relatos de ficción escritos por fans de una obra literaria o dramática (ya sea película, novela, programa de televisión, videojuego, anime…). En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original o de creación propia del autor de fanfic, y se desarrollan nuevos papeles para estos.

Beso discreto

Día duro de exámenes y después partido de fútbol durante cuatro horas con excelentes resultados, el equipo de Daisuke ganó pero él estaba agotado de todo el día, y que mejor recompensa que refugiarse en los cuidados y mimos del amado

Fué a casa de Ken para recuperar energías, pero antes pidió usar el baño para darse una ducha reconfortante, los padres de Ken trabajaban en ese momento y a él no le importó

– Claro que no, puedes usarlo, no hay problema, mi casa es tu casa, puedes usar hasta mi ropa -. Respondió Ken con una sonrisa
– Gracias, realmente apesto a sudor y no es sano para mi

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El juego de tu vida (The moment of Truth)

La concursante está sentada en mitad del plató. Es una mujer muy sexy, tipo Breanne Benson de morena. Viste un minivestido de verano con flores, muy italiano, con unas pantimedias transparentes que le dan a sus largas piernas un brillo bajo los focos muy atractivos. Taconazos blancos de puntera abierta. Se cruza de piernas. La presentadora inicia el show y le da la bienvenida. Enfrente están sentados su marido, su cuñado, una amiga y sus suegros.

-Buenas noches, Marta. ¿Dispuesta a ser sincera esta noche? Pues comenzamos con la primera pregunta del primer nivel: ¿Es verdad que te vistes siempre muy provocativa para gustarle a otros hombres además de a tu marido?

Ella sonríe y mira a su marido ladeando la cabeza como pidiendo perdón.

-Sí.

La voz en off fuera del plató dice:

Eso es… verdad.

El marido asiente, algo incómodo, pero aguanta el tipo.

-Bien, continuamos. ¿Estás tranquila y dispuesta al reto, Marta? Perfecto. ¿Preparada? Pues vamos allá con la segunda pregunta: ¿Es verdad que tu jefe te obliga a ir vestida todos los días con faldas muy cortas y taconazos y que te pide que te pongas pantimedias sin braguitas?

Ella se traga un nudo de la garganta y agacha la cabeza, mira desafiante a la presentadora.

-Sí.

Los suegros se miran entre sí, preocupados. La voz en off sentencia:

-Eso es…verdad.

-Bien, toma aire. Es importante que los familiares sepan que existe la opción del pulsador si no desean que Marta conteste a alguna de las preguntas.

Ella sonríe y guiña un ojo a su marido, quien le responde con una sonrisa forzada.

Pregunta número tres: ¿Es verdad que has deseado alguna vez que tu marido tuviera un pene más grande y que te follara mejor?

Ella se ruboriza levemente, piensa, lanza una mirada nerviosa a su marido, quien tiene un rostro entre aterrado y expectante.

-Sí.

-Eso es… verdad.

-Bueno, el ambiente se está caldeando, pero debes alegrarte porque acabas de ganar 3.000€. Pero cuidado, esos 3.000€ se pueden convertir en 5.000€ si contestas sinceramente a la siguiente pregunta. ¿Seguimos, Marta? ¿Sí? ¿Pues vamos allá? ¿Es verdad que en más de una ocasión has hablando por el móvil con tu marido mientras le chupabas la polla a tu jefe en su despacho?

Marta deja caer la cabeza hacia delante, ocultando su cara con ambas manos. Se incorpora, aguanta la risa. Debería estar avergonzada pero parece divertida al ver la cara de imbécil que se le ha quedado a su marido.

-Sí.

-Eso es… verdad.

-Bueno, enhorabuena. Veo que la sinceridad es total y eso es bueno, bueno para ganar dinero en este juego. Continuamos, pregunta número cinco: ¿Es verdad que follaste, vestida de novia, con el que ahora es tu cuñado justo antes de que te casaras con tu actual marido?

El cuñado no sabe donde meter la cabeza, el marido mira a su hermano con el ceño fruncido y cara de asco. Los suegros se tapan la boca escandalizados. Ella se muerde el labio, y mira hacia el techo. Parece estar recordando la escena.

-Sí.

-Eso es…verdad.

-Bueno, ¿estás tranquila? Toma aire, Marta. Cuando quiera seguimos. Bien, siguiente pregunta: ¿Es verdad que le dijiste a un negro que tu marido la tenía muy pequeña y que deseabas saber lo que era un hombre de verdad?

La suegra se tapa la cara negando con la cabeza. Está escandalizada. Mira a su hijo, quien no da crédito a la situación. Marta se muerde un poco las uñas y se descruza las piernas para volver a cruzarlas (a la manera de Instinto Básico). Se llega a entrever un poco de la costura de las pantimedias en su entrepierna.

-Sí.

-Eso es…verdad.

-Acabas de ganar 10.000€. Enhorabuena. ¿En qué te gastarías ese dinero?

-En ropa, creo.

Ella se ríe y mira a su marido como pidiendo perdón. El pobre hunde la cabeza un poco más.

-Bueno, esos 10.000€ pueden crecer. ¿Seguimos? Bien, ahí va la siguiente pregunta: ¿Le chupaste la polla a ese mismo negro en los lavabos de una discoteca mientras tu marido estaba pidiéndote una copa en la barra?

Ella se tapa la boca. Piensa, sonríe. Mira al marido. Vuelve a sonreír. Se toca el pelo.

-Sí.

-Eso es…verdad.

El marido tiene lágrimas en los ojos. El cuñado parece divertirse aguantando la risa. La amiga parece excitada con la situación. Los suegros, avergonzados, no levantan los rostros.

-Pues bien. Las preguntas son fuertes, pero necesarias para alcanzar la meta, que es ganar dinero, que para eso has venido aquí, Marta. Ahora mismo tienes 15.000€ en el bote, ¿te plantas?

Ella niega con la cabeza, sin consultar nada con sus familiares.

-Continúo.

-Bien, siguiente pregunta: ¿Es verdad que alguna vez al llegar del trabajo le has pedido a tu marido que te practicara el cunnilingus sin que supiera que venías follada por tu jefe y con restos de su semen aún dentro de ti?

La tensión crece. El marido tiene los ojos como platos. No puede ser verdad que lo hiciera, que lo humillara así.

-Sí. (tímida).

-Eso es verdad.

Bueno, nunca se quejó. Era evidente que era semen y en cantidad, vamos, que mi jefe cuando se corre, se corre… Mi marido se lo tragaba sin preguntar. (Mirando a su marido). Creía que te gustaba, cariño. ¿Qué quieres que te diga?

El marido pone cara de asco. Si pudiera se limpiaba la lengua ahora mismo. El cuñado rompe a reír, no aguanta más. La amiga gira los ojos, está cachonda. Los suegros niegan con la cabeza y miran al cielo pidiendo piedad.

-Bueno, llegamos al tercer nivel, Marta. La cosa se pone caliente. Pregunta número nueve: ¿Es verdad que durante una de las reuniones de tu marido con sus amigos en vuestra casa, uno de ellos se fue al servicio a orinar y le pediste que lo hiciera dentro de tu boca?

El marido ya no sabe hacia dónde mirar. Los suegros se levantan de los asientos, escandalizados.

-Sí. (encogiéndose de hombros mientras mira a su marido).

-Eso es… verdad.

-Se lo he pedido muchas veces a mi marido, pero dice que le da no sé qué. A mi me vuelve loca que se meen encima mía y a su amigo no le importó, de hecho me puso perdida. Había estado toda la noche bebiendo cerveza y claro…

-Bueno, mejor no justifiques nada, Marta, porque creo que ya de por si el asunto es bastante fuerte. Vamos ya con la pregunta número diez. ¿Es verdad que tu obsesión por la lluvia dorada te ha llevado a visitar lavabos públicos de caballeros para incluso rogarles a sus usuarios que hicieran sus necesidades encima tuya?

-Sí.

