3 eran 3 los que jugaban juntos

Historia de R

Buenas noches amigos, mi historia es como muchas otras, de desengaño y traición.

Estuve casado por casi 20 años, hasta que conocí a mi actual pareja, una chica 19 años menor que yo, era mi alumna en la facultad. Desde que la vi me atrajo, y yo a ella, pero ocultamos nuestros sentimientos por un par de años hasta que el destino nos volvió  a unir. Read more

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El viaje a Amsterdam (I)..

Mi mujer y yo nos fuimos el verano pasado de viaje por Europa y nos atraía la idea de ir a Ámsterdam por todo lo que se ha dicho de esa ciudad, así que decidimos ir y pasar unos días y así conocer la ciudad.

El día que llegamos lo dedicamos a pasear por los lugares más representativos y a hacer algunas compras. Nos alojábamos en un hotel céntrico cerca de la zona “caliente”. Eran zonas en las que abundan las prostitutas y los locales de alterne en los cuales se exhiben mujeres en escaparates y hay sex-shops y bares de todo tipo.

Mi mujer Vanessa, es muy guapa y tiene un cuerpo bastante provocador. Tiene el pelo rubio y rizado, ojos claros, labios seductores y que usa muy bien. Sus tetas son grandes y sus pezones son rosados y tiesos cuando se excita, lo que es muy habitual ya que disfrutamos del sexo muy a menudo. Su culo es redondo y apretadito, vamos muy tentador. Se viste muy provocativa, mostrando sus piernas por completo, sus tetas no son un secreto ya que sus escotes son muy grandes y siempre usa tacones altos.

Por la noche después de cenar en el restaurante del hotel, decidimos salir a dar una vuelta por la zona a ver si encontrábamos diversión. Yo la esperé en la recepción del hotel ya que decidió cambiarse. Cuando bajo me empecé a entonar y sabia que la noche iba a ser movidita. Llevaba puesto un top blanco de tirantes que le tapaba lo justo por debajo de las tetas, de hecho según bajaba por las escaleras, sus tetas se balanceaban bajo el top y se veían por debajo. También llevaba una falda negra de látex brillante que había comprado por la mañana en una de las tiendas y que se pegaba por completo a su trasero ya que las piernas ni las tapaba, de hecho me fije bien y vi que llevaba su coño depilado al aire como acostumbra a hacer cuando salimos de juerga, según dice ella, por comodidad. En los pies tenia puestas unas sandalias de tacón alto y fino, una pequeña plataforma y una sola tira que abrazaba sus lindos deditos a la suela.

Dude entre salir y subirla a la habitación e hincharnos a echar polvos pero estaba seguro que iba a ser más excitante salir, sobre todo para ella ya que es una gran exhibicionista que a tenor de su vestimenta quedaba bastante claro.

Nos dimos un profundo beso abrazados y nos fuimos a la calle. Había mucha animación y mucha gente, parecía como si fueran fiestas, con música en la calle, y atracciones. Mi mujer poco a poco se iba convirtiendo en una atracción mas para los tíos que nos encontrábamos y alguna mujer, por que no decirlo. Entramos en un disco bar que estaba lleno de gente y llegando a duras penas hasta la barra pedimos nuestra consumición y nos apartamos al fondo, junto una pared donde parecía que había algo mas de sitio. Mi mujer besándome en la mejilla me confeso al oído que según íbamos hacia la barra, alguna mano le había sobado el culo, alguna incluso se había metido por debajo entre sus glúteos en su hermosísima raja.

Creo que tanto ella como yo estábamos calentitos con eso, y con el sobeteo que la estaba dando yo por debajo del top y que ella demostraba con sus pezones erectos y duros. Ella tocándome el paquete por encima del pantalón pudo comprobar que mi polla se despertaba cada vez mas y no tardaría en pedir guerra.

En una mesa cercana estaban dos tíos sentados bebiendo unas jarras de cerveza que no quitaban el ojo de encima a Vanessa hablando entre ellos y riendo. Eran dos chicos de unos veinticinco o treinta años rubios y fornidos, parecían Alemanes. Le dije a Vanessa que estaba creando expectación y ella girándose y mirándolos me dijo que de eso se trataba. Ellos le dijeron algo que no entendimos y la guiñaron un ojo, diciendo que fuera. Mi mujer me miró y me dijo que qué pasaría si iba a verles, que si me molestaría. Yo le dije que era libre de hacer lo quisiera, pero que no me abandonase y me dijo que venia en un momento.

Se acerco a ellos y ellos sin levantarse la dijeron algo y la dieron dos besos cada uno a modo de presentación. Uno de ellos la agarró por la cintura y Vanessa se sentó en su pierna a lo que los dos mirándose respondieron con cara de satisfacción. Ella de vez en cuando me miraba con cara sonriente y traviesa y yo estaba medio excitado, medio nervioso, sobre todo cuando vi que el que tenia a mi mujer sobre su pierna no se cortab

a un pelo en sobarle el culo por encima de la brillante minifaldita de látex. Ella tampoco se cortaba y le puso el pie encima de la pierna del de enfrente pisándole con la sandalia, mientras apoyándose sobre el chico sobre el que estaba sentada, puso su mano encima del paquete del chico.

Estos hablaban entre ellos y se reían, seguro que estaban planeando algo, sobre todo cuando chico que servia de asiento a Vanessa subió su mano hasta la cintura y subiéndola algo mas metió su mano debajo del top y le agarro una teta. Ella no se aparto y mirándome, me lanzo un beso. El tío sin sacar la mano de debajo la subió algo mas y saco la teta de mi mujer por debajo del top subiéndolo y mostrando su pezón duro que él pellizcaba con los dedos y que a ella le empezaba a hacer efecto.

El pie que tenia sobre la pierna del otro chico, se fue entre sus piernas y jugando con la suela y el tacón de su sandalia, sobaba arriba y abajo el paquete que empezaba a agrandarse. La mano que tenia sobre la entrepierna del chico sobre el que se sentaba se coló por la bragueta del chico y al agarrar la polla del chico, me miro con cara de susto y mostrándome claramente que estaba a cien me di cuenta de que quería algo mas que estar allí en ese bar sin hacer nada.

Ella le susurro algo al oído haciéndole señas hacia mí y entonces los dos me miraron sonrientes. Ella se acerco a mí y me dijo que le apetecía jugar un rato con ellos y que seguro que no les importaba. Yo le dije que haríamos los que quisiera y haciéndole gestos a los chicos se levantaron y se acercaron. Nos dijeron con gestos y medio en ingles que les acompañásemos y salimos del bar.

A pocos metros del bar giramos en una esquina y entramos en un callejón al final del cual había un garaje que uno de ellos abrió. Debía de ser su casa pero al abrir y ver instrumentos musicales comprendí que se trataba de un local de ensayo de algún grupo musical, seguramente al que ellos pertenecían. Entramos dentro y cerraron la puerta tras nosotros. Mientras uno de ellos ponía algo de música y sacaba algo de bebida el otro se acerco a mi mujer y agarrándola por detrás le metió las manos por debajo del top y estuvo acariciándole los pechos un poco mientras le mordía y besaba el cuello. Acabo por quitarle el top y dejarla con las tetas al aire. Ella estaba muy cachonda también le sobaba el paquete a el.

El otro me invito a sentarme con él en un sofá y tomando algo contemplamos como mi mujer era un juguete en manos de aquel tipo. Él le sobaba las tetas y el culo y ella le acariciaba el paquete. Él le dio la vuelta y agarrándola de la cabeza la agacho hasta dejar su cara frente a su bragueta quedando Vanessa en cuclillas. Al ponerse en esta postura la minifalda se subió y dejo su culo al aire por completo mientras el chico se sacaba la polla, que por cierto, era grandísima. Él le pasaba la polla por la cara y los labios sin soltarla la cabeza y se la acabo metiendo en la boca. En vez de chuparle mi mujer, el se la follaba y ella con una mano agarrada a su pierna y la otra acariciándose el clítoris, estaba metida en faena.

El chico que estaba sentado junto a mi se había sacado la polla, que era tan grande o más que la de su amigo y estaba pajeándose lentamente y diciéndole cosas al otro. Yo también me saque la polla ya que no podía mas y comencé a pajearme.

El que se estaba follando a mi mujer por la boca la levanto y la acerco a nosotros, haciéndola agacharse y tragándose la polla del que estaba pajeándose a mi lado. Mientras tanto el se agacho y metió su cara entre sus nalgas chupándole el ano y el coño a mi mujer que me agarro la polla y me masturbaba con su mano mientras se comía la polla del que estaba sentado a mi lado.

El que le chupaba el coño, se levanto y agarrando su polla se la metió por detrás en el coño y comenzó a follarla agarrándola de las caderas. Eso hizo que sus tetas empezasen a bailar adelante y atrás mientras chupaba a la vez que masturbaba la polla del otro Alemán y alternaba con la mía que al sentir sus labios y viendo la escena de porno que estábamos haciendo, casi hace que me corra.

Después de un rato así, la dieron la vuelta y la sentaron sobre el que estaba a mi lado metiéndole la polla en el culo poco a poco hasta que cayo sobre sus huevos. El otro se agacho y poniendo sus piernas sobre los hombros le metió la polla por el coño y así la follaron entre los dos durante largo rato mientras yo de pie en el sofá tenia mi polla dentro de la boca de mi mujer que al cabo de un rato llene de leche caliente y espesa que le escurrió por el cuello y las tetas.

Los dos tíos no dejaban de follarla y ella debió de tener varios orgasmos y estaba fuera de sí. El que estaba follándola por el coño saco su polla y masturbándose se corrió sobre su cara y sus tetas y el otro agarrándola de la cintura la subía y bajaba con tanta fuerza que pensé que iba a atravesarla con esa gran polla. Ella dejo de gemir y casi gritaba de placer hasta que el paro de zarandearla y mi mujer se dejo caer a un lado del sofá.

El tío que estaba sentado, le había llenado el culo de semen ya que salía de su ano escurriendo por la pierna. Así estuvimos un poco recuperándonos de la orgía que habíamos montado y finalmente nos vestimos y nos fuimos.

Nos acompañaron hasta la calle principal y nos invitaron a otra copa en un local de un amigo suyo, cosa que dejo para el próximo relato.

Continuara…

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Manicura

Este verano estuvo lleno de sorpresas. Recuerdo que llovía a cántaros una tarde y deseando hacer un poco de tiempo para que dejara de llover entré en un salón de estética a cortarme el pelo. De verdad, ya lo necesitaba. Ya me había hecho cortar el pelo antes en aquel lugar y lo que más me atraía era una muchacha que daba servicio de manicura. Yo no acostumbraba hacerlo, pero sí me gustaba verla.

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La Yolanda estaba al rojo

Estaba Javi haciendo ejercicio, un poco de carrera continua cuando vio aparecer por una callejuela a una chica con la que hacía como tres años que no hablaba. Ella se había cambiado de pueblo y no habían coincidido, siempre había deseado tener con ella más que palabras, era una de sus fantasías, follársela.

Yolanda cuando le vio se paró a hablar con él, llevaban hablando como diez minutos cuando ella le invitó a tomar algo a su casa. El se excusó diciendo que no estaba presentable, pero ella le dijo que no importaba que no había sudado mucho. Javi aceptó, fueron a la casa de la chica y subieron en el ascensor, ella pulsó el botón de la planta donde estaba el piso de sus padres.

La vio de espaldas y no se pudo contener, se acercó cogiéndola por las caderas y apretando su abdomen contra el culo de ella la besó en el cuello muy suavemente dándola un ligero mordisquito. El pensó que ella se resistiría y después de soltarse le metería un sopapo, pero no. Ella se giró y sin decir nada le correspondió al beso besándole en los labios con un beso muy suave pero que se fue volviendo apasionado.

La lengua la pasó dibujando los labios del chico que fue abriendo la boca y con su lengua jugando con la de ella, llegaron a la planta del piso. Besándose abrieron la casa de la chica que como le dijo a él estaba sola en casa porque sus padres estaban de viaje. El la comentó si podía ir al baño y ella le indicó donde estaba. El fue, se soltó la cremallera y sacando la polla que ya estaba morcillona y haciendo verdaderos esfuerzos para que se relajase y poder orinar fue orinando.

Yolanda vino y le besó en la nuca mientras deslizaba una mano por su pecho bajando hasta cogerle la polla con la mano y sostenérsela consiguiendo que se pusiera dura como el hierro. La chica se sentó entonces delante del chico bajándose las braguitas y la falda y abriendo las piernas completamente con la ropa en los tobillos comenzó a orinar mientras cogía el miembro y lo daba pequeños besos y se lo iba introduciendo en su boca.

Lo que no sabían es que la mujer del piso de al lado les había visto por la mirilla de la puerta, ella y su marido la habían propuesto unos días antes follar con ella y su esposo cuando les apeteciera, ella había prometido pensárselo y la verdad es que la excitaba enormemente no solo j pequeña tira de vello rubio.

Luego se fue sentando en la cama hasta llegar con su coño a rozar la polla del chico y taparle los ojos y atarle las manos. Entonces encendió el ordenador y la webcam conectándola para que sus vecinos a los que agregó en su msn pudieran verla. Ellos que pensaban que lo que les había dicho ella de que se lo tenía que pensar era o por miedo o por quedar bien, pero que les iba a decir que no.

Estaban alucinados cuando la vieron dando la espalda al muchacho colocándose en cuclillas y restregándose sobre la polla del chico clavársela toda y comenzar a cabalgarle. Lo estaba follando primero en cuclillas, pero luego como si de una amazona se tratase, giró su cuerpo para quedar mirándole a él y liberarle las ataduras y hacer que pudiera ver como era follado por ella.

Ella se echaba hacia atrás mientras apretaba sus muslos sobre su polla, se corría ella en un largo y dulce orgasmo que la provocaba suaves convulsiones que apretaban la verga y hacían que el muchacho que estaba agarrado a los pechos comiéndoselos estuviera a punto del orgasmo. Se levantó ella y poniendo la polla a la altura de la boca le masturbó hasta que el chico eyaculó en su cara. Yolanda le sugirió que se fuera a lavar y cuando Javi salió de la habitación ella escribió en el msn:Soy vuestra esclava pero me tenéis que tomar ahora.

