede

parado y me dio una palmada en el culo y me dijo anda siéntate, y le dije

oye no me toques el culo y yo le di otra en el culo y me dijo respeta a los

mayores y le di otra, chillo y fue a por mi yo corrí alrededor del sofá pero

la dificultad de visión me hizo tropezar, ella me pillo yo estaba

boca-arriba y ella se puso sobre mi yo estaba extrañado pero sabia que algo

pasaría, ella me dijo te tengo atrapado en mi casa y no tienes salida, yo le

dije que era un placer porque no tenia miedo y que me gustaba que estaba muy

sexy y yo esperaba que me dejara al decirle eso pero vino y me dijo es un

placer? y me beso suavemente en la boca yo me intente incorporar y besarla

pero no llegaba y ella me dio otro yo me di la vuelta y la puse a ella debajo

de mi mirándole las tetas la intente sacar de ese traje pero no podía y me

dijo es que primero el hombre luego la mujer, me quite mi camiseta y los

zapatos y ella me besaba el pecho me desabrocho el botón del pantalón y bajo

la cremallera y me dijo te la han chupado alguna vez? yo le dije si, y me

dijo sentirás que esta es como tu primera y yo le dije ok demuéstramelo, con

una voz como de miedo pero impaciente por lo que sucediera, me quito los

calzoncillos y me la chupo como nunca de arriba abajo y cada vez se ponía

mas grande, bueno mi polla no es muy grande es de unos 16cm pero es una

polla, bueno ahora supongo que será mas grande, pero bueno le llegaba a la

garganta y yo flipaba mientras le tocaba las tetas por encima de la ropa, y

bueno cuando me iba correr me lo corto todo entonces ella me dijo que

esperara y se quito la ropa hasta quedar completamente desnuda vino hacia mi

y me levanto cogiéndome la polla, nos besamos y la puse en el suelo le puse

la polla entra esas inmensas tetas apenas podía ver mi polla entre ellas y

mientras ella se sujetaba las tetas yo le metía un par d

e dedos por el chocho

y ella comenzó a gemir y cogió y me puso un dedo mojado en saliva y me lo

metió por el culo mientras yo una mano sujetaba la teta y otra le metía unos

dedos en el chocho y ella un mano en el ojete mío y otra en la teta suya

mientras meneábamos nuestros cuerpos porque crujíamos de placer y yo estaba

flipando y me pareció sentir un orgasmo, no se porque debió ser por los

dedos en el culo y ella chorreaba como una puta y al rato me corrí y le

escupí el semen en la cara luego me limpio la polla con la boca y yo la cogí

y la puse con el chocho en mi boca para hacer un perfecto 69 yo no me lo

creía y estaba follándome a la madre de mi mejor amigo y me gustaba, pero yo

quería mas la cogí y la puse a cuatro patas y por detrás se la metí en la

almeja, ella gemía a la vez que me pedía mas y yo le daba mas, bueno todo lo

que podía mas, entonces la vagina hizo como un pedo y lleno de placer mi

polla pero olía fatal como bacalao podrido pero era verano y las ventanas

estaban abiertas ella se abrió de piernas cuando yo se la saque y cogió un

carrete de hilo de la mesita, yo me dispuse a meterla y ella me metió el

carrete por el culo y al vez que iba yo bombeando ella tiraba del hilo por lo

que se movía el carrete y daba mas placer para mi, ya no podíamos mas

estábamos rabiando y yo crujía y entonces tire para dentro como cuando no te

quieres correr y empecé a derramar leche como una fuente madre mía eso no

paraba de echar leche ella chillaba de placer, hasta que se hizo la calma

estábamos tendidos en el suelo y yo a la luz de la luna que entraba por la

ventana veía su silueta y sus gigantescos pechos y sentía que su reparación

desaceleraba, nos echamos un cigarrillo, y me puse de pie ella me agarro la

polla y dijo a donde vas y yo le dije no quiero estar en el suelo y ella se

levanto y se puso en el sofá boca a bajo su culo brillaba y me acerqué y se

lo bese le mordí cuidado y como estábamos húmedos aun se la metí por el culo

y ella decía que le dolía y yo dije joder y a miiii! de repente un

cosquilleo me vino a la polla y ella igual comenzó a gemir y yo le bombeaba

y le daba palmaditas en el culo la saque del culo y en es momento vino la

luz y la vi envuelta en sudor y madre mía pero teníamos que terminar

entonces se la metí le cogí el cuerpo y lo lleve a su cama, coma allí la

deja la polla se salió pero eso no era un problema por lo que me dispuse a

penetrarla de nuevo, ella puso las pierna en mi hombro y ya me deje correr,

otro cigarrillo y dije que tal si nos duchamos y así lo hicimos, llegamos al

cuarto de baño y empezamos a quitarnos la ropa el uno al otro, mientras nos

metíamos mano le chupe las tetas como nunca, se me tío la ducha y me agarro

de la mano para que entrase me yo le dije que se pusiera de cara a la pared

con las manos en la pared y abierta de patas cogí y por atrás le comí y le

lave el pedazo de chomino que Dios le ha dado era delicioso como disparaba

esos jugos que olorcillo, que rico! Entonces ella me dijo haz tu lo mismo y

cogió algo de un cajón y note que me tocaba el culo me metió un dedo y

después me metió un vibrador y que dolor le dije que parara pero lo que hizo

fue cojerme la polla y chuparla, me la chupo como la que mas, y después me

empezó a gustar lo otro, entonces cuando me fui a correr le dije que me iba

ya, y se la metió al fondo y se bebió todo sin dejar ni rastro, era lo

mejor me quito el vibrador y le volví yo hacer lo mismo se la metí por

detrás gemía como una autentica zorra, y después cogimos cuando ya estábamos

finalizados con la ducha y viendo una película acostados en su cama nos

dimos cuenta que las ventanas estaban abiertas y que los del bloque de

enfrente no estaban viendo pero no nos habían visto antes, entonces le dije

a ella de hacerlo en el momento que me daba morbo, y me dijo que vale,

entonces le empecé a besar, le metí la mano por donde pude, le comí el

chomino como una reina se lo merece, y después se bajo ella besándome el

pecho, el estomago, hasta llegar a la polla que estaba de grande

estaba tan grande que tenia que estirar de mi cuerpo para hacer bajar la

sangre, bueno cuando me la chupaba la cogí de la cintura y le di la vuelta

para tener su chomino en mi boca y pod

er disfrutar del manjar que esa noche

había conseguido, mientras miraba para el otro bloque y vi a esos

adolescentes, hombres que se estaban masturbando en el bloque de enfrente, y

me gustaba lo que pasaba, seguí con lo mío hasta tener nuestros respectivos

orgasmos, me quede sobre ella comiéndole las tetas, mientras ella trataba de

reanimar mi hombrecillo, que lo reanimo enseguida y enseguida lo puse yo a

trabajar, la puse tumbada, de lado y el cuerpo mirando a mi, como cuando se

hacen abdominales laterales, igual de esa forma podía ver detrás el clítoris

saliendo de entre las piernas entre el culo y ellas cogí y le puso la polla

rozando en el chomino y me dije dentro y de un empujón se la metí, luego

empecé el bombeo hasta que cansado de la postura y de trabajar le dije que

me montara saque la polla, me puse tumbado boca arriba y ella se puso arriba

me toco cogió la polla se la puso en la entrada del chomino y empezó a hacer

algo, como ponérsela en la entrada y subir y en un de esas se la clavo entera

y empezó a moverse arriba y abajo como si estuviera montando un caballo que

va a la máxima velocidad jama galopada, y cuando no íbamos a venir, cogió y

empezó a mover sus caderas de arriba a adelante, abajo y para atrás, como en

circulo pero subiendo un poco, eso era parecía caído del cielo, hasta que ya

me corrí, me eché un cigarro y me quede dormido, a la mañana siguiente

ella me dejo una nota con el desayuno y decía esto era lo que quería de ti

espero que me haya quedado embrazada, estaré en EE.UU. hasta que tu vayas a

buscarme, hagamos el amor y nos dediquemos a vivir, es una mujer de mucho

dinero que follaba muy bien y que era una tontería desperdiciar esa

oportunidad, hoy en día ella vive conmigo en San Diego, California donde

tenemos una fortuna, me permite mantener relaciones con otras chicas porque

dice que esta vieja, pero ahora yo estoy enamorado, el principio lo hacia

pero ya no, ella tiene 65 años y yo 31 y aun sigo fallándomela, su chocho es

enorme puedo meterle hasta el brazo, y un clítoris muy flexible, tenemos

1 niña, que es el recuerdo de nuestra gran noche.

Este relato esta basado en hechos reales si quieres saber mas escríbeme a

tepillecnmxkark (arroba) hotmail.com y preguntarme lo que queráis tengo relatos

de todos los tipos, a mi me conocen como el follanco. Besos y hasta la

vista, ups se me olvidaba que no estoy en un país de habla española por lo

que la ortografía supongo que será pobre así que mil perdones.