-Eso es verdad…

El público lanza un “Oh” escandalizado.

-Bueno, qué pasa. Si me gusta que los tíos se meen encima mía qué le voy a hacer. Me encanta y punto.

-Pero Marta, nadie está juzgándote. Solo es un juego y si dices la verdad ganas los ¡40.000€! que ya son tuyos…

Aplausos forzados entre el público. Su marido y suegros están hechos polvo. El cuñado y su amiga están cachondos perdidos.

-Dos preguntas más y ganas los 100.000€ ¿Qué hacemos?

-Sigo, sigo. Quiero todo el dinero.

-Bueno, pues te veo decidida. Allá vamos. ¿Es verdad que estuviste con tu amiga practicando mutuamente el sexo oral durante toda tu noche de bodas?

La amiga lanza un grito divertido. Se miran con complicidad.

-Sí.

-Eso es…verdad.

-Es que mi marido se quedó dormido. Estaba muy borracho el pobre. Me tenía que divertir de alguna manera y la verdad es que nadie sabe comérmelo como ella.

-Bueno, insisto, no hace falta que argumentes tus respuestas. Solo hace falta que sean sinceras. Estás a una sola pregunta para ganar los 100.000€.

-Qué bien. Adelante.

-¿Estás segura?

-Claro, adelante, por favor.

-Muy bien, pues ahí va la última pregunta: ¿Has dejado alguna vez que  te follaran como a una perra por el culo encima de tu cama de matrimonio?

La concursante se cruza y descruza de piernas. La tensión corta el aire. Ella levanta la cabeza y dice:

-Sí y lo hizo mejor que mi marido, me corrí cuatro veces seguidas.

-Eso es… verdad.

-¡100.000€ son tuyos!

Sintonía del programa y letras de crédito.

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La colegiala prostituta

Vi el anuncio en un portal de internet “garantizado, si no parece una colegiala verdadera no la toma y no habrá ni un costo por servicio cancelado”, todo estaba a favor, tenia tiempo libre, ningún pendiente en el trabajo y un buen pretexto para ausentarme de mis deberes.

Llamé a la agencia y aparte la sita para el jueves por la mañana para ser preciso, a las 10:am., la esperé en el motel que habíamos pactado, encendí el televisor, miré un canal porno unos minutos completamente en calma pues estaba claro que ese día lo tenia dedicado para mi relajación, llegó a las 10:20 am. Con una impuntualidad que es casi una tradición en este lugar; tocó a la puerta, me levante de la cama, abrí la puerta y estaba ahí frente a mí una verdadera colegiala, sin decir una sola palabra saco de su mochila una identificación, la tomé y pude comprobar que tenía 19 años, nadie lo habría creído si la hubiesen visto vestida así por la calle, se la devolví junto con su paga y una propina extra para que su “administrador” no estuviera molestando por teléfono.

Me saludó con una voz muy tierna, “hola profesor, soy Samanta, tomo clases con usted en la secundaria, perdón por venir a buscarlo hasta aquí a su casa, pero quiero hablar con usted”, estaba realmente comprometida con su personaje, yo nunca había tenido antes un juego de rol de este tipo, pero al fin ese día el objetivo era relajarse y disfrutar, decidí seguir con la parodia, “Hola Samanta, claro que se quien eres, dime ¿en que te puedo servir?”, su rostro era bello, de piel tersa y liza, tenia una estatura de aproximadamente 1.55, muy delgada, no creo que pesara mas de 45 kilos, usaba anteojos, vestía un uniforme verdadero de secundaria, con un suéter atado a la cintura, nada parecido a los clásicos disfraces que suelen usar las bailarinas exóticas, no dudo que aquel uniforme incluso fuera el mismo que usaba cuando pasaba por la pubertad, solo tenia algunas ligeras pero muy excitantes variantes en su atuendo, como lo eran los zapatos tipo colegial pero con tacones medianos y media plataforma, también usaba unas calcetas blancas largas hasta un poco por arriba de la rodilla, su falda estaba algo mas corta de lo normal dejando entrever unas bonitas piernas blancas entre sus calcetas y la falda y la blusa a pesar de ser “normal” la llevaba ajustada a su lindo cuerpo, resaltando unos preciosos pechos pequeños pero muy respingones, a decir verdad, no había casi ninguna diferencia con las autenticas colegialas calentorras tipo “rebelde” que existen hoy en día, el peinado era muy similar al de aquellas y el maquillaje bastante discreto, solamente notorio por el labial que le daba un efecto húmedo – carnoso a sus labios.
En ese momento la parodia estaba pactada y cada quien cumplía con su papel:
“Pero pasa, adelante, toma asiento” –dije amablemente, nos sentamos en la pequeña sala del lugar quedando frente a frente -“gracias profesor, es que tengo un problema y quiero saber si me puede ayudar”, “te refieres a al examen que reprobaste ¿verdad?”, “si profesor, es eso, y quiero que me de una nueva oportunidad de hacerlo o que me dé alguna actividad para ganar algunos puntos extra”, “me extraña de ti, si eres una de las chicas mas aplicadas de la clase, pero a pesar de eso creo que no puedo hacer nada para ayudarte, sabes bien que no seria justo que te diera esa oportunidad mientras que a otros de tus compañeros que están en la misma situación no tendrán esa ventaja”, “lo sé profesor, pero necesito mucho de esa calificación para poder conservar mi beca, estoy dispuesta a hacer cualquier cosa para aprobar”, “¿a que te refieres con cualquier cosa?”, “cualquier cosa profesor, lo que usted me pida”, esto al tiempo que cruzaba las piernas por tercera ocasión y esta ves dejaba las piernas abiertas permitiéndome ver su lindo calzoncito de algodón,”¿Y como que propones?”, “pues que le parece algo como eso” señalando el televisor, el canal porno mostraba una escena de sexo oral entre un fornido negro y una exuberante rubia, Samanta se puso de pié camino lentamente hacia mi y se montó sobre mis piernas quedando frente a frente, acercó sus labios a los míos, interrumpí la trama abruptamente –“¿que no se supone que en tu negocio no hay besos en la boca?”, “normalmente no los hay, pero en tu caso esa regla no aplica…profesor”- dijo, con esas últimas palabras me devolvió a nuestro juego.
Nuevamente trajo sus lindos labios hacia los míos lentamente, podía sentir con mas intensidad el aroma a fresa de su labial, su aliento tibio fue la primer cosa que tocó mi rostro, mi palpitaciones aumentaron dramáticamente, con su simple aproximación me tenia muy excitado, tenia una forma muy especial de seducirme, sus labios por fin rosaron los míos, un beso corto pero muy intenso le dio paso a uno mas apasionado, la tomé por las caderas y la espalda, disfrutaba mucho sus labios junto a los míos, creo que ella también deseaba esos besos pues no es común en estas chicas entregarse en un beso como ella lo hacia, mis manos recorrían sus caderas hasta sus piernas eran de una piel muy suave, el contacto era bastante agradable y en el camino de regreso, mis manos subían su falda escolar hasta la cintura, quedó a mi alcance su bonito calzón de algodón blanco en toda la parte baja y de un encaje rosa muy coqueto en la parte superior, una bonita mezcla entre dulzura y sensualidad, mi verga endurecida esta incrustada en su calzón, ella me besaba ansiosamente, mis manos buscaban la forma de quitarle la blusa, cuando por fin pude abrirla pude ver su brasier que hacia juego con el calzón, básicamente continué con los besos para después comer su cuello, bajar por sus hombros para después dedicarme a sus pechos, baje el brasier dejando esos ricos manjares a mi alcance, eran pequeños pero bien formados, algo picudos con pezones que apuntaban al cielo, me dediqué a comer de ellos,-“así profesor, sigua por favor”- decía al tiempo que se despojaba de su blusa y comenzaba a desabotonar mi camisa, volvía a jalarla por las caderas para frotar su caliente vagina contra mi verga, su pecho se unió al mío, el calor de nuestros cuerpos juntos era intenso, me tenia muy caliente, ella se deleitaba con mis labios, cuello y hombros sus manos acariciaban todo el largo de mi espalda, mi trabajo era mas extenso en su espalda, caderas piernas y busto que eran fáciles de alcanzar gracias a sus pequeñas proporciones, su cintura diminuta pareciera que estaba a punto de romperse.
No pude resistirme más, abrí mi cremallera y saque mi verga, ella intentó ponerse de pie tal ves para sacarse los calzoncitos, yo lo impedí tomándola por su diminuta cintura, solo hice de lado su ropa interior, ella me detuvo diestramente con una mano y con facilidad colocó el preservativo, acto seguido puso la punta de mi verga en la entrada de su mojada vagina y clavé en un solo movimiento mi verga hasta el fondo de su vagina, sus manos se apretaron en mi espalda, -“si profesor, eso quiero”, sus palabras en mi oído hacían hervir mi cabeza, la intensa lubricación de su interior me confirmaban que aquellas palabras eran verdad, la tome por la cadera y la incrusté con fuerza haciendo que mi verga llegara un poco mas en su interior, escuché un delicioso gemido, fácilmente me puse de pie con ella unida a mi cuerpo, en esa posición afloje un poco las manos dejándola prácticamente suspendida de mi verga, ella me besaba con mas pasión “házmelo profe, hazme tuya”, se abrazó a mi torso con sus piernas, sus brazos hacían lo mismo en mi cuello, ahora estaba mi verga hundida en ella al máximo, empecé a balancearme hasta lograr unas rítmicas embestidas, la tomé por las nalgas para elevarla un poco mas y después dejarla caer en mi verga violentamente, ella tomó el ritmo rápidamente y se sincronizaba al mío, cada ves que iba a caer ensartada se abría a tope y unas ves ensartada apretaba su vagina haciéndome gozar como loco, podía verla por el espejo, era una imagen de ficción, ella colgando de mi vera con sus calzoncitos sexis de fuera, la falda subid hasta la cintura, su espalda desnuda y sus piernas adornadas con esas calcetas largas y sus zapatos colegiales.
Gracias a lo ligero de su cuerpo era una labor sencilla coger en esa posición, estuvimos así por cerca de una hora, sin mentir, esta sesión es una de las mas largas que he tenido, nuestros cuerpos estaban completamente empapados de sudor, incluso era difícil mantenerme agarrado a sus nalgas firmes que se resbalaban por el sudor que escurría por su espalda, lo mismo sucedía con sus manos en mi cuello, ambos gozamos como pocas beses, por lo menos yo si lo hacia, y creo que después de que su cuerpo se estremeció en mas de tres ocasiones seguido de un abundante flujo de aroma dulce de su vagina, ella disfrutaba como yo, no pude mas y me semen salió en calientes chorros violentos que apenas pudieron ser contenidos en su pequeño interior, estaba exhausto, nos desplomamos sobre la cama quedando esta ves yo sobre ella, mi verga todavía seguía dura en su interior y ella movía traviesamente las caderas en círculos mientras que acariciaba mi espalda y mordía el lóbulo de mi oído,-“entonces profe, ¿cree que he aprobado el examen?”-“si claro, y lo has hecho con honores”- respondí aun exhausto, seguí besando dulcemente mi cuelo y mis hombros –“que bueno profesor, por que lo reprobé a propósito solo para que usted pudiera hacerme suya como hoy lo ha hecho”.
Una mujer diminuta inversamente caliente que jamás olvidaré.
Si alguien tiene algún comentario o quiere mayores detalles con respecto a mi relato, déjeme un comentario o su dirección de correo y con gusto responderé.

