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19-12-2003 MING Anonimo Dominacion
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MING

MING
Estábamos todos expectantes, había sido un largo día, ayer en la tarde se supo del fallecimiento del Amo Master, tenía ya una edad muy avanzada y era por todos conocido como el padre de nuestra cofradía, que cada vez era mas grande; también era por todos conocida la historia de Ming su esclava predilecta.

Estábamos todos expectantes, había sido un largo día, ayer en la tarde se supo del fallecimiento del Amo Master, tenía ya una edad muy avanzada y era por todos conocido como el padre de nuestra cofradía, que cada vez era mas grande; también era por todos conocida la historia de Ming su esclava predilecta.

El Amo Master compró a Ming, en un viaje que realizo al Oriente, ella tenía 16 años cuando fue bautizada por él, las historias que se cuentan de ella son estremecedoras, sufrió tantos vejámenes antes de conocer a su amo que aun que él fuera brutal y despiadado, ella se entregaba por completo, varias veces estuvo hospitalizada, ya que nunca se quejó de un castigo y no había forma de saber lo que le pasaba.

A la muerte de su amo Ming, quedo sola en esta tierra y en una conversación en donde se reunieron todas las Amas, los Amos y todos sus sumisos, ellos llegaron a la conclusión de dejar que ella decidiera lo que quería hacer de su vida, el Amo Master, también estaba solo en la tierra, aun que se rumoreaba que tenía un hijo, pero en fin toda su fortuna la dejó en manos de Ming, que ahora tenía 27 años.

Siendo las 15:30, empezamos a sentir como los autos llegaban, de a uno entraban los Amos y las Amas, realmente tristes y cabizbajos, nosotros no sabíamos que hacer y permanecíamos unos colgando abrigos y sirviendo cafés y tes y otros arrodillados mirando el suelo, todos teníamos una cinta negra de fino terciopelo en el brazo en señal de duelo, también nos había provisto de capas del mismo material para cubrirnos ya que por el duelo la calefacción no se había encendido, tampoco se encendieron las luces de las lámparas colgantes, utilizándose los candelabros de fina plata pulida con nuestras manos y las antorchas adheridas a las murallas, la mansión nunca abría sus ventanas, por lo que era imperturbable, obscura y fría, parecía que siempre se teñía de tonos rojizos o de destellos azules de niebla

De pronto la gran puerta se abrió de par en par y entró como un haz de luz, una joven de rasgos marcadamente asiáticos, era Ming, bella y estilizada, cubierta con un abrigo negro ancho y unos zapatos sin nada de tacón, un sombrero también negro cubría medianamente su cara.

La Ama que venía con ella la invitó al salón, en donde se le esperaba con ansias, Ming entró y se arrodillo delante de todos, los Amos le dijeron que se sentara y comiera algo pero ella ni se inmutó, pasaron quizá tres o cuatro horas y ella seguía inmutable, hasta que los Amos de a poco se fueron reuniendo en una espacie de teatro pequeño que teníamos para ciertas ocasiones y desde allí mandaron a buscar a Ming.

Ella llegó e inmediatamente subió al escenario, se sacó el abrigo y bajo el tenía puesta una armadura de látex fenomenal, dejaba sus senos al aire y también su vagina y trasero, su cuerpo estaba lleno de marcas, cosa insólita ya que nosotros cuidamos mucho de eso y nadie sufre cortadas o magulladuras imborrables, en sus pezones tenía electrodos mas que eso no se veía.

La Ama Ágata, subió con ella y le dijo, a la vez que nos decía a todos los presentes, “Ming, sabemos que Maxwell era para ti padre, esposo e hijo, mas que tu amo, fue tu vida, con él todo lo conociste y lo amaste hasta el último de sus alientos, eso es lo que cada uno de nosotros esperamos de nuestros sumisos, esa devoción absoluta que tu tuviste con tu amo, es por ello que él quiso cuidar de ti hasta el final dejando en tus manos su fortuna , lo sabías?”, ella movió la cabeza afirmando conocerlo, el Ama Ágata prosiguió “Es tu decisión ahora decirnos si te vas o te quedas con nosotros”.

Ming, se arrodillo y subió la mirada, era preciosa, tosió, quizás hace cuanto que no hablaba y dijo “Mis señores, dinero me es indiferente nunca le busque y jamás recibiría un premio por hacer mi deber, siguiendo con lo que mi Amo hubiese deseado aprovéchenlo en remodelaciones y para equipos sofisticados como los que él tenía, para la cofrad&iacut


e;a también quedará su mansión de las afueras de la cuidad que en sí es una gran mazmorra, mi única petición, si es que puedo hacerla, es un nuevo amo, al que serviré hasta su muerte o hasta la mía, en compensación a esta petición, sobrellevaré el castigo que ustedes como mis Amos me impongan, como lo hubiese deseado el Amo Master, sólo espero no se apiaden de mi dolor, ya que vuestra alegría será el mejor adiós que le podremos dar, recordando que sin su manera de ser ninguno de nosotros estaría hoy acá” y agachó la cabeza para no hablar mas. Todos quedamos sorprendidos de su fluidez y sangre fría, sin duda ella amaba a su amo y su tormento a manos de nuestros amos sería el mejor último adiós que le pudiera ofrecer al Amo Master.