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MI MADURA VECINA

Maduras, hetero, infidelidad. Una experiencia muy apasionante con la mujer de sus sueños

Este relato que voy a compartir con Ustedes es completamente real y me sucedió hace 10 años. Leyendo esta página de relatos, me animé a compartirlo con Ustedes.

Todo comenzó cuando tenía 17 años, en ese momento y actualmente me encantan las mujeres maduras, pero en esa oportunidad fue con una vecina que me volvía loco, buscaba cualquier excusa para verla o me la encontraba en los pasillos del edificio, la obsesión era tal que sabia las horas de sus salidas y llegadas y siempre salía a su encuentro pero siempre era un simple " Hola, como estás?", y yo me volvía loco nada mas de verla, era una mujer impresionante y a pesar de tener dos hijos estaba buenísima todo lo tenía en su lugar y lo que mas me gustaba era como se vestía, siempre andaba muy sexy, todo lo que se ponía lo combinaba con zapatos de tacón alto y eso me excitaba demasiado ( aún me encantan esos zapatos). Solamente veía sus zapatos y se me paraba y eso era motivo de hacerme una paja con locura, imaginando que ella me violaba.

Un día en el edificio hicieron una reunión para rifar un puesto de estacionamiento para un carro y como en mi casa no podía ir nadie yo fui, esa noche estando en la reunión entró mi vecina, disculpen se llamaba Cecilia, por supuesto ella se veía recién bañada, tenía el cabello mojado y un vestido negro pegado al cuerpo y por supuesto unos zapatos negros de tacón alto, para mi suerte se iba a sentar al frente de mi. Comenzó todo el mundo a hablar y yo pendiente de que se sentara para ver si podía verle sus pantaletas o algo para hacerme una paja esa noche, terminó de hablar con otra vecina y se sentó al momento cerro las piernas bien y no pude ver nada y luego cruzo las piernas y no pude ver nada pero en ese momento ella noto que la miraba y me dio pena, no podía verle la cara de la pena pero mis deseos eran mas grandes que mis penas y decidí seguir viendo, en el momento que le toco su número separo las piernas y se veía oscuro hacia adentro, imaginé que tenía ropa interior negra, pero al rato las volvió a cruzar y me miró, siguieron dando los números y cuando me tocó el mío lo agarré y voltee a verla y mi sorpresa fue que estaba hablando con el de al lado y tenía las piernas semi abiertas y logre ver que no tenia nada abajo se le veía la cuquita rica y se me paro al instante, ella volteo y me miro mi cara era tal que ella sonrió y comenzó a jugar con sus piernas para que yo la viera eso me puso a mil y ella lo que hacía era poner cara de picara y seguir enseñándome todo. En lo que terminó la reunión se paro todo el mundo y yo estaba tan excitado que no me podía parar me quede sentado y ella se me acercó y me dijo en el oído que era un mirón y que le había encantado, que se imaginaba lo que yo iba a hacer esa noche. Me dio un besito en la mejilla y se fue, esa noche me masturbe con locura.

Esos días la veía pasar y ella se me acercaba y me daba un besito y me preguntaba como estaba y me pregunto que desde cuando la miraba y yo le dije que siempre porque era una mujer espectacular y que me encantaba verla, ella me dijo que el día de la fiesta se vestiría para mi. (a pocos días teníamos una fiesta en el edificio, en el salón de fiestas)

Llego el día y llegué de primero a la fiesta no quería perderme su entrada, yo estaba con mi familia completa (papá, mamá y hermano) y ella llegó con su esposo e hijos, su entrada fue impactante todo el mundo la vio, al entrar me miró seriamente y paso por el frente de nuestra mesa para que la viera y se pararon a saludar a mis padres y a nosotros, siguieron y se sentaron en la mesa de al lado y ella su ubicó donde yo la viera, tenía un vestido con un cierre en todo el medio, le llegaba a las rodillas y unos tacones altísimos todo era rojo, al sentarse metió las piernas debajo de la mesa y volteo a verme y se sonrió como diciendo hoy no podemos jugar, pero al pasar la noche entre tragos y música se alborotó la fiesta y me atreví a sacarla a bailar, le pedí permiso a su esposo y el me dijo que no había problema, bailando con ella esta

ba a millón y ella me dijo al oído que en un rato iba a comenzar el show, se acabo la canción y nos fuimos a sentar, la deje en su mesa y yo me fui a la mía, en ese momento ella se sentó como acalorada y remango su vestido y puso las piernas hacia fuera de la mesa para darme el show, comenzó a enseñarme su pantaletas también eran rojas y yo estaba emocionado al rato ella se paró y fue al baño, a su regreso se sentó igual pero en lo que abrió las piernas no tenia nada abajo y yo le veía su cuquita y los tacones y me quería masturbar allí mismo ella se reía y comenzó a jugar con unos hielos se los chupaba y se los pasaba por su cuello al rato me mando una nota con su hija que decía quiero verte el pene sácatelo, así lo hice ella metió la mano debajo del vestido y comenzó a masturbarse viéndome mi miembro bien parado, eso me encantó, pero me daba miedo que me vieran pero estaba pilas para que nadie se percatara de lo que estaba pasando, comenzó a ponerse caliente y yo igual viéndola y haciéndome una paja, parecía un sueño verla en esas cosas pero era real, al rato acabé y ella comenzó a sonreírme, me limpie y guarde mi pene y ella se saco la mano de su cuquita, estaba enloquecido ella se levanto y me sacó a bailar, era un merengue bien rico y comenzó a decirme al oído lo rico que había estado todo y que se moría de ganas porque la violara en el medio de esa pista ya que estaba muy caliente.

La fiesta estaba terminando y ya se había ido mucha gente, en mi mesa quedábamos solo mi hermano y yo, al rato se levantó su esposo cargo a una de sus hijas y ella agarro a la otra, pasaron por la mesa y se despidieron, ella me dijo en voz alta y delante de su marido, estamos pendientes bailas muy rico te felicito, sueña bonito. Al rato ya me iba y ella regreso la vi entrar y me senté, paso y me dijo que venia a buscar la chaqueta de la hija, de regreso se acercó a la mesa y al oído me dio las gracias por la masturbada y me dijo que se iba a violar a su esposo porque estaba muy caliente que el la estaba esperando pero que se iba a imaginar que era yo y me pidió que me masturbara pensando en ella que me quedara tranquilo porque lo de esta noche no se quedaba así, de despedida me dio un beso en la boca sin que nadie nos viera. Así lo hice me fui y me masturbe pensando en ella en lo que me había calentado y en la imagen que tenia de sus piernas, cuca y zapatos de tacón que me matan.

A los pocos días en el estacionamiento vi al esposo de mi vecina arreglando el carro y me acerque para prestarle ayuda y aceptó porque solo no podía, me puso a agarrar unas piezas mientras él las ajustaba y allí estuve como 2 horas ayudándolo hasta que el carro encendió y me dio las gracias por mi ayuda y como estábamos full de grasa saco una crema para quitar la grasa pero se la acabó y no alcanzo para mi, pero le dije que no importaba que yo iba a mi casa y ahí me bañaba, el me dijo que me iba a costar mucho quitármela con jabón y me pidió que subiera a su apartamento a buscar otro pote de crema, que le tocara a Cecilia y se la pidiera que le dijera que estaba en su estudio, que la usará y se la regresará, me pidió también que le dijera a ella que el iba a salir a probar el carro y luego lo iba a llevar a hacerle el lavado y engrase, así lo hice subí en el ascensor y toque el timbre ella me abrió y me saludo con mucho cariño pero asustada, estaba con un camisón y descalza pero bella como siempre, me preguntó que haces acá y así todo lleno de grasa, le eche el cuento y le di su recado, me dijo pasa adelante y te busco la crema y no hagas mucho ruido porque las niñas están dormidas. Entró hacia los cuartos y vi cuando cerro las puertas de los cuartos, salió se me acercó diciéndome que iba a buscar las llaves del estudio que estaba cerrado, al ratico salió con el mismo camisón pero con unos zapatos de tacón alto negros, al verme la cara sonrío y me dio un beso y me dijo que sabia que me encantaban esos zapatos y por eso se los puso para que me deleitara, me pidió que la siguiera al estudio, lo abrió y comenzó a buscar la crema hasta que la consiguió, comenzó a limpiarme y me pregunto si vi a su esposo salir con el carro, le dije que si, sigui&oac