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Los amigos de mis amigas!!!1ª

hola primero decirles que es mi primer relato y espero que les guste y me digan que les ha parecido.

Soy una chica que segun mis amigas soy muy sumisa de ahi mi apodo. Nunca protesto y siempre hago lo que me mandan y por esto me han pasado algunos de los relatos que os voy a contar … si me responden contare mas ….

Con 1.70  metros de altura y piernas muy largas y una cola casi perfecta segun mis amigas,t engo el pelo casi hasta el culo,liso y pelirrojo y unos pechos pequeños pero muy duros y con unos pezones pequeños pero muy punteagudos que se me marcan en la ropa con mucha facilidad.

Un dia al salir de mi casa, de esos dias que hacia mucho calor, así  que me había puesto una pollerita blanca corta de vuelo ,y una musculosa negra de esas que se ajustan al cuerpo,con sandalias . Caminé hasta el parque donde esparaba a unas amigas para tomar algo. Cuando llegué  estaban hablando con unos chicos, yo me puse colorada porque nunca sabía que decir a los chicos.  Decidieron ir al boliche y mis amigas dijeron que si y fuimos. Tomamos el colectivo y los chicos se sentaron con las chicas y a mi me toco de pie con otros dos chicos. Al poco, los movimientos del colectivo hacía que los chicos se rozasen conmigo yo me ponía colorada pero no decía nada. Ellos siguieron rozandome la cola ya avisados de que yo era muy callada y nunca decía nada por tímida y se aprovecharon de la situacion y me empezaron a levantar la pollera y a rozarme la cola. Los demas no lo veían porque había mucha gente : ellos siguieron tocandome la cola y yo no podia hacer nada por la gente y mi timidez .

Uno de ellos me dijo al oido ,que queremos que te quites las braguitas y si no lo haces se lo diremos a tus amigas y ya sabes que pasa : te dejaran de lado . Yo estaba desesperada ,por que no tenia muchas amigas, así que cuando llegamos al boliche fui al baño y me las quite y se las di al chico q me la pidio , él la olió frente mio y la guardo en el bolsillo de su pantalón y cuando mira para abajo , vi que su pene estaba parado .

Me llevaron a bailar y me encerraban entre los dos y me tocaban por donde querían, haciendome girar y verme sin la braga , estaban los dos muy calientes .

Mientras mis amigas estaban jugando a beber chupitos y a prendas y vieron lo que pasaba y me llevaron enseguida para alla con las chicas . Me pusieron a beber uno tras otro y entonces empezo el juego de prendas ,y por supuesto aprovecharon que perdí y me mandaron a sacarme el sosten al baño y traerselo, seguimos tomando y en otra que perdí me mandaron a un reservado . Para todo esto algunas de mis amigas ya no estaban o estaban demasiadas bebidas .

Fueron dos chicos y me sentaron en un sillón y me dejaron en el medio , me empezaron a tocar las piernas suavemente subiendo hasta casi llegar a tocarme la vagina , es cierto que estaba bastante bebida y no controlaba nada de mi . y me subieron la musculosa y me tocaron las tetas , y se sacaron el pene y se masturbaron delante mio ,hasta terminar ,entonces me volvieron a llevar a la barra y darme mas de beber , cuando ya estaba casi borracha me llevaron al baño dos chicos diferentes y me pusieron en la pared y se sacaron el pene para que se los tocara y me obligaron a chuparselas yo lo hize . me pusieron el pene muy adentro haciendo que me dieran arcadas y eso los calentaba mas . Me dieron vuelta y me levantaron la pollera y me tocaron la cola con el pene sacudiendolos los dos a la vez , me la pasaron por todo el cuerpo incluso las tetas . mis pezones estaban muy duros y se frotaban el pene en mis pezones , se empezaron a masturbarse y terminaron en mi cara .

Despues me llevaron a casa y cuando llegué me di cuenta de que me empezaba a gustar eso de ser sumisa…

Espero les haya gustado , y si es así escribirme para yo seguir escribiendoles .

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Ecchi ro

Esta es una parodia basada en el popular juego de red Ragnarok, espero que la disfruten, especialmente los que jugamos a este fabuloso juego.

