Hombres que han ganado atractivo con la edad: el equivalente al Milf

Mi propuesta de sexo

Que una mujer joven tenga interés en un tipo como yo, que no sea el dinero, es prácticamente un halago. Si Helena, probemos pues tengo ganas de hacerte el amor, no sólo una noche, si no varias más” Esperaba mi respuesta, pero yo estaba en otra galaxia, ¡mi sueño hecho realidad! Javier, el hombre correcto, metódico, de su familia, estaba ante mí, aceptando mi propuesta de sexo.

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Mi mujer, su amante y yo

Volvió a las 12 del mediodía, con el pelo mojado, recién salida de la ducha de casa de él y la ropa del día anterior. Estaba como loca, lloraba de alegría, me abrazaba, me besaba, se lo había pasado genial. Me estuvo contando los detalles durante una hora, decía que David era un amante extraordinario, había tenido 3 orgasmos con él, había practicado sexo oral y lo habían hecho con condón.

Hola a todos, soy seguidor de esta página desde hace bastante tiempo. Tengo 42 años y mi mujer 40.

Me llamo JL. Desde hace más de un año ella tiene un amante. La relación es absolutamente consentida y sincera.

Nos casamos muy jóvenes y hasta entonces ella solo había practicado sexo conmigo. El caso es que hace unos dos años, empezamos a fantasear con algunos relatos eróticos, pelis eróticas de Tinto Brass, revistas y demás.

Digamos que nos empezó a picar el gusanito del rollo liberal. Compramos un consolador para nuestros juegos y le pusimos nombre. Estuvimos un tiempo así, jugando, fantaseando hasta que un día decidimos hablar sobre nuestra situación y nuestras fantasías.

Yo había tenido más relaciones con otras mujeres antes del matrimonio y estaba de acuerdo en que ella debería probar al alguien más que a mí. En principio no se planteó como un rollo de cornudos, simplemente, si a ella le apetecía estar con alguien sabía que contaba con mi aprobación, por lo que ella aceptaba esa situación, al ser dependiente de ella y sin ninguna presión.

Pasaron los meses y ella conoció a alguien de su trabajo. Era un superior, pero no su jefe directo. Un hombre de 52 años, alto, viudo, bastante atractivo, con el que empezó a quedar después de trabajar, para tomar unas cañas, salir a cenar y demás.

Durante esas semanas que se vieron, se sinceraron mucho, se hicieron muy amigos y ella le habló sobre mí, sobre nuestros gustos y demás.

Así fue pasando el tiempo hasta que un dia mi mujer me dijo: ” Creo que David me gusta, es un hombre encantador y me gustaría que le conocieras, es el hombre con el que quiero llevar a cabo nuestra fantasía”

Cuando me dijo eso casi me da algo, al principio reaccioné mal (por orgullo) y me enfadé. Pero después de un rato recapacité y le dije a mi mujer que le trajera a casa para presentármelo.

El día que vino quedamos a las 8 de la tarde en nuestra casa y cenamos como 3 amigos. Me pareció un hombre encantador, culto, muy atento, sincero. A mi mujer le encantó que me cayera tan bien, cuando se marchó mi mujer me dijo:

“El sábado me ha invitado a cenar a su casa y me apetece mucho ir si no tienes inconveniente” Le dije que no. Me abrazó con mucha ternura y me dio las gracias. Me dijo: ” Ten en cuenta que es posible que el sábado pase algo” y le dije: “lo sé”. Esa noche hicimos el amor.

Durante la semana, estuvo como loca, muy nerviosa y excitada, El viernes se compró un par de vestidos y se depiló. Mientras tanto yo, tenía una mezcla extraña de dolor, cabreo y excitación.

A las 8 de la tarde vino David a buscarla, subió mientras ella terminaba de arreglarse. Le serví un vino mientras esperábamos los dos viendo el fútbol por la tele.

Cuando apareció iba preciosa, llevaba un vestido negro con medias y tacones. Iba muy bien maquillada y muy elegante. Él le dijo lo guapa que iba y ella le dio un beso en la mejilla y preguntó: ¿nos vamos?

Les acompañé hasta la puerta, él me dio un apretón de manos y ella un beso en la cara. Me dijo:
“Luego te llamo” y me susurró al oído: “Gracias”

Cuando se fueron, no sabía donde meterme, estaba muy excitado, por un lado deseaba que se lo pasara bien pero por otro quería que volviera enseguida. A las 11 de la noche, recibí un mensaje al móvil que decía:

“Lo estoy pasando genial, David cocina muy bien, tiene una casa preciosa, no me esperes despierto, te quiero”

Estaba muy nervioso y no me podía dormir, la estuve llamando pero no me contestaba, no se cuantas veces me masturbé esa noche.

Al día siguiente volvió a las 12 del mediodía, con el pelo mojado, recién salida de la ducha de casa de él y la ropa del día anterior. Estaba como loca, lloraba de alegría, me abrazaba, me besaba… se lo había pasado genial.

Me estuvo contando los detalles durante una hora más o menos, decía que David era un amante extraordinario, había tenido 3 orgasmos con él, había practicado sexo oral y lo habían hecho con condón.

