El acrónimo MILF, del inglés Mom I’d Like to Fuck (se traduce en la mayor parte de Hispanoamérica como MQMC, Mamá Que Me Cogería; en España como MQMF, Madre Que Me Follaría) hace referencia a las mujeres que a una edad madura son sexualmente deseables. Normalmente una MILF se corresponde con cualquier mujer atractiva que, por su edad, podría ser la madre del que usa el término.

La Madre de mi novia

Hetero, maduras. Un muchacho hace un curioso pacto con la madre de su novia: tomarla a ella y respetar hasta la mayoría de edad la virginidad de su hija.

Conocí a Carmen cuando yo tenía 17 años en una fiesta de instituto. Era una chica del primer curso, con 14 años, morena, bajita todavía y con unos meloncitos bastante desarrollados para su edad. Iba con unas chicas a las que yo conocía y no me fue difícil acercarme a ella y bailar con ella. Entre los dos surgió rápidamente el amor como un flechazo. Bailamos y la acompañé hasta su casa. No me costó darle la mano y despedirme de ella con un beso.

Me obsesioné por ella. Mis amigos no tardaron en notar que estaba enamorado y se metían conmigo, pero a mí no me importaba, así que me hice el encontradizo un día y fuimos juntos al instituto. Le pedí salir el sábado…Y ella ¡Aceptó!¡Qué maravilla! Todo fue sobre ruedas el sábado. En el cine nos dimos el primer beso en la boca. No tardamos en darnos el segundo y el tercero.

Tal vez influído por mis amigos, desee unos días después darme con ella un buen lote, para lo cuál elegí otra fiesta de instituto que celebraba otra clase. Nos sentamos los dos en esa zona oscura donde se sientan todas las parejas. No tardamos en emocionarnos. Ella se dejaba coger el culo, incluso por debajo de la falda y los senos. Todo iba sobre la seda. Pero cuando le fui a meter mano entre las piernas, Carmen se negó en rotundo. Me mosqueé, porque me dejó a dos velas.

Lo intenté muchas veces pero ella era muy reacia. La única solución que veía era llegar a casa y masturbarme. Y así lo hacía.

Un día me invitó a merendar a su casa antes de salir. Allí conocí a su madre, y ¡vaya madre!. Toda la sensualidad que le faltaba a carmen la tenía Dª Carmen, a la que llamaré Mamen, como ella quería que le llamara. Mamen tenía 32 años, era castaña, con el pelo rizado y largo. Un tipazo fenomenal, de cintura estrecha y culo ancho y bien formado. Sus tetas eran de un tamaño que comparándolos con los de su hija eran descomunales, pero muy bien puestos, porque ella era muy deportista, como pude comprobar al recibirnos en un maillot negro de hacer aeróbic que dejaba ver su espléndido cuerpo

No me sorprendió que no hubiera un hombre en la casa, ya que Carmen me había dicho que su madre era madre soltera. Era muy simpática y encantadora, y me sonreía pícaramente. Se abalanzó un poco sobre mí para servirme un café y pude ver su escote infinito.

Quizás por eso, cuando pillé a la hija a solas, me empeñé más que nunca en terminar de cogerle el chocho de una vez y le pedí que ella me cogiera la minga a mí. Se negaba. Al final accedió a cogerme la minga, pero yo no le podía tocar el conejo. Su madre se lo había dicho desde siempre, seguramente debido a su propia experiencia. Al final accedió a masturbarme, para lo que elegimos un callejón que conocía. Como era invierno, me taparía con el abrigo por si las moscas.

Carmen estaba inquieta y debido a su poca experiencia me daba con tal fuerza que era imposible no sentir dolor, así que le pedí que lo dejáramos. Ella se enfadó. Yo también. La acompañé a su casa sin decir una palabra y nos despedimos fríamente.

No pasó nada. Pasé la noche sin dormir, y ella la debió pasar llorando. Por otra parte, me masturbé para quitarme la calentura, pero no pude dejar de pensar en Mamen, la madre, a la hora de hacerlo. Me llamó a primera hora de la mañana, sin duda influida por su madre. Me invitó a que la recogiera por la tarde, y yo accedí por que estaba muy enamorado de ella. Al llegar la tarde, me encontré que Carmen no se había arreglado todavía pues su madre ocupaba el baño. Su madre salió a recibirme con una toalla liada, lo que aprovechó Carmen para ducharse y vestirse.

Mamen empezó a decirme que Carmen le había contado todo. No me lo reprochaba, pero me pedía paciencia. Me advirtió que si yo dejaba embarazada a su hija, me cortaría los huevos. Su hija era aún muy joven, me decía. Yo lo estaba pasando fatal, pero luego me hizo un ofrecimiento que me dejó de piedra… Si quería sexo, podía tenerla a ella, a condici&oacu

te;n de dejar tranquila a la hija. En esto que terminó de salir la hija del baño y Mamen me dijo en voz baja que me llamaría.

Carmen tenía un horario que la obligaba a quedarse en la clase una hora más que yo algunas días. Mamen me llamó en este horario y me recordó lo "pactado". No tuve más remedio que ir, por que era una ofensa a mi hombría no ir y porque no dejaba de pensar en aquella mujer de 32 años.

Me recibió en una bata. Me pidió que pasara y me sirvió un refresco de cola, con un poco de ron. Se sentó a mi lado y se puso a hablarme. Yo estaba tan tenso que le respondí tartamudeando. Así sentada me enseñaba un muslo exquisito, y le veía hasta el ombligo. De repente, me abrió la bragueta y me desabrochó el cinturón, y me sacó la verga. No tardé en masturbarme escuchando una voz que me arrullaba y unas manos hábiles que me ordeñaban. No me manché la ropa porque tuvo la precaución de protegerla con una servilleta.

Respeté desde ese día a mi novia, tal y como me pedía su madre. Apreciaba en ella a la joven mujer idealista, todo lo contrario de lo que me llevó a ver a su madre a los pocos días. Mamen me recibió con un camisón. Volvió a repetir la operación de la tarde anterior, pero yo estaba más decidido, así que comencé a besarla en la boca mientras ella me sacaba la verga. Su boca era más carnosa que la de su hija, pero su lengua era más experta. me la metió entre mis labios y buscó mi propia lengua.