La mansión se encuentra en perfecto estado, camino por los pasillos mientras paso la escoba recogiendo la mas mínima brizna de polvo. Solo se escucha el raspar de otra escoba que porta otra de las esclavas de el amo Kiel. Paso cerca de un espejo y me veo en el, mi vestido de sirvienta luce perfecto, al amo no le gusta que se arrugue o que se manche, sonrió al ver todo en orden.

Mientras camino, mi mente se remonta a pasados meses, no siempre fui una Alice (criaturas en el laboratorio de Kiel), nací en el pueblo de Payon, y tome el camino de los Hunters, lugar donde tuve una vida placida, al menos hasta que decidí prestar ayuda a la ciudad de Yuno, la cual pasaba líos con extraños ataques desde las montañas. Al estar investigando descubrí una pequeña acampada de aventureros, pensé que ir sola me haría ir más rápido, pero mas vulnerable en caso de problemas. Me asegure saludando abiertamente, eran tres hombres y una mujer, en una rápida inspección pude identificar sus profesiones, me dieron un buen recibimiento y me ofrecieron un poco de queso y vino, me preguntaron si estaba sola, les conteste que si, y me ofrecieron ir con ellos ya que también se dirigían a las montañas de Yuno pero ellos en la búsqueda de un raro espécimen de Poring (monstruo del juego). Acepte gustosa al menos así tendría quien me ayudara en las guardias de noche. Se presentaron cada uno de ellos, ya no recuerdo sus nombres, pero eran dos rouges, un merch y una Knigth.

Ya era algo noche cuando la knigth se incorporo y me ofreció un poco de vino, los otros ya estaban acostados así que al parecer no me libraría de hacer la guardia junto a ella esa noche. Tome la botella y le di un trago ligeramente severo, platicamos un rato sin mayor importancia, pero al os pocos minutos comencé a sentirme algo mareada, fuecuando la knigh se incorporo y camino hacia mi. Algo estaba mal, no me sentía dueña de mis actos. Con actitud decidida me tomo del cabello y me jalo para que levantara el rostro, con la otra mano se apodero de mi blusa y de un solo jalón desgarro la parte frontal. Mis pechos saltaron descubiertos, y ella en vos alta dijo: .”miren chicos esta zorrita tiene buenas teta, apuesto que sera una putita obediente por el resto de la noche”. Todos ellos se fueron incorporando, solo estaban fingiendo y yo estúpida no me di cuenta de nada. Con mirada semi-perdida vi como uo de los picaros se acercaba ya con la polla fuera, mientras se la sobaba. La mayor parte de sus palabras las he olvidado, parte por el efecto de la droga o por que no importa, solo recuerdo que ese tipo me empezó a pasar la polla por la cara tratando de hacerme abrir la boca, cuando logro metérmela, me sorprendí, ya que esa pija me supo deliciosa. Yo era virgen así que no sabia si era por el toxico o por que realmente era deliciosa. Inconscientemente comencé a chuparla torpemente.

– Pero miren chicos, parece que le gusta, si nos salio muy puta esta hunter.

Me tomo fuertemente de el cabello y comenzó a meterme la polla mas adentro hasta provocarme arqueadas, cuando ya no pude tragar mas polla, comenzó a follarme violentamente por la boca, de ella salia parte de mi saliva y un liquido viscoso. Al poco rato soltó espesos chorros de leche, los cuales no fui capas de contener y terminaron por caer en mis tetas y mi vientre. Caí de espaldas tratando de recuperar el aliento, pude verlos a todos rodeándome, ya estaban desnudos casi por completo, incluyendo a la knigth, la cual se frotaba descaradamente la vagina con uno de sus gruesos guantes.

– Chica Knigth: “Si hemos de venderte como esclava en Morroc, primero debemos adiestrarte para que chupes una polla o una concha por igual”.

Paso seguido paso cada una de sus piernas por los costados de mi cara dándome un  primer plano de su vagina, la cual fue bajando hasta ponerla a centímetros de mi cara. El aroma era fuerte, seguramente no se había dado una ducha en días. Mi primera reacción fue tratar de negarme, pero realmente me tenia hipnotizada. No podía separar mi mirada de esa peluda concha, abrí mi boca y saque la lengua, primero tímidamente, apenas roze los labios de su vagina, en mi lengua quedo un sabor penetrante, pero a la ves delicioso, un par de lamiditas más, y me encontré a mi misma clavando la lengua lo mas profundo que podía en esa deliciosa concha. Sus jugos empapaban toda mi cara, podía escuchar las risas de los chicos al ver mi reacción, debió parecerles hilarante, pero yo ya no era dueña de mi misma, la lujuria y la droga habían despertado en mi, un deseo que no podía contener. Sentí como ellos jaloneaban mis pantalones hasta sacármelos por completo. Uno de ellos tomo mis pelitos con sus dedos y me dio un fuerte tirón, el dolor fue intenso y di un grito, trate de cerrar las piernas pero me sujetaron las rodillas, con fuerza me abrieron otra vez.

– Calla perra, a mi me gustan las conchas depiladas, así que tendré que dejarte lisita.

Mientras tanto la knigh me dio una bofetada con su pesado guante.

– Chica Knigth: “Puta inútil, no te he dicho que pares”.

Sin pensarlo dos veces seguí bebiendo los jugos que emanaban de esa concha, claramente sentía como los dedos de los otros tipos jugueteaban con mi conejito. Mientras el merch se deleitaba arrancándome a tirones los pocos vellitos que tenia, el dolor era intenso, pero comenzaba a excitarme de cierta manera perversa. De improviso uno de los rouges dijo:

– Ya no aguanto, voy a cogérmela

– Chica knigth: “ok, pero recuerda seré yo la que le estrene el culo”.

La knigth se levanto y no pude evitar el estirar el cuello tratando de alcanzar esa deliciosa concha que se alejaba de mi alcance, eso hizo estallar las carcajadas de los allí presentes. Sentí toda mi cara empapada y vi al rouge colocado entre mis piernas con su polla en la mano, debía medir unos 18 o 19 centímetros pero a mi me pareció enorme. El tipo con la otra mano hurgaba en mi conchita estimulando mi clítoris, yo ya estaba moviendo mis caderas, deseosa, apenas fue cuando me di cuenta que si podía moverme, y abrace al tipo con mis piernas tan fuerte que casi lo derribo sobre de mi. Su polla frotaba mi pubis, y comencé a pellizcarme los pezones. Me pase la lengua por los labios saboreando los restos de los jugos de la knigth.

– Rouge 2: “¿la quieres perra?, ¿queres que te la meta? Se que la quieres, así que suplica por ella puta…
Tímidamente comencé a pedir ser penetrada:

– Por favor, por favor…

Pero solo me gane otra bofetada por parte de la knigth, para entonces me di cuenta que la líder de este grupo era ella.

– Chica knigth: “perra inútil, si quieres llegar a ser una buena putita tendrás que perder todo rastro de pudor, suplica como la puta barata que eres”.

Hice un nuevo intento:

– Meteme tu polla, cogeme como una puta barata, metémela muy adentro.

El rouge se regocijaba en su logro, frotaba la cabeza de su polla por entre mis piernas sin penetrarme.

– Rouge 2: “muy mal hecho puta, me estas dando ordenes, y aquí los amos somos nosotros”.

El tipo se incorporo alejando esa preciosa tranca, mas hurgo en una mochila y saco en enorme pepino, aun mas grande que su polla, se acerco a mi con una sonrisa y comenzó a frotármelo por todos lados. Sentí claramente como lo coloco entre mis labios vaginales y comenzó a hacer presión, sentí como me abría por completo, y sentí la respiración entrecortada. Sentí centímetro a centímetro como ese vegetal entraba en mi conchita Acostumbraba  a masturbarme, pero nunca me había metido algún objeto, sentí como el pepino chocaba con algo dentro de mi y pensé que había entrado por completo. Pero el rouge no estaba satisfecho empezó a empujarlo con mas fuerza, lo saco solo un poco, solo para volver a meterlo con mas fuerza. Fue cuando un dolor intenso me hizo gritar una ves más, sentí que algo dentro de mi se desgarraba y comencé a sollozar. El pícaro saco triunfante el pepino y lo mostró a la jefa de la banda.