ute; limpiándome y yo no le quitaba la vista de sus piernas y de los tacones, me dijo te encantan mis tacones le dije que si y me beso con mucha pasión, me empujo contra el escritorio me bajo el short y comenzó a comerse mi miembro que estaba parado desde que salió con los tacones, al rato me saco del escritorio y se sentó ella abrió las piernas y apoyo los tacones encima del escritorio que vista tenia tan rica, veía sus tacones, piernas y su hermosa cuca, me dijo que se la mamara que me iba a enseñar a hacerlo porque eso era lo mas rico del mundo, una buena mamada de cuca, así lo hice me agache y comencé a mamarle la cuca siguiendo sus instrucciones que eran muy ricas, me pedía que le mordiera el clítoris y que le metiera tres dedos y se los moviera adentro, eso estaba divino comencé a sentir un jugo saliendo de su cuca y ella me pegaba en la cabeza y me halaba los pelos y se quito el camisón, sus tetas eran perfectas duritas y subí a chuparselas y le dije que eran bellísimas me contesto son operadas mámalas me encanta y mientras las mamas metemelo todo, dale metelo ya, abrí bien sus piernas y lo metí estaba caliente y húmeda comenzamos a gemir pero callados por las chamas ella me mordía el cuello y me rasguñaba que placer y decía cójeme y veme los zapatos cójeme papi cójeme siénteme tuya que rico tienes el guevo , de pronto me apartó y se bajó del escritorio se volteo y se lo metí parada en su cuquita que estaba hirviendo ella volteaba y me besaba yo le mordía la oreja y se la chupaba también su cuello y espalda mientras la penetraba, me puse derecho para verle los tacones y esas piernas con esos tacones me pusieron a mil de arriba le abrí las nalgas y la incline un poco mas y me pidió que le escupiera el culito y me mojara un 1 dedo y se lo metiera poco a poco y siguiera cogiendo comenzó a gritar y con la otra mano le tape la boca y me mordía sentía que mis bolas iban a explotar, el culito estaba rico y en eso me pidió que se lo metiera por el culo que quería sentir mi leche en el culo y así lo hice me dolió un poco pero era mi primer culo que delicia y de la mujer de mis sueños, me decía dame duro papi dame duro reviéntame, hazme sentir mujer si rico rico rico, comencé a respirar mas profundo iba a acabarle en el culo y ella se separo y se bajo me lo agarro y comenzó a mamarlo hasta que le acabe en la boca y le llene toda su boca, agarro una copa que estaba en la biblioteca y escupió mi leche en la copa, se me acerco y me dio un beso y me dijo que había gozado como nunca con la copa en mano me dijo salud y se la tomo toda, eso me enloqueció y la agarre y bese con pasión, nos dimos un abrazo y me apuro para que me fuera que se iba a bañar y que podía llegar su esposo, me dio la crema quita grasa y me pidió que se la llevara cuando su marido no estuviera que ella me avisaba.

Así que espere y me aviso a los tres días y de allí en adelante me convertí en su amante, cada vez que quería que la cogiera me llamaba y siempre inventábamos algo nuevo, luego les cuento uno de esos inventos.

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MI MARAVILLOSA EX SUEGRA

Maduras, hetero, infidelidad. Cuando parecía que ya no la volvería a ver por haber roto la relación con su hija, apareció de nuevo más ardiente que nunca.

Andrea fue sin dudas mi primera novia seria.

Una belleza de adolescente. Refinada, esbelta, compañera y con un cuerpo de infarto que aún hoy conserva a pesar de sus maternidades.

Teníamos 17 años cuando comenzamos nuestro noviazgo y con ella conocí por primera vez el sexo en forma periódica y con pasión.

Como suele suceder con las primeras novias, aún hoy, a casi 20 años de haber terminado con ella, guardo de ella muy buenos recuerdos y la recibiría nuevamente junto a mí si ella lo quisiera.

Pero, esta historia no trata de Andrea sino de Silvina, su madre.

Silvina tenía 36 años contra mis 17. Estaba separada desde hacía casi una década cuando la conocí.

Desde su divorcio había hecho un gran esfuerzo para mantener a sus tres hijos y podría decir que su vida era bastante sufrida.

Pero eso no le había hecho mella a su cuerpo. Esbelta y alta, con piernas excepcionalmente torneadas. Pelo rubio y lacio cortado hasta los hombros, facciones de niña, senos apreciables y un culo que de solo verlo me mareaba de deseo.

Era muy elegante. Sabía resaltar su belleza con cortas faldas, chombas ajustadas y finas sandalias de aguja.

Muchísimas veces me masturbé en su honor y casi todos los polvos que su hija Andrea recibía de mi parte lo hacía en representación de su madre.

Durante los 2 años que duró mi noviazgo con Andrea, mi enamoramiento con su madre llegó a ser una pasión enfermiza.

Pero lo mejor de todo es que tenía la impresión de que yo no le era totalmente indiferente.

De muchas formas, ella era mas amiga mía que su propia hija. Siempre guardando las distancias de la edad, ella me demostraba cariño en forma un tanto más calurosa de lo que a mí me parecía debía ser.

En ocasiones, yo llegaba a casa de Andrea antes de que ella regresara de la facultad y permanecía esperándola como un miembro más de la familia.

Yo adoraba esos momentos porque me permitían disfrutar con libertad el placer de observar sus piernas sin temer que las miradas de mi novia pudiesen descubrirme.

En una ocasión, ella me recibió muy ligera de ropas y no dejó de pasearse frente a mí, provocativamente enfundada en un baby doll semitransparente y calzada con sandalias de tacón.

Tuve que morderme y solo pude desahogarme horas mas tarde, en la soledad de mi cuarto cuando masajeándome la pija imaginaba que vencía mis escrúpulos y la tomaba por sorpresa a sus espaldas, acariciándole los senos y besando su cuello sin que ella opusiera resistencia hasta conseguir follármela salvajemente en su propia cama.

Esa visión me persiguió muchísimo tiempo.

Pero a los 19 años mi noviazgo se acabó. Andrea decidió dejarme por otro y durante todo el proceso de separación Silvina fue mi apoyo permanente y me consoló y aguantó hasta donde deber filial se lo permitió.

Yo hice entonces un paso al costado y dejé de verlas a ambas. Silvina me había ayudado a superar mi duelo y le estaba agradecido.

Pasó el tiempo. Yo me recibí y mi empleo en el cuerpo diplomático me hizo viajar por todo el mundo.

Eventualmente y sin buscarlo, me llegaban noticias de Andrea, pero también de Silvina que, sinceramente, me interesaba más. Tenía la sensación de haber dejado con ella algo inconcluso. Y también tenía la seguridad de que ese tema concluiría algún día.

Sucedió que 8 años después de mi ruptura con Andrea, concurrí a un coktail en la Embajada de los EEUU en Bs As. Las recepciones oficiales ya me tenían medio podrido. Charla inútil, mucho trago, mujeres voluptuosas pero de sexo con olor a crisis internacional.

Ese día estaba particularmente de mal humor cuando me retiré del lugar. Me sentía solo y sin sueño. Necesitaba distracción y por esa causa manejé mi BMW a una discoteca de moda con la esperanza de cachondear un poco.

Para aumentar mi disgusto "Sounder" había cambia

do desde mi última visita.

El lugar estaba lleno de parejas de mediana edad y algunos grupos de mujeres maduras festejando vaya a saber que cosas.

Sin ganas de buscar en otro sitio, me acomodé junto a la barra al menos para saborear un whisky y escuchar algo de música.

Y entonces la vi.

Los años no parecían haber pasado para ella. Su rostro era el de una bella modelo madura. Vestía un ajustado vestido lo suficientemente corto como para mostrar la belleza de sus piernas, y especialmente escotado para apreciar su sugestivo canalillo. Remataba sus pies con una sandalias doradas de tira fina y sus pies se me hicieron inmediatamente agua a la boca

Rodeada de algunas amigas, con las que parecía compartir una despedida típica de fin de año ó tal vez fuera una reunión de ex compañeras de escuela, no había apreciado aún mi presencia

Tuve que refrenar mi intención de acercarme. Era mejor esperar que ella me descubriera para poder cuantificar mejor su predisposición hacia mí que quizás los años hubiesen modificado.

Así que sin que se me moviera un solo músculo seguí saboreando mi whisky con la paciencia de un monje tibetano a la espera de que Silvina percibiera mi presencia.

Quince minutos después sus ojos se clavaron en los míos y su cara se frunció adoptando esa típica expresión mezcla de sorpresa y de duda tan característica de las personas que no pueden dar crédito a la realidad que perciben.

Al fin, ya convencida, esbozó una profunda sonrisa, que yo devolví, y levantándose de su sitio se acercó decididamente.

Solo observar como avanzaba hacia mi posición hizo que mi polla reaccionara como sacudida por una descarga eléctrica: Deseaba cogérmela.

Su sonrisa se agigantó al tenerme frente a frente y cuando me saludó con dos besos en las mejillas yo aproveché para tomarla de la cintura con ambas manos y percibir como la vibración de su cuerpo empezaba a desquiciarme.

Ordené champagne al Barman y mientras la bebíamos conversamos de muchos temas.

Primero me hizo contar la historia de mi vida, cosa que hice con un tremendo esfuerzo por no mirar sus piernas o acariciarlas.

