De colegiala a prostituta cibernetica

Hola gente de todo relatos como están? Mi nombre es Elizabeth Sousa tengo 18 años y vivo e Venezuela, le doy una breve descripción de mi apariencia, soy de piel morena algo que nos caracteriza a nosotras las venezolanas jajá si bien no tengo muchas nalgas tengo tengo unas tetas de infarto de la cual me siento muy orgullosa.  No soy muy alta pero tampoco soy tan bajita mi estatura es normal  1,60.

Read more

Me gusta / No me gusta

La hija del jardinero

El sábado pasado fuimos varios amigos al chalet del padre de mi amigo Manuel para hacer una barbacoa y ver juntos el futbol.  Cuando llegamos en el chalet estaba Ramón, el jardinero del chalet, un hombre paraguayo de alrededor de 50 años. A Ramón lo ayudaba Larissa, la hija de su pareja. Una chica flaca y de baja estatura que tiene 18 años. Tanto yo como Manuel, Javi y Carlos saludamos a Manuel y a Larissa, sin darle demasiada importancia a ella.

Read more

Me gusta / No me gusta

Desgarro anal de Lucia

Hace tiempo que no me veía con Carmen quien desde que se casó con tu tipo mayor comenzó a frecuentar otros círculos. Carmen es una mujer espectacular, próxima a los cuarenta se mantiene muy bien. Con su metro setenta y sus tetas de 120 da el tipo de actriz porno. Un fin de semana estábamos en un bar de copas con Nuria, la esposa de mi jefe, y con mi primo Javi y nos la encontramos con su marido y unos amigos de este. Nuria, una mujer de 35 años muy atractiva. De estatura pequeña y delgada, tiene un culo bien redondo y unas grandes tetas siliconadas. Carmen nos invitó a sumarnos a su mesa. Al rato el marido de Carmen le  propuso a Lucia directamente que folle con él y sus amigos por 300 euros. Lucia dijo que estaba con nosotros a lo que el hombre respondió que 500 euros y que nosotros podíamos ir.

Read more

Me gusta / No me gusta

Utilizada por mi compañero de trabajo (3)

Después de un tiempo les puedo explicar como siguió mi historia.

Al día siguiente de la cena de empresa, me levanté en casa de Antonio. Mas bien el me despertó del suelo con tocándome con su pie:

-“Buenos días zorrita…espero que hayas dormido bien…ahora vas a vestirte e irte a tattoo center, dónde les he hecho un pedido para tu cuerpo.”

Yo asentí, cogí mi ropa y me fui hacia el tattoo center, por el camino iba pensando en la noche anterior y tenía ratos de asco y desesperación y otros de una brutal excitación por Antonio. Mi pinta, con el vestido corto y con el coño al aire ayudaban a incrementar la excitación. Al llegar al tattoo center, me sentaron enseguida y me empezaron a hacer un extraño tatuaje en el tobillo. Al no llevar ropa interior, el tatuador no paraba de mirarme el coñete y yo me sentia enromemente cachonda….sintiendo ganas de volver a ser penetrada por Antonio…así que ni me pregunté que quería decir el tatuaje. Cuando terminó, pagué el tatuaje y me fui a casa. Al llegar, mi novio no estaba…y no apareció en todo el fin de semana. Ni lo intenté llamar…mi cabeza era un lío…pero allí mi vida se continuó despeñándose…El lunes me fui al trabajo…y para seguir complaciendo a Antonio, me vestí con la ropa mas corta y ajustada que encontré, intentando que se marcase bien el tanguita tal y como a él le gustava..pero al llegar al trabajo, mi jefa me llamó a su despacho.

-“Sofia, tu actitud los últimos meses, tu vestimenta…y la felación que le hiciste a tu compañero de trabajo Antonio no son tolerables…me veo en la obligación de despedirte”.

O sea…por querer un ascenso a través de Antonio…había terminado en el paro…Recogí mis cosas de la oficina bajo la atenta mirada de Antonio, el cual tenia una media sonrisa en la cara…de todos modos se me acercó y, agarrándome el culo me dijo:

Read more

Me gusta / No me gusta

Un fin de semana con la rubia

Al día siguiente todo fue diferente. El señor X se había ido y no regresaría hasta muy tarde por cuestiones de negocios. Por teléfono también me dijo que la paga no era de $4,000 semanales sino quincenales; a las alturas en las que estaba, la verdad la paga me daba igual. La niña pasaba los fines de semana en parques o lugares muy costosos con sus primos.

Nuevamente, solo con la señora rubia. Las travesuras no pararían. Se suponía que los sábados no debía de trabajar, pero mi señora me lo pidió a súplicas. Yo, sabiendo que cualquier cosa podría pasar a lado de esa rubia tan excitante, acepté y tuve que sacrificar mi día libre todo para ir con ella. El pene lo tenía un poco lastimado por las fuertes penetradas en el culo de mi señora, pero era un dolor que me gustaba sentir. Todavía no tocaba la puerta y ya las erecciones me comenzaban. No pasaron ni dos minutos cuando ella me recibió con los brazos abiertos y vestida únicamente con una tanga negra que casi no le tapaba la vagina, y claro, bien metida entre sus deliciosas nalgas. Era una tanga que con sólo verla se puede llegar a la fácil conclusión que está hecha, no para tapar o para ir por la playa, sino para excitar a la pareja, como esas faldas increíblemente pequeñas que es más como un fetiche que un accesorio de ropa utilizable. Bueno, pues así era su tanga. Los pechos los tenía desnudos; justo cuando me abrazó sentí cómo se hundían en mí e inmediatamente quise juguetear con ellos. Le toqué uno y se lo comencé a sobar. Ella sólo miraba el acto con una sonrisa y sin importarle nada. Al entrar a la casa se me hizo raro ver todo limpio y bien recogido. No había ni una basura en el suelo y ningún cojín de sillón desacomodado. Todo estaba bien, hasta el piso olía a recién lavado. “Este día no harás otra cosa que estar conmigo”, me susurró ella por la espalda mientras me desabrochaba el pantalón y metía sus hábiles manos entre mi pene. Yo me excité y terminé por casi arrancarme la ropa, la tomé por las caderas y…

Read more

Me gusta / No me gusta