– Rouge2: “mira, parece que esta putita era virgen”.

– Chica knigth: “que lastima, pudimos haberla vendido más cara aun, pero no importa, aun así esta buenísima. Si era virgen de chochito, entonces debe tener un culo delicioso…”.

Desvié mi mirada para ver a la knigth, y fue entonces que me percate, ella se había colocado un aparato extraño, era como una tanga, pero de la parte frontal sobresalía un enorme apéndice que asemejaba una polla de metal, era enorme y con especies de rugosidades, debía de medir por lo menos unos 22 centímetros, ¿era acaso eso con lo que planeaba estrenar mi colita? Algo salpico mi cara, pase mis dedos por ella y revise, era la misma leche que ya antes me habían hecho tragar. Vi a el otro rouge que sacudía su polla frenéticamente mientras me e chava otro grueso chorro de leche en la cara, comencé a lamerme mis dedos empapados en esa leche, pero sin dejarme ni un momento me incorporaron y me colocaron en cuatro puntos, la knigth comenzó a caminar triunfante y se coloco detrás mio.

– Chica knigth: “tal y como lo imagine, tienes un culo precioso, pero algo descolorido, por fortuna se puede arreglar…”.

Me dio sin contemplaciones un par de nalgadas fortísimas, trate de zafarme pero los otros tipos me tenían bien sujeta, sentí un chorro de liquido caer entre mis nalgas, después comenzó a frotarlo por todo mi trasero, era aceite creo, sus dedos lo guiaron hasta mi ano y clavo poco a poco un dedo, las caricias en mi colita me hicieron olvidar el dolor, y comencé a tomarle el gustillo, después un segundo dedo invasor entro en mi colita, comencé a jadear excitadísima, cuando retiro sus dedos, mire hacia atrás como suplicando con la mirada que continuara, y vi como untaba un poco más de aceite en el grueso falo de acero. Se veía demasiado grande y me dio un poco de miedo, ella lo noto y me trato de tranquilizar.

-Chica knigth: “tranquila perra, no eres la primer putita a la que le estreno el culo”.

Poco a poco fue acercándose hasta que sentí en la entrada de mi colita el frió toque del acero, puso sus manos en mis caderas, y sin aviso me dio un empujón que me clavo la mitad de ese garrote en el culo, quede paralizada por el dolor unos instantes, mas el dolor fue menguando. Mientras mi culo se acostumbrara a el invasor la knigth llamo a otro de sus compinches.

-Chica knigth: “tu, haz algo bueno con esa polla, metémela mientras me cojo a esta zorra y tu haz que se calle”.

A los pocos minutos el Merch se había colado como una serpiente entre mis piernas y fue metiendo su polla en mi vagina, mientras el primer rouge me tenia la polla en la boca, y aunque no lo vi, se que el otro rouge se cogía frenéticamente a la Knigth ya que podía sentir los empujones que nos daba, toda la barra de acero entraba en mi culo con facilidad, sentía la pelvis de la chica en mis nalgas.

Esa noche me corrí infinidad de veces sentía mi cara pesada de tanta leche, todo mi cuerpo estaba pegajoso, caí al piso sin fuerza, temblando de cansancio, pero a la ves me sentía feliz. Los tres hombres me rodearon una ves más, sus pollas estaban semi-erectas, me apuntaron y uno a uno comenzaron a soltar gruesos chorros de orines en todo mi cuerpo, la Knigth se puso a mi lado y me levanto del cabello. puso su cara cerca de la mía y me dijo:

– Sera mejor que te acostumbres a esto, encontraras amos que les guste orinarte, así que abre la boca perra.
Y sin separar su cara volteo hacia sus compañeros y ella también abrió la boca junto conmigo, su mejilla junto a la mía las dos con las bocas muy abiertas y siendo bañadas por un segundo chorro de orines, cuando el chorro termino voltee para mirarla a los ojos, y me pareció hermosa. con la cara empapada aún, y sin pensarlo comencé a lamer su cara limpiándola.

-Chica knigth: “u ju ju, vaya que nos salio muy guarra esta chiquilla, hasta sentiré algo de pena al venderla”.

Ahora que lo pienso…estoy comenzando a retrasarme en mis tareas, sera mejor que deje mis pensamientos para otra ocasión, al amo Kiel no le gustara que pierda el tiempo en recuerdos y descuide mis labores…

Si desean que continué con mi relato mandenme sus opiniones

Gracias…

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Bromas pesadas

Arrodillándome ante sus incrédulos ojos me puse a mamar su coño, le mamaba su coño de manera salvaje, cuando finalmente la hice disfrutar de un tremendo orgasmo con mi boca, me dijo de todo de cabrón para arriba y para abajo. Pero finalmente, se comenzó a reír, a medida que le comenzaba a enterrar mi verga nuevamente por su apretado culito.

Marlene, mi esposa, y yo desde novios y mucho antes de casarnos acostumbramos a mutuamente hacernos bromas pesadas. Desde las más tontas e inocentes hasta las más fuertes y pesadas, como cuando salimos una noche, y después de estar bailando toda la noche, se fue al baño, donde se demoró un poco más de lo acostumbrado. Cuando regresó, lo hizo con toda su ropa ajada, el cabello bastante alborotado y revuelto, y con una cara de que le había sucedido algo sumamente terrible, su mano temblorosa solo apuntó al baño y medio dijo algo como “me violó”. Inmediatamente me dirigí al baño, tumbé la puerta de una patada y encontré a una tipa cagando, que al verme entrar al baño de esa manera salió corriendo pegando gritos, con sus pantaletas en los tobillos y el vestido a la cintura.
Cuando los del Pub finalmente me detuvieron, yo comencé a contarles lo sucedido, al regresar a la mesa, encontramos a Marlene mi novia muriéndose de la risa.

Aparte de que tuve que pagar el destrozo de la puerta, me tuvieron detenido en la policía cerca de unas seis horas. Pero yo también he hecho de las mías, como cuando una noche en que nos acostamos finalmente aun siendo novios, yo comencé a besarla por todo el cuerpo, hasta que Marlene prácticamente me pidió que se lo metiera, cosa que desde luego hice. Al día siguiente la llamé por teléfono y le dije que sería bueno que fuera a donde su ginecóloga, porque yo tenía gonorrea. Lo que era falso, pero a ella no se lo dije, hasta que bien molesta me contó que la doctora le había inyectado no sé cuantas unidades de penicilina.

Cuando comenzó a insultarme frente a nuestras amistades, prendí la grabadora que había estado usando la noche en que me acosté con ella, y donde claramente se le escuchaba decir una y otra vez “Paco métemelo, por favor Paco métemelo”. Demás está decir que se puso como un tomate de roja, mientras nuestras amistades le echaban broma. Bueno bromas como esas nos hemos jugado durante el resto de nuestro matrimonio, hasta que se nos comenzó a ir la mano.

Marlene tiene una vieja amiga o mejor dicho una amiga bastante vieja y más fea la pobre que una patada en una bola, en medio de un callejón oscuro. Bueno no se a que acuerdo llegaron entre ellas dos, pero una noche, en que los dos habíamos estado tomándonos unas copas de vino, al irnos a la cama,  Marlene se puso bien seductora, y para eso no tiene que hacer mucho esfuerzo. Bastó que estando ya acostado, justo antes de que yo apagase la luz de la mesa de noche, que Marlene se levantase de la cama completamente desnuda, moviendo sus firmes nalgas de la única manera que ella sabe moverlas, para excitarme, pero diciéndome que mientras iba al baño, apagase la luz. Cuando me dijo que le daba vergüenza debí sospechar algo, pero estaba tan caliente, que no pensé en ello. Así que le hice caso y apagué la luz.