La pareja del piso de al lado no necesitaron más indicación. Se presentaron rápidamente, además tenían llave, en ese momento Javi había vuelto a la habitación y se había tumbado en la cama de nuevo y Yolanda que estaba insaciable se había montado encima del chaval y lo estaba follando, Javi cuando los vio aparecer desnudos ni se in

mutó de lo caliente que estaba.

Marian que se llamaba la mujer se sentó sobre la boca del chaval mirando a Yolanda y fundiéndose en un suave y delicado beso con ella. Se morreaban y Javi entretanto la sujetaba de los muslos lamiéndolos y luego acercando la lengua al coñito de la vecinita. Juan entre tanto se había acercado por detrás y había separado las nalgas de la chica y la fue dando suaves lametones en el agujerito del ano. En círculos a veces y luego abriéndola las nalgas intentando penetrarla con ella.

Se puso de rodillas y la fue acariciando los pechos cogiéndoselos mientras su mujer la besaba a la chica y Javi seguía follandola el coño, con dos dedos la penetró en el ano mientras con la otra mano la masturbaba el clítoris que a su vez era rozado por la polla del otro amante. Yolanda estaba mojadísima y no paraba de morrearse con Marian.

Juan cogió su polla que estaba muy dura y la situó a la entrada del ano de la chica que al sentirla intentaba penetrarse sola y ensartarse en semejante barra de carne tiesa. Fue abriéndose paso dentro de ella con mucha ligereza pero con decisión mientras la decía al oído:

Eres una putita y mi mujer y yo te vamos a tratar así como una verdadera puta.

Yolanda al abrigo de estas palabras se calentó más todavía y comenzó a cabalgar con tanta fuerza que la verga de Javi a veces se salía de dentro de ella para luego ensartarla hasta que los dos hombres eyacularon dentro de la chica. Yolanda se levantó, casi no la sostenían las piernas por la cabalgada y el semen se caía por sus muslos. Marian la cogió y la puso en el borde de la cama y la limpió los dos agujeros después de ella haberse corrido sobre la boca de Javi. Yolanda a su vez limpió las dos pollas dejándolas relucientes.

Como premio Marian la colocó un collar de cuero y oro blanco en el que habían escrito Marian. Ahora tenía dueña.

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Yo era parte del trato 3

Yo seguía conmocionado por saber que una de mis fantasías (ser penetrado sin condón y usando vaselina) estaba sucediendo mientras veía el miembro erecto en toda su gloria del cliente, meneándolo de arriba a abajo, invitándome a sentarme en él.

Con las rodillas temblando, me acerqué  y me puse de lado, esperando que me girara hacia donde el quisiera, él me tomó de la cintura y me puso de espaldas a él, me untó un poco mas de vaselina (que fue lo que Javier le había pasado) y con una mano apuntando su miembro a mi culito y con la otra en mi cintura, dirigiendo mi culito hacia su miembro, empezó a empalarme.

Irse sentando sobre un miembro duro, cuando ya estás abierto y lubricado, para mi es una de las cosas mas deliciosas, así que solté un gemido fuerte desde el fondo de mi garganta, no lo esperaba, no fue para hacerlo sentir bien, fue un gemido profundo que simplemente me supero, el puso sus dos manos en mi cintura y se aseguro de bajarme hasta que no pudiera entrar mas.

Me levantó y me jaló hacia abajo, comenzando a marcar el ritmo. Mis rodillas apenas aguantaban la faena pero el placer era superior a todo lo experimentado antes, gemía y sollozaba sin parar mientras el me decía cosas como “que buena potranca”, “clávatelo todo”,  y cuando me la clavaba muy profundo solo decía “eso, acéptala, acéptala”.

En un momento mis rodillas dejaron de funcionar y aunque quería seguir clavándome, ya no podía levantarme, así que el me tomó de las rodillas, me levantó y me aventó boca abajo en la cama. El que me aventara como muñeca de trapo, me excito horrores… el tomó una almohada, la puso debajo de mis caderas, me la metió de golpe y comenzó a bombear como si en eso se le fuera el mundo, gruñendo en mi oído, resoplando, dejando caer todo su cuerpo para una penetración mas dura y profunda.

No se cuanto tiempo estuvimos así, perdí la cuenta, de repente, metió un dedo a mi boca y me jalo la cabeza hacia atrás, con la otra mano en mi hombro me comenzó a enterrar su miembro con demasiada fuerza, mi cadera estaba casi totalmente levantada, sin tocar la almohada, para recibirlo mas profundo y de repente…

Sentí como se comenzaba a hinchar la cabeza de su miembro y la sensación de un liquido caliente, junto con la vaselina derretida hicieron que yo comenzara a eyacular de manera incontrolada, el se clavaba hasta el fondo, con sus manos en mis hombros apoyándome contra el con todas sus fuerzas y juro que podía sentir como el liquido tibio me llenaba.

Dejó caer todo su cuerpo sobre mi, aunque apoyándose un poco en sus codos, pero igual caí sobre la almohada y me aplastaba, dejándome su gran miembro enterrado hasta el fondo.

Esa sensación del semen, la vaselina, el culito caliente y su miembro palpitando en mi interior sin moverse, me hicieron volver a eyacular y venirme.  “vaya que es una golosa” dijo el cliente mientras se hacia hacia atrás, sacándome su herramienta.

-“Ha llegado la hora de cerrar el trato” -dijo el cliente mientras yo trataba de abrir mis ojos y recuperar mi aliento, no entendí lo que quiso decir, hasta que sentí que javier se subía a la cama, escuche el frasquito de la vaselina y aunque sentía que no podría mas, no tenia fuerzas para defenderme o negarme.

Así, boca abajo, acabado y sin fuerzas, javier puso sus rodillas a cada lado de mis piernas, apunto su miembro a mi culito y me la fue enterrando muuuy despacio.

Yo me revolvía como pez fuera del agua sintiendo como lenta, muy lentamente entraba, pero no tenia fuerza en mis rodillas para levantar mi culo y enterrármela solo, así que lo dejé entrar al ritmo que el quería.

Cuando estuvo totalmente adentro, me volví a venir, era mi tercera eyaculación en esa sola noche y no sabía cuanto mas habría que soportar. Pero para mi sorpresa, javier no se movió mucho, me la enterró hasta el fondo, se movió en círculos y paff… se comenzó a venir dentro de mi.

Sentir esa segunda entrega de leche fue demasiado para mi, caí rendido sin poderme mover, como roto, me costaba mucho respirar, las manos las sentía dormidas y era como si estuviera a punto de desmayarme.

“Me aguantó el muchachito” dijo el cliente. “Y ya sellamos el negocio con un pacto de semen”. Y así, mientras yo estaba tirado en la cama, el cliente firmó el cheque y se lo entregó a javier.

javier se metió a bañar, mientras el cliente se quedo conmigo, su miembro estaba aun algo duro, aunque no como piedra y como yo estaba tan abierto, me puso de lado, apunto y empujo y entro con facilidad.

Yo ya no sabia ni en que planeta estaba, no me cogió ni se le puso dura, solo se quedo así abrazándome mientras temblaba como si tuviera demasiado frió, hasta que salio javier del baño, me la sacó y se fue a bañar. Perdí el conocimiento y me quede dormido, después de un tiempo, mientras Javier se vestía y cuando salio el cliente, me despertó y me dijo “ya te toca bañarte”.

Como zombie me medio bañé y me puse mi ropa que había quedado en el baño. Nos despedimos del cliente, que aprovecho para darme una nalgada y apretón de nalga.

Bajamos al carro y seguía el mismo valet ahí, quien nos lo entregó. por su mirada pensé que sabía lo que había pasado. Pues javier se veía lleno de energía y despierto y yo me veía acabado.

Camino a mi casa me dijo “¿qué tal, te gustó”?, apenas asentí con la cabeza. cuando llegué a casa, entre directo a mi cama a dormir.

Pero yo no sabía que ese no sería el único encuentro con el cliente…

Hasta pronto.

 

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Navidades dominicanas

Mi mujer Ana y yo pasamos estas navidades en un Hotel-resort de República Dominicana. Allí nos instalamos en un bungalow de lujo para desconectar y disfrutar del sexo. A nuestros años, pasados los 50, nos pone fantasear y realizar aquello que nos venga en gana.

Ana, a sus 52 tacos, se conserva estupendamente, es menudita 1,60, buenas tetas,un culo potente y sobre todo una carita de ángel vicioso que remata con unos labios carnosos bien perfilados. Esa noche decidimos asistir a una barbacoa que el Hotel organizaba en la playa.

El ambiente era genial y el grupo de animadores/as estupendo. Ana estuvo bailando casi todo el tiempo con un pedazo de negro alto, fibrado, con el pecho al descubierto y empapado de sudor. Ella vino a presentármelo y nos tomamos unas copas. Me pareció un tipo muy agradable y veía como devoraba con la mirada a mi mujer. Le propuse que viniera al bungalow para charlar tranquilamente y accedió.

Oswaldo se sentó en el sofá delante nuestro y cuando Ana pasó frente a mí la detuve. La puse mirando a Oswaldo y fui recorriendo con mis manos sus muslos hasta llegar a su coñito mojado. La senté sobre mí, se abrió de piernas y la masturbé suavemente ante la cara de Oswaldo quien me iba mirando como preguntándome qué hacer.

– ven y cómele este rico conejito – le solté al moreno.

Este se acercó y comenzó a chupar su clítoris mientras ella se morreaba conmigo y apretaba la cabeza de Oswaldo contra su almeja. El chico se lo devoró ricamente hasta que se corrió de gusto contorneando su cuerpo ante cada oleada de placer que le provocaba nuestro invitado que seguía disfrutando. Ana se pone muy perra cuando se corre y desea que la follen enseguida así que la puse en pompa y mientras me comía la polla,Oswaldo aprovechó la ocasión y su polla negra se hundió en el interior de Ana provocando un gemido de placer que fue en aumento mientras la embestía con fuerza. Ella se tragaba mi polla como una auténtica zorra.

Me aparté de ella para ver cómo la follaba. Me produce un intenso placer verla gozando mientras jadea, grita y se estremece. Me puse al lado de Oswaldo para ir animándolo a aumentar el ritmo, entonces le agarró las muñecas, las puso a la espalda de ella y mientras yo se las aguantaba éste subió el ritmo hasta reventarla de placer. Retiró su polla y se corrió en la cara de Ana.

Con la lefa de Oswaldo por su cara la puse a chupar los huevos de éste y le obsequiara con un buen beso negro a la vez que yo le follaba el culo. La polla del negro volvió a pedir guerra y se montó sobre él morreándolo para que yo volviera a rellenar su culo y acabar con un espléndido sandwich.

Después nos acostamos los tres para reponer fuerzas y sonó el móvil de Oswaldo. Eran tres amigos suyos que querían saber dónde estaba y mirándome le dije que les invitara a venir. Al cabo de un rato abrí la puerta a tres negros bien plantados. Lo que sucedió después ya podéis ir imaginando. Os lo cuento en otro relato.

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Mi esposa, la hermana y la madre

Siempre me sentí como un extraño en esa casa porque nunca fui apegado a los rituales familiares y por otro lado me miraron desde un comienzo como un extraño. Eso en realidad nunca me ha importado porque llegué hasta ahí sin desearlo y simplemente arrastrado por las circunstancias. Pero de pronto todo cambió cuando conocí a mi mujer en unas vacaciones en que, estando ella sola en el lobby de un hotel, me acerqué a ella con el afán de compartir nuestra mutua soledad. Resultó ser una morena simpática y directa de unos 25 años con la cual entré rápidamente en confianza y a la cual me fue fácil conquistar pues se veía desde lejos que ella estaba ansiosa de pasión y aventura.

Esa misma noche terminamos en la cama de mi cuarto del cual solamente se fue al amanecer tan solo cubierta con un abrigo y con sus calzones y el resto de su ropa íntima en las manos.

Había sido una noche salvaje. Ella era virgen y yo le destrocé todo lo que había que destrozarle en medio de una algarabía de gritos de dolor y de placer que aún no me explico como no despertaron a los huéspedes de los cuartos vecinos.

La hembra, actualmente mi esposa, se había demostrado al comienzo muy pudorosa e ignorante, cosa que debo reconocer me excitó sobre manera, pero una vez desnuda y dispuesta me di cuenta, que si bien su virginidad era autentica, la sabiduría y desenvoltura con que se comportó el resto de la noche daban la impresión de una mujer experta en las lides del amor.

Su calentura sin limitaciones y su disposición para entregarse a los juegos sexuales más inauditos me llevaron a depender de tal modo que terminé por casarme con ella porque la verdad no podía prescindir de sus favores íntimos. Lo único que me molestaba poderosamente en todo esto era que ella insistió de todos los modos en que deberíamos vivir en la casa de su familia pues ellos eran un grupo tan unido que de otro modo no sería capaz de prescindir de la cercanía de su madre y su hermana.

Abrazado por una calentura cada día de mayor intensidad yo terminé por aceptar lo que ella me pedía y sin hacer mayores problemas acepté sus condiciones por cuanto yo veía que durante el día yo habría de estar sumido en mis negocios y podría perfectamente departir con la familia un corto rato en la noche antes de irme a la cama a disfrutar diariamente de mi tesoro moreno que cada día me brindaba nuevos placeres incontrolables.

Así mi vida comenzó a desarrollarse como yo lo había planificado sin mayores problemas para nosotros dos y tampoco para su hermana mayor ni para su madre que eran los otros habitantes de la casa.

Lo único que me preocupaba era que nuestras sesiones nocturnas eran tan desaforadas que ello pudiese restar privacidad a nuestra vida. Esto lo pensaba por cuanto mi mujer gustaba de expresar su placer mediante gritos y quejidos desesperados que se me ocurría a mi habrían de resonar en el silencio de la noche molestando a su familia, pero de los cuales yo no podía prescindir porque formaban parte de nuestra felicidad y de nuestros juegos.