Le desabroché los botones del camisón y tome sus senos calientes y enormes, y comencé a juguetear con sus pezones, que estaban duros. Me corrí sin quererlo, manchando esta vez la camisa y los pantalones. Me limpió como pudo las manchas, con agua. Fue una situación comprometida, pues Carmen estaba al llegar, pero afortunadamente, el abrigo lo disimulaba todo.

Cuando fui a ver a la madre de Carmen por tercera vez, me aseguró que no volvería a pasar lo del día anterior, y así fue. Volvió a repetir la operación del día anterior, con el mismo camisón. Me empezaba a sentir muy excitado, cuando de repente, baja la cabeza hacia mi ingle y ¡Zas!¡Se la metió en la boca!. Nunca había sentido tanto placer. No pude tocarle las tetas con tanto gusto, pero mis manos empujaban su cabeza de arriba a abajo. Se lo comió todo. La vi incorporarse rápido e ir al baño, seguramente para escupirlo. La seguí y pude ver que no llevaba bragas debajo del camisón. Había una mancha de humedad que me hizo pensar que mi suegra era menos dura de lo que parecía.

Me estuve comiendo el coco toda la semana. Era muy egoísta. Debía darle a ella algún tipo de satisfacción. Por eso, cuando volví a verla a la semana siguiente, me recibió en bata. Yo no me senté en el sofá, sino que me acerqué a ella y comencé a besuquearla, arrancándole la bata de un tirón. Allí estaba ella, desnuda. Con unos pezones de color chocolate del tamaño de un caramelo. Esta vez, llevaba bragas. Me puse a comerle los pezones y planté mi mano entre sus piernas. Tras ceder ella brevemente, tuvimos una lucha por ver quién llevaba la iniciativa. Acabamos sentados yo en el sofá y ella, de rodillas, sobre mí, comiéndome la polla. La estiraba del pelo, como queriendo creer que era yo el que llevaba la iniciativa. No dejaba de frotar mi pierna contra su toto. Me corrí en su boca, y ella se lo tragó todo de nuevo. Se abrazó contra mi cuerpo, y me repetía que era muy malo.

Le impedí que se vistiera y estuve observándola largo tiempo, observando sus senos, sus caderas, sus muslos, sus nalgas que asomaban en sus bragas escotadas. Se acercó a mí, cuando se lo pedí y hundí mi cara entre sus muslos, y pude oler el perfume de su sexo que se mezclaba con el de su ropa.

Yo le contaba a mis amigos lo que pasaba con Mamen como si sucediera con su hija, mi novia. Un chico me enseñó una revista en la que un hombre, antes de meterle la verga le comía el chocho a una mujer, así como Mamen. Mi obsesión fue el comerle el chocho a Mamen, aunque pensaba que al final me daría asco. Cuando le llamé por teléfono en la víspera de nuestra cita no me anduve por contemplaciones y le dije directamente que quería comerle el coño. Me pidió entonces que me afeitara. Piénsese

que con mis diecisiete años, más que bigote tenía pelusa.

Cuando llegué, Mamen estaba haciendo deporte. Estaba un poco sudada. Tenía un pantaloncito que dejaba asomar sus muslos y una camiseta muy ceñida. Me besó en la boca, como había empezado a hacer cuando iba allí y no estaba su hija. Sin muchos miramientos me dijo que me quitara los pantalones y la ropa. Me quedé en calzoncillos, camiseta y calcetines. Me miró de reojo, y con cierto sarcasmo, y comenzó a desnudarse. Se quitó la camiseta y quedaron al descubierto sus melones sudorosos. Luego se bajó los pantalones y las bragas. Tenía una mata enorme de pelo. Vino al salón y se sentó en el sofá. Me acerqué a ella y me puse de rodillas, a comerle las tetas. Su cuerpo estaba pringoso y olía un poco a sudor. No me importaba. tenía ganas de esa mujer.

No sabía cómo comerle el toto a Mamen, pero ella, intuyéndolo se abrió de piernas. colocando sus pies sobre mis hombros. Ante mí se abría todo el sexo, cubierto de bosque, y en medio, una raya despejada como una pista de aterrizaje en plena selva. Lamí aquella grieta a la par que saboreaba su olor perfumado. Mamen me enseñó dónde tenía que chupetear para conseguir que su sexo se humedeciera, pues contenía su clítoris entre sus dedos mientras me empujaba suavemente la cabeza contra él.

Por primera vez vi a Mamen excitarse y perder el control, y sobre todo, al comprobar en mi expresión contrariada que me había corrido. Mamen comenzó a moverse rítmicamente mientras me cautivaba la cabeza que restregaba contra su grieta mientras me repetía" amor, amor, amor".

Por vez primera oí canturrear a la madre de mi novia, mientras se componía y me intentaba lavar los calzoncillos. Me acerqué a Mamen, que estaba con sólo las bragas puestas. Yo me había empalmado con sólo verla y le exigí, más que pedirle, que me la comiera otra vez. Me tumbé en el suelo y esperaba que ella se echara sobre mí, empezando por los pies, pero me equivoqué. Venía a gatas desde mi cabeza. Pasó su cara, luego sus tetas melonudas y por último plantó su vientre delante mía. Luego se agachó contra mí y comencé a sentir cómo me trasteaba la picha, mientras comencé a percibir de nuevo el perfumado olor de su sexo. Esta vez se tragó el poco semen con que pude recompensarle.

Nos descuidamos un poco y llegó Carmen mientras nos vestíamos. Yo me vestí rápidamente en el lavabo, mientras su madre se componía rápidamente con una bata. Carmen no sospechó nada. Su madre le hizo creer que me había invitado a comer ese día, porque sí.

Pero ese día fue especial porque descubrí el orgasmo femenino. Descubrí que podía conseguir que una mujer de 32 años como Mamen se convulsionara de placer. Desde ese día ya no fue nada igual.