Cuando sentí que se metió en la cama, no reparé en nada y en un dos por tres al tiempo que comencé a besarla como un loco, se lo clavé. Ya estaba en lo mejor de todo, viniéndome dentro de ella. Cuando de momento que prenden la luz del cuarto. Aun encandilado, vi a mi mujer parada frente a la cama, usando su bata de baño, prácticamente meándose de la risa. Cuando finalmente me di cuenta a quién era la que tenía, bajo de mí casi me da un ataque al corazón, sin exagerar. Era su amiga, que tras de ser bien vieja y fea, para colmo me tenía sujeto con sus largas y flacas piernas y sus brazos alrededor de mi cuello, y yo terminaba de darle un beso a esa boca que al parecer le sobraban dientes, por todos lados.

Por un buen tiempo me estuvo jode que jode diciéndome que su amiga, le había preguntado por mí. Yo por mi parte, lo cierto es que el mal rato que pase, me hizo ponerme a pensar como podía vengarme de ella, pero sin salir mal parado, ya que la opción que tenía era hacer que se costase con un tipo tan o más feo que su amiga, pero el jodido sería yo al fin y al cabo, por terminar siendo un cornudo cabrón.

En venganza, como Marlene es corredora de bienes raíces, se me ocurrió, que un médico colega mío la llamase, para que pusiera su casa en venta, la idea era que yo la acompañase, y que el tipo mientras nos mostraba su mansión. Nos ofreciera algo de beber, como yo la acompañaba mientras él nos servía las copas, mi mujer no sospechó nada, así que él por indicación mía le diluyó en su copa, una buena dosis de un fuerte somnífero, pero antes de que le hiciera efecto, en mi celular recibí una supuesta llamada de emergencia.

Como Marlene cargaba el celular tomó el mensaje y apenas regresé del baño me lo comunicó. Por una parte estaba a punto de firmar un jugoso contrato de venta, y por otra la supuesta emergencia, fue la misma Marlene quien propuso que yo fuera atender la emergencia, mientras que ella se quedaba firmando el contrato. Así que yo salí por una puerta y sin que ella se diera cuenta entré por otra. Mi colega apenas se quedó a solas con ella, y cuando el somnífero comenzaba hacer efecto, le dijo claramente que deseaba acostarse con ella, o no le daría la firma en el contrato. De eso a que se desvaneciera por el efecto de las pastillas, fue algo que duró poco tiempo, aunque ella, comenzó a decirle algo asustada que era casada, que no se prestaba para esas cosas, finalmente perdió el sentido.

Yo entré en acción, mi colega nos dejó solos en la sala, en donde le quité sus pantaletas, y tras levantarle el vestido, después de darle una buena clavada, tanto por su coño como por su culo, la dejé con sus muslos llenos de semen. Después de eso le inyecté un medicamento que contrarresta el efecto del somnífero, y que ya en media hora corta su efecto. Así que supuestamente regresé de la clínica, cuando ella comenzaba a despertar. En su mano tenía el contrato firmado, y al verme se quedó sin saber que decirme. Al despedirnos mi colega, le dio un guiño de ojo diciéndole que, esperaba volverla a ver al siguiente día. Marlene se dio cuenta de que andaba sin sus pantis, que su coño y su culo habían tenido fiesta, sin que ella se acordase de nada de lo sucedido, además de todo el semen chorreando por sus piernas.

De regreso a casa, no me dijo nada. Marlene estaba pálida, tartamudeó, y cuando pensaba que me diría algo se quedó callada. Así que apenas traspasamos la puerta de nuestra casa, la tomé por el brazo, la llevé al sofá. Marlene estaba más blanca que un papel, fría como un cubo de hielo, en fin, asustada. Cuando le levanté el vestido y separé sus piernas para ponerme e mamar, creo que estuvo a punto de sufrir un ataque cardíaco, se puso a llorar tratando de explicar lo inexplicable. Además yo haciéndome el sorprendido, al verla sin nada le pregunté, ansiosamente. ¿Qué había pasado con sus pantis?, de inmediato pasé uno de mis dedos por entre su coño y la carne de sus muslos, me quedé viendo esa cosa pegajosa entre mis dedos y de inmediato le pregunté qué había pasado.

Marlene comenzó a decirme que el tipo ese de seguro la había violado, pero ella misma no se lo creía, al decirme. El tipo ese me dijo que no me firmaría el contrato si no me acostaba con él. Yo de manera incrédula e ingenua le dije, entonces te acostaste con él, ya que te firmó el contrato. Marlene no sabía que decir, hasta que yo de manera firme separé nuevamente sus piernas, y arrodillándome ante sus incrédulos ojos me puse a mamar su coño, al fin y al cabo era mi propio semen. Cuando ella asombrada ante lo que yo estaba haciendo, no sabía cómo responder. Saqué de mi bolsillo su panti y la comencé a mover frente a sus ojos.

Por un rato Marlene no comprendió lo sucedido, ya que a medida que yo más y más mamaba su coño, ella estaba como en el limbo. Hasta que finalmente cayó en cuenta de que si yo era quien tenía sus pantis entre mis dedos, y le mamaba su coño de esa manera tan salvaje, lo más seguro era que yo había sido quien se la había cogido. Cuando finalmente la hice disfrutar de un tremendo orgasmo con mi boca, me dijo de todo de cabrón para arriba y para abajo. Pero finalmente, se comenzó a reír, a medida que le comenzaba a enterrar mi verga nuevamente por su apretado culito.

Ahora estoy a la espera de ver con que broma me viene, aunque supuestamente los dos quedamos en no volver hacernos bromas pesadas. Pero de todas maneras ya estoy pensando en cómo responderle, si me hace alguna.

Autor: Narrador

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CHAOS LEGION

Sieg y Arcia se dirigían a una ciudad donde se podría encontrar Delacroix al llegar fueron atacados por un gran ejercito de monstruos. Quédate detrás de mí. – dijo Sieg sacando su espada. Arcia se coloco detrás de el y saco sus pistolas dispuesta a ayudarlo en caso de que el tuviera problemas. Un lagarto gigante la lanzó contra ellos Sieg corrió contra el lagarto, salto y le clavo la espada en la cabeza, el lagarto cayó muerto, decenas de criaturas se abalanzaron contra él pero todas fueron acabadas, Arcia solo estaba alejada de la batalla observando la pelea, estaba maravillada con la habilidad de Sieg, ahí estaba el luchando él solo contra un ejercito de criaturas monstruosas sin necesidad de que lo ayudara.

Ella era una doncella de plata, una guerrera muy hábil que había perdido a su familia y si fuera por Sieg ella también estaría muerta. Arcia estaba distraída cuando una araña la atacó (solo por si no lo saben en este juego los monstruos son gigantes mínimo 1.50 cm. Máximo quien sabe en serio son ¡GIGANTES!), Arcia reaccionó a tiempo y esquivó el ataque, le disparó a la araña y la mato, miro a Sieg y decidió ayudarlo, después de un rato ya habían acabado con todos los monstruos. ¿Estás bien? – dijo Arcia mirando a Sieg.

Si. – dijo Sieg.

Arcia miro hacia el suelo muy triste por más que intentara acercársele el siempre era frío con ella. Nunca hablaba con ella, ella no sabia nada de él y ella quería saberlo todo de el.

Él comenzó a caminar y ella lo siguió como lo hacia desde que lo "conocía" si es que lo conocía ya que nunca hablaban desde que él la salvó de aquel monstruo ella lo había seguido pero en realidad no lo conocía, no sabia nada de él, que le gustaba, que le disputaba, si quería a alguien, por que quería encontrar a Delacroix con tanto esmero, si ella no lo conocía pero ella quería conocerlo ya que él había logrado cautivar su corazón. De repente llegaron a un lago y se dispusieron a descansar. Los dos estaban ahí descansando, el sol aún brillaba en el cielo pero no hacia calor, en realidad había un ambiente fresco y agradable, ambos necesitaban para recuperarse de tantas batallas que habían tenido, Arcia estaba un poco incómoda por tanto silencio y decidió hablar. ¿Puedo hablar contigo un momento? – dijo Arcia tímidamente mientras miraba el lago. Sobre que. – dijo Sieg mirándola fijamente.