Luego me contó que había vuelto a casarse, pero no la noté muy contenta con el asunto. Cuando quise interrogarla más sobre el tema, lo eludió con una mueca de disgusto, pero copa a copa me fue contando que su nuevo esposo era un hombre diez años mayor que ella y que no compartían mucho los gustos.

También supe que Andrea tenía ya 3 hijos, y que era una suerte haberme encontrado porque estaba en una reunión de amigas que no le importaba demasiado y empezaba a aburrirse.

La botella terminó y el alcohol empezaba a hacer su efecto. La música invitaba a bailar y ella no se negó a hacerlo conmigo.

No quiero dejar de contarles lo bella que me parecía. Y no solo a mí. Noté que las miradas de los hombres la seguían y que me observaban con cierta envidia.

Silvina era muy sensual bailando. Su cuerpo parecía contornearse con una habilidad que jamás le hubiera atribuido. Al verla yo imaginaba que me cabalgaba, desnuda, con sus senos entre mis manos y mi polla bien metida dentro de su raja.

Ver moverse a esa tremenda mujer, que se contorneaba frente a mí olvidándose que era casada y que podría haber sido mi suegra, tenía un morbo que ya me era una carga muy difícil de llevar sobre los hombros.

A eso de las 2 de la mañana, una de sus amigas se acercó a despedirse dado que se iban del lugar. Las vi charlar unos segundos hasta que Silvina le dijo que no se preocupara por ella, que yo podría acercarla más tarde a su casa.

La amiga de Silvina me dedicó una inexpresiva mirada y asintió antes de despedirse y dejar a Silvina bajo mi protección.

La noche siguió un rato mas durante el cual acabamos otra botella y seguimos bailando sin mas que algún que otro roce. Ella no parecía percatarse de que yo le apoyaba mi paquete en su culito cada vez que tenía oportunidad, o que trataba de hacer pasar inadvertidamente mis manos acariciando su cintura o su espalda.

Pero lo cierto es que yo no me animaba a mucho más. Y ella no parecía reaccionar a mis veladas sugerencias.

Hasta que a las 4 llegó el momento más temido. Ella miró su re

loj y me dijo que era hora de marcharse.

Yo no me resistí. Pero antes de retirarnos compré otra botella de champagne y convencí al barman de que me dejara llevar un par de copas como "souvenir".

Cuando salimos del lugar no pude resistir tomarla de la cintura y caminar con ella hacia mi auto.

Fueron solo unos pasos lo que hicimos de esa forma, pero algo dentro de mí supo como terminaría la historia. Estaba entregada.

Ella se impresionó al ver mi BM.

"Parece que te ha ido bien", me dijo cuando le abría la puerta invitándola a entrar.

Una vez dentro, descorché la botella y le dije "Una última copa". Ella me miró con una sonrisa y quitándome la botella de las manos tomó un largo trago desde el pico. Eso me puso a mil.

Ella bajó la botella, la apoyó en el piso y tomando mi paquete con sus manos procedió a bajar mi cremallera para liberar mi polla dura como una estaca y empezar a mamarla abiertamente.

Yo arranqué el auto y sin que ella dejara de lamer mi pija, conduje suavemente hacia un motel cercano.

En el hotel las inhibiciones desaparecieron.

Tal solo al cerrar la puerta de la habitación levanté su vestido, aparté el hilo dental que cubría su chorreante rajita y le calcé mi pija con fuerza levantándola del piso y sosteniéndola con mis manos en sus muslos.

La embestía duramente contra la pared y sus gritos de placer renovaban mis fuerzas.

"Hace tanto que deseaba esta pija", me decía. "Te la mamaré hasta el hartazgo".

"Dime que deseas a tu suegrita"

"Decidme que siempre quisiste cogerme guachito".

Y yo le contestaba:

"Vamos a hacer cornudito al cabrón de tu marido".

"Siempre supe que eras una putita caliente".

"Vas a mentir para verme porque te haré adicta a mi leche".

La acabé en la boca, la acabé en su culo y cuando al fin la acabé en su raja ella me gritó en el oído, con fingido enojo,

"Eres un cabrón. Me dejarás embarazadita y tendré que mentir a mi marido".

"Odio a tu marido porque te encontrará al amanecer en tu cama, bien folladita y mojada con mi leche y te hará gozar otra vez."

"Si papito, lo hará y yo pensaré en vos como lo he hecho todos estos años en que me ignoraste".

A las 630, aún de noche, la dejé en la puerta de su casa. Ella no paró de mamármela durante todo el trayecto.

Esa fue mi noche desquite. A partir de ese momento pasé a follarmela con regularidad.

El morbo de Silvina llegaba a tanto, que, tiempo después, me presentó a su marido como el novio de una amiga que se prestó al juego y con esa excusa empecé a frecuentar su casa y a follármela por todos los rincones y en las circunstancias más insólitas.

También la disfrutaba en mi departamento, donde ella solo vestía una minúscula tanga y altos zapatos de tacón para que yo me la follara con una asiduidad que desafiaba mi fortaleza.

Otras veces, ella y su amiga también casada, montaban para mí unas noches de sexo desenfrenado donde luego de follar a una debía follar a la otra y más tarde a ambas simultáneamente.

Yo me sorprendía de su capacidad actoral cuando muchas veces llamaba a su esposo desde mi departamento mientras tenía mi polla profundamente ensartada en su culo y con tono dulzón le decía cosas como:

"Si mi amor, tal vez llegue mas tarde porque me he demorado en la exposición"

Silvina fue mi puta durante mucho tiempo más, hasta llegamos a convivir abiertamente cuando enviudó y solo me dejó, muy a mi pesar, cuando la diferencia de edades ya fue insostenible.

Ha sido lejos la mujer que mejor me ha follado.

Kralik89 (arroba) hotmail.com

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Amar el odio (III)

Hetero, maduras. Las reflexiones de nuestro protagonista sobre razas y hombres se resumen en un inesperado final.

Todos Santos es un pueblito que colinda con el Océano Pacífico, su cielo y su alma están atravesados por el Trópico de Cáncer, eso, según se dice, da a la población un aire místico, privilegiado, latente de una energía muy profunda. De los hechos más conocidos en el mundo de Todos Santos es que ahí queda el famoso Hotel California, hoy en venta, donde los Eagles a punta de Trópico de Cáncer y hierba, cayeron en un hechizo que les hizo crear su clásico moderno. No sería raro entender en el tipo de trance en que cayeron, pues el clima templado de Todos Santos invita a la desnudez, el manto celeste es en realidad una infinitud de estrellas, sus palmeras siempre lucen como humanos embrujados y como tales te miran. La tierra es desértica y al igual que en toda la península, desierto y mar se cortejan todo el tiempo. Las olas del Pacífico son tan rudas, que las playas de Todos Santos y de Pescadero son óptimas para surfear. Su gente es, o era, tranquila, alegre, gustosa de poner apodos a la gente. A mi me dio risa que me bautizaran Negro, como mi peludo amigo del crucero.

Sin embargo el pueblo no es como antes, hay factores que han venido a poner turbio el ambiente que años atrás era verdaderamente rústico. La Baja es bella por naturaleza, en realidad es poco humilde en mostrarse, y por lo tanto su piel, es decir, sus arenas, son muy deseadas. Como tierra árida que es, no produce demasiados cultivos. En México se creó, allá a principios de nuestro derecho moderno, una figura que llamaron ejido. El ejido era una tierra protegida por el gobierno, quien la repartía, evitando que hubiera terratenientes de grandes extensiones. El procedimiento era, así a grandes rasgos, y para no cansar a nadie, un grupo de gentes pobres que se asentaban en un pedazo de tierra y elevaban luego sus lloriqueos al gobierno, sollozando que la tierra es de quien la trabaja, que ellos merecían el terruño donde vivían. El gobierno mexicano, que gustaba de lucir paternalista y bonachón repartiendo lo que no era suyo para luego no apoyar en nada, se vestía de héroe dotando a la gente de tierras. Una particularidad del ejido era que no podía venderse, podía heredarse, permutarse con otro ejidatario, pero no venderse. Eso detenía el robo de tierras.

Sin embargo, hay que imaginar a una mujer de piel fragante, a la que quisieras estar oliendo siempre; con pechos voluminosos y firmes, de esos cuyo peso desea uno cargar en las manos, con unos pezones que brillan solos como iluminados por una vela; de piernas largas y torneadas, blanquísimas, ideales para ser tomadas por los tobillos y abrirlas; su cabello largo y ondulado enmarcando un rostro hermoso; de grandes ojos que en su fondo encierran todo el misterio del Trópico de Cáncer, nariz respingada, boca carnosa, ideal para besar, para dejar besarse, comerse; con un cuello terso como para hincarle los dientes, su piel satinada y una cintura estrecha de la cual poder asirla con fuerza para sujetar las caderas bien fuerte mientras le clavas tu carne entre su sexo, más húmedo, más cálido, más estrecho que ninguno, con sabor a miel, con magia tensa; esa mujer es la obra más excelsa de Dios, es una fuente de felicidad, de experiencia, es la belleza encarnada, la gracia total; imaginemos bien a esa mujer.