Llegaba y me sentaba en el sillón, mientras Mamen venía de rodillas a comerme la verga. Yo entonces le agarraba los melones, y le acariciaba con fuerza, y le pellizcaba tiernamente los pezones. Luego ella se tumbaba, y yo le comía el chocho, pero no tardé en penetrarla con los dedos. Entonces ya estaba tan excitado que volvía a correrme. La alfombra se llenó pronto de manchas más bien sospechosas.

Les conté todo esto a mis amigos, haciéndoles creer que era Carmen la que se corría, y mis amigos me tachaban de poco hombre, porque decían que lo que tenía que hacer era cogerla de una vez,"A ver si te la follas de una vez" no paraban de repetirme. Yo les decía que no lo haría hasta que ella no cumpliera la mayoría de edad. Cesaron en sus burlas, pero bien sabía yo que esa excusa de la mayoría de edad no me servía para la madre.

Un día fui a la casa y cuando comenzaba el ritual de la mamada, la cogí del cuello y la tiré con suavidad contra la alfombra. Entonces hice por ponerme encima de ella. Ella lo rehusó. Después de un leve forcejeo que no fue más allá, me achacó que sin preservativos, nada. Así que me tuve que conformar con la mamada. Pero para vengarse, al final de la mamada, me pegó un bocadito que yo pensaba que me había capado.

No tardé en ir a una farmacia a comprar los preservativos. Me puse de todos los colores ante aquella chica que despachaba, pero podía más el deseo de comportarme

como un hombre que la vergüenza. Cuando los compré, me asaltó la idea de sorprender a Mamen, así que por primera vez en mi vida hice novillos, y me dirigí aquella mañana a la casa de mi novia, que estaría en el colegio. Llamé a la puerta dos veces y me recibió Mamen totalmente somnolienta. Se sorprendió de verme allí.

Confieso que por un momento me puse celoso con sólo pensar que la podía descubrir con algún hombre que hubiera conocido, lo cual como luego comprobé sobre la marcha era falso, pero a pesar de ello, fingí celos mientras ella me aseguraba que no se había acostado con ningún hombre en semanas. Llevaba puesto el camisón con el que tantas veces me había recibido, debajo del que había unas bragas sólamente. No sé que me pasó que me transformé.

La llamé puta, mientras de un tirón le desgarraba el camisón. Esta actitud mía le asustó al principio, pero entonces descubrí una sonrisa y una mirada entre perdida que sólo demostraba satisfacción. Le agarré de la cintura y la tomé contra mi boca. Ella oponía una tibia resistencia. Mis labios le mordieron el pezón con una falta de respeto que me sorprendía hasta mí. Ella me repetía "No, corazón, no, no…".

Su camisón desgarrado cayó por su propio peso, y le ordené "Quítate las bragas. zorra, Hoy vas a follar conmigo de una vez". Mamen se quitó las bragas. Entonces yo me quité la ropa mientras Mamen me miraba temerosa, y saqué la caja de preservativos, todavía con el papel del envoltorio de la farmacia. Mamen se rió. Yo me puse colorado, pero ella para no cortarme se calló rápidamente.

Me fui a colocar el preservativo, pero me lo iba a poner al revés. Mamen intervino para hacerme ver que me lo estaba poniendo mal. Se ofreció a ponérmelo ella misma. Con sólo el tacto de sus dedos delgados, y oler la proximidad de su cuerpo me corrí.

Me pesó como nunca mi eyaculación precoz. Mamen, siempre comprensiva, me calmó y me preparó un desayuno. Luego, ella se duchó, mientras yo reflexionaba sobre mi problema. De repente la oí cantar y sólo con imaginármela me empalmé. Me asomé al baño, y allí estaba bajo el chorro de la ducha. No dudé en esperar a que saliera y cuando salía con la toalla alrededor del cuerpo, volví a atacarle con la misma violencia que antes, pero sin gastar esfuerzos en palabras.

La desnudé al quitarle la toalla. La llevé a su dormitorio y la empujé contra la cama. Su pelo húmedo se extendía entre las sábanas. Su cuerpo rezumaba el olor del jabón recién frotado. Esta vez me puse yo mismo el preservativo. Me esperaba con las piernas abiertas. Mi pelvis empujó venciendo las sucesivas estrecheces. Como me había corrido antes, esta vez tuve que trabajar de lo lindo entre las piernas de la mujer para conseguir correrme, mientras ella, con sus piernas enlazadas detrás de mí, aguantaba las embestidas, y las recibía valientemente. Nos corrimos y quedamos así, el uno encima del otro.

Ese día, Mamen comenzó a tratarme como a un hijo, incapaz de negarme cualquier capricho. Yo por mi parte, respeté mi parte del pacto, respetando a Carmen hasta los dieciocho años. La verdad es que, entre la madre y la hija, me quedo con la madre.

egarasal (arroba) teleline.es

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INGRID

Mi nombre es Diego tengo 18 años y les voy a contar una historia que me sucedió hace 1 año. Yo entreno a niños en un equipo de fútbol americano y esta historia se trata sobre una señora que era madre de un niño que estaba en el equipo. El niño mas bien era malo no tenia habilidad para el deporte, y por esta razón nunca lo metíamos a jugar ya que se nos hacia una perdida de tiempo , hasta que conocí a su madre ella era una señora de 43 años tiene pelo negro es blanca y sus medidas son para morirse es 110-78-98 sus tetas por sus medidas son enormes y firmes y su culo es respingado el único problema es su cara es un poco fea bueno esto empezó así.