De ti. – dijo Arcia un poco sonrojada y jugando con sus dedos.

Él se sonrojó un poco por lo que Arcia había dicho y su comportamiento lo ponía un poco nervioso.

¿De mi? – dijo Sieg aparentando seguridad, pero muy nervioso por el tema a tratar.

Es que no se nada de ti y tú tampoco sabes nada acerca de mí y yo quiero saber aunque sea un poco de ti. – dijo Arcia mirando fijamente los ojos de Sieg. ¿Que es lo que quieres saber? – dijo Sieg.

Arcia estaba muy nerviosa así que comenzó a mirar hacia el lago.

¿Alguna vez te has enamorado de alguien? – dijo Arcia muy nerviosa.

Sieg se puso muy nervioso con la pregunta, pero estaba dispuesto a contestarla. Una vez, pero eso fue hace mucho tiempo. – dijo Sieg un poco triste. Arcia estaba asombrada Sieg le había contado algo personal pero no era suficiente así que siguió preguntándole cosas a Sieg y el le respondió absolutamente todo. Luego llegó el turno de Sieg para preguntar y así lo hizo, poco a poco ambos se contaban sus secretos, sus miedos y sobre todo se conocían mejor. Arcia estaba feliz por que Sieg le confió muchas cosas pero también estaba triste ya que el le contó que él se había enamorado de una muchacha llamada Siela al igual que este Delacroix pero que ella había muerto y esa era la causa de la batalla con Delacroix. Sieg notó la mirada de tristeza de Arcia, ella se levantó y caminó el lago para tomar un poco de agua, cuando volteó Sieg se encontraba enfrente de ella mirándola fijamente.

Ella lo miró directamente a los ojos. Sieg notaba un poco de tristeza en su mirada al igual que un poco de miedo, ansiedad y un sentimiento que no lograba definir, el sentía a

lgo muy fuerte por ella pero el miedo a ser rechazado no le permitía decir lo que sentía. Pero ella se veía tan triste, indefensa, frágil que él no pudo evitar llevar una de sus manos a una de las mejillas de ella y acariciarla, ella cerró sus ojos disfrutando de la caricia, él sonrió al ver la expresión de su compañera, ella abrió los ojos y vio que él se acercaba más a ella, la distancia que separaba sus rostros era de unos escasos 5cm. Si no es que menos, ella no se movió, su corazón latía a mil pero estaba perdida en los ojos de su amado que estaban tan cerca de los suyos, él tampoco se movía la miraba directamente a los ojos, tenia un gran deseo de besarla, podía sentir su tibio aliento sobre sus labios, era ahora o nunca.

Lenta y tímidamente, fue acortando la distancia que los separaba, ambos cerraron los ojos. Él juntó sus labios con los de ella, tímidamente, casi como un roce, al notar que ella no lo rechazaba, si no que, más bien, le correspondía, la besó de verdad. Un beso tímido, pero algo apasionado. Un beso dulce, suave, delicado, lleno de ternura, de pureza, confianza, lealtad, cariño y sobretodo de amor. Ella pasó sus brazos alrededor del cuello de él, mientras él la aferraba a su cuerpo colocando sus manos en la cintura de ella y la jalaba contra el, ella jalaba su rostro al de ella profundizando así el beso, se separaron solo para respirar pero no se soltaron, abrieron los ojos y se quedaron mirando directamente a los ojos.

Arcia yo, yo te amo. – dijo Sieg.

Yo también te amo. Dijo Arcia sonriendo ya que su amor era correspondido.

Volvieron a besarse pero esta vez el beso era más apasionado tanto así que Sieg comenzó a besar el cuello de Arcia mientras acariciaba su espalda, ella solo se dejaba llevar por el deseo y el placer que le producían las caricias que el le hacia, ella se dejó colocar en el suelo, Sieg ya se había quitado su gabardina y seguía quitándose la ropa mientras besaba apasionadamente a Arcia, ella también se quitaba su ropa y muy pronto ambos se encontraban completamente desnudos, él besaba el cuello de Arcia y lentamente bajaba besando sus hombros, llegó hasta sus pechos rozándolos con los labios produciendo que ella comenzara a soltar unos pequeños gemidos que excitaban a Sieg y le decía que estaba haciendo un buen trabajo, bajó besando su ombligo, sus piernas en las cuales acariciaba hasta el ultimo milímetro de su cuerpo, subió y se detuvo en su entrepierna la cual comenzó a besar produciendo que los gemidos de ella fueran más fuertes.

Arcia llevaba sus manos a su rostro tratando de disminuir sus gemidos, pero al darse cuenta que a su amado le excitaba oírlos llevó sus manos a sus pechos (los de ella) acariciándolos aumentando su placer, Sieg subió besando cada parte del cuerpo de Arcia hasta llegar a sus labios los cuales besó profundamente, con una de sus manos agarró su miembro y lo colocó en el entrepierna de Arcia y lentamente comenzó a penetrarla, Arcia cerró sus ojos fuertemente y soltó un pequeño gemido de dolor que hizo que Sieg se detuviera, ella lo besó indicándole que prosiguiera y él lo hizo, Sieg comenzó a moverse lentamente mientras Arcia lo abrazaba dejando salir unos cuantos gemidos de dolor que poco a poco fueron desapareciendo al igual que ella se iba relajando, el dolor había desaparecido por completo y ahora solo quedaba un gran placer que llenaba el cuerpo de los jóvenes haciéndolos disfrutar al máximo.

Sieg había aumentado la velocidad de sus movimientos y Arcia arqueaba su espalda y movía su cintura al mismo compás que la de Sieg aumentando el placer en ambos, ambos llegaron al orgasmo y Sieg se dejó caer sobre Arcia pero ninguno de los dos quería terminar al contrario querían seguir disfrutando, Arcia movió suavemente a Sieg acostándolo en el suelo y colocándose ella sobre él, tomó el miembro de Sieg y lo introdujo nuevamente en ella y dejándose caer sobre el, Arcia comenzó a moverse lentamente probando y al ver la expresión de Sieg aumentó la velocidad de sus movimientos llegando a un nivel de excitación mucho mayor, minutos después Arcia y Sieg ya habían llegado a su segundo orgasmo.

Arcia se acostó boca abajo en el suelo mientras Sieg se colocaba sobre ella mientras introducía su miembro en las nalgas de Arcia, ella levantó su cintura facilitando la labor de Si

eg, Sieg comenzó a moverse mientras Arcia cerraba sus ojos disfrutando de cada momento de placer que él le producía, minutos después ambos habían llegado nuevamente al orgasmo quedando completamente agotados y se quedaron dormidos abrazados el uno al otro, al día siguiente cuando ambos despertaron se besaron, se bañaron en el lago, desayunaron y continuaron su viaje para derrotar a Delacroix (obviamente se vistieron), ambos iban tomados de la manos, sabían del peligro que corrían al enfrentar a Delacroix pero eso no les importaba querían derrotarlo y vivir juntos el resto de sus vidas y gracias a su amor lo conseguirían.

Espero que este relato les haya gustado es de un juego de play station 2 llamado chaos legion que me gusta mucho así que decidí escribir un relato de el, nuevamente gracias por leer este relato si tienen algún comentario, duda, queja y sugerencia por favor envíenlas.

Autor: Wilson thegodofthedarkness (arroba) gmail.com

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LOS VERDADEROS INSTINTOS DE INUYASHA

Tres semanas habían pasado ya desde el último enfrentamiento entre Inuyasha y una de las criaturas de Naraku. La batalla fue muy larga y peligrosa, aunque al final Inuyasha logró derrotar a Kagura utilizando su gran espada el Colmillo de Acero. Las heridas que sufrieron Inuyasha y los demás habían sido muy importantes y requerirían de tiempo y muchos cuidados para sanar completamente.