El Ama Ágata, entonces ato a Ming con un collar y una cuerda se retiró a unos aposentos, volvió luego de unos minutos, se paró en el podio del teatro, el que estaba aun con todos nosotros expectantes y dijo “Bien, todos los sumisos fuera vallan a arreglar todo el equipamiento que tengamos, esta noche será larga para todos, honraremos con sangre sudor y lágrimas al Amo Master”. Todos salimos menos un intrépido que se quedo escuchando la conversación interior, los amos habían decidido en retribución a los años de servicio de Ming, cumplir con su petición, esa noche el homenaje póstumo sería inolvidable y luego algún Ama o un Amo se quedaría con ella o bien pertenecería a todos, no estaba claro, además decidieron no sacarla de su ambiente por lo que viviría en su casa-mazmorra, para que estuviera siempre lista para todos, ya que era una huérfana.

Bajamos todos a la mazmorra principal, un lugar lúgubre decorado como un salón medieval y con tenues luces rojas, que hacía juego con las cortinas de las murallas sin ventanas de un terciopelo color purpúreo, tenía alfombra también marrón y estanterías fabulosas con todos los implementos necesarios para nuestro castigo y el deleite de nuestros amos, entramos de a poco y nos fuimos acomodando en círculos frente a una especie de tarima que tenía sobre sí una lámpara colgante de cristal, hermosa que resplandecía solo hacia abajo, para ver bien a quien estaba bajo ella. Todos nosotros arrodillados y los amos sentados encima de algún sumiso, entró entonces al Ama Ágata con Ming arrastrada con un collar de perro a cuatro patas, primero la pusieron a la luz y empezaron a desnudarla dos sumisas, le quitaron el traje de látex, y sorpresa, bajo el tenía una serie de electrodos por todos lados, no solo en los pezones, también en el estómago, en los riñones, el los labios de la vagina, alrededor de su ano y para sorpresa de todos, dentro de el, también tenía electrodos en las palmas de las manos y de los pies, estábamos todos aterrados pensando en las ideas que eso traería a nuestros Amos.

La escena era tenebrosa, Ming sabía lo que ocurriría y estaba impávida, ni un gesto, ni su respiración se escuchaba, delante mío estaban dos Amas apostando una fuerte suma a ver quien le sacaba un grito, a mis espaldas dos Amos hacían algo similar pero esperando ver una lágrima. Todos apostaban al Amo Blond, el más despiadado, luego claro del fallecido Amo Master, se rumoreaba que era su hijo, nadie lo sabía a ciencia cierta.

Por fin, desde los espectadores fue hacia ella el Amo Drakul, uno de los mas crueles, pero, por todos era conocido por su predilección hacia las aberraciones con hombres y no con mujeres, lentamente camino hacia Ming, tomándola del pelo y diciéndole, chupa perra, todos quedamos helados, como la trataba así, ella había perdido a su amo, no era momento de putearla, pero Ming, abrió el pantalón sacando una polla un tanto chica y regordeta, sin cambiar de posición, empezó a chupar, despacio y luego rápido, sin hacer gesto alguno, hasta que Amo Drakul terminó y sacando su polla limpia, aun mas que antes, ni siquiera nos dimos cuenta cuando tragó, “Esa es una mamada, la vieron, pobres infelices, espero que no sea suerte del primer día, yo no la castigaré”, dijo.

Se paró en ese momento el Ama Quimera, se sentó en el sillón principal y procedió a la orden, Chupa, al cabo de un tiempo corto, llegó a el clímax, tomo a Ming del pelo y la tiró hacia atrás “Mira tu que perra, pero no sabe tratar con mujeres, anótenme con 20”. Ya t

odos nos habíamos dado cuenta de lo que pasaría, Ming sería probada por los 32 Amos y Amas, y luego recibiría de una vez todos los latigazos.

Ming también lo supo, miró por debajo a los demás sumisos e hizo una mueca de saludo, era la primera vez que sus facciones cambiaban y todos comprendimos que era una mas de nosotros, quizá la mejor y trataríamos de apoyarla moralmente en ese reto, también nos dimos cuenta que ese era el adiós que ella había pedido para su Amo, así le gustaba a él tratarla, la felicidad de ella en tanto, estaba relacionada con el placer que su cuerpo producía a su Amo y ahora a todos los Amos de la cofradía.

Los Amos estaban ansiosos, todos querían participar del festín, de a poco se fueron acabando los implementos de las estanterías, nadie sabía que pasaría y si el mito de la esclava perfecta era real, pero hay estábamos todos para averiguarlo.

Autor: Anonimo

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