Ahora imaginémosla que está a lado de un indio, un cabrón bajito que no nos importa si vive o se muere de hambre, un idiota que no sabe ni hablar, menos escribir, un hijo de puta que detesta trabajar, un pendejo del que creemos jamás saldrá la madera para saciar a nuestra bella dama, un simple ser humano que no tuvo más mérito que estar cerca de esta mujer en el momento adecuado en que ella pronunció las palabras "Soy tuya".

Pues bueno. La dama es La Baja, bella, única en el mundo, y el indio es el hombre peninsular. El mundo no soportó que la mujer tan deseada, tan provocativa, tan opulenta, perteneciera a un mugroso, torpe y pusilánime sujeto. Y poco importa lo que ese hombre sea en el fondo, lo hemos catalogado con toda arbitrariedad como un "mugroso, torpe y pusilánime sujeto". El mundo pareció concluir que un cabrón así no la merecía, y empezó la guerra por robarle su mujer. Y mientras el indio, que nunca comió en forma, flaco, desnutrido, defiende a su mujer por el frente, un hombre lobo extranj

ero aprovecha que descuida el culo de su mujer utópica y le clava la verga en pleno culo, cuando el indio se percata, corre detrás del hombre perro extranjero y lo intenta arrancar de su amada, pero esa distracción le cuesta que otro hombre bestia penetre a su mujer por la vagina, ahora los dos monstruos se la están cogiendo frente de él, y mientras el indio piensa a quién de los dos va a quitar primero, otro sujeto más le mete la verga a su amada en la garganta, y así, llegan y llegan más hombres para meterle su miembro a su mujer, la cual parece ya no sentir nada, ni ilusiones, ni orgasmos, ya no tiene tiempo de sentarse a ver el cielo, de correr por la playa, de comer una fruta, siempre están jodiéndola por todas partes, en cada mano una verga, otra en cada pié, una más en una axila, y el indio se ha acostumbrado a ello, y cree que la disfruta porque le pellizca un pezón mientras un americano le da por el culo mientras un italiano le lame el coño y un canadiense le vierte su semen en la lengua, pero el indio tranquilo, ha querido creer que no son ellos quienes le quitan la mujer a la fuerza, sino que se ha creído el cuento de que es él quien quiere venderles el cuerpo de su compañera, él quien pone el precio al culo, a las tetas, a la boca, a las piernas, y los hombres bestia pagan por la mujer lo que en sus países pagan por una mierda de hombre, y luego llegan los buitres, que se interponen entre el indio y su mujer, y de rato le hacen creer que ellos, los buitres, harán que al indio se le pague mejor por la carne de su hembra, y el otro les cree, y lo cierto es que los buitres terminan cogiéndosela también.

Pero, ¿Acaso el indio por torpe gozaba menos que los otros de su mujer?, ¿Acaso el indio puede soñar siquiera que podrá, ya no digo follarse a la mujer extranjera, sino sólo hablarle?, ¿Acaso le importaba el dinero al indio, siendo que la sed de dinero se la vino a dar quien poseía todo el dinero?. En la conquista de México los españoles cambiaban abalorios de vidrio por oro y joyas reales, y no ha cambiado mucho eso desde entonces.

El gobierno, que también quiso darle su metidilla de verga a la Baja, modificó la Ley que prohibía la venta del ejido, y la permitió. Para los extranjeros nada, decía enfático el gobierno, si quieren, que hagan un fideicomiso, así, no venderían a extranjeros, primero se prohibió que el fideicomiso durara mucho, luego pudo durar muchos años, luego podría renovarse sin fin.

Así, el indio no trabajó ya la tierra, pues ésta servía mejor de puta, y al final se quedó haciendo puñetas y ya que se corre se limpia la mano con dólares. Así, los buitres compran un terreno junto a la playa por, digamos, cien dólares, y lo venden a mil a los únicos que pueden pagarlos que son los extranjeros, y el extranjero los paga feliz porque cualquier terreno sin gracia le cuesta en su país diez mil.

Se dice que la entereza de un hombre puede conocerse por su sangre, su tierra, su mujer; cuando entregas una de ellas eres capaz de entregar cualquiera de las otras.

Así, Todos Santos está infestado de norteamericanos, canadienses y sabrá Dios qué más. No hablan español, no desean aprenderlo, al contrario, las tiendillas ahora anuncian sus productos en inglés, y los precios van en dólares. Los todosanteños conviven con los extranjeros como si éstos les simpatizaran, y ni unos ni otros son sinceros. El indio sabe que sólo quiere del gringo su dinero, no su compañía, no le interesa al indio saber cómo piensan los gringos, siempre que molesten poco y paguen mucho por lo poco que reciben, el todosanteño no le da su amistad. El gringo no repara en pagar las cosas, siempre se las venden a precio de miseria, pero de una cosa sí está seguro, que sería más feliz si La Baja fuera norteamericana, si mataran a todos los jodidos morenitos y sólo se quedaran los necesarios para los trabajos miserables y una que otra morenita que sirva para mamar una verga rubia.

Y así conviven.

Por la noche fui al festival de arte de Todos Santos, que está hecho para los extranjeros, pues de aquí a cuando a un pueblo campesino le han importado las bellas artes. En la placita, frente a la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, ponen un montón de sillas de plástico, y enfrente hay una tarima para danza. Surgen cientos de norteamericanos, no son turistas, ahí viven, pero nunca, ni en su más desquiciada pesadilla, s

e nacionalizarían mexicanos. Sin embargo comparecen para ver aquello que han preparado en su honor. Y sale al escenario el más grade lameculos que he visto en mi vida, vestido de mozo de gringos canta una horripilante canción al son de una caja de ritmos vomitiva, interpretando la canción oficial del festival de arte de Todos Santos, con un espantoso ritmo de mala imitación de Frank Sinatra. ¡Del puto Frank Sinatra que era un KuKuxclanero de poca monta!

Como ya dije, en la plaza había muchas sillas de plástico que había prestado una empresa cervecera, a los lados de la plaza había muy pocos comerciantes, un señor vendiendo elotes que probablemente engañaran a los extranjeros con su supuesta salsa de chile que sabía más a salsa catsup que a salsa mexicana, otras personas vendiendo figuritas presuntamente arqueológicas, lo cual es ya de por sí una soberana mamada, de hecho, la península de Baja California es de los sitios con menor índice de población originaria de sus tierras, pues antes de La Conquista había tres etnias principales, los pericúes, los guaycuras y otros que no me acuerdo, de los cuales no queda uno sólo luego de que murieron gracias a las epidemias que trajo el pueblo español durante su conquista, se extinguieron como los dinosaurios; tales grupos de población tenían costumbres bastante disipadas, carecían generalmente de un líder y sólo lo elegían cuando había guerras, había un raro matriarcado y sobre todo, se desconoce que tuvieran cualquier tipo de deidad, es decir, no le temían al universo; con esto quiero decir que en su puta vida hicieron ninguna estatuilla, ni figuritas de barro, ni pipas, ni ninguna otra chingadera que pudiera con el tiempo volverse una reliquia arqueológica, sin embargo ahí están los puestos vendiendo figurillas a cinco dólares. Lo único de valor civilizado que tenían los antepasados sudcalifornianos se plasma en las pinturas rupestres que hay al norte del Estado, pero esas datan de mucho tiempo antes de las etnias que ya señalé, en razas que sabrá Dios si eran humanas, alienígenas o simples turistas.

Estaba infestado de estadounidenses, todos hablando su propia lengua, pendientes de las danzas, pues luego de la pesadilla kistch consistente en tener que soportar al falso Sinatra, se disponían a ver al grupo de danza folclórica rusa. Durante el programa se fue viendo que las bailarinas no eran rusas, que eran de Alaska, y que unas de ellas además de no ser rusas tampoco eran siquiera bailarinas.

En conclusión, sólo la tercera danza me conmovió hasta las lágrimas, pues las damas salieron vestidas con unos atuendos azules muy vivos, y salían andando de puntillas y con gran rapidez, a manera que parecían flores flotantes. El cierre del evento fue tan chocante como el inicio, aludiendo a que el pueblo todosanteño había disfrutado la fiesta y que gracias también a los visitantes, siendo que el pueblo todosanteño en su mayoría no había acudido al evento y que el 70% de asistentes eran extranjeros.

Así operan, atraen al extranjero so pretexto de las muchas raíces de nuestro país tiene para, ya que están aquí, hablarles en inglés, venderles en dólares, cantar en Sinatra style, matando el humor mexicano para esbozar el desabrido humor estadounidense. Regresé a la cabaña entre asqueado y conforme.