Uno de nuestros juegos favoritos era montar a mi mujer mientras ella caminaba en cuatro por el cuarto hasta afirmarse en el borde de la cama en donde yo terminaba clavándola sin piedad en medio de sus gritos orgásmicos desenfrenados. Fue así como una noche en medio de estos placeres y mientras mi mujer desfallecía de placer sentí pasos en el pasillo en el cual se encontraba nuestro cuarto.

No le dije nada a mi mujer y al día siguiente me comporté como siempre, pero como la noche siguiente volviera a sentir los pasos a nuestra puerta, se lo comenté a mi mujer y ella muy segura de si misma me dijo que ella estaba segura que esos pasos eran los de su hermana que a menudo le había preguntado acerca de los ruidos que escuchaba en nuestro cuarto y seguramente se había atrevido a venir a escuchar a nuestra puerta. Me dijo que ella nada le había contado pero era evidente que ella estaba alterada por lo que sucedía en nuestra pieza.

Este comentario hecho por mi mujer en medio de nuestro encuentro sexual no hizo si no encendernos más, puesto que el hecho de saber que mientras nos entregábamos a los placeres más descarados su hermana estuviese al otro lado de la puerta escuchándonos, nos hacía esforzarnos más para poder darle la oportunidad de participar en eso aunque no fuese sino a través de los ecos de nuestros gritos. Fue así como nos pusimos de acuerdo con mi mujer para que a la noche siguiente ella sola en nuestro cuarto fingiera que estábamos follando en medio de sus gritos mientras yo podía desde el otro extremo del pasillo ver quien era que nos espiaba.

Estaba pues yo la noche siguiente en mi puesto de observación desde el cual podía escuchar claramente los gritos de mi mujer simulando los orgasmos más desesperados, cuando vi a la mujer, que tratando de no hacer ruido, se acercaba a la puerta de nuestro cuarto vestida tan solo con una amplia bata de noche. No se había percatado para nada de mi presencia y se había afirmado en la pared justo al lado de nuestra puerta.

Los gritos ocasionados por mi mujer desde nuestro cuarto eran tan auténticos que estaba seguro que se masturbaba, cuando vi que la mujer se despojaba de la bata quedando desnuda en el pasillo segura que nadie la observaba y pude darme cuenta que no era la hermana de mi mujer sino su madre.

Esta hembra de unos 45 años lucía a la luz de la penumbra del pasillo un cuerpo voluptuoso y opulento. Se acariciaba los pechos muy bien contorneados y agitaba sus caderas con un ritmo en el que se adivinaba la experiencia de una hembra sabia en las lides del sexo. Sin duda estaba abrazada por el deseo y sin recato alguno los tres dedos de su mano entraban y salían de su sexo con una gracia y pericia que demostraban plenamente que ese ejercicio era sin duda habitual en ella.

Mientras tanto, era tal la tensión erótica que ocasionaba en mi los gritos de mi mujer y las acciones de mí magnifica suegra, que no pude resistirme y comencé a masturbarme allí a unos metros de ella y al parecer no lo hacía silenciosamente puesto que la mujer se sintió sorprendida y avanzó hacia el lugar donde yo estaba de tal modo que aunque fue por un corto instante nos vimos plenamente a la tenue luz del pasillo cada cual en su labor auto satisfactoria. Fue solo un breve momento pero los suficiente para saber que definitivamente éramos cómplices.

Al regresar al cuarto de mi mujer ella esperaba con ansias el resultado de mi exploración y el deseo de escuchar lo que le contaría la tenía más caliente que de costumbre y entonces yo decidí mentirle y le dije que realmente era su hermana la que estaba en la puerta y le conté todo lo que había visto tan solo poniendo a mi cuñada en lugar de mi suegra.

Al día siguiente, ya con mis planes bien estructurados volví a la casa desde mi trabajo recién pasado el mediodía hora en la cual yo sabía que mi suegra se encontraba sola. Entré sigilosamente y no la encontré dentro de la casa pero luego me di cuenta que ella se encontraba en la pequeña pieza del jardín que hacia las veces de bodega de herramientas, de modo que me dirigí allí sin demora. La mujer me miró sorprendida pero en absoluto asustada. Más bien creo que estaba esperando algo así.

La abracé desde atrás y sentí su culo firme sobre mi miembro duro. Me di cuenta de inmediato que ella estaba caliente pues se acomodó de tal modo de poder sentir mi miembro en el centro de su hendidura. Sin mayores trámites le arrastré las bragas hasta los pies e inclinándola sobre una pequeña mesa la penetré sin contemplaciones dándome cuenta que su coño delicioso cubría mi polla con sus jugos calientes.

Era una hembra madura caliente y dispuesta, pues seguramente hacía años que no conocía las delicias de un instrumento Después lo hicimos sobre el suelo levantando sus piernas torneadas y suaves hasta sus hombros mientras ella me decía que podía cogerla cuando quisiera pero que no quería que mi mujer supiera nada de esto y que tendríamos que organizarnos bien.

Así lo hicimos y los días siguientes seguí visitándola durante el día y por la noche atendía a mi mujer ya que con este doble ejercicio yo andaba más caliente que de costumbre. Así mi mujer estaba cada día más caliente con la idea que era su hermana quien nos espiaba y esto le producía cada noche más deseo y más cosas me entregaba, hasta que una noche en medio de tanta calentura me dijo si a mi me gustaría hacer el amor con ella y con su hermana, que eso a ella le calentaba mucho y estaba segura que su hermana aceptaría y que si yo quería ella le hablaría.

El solo escuchar su proposición desató en mi una descarga terrible acabando en medio de los gritos habituales de mi mujer. La idea de poder tirarme a las dos hermanitas me pareció fabulosa, de hecho comencé a prepararme para eso que acordamos sería la noche siguiente. Pero esa tarde no falté a la cita con mi suegra y fue tanta la intensidad del coito y tan salvaje lo que esta hembra me hizo sentir que en medio de la tremenda calentura no se me ocurrió nada más caliente que decirle que esa anoche me tiraría a mi mujer y a mi cuñada a lo que mi suegra encendida por lo que yo le contaba me dijo que ella se haría presente aunque no la invitaran.

A mi no me cupo la menor duda que así lo haría. Esa noche llegué un poco más tarde a la casa porque pasé al bar a tomarme un par de tragos para prepararme bien para la sesión que me esperaba. Y cual no sería mi sorpresa si cuando entré en mi cuarto mi mujer y su hermana estaban abrazadas desnudas en la cama. Esa escena me calentó tanto que rápidamente me despojé de la ropa y ya con mi fierro encendido me acerqué a la cama y comencé a pasárselos por la cara.

Las dos hembras que ya estaban calientes por las caricias que se habían brindado comenzaron a chupármelo con tal intensidad se me puso aún más duro. Ellas chupaban una por cada lado hasta que juntándose en la cabeza terminaban besándose ambas de una forma que me calentó casi hasta ocasionarme erecciones dolorosas.

Me sumergí entre sus tetas y las recorría como loco hasta que sentí la carga suave del cuerpo de la madre de estas hembras locas que se montaba sobre mí mojándome las nalgas con su sexo abierto. En ese momento sentí una descarga de tal magnitud que creí morirme, pero afortunadamente no fue así y estoy vivo para poder seguir contándoles lo que realmente me ha sucedido.

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Todo por mis chicas

Esta historia sucedió hace varias semanas, estábamos en los exámenes finales y teníamos que presentar un trabajo mis compañeras María Julia, Cristina y yo. Quedamos en la habitación de las dos de su residencia, ya que eran compañeras de piso. Ellas solían vestir igual, ese día llevaban un pantaloncillo corto vaquero y una camiseta blanca, por supuestos aunque ambas eran delgadas, no pesaban más de 60 kilos, no tenía el mismo cuerpo, Cristina tenía muchísimo más pecho que María Julia sin embargo, María Julia tenía un culo más redondeado que Cristina, ambas unos pivones más de una vez se me había ido los ojos a los pechos de Cristina cuando lucí esos escotes que le gusta ponerse o al culo de María Julia cuando me daba la espalda, llevábamos todo el año juntos haciendo trabajos y un millar de noches de estudios a piñón.
Esa tarde se pusieron a trabajar en una mesa, en la de María Julia, y yo me puse en la otra en la mesa de Cristina. Las escuchaba reír y hacer bromas la una a la otra. En un momento estaba trabajando cuando ambas estaban calladas “ malo” algo estaban planeando. Ellas se vinieron por mi espalda y cuando me dí la vuelta ambas llevaban un rotulador edding 300 negro a la altura de su almeja a modo de polla, “¿quieres chuparme la polla Simon?” “ eso ¿Quieres?” yo les miré la cara ambas se estaban riendo pero yo ni corto ni perezoso me metí el rotulador edding 300 de María Julia en la boca y comencé a chuparlo como si fuera una polla mientras que con la otra mano hacía una paja al rotulador edding 300 de Cristina. Ambas se quedaron boquiabierta pero rápidamente empezaron a gemir y a mover la cintura como si les estuviera comiendo la polla, como si les causara placer lo que les estaba haciendo, al rato cambie de rotulador edding 300 me metí el de Cristina y pajeaba el de María Julia, de la misma forma seguían con sus gritos que me estaban volviendo loco de cachondo. Cristina se separó entonces con las dos manos puse a María Julia delante mía y colocando mis manos en su culo sobre su pantalón vaquero corto comencé a mamarle el rotulador edding 300 otra vez. Ella gritaba de placer y soltó un grito de que se había corrido. Luego cada una se sentó en una de mis piernas y a escasos 20 cm de mi boca me dijeron

– Estás loco – Dijo María Julia
– Pero loco de verdad – Dijo Cristina.
– Todo por mis chicas – les dije.
– ¿ Si ? todo? – Dijo María Julia mirando a Cristina de reojo.
– Si, os comería todo, a mis chicas les como todo, todas las noches – les dije abrazando las por la cintura.
– Si?, ¿ Somos tus chicas?- Dijo María Julia rozando mis labios con los suyos.
– Es bueno saberlo, que podemos contar con uno que nos comería todo, todas las noches. – Dijo Cristina.
– No te cabe duda – le dije a Cristina tocando la punta de mi lengua con sus labios.

Cristina no aguantó más y me abrió la boca y empezamos a comernos la boca, María Julia no fue menos y comenzó a acariciarme el pecho y a besarme en el cuello, al momento cambié y fue la boca de María Julia la que comencé a besar mientras que Cristina se puso de pie y luego se volvió a sentar sobre mi pierna. Cuando noté el peso de ella otra vez y la miré se había quitado la camiseta y el sujetador enseñando los pechos que tantas veces me había imaginado. Metí la cabeza dentro de ese escote mientras que María Julia se levantaba de mi rodilla y se volvía a sentar, saqué la cabeza de los pechos de Cristina y me encontré a María Julia sin camiseta y sin sujetador,

– Mira que buenos pechos tiene tu chica María Julia – dijo Cristina tocándole los pechos a María Julia – me quedé un instante mirando los pechos eran normales blanquecinos al igual que la piel de María Julia su pezones eran rosados, luego empecé a besar y a chupar los pezones de María Julia, mientras que Cristina se quitó el sujetador.

– Oye mira esto. – Dijo Cristina

Cuando dejé de besar los pechos de María Julia y miré los pechos de Cristina quedé impresionado sus pezones eran marrón oscuro aparte de grande parecía una galleta campurriana hice lo mismo que con los pechos de su amiga, estuve un buen rato besando los y chupandolos.

– Espera – me dijo Christina – tus chicas queremos que nos lo comas todo – diciendo esto ambas se levantaron de mis piernas y se quitaron el pantaloncillo lentamente dejando al descubierto sus tanguitas, los cuales dejaron caer por sus piernas al suelo, más tarde ya totalmente desnudas se pusieron en la cama de María Julia con el chumino mirando hacía a mí. – Comienza.
Me puse de rodillas y comencé con el coño de Cristina el cual estaba muy poblado de pelo, con la punta de la lengua chupaba su coñito luego lamía lo que había dentro de su concha ella se estremecía con cada entrada de mi lengua. Al rato dejé le coño de de Cristina para comerme el coño de María Julia, este estaba depilado solo había una línea de unos 10 cm de largo y 2 de ancho en línea con la raja, hice lo mismo que con el coño de mi otra chica, coloqué la lengua en la entrada y poco a poco le fui metiendo la lengua, mientras con mi mano derecha empecé a meterle el dedo a Cristina en su coño y el dedo de la mano izquierda se lo estaba metiendo a María Julia en su coño. Mi lengua jugaba el coño de María Julia como en el coño de Cristina, amabas gemía de la excitación con mi lengua y con los movimientos de mis dedos dentro de sus coños.

Dejé de escuchar gemir a María Julia y a Cristina, entonces dejé de comerles el coño y levantar las cabeza y me encontré que las dos estaban retorciéndose de placer pellizcando los pezones con su manos, y para mi sorpresa se estaban besando también. Eso me puso muy cachondo, y deje de hacerles un dedo. Me levanté y me desvestí quedando me totalmente desnudo mientras que las dos amigas estaban comiéndose la boca. Ellas al momento dejaron de besarse y se quedaron mirándome fijamente, sobre todo mirando mi polla, no es muy grande pero bastante gruesa, luego me hicieron un ademán con el dedo, me puse enmedio de las dos y mientras que María Julia me cogía la polla con su mano derecha, Cristina me cogía los huevos con su mano izquierda, yo le comía la boca a una y a otra.

