Había decidido ir a Las Vegas a pasar un fin de semana de desmanes al máximo, pero nunca, nunca pude siquiera imaginar lo que me pasaría. Llegué al hotel de lujo donde trabaja un amigo mío que me consiguió una excelente tarifa.
Cuando llegué y pude saludarlo, me comentó que estaba de suerte, pues ese fin de semana se estaban hospedando muchos jugadores de futbol americano profesional por una premiación anual de la liga, por lo que el taco de ojo, o sea el agasajo visual, estaba garantizado.
No lo podía creer, por todos lados, en restaurantes, casino, alberca, pasillos, por todos lados había muchas hermosas bestias negras, blancas, latinas, de todos los colores, sabores, edades, y una constante común en ellos grandotes, animalotes, cabronzotes, machines, hasta me sentí pequeño y delgado con mis 1.82 cm y 90 kilos.
La primera noche, me lance a un antro gay regrese a las dos de la mañana, no había ligado nada y andaba cansado. Pero, entrando al hotel vi que en uno de los bares había muchos jugadores tomando y ...
leer más