Me disponía a dormir cuando escuché los llantos de una mujer. Salí y vi que entre los cardones iba una muchacha tambaleándose. Iba descalza, con una falda roja manchada de arena, su blusa estaba algo descosida de una manga y le faltaban varios botones al frente, razón por la cual sujetaba con su mano las dos solapas, pues no llevaba sostén que ocultara sus pezones. Su cabellera estaba despeinada por no decir que alborotada, y daba algo de pena porque acaso unos tres centímetros de la punta estaban pintados de un rubio amarillento que era inadmisible, pues era muy morena, su cabello hasta los hombros era negro y liso, salvo la parte teñida, su maquillaje era una lástima, pues estaba todo corrido. Me pareció que huía, así que le pregunté "¿Puedo ayudarte en algo?".

Por contestación vi como se abalanzó sobre mí, abrazándome. Su cuerpo estaba helado, pues su ropa estaba bastante húmeda, y en una pierna llevaba una herida. Yo quería preguntarle pero ella estaba bastante abrazada. Yo estaba demasiado absorto como para disfrutar lo redondos que

estaban sus pechos y lo fuertes que parecían sus piernas, además, no paraba de llorar.

La hice pasar a la cabaña y ahí me contó que había aceptado la invitación de un gringo a su casa de campo, que estaba instalada en la playa. Sin yo pedírselo empezó a decirme todas las cosas que el americano le había hecho hacer, que iban desde darle una mamada hasta dejarse coger por el culo mientras le daba de nalgadas con la palma de su mano, sin contar que le había vaciado una botella de aguardiente en la cabeza para al final echarla de su vehículo para ser perseguida por el perro del gringo, que era un rottweiler negro, mismo que le había hecho una pequeña herida en el tobillo.

Por un momento vi la mexicanidad buscada en el cuerpo de esta muchacha frágil. La senté en un pequeño taburete mientras intentaba adivinar cuán pequeña era de edad sin poder concluir exactamente qué tan joven era. Le presté una toalla para que se secara el aguardiente de la cabeza. Jalé su pierna herida y comencé a lavarle la herida cuidadosamente, por lo que pude notar que su pierna era perfecta, aunque con muchas cicatrices. Ahí estaba yo con una pierna en mi regazo, haciendo las veces de un enfermero mientras la paciente cerraba los ojos de dolor o de pena y me facilitaba la tarea de mirar dentro de su falda unas nalgas muy regionales.

Sus ojos eran de indígena, oscuros, pequeños, misteriosos, su nariz era un poco ancha y sus labios carnosos. Ella seguía, a pesar de estar siendo atendida, llorando. Y así llorando se me fue acercando, y llorando me abrazó, con sus lágrimas mojaba un poco mi miembro mientras lo mamaba entre sollozos, mientras me hizo sentir fenómeno de ver que la hacía llorar cuando se la metía, llorando decía "más", y más lloraba mientras más le daba, sus gemidos de plañidera eran una canción compuesta de notas nunca antes escuchadas, y lloró de placer al llorar su orgasmo.

Siguió llorando cuando la dejé en la cabaña luego de decirle que le daría una lección al gringo. Esa noche había una luna estupenda. Nada se iguala a una noche con luna en la Baja California, pues todo se ve a través de una película en azul que hace que todo lo que se mueve sea en sí un raro espectro y todo lo fijo un ser que aguarda tomar vida en cualquier instante. Los enormes cactus que en el Desierto de Sonora se llaman sahuaros, aquí son conocidos como cardones. Son como unos enormes penes con espinas, que lucen siempre enhiestos, y a diferencia de la efímera eficiencia del ser humano, su erección dura cientos de años. Por ello es una lástima ver que cualquier imbécil los corte sólo porque le viene en gana.

Justo eso era lo que el gringo había hecho. Con su camioneta de mierda había abierto camino para adentrarse hasta la playa, importándole un pito los dieciséis cardones que echó al suelo con su defensa tumba burros. La situación era para tener cuidado.

El gringo se había apoderado de esa playa. Había clavado una estaca en la arena, lo suficientemente gruesa para soportar la enorme correa elástica que sujetaba al perro. Cabe decir que la correa tenía un largo de unos treinta metros ya estirada. Por lo tanto el americano era prácticamente dueño de una de las playas más bonitas de la región en una distancia de treinta metros a la redonda, es decir, en una circunferencia de sesenta metros de diámetro. Era SU PLAYA. El perro había aprendido a moverse en forma radial partiendo de la estaca hacia el punto al que quisiera llegar, pues, si consideramos que a los veinte metros de la estaca ya había cardones, correr en forma periférica lo haría atorarse.

La forma en que me enteré de todo esto fue muy desagradable, pues cuando me di cuenta estaba a veinte metros de la estaca, detrás de un enorme cardón que se encontraba bastante lastimado de su base, y mientras me preguntaba qué tipo de fricción había corroído en forma tan destructiva aquel tronco, la respuesta se me acercó babeando.

Yo había cargado una pistola que tenía en la cabaña. Así que le apunté al pinche perro y le di un balazo en la cara en gratitud a su mal genio. Desde luego el sonido del disparo hizo que el gringo saliera con relativa rapidez. Si bien el disparo había matado al perro, y una manera sencilla de dar con él era la lánguida correa que se sujetaba tensa a la estaca. Yo, imaginando que el

gringo iba a salir con un rifle en la mano, corrí hacia la dirección que seguro menos imaginaba, que era la playa. Casi a rastras me moví muy rápidamente. El perro me había visto con facilidad, pero el sujeto, de unos cincuenta y tantos años, barbudo y panzón, difícilmente me vería. La noche me apoyaba. Pude llegar a unas rocas y de ahí a la playa, y dentro de esta me acerqué a la casa rodante, y mientras el gringo casi daba con el paradero de su perro, yo salí de las aguas como un cangrejo y busqué lo que más me interesaba, el extintor, una vez que lo encontré, que fue muy rápido, jalé la manguera del gas butano que tenía conectado al la estufa, volviendo al mar como un pescadillo.

Mi movimiento fue tan rápido y certero que yo mismo no me lo hubiera creído si me lo hubiera contado al espejo por la mañana, pero había ocurrido. Me fui de nueva cuenta a las rocas y por ahí tiré el extintor en un sitio que no contaminara las aguas. Me oculté mientras me divertía viendo al americano llorando su puto perro, lanzando sus "sanababitch!" que afortunadamente no entendía por no saber inglés cuando no me conviene, y riéndome de lo que todavía no hacía. Apunté al tanque de gas y como era de esperarse explotó de una manera ridícula pero suficiente para echar a arder la casa rodante, el gringo enloqueció intentando encontrarme, pero su sentido práctico le indicó que era más importante mitigar el fuego de su casa con el extintor… si es que lo encontraba de aquí al amanecer.

Al volver a la cabaña, la chica esculcaba mis cajones y ya había vaciado mi cartera. Le pedí que se marchara sin quitarle los doscientos pesos que había tomado. La vi con mucha pena, sin duda había ido con el gringo a llorar como conmigo. Detestable también aunque fuese nacional.

Por la mañana me fui a caminar por la playa, lleno de inocencia. A lo lejos veía un par de policías interrogando al gringo, le habían dado una frazada y un café, siendo que tanta amabilidad nunca la tienen con un mexicano. Un tercer policía husmeaba los alrededores en busca de huellas, yo me puse azul los tres segundos en que me tardé en recordar que llevaba puestas mis chanclas de playa y no mis tenis, pues en ese último caso hubiera sido fácil ver que mis huellas en la arena coincidían con las del ataque.

Los policías estaban algo tontos y no sabían, o no entendían, el colérico inglés del barbudo. Vi que batallaban para entenderse. Ahí se me ocurrió la malévola idea de fungir como traductor, así traduciría las cosas que me vinieran en gana.

"Dile que cuente cómo fueron los hechos", dijo el policía.

En perfecto inglés le pregunté al gringo que sí sabía quién era el dueño de estas tierras en que se había metido sin permiso.

"I don´t Know!!!", dijo el americano, y lo que sea de cada quién, hasta el más burro sabe lo que quiere decir "I don´t Know!!!", pese a ello le dije al policía "Dice que no sabe nada", y con eso me gané mi prestigio como traductor con el guardia.

"Pregúntale que cómo fueron los hechos explosivos", dijo el guardia.

Yo pregunté eso, pero aderezado, en perfecto inglés y aguantándome la risa

"Diga cómo fue que todo ardió, por qué no lo apagó con un extintor siendo que es obligatorio tener uno en una casa rodante"

El gringo dijo que se debía al gas de la estufa y que alguien le disparó a su perro y luego le disparó a su casa rodante.

Le dije al policía, "Dice que se debió al gas, que se le fue un disparo"

El policía espetó, "Dígale que nos muestre el arma"

Yo viendo por dónde iba la cosa le dije al americano, "Es adecuado tener armas cuando se vive solo en la playa, ¿Tiene usted alguna? Debe tenerla en este país", lo dije para que sacara su rifle de dónde quiera que lo tuviera oculto. El barbudo mostró un gesto de esperanza al sentirse comprendido por lo del arma y fue a desenterrarla a diez metros de donde estábamos, y la acercó orgulloso.