Cristina se puso de pie y cogiendo mi polla se la metió en su coño, y estaba cabalgándome mientras que María Julia le tocaba los pechos y le decía guarradas “ ¿ te gusta puta? “ “ Te gusta que te follen?” ella lo único que decía era “ Sí” “sí”. Cristina no tardó en correrse y tener un gran orgasmo cosa que la dejó noqueada, se volvió a echar en la cama y María Julia empezó a comerle el coño. Yo me puse de pie y viendo a María Julia con el culo en pompa enseñando su rajita. Dirigí mi polla hacía su culo pero ella me dijo que por el culo no, Cristina dijo “ por el culo si, somos sus chicas y si quiere por el culo por el culo te va a dar, dale Simon” ya María Julia oponía menos resistencia y mi polla lubricada por los flujos de Cristina entró a la perfección. María Julia gritaba al principio pero luego se relajó y comenzó a disfrutar como la perra que estaba siendo. Fue cuando la cogí por ambos lados de las cachas y empecé a empujar más fuerte, en ese momento mi polla entraba y salía como un cuchillo en la mantequilla. “ Voy a correrme “ les dije María Julia “espera que no me las has metido en mi coño” diciendo esto se tumbó encima de Cristina y comenzó a comerle la boca y los pechos, yo le metí la polla en su coño, estaba bien húmedo. Me estaba viendo con fuerzas y el coño de Cristina estaba muy cerca así que saqué mi polla del coño de María Julia y se la metí en el de Cristina mientras que con un dedo excitaba más a María Julia.
María Julia llegó a su orgasmo y yo estaba apunto de correrme de escuchar los gritos de mis chicas, “ Voy a correr me “ , “ Correte sobre nosotras “ dijo Cristina. María Julia se apartó y las dos se pusieron delante mía desnudas, esto hizo que hizo que en dos sacudidas me corriera sobre ellas, sobre sus ojos, nariz, boca, tetas, barriga..etc, en mi vida había echado tanto semen.Las amigas primero limpiaron mi polla del semen restante y luego una lamió a la otra limpiandose el semen que les había quedado. Fue una sesión de estudio muy gratificante digna de repetir.

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Regalo del día del padre

Hace tiempo empecé una relación incestuosa con mi hija de 20 años hace poco, hacíamos el amor siempre que mi esposa se iba de viajes, últimamente ella no se iba de viaje lo que hacía que no pudiéramos hacer uno de nuestros encuentros.

El jueves 19 cuando llegué a mi despacho me encontré un sobre cerrado con mi nombre, era la letra de mi hija, había una tarjeta con un mensaje  “Ven a casa a comer”,

Llegué a casa a eso de las 14:00 y aparqué dentro del garaje. Entré en la casa sin hacer ruido, escuché ruido dentro y sigilosamente fui caminando por la casa, escuché una voz que provenía de la habitación de mi hija, el corazón me iba a estallar de los nervios y más cuando vi la puerta entre abierta, alguien estaba hablando con otra persona, una de ella era Beatriz porque escuchaba su voz, la otra no la oía bien desde mi posición. Cuando llegué a la puerta me paré dentro me encontré a Beatriz acompañada por Jessica ambas  tumbadas en la cama, Beatriz me miró pero no  dijo nada,

  • Vengas no seas tonta, estamos solas.
  • Venga vale.-  Jessica dijo de forma pausada se estiró y besó en los labios a Beatriz.

Ambas amigas se estaban besando mientras yo estaba en la puerta de la habitación mirando.

Dejaron de besarse y Beatriz empezó desnudar a Jessica, la cual no hacía ningún gesto estaba como adormecida. Beatriz empezó a desabrochar la camisa del uniforme del cole mientras que Jessica estaba dormida. Mi polla estaba empezando a creer bajo mi pantalón. Beatriz había conseguido dejar a Jessica únicamente con sus bragas blancas y su sujetador de rosa, se levantó de la cama, Jessica estaba dormida y Beatriz me hizo un ademán con la mano. Me acerqué a Beatriz y empecé a comerle la boca mientras que ella con sus manos cogía mi polla y abrió mi bragueta. Introdujo sus manos dentro de mi pantalón y acarició mi polla de arriba a abajo, yo me quité la camisa y la tiré y luego bajé mis pantalones, Beatriz sacó mi polla de mis calzoncillos y se arrodilló comenzando a mamarme la la polla como solamente ella sabía hacerlo mientras yo observaba a Jessica en la cama de mi hija en ropa interior, en pocas mamadas mi polla estaba erecta,  Beatriz dejo de comerme la polla, mirando a los ojos y me dijo

“ Feliz día del  Padre, Papito” y con la mano me señaló a Jessica, me acerqué a Jessica y le quite las bragas observando su coñito virgen delante de mis ojos, el estado de Jessica era de semi inconsciencia, parecía un síntoma de la escopolamina, yo estaba encantado,  mi hija había drogado a su amiga, para regalarme un polvo, era el mejor regalo del día del padre que podía hacerme. Empecé a lamer el coño de Jessica la cual gemía del placer ante los lengüetazos de mi lengua, Beatriz se había desnudado entera y se había tumbado junto a su amiga y le estaba besando por el cuello, mejilla y luego boca. Estuve un largo rato comiéndole el coño, mi hija le comía la boca a su amiga. Me quité la ropa quedándo me  totalmente, luego me subía a la cama, abriendo las piernas a Jessica y colocando mi polla en la entrada de su coñito, Beatriz me miraba y disfrutaba del espectáculo de ver como mi polla empezaba a penetrar a su amiga desapareciendo dentro de su coñito, Jessica gemía de placer aún atontada por la droga. Empecé a aumentar el ritmo y Jessica gemía más fuerte mientras que Beatriz le había abierto el sujetador rosa y había hecho que sus pechos botaban al ritmo de mi embestidas. Beatriz empezó a acariciar y lamer los pechos de su amiga cosa que me volvió más loco y con un mano cogí un pecho de Jessica y con la otra la cara de mi hija para besarla mientras me follaba a su amiga con mi polla totalmente humedecida por los flujos de Jessica.

–    ¿ te gusta tu regalo papi?- me dijo Beatriz.

–    Me encanta hija mía.- le respondí.

Diciendo esto saqué la polla del coño de Jessica y me corrí sobre su cuerpo, Beatriz mi hija no desperdició ni un momento y empezó a lamer todo mi semen que había caído sobre el cuerpo de su amiga. Lamiendo los pechos, la barriga y todo lo que había caído en su coño. Tras la comida me miró a la cara y luego a mi polla que aún le salían pequeñas gotas de semen y se la metió en su boca para dejarla limpita de líquido blanco mi hija y yo nos fuimos al baño dejando a Jessica medio dormida en la cama de Beatriz.

En la bañera estuve chupando los pechos, los dulces pechos a mi hija y comiéndole su coñito, esperando a que mi polla volviera a llenarse de sangre para poder penetrar a mi hija, Tras un rato mi polla volvió a la envergadura de antes, cogía a mi hija por una pierna metiendole la polla dentro de su coñito mientras la besaba en su boquita de piñón, ella se agarró con los brazos a mi cuello y dando un salto le pude coger la otra pierna la apoyé contra la mampara de la ducha y empecé a darle fuertes embestidas, ella gritaba y gritaba, si los vecinos si no estuvieran trabajando a esa hora seguro que llamaban a la policía de los gritos que estaba dando. Nos corrimos con un gran orgamos

acabamos rendidos nos tumbamos en la bañera y dejamos correr el agua mientras que nos besabamos el uno al otro. cuando el agua cubrió hasta nuestros pechos nos cerramos el grifo, en ese momento se abrió la puerta, ambos nos quedamos helados podría ser su madre, mi esposa… pero era Jessica que llegaba desnuda tocándose con un dedo el coño, había estado todo el tiempo mirándonos por la raja de la puerta.

–    Puedo bañarme contigo “ Papito” – dijo mientras que se acercaba a nosotros y me plantaba un beso en la boca a mí y otro a Beatriz.

–    Claro-  Beatriz se puso a mi derecha y Jessica se colocó a mi izquierda y los tres nos besamos y disfrutamos del baño

–    Que suerte tengo de tener dos jovencitas en la bañera para mí – les dije.

Ellas se miraron y sonrieron

Tuve muchos encuentros con ellas dos, con  Jessica y Beatriz pero eso es otra historia.

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El nuevo trabajo de mi mujer IV (Una escapadita)

El ascenso había mejorado nuestra situación, mi mujer había ido transformándose, y de la esposa sumisa con que me casé apenas quedaba nada, se había convertido en una segura y atractiva mujer consciente de su atractivo, que desprendía sexualidad por los cuatro costados. Ahora era muy activa
sexualmente, antes yo era el pornográfico, el que le enseñaba cosas, vídeos, relatos y variedades sexuales, ahora era ella la que me daba clases, cada noche era para mi un descubrimiento, nunca sabía por donde podía salir ni hasta donde querría llegar, la chica tímida y cortada que conocí había dado paso a una autoritaria y dominante mujer de negocios.

Silvia y ella trabajaban codo con codo, se había convertido en su mano derecha y compartían confidencias y encuentros sexuales. Mi mujer estaba, ahora, por encima de los actores y directores y solo respondía ante Silvia y Jean Claude.

De vez en cuando bajaba al Set de rodaje y, para recordar viejos tiempos, le hacía una buena mamada a Peter mientras la actriz de turno le comía el Coño, pero ahora era ella la que decidía cuando, como y donde iba a eyacular el actor. Seguía pavoneándose ante el personal provocando más erecciones, es lo que tiene la erótica del poder. De vez en cuando pasaba por los servicios solo para escuchar a los operarios haciéndose pajas, elegía a alguno al azar y, aparte de acabarle la paja, le dejaba que le limpiara el coño y el culo después de hacer sus necesidades.

Nuestra nueva situación económica nos permitía hacer alguna que otra escapada y siempre tenía preparado para mi alguna sorpresa. En esta ocasión fuimos a las Islas Canarias, nos alojamos en un elegante hotel en la misma playa con todos los gastos pagados por parte de su empresa. Después de llegar y echar el polvo de rigor, decidimos bajar a la piscina. Mientras acabamos nuestros mojitos mi mujer iba analizando los gustos sexuales de cada uno de los clientes, “a ese le gusta que le peguen y le aten, es un sumiso de libro”, “ese, es pasivo, “este otro activo”, “chupapollas”, “golfas”, “busconas”, “ese esta casado pero le gusta comerse rabos en los aparcamientos”, “Ama”, “Travesti”, “Gay”, “Bisexual”, “lesbiana” tenía de todos y para todos y yo cada vez más asombrado. Después del tercer mojito mi mujer se quitó el pareo, que hacia de vestido de playa, y dejó a la vista
su última adquisición, un minúsculo bikini, tanga en la parte de debajo y con una parte de arriba que apenas le cubría los pezones. La mire totalmente sorprendido mientras me dice que si me gusta, y no puedo evitar una gran erección al ver a mi mujer prácticamente desnuda en medio de una piscina llena de gente que no dejan de mirarla, ellos a escondidas, ellas llenas de envidia. Nunca la había visto así y eso provocó en mi una gran excitación al saberme el tipo más envidiado de la piscina.