Un día estaba platicando con su hijo y llego ella al mirarla por primera vez me pareció fea pero al voltear hacia abajo pude verificar lo contrario. Su hijo me platicaba sobre como su mamá se la pasaba mas tiempo con el y no lo dejaba salir por lo cual me pidió que hablara con ella, le dije a la señora que si me podía acompañar a un árbol cercano para platicar el problema es que yo no podía dejarle de ver las tetas y con una ligera erección le conté el problema de su hijo a lo que ella respondió que era por que se sentía sola ya que no tenia pareja y necesitaba alguien para poder compartir cosas ya que como se la pasaba en el trabajo no podía platicar ni tener amigos entonces se sentía muy sola, esa era mi oportunidad para poder invitarla a salir, le dije yo puedo acompañarla señora si quiere no voy a salir este fin de semana ella me dijo que como era posible que invitara aun vejestorio como ella entonces le dije no hay problema que ella era hermosa entonces se me acerco y me dijo entonces tenemos una cita al otro día. Estaba caminando después para ir a mi casa y se estaciono una camioneta negra en la cual estaba ella y me dijo que si me llevaba al subirme vi que tenia un top y una falda negra sin medias me pase observando como brincaban esos pechos al pasar por los baches y esas hermosas piernas me vio y me dijo:

-que ves?- – a lo que respondí perdone señora pero no me lo puedo creer estar aquí sentado con una mujer tan hermosa .

-me chipeas respondió- – me toco la pierna al instante se me paro y ella lo noto y la seguía acariciando hasta que de repente me la paso por encima de la verga y dijo parece que ya despertó ella lo seguía acariciando por encima del pantalón y mi verga seguía creciendo se detuvo en un estacionamiento de un Walmart como su camioneta era de vidrios polarizados y fuimos para el asiento trasero y le dije: -hace tanto que quería tocar estas cosas- -son tuyas me dijo- las masajeaba por encima del top como un loco hasta que se saco el top y vi que no tenia bra sus pezones eran grandes y color cafecitos no podía dejar de chuparlos los lamía y los masajeaba ella mientras tanto me sacaba la verga del pantalón y la manoseaba como todo una experta como solo las maduras saben hacerlas yo mientras tanto chupaba esas tetas tan grandes tan hermosas que tenia, ella se aparto y bajo el pantalón por completo y se metió mi verga de una sola chupada la mamaba como si se le fuera acabar como esa paleta que lames con desesperación me la mamaba de arriba debajo de mis bolas hasta la punta termine en su boca con un terrible orgasmo la pare le di un gran beso y le dije chiquita te voy a hacer algo que nunca te han hecho le subí esa falda baje esa tanguita que tenia y vi ese culo que era dueño de mis chaquetas y le empecé a pasar lengua por el culo durante mucho tiempo ella gemía y decía si cómeme el ojete soy tu perra y mientras le metía un dedo en ese estrecho agujero y metía y sacaba metía y sacaba y de pronto echo un grito y todos esos fluidos de su vagina salieron yo no me perdí ni una gota de ese manjar lo mame hasta el cansancio y le dije que era hora de perforarlo le apunte a su ojetito y se la clave poco a poco ella decía que le dolía que se estiraban sus músculos y que le dolía yo no podía hacer nada me encantaba como me presionaba ese culo hasta que le di un ultimo empujón y metía y sacad frenéticamente y mas rápido cada vez me encantaba mas y mas esas tetas se movían y se mov&iac

ute;an las tocaba hasta que acabe en un gran orgasmo y la inunde de todo mi esperma ella dio un grito al parecer nos venimos al mismo tiempo los 2 se levanto me dio un beso le tome de sus tetas y le dije todavía no acaba se subió arriba de mi y me cabalgaba como una loca y tenia sus tetas en mi cara brincaban y yo las chupaba así durante 15 min. La perfore como un loco ella me cabalgaba se vino ella 3 veces antes de que me viniera dentro de ella la goce y tome esas tetas y las seguí chupando hasta que me dejo en mi casa.

Y después de esa vez lo seguimos haciendo si alguien tiene algún comentario o alguna mujer madura que se sienta sola necesita compañía puede contactarme en pelu_cha04 (arroba) hotmail.com les agradecería sus comentarios.

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Amiga de mi madre (I: El placer de follar)

Hetero, polvazo, maduras, relato del dia. La entrada inesperada de la amiga de su madre mientras nuestro protagonista se masturba en su habitación será el desencadenante de un montón de historias sexuales que comienzan con un magnífico polvo con ella.

La verdad que ahora con el paso del tiempo veo con mucha mas tranquilidad las cosas, pero aun así no dejo de asombrarme del cariz que tomaron los acontecimientos en el verano pasado, que han llevado a hacer de mi un juguete sexual de algunas personas pero que a la vez me han dado una tremenda experiencia en el terreno amatorio.

Soy un joven de 22 años y nunca había disfrutado del sexo en toda su plenitud salvo raros escarceos y como no tenia muchas oportunidades pues me dedicaba como muchos al triste método de calmarse a uno mismo, masturbándome a cada rato.

El verano pasado fue muy duro en ese sentido estaba súper caliente y no paraba de masturbarme, con la mínima insinuación de alguna amiga o por alguna película me calentaba y me encerraba en el cuarto de baño o en mi habitación y con un poco de imaginación y con mi polla me daba a la placentera tarea de masturbarme.

Siempre era muy cuidadoso no fueran a cogerme en plena acción nadie de mi familia, pero una tarde me relajé y estando en mi habitación, no recordé que aquel día venían de visita unos amigos de mis padres que tenían mucha confianza y que deambulaban por mi casa como si fuera de ellos, por lo que cuando más excitado estaba y sin darme tiempo a reaccionar entró de repente en mi cuarto Ana, la amiga de mi madre.

Ya os podéis imaginar la escena yo con mi polla en la mano dale que te dale, y ella parada allí sin poder reaccionar, inmediatamente salió de la habitación y yo deseé que me tragara la tierra, por supuesto que se me fue toda la excitación. Salí inmediatamente y fui al salón, ya se habían ido y como no me había avisado ni me habían llamado, pensé que habría decido callárselo y dejarlo pasar, pero cuando al día siguiente llamo a casa por teléfono y pregunto por mi, fue cuando me temí lo peor.

Me dijo que si podía ir a su casa esa misma tarde que necesitaba hablar conmigo, como me podía negar me tenia en sus manos, le dije que si, y se despidió con un – No faltes por favor- en un tono que me pareció enfadado.