El policía dijo, "Pregúntele si es de él"

Yo dije, "Dice el oficial que le muestre los papeles para portar esta arma que es de uso exclusivo del eje

rcito mexicano"

"Se quemaron" dijo el individuo.

Dije al policía, "Dice que no se lo mostrará, que en su país él puede comprar esa arma." Además agregué ya fuera de traducción "A mi se me hace oficial que esta arma fue metida de contrabando, y eso creo que es delito".

El oficial procedió a detener al gringo, que gritaba al policía "Son of a bitch", y yo traduje, "Dice que vaya usted a chingar su reputa madre, oficial", cosa que el oficial asimiló bastante mal, lo que se notó con el trato de criminal que comenzó a darle al gringo y la manera en que habló de un silbido a sus compañeros diciéndoles que el caso estaba cerrado, que el único delincuente ahí era el americano. Encima me dio las gracias el policía.

Se fueron y yo seguí por la playa.

El incidente del gringo me puso a pensar mucho. No niego que lo disfruté como un enano, pero lo cierto es que fui tan canalla como puedo ser, y eso me llenó de alegría. Jodérmelo me hizo feliz. Caminé mucho por la orilla de la playa, varios kilómetros, hasta llegar a la playa de los cerritos, luego de brincar unas piedras. Me senté en una roca para ver a lo lejos a los muchos americanos y canadienses que van ahí a surfear, tienen la playa infestada de casas rodantes que supongo no han de ser del todo higiénicas, su mierda y sus orines los han de tirar en esta playa que en algún tiempo fue hermosa, hoy está llena de basura, con los cardones arrancados sin piedad, echada a perder la fauna en unos quinientos metros a la redonda.

Me hizo sentir mal verlos. De aquí hasta Cabo San Lucas las casas que colindan con la playa son de extranjeros, y si bien la playa es de todos los mexicanos, no hay forma de que atravieses las mansiones y las bardas para llegar a ellas, es decir, necesitarías un helicóptero para poder echarte un chapuzón. Supe de una vez que a unos compatriotas los echaron de la playa a balazos, porque era playa "particular", y ni qué decir del cabrón güero que tenía su perro apropiándose de la playa más bonita de Todos Santos. ¿Qué quieren aquí? Adoran nuestra tierra pero nos odian a nosotros, nosotros los odiamos a ellos pero amamos su dinero, sin embargo, estos cabrones de las casas rodantes qué dinero pueden aportar, si no pagan hoteles, ni restaurantes, ni siquiera compran sus mercancías en las tiendas nacionales porque les sabe a cagada todo lo que acá se vende, traen sus alimentos, su agua, y nos dejan su mierda y sus orines, no le pagan a nadie por estar ahí asentados, seguro no tienen permiso para estar en el país, pero nadie les dice nada porque son "turistas", sin embargo, ¿Qué es un turista?, el turista siempre va de paso, el turista es dueño de las experiencias que le ofrece una tierra y su gente, disfruta lo que la naturaleza le da y recibe los servicios que se le prestan.

Tanto la naturaleza como la gente les invita a su cama, no para que se apropien ni de la naturaleza ni de la cama, sino para que vivan qué se siente de estar ahí, el turista compra experiencia. Pero no aquí, aquí estos cabrones no quieren la experiencia de treparse una ola y surfear, no quieren la experiencia de la puesta del sol, de la ballena que a lo lejos arroja su chisguete de agua, la experiencia de la brisa y la caricia que brinda a la nariz con su aroma, no quieren la experiencia de la música que interpreta una ola que se revienta en forma violenta, ni el beso que da en las pupilas el ver la espuma del mar tan blanca, o los miles de besitos que da esa misma espuma cuando te toca los brazos, no, esa no es la experiencia que quieren, la experiencia que quieren es sentir que nadie más va a disfrutar de esa playa sino ellos, la experiencia de construir y ser dueños para siempre, la experiencia de regresar a su país y dejar vacía una casa a la orilla del mar, la experiencia de decirle a un amigo "si quieres te presto mi casa de la playa", la experiencia de que los morenitos se hagan a un lado, la experiencia de tenerlo todo para no comprarles nada, la experiencia de saber que se paga una bicoca por un pedazo de tierra privilegiada; ya de paso disfrutan de la naturaleza, pero eso es secundario.

Si quisieran la naturaleza viajarían a muchas partes del mundo, abrazarían la diversidad, activarían la economía de los pueblos turísticos, pero aquí nada de eso, aquí no activan nada sin antes dar más problemas que los que soluciona su dinero, aquí la intención es

privar, segregar, alejar.

Me pregunté también qué era lo que me llevaba a mí a odiarlos tanto, y entiendo que se trata de una relación de odio. Los odio porque nos odian, con la diferencia que ellos vienen a mi tierra a joderme. En Tijuana, ellos pasan por una puertilla sin tener que rendir cuentas a nadie, mientras que los mexicanos si tienen que hacer una serie de trámites engorrosos para cruzar para Estados Unidos, es una relación de odio.

Luego de hacer muchos corajes volví a la cabaña, y ahí estaba Jimena. La encontré muy guapa, pero no se lo dije, pues no querría echarle a perder la rogativa que traía bajo el brazo. Me pidió que regresara, que haría lo que yo le pidiese, etc. Que me daría mucho dinero para que hiciere lo que se me antojara, sin pedirme explicaciones ni nada.

Volví a la casa y es entonces que entré a trabajar a la tienda de lencería, que es donde inicié mi relato. Mi interior, sin embargo, hervía desde aquellos días en la cabaña, fue como si prender fuego en la casa del gringo hubiese echado a arder también mi pecho. De rato me daba asco que mi auto fuese estadounidense, al igual que mucha de mi ropa, muchas de las canciones que escuchaba y ni se diga la mayoría de los programas de televisión y películas de cine, todo me enputaba de ellos, aunque era cierto, nada de lo que he mencionado tiene que ver con los gañanes que se apoderan de Baja California Sur, como que son ellos los que no tienen cabida.

Dos sucesos al hilo vinieron a determinar muchas cosas.

El primero de ellos fue que iba yo en el Cadillac y me tuve que detener en un semáforo. Eran fechas previas al Carnaval de La Paz, que siempre se pone horrible pero atrae a mucho extranjero y mucho nacional, sobre todo del tipo que quiere venir a ganarse un dinerito extra en fechas festivas. Había un payaso horripilante, el Padre sin duda, pintado con un maquillaje tan diabólico que daba más terror que diversión, llevaba unos globos en las nalgas que lo hicieran parecer chistoso, pero acabó siendo la sombra drogada de un burlesque, a su lado estaba un niño que tendría acaso cinco años, la idea del espectáculo era que el padre se pasearía con sus nalgas neumáticas y eso se supone que te haría reír, luego el niño se te acercaría con cara lastimera, moviendo las fibras más temblorosas del alma y te sacaría la plata. El padre hizo su show, malísimo de supuesta magia en que según esto aparecía de la nada una paloma blanca más percudida que el delantal de un cocinero. Sentí piedad por la pobre paloma, sabrá Dios qué faltas deba para merecer un destino tan miserable. El niño se acercó a mi ventana y yo busqué efectivo, pero no encontré, juro que no encontré. Para colmo la calle estaba sola, es decir en espectáculo había sido para mi solito.

El niño se acercó con su numerito de la cara lastimera. Yo le dije que no tenía dinero. Se desconcertó un poco y luego volteó a ver a su Padre. No sé cómo el niño le dejó en claro al papá que no habría donativo, el caso es que el padre guardó bruscamente la paloma en un calcetín de magia que tenía, cuyas remendadas eran seguramente poderosos hechizos. El niño volteó a verme de nuevo, con odio.

Me molesté verdaderamente con ese incidente, y no podía descifrar por qué. Me quedé pensando. Lo que me había conmocionado era, no la cara del niño lacrimógeno, ni la posterior cara de niño guerrero, sino su mirada que duró un segundo, tal vez menos, entre su actuación de lástima y su actuación de odio. Por un segundo había dejado ver el niño que era, y me aterró porque reconocí en sus ojos los ojos de mi infancia. Yo fui niño algún día, y fui inocente, creía en las cosas ciegamente, creía en la gente, me alegraba con esa alegría diáfana de los niños, no con la risa estridente de estar jodiendo a alguien, creo que en aquel entonces me sorprendía por las cosas profundamente, era puro, veía la gente y la observaba tal cual era, no me sentía despojado de algo que sé que es mío pero ni siquiera puedo repetir qué es, en ese entonces reía con las cosas que tenía y lloraba por las que no tenía, pero al menos sabía qué era lo que quería, sabía qué echar de menos; hoy ni lloro ni me r&ia

cute;o, y sé que quiero algo pero no sé qué es, y sin embargo la vida se me va en buscarlo incesantemente. De niño sólo tenía amigos y un día, por alguna causa, descubrí que la vida era una gran emboscada en la que todos eran enemigos. Cuando niño las cosas me sabían a algo, ahora hago muchas cosas, pero siempre me parecen innecesarias y absurdas. Se que fui niño, que fui puro, que tenía fe, amor, confianza en las cosas, y un día, todo eso se me olvidó, eso que tenía se fue. Uno no deja de ser niño por el hecho de crecer, sino por hacerse a la idea de que el mundo es una mierda.