Al rato mi mujer decidió que nos fuéramos a la playa. Una vez allí ni corta ni perezosa se quito la parte de arriba, se bajo el tanga y se quedo completamente desnuda, “no quiero que me queden marcas” me dijo. Todavía recordaba la vergüenza que pasó la vez que hizo Topless. “Pero ¿esta playa es nudista?” pregunté. “claro por eso he escogido este hotel, nunca habíamos estado en una y me apetecía probar, así que quítate el bañador”, “pero… estoy totalmente empalmado” le contesté, mi mujer se empezó a reír “mejor, también yo quiero presumir de marido, además es una zona de Cruising y seguro que muchos agradecerán la visión”. “¿Cruising?, joder, me acuerdo cuando no sabias ni una palabra de sexo y ahora…¿de qué va eso del cruising? “Son encuentros sexuales en
sitios públicos, parques, centros comerciales, playas…normalmente en ambientes homosexuales, pero hay de todo” En menos de media hora, ya habían pasado 5 hombres ofreciéndose a bajar mi erección de diversas formas, mi mujer estaba disfrutando de la situación y los despedía con un “tranquilos, yo me encargo”. De repente apareció por la playa un mulato paseando con el torso
desnudo, con un bañador blanco ajustado que marcaba una enorme polla, obviamente llamaba la atención de todos lo que había por la zona y en los 100 metros que recorrió hasta pasar por delante de nosotros se tuvo que ir quitando moscones a cada paso, cuando estaba a punto de pasar frente
a nosotros mi mujer me dijo que se iba a bañar, cuando se cruzó con él se agacho, como si se le hubiera caído algo ofreciéndole la visión de su hermoso culo, él hizo algún comentario que hizo que mi mujer se riera, comenzaron a hablar mientras ella me señalaba y me miraban los dos sonrientes, estaban lo suficientemente alejados para que yo fuera
mujer al oído pero desde luego su polla reaccionó de inmediato. Mi mujer se metió en el mar y el mulato vino hacia mí, se dirigía a unos árboles que había a nuestras espaldas, al pasar a mi lado dijo amablemente “ahora nos vemos”. En cuanto volvió mi mujer, le pregunte sobre lo que habían estado hablando, “quiero probar una cosa, es una sorpresita, te va a gustar, vamos”, ¿adonde?” conteste, no seas tonto y sígueme” se puso una camisola, las botas camperas y el gorro de vaquera y con sus grandes gafas de sol se dirigió al pequeño bosque que había al inicio de la playa. Llegamos a los primeros árboles. Nada. Nos adentramos un poco y en un pequeño claro se encontraba el mulato, apoyado en un árbol, sin el bañador, con su enorme rabo al aire, ofreciéndose, contoneándose, al llegar a su lado mi mujer dijo “este el George, es Bisexual” y sin mas dilación se puso en cuclillas ante el, cogió su enorme verga y se la metió en la boca, apenas le cabía. Empezó a lamer su capullo y mientras con una mano le agarraba los huevos, con la otra le acariciaba el culo, “¿pero que haces?, dije, una cosa era que me contara lo que hacia en el trabajo, donde yo no era capaz diferenciar la parte real de la fantasía sexual, no sabía si era todo cierto o lo hacía solo para excitarnos. Una cosa era fantasear mientras estábamos en la cama y otra cosa muy distinta era ver a mi mujer comiéndose una polla delante mía. Me miraba y, como adivinando lo que pasaba por mi cabeza, se reía, en la posición en que estaba le podía ver claramente el coño totalmente húmedo. Los celos me atenazaban, por un lado quería irme, decir algo, me sentía totalmente humillado y cuando George, me dijo “Joder con tu mujercita, que ganas tiene de rabo, se nota que hace tiempo no prueba una buena tranca” apunto estuve de pegarle, pero por otro lado estaba excitado, lo habíamos hablado muchas veces y ahora ahí estaba ella chupándole la polla a otro hombre delante de mí. “Ven cariño, pruébala”. ¿Cómo? exclame, tenía su punto lo de la mamada pero que yo hiciera ¿que? “anímate hombre” dijo George, “esta deliciosa” dijo mi mujer, “tranquilo que yo te enseño, a él no le importa que seas un principiante” me acerque, me sentía ridículo, de rodillas al lado de mi mujer con una erección de caballo, viendo en primer plano como se comía una buena polla. La escupió, “es mejor que este lubricada”, bajaba y subía el pellejo con maestría, lo bajó hasta abajo ofreciéndome el capullo, me cogió de la cabeza y me la acerco, yo me resistía, “no eres menos hombre por esto, de hecho a mi me pones todavía más, siempre he accedido a lo que me has pedido, ahora te toca a mi hacer realidad mis fantasías y quiero verte chupando una buena polla”. Acerque mi boca, y saque la lengua, la acerque hasta tocar la punta, con la cara de quien prueba algo que no le gusta, estaba húmeda y sabia un poco salada, abrí la boca y mi mujer me introdujo el capullo en la boca, apenas podía respirar, “tranquilo, cariño”, “respira por la nariz, lubrícala, vamos, metetela”, empecé a chuparla, podía notar en mi boca todas la venas, la forma del capullo, y la dureza del miembro, mi mujer empezó a hacerse una paja, juntamos nuestros labios alrededor del capullo y bajábamos hasta los huevos cada boca por un lado de la polla. Alrededor sin darnos cuenta se estaba congregando algunos mirones para ver de cerca semejante escena, varios ya tenían su polla en la mano y habían empezado a pajearse. Mí mujer y yo seguíamos chupando, cuando empecé a notar el liquido preseminal en mi boca, me aparté, mi mujer cogió la polla y se la metió en la boca, empezó a chupar con mas ímpetu, se apartó y mientras seguía pajeando la polla con la mano, abrió la boca y mirando a los ojos del mulato le decía, “vamos dámela toda, quiero tu leche en mi boca, vamos cabrón córrete en mi cara” de repente un gran explosión de leche lleno la boca de mi mujer que, sin dejar que cayera ni una sola gota, abrió la boca, en su interior se veía toda la corrida, me cogió y me dio un beso largo y excitante mientras el semen del mulato caía entre nuestras bocas. Nada más acabar y aún de rodillas mi mujer se dio la vuelta y dirigiéndose a los que estaban mirando les dijo “y vosotros que necesitáis, queréis correros en mis tetas, algunos huyeron despavoridos pero cuatro de ellos se quedaron, se acercaron a mi mujer y empezaron a pajearse aceleradamente, mí mujer les miraba, “vamos capullos llenarme de leche, no valéis para otra cosa que para mirar, vamos” les incitaba mientras se lamía los pezones, empezaron a eyacular y grandes chorros cubrieron la cara y las tetas de mi mujer, alguno le dijo que si se la chupaba a lo que le respondió, “que te la chupe tu mujer esta noche y te la follas mientras piensas en mí y en lo que has visto hoy”. Se fueron alejando, mi mujer de rodillas completamente empapada en Semen le hizo una seña al mulato que se arrodillo y empezó a lamerle todo el semen del cuerpo hasta dejarle completamente limpia, me miraron,” faltas tú cariño” y me hicieron una mamada conjunta tan brutal que no tarde en correrme en sus caras mientras se morreaban pasándose mi semen el uno al otro. Después de un rato y ya recuperado de la corrida, cogimos nuestras cosas y nos fuimos, mi mujer se despidió del mulato con un enigmático “Nos vemos esta noche, acuérdate de traer a tu amigo”.

 

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Tres (II)

Abre los ojos, mira lo que te estás perdiendo.
Eva y yo estamos de pie, nos estamos besando… o algo así. Me hace sacar la lengua y la lame, me lame los labios, me besa la punta de la nariz, me muerde la barbilla y vuelve a por mi lengua, enrosca la suya con ella, muerde mis labios con sus labios y me besa profundamente, como si quisiera devorarme, me deja sin respiración. Sus manos en mi cabeza, revolviendo mi pelo, atrayéndome hacia ella durante ese largo beso y luego bajando a mis pechos. Juega a rozar nuestros pezones, los suyos son grandes y rosados, los míos más pequeños y oscuros. Vuelve a besarme con más pasión si cabe y sus manos bajan a mi culo, me aprieta contra ella, nuestros montes de venus se unen y su calor y el mío, su humedad y la mía, se confunden. Abre mis piernas y encaja su muslo entre ellas, su sexo queda sobre mi muslo, nos masturbamos así, casi bailando y apareces de la nada, besando y acariciando.
Eva me tumba en la cama, me venda los ojos, me ata a las cuatro patas, boca abajo. Coloca un cojín para levantar mi culo. Me siento indefensa y expuesta. Me encanta.
Hay dedos en mi coño, dedos en mi culo, lubricándome. Me siento muy cachonda… Noto lo que parece un dilatador anal realizando su función a la perfección, lentamente pero hasta el fondo. Ahora un vibrador acaricia mis labios mayores y se introduce poco a poco, llenándome.
Estando así, Eva se tumba sobre mí. Sus piernas sobre mis piernas, sus tetas sobre mi espalda y sus dientes en mi hombro cuando la penetras. Cada vez que empujas dentro de ella haces que el vibrador y el dilatador, que se salen un poco debido a la lubricación, se introduzcan más en mí y el cojín bajo mis caderas frota mi clítoris. Cada vez que te paras me matas, sé que te encanta estar un ratito dentro, sin moverte, pero necesito que la embistas para correrme. Eva respira cada vez más rápido, gime en mi oído, y eso me vuelve loca, su placer aumenta el mío y nos corremos casi a la vez.
La apartas de mí, sacas el dilatador y me la metes de golpe en el culo. ¡Oh, Dios! Aún siento las contracciones del primer orgasmo y ya viene el segundo. Te encanta mi culo, como se estrecha alrededor de tu polla y te aprisiona, y además notas la vibración del consolador. Con eso no contabas, eso hará que te corras demasiado pronto, necesitas parar…
Me desatáis entre los dos y vamos a asearnos un poco.
En la ducha Eva se encarga de enjabonarte por delante, yo por detrás. La esponja es suave y hago círculos de espuma en tu espalda, en tus brazos, en tus nalgas… Ella enreda sus dedos en el vello de tu pecho y te besa, luego se entretiene demasiado con tus testículos, tu polla sigue enorme pero has pedido que no te toquemos aún, no sé cuánto aguantaremos. Por mi parte estoy deseando tenerte dentro otra vez.
Volvemos a la cama limpios, algo más relajados y con ganas de seguir jugando.
Nos pides que nos sentemos a los pies de la cama, juntas nuestras mejillas y agarrando tu verga por la base comienzas a “abofetearnos”, a golpearnos los labios. Eva saca su lengua enseguida y te lame cuando tiene oportunidad. Yo no, yo me hago la dura. Vas a tener que metérmela en la boca “a la fuerza”. Eso te ha gustado, intentas meterla un par de veces pero no puedo resistir y te dejo entrar, con los labios más apretados que puedo, eso sí. Y así te diviertes, ahora en la boca de Eva, ahora en la mía, sintiendo las diferentes temperaturas, las diferentes texturas, las diferentes formas de chupar, succionar, morder. Te pierde este juego, mejor volver a cambiar.
Nos pides que nos pongamos a cuatro patas al filo de la cama, las dos muy juntas y empiezas a follarnos alternativamente. Cuando me toca a mí y siento toda tu polla dentro intento retenerla contrayendo todo lo que puedo mi vagina, no quiero que te vayas. No me gusta este juego, creo que gana Eva, estás mucho tiempo con ella y me da la impresión que cuando estás dentro de mí estás deseando volver a sentirla.
Pero es justo, ella es tu regalo. Mi regalo para ti. Un regalo que yo también he disfrutado bastante.
Indico a Eva que se tumbe sobre su espalda, la ayudo a poner sus piernas sobre tus hombros, así podrás penetrarla hasta el fondo. Y me quedo ahí mirándote, viendo como disfrutas, como muerdes tus labios y jadeas, como te mantienes dentro, imagino que haciéndola latir. También la oigo a ella pedirte más y más fuerte, diciéndote cuánto le gusta que la folles. Y veo como al fin cierras los ojos y te abandonas… tus músculos se tensan, tu vello se eriza, tu respiración se para, sientes que casi se para también tu corazón y en un segundo está ahí, latiendo en tu pecho, en tus sienes, en tu vientre, lanzando oleadas de placer y calor que llegan hasta las puntas de los dedos, hasta tu glande hinchado y repleto, y comienzas a descargarte, y a aullar… y todo se vuelve blanco tras tus párpados y ya no sabes ni dónde estás ni te importa. Y ahí estoy yo, para recogerte, para tumbarte y arroparte, y velar tu sueño…

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Tres

Hoy es tres de marzo. Es perfecto. Te tengo justo dónde quería; en la cama, desnudo y con los ojos vendados. Te pido que esperes un segundo, no lo sabes pero tu sorpresa está a punto de llegar.

Abro la puerta y hago pasar a Eva pidiéndole, con un gesto, que no haga ruido. Te mira y me sonríe con picardía.

Me encanta tu cuerpo, será duro compartirlo con ella, pero no quiero pensar en eso, quiero que los tres disfrutemos.

Es hora de que vuelvan a la luz tus preciosos ojos y te pido que te quites la venda. Cuando ves a Eva te tapas instintivamente con las sábanas y por un momento temo haber metido la pata. Nunca hemos hablado de hacer un trío, siempre hemos estado centrados el uno en el otro, aun así sospecho que es una potente fantasía para ti. Debo explicarte rápidamente que Eva está aquí para jugar con nosotros esta noche. Eso te relaja, aunque bajo las sábanas parece que las cosas no se han relajado, más bien al contrario.

No sé muy bien cómo continuar, menos mal que Eva tiene más experiencia con estas cosas. Es ella la que pone música suave y sugiere que sigas tumbado y observes mientras me desnuda.

Nunca me había desnudado otra mujer, me siento extraña pero excitada. Eva es muy guapa y huele genial. Tiene los ojos verdes, el pelo rojo y las manos suaves. Me coloca para que me veas bien mientras quita botones, abre cremalleras y corchetes y me ayuda a salir de mi ropa. Me conduce a la cama, me tumbo junto a ti, bajo las sábanas. Tomas mi mano y me susurras un agradecimiento. Sí, parece que he acertado.

Eva deja caer su vestido al suelo y viene hacia nosotros, quiere que tú le quites la ropa interior. Te levantas con la mayor erección que te he visto nunca y te oigo suspirar cuando liberas sus pechos del sujetador. Eva tiene mucho más pecho que yo y siento una punzada de celos que aparto de mi mente con decisión. Ella coloca tus manos sobre ellos y te invita a acariciar y pellizcar. Yo me coloco detrás de ti y te acaricio suavemente la espalda y te amaso el culo, aguantando las ganas de rodearte y agarrarte la polla… prefiero que Eva dirija la acción.

Te inclinas sobre ella y, juntando sus pechos, comienzas a lamer sus pezones rápida y alternativamente. Ahora es Eva la que suspira y adelanta sus caderas hacia a ti, metes la mano en sus bragas y supongo que acaricias su clítoris. Quiero ver y acudo a quitarle esa prenda, la última que le queda. Cuando levanta el pie para salir de su ropa interior aprovechas para introducir un dedo en su coño y se estremece, también me estremezco yo al recordar esa sensación, necesito tenerte dentro desesperadamente pero comprendo que quieras jugar con ella, ella es tu regalo.

Parece que me lees el pensamiento porque me llamas a tu lado y me besas con pasión, mientras le introduces a Eva otro dedo, y otro más, llevándola al orgasmo.

Ella retira tu mano y la conduce a su boca, lame tus dedos y te indica que te tumbes. La veo abalanzarse sobre tu miembro y la detengo, en ese juego sí que pienso participar activamente. Tu polla late en mi mano mientras la aprieto por la base y la golpeo contra sus mejillas, su barbilla y finalmente su lengua. A continuación te masturbo con la mano y dejo que ella lo haga con su boca. Dirijo la cabeza de Eva arriba y abajo sobre tu verga. Luego me coloco entre tus piernas abiertas y lamo tus testículos mientras ella chupa tu glande y acudo en su ayuda cuando ella me lo pide. Ahora somos dos lamiendo, chupando, succionando y mordiendo, a ratos a la vez y a ratos alternativamente.

Nuestras lenguas coinciden a veces al recorrer tus venas y me hace sentir pequeñas corrientes eléctricas. Tú nos miras con llamas en los ojos, te estamos volviendo loco. Nosotras también estamos muy excitadas, colocadas una a cada lado de tu cuerpo alcanzas a acariciarnos a las dos. No sé qué haces con Eva pero a mí me estás follando lentamente con tus dedos y eso me hace desear que te corras en mi boca y empiezo a aumentar la presión y el ritmo. No puede ser. Eva me para, agarra tu polla por el glande y lo aprieta suave para que se te pase, ha faltado poco. Pero tú no te paras y haces que me corra.

Le pido a ella que se siente a los pies de la cama y a ti que te levantes y te coloques frente a ella. Empiezas a follarte su boca y yo junto a vosotros te acaricio. Acaricio el suave vello de tus piernas, que se concentra más en tus ingles, acaricio tus pubis, acaricio tu vientre. Me pone muchísimo verte empujar, me encanta cómo te mueves. Me coloco detrás y me aprieto contra ti. Mis pezones rozan tu espalda, muerdo suavemente tus hombros y mis manos juntan y separan tus nalgas. Dudo que me notes, debes estar concentrado en las sensaciones de su lengua rodeando tu glande, de tu glande tocando el fondo de su garganta, de sus dientes en la base de tu polla, de sus manos masajeando tus testículos…

Me concentro en tu culo. Acaricio, azoto suavemente, pellizco levemente, y separo tus nalgas para acariciar tu ano. Humedezco mi dedo corazón y te penetro lenta pero firmemente. Ahora sí me notas. Me acompaso a tus movimientos y consigo que mi dedo te llegue hasta el fondo cuando llegas hasta el fondo de Eva. Tardas poco en rendirte. No puedes aguantar más. Empujo aún más adentro y noto cada una de las contracciones de tu eyaculación. Qué maravilla.