Bueno todavía no he descrito a Ana es una mujer de unos 35 años de muy buen ver, está en su peso, con un culo que te hace dar media vuelta cuando te cruzas con ella y sobre todo lo que más me gusta de ella es que se le adivinan tras las prendas ajustadas que usa, unas tetas muy grandes pero firmes, como dice un amigo mío de estrella del porno. Esas tetas eran mi delirio y muchas veces me había hecho pajas pensando en ella.

Bueno, pues llegó la tarde y me presente en la casa de Ana con la seguridad de que se me venía el mundo encima y que debía hacer algo para convencerla de que no contar la escenita de mi casa. Ella me abrió la puerta ataviada con un delantal de cocina tras el cual solo llevaba un top que resaltaba sus senos gloriosos y una falda de estas de vuelo cortita de veras. Me hizo pasar y tras ofrecerme alguna bebida me hizo sentar en el salón.

-Sabes que lo que estabas haciendo el otro día no es algo agradable para tu madre si se enterara, verdad.

-Sí lo sé, pero…

-No no me digas nada sé lo que quieres decir, pero figúrate mi posición soy la amiga de tu madre.

-Ana yo, te prometo….

-Tu te callas, no me hace gracia que un chico como tu haga esas cosas, aunque tenga necesidades. Pero me caes bien y si te portas bien y haces todo lo que te digo no pasara nada .

-Haré todo lo que tu quieras.

-Para empezar me perdí el final el otro día así que podías pajearte otra vez delante de mí, me excita ver un hombre masturbándose.

¡Cómo!

Lo que oyes quiero que te desnudes y te hagas un paja hasta que te corras.

No me quedaba otra creía estar en una película surrealista.

Me fui bajando los pantalones y me quité los calzones y allí apareció mi polla mustia de la sorpresa.

No tengo mucha excitación no sé si podré.

Pues piensa en algo que te excite, o mejor deja que yo te entre en calor.

Se vino hacia mí y me cogió la polla y m

e comenzó a pajear lentamente, arriba y abajo, había hecho más de una paja en su vida, lo hacia de muerte, abarcando con sus manos toda mi verga y deslizando con lentitud pero con fuerza, arriba y abajo.

No tarde en estar súper empalmado y ella se dio cuenta.

-Dios, que polla tan grande, no me fije bien el otro día.

-Ana, me excitas muchísimo, voy a correrme si sigues así.

De pronto paro en seco y dándome un empujón me sentó en el sofá, se arrodilló me cogió la polla….

Tranquilo hoy vamos a hacerte una paja que no vas a olvidar fácilmente.

Acercó su boca a mi verga y se la metió toda de un golpe en la boca, yo vi el cielo abierto, me iba a hacer una mamada. Se la sacaba y la recorría con la lengua para después meterla toda entera una y otra vez, me besaba los cojones y me la ensalivaba, yo estaba a punto de estallar cuando ella lo notó aceleró y comenzó a pajearme con la boca …

Me voy a correr ya no puedo mas …

Espera, cabrón, quiero tu leche en mi cara, pero me llevas dos días caliente quiero que me eches un polvo de campeonato.

Se levantó y se quitó el delantal y sin quitarse la falda se bajo las bragas me dio una fugaz visión de su coño lo llevaba parcialmente rasurado. Se acercó hasta mí y levantándome la falda dejo su raja a la altura de mi cara, yo estaba paralizado por la excitación no sabía que hacer hasta que me ordenó…

Cómeme el coño, quiero que pruebes lo caliente que estoy.

No sé si sabré darte placer.

Tu chupa y méteme la lengua, yo te iré guiando.

La cogí por sus caderas y me acerqué hasta sentir el calor que emanaba de su agujero.Abrí la boca y me lancé a lamer como un poseso.

Así, ves como no es tan difícil…..ah, ah, así, un poco mas arriba, fóllame con la boca, ¡¡¡ohhh, dios!!! cómo me gusta, sigue.

Rápidamente le fui cogiendo el truco y me guiaba por sus jadeos, le metí un dedo y le tocaba por donde ella me decía, estaba en pleno éxtasis.

Ahhh……..me voy a correr como una tonta, ahhh qué me corro….

Te gusta, ¿eh?.

Se apartó de mí y sacándose la falda se vino a mí y tras masajearme la polla, se la metió de nuevo en la boca le dio un par de chupaditas y cuando vio que volvía a crecer hasta ser un mástil tieso y duro, se puso a horcajadas en el sofá y fue bajando hasta penetrarse lentamente y tragarse toda mi verga cuando llego hasta el final comenzó a culear poco a poco, hasta que notó que estaba perfectamente encajada y apoyándose en los brazos del sofá comenzó un sube y baja, primero lento pero que luego se convirtió en un ritmo que me estaba volviendo loco.

Ahh, sí, qué verga mas grande, me llena toda … cabrón, qué gusto más grande… disfrutas… esto si que es sexo, no pajearse solo, ahhh………dame verga, cabrón.

Hostía, hostia, qué gusto, sigue, dios, me pones a cien, voy a estallar….

Aguanta niño que te voy a hacer un follador incansable…

No sé si voy a aguantar…ohhhhhooohhhhhhhhh qué gusto…que puta eres…

Te gusta… soy muy puta y tu vas a ser mi puto… mi polla particular…

Era la hostia me estaba follando a la amiga de mi madre a lo bestia, estilo peli porno, estaba como loco pero a punto de correrme, no sé como estaba soportando tanto, solo la visión de esa hembra botando sobre mí con sus tetas luchando por salirse del top me estaba calentando, por una vez tomé la iniciativa y le agarré los pechos, ella me quitó las manos y sin dejar de botar se deshizo del top y llevándose las manos a la espalda ( Dios, que imagen más erótica) se quitó el sujetador dejando al aire dos tetas como jamás había visto..

Toma, comételas, se que te gustan…o acaso crees que no he visto muchas veces tus miradas a mis tetas……ahhh, vamos, chúpalas y no pares de bombearme.