Estaba contentísima y a la vez muy cansada. Como todos los hombres le pregunté: ” ¿Como la tiene David?” me dijo:

“No quieras saberlo”

Parecía una adolescente, no sentía ni vergüenza ni arrepentimiento.

Pasaron 2 semanas, de mucho morbo, muchos juegos entre ella y yo, y un día me dijo:

“Me gustaría volver a quedar con David”

Continuará.

Si les interesa la historia sigo. Un saludo a todos.

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Todo comenzó en el Transantiago

Se lo metí de una, soltó un alarido mientras yo empezaba el mete y saca, era un acto frenético, le pedí que se acostara en un troco derrumbado, subí sus piernas al hombro. Gimió, su pene estaba a full. Se lo agarré y lo empecé a masturbar. Mi bamboleo se volvió más rápido y eyaculé dentro de él, al mismo tiempo que él eyaculaba sobre su vientre.

Todo empezó cuando volvía de regreso a casa. La preparatoria quedaba en el centro de la ciudad y me demoraba casi una hora en llegar a mi casa que estaba en las afueras.

Me subí en la micro (bus) y me senté en el asiento que da al pasillo. La micro se empezó a llenar y en ese momento se sube un tipo de unos 55 años y se para junto a mí. Yo no le tomé importancia, pero en el trayecto me di cuenta que se movía mucho. Él traía una bolsa en la mano derecha y con la otra se afirmaba en el pasamano.

Al principio pensé que era el movimiento de la micro o porque estaba incomodo, pero después me di cuenta de que su pene estaba a la altura de mi hombro y en cada movimiento que la micro daba, él aprovechaba y se apoyaba en mi hombro.

Quedé paralizado y no supe que más hacer. Subí lentamente mi mano a mi hombro y desde ahí empecé a tocarle el pene. Primero empecé con un solo dedo, pero después me anime y se lo tomé con 2,3 la mano completa apoyada en su pene. Él se estremeció, yo le dije que si quería que le llevara la bolsa, me ladeó y acto seguido me agarró el pene.

Mi pene se erectó al contacto. Mientras él me lo apretaba se acercó a mi oído y me dijo:
-¿Donde te bajas? quieres que sigamos?, yo le dije: -En la esquina, vamos.

Nos bajamos y me arrinconó contra una pared mientras me metía la mano al pantalón. Yo lo detuve, y le dije: aquí no, hay mucha luz. Caminamos un poco hasta que encontramos un sitio desolado y oscuro.

Una vez en el, se hincó frente a mi, me desabrochó el pantalón y me bajo el cierre.
Me bajó los bóxers y apreció mi verga parada. Me dijo:

-Tienes una verga muy grande (18 años y 18,5 de largo con 3 de ancho), y acto seguido la engulló.
Fue la sensación más excitante que haya tenido en mi vida, lo chupaba como un experto, lo mordía y se lo tragaba hasta la base, se metía mis huevos adentro y los saboreaba.

Se levantó y le quité la camisa y los pantalones, dejando al descubierto una barriga con pelos y unos calzoncillos de abuelito con un bulto en su interior.

Hicimos el 69 y después me dijo:

-¿Se lo has metido alguna vez a alguien?, yo le dije: -No, pero me encantaría.
Se volteó, se escupió en la mano y se la pasó por el ano. Yo no dudé y se lo metí de una sola vez.

Soltó un alarido, mientras yo empezaba el mete y saca, era un acto frenético. Él se afirmaba de un árbol, mientras yo lo espoloneaba. Me gritaba:

-Si, más, Uhhh, vamos mi niño, Aaaaay, metemelo todito, hasta el fondo, con toda tu fuerza, rompeme el orto, así, dale, más, quiero sentir tu cabecita en mis entrañas…

Le pedí que se acostara en un troco derrumbado y me subí sus piernas al hombro. Gimió. Dijo:

-¡O siiii, esto es lo que quería!, dámelo, dámelo todito, toda tu leche, hazme tuyo, hazme sentir como una mujer, Ooooooooohhhhhh, siiiii, vamos con más fuerzas.

Vi su pene, estaba a full. Se lo agarré y lo empecé a masturbar. Mi bamboleo se volvió más rápido y eyaculé dentro de él, al mismo tiempo que él eyaculaba sobre su vientre y sobre su rostro.

Se pasó la mano sobre el rostro y el vientre, recogiendo los restos de semen y se los llevó a la boca. Después yo saqué mi pene de él, y él puso su mano fuera de su ano y se puso como si fuera a cagar.

Mi semen saltó a su mano desde el ano y se lo llevó a la boca. Se lo tragó y dijo:

-Uuuuuummmmmm que menjunje, déjame limpiarte tu vergota.

Y se metió mi pene semi-flácido a la boca y empezó a mamarlo y a limpiarlo. Fue tanta mi excitación que se me paró de nuevo y eyacule dentro de su boca. Volvió a tragar y me dijo:

-Eres potente, volvámonos a ver.

Y acto seguido me volvió y me lamió el ano. Dijo:

-Si nos volvemos a ver te haré sentir cosas que nunca has sentido.

Espero que les haya gustado, y el resto es para otra historia…

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