Eva tiene semen en la cara y un poco se ha escurrido hasta su pecho. Recoges con el dedo lo que puedes y me lo ofreces, lo estaba esperando. Salgo de ti con suavidad y chupo tus dedos y te dirijo a la cama, sé que estarás agotado y te vamos a dejar descansar unos minutos, no muchos…

El juego aún no ha acabado…

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El nuevo trabajo de mi mujer III (El Ascenso 2ª Parte)

Después de Lamer directamente del suelo la corrida de Silvia, llevó a mi mujer al cuarto de baño. Silvia la secó, la limpio bien. Cogió la cadena de los pezones y la llevo al salón, se sentó en un sillón y le ordeno que se tumbara en el suelo, “Ábrete bien de piernas zorra”, se abrió lo que pudo mostrando su mojado coño,

– “Así me gusta, empapada, estas cachondisima cerda, vas a saber lo que es disfrutar”.

El tono autoritario y la humillación verbal a la que estaba siendo sometida la hacían estar más que excitada si cabe. Mi mujer notó como un hilillo de flujo le resbalaba entre las piernas, se estaba volviendo loca por que le comieran el coño o le metieran un buen rabo, estaba desesperada cuando Silvia le dijo, “lo estas haciendo muy bien esclava, como premio voy a dejar que te toques, hazte una paja para mí”, en cuanto escuchó la orden, mi mujer se llevo las mano al coño y empezó a masajearse el clítoris. Con dos dedos bajaba por su raja notando la humedad y volvía al clítoris con los dedos empapados de flujos y continuaba con el masaje, ahora con los dedos húmedos y calientes la sensación era tal, que estaba a punto de correrse. Cerró los ojos dejándose llevar por el orgasmo inminente cuando notó algo caliente y húmedo sobre su clítoris, abrió los ojos y vio a Silvia arrodillada entre sus piernas, con su experimentada lengua la estaba llevando al séptimo cielo, excitada se abrió los labios con las dos manos, separó aún mas las piernas mostrándole su clítoris duro y excitado como una pequeña polla

– “Cómetelo hija de puta!!!!, sorbe asiiii!!!!, siiii!!!!siiii!!! Aaaahhhhhhh!” .

Estalló en un orgasmo que empapo la boca, los labios y la barbilla de Silvia, que levanto la cabeza relamiéndose y limpiándose la boca con la mano, con sus dedos, recogió restos de flujo de la comisura de los labios y se los llevo a la boca

– “que rico, vamos date la vuelta ofréceme el culo”.

Todavía sin haberse repuesto del orgasmo, mi mujer se dio la vuelta, y se puso a cuatro patas,

– “abre las piernas, baja la cabeza y ábrete el culo con las manos quiero ver como tienes el ojete” mi mujer obedeció sin rechistar, expuesta, con su culo abierto, sin pudor, esperando caña. Silvia se arrodillo, le escupió en el culo y empezó lamerlo, primero alrededor del agujero, luego largos lametazos del coño al culo, cuando estaba todo bien lubricado metió su lengua en el ojete, la puso dura y empezó a penetrar el agujero que poco a poco se iba dilatando lo suficiente para que la lengua entrara sin esfuerzo, Silvia metió un dedo, primero la punta, fue moviéndolo circularmente hasta que entró hasta el fondo, empezó a masajearle el clítoris, el culo iba amoldándose al dedo cuando Silvia metió otro, primero con un poco de resistencia, pero enseguida entró. Silvia empezó a meter y secar los dos dedos del culo, una y otra vez hasta que empezaron entrar sin esfuerzo, mientras con la otra mano la acariciaba el clítoris y la palma de su mano frotaba la raja arriba y abajo. Mi mujer estaba en el cielo, necesitaba una polla que la reventara, si lengua buscaba algo que lamer y empezaba a mover su culo introduciendo mas al fondo los dedos de Silvia, de repente Silvia paró. Se levantó.“no por favor, no me dejes así Ama, follame” dijo mi mujer moviendo todavía su culo. Silvia salió de la habitación y volvió al poco tiempo, llevaba en su mano dos consoladores, uno era un vibrador negro, el otro era una gran polla de color rojo, Silvia se puso un arnés en la cintura a modo de tanga, con un agujero en la parte delantera donde coloco la polla roja.

Mi mujer estaba salivando solo de verlo.

– “Vamos que te vas a comer este rabo, lubrícalo, que te va ha reventar el culo” mí mujer se lanzo a chupar esa polla de látex con ansia, mojándola y humedeciéndola restregando su lengua arriba y abajo como una golfa desesperada. Silvia cogió el vibrador negro le coloco la punta en el clítoris y encendió el sistema. Las vibraciones pusieron a mi mujer a mil, cuando estaba a punto de correrse, Silvia volvió a parar.

Mi mujer no aguantaba más, la suplico que la follase y Silvia le dijo, “ponte delante de mi, a cuatro patas, con el culo bien en pompa, quiero que te masturbes para mí, métete dos dedos en coño y uno en el Culo y empieza a moverte puta” mi mujer obedeció, se metió los dos dedos en el empapado coño, flujos le caían por la mano y chorreaban en el suelo, la otra mano alcanzo su culo y se metió un dedo, y empezó a moverse, como una puta, sin ningún ápice de vergüenza, estaba totalmente emputecida, de repente Silvia metió en vibrador negro en su coño, lo puso a su máxima potencia, y mi mujer empezó a moverse, a introducir hasta el fondo el vibrador, en eso estaba concentrada cuando notó la punta de la polla de Silvia en el culo, solo en la entrada, sintió su dureza.

Silvia empezó a empujar, muy lentamente, el culo de mi mujer se iba tragando esa polla, primero la punta, solo el capullo, Silvia empezó a mover su polla, metiendo y sacando el capullo muy lentamente, luego empezó a introducir la polla, poco a poco hasta meterla entera, mi mujer sentía una mezcla de dolor y placer que la hacia emputecerse todavía mas, Silvia empezó a sacar la polla, hasta el capullo y volviéndola a meter, el culo de mi mujer estaba ya totalmente dilatado y la polla entraba y salía cada vez con menos dificultad, hasta que empezó a salir y entrar sin ninguna resistencia, momento en que Silvia empezó a bombear subiendo el ritmo, hasta el fondo y afuera, cada vez mas rápido dándola caña, empezó a darle cachetes en el culo, “vamos puta, mueve ese culo” mi mujer estaba en éxtasis, empezó a moverse al compás de las embestidas de Silvia, los dos agujeros repletos, el coño totalmente encharcado con el Vibrador metido hasta el fondo a su máxima potencia y una buena polla reventándole el culo, solo le faltaba llenarse la boca y ahora mismo daría lo que fuera por comerse una buena polla, Silvia pareció leerle el pensamiento y la oyó decir

– “este es Jean Claude, es tu verdadero jefe, el que esta por encima de mi”

Mi mujer alzo la vista y vio ante si un hombre de unos 50 años, atractivo, con el pelo blanco de media melena peinada para atrás y barba de cuatro días, estaba con la camisa abierta y su torso desnudo, con tal erección que sus calzoncillos apenas podían contenerla y anunciaban una tremenda polla que hizo que se le cayera la baba y empezara a salivar.

Bajó el calzón y apareció una enorme polla rodeada de bello blanco, con sus vena marcadas y su capullo brillante asomando, coronado por una gota de liquido preseminal en la punta y unos enormes huevos que anunciaban una gran cantidad de semen, parecía un toro,

– “me disculparas cariño, pero llevo observando toda la sesión desde la habitación contigua y no he podido evitar empezar yo solito, pero no quería acabar y creo que mereces ser tu la que termine”.

Mi mujer intentó meterse la polla en la boca, pero apenas le daba para cubrir el capullo, bajó el pellejo hasta abajo y empezó a lamer la punta, por la parte del frenillo, se metió el capullo y empezó a chupar, mientras Silvia, excitada con la escena, aceleró aún más el ritmo, dándola palmadas en el culo.

Mi mujer no aguantaba más y justo cuando su cuerpo se abandono en un brutal orgasmo, Jean Claude exploto en su boca, trago todo lo que pudo, pero era tal la cantidad de semen que se le derramaba por la boca y le corría hasta los pechos, Jean Claude saco la polla pero aún tenia un par de latigazos que llenaron de semen su cara y su pelo.

Se quedo extasiada en el suelo, su cabeza descansaba en un charco de Semen, con Silvia jadeante detrás de ella y Jean Claude delante, de rodillas mirando al cielo, después de un momento en que todos parecieron empezar a recuperarse,

Jean Claude la miro, miro a Silvia y dijo,

– “el puesto es suyo ¿no, Silvia?”, por supuesto, “considérate Ascendida”

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Amigos y otras cosas (capitulo 3)

Mi nombre es Simón y la historia que voy a contar sucedió el pasado fin de semana, estábamos el viernes 5 de diciembre en la casa del campo de los padres de Gonzalo nuestro grupo de amigos y vecinos de la infancia, entre ellos se encontraban Gonzalo dueño de la casa, Marta, Sergio, María, Ana, Víctor, Alejandro, y Loli, juntos habíamos pasado la infancia, niñez y adolescencia.

Ese fin de semana nos fuimos a Alcalá de los Arroyos nada más llegar esa noche decidimos quedarnos en la casa ya que hacía mucho frío y todo los bares de la zona estaban cerrados suerte que habíamos traído comida y alcohol. Encendimos la chimenea entre Sergio y yo, dejábamos nuestros sacos de dormir en el salón donde íbamos a dormir todos, aunque la casa tiene 2 dormitorios.

A eso de las 22 empezamos a beber y a contar batallitas de las nuestras aventuras y desventuras, la noche iba para largo y por suerte Gonzalos se había traído su consola playstation 4 junto con el pro evolution soccer 2015, así que empezamos a jugar por turnos mientras nos poníamos el pijama para estar más cómodos. Ana y María a ver el plan que era jugar a la consola decidieron acostarse y viendo el ruido que formábamos decidieron irse a una de las habitaciones a dormir tranquilas. Loli y Marta se metieron en el cuarto de baño para ponerse el pijama mientras que el resto de la gente, los chicos, aprovechamos para desnudarnos y ponernos nuestro pijamas. al momento salieronn las chicas del cuarto de baño con sus pantalones de pijamas largos y su camiseta de tirantes , muy adecuadas ya que Sergio se había dedicado a echar más leña al fuego y hacía un calor infernal.

Estuvimos jugando varias rondas a juego incluso Loli y Marta se pusieron a jugar con nosotros, la verdad es que jugaban muy mal, Loli quiso sentarse y Gonzalo que estaba en el sofá junto con Alejandro y yo le hizo un sitio, Loli se sentó en el sofá entre Gonzalo y yo, quedandonos 4 en el sofá tapados con una manta de matrimonio. Marta se sentó encima de Sergio en un sillón y Victor en otro sillón solo. estuvimos jugando varias partidas, mientras yo miraba como Gonzalo le metía mano a Loli bajo la manta, pero yo no decía ni mu. Al poco rato Loli dijo que tenía sueño y que se iba a acostar y como éramos unos escandalosos se iba a la otra habitación, la que estaba al final del pasillo pasando el cuarto de baño. Seguimos jugando nuestra liguilla particular por lo que nadie notó la ausencia de Gonzalo pero al rato de irse Loli Gonzalo se marchó, nosotros seguimos jugando a la consola. de repente escuchamos unos gritos que venía de la habitación del fondo rápidamente todos quitamos el volumen y fuimos a ver. los gritos eran de Loli, Gonzalo le estaba dando de los lindo a lo que todos con la mano en la boca salimos del pasillo sin hacer ruido y nos sentamos en nuestros sitios, bueno todos no Marta aprovechó para sentarse en el sofá al igual que Sergio pero eso sitios eran de Alejandro y mío así que Sergio volvió a su sillón con tan mala suerte que apagó la consola, todos le echamos la bronca pero cuando vimos que en el canal de la tele apareció dos tios dandole de lo lindo a una chica dejamos el canal absorto. Mi polla se puso muy duro al igual que la de todos, tapado por la manta metí mi mano dentro del pantalón y empecé a tocar mela con disimulo allí en el sofá junto a Marta. De repente Alejandro dijo “ Que le jodan” retiró la manta y se sacó la polla y empezó a hacerse una paja delante de todos al principio nos reimos pero luego todos dijimos “ “que se jodan” y nos sacamos nuestras pollas ante la pavorosa mirada de Marta que no daba crédito a lo que estaba presenciando.

Marta se quedó mirando fijamente cada una de las pollas. la de Alejandro era la más larga, la de Victor la más oscura, la de Sergio la más torcida a la derecha y la mía la más gruesa.

Movida por el morbo tomó entre sus manos mi polla y empezó a moverla de arriba a abajo a lo que Alejandro le dió un codazo mostrando su polla sin duda la más larga, Marta con su mano libre tomó también a polla de Alejandro para masajearla como estaba haciendo con la mía, Sergio y Víctor estaba girados a la tele y no veían lo que estaba haciendo Marta con sus manos. Yo que ya no me cortaba con el morbo que me estaba dando la situación acerqué mi boca a la boca de Marta y empecé a comerle la boca, nuestras lengua se unían en un beso tierno pero a la vez lujurioso, Alejandro que no se perdía nada de lo que hacía empezó a acariciarle los pechos por encima de la camiseta de sus pijama, eso enorme pechos de la talla cien que guarda en sus sujetador o en la parte de arriba del biquini en verano, Alejandro subiendole la camiseta hizo que se desprendiera de ella dejando así sus pechos al aire solo cubiertos por su sujetador que pronto Alejandro con un grácil gesto de mano abrió dejando caer sobre la manta, Marta paró de comerme la boca para comerle la boca a Alejandro yo aproveché para ver esos pechos que tantas veces me había imaginado y que ahora tenía enfrente. con mi mano derecha cogí su pecho derecho mientras que con mi dedo pulgar jugaba con su marrón pezon en el otro pecho Alejandro había puesto bandera con su mano izquierda mientras que su boca daba cuenta de la lengua de Marta, Marta disfrutaba de como le cogíamos los pechos mientras que nos hacía una masaje de polla con sus suaves manos.