Me acerqué a ellas y sobándolas mientras botaban me dediqué a chupar los pezones primero y todas ellas después, eran tan grandes, qué placer sobarlas, cogerlas, atraparlas al vuelo. Cuando de nuevo estaba a punto de reventarla y llenarla de leche, no sé cómo lo notó, se salió de mí y fue a apoyarse contra la mesa y abriendo las piernas comenzó a tocarse el coñ

o con las manos…

Vamos a que esperas métemela por detrás quiero que me jodas por detrás pero solo por el coño… mi culo no es para ti…

Me levanté y tomándola de las caderas la ensarté hasta el fondo y comencé un vaivén que pronto fue un ritmo de follada loco ya que tenias ganas de correrme ya… no podia mas…

Toma, puta, toma polla , no querías verga pues trágatela toda…ahhhhhhh, toma putita …

Dame, dame más, dámela toda, qué placer… que cabrón… qué suerte esta polla dura…ahhhhhhhh… toda para mi…

Le agarré las tetas y se las tocaba mientras a golpe de cadera la taladraba.

Dios, creo que me voy a correr otra vez… no puedo más aaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh, qué gusto, me corro otra vez, ahhhhhhhhh, mi puto … que verga más buena…

Yo le pellizcaba los pezones y le amasaba las tetas…ella al darse cuenta del placer que me daban sus pechos, cuando sintió que me venía, antes de decirle nada se salió de mí y agachándose me cogió la polla con las tetas y me comenzó a pajear con ellas, las metió en el canal de sus pechos y comenzó a subir y bajar. Yo extasiado al sentir como mi capullo rozaba su boca deseosa de tragar mi falo, me corrí en su cara y sus tetas, ella al sentir mi corrida se metió la verga en la boca y saboreé mi leche mientras yo me moría de gusto…

Nos quedamos unos minutos derrumbados sobre la alfombra y poco después nos besamos y mirándome mientras se iba a la ducha me soltó…

Esto es correrse y no lo que te haces tú solo en tu casa… es solo la primera lección, y recuerda que harás todo lo que yo te diga si es que quieres meterla otra vez en este coñito y comerte estas tetas.

Continuara…………..

alfageme

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Graciela (I)

Hetero, polvazo, maduras. Un joven comienza a suspirar por su madura vecina. Ésta, por azares del destino tiene que mudarse temporalmente a su casa donde vivirán una noche de pasión.

Lo que les quiero contar en una historia totalmente verdadera, cambio algunos nombre y fechas como para que nadie se sienta comprometido e identificado.

Graciela se mudó al barrio donde yo vivía con mis padres y mis hermanos, exactamente enfrente, cruzando la calle. Ella era divorciada y sin hijos y yo por aquel entonces estaba saliendo con una chica desde hacía un año, todos la habían aceptado en casa y ya era como de la familia, así que mi novia pasaba muchas tardes hablando con mi madre mientras esperaba que yo regresara del Colegio.

Por otro lado, Graciela enseguida trabó amistad con mi mamá y solía venir a casa a tomar el té. Al poco tiempo se hicieron buenas amigas y hasta se asociaron para vender ropa en el garaje de la casa de Graciela que estaba desocupado. Trabajaron mucho hasta dejarlo en condiciones y en un lindo local.

Graciela era una mujer muy llamativa, alta, de medidas perfectas, armoniosa y adorablemente simpática. Cuando la vi por primera vez casi se me salió el corazón. Yo tenía entonces 17 años y como dije antes estaba saliendo con Ana, a la que hasta ese momento pensaba que la amaba, pero con el correr del tiempo Graciela empezó a ser el motivo central de todos mis pensamientos.

A los pocos meses, Graciela tuvo que refaccionar el baño, después de llamar a un plomero vecino, esté le dijo que los caños eran muy antiguos y que tenían que cambiar toda la instalación de agua. La casa era muy vieja y no le quedó otro remedio que aceptar la opinión del plomero, así que por unos días, mientras durara el trabajo, mamá le propuso que se viniera a casa ya que contábamos con la habitación sido de mi hermana mayor, ahora casada.

Por supuesto que Graciela no tuvo más remedio que aceptar y se mudó a casa. Y ahí empezó mi infierno, Graciela con sus camisones cortitos y sus batas de seda, son sus pechos asomándose casi, me torturaba y yo tenía siempre una erección hasta que ella se vestía o se iba a dormir. Cada vez que me descubría mirando lo que podía de sus pechos, me sonreía. Yo andaba con una calentura padre y después no me quedaba más remedio que desahogarme con Ana, aunque lo que yo deseaba era hacer el amor con Graciela.

Llegó el domingo y fui a visitar a Ana como de costumbre. Recuerdo que regresé bien tarde por la noche y me encontré con mamá y Graciela mirando TV, todos los demás estaban durmiendo: me acerqué y me quedé con ellas a ver la película que miraban. Tenía escenas eróticas algo fuertes y yo tenía una endemoniada erección que de sólo ver a Graciela moverse.

A las dos de la mañana mi madre se fue a dormir, entonces Graciela se dirigió a la cocinas y subió a un banquito para buscar un tarro nuevo de café que mamá le había dicho donde encontrarlo. Yo la seguí, ella perdió el equilibrio y corrí a sostenerla, terminamos los dos al piso y ella arriba mío: Le pregunté si estaba bien al ayudarla a levantarse. Ella se río y me dijo que sí, pero que no pensaba que yo lo estuviera. Lo dijo como si yo tuviera un gran problema. Me reí y le dije que los mismo pensaba yo. Ella comprendía a qué me refería.

Graciela dijo que tenía a esa altura una idea, sugerida por todas las veces que me había visto contemplándola. Me confesó que no podía imaginar cómo yo podía sentir eso por ella si tenía casi la edad de mi madre. Le expliqué que tendría la edad de mamá, pero también el cuerpo más hermoso que vi en mi vida. Ella se acercó muy despacio y me dijo que todo era una locura, no aguanté más y le agarré la mano llevándola justo sobre mi miembro, pensé que me rechazaría pero me la apretó muy suavemente y su cuerpo se pegó al mío, su boca buscó la mía y nos fundimos en un beso, luego abrió su boca y succionó mi lengua hasta la mitad. Después de unos minutos de besos y de sentir su mano sobre mi sexo, le dije que si no se detenía un poco acabaría allí mismo, ella se río y me dijo que si había estado sin sexo tanto tiempo como ella tenía

que estar super caliente.