El incidente del niño me puso muy nervioso, y muy sensible. Luego pasó el segundo de los hechos importantes.

Entró a la tienda una chica que me llamó mucho la atención, sobre todo sus mejillas que eran un par de frutas listas para comerse, alzadas, tersas, perfectas, mismas que se levantaban hacia el centro mientras sonreía a las etiquetas de las prendas que veía. Las tiendas de lencería son lugares muy honestos desde que la gente que va ahí seguro compra algo para que un tercero lo vea. Esta chica era muy joven, y llamaba la atención que quisiera ropa que le sienta mejor a alguien que va a putear mucho. Ella revisaba los artículos y yo no podía dejar de verla, su cuerpo era estilizado, confortable, aunque con un defecto enorme, era guerita, su cabello era rubio, tenía pocas pecas en la nariz, y se le veía otro tanto de pecas en la hendidura que había entre sus pequeños pechos, el culo, que estaba bueno, seguro también tendría una que otra peca. Su piel estaba sonrojada por el tostado del sol y sus vellos eran amarillos y muy pequeños, que la hacía lucir como un durazno de piel roja. Me gustó, pero era estadounidense.

Cuando la chica iba a salir del local, Jimena la tomó del hombro y le dijo, "Ven para acá chiquita", y de un empellón la tiró sobre un sillón. A punta de señas le hizo sacar de la bolsa de sus pantalones un juego de traje de baño bastante atrevido, y costoso también. Era una ladrona. Jimena le dio un baño de improperios y le dijo la mentira de que aquí en México los ladrones tenían que pagar las cosas robadas a cinco veces su valor, la chica vació sus bolsillos y sólo traía para pagar el traje de baño a tres y media veces, lo que encolerizó a Jimena, quien la tuvo ahí por cerca de tres horas, diciéndole en ingles o español lo mucho que sufriría en la cárcel, las vejaciones a que sería sujeta, que no le daría el perdón, que le hablaría a la policía.

La situación vengaba mucho el odio entre mexicanos y extranjeros. Jimena me dijo, "¿Crees que no te vi cómo la mirabas?, Es tu oportunidad para que hagas con Estados Unidos lo que te plazca, anda, te regalo a esta mocosa, te daré lo que quieras, seré tu alcahueta pero vuélveme a querer, te conseguiré las chicas que desees, toma esta para empezar", Yo no dije que no.

Jimena le explicó a la muchacha que para que ella pudiera empezar a pensar si la soltaría o no, tenía que hacer lo que yo le pidiese. La muchacha estaba aterrada y asintió con la cabeza, suponiendo que las cosas le ocurrirían de todas maneras.

Nos metimos al vestidor más amplio, que era uno que tenía una pequeña camita frente a un gran espejo, y servía para aquellas que querían ver como se vería una bata estando ellas recostadas, o abiertas de piernas, o lo que fuere, lo cierto es que quien compraba bata siempre se cambiaba ahí y siempre se tardaban mucho en salir.

La chica comenzó a desnudarse y, como supuse, tenía pecas en gran parte del cuerpo, que estaba tostado a excepción de su busto y área de calzones, en los cuales se alcanzaba a apreciar una piel blanquísima.

Como falsa cortesía le pregunté en inglés que cuál era su nombre, y eso sólo para saber a quién le iba a meter la verga. "Kate", contestó, y yo, fingiendo no entender su inglés le dije "Hate?", aludiendo a la palabra odio en inglés, que era lo que iba a hacer, le iba a hacer el odio, no el amor. "Kate", aclaró molesta, "Bien Hate. Tengo que hacer esto" le dije en inglés.

"Kate", volvió a aclarar, para preguntarme inmediatamente después "¿Por qué tienes que obedecer?". Yo le dije, "Como v

erás, esa señora es mi patrona y yo tengo que obedecerle" "No a ella", dijo Kate, "Lo que pregunto es ¿Por qué tienes que obedecer a este orden de cosas?, ¿Por qué odias?, ¿Por qué me odias a mí, si no me conoces?"

Estaba desnuda, a mi merced, diciéndome estas cosas. Sus ojos estaban tristes, comprensivos, sintiendo piedad por mí. Pero no era una piedad norteamericana, sino una piedad universal. Me senté a su lado y ella lejos de huirme se inclinó y me besó la frente. Comencé a llorar sin poder contenerme, no era un llanto de buuu, buuu, buuu, snif, mocos, buuu, no, eran sencillamente mis ojos que echaron a derramar lágrimas y más lágrimas, a la vez que la garganta se me quedaba con un nudo muy tenso, mi mandíbula inferior temblaba. Ese cuerpo delgadito y frágil me hablaba de mil cosas, me hacía ver por vez primera la idiotez de las diferencias.

Le pedí que se vistiera, mientras lo hacía le preguntaba algunas cosas, dónde vivía y cosas así, y contestó que quería vivir en México, pero no sabía cómo, algo de mí se reveló y le espeté su imperialismo, mientras que ella dijo no importarle las nacionalidades, dijo importarle el sol, dijo importarle el mar. La tomé de la mano y así salimos de la tienda ante las ofensas de Jimena.

Dejé de tener mucho dinero, la casa en que vivimos Kate y yo es más bien modesta, pero la pasamos bien. Nos casamos por la iglesia por no poder hacerlo civilmente hasta en tanto me divorcie de Jimena.

Veo a Kate sentada en la arena, mirando el atardecer de La Paz y me invade una infinita ternura, ella sí está aquí por la experiencia, no se apropia de más terreno que aquel que pisa, no le importa ninguna otra playa, sabe que nunca las tendrá, que sólo vive aquél que aprende a desprenderse de las cosas, que el mar es mejor sin dueño. Se para y miro sus caderas preciosas, se mete al mar y disfruta una pequeña ola que se viene encima, sólo es dueña de esa ola cuando ésta se estrella en sus nalgas, y Kate es a su vez de esa ola en ese preciso instante.

Puede que su frase del vestidor haya sido una opinión cualquiera, una defensa contra mi ataque, pero lo cierto es que surtió efecto en mi interior, despertándome de una noche de odio. Después de el incidente del niño payaso, mi alma quedó vulnerable y sin defensa, estaba abierto. Uno pretende saber muchas cosas ser un erudito, cuando en la vida hay que saber acaso tres cosas solamente, tres cosas que vienen a formar un conocimiento abstracto, que al ser indefinible no puede tampoco refutarse, discutirse. Ese día pensaba en los milagros, me preguntaba qué eran, y maldecía. Ese día pensé "cualquier milagro me quedará chico, mi fe no nacerá de nuevo", y ese fue mi error, esperar que los milagros los provoque el mundo, siendo que la única fuente de milagros es el interior del hombre. Kate vino a encender la mecha de mi milagro interior.

Poco importa que muchos advenedizos quieran apropiarse de las tierras, poco importan los corruptos que se las venden, poco importan los grupos que se muestran en pro o en contra de tales asentamientos, pobres los que vienen, pobres los que van, pobres los que se quedan aquí y pasan a perderse el resto de mares.

A lado de Kate he conocido a otro tipo de norteamericanos, unos de ellos se han vuelto buenos amigos míos, y todos coincidimos en que el hombre no tiene nacionalidad, es, o debe ser universal. Juntos nos reímos del ansia de poder, del ansia de poseer, reímos de que el ansia de placer haya suplantado al placer mismo, que el ansia por la belleza haya suplantado a la belleza. Los atardeceres muestran distintas cosas a cada quién, y mi experiencia, así como la tengo, ¿Quién podrá comprarla, poseerla, abrazarla?, Es personal. Esa tarde caminábamos Kate y yo. Ella me frena completamente y se pone frente de mí, y con su voz tan dulce me dice: "Uno no avanza hacia delante, uno avanza en todas direcciones, uno se expande", y cuando dice "se expande" sonríe como una diosa y me abraza cálidamente. Le creo, y creerle es ya una fe.

Así, cuando Kate y yo nos vamos a alguna playa y nos hacemos el amor en la arena o bajo del agua, al tener nuestros orgasmos sabemos que no somos nosotros, que somos la misma tierra. La dama que muchos venden, que muchos poseen, que muchos prostituyen, nuestra querida Baja, nos reserva a quienes sabemos escuchar, un latido de su amor, y nos

guarda en su sueño, y nos sonríe, nos ha revelado entonces su éxtasis y su secreto: Que nunca será de nadie.

jilo_deiss (arroba) hotmail.com

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