No sé en qué momento se dieron cuenta Sergio y Victor de lo que estaba pasando al otro lado de la tele pero lo que sí es cierto que ahora no miraban la tele sino el torso desnudo de Marta siendo acariciado por sus dos amigos. Sergio y Victor mientras seguían masturbandose se levantaron y se dirigieron hacía el sofá, parandose enfrente de Marta dando a entender que ellos también quería su masaje de polla igual que sus amigos. Marta dejó de besar a Alejandro y de tocar a Alejandro y a mí la polla para ahora hacer lo mismo con Sergio y Victor, yo aproveché para comerle los pechos mientras que Alejandro metió su mano por debajo del pantalón del pijama de Marta para meterle un dedo en su raja.

La excitación de los 5 era muy grande por lo que me levanté y me quité el pantalón del pijama al igual que Alejandro y los 4 levantamos a Marta diciendo ella “soy vuestra puta hacerme lo que querais” y la pusimos en medio de nosotros. Mientras yo le comía la boca a Marta, Alejandro le comía los pechos, Victor y Sergio le quitaba el pantalón del pijama junto con sus bragas para que Víctor le metiera un dedo y lubricarse el coño que queremos follarnos todos esa noche.Yo me tocaba la polla para que no perdiera su envergadura mientras le comía la boca, Victor le metía el dedo hasta los más profundo de su coño, Alejandro y Sergio le estaban comiendo los pechos mientras que Marta les hacía una paja a los dos.

La excitación de los varones era máxima yo a veces dejaba de pajearme por miedo a que me corriera y quedarme un turno sin jugar, mis compañeros estaban igual así que dije “Pongamos a nuestra putita en el suelo y que nos humedezca los sables. Todos se pararon un segundo y luego la pusimo de rodilla poniéndonos en frente suya con nuestras polla lista para la inspección. Marta tomó la polla de Alejandro y la de Sergio con su manos pero en su boca se metió la mía. Primero la lamía luego le daba pequeños mordiscos con su labios luego se la metía en la boca entera y vuelta a empezar, pasado un rato fue el turno de la polla de Víctor aunque solo fue lamida, la mano de Marta pasaron a masajear las pollas de Victor y la mía mientras que su boca daba cuenta de la polla de Sergio lamiendola, Alejandro observaba y esperaba su turno. Me estaba excitando la imagen de Marta comiendose las pollas a mi amigos mientras que con sus manos les hacía una paja a los otros así que me senté en el borde del sofá y dije traerme a la puta que quiero follarmela.

Marta estaba ya no queda de tantas pollas y estaba dócil para nuestras elucubraciones, se sentó encima de mi polla entrando por todo su coño mi polla yo le cogía el culo mientras ella subía y bajaba por mi polla. una vez dentro Alejandro acercó su polla a la boca de Marta, la cual la lamía luego le daba pequeños mordiscos con su labios luego se la metía en la boca entera y vuelta a empezar, Sergio y Victor daban cuenta de su pechos con sus manos y ella les movía la polla de arriba a abajo mientras era penetrada por mi polla. Victor no aguantó más y se corrió enseguida y se sentó en el sillón a disfrutar del espectáculo de ver a su amiga de la infancia era follada por el resto de sus amigos. Sergio quiso folarsela también y me pidió que me levantara para folarsela él también, me levanté y Sergio se sentó en el sillón Marta bajó su cuerpo metiéndose la polla de Sergio dentro mientras que Marta con una mano cogía mi polla y con su boca se comía la polla de Alejandro y luego cambia me comía mi polla lubricada por los jugos vaginales de ella. Victor sentado en el sillón se masturbaba viendo la escena cuando Sergio dió un grito y se corrió dentro de Marta, apretando el culo a Marta hizo que se levantara y se fue al baño a lavarse mientras que Alejandro aprovechó para abrirle las piernas a Marta y meterle su polla dentro de su coño. Yo me puse detrás de ella y humedezco mi dedo y le metí el dedo por su ano a lo que ella al principio por acto reflejo apretó el culo pero luego cuando mi dedo entró por su ano lo relajó y empezó a disfrutar de la polla de Alejandro por delante y mi dedo por detrás de ella.

Marta tuvo su primer orgasmo y las piernas le flaqueaban a lo que Alejandro se tumbó en el suelo y Marta se puso encima de él comiendole los pechos a la vez. Yo viendo el culo de Marta en pompa aproveché para dirigir mi polla hacia su culo. Sergio ya había vuelto del baño y con la polla aún erecta estaba sentado en el sillón disfrutando como Víctor del espectáculo. Marta dió un respingo cuando mi polla se estaba abriendo paso por sus nalgas donde resbalaba mi polla por ellas. Ella apretó las nalgas como antes pero eso hizo que me diera más placer y más cuando llegó a su culo y tuvo las dos pollas dentro de su cuerpo. Alejandro y yo nos sincronizamos ella le metía su polla y yo sacaba mi polla de su culo y luego viceversa, yo metía mi polla en su culo y él sacaba su polla de su coño. Marta se elevó su cuerpo al sentir un gran orgasmo lo que yo aproveche para cogerle sus dos pechos con mis manos desde atrás. Estuvimos un largo rato follandonos a Marta Alejandro y yo hasta que me corrí dentro de su culo y Alejandro al momento se corrió en su coño.

Los tres nos tiramos en el suelo exhausto Marta en medio de los dos nos besamos los tres y luego Marta desnuda cogió su saco de dormir y se fue al baño a asearse y luego nos lanzó un beso a todos y se metió en la habitación donde dormían María y Ana.

Al día siguiente nadie dijo nada pero pasaron otras cosas era sábado y quedaban dos días para acabar el fin de semana pero esa historia la contaré en otro momento…

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Un trio que mi esposa no imagino

No se como empezó este juego, todo se fue dando de a poco, pero entre más tenemos sexo más exploramos y mejor es.

Hemos  hecho de muchas cosas, pero los juguetes sexuales se podría decir que fue el comienzo de todo, o el punto por el cual me animé a empezar a jugar, le coloqué un consolador, diciéndole que imaginara que la estaban cogiendo. Desde ese día en cada relación, hemos intentado subir un paso más en nuestros juegos, ese día tuve una fantasía, ver a mi mujer gozar con otro hombre. 

Como les comentaba, desde aquella noche algo cambió. No podía olvidar la fantasía, me volvía cada vez más loco. Muchas veces mientras teníamos relaciones, pensaba en ella con otro. Que pasaría? Como me sentiría?. Pasé mucho tiempo pensando en como decírselo.

Le compraba y elegía para ella ropa sexy, ya no escondía sus hermosos pechos y los escotes se hicieron algo de todos los días. Nunca grosera, pero ahora se viste muy sexy. 

Empece a creer que podía lograr mi fantasía una noche que salió con sus amigas y regreso borracha y mientras cogíamos – le grité – pareces una puta.

Ella se detuvo y me miró con una cara que nunca olvidaré, mezcla de lujuria y rabia.

-Ahhh, te gustan las putas?- me preguntó.

– No conteste nada

-Me vas a coger como a una puta?

-Si. Si. –respondí. Nos tiramos en la cama y cogimos como nunca, No duré mucho, la calentura de ella y la mía y todo lo que nos dijimos hizo imposible contenerme.

Por lo regular es caliente pero cuando se emborracha su personalidad  cambia, es mucho más desinhibida.

La rutina continuaba como siempre, pero en mi cabeza continuaba mi fantasía, no sabía que iba a reaccionar si le contaba.

Visitando a uno de mis clientes, conocí a un tipo, tenía mucha personalidad algo tosco, era fanático de las pesas, un poco musculoso, a cualquier mujer le gustaría pero a mi esposa no le gustan así, en fin hablando con  el me contaba de su basta experiencia con mujeres, le comente que cada vez subíamos más el nivel con mi esposa y que me estaba costando satisfacerla, me dio algunos consejos, pero le comenté mi fantasía y que el podía ser el apropiado, en ese momento se negó, me dijo que había hacer tríos y no le había gustado por que el sabía satisfacer a las mujeres y los esposos de ponía celosos, pues aquí es todo lo contrario, al fin acepto con sus condiciones, pronto nos hicimos amigos, nuestras charlas se basaban en los gustos de mi esposa para que ese día fuera especial.

Los sábados íbamos a cenar algún restaurante, le dije a mi esposa que fuéramos a cenar.

La inseguridad me mortifica, estoy nervioso, por suerte ella no se da cuenta.

Desde qué entramos le pedí una Margarita y cada vez que su copa esta vacía, pedía que la llenaran.

Tu me quieres emborrachar

Quieres qué sea tu puta?

Algo así le dije con una sonrisa picara y continúe pidiendo licor Para ella

Cada vez que ella quería irse le decía que se quedas un rato más, de pronto llego mi amigo, nos saludo y lo invite sentarse con nosotros, mi esposa me dio un golpe por debajo de la mesa lo que intérprete que no le había gustado que el se agregara a la mesa, la ignore y continúe pidiendo bebidas para todos.

Después e 1 hora de beber y platicar el mesero nos comunico que iba a cerrar, mi amigo nos dijo que siguiéramos en su casa, pero

Mi esposa no le gustó la idea, por lo que sugerí nuestra casa, mi amigo acepto rápido y mi esposa no pudo negarse.

En casa pusimos música y continuamos bebiendo, claro hacia más fueres la bebidas de mi esposa, cuando creí que estaba algo bebida la

Saque a bailar y bailando le toque las nalgas y me dijo, que allí estaba mi amigo, eso quería decir que no  sospechaba mis planes.

Más entrada la noche me dijo que estaba algo borracha que iba recostarás un momento, fue a nuestro cuarto. Esperamos unos minutos, coordinamos detalles y nos dirijamos al cuarto.

Cuando entra la mi esposa estaba recostada boca abajo, estaba ya en ropa interior abajo, arriba una blusa transparente.

Me acerco su espalda y poco llego hasta sus caderas, ella abrió sus piernas ligeramente, inicie frotando su sexo con mis manos, ella se relajó, metí uno de mis dedos suavemente en su sexo, mi amigo se acercó medio su mano en la parte superior, acariciando sus hermosos pechos, ella no se hacía dado cuenta que 4 manos la acariciaban.

Mi amigo hábilmente envolvió sus manos alrededor de sus pechos, aprentando y pellizcando sus pezones, mi esposa daba pequeños gemidos, el calor iba en aumento, quitamos su ropa interior, ahora fue mi amigo quien medio 1 dedo en su sexo, al ver que estaba húmedo medio su segundo dedo, arrancando un pequeño gemido.

Mi amigo era musculoso, así que la hizo girar, yo rápidamente la bese y levanté su blusa, dejando ver sus hermosos pechos, pero impidiendo que nos viera.

Mi amigo con su lengua siguió el contorno de sus labios vaginales, yo acariciaba sus pechos con precaución para que no notara la presencia de otro hombre, el jugaba con su lengua en su sexo, mi esposa arqueaba la espalda y se retorcía.

El regreso a meter sus 2 largos dedos en el sexo de mi esposa, sacando y metiéndolos, deslizo un 3 dedo, ella dio un pequeño grito, pero no se quejó, al contrario empujo sus caderas para sentirlos dentro.

Moría de ganas de entrar en ella, mi amigo continuaba metiendo los dedos, ella me dijo:

– entra ya

no te gusta le pregunte,

Si me gusta pero entra ya,

Se levantó y vio a mi amigo, que esta pasando me grito, pero mi amigo se acercó a ella, la intento besar pero los labios de ella automáticamente se apartaron de los el, incluso trató de separarse de él de un empujón lo que le fue imposible. El continuó besándola mientras su mano recorría su espalda, su cintura, su cadera, su pecho…aún así ella no respondía al beso.

El rodeaba su culo con sus enormes manos, ella movía la cara evitando los besos de el, ella lo empuja, pero el es musculoso no consigue moverlo, el mete la mano en el pelo para que no la mueva y le estampa un beso, que ella no responde, este era mi sueño, pero empezaba a dudar si estaba bien.

Después de unos minutos el la seguía presionando junto al el, ella luchaba menos fuerza, aproveche la abrace por la espalda, dando besos a sus cuellos y espalda, ella se quedo como una maniquí,

Inmóvil, pero yo besaba  su espalda y su cuello, con mis manos presionaba sus caderas, el la besaba lentamente sus pechos y con sus manos acariciaba todo su cuerpo, mientras  cerca de su  oído le susurro:

YO TE PEDI QUE SALIÉRAMOS . TE ESCOGI LA ROPA . TE PEDI BEBIDAS.  TE PIDO UNICAMENTE QUE LO DISFRUTES , TE LO COJAS BIEN PARA QUE JAMAS EN SU VIDA SE OLVIDE DE TI. SONARÁ A PRESUNCION, PERO QUIERO QUE SEPA EL MUJERON QUE TENGO.

El la levanta con sus fuertes brazos, y  la tira en la cama, el se tira sobre ella, los ojos de el brillan de excitación, se apoya en los codos de mi esposa, de modo que queda atraca con su peso, aprisionandola, le abre las piernas con sus rodillas, para que sienta su erección, continúa besándola, beso que ella no corresponde, no soporto más cuando estoy a punto de intervenir, mei esposa da un gesto me hace dudar,  ella abre sus piernas y mueve sus caderas levemente.

Ahora “vas hacer mía” la amenaza,

El levanta las rodillas, dejando el sexo de mi esposa a su placer, coloca la punta de su miembro erecto delante de su sexo, y la penetra con fuerza, el pene de el es mucho mas grande de lo que esta acostumbrada.

Aaay!!! — Grita mi esposa

Estas muy cerrada, es posible que te duela un poco – le dice mi amigo con una sonrisa burlona.