Le sugerí que fuéramos a mi dormitorio para hablar del tema más tranquilos, ella dudó unos segundos pero como yo dormía arriba solo en el cuarto que estaba pegado a la terraza, era bastante difícil que alguien subiera. Ella se dirigió al comedor, apago la TV y subimos las escaleras tomados de la mano.

Una vez en mi cuarto cerré la puerta con llave, Graciela prendió la luz y se quedó de pie junto a la cama y ahí mismo me acerqué para besarla después de haber soñado tanto con ese momento. Después de un rato ella me separa de mí y me pregunta otra vez si realmente estaba seguro de querer hacerlo con ella, una mujer mayor. Le dije que sí, que había pensado y soñado con ese momento muchas veces. Le desaté el nudo de su bata y vi como se deslizaba por sus hermosos hombros y cayo a sus pies. La besé la parte alta de los pechos antes de terminar de sacarle lo que le quedaba de ropa interior. Cuando vi su cuerpo desnudo no podía creerlo, era más bella que en mis sueños. Tenía los pezones erectos y sobresalían, me incliné y besé uno, luego el otro muy despacio, humedeciéndolos con mi lengua. Le dije que me parecía mucho más fantástica de lo que había soñado. Me sonrió y dijo que esperaba que así fuera, me dijo que siempre había estado muy orgullosa de su cuerpo.

Abrí la cama y la hice sentar en el borde. Me ubiqué entre sus piernas y muy despacio separó sus piernas, levantó una pierna y atrapé su pie desnudo, muy despacio fui acariciando sus dedos y después me los metí en mi boca, besé sus piernas y seguí subiendo con mi boca hasta mi nariz quedo entre los labios de su vagina. Olía tan lindo que hubiera podido quedarme toda mi vida. Ella cayó de espaldas y le separé los labios con los pulgares y comencé a lamer desde el ano hasta la vagina. Cada vez que sacaba la lengua, la tenia cubierta por sus jugos, Tenía un sabor tan rico que creí que nunca me parecería suficiente el poder saborearlos, le metí uno de mis dedos y muy despacio comencé a moverlo en círculos muy despacio mientras que mi lengua había alcanzado el clítoris, atrapándolo entre mis labios y succionándolo, no creo que la haya estado lamiendo y comiendo por más de 5 minutos cuando sentí que ella me tomaba del pelo con ambas manos hundiendo más mi boca dentro suyo y llegó al clímax. Se quedó acostada temblando y gimiendo, le chupé todos sus jugos y le lamí muy bien el clítoris, me paré y fui a acostarme a su lado, recostando mi cabeza sobre su pecho.

Ella me miro y dijo que no podía ser que todavía estuviera con mis pantalones, me levanté y dejé caerlos a mis pies junto con mi ropa interior, quedando totalmente desnudo, tenía el miembro tan duro que pensé que iba a estallar en ese mismo momento, ella me llamó para que me acueste otra vez a su lado y comenzó a besar mi cara. Me dijo que hacía tanto tiempo que nadie la acariciaba así, que había olvidado lo bueno que era. Comenzó a besarme de a poco hasta llegara mi entrepierna, tomó mi verga entre sus manos y la frotó contra su rostro, luego abrió la boca y se devoró el glande, comenzó a correr su lengua por la cabecita y después de un par de segundos introdujo una porción mayor dentro de su boca, yo me levanté un poco sobre la almohada para poder observarla, sentí cómo la punta de mi verga tocaba el fondo de su garganta y su lengua jugaba con todo mi tronco, abrió los ojos y me dirigió una mirada muy excitante, su cabeza comenzó a subir y bajar, dejando que mi miembro resbalara hacia arriba y abajo, sentí una sensación maravillosa, todo lo que deseaba era quedarme allí y dejar que ella me chupara eternamente, pero estaba muy caliente y sabía que no podría contenerme mucho tiempo más. En un instante mi eyaculación pareció estallar en el fondo de su garganta, ella gimió y se la tragó toda, chupando con entusiasmo y evidente placer, no dejándome ni una gota de leche, luego retiró su boca de mi miembro y se relamió sus labios, subió muy despacio por mi cuerpo dándome pequeños mordiscos, la sostuve entre mis brazos y le dije que nunca me la habían chupado tan bien.

Comencé a besar y chupar sus grandes pechos y no pasó mucho tiempo hasta que mi miembro volvió

a endurecerse, ella se colocó sobre mí y rodeó mi verga con sus pechos. Yo comencé a acometer hacia delante y luego a retroceder. Ella lamía el glande cuando acometía, al rato le dije que me moría de ganas de penetrarla, quería sentir el calor interno de su cuerpo, ella se levantó sobre su espalda y se arrodilló sobre la cama, me deslicé debajo de su cuerpo y antes que yo guiara mi verga hacia su vagina, ella la tomó y la puso entre sus labios para que después sentarse muy despacio sobre mí, sentía como entraba mi verga dentro de ella y el calor de su cuerpo, cuando había introducido la verga entera, entraron en acción sus músculos vaginales, que me la apretaron con fuerza, no podía creer lo que estaba sintiendo, comenzamos a movernos muy despacio hasta alcanzar mayor velocidad, cambiamos de posición y ahora estaba debajo de mí, separó bien las piernas y podía ver su concha hermosa y húmeda, me acerqué muy despacio y de una sola embestida se la metí bien hasta el fondo, sus piernas envolvían mi cintura, ella encontraba en los avances de su pelvis cada una de mis acometidas, comenzamos lentamente, pero de a poco fuimos aumentando la velocidad de nuestros movimientos hasta que realmente se hicieron veloces, tenía una vagina tan estrecha que podía haber llegado inmediatamente si ella no me hubiera chupada tan bien antes.

