Esa noche, a las diez menos cinco me presenté de nuevo en la tienda para recoger a Alba.
- Hola, ¿qué tal ha ido el resto del día?
- Nerviosa, no sabía si vendrías.
- Así que estabas deseándo irte conmigo...
- Sí, quiero pasar toda la noche a solas contigo follando como locos.
- ¿A solas? De eso nada, vamos a tener compañía, pero follar vamos a follar como locos, no te preocupes.
Por su cara quedó claro que no se esperaba lo de tener compañía, pero no dijo nada al respecto, sólo entró al almacén a recoger sus cosas y salimos de la tienda.
La llevé hasta mi coche, que estaba en el parking, subimos, y me dirigí a un restaurante en el que había quedado con Sara para cenar, a sólo 10 minutos de allí. Alba estuvo todo el viaje callada, seguramente pensando en lo que la esperaría aquella noche. Entramos en el restaurante, y pedimos mesa para tres. A los cinco minutos llegó Sara, con un vestido corto que dejaba ver sus increíbles piernas, y un escote que ...
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