Retrocede su miembro lentamente y vuelve a penetrarla, mi esposa grita de nuevo.

Mi esposa en tono de suplica que lo haga suave, el la ignora y continua entra y sale violentamente de su cuerpo, a medida que el la penetra empiezo a ver que mi esposa mueve las caderas con la de el, ella acelera los gemidos, el la embiste con fuerza, cada vez mas deprisa, el la penetra sin piedad, aun ritmo implacable, ella mantiene el ritmo de sus embestidas, el la besa bruscamente, ella recibe el beso, puedo escuchar la respiración agitada de mi esposa a medida que la penetra.

— Ay, por favor grita mi esposa, pone su cuerpo rígido y estalla un gran grito, el también grita, da las ultimas embestidas mientras vacía toda su leche dentro de ella, se quedan inmovibles jadeando, están bañados en sudor.

Tengo sensaciones encontradas en mis pensamientos, nunca había visto a mi mujer coger o moverse así … estoy impresionado con lo que acabo de ver.

El sigue dentro de ella la besa suavemente y muy despacio, empieza salir dentro de ella.

Me acuesto a un lado y le pregunto

— Te ha hecho daño?

pero su rostro de satisfacción lo dice todo. su respuesta es:

— Me gustaría volver hacerlo y me besa sumamente, esta muy sudada y llena de leche, estoy seguro que esta cansada y satisfecha pero quiere sentirme.

Me coloco sobre ella y inicio a meter mi miembro que no es tan grande como el de mi amigo, ella da un pequeño gemido, su vagina esta mojada pero las paredes su vagina aprietan mi miembro, poco a poco inicio a tomar ritmo y aumentar la fuerzas de mis embestidas, ella se mueve, no tan deprisa pero si lo suficiente para hacerme disfrutar del ella, continúe con las embestidas hasta que inicie a sentir que me corría, grito su nombre mientras me vacío mi leche dentro de ella.

— Es lo que habías fantaseado? me pregunta mi esposa

— Supero las expectativas

Cuando creí que había terminado mi amigo, estaba allí con su miembro casi erecto, le acerca su miembro a su cara, le pide que lo masturbe.

Mi esposa ha estado con 2 hombre, ha tenido un gran orgasmo, hizo un gran esfuerzo en su primera sesión de sexo, no se si por que querría volver a tener el miembro de mi amigo dentro de ella, pero olvido el cansancio, se inclino y rodeo el miembro con su mano, el cierra los ojos, mi esposa mueve su mano arriba y abajo, se inclina mas, coloca los labios alrededor de su miembro y chupa de forma decidida, escuchamos los gemidos de el, pasa la lengua por la punta de su impresionante erección, ella chupa cada vez mas deprisa, podía ver que ella le daba un placer excitante, por la forma que el gemía y se retorcía.

Vasta de “sexo vainilla” exclama el, ni siguiera se que es sexo vainilla, rápidamente abre el closet y saca una corbata, de acerca a mi esposa, no nos da tiempo de pensar, cuando me doy cuenta ya tiene a mi esposa inmoviliza debajo de el, con las manos extendidas y sujetas sobre su cabeza,  y le ata las muñecas con la corbata a la cabecera de la cama, tira del nudo para verificar que este bien atada.

Mi esposa está atada a la cama y por increíble que parezca esta excitada, esta indefensa  a la espera de sus movimientos.

Sale de la habitación y regresa con un vaso lleno de hielos, escucho el tintineo de los hielos en el vaso, toma un hielo y lo mete en su boca.

Se inclina y le da beso pasando el hielo de su boca a la de mi esposa, toma un hielo, lo pone sobre  sus labios, luego desciende por su cuello, pasando por sus pechos, hasta llegar a su vientre.

Pone le hielo en su ombligo haciendo un pequeño charco de agua fría, ella mueve sus caderas, pero el le indica que no se mueva o tendrá que atar su pies también.

Se acerca a sus hermoso pechos, besa y tira de sus pezones con sus labios fríos.

Toma otro hielo y lo pasa al rededor de su pezón derecho, mientras tira del derecho con sus labios, ella gime y lucha por no moverse.

Luego desliza sus dedos helados hacia su vientre, el agua del ombligo se derramó, el lo chupa las gotas con sus labios, introduce 2 dedos en su sexo, ella lanza un gemido, traza círculos con su dedo, buscando su critoris, cuando lo encuentra lo presiona y ella se agita.

Se inclina y la besa son dejar de mover rítmicamente sus dedos, repite esto una y otra vez, ella está indefensa ante la tortura erótica,

La toma y le da vuelta tomándola por sorpresa, como tiene las manos atadas se apoya sobre sus codos, empuja las rodillas para que levanté el trasero y le da una fuerte nalgada, antes que pueda reaccionar da otra nalgada y la penetra con una repentina embestida, ella grita está teniendo otro orgasmo, el continua dando  embestidas, el empuja una y otra vez hasta el también termina gritando y gimiendo.

Ella se queda en la cama tumbada con los ojos cerrados, lo miro aturdido y me dice te toca, veo a mi esposa exhausta, como quieres cogertela?

Vamos me dice como quieres cogertela, bueno respondo nunca la he tenido sexo anal, vamos cogetela por el culo, pero la veo cansada, bueno lo haces vos o lo hago yo.

Ahora soy yo quien la gira, coloco un hielo en su ano y introduzco un dedo, ella gime, preparo mi miembro y lo introduzco, ella grita de dolor, empiezo a empujarlo y ella grita y gime, su culo es tan estrecho que siento en mi miembro como lo voy rompiendo, ignoró sus quejidos,  saco y empujo mi miembro, empiezo a tomar ritmo y ella se mueve conmigo, es tan excitante que me ánimo a pegarle una nalgada, ella gime,  repito la opresión hasta que vengó en su ano.

Cuando terminó mi amigo ya no está allí, desato a mi esposa y la abrazo.

Me pregunta si es como lo había soñado, y le digo que mejor aún.

Estarías dispuesta a repetir el otro sábado?

 

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Con mi marido y mi cuñado

Yo llegaba casi al cielo con aquellos envites, y para colmo de placer mi marido me besaba y me chupaba de medio cuerpo para arriba. Solo me corría yo, estaba dilataba, excitada, cuando mi cuñado empezó a dilatar mi culo. Su dedo entraba y salía, luego fueron dos, entonces yo le pedí a mi marido que fuera él quien me penetrara por detrás mientras mi cuñado me la metía hasta adentro.

Hacía ya muchos meses que venía teniendo esa misma fantasía. Mi marido se reía, con esa risa que me hacía notar que se excitaba con lo que le estaba contando. La cosa no pasaba de ahí, ni de los estupendos polvos que echábamos pensando en ello. Hasta que un día apareció mi cuñado en casa. Después de cenar nos sentamos en el salón; estábamos los tres tomando unas copas. Mi cuñado se iba a quedar a dormir en casa, porque al día siguiente tenía que hacer varias cosas en Madrid y posiblemente no acabase con todo.

En un momento determinado, puse música y mi marido y yo nos pusimos a bailar. Mi cuñado medio en serio, medio en broma, nos dijo que no contásemos dinero en casa del pobre, a lo que mi marido le contestó que si quería bailar con su cuñada. Inmediatamente se levantó y comenzamos a bailar. Al cabo de un rato, mi marido se nos unió poniéndose detrás de mi y aquello era como un bocadillo. Mi marido empezó a acariciarme y a morderme la oreja, y yo iba notando el “acalore” de mi cuñado. En eso sonó el teléfono y mi marido fue a contestar, momento que mi cuñado aprovechó para poner su boca sobre la mía y darme un húmedo beso.

No sé porqué, pero le respondí. Sin dejar de besarnos, me abrazó más fuerte y así, en ese abrazo, noté “la dimensión de su empalme”, de primera especial, mientras su lengua estaba controlando cualquier movimiento de la mía, por leve que fuera. Vi como mi marido observaba la escena desde la puerta; me miró sonriendo, como diciendo que la fantasía había vuelto, pero esta vez, yo estaba dominando a la fantasía.

Mi cuñado no había visto a mi marido, claro que cuando se dio cuenta de que se acercaba, en el grado de excitación que se encontraba, tampoco retiró ninguna de sus manos de mi culo. Seguramente estaba probando hasta donde podía llegar.

Nos fuimos a sentar, bebiendo un poco más, porque hacía calor. Entonces creo que fue mi marido quien dijo que podíamos jugar a algo, y lo decía mientras sus manos se refugiaban bajo mi blusa, ante la atenta mirada de mi cuñado, quien empezaba a desear que pasase lo que quería y creía que iba a pasar. Por ello, y sin cortarse un pelo, acercó sus labios a los mismos y dijo “¿jugamos?”. “¿A qué?”, respondí yo mordiéndole la boca.

Mi marido, que tiene una mente superactiva, dijo “vamos a comprobar antes de nada tu sensibilidad y después jugamos, pero debes concentrarte para saber quién es el que te haga algo. No puedes tocar con tus manos”. Añadiendo que “tienes que estar inmóvil y dejarte hacer. Te vamos a tapar los ojos y si estás bien segura dices de quien se trata. Si te equivocas tendrás un castigo”.

La verdad es que aquello era tan excitante que ni me paré a pensar si era justo o no. Solo quería que empezase, después de todo, ¿cómo no iba a reconocer las manos o la boca de mi marido?.

Me taparon los ojos con una venda y me dieron unas vueltas por la habitación para descolocarme, y de repente me dejaron sola. Sentí un fuerte escalofrío cuando una boca comenzó a chuparme el cuello, besándome, lamiéndome, mordiéndome… ¡que gusto me estaba dando!. Mientras experimentaba esa sensación, otra boca buscó la mía, metiendo toda su lengua dentro de mi boca y succionando con fuerza la mía. Por extasiada y excitada que estuviera, era la boca de mi marido; estaba segura y así lo dije.

“Perdiste”, decía mi cuñado mientras me pasaba su excitado aliento y me quitaba el pañuelo. Y así fue, la boca que estaba en mi cuello era la de mi marido y la otra boca, la que besaba apasionadamente, era la de mi cuñado.

Como castigo, mi marido abrió dos botones de la blusa y me chupó el pecho, llegando casi a morderme un pezón. Aquello era excitante y me gustaba; me estaba poniendo a mil por hora. No sabía a dónde se iba a llegar con el juego, pero estaba encantada. Cuando mi marido abrochó de nuevo los botones de mi blusa, casi le digo que no lo hiciera, pero había que seguir su juego.

Me volvieron a tapar los ojos y a dar vueltas. Otra vez una boca se abría sobre la mía mientras una mano se adueñaba de mi pecho, tocándolo y apretándolo con fuerza. Yo estaba ya calada del todo y no tenía otro objetivo que el que me la metieran hasta adentro, con fuerza, incluso haciéndome daño. Pero había que esperar; ¿porqué tardaba tanto en llegar ese momento?.

Esa mano que seguía tocando se metió entre mi blusa y mi piel; la otra mano apareció también, y los dedos ya jugaban con mis pezones de una forma que me enloquecía. Yo no podía tocar ni saber quién era; los dos tenían bigote, las lenguas tenían su parecido ¿sería familiar?, no sabía que decir, y lo que sí sabía es que hasta que no dijera un nombre aquello seguiría así.

Un cuerpo se me acercó por detrás, noté perfectamente el tamaño de aquel pene; me abrazó, mientras otras manos se ocupaban de mis mojados muslos. La respiración en mi nuca descubrió a mi marido, por lo que dije que el que me estaba tocando el pecho y los muslos era mi cuñado. Esta vez acerté y mi marido me dio la vuelta, me quitó el pañuelo y me dio un beso en la boca como premio.

Cuando acabó, el que me besó fue mi cuñado, que lo hizo con tal apasionamiento que creí que me iba a ahogar. Las manos de marido me tocaban a lo largo del cuerpo. Pasaron unos minutos de esta manera, una boca me besaba y unas manos me tocaban, pero no eran del mismo dueño… ¡Oh! que gusto me estaban dando.

En un momento, mi marido tomó una de mis manos y la puso en la cremallera de su pantalón. Rápidamente la bajé y metí la mano. Le estaba acariciando por dentro del calzoncillo; su miembro peleaba por salir, daba golpecillos en mi mano. Entonces, cogió mi otra mano y la puso encima de la bragueta de su hermano. Hice la misma operación, aunque más torpemente, mientras veía como mi cuñado tenía los ojos cerrados y apretaba una de sus manos sobre mi cadera. Como pasó, no lo sé, pero de repente estaban los dos desnudos delante de mí, y mi boca iba de un pene al otro mientras sus manos se turnaban para tocarme.

Mi marido me tumbó en el sofá y comenzó comerme el sexo, su lengua buscaba mi clítoris y yo no pude contener aquella cadena de orgasmos. Ajeno a lo que su hermano me estaba provocando, mi cuñado se dedicaba a pasear su lengua por mis pezones, a veces lamía, a veces mordía, pero su respiración me seguía poniendo muy nerviosa.

Con movimientos muy calculados por parte de los dos hermanos, mi cuñado pasó a sentarse en el sofá, y con mucho tacto me sentó encima de él, mientras se movía lentamente introduciéndome su pene. Yo llegaba casi al cielo con aquellos envites, y para colmo de placer mi marido me besaba y me chupaba de medio cuerpo para arriba… Solo me corría yo, estaba dilataba, calada, excitada, cuando mi cuñado empezó a dilatar mi culo. Su dedo ya entraba y salía, luego fueron dos, y entonces yo le pedí a mi marido que fuera él quien me penetrara por detrás mientras mi cuñado me la metía hasta adentro.

Una doble penetración, mi marido llenando mi culo y mi cuñado dentro de mi sexo, ¡que juego tan magnífico!, sintiéndolos a los dos y sus movimientos. No pude llegar a decir que parasen un poco, que me iban a romper, porque me corrí de nuevo y porque inmediatamente los dos se vaciaron dentro de mí. La fantasía había dejado de serlo, ya era realidad. Me habían follado los dos, y además, ¡que bien lo habían hecho y como lo habíamos disfrutado!

Autora: Teresa G

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