Después de unos cinco minutos, ambos transpirábamos profusamente, yo goteaba mi sudor sobre ella y el de ambos corría por su piel. Después de un rato más Graciela empezó a llegar, luego sentí que ya me era imposible evitar el orgasmo y cedí a la presión de mis testículos, me hundía hasta el fondo y mis jugos comenzaron a inundarla, los músculos de su vagina me ordeñaron hasta dejarme totalmente seco, ambos jadeábamos, yo me coloqué a su lado, para que ambos pudiésemos recuperar el aliento. La abracé muy fuerte y le besé todo el hermoso rostro, en especial detrás de su oreja y cuello.

Quedamos juntos un buen rato hasta que me dormí, cuando los rayos del sol entraron por la ventana de mi cuarto, busqué a Graciela pero ya no estaba, bajé a tomar el desayuno y la encontré en la cocina, me confesó que no podía creer que hubiéramos hecho el amor, me habló de la diferencia de edad, de que todo había sido una locura, que ella se había dado cuenta de la forma en que yo la miraba pero que nunca hubiera imaginado que iba a suceder algo entre nosotros. Se echaba toda la culpa porque no había hecho nada para evitarlo y que sé yo cuantas otras cosas más.

La tranquilicé y le dije que la amaba desde hacia mucho tiempo y que sólo quería estar con ella, le tomé una mano y ella se electrizó toda.

Trató de esquivarme toda la semana hasta que terminaron de refaccionar su casa y se mudó nuevamente a su casa, nunca más respondió mis llamados o saludos y evitaba a toda costa estar a solas conmigo

(continuará)

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La mamá de mi amigo

Hetero, polvazo, maduras. En ausencia de su amigo, la madre de éste le invita a bañarse en la piscina, a desnudarse como hace ella y a gozar de un polvazo.

Todo comenzó cuando conocí a Rafael, para abordar esta historia cierta llena de pasión, debo intentar exhalar, y remembrar aquella época, la mamá de Rafael tiene las curvas más agudas y efervescentes que he conocido, el goce que esa mujer me dio no se puede comparar con ningún otro, la primera vez que la vi fue en su casa, mi amigo y yo como todo buen chico preparatoriano, nos disponíamos a dar término a un trabajo escolar esa tarde, cuando entramos a su casa atravesamos por el amplio jardín pasando por una hermosa piscina hasta llegar a la casa, que era espaciosa y llena de ventanas por todos sus muros, era un lugar muy agradable, la sencillez de Rafael siempre me ha dado suma confianza al trato, por ello cuando me dijo que después de que termináramos el trabajo iría a recoger a su hermana al colegio, pero que mientras yo me quedara en su casa pera que fuera guardando todas las cosas que habíamos ocupado al estar realizando el trabajo escolar, de manera espontánea accedí, pues nunca imaginaría lo que sucedería.

Exacto como lo habíamos planeado él se fue por su hermana al colegio, cuando se hubo ido sentí un desierto total en su casa, pues esta era muy grande y solo me encontraba yo, pero momentos después comencé escuchar ruido en la cocina, así que bajé de la recamara de Rafael, que era donde realizábamos nuestro trabajo, y fui a ver que sucedía , en ella encontré a una de las más caóticas mujeres, ésta era blanca de pelo negro, con una figura espectacular, cuando notó que alguien la miraba, voltió y me sonrió, entonces como me notó perplejo, ni siquiera la descripción más minuciosa podría dar una idea de lo que miraban mis ojos, ella lo notó y entonces me dijo que Rafael no tardaría en llegar que se lo había encontrado en la puerta y le había dicho que yo me encontraba en casa esperando a que él regresara, que ella era su mamá , yo respondí que estaba bien que solo había bajado porque escuchaba ruidos y pensaba que podría ser otra cosa, a lo que ella respondió…

Mira te sugiero para que no te aburras mientras regresa Rafael , sal al jardín para que te distraigas un rato.

Así lo hice, cuando me encontraba ya afuera comencé a ver todas plantas que había en el lugar, así fui caminando hasta que llegue a la piscina, ella me llamó la atención pues era grande y tenía un agua tan cristalina que se antojaba darme un chapuzón, en ello sentí que alguien se acercaba y cuando volteé vi que la Mamá de Rafael venia hacia mí…

Veo que se ha antojado el agua, si quieres puedes refréscate, pues en realidad a estas horas ello es muy bueno, yo suelo hacerlo…

Ella se acerco y me dijo:

Caray, vaya que hace calor…

Comenzó a quitarse la blusa, yo no daba crédito a lo que veía pues me parecía una locura lo que sucedía, repito que esta narración es verídica y no solo escribo como una satisfacción de aliviar mi líbido como muchos lo hacen, comenzó a quitarse su falda y luego el brasier y todo lo demás hasta que ya no tenía nada encima, cuando la vi plenamente desnuda y al sentir que estábamos solos tuve una erección al instante, ella lo notó y como ello la excitó más, así que me pidió que me quitase la ropa, pero lo pidió de una forma tan subjetiva que no puede evitarlo, seguí sus ordenes, quedamos desnudos los dos, entonces ella se me acercó y estando de pie como estábamos tomando mi pene se lo introdujo en su vagina, este entró sin dificultad pues estaba sumamente lubricada, ella comenzó a moverse rápidamente que sentí que a ese ritmo no duraría mucho sin correrme, ella paró y tomándome de mi mano y despegándose de mi, me llevó a una silla reclinable de las que se usan en la playa para tomar el sol, ahí me recostó y montándose en mí empezó a cabalgarme, tan vigorosamente, hasta que sentí que se corría ,yo me sentía en la gloria, estaba tan excitado que la nalgueaba mientras ella se movía a cien por hora, me hizo terminar mientras su ritmo disminuía, yo la tomaba de sus glúteos

para penetrarla mejor y que mi semen le penetrara mejor, en ello sentí un fhash, me asusté y miré quien era y me percaté que era Rafael que nos había sacado una foto, me había agarrado en pleno éxtasis, y cuando reaccioné de la sorpresa, noté que su mama y él se miraban sonriendo con complicidad.

Datos de auto/ra

homero123 (arroba) prodigy.net.mx

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