Aome junto con la anciana Kaede cuidaban de todos y los curaban con las hierbas medicinales que tantas veces les habían curado anteriormente. Sin embargo, las heridas de Sango no cedían y parecían no querer desaparecer de su cuerpo malherido. Ante esta situación, Aome decidió regresar a su época por medicamentos más eficaces que pudieran hacer un milagro.

Como parte del tratamiento que curaban las heridas de Inuyasha y el Monje Miroku, todos tenían que ir a bañarse a las aguas termales durante al menos 45 minutos, ya que el agua caliente desinfectaba las heridas y aceleraba el proceso de cicatrización. Durante estas últimas semanas en las que los dos hombres compartían la ducha, Inuyasha notaba la persistente mirada del Monje Miroku hacia su cuerpo desnudo. Al no saber porqué lo hacía y estar débil prefirió olvidarse de esto por unos días hasta que pudiera aclarar el asunto con Miroku directamente.

Como los dos ya habían sanado completamente, cada uno tomaba su baño en horas separadas e Inuyasha ya se había olvidado de las miradas de Miroku. No obstante, mientras que Inuyasha tomaba un refrescante baño nocturno, un aroma conocido llegó al agudo olfato de Inuyasha percatándose de que alguien lo espiaba desde los arbustos. No había duda alguna, el Monje Miroku se escondía tras esas ramas; y esta vez Inuyasha no dejaría pasar la oportunidad de averiguar el por qué de este comportamiento tan fácilmente.

-“¡Miroku sal de ahí…! Sé que me estás observando desde hace ya varios minutos. ¿Piensas bañarte o no?”-

Al sentirse descubierto, Miroku pensó en huir y después negarlo todo; pero ya era demasiado tarde para eso, además de que ya no podía seguir guardando ese sentimiento por más tiempo sin que lo notaran los demás. Temblando un poco, Miroku se dirigió hacia las aguas termales y se fue desprendiendo de sus ropajes lentamente mientras decía: -“Lo siento Inuyasha, pensé que no estarías aquí y al verte en el agua pensé en retirarme y volver cuando tú hubieses terminado. Estaba por irme cuando me hablaste.”- -“No es la primera vez que me ves desnudo así es que no hay porque sentirse apenado. Es más, los dos somos hombres y no hay nada que tenga yo que tú no tengas.”-

Al decir esto Inuyasha señaló su gran verga que reposaba tranquilamente entre sus piernas. Miroku sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al tiempo que observaba como Inuyasha tocaba aquel pedazo de carne que tanto deseaba.

-“¿Por qué estás tan nervioso Miroku? ¿Te sucede algo?”- -“No, este, lo que pasa es que me duele un poco la herida que tengo en el hombro izquierdo. Parece que no ha sanado completamente después de todo.”- -“¿Por qué no nos habías dicho? Déjame ver tu herida.”-

Inuyasha se aproximó al desnudo y tembloroso cuerpo de Miroku. Al estar tan cerca uno del otro, Miroku podía percibir la poderosa energía que ese hombre mitad monstruo emanaba. Inuyasha examinaba el hombro de Miroku y al sentir sus dedos en su piel, Miroku no pudo esconder más le excitación que esto le provocaba y su polla comenzó a cobrar vida rápidamente.

Inuyasha lo notó de inmediato, sin embargo prefirió seguir viendo la herida de Miroku e ignorar aquel hermoso y venoso palo de por lo menos 20cm de largo que pedía ser devorado urgentemente. Miroku lo dudó sólo un momento antes de saber lo que a continuación se avecinaba. Siempre pidiéndoles a las mujeres de las aldeas que tuvieran un hijo con él le habían conferido una reputación de mujeriego. No obstante sus instintos siempre le revelaban su preferencia hacia los musculosos y rudos guerreros que en esa época

abundaban debido a las guerras. Desde que había conocido a Inuyasha su corazón latió como nunca y secretamente odió a Aome por robarle cualquier esperanza de algún día tenerlo entre sus brazos.

-“Pues parece que ya sanó completamente la herida que tienes en este hombro Miroku. ¿Acaso lo que dijiste sólo fue un pretexto para venir a bañarte conmigo?”- -“Me has descubierto Inuyasha; ya basta de mentiras y falsas intenciones.”-

Al decir esto la mano de Miroku acercó el cuerpo de Inuyasha al suyo eliminando los ya escasos centímetros que los separaban. Todo fue tan rápido que Inuyasha no alcanzó a esquivar la lengua lasciva de Miroku introduciéndose en su boca… ¿O a caso no deseaba evitarlo? -“¡Apartate de mí depravado…! ¿Cómo te atreves a besarme? Te destrozaré ahora mismo con mis garras…”- -“No lo niegues Inuyasha, tú también sientes lo mismo que yo… Eso es más que evidente, y aunque digas lo contrario tu cuerpo te delata.”-

Sin esperarlo, el beso que Miroku dio a Inuyasha despertó su gran verga. Inuyasha tenía una erección de campeonato y por mucho que tratara de ocultarla no podría. Miroku casi se vuelve loco al observar aquel grandioso bastón ahora en erección. Mediría mínimo 25cm y su grosor era envidiable, rodeado de venas palpitantes y con unos huevos pesados como dos grandes limas que colgaban placidamente en la base de aquel magnífico nabo. Miroku se acercó de nuevo a Inuyasha y tomó la cabeza de su reata en sus manos; acariciándolo suavemente. Inuyasha sólo se dejaba hacer complacido por las caricias que le propiciaba Miroku.

-“No sabes por cuanto tiempo he anhelado este momento Inuyasha. Sabía que algún día serías mío y que podría tenerte junto a mi cuerpo desnudo dándome placer.”-

Inuyasha no dijo nada, se sentía culpable al traicionar a Aome, pero sus instintos de bestia eran más fuertes en esos instantes; la última vez que cogió había sucedido hace más de 50 años cuando ensartó su garrote en la húmeda pucha de Kikyo. Aome no permitía que él la tocara siquiera, así es que tendría que deshacerse de toda esa tensión sexual a como diera lugar.

-“Más vale que lo aproveches bien Miroku, porque será la única vez que esto suceda… Así es que quiero que te esmeres, ahora chúpamela, trágatela toda degenerado…”- -“Te juro que no te arrepentirás de esto Inuya…”-No terminó la frase porque ambas manos de Inuyasha presionaron su cara contra su pelvis haciendo que Miroku se tragara más de la mitad de aquel inmenso pito de un sólo bocado. Inuyasha controlaba los movimientos mientras que sólo soplaba y bramaba por el indescriptible placer que le generaba la mamada…

Dos dedos de Inuyasha comenzaron a abrir paso en el ano de Miroku, tratando de dilatarlo lo más pronto posible para poder descargar toda su furia y partirle el culo con su tremenda arma. En pocos minutos los esfínteres de Miroku cedieron y cuatro dedos eran los que entraban y salían a toda velocidad del culo del monje propinándole un sublime placer, aunque no se podría comparar con lo que le esperaba al recibir el cipote de Inuyasha. Una vez fuera del agua Inuyasha colocó a Miroku a gatas sobre el monte y enfiló la cabeza de su salami al interior de Miroku… Sin previo aviso se la enterró de un sólo golpe provocando un fuerte grito de dolor mezclado con placer… Al monje le costó acostumbrarse al grosor de la verga de Inuyasha, pero una vez logrado el placer era lo más cercano al cielo, lo más sublime, era indescriptible el sentir aquel trozo de carne raspar las paredes de su dilatado culo cada vez que Inuyasha lo sacaba casi por completo para una vez más enterrarlo entero de nueva cuenta y sin previo aviso.

Inuyasha estaba frenético, ni siquiera la concha de Kikyo le había proporcionado tanto placer en el pasado. Disfrutaba cada embestida que le daba a Miroku, y sentía como su sangre hervía al recorrer el interior de su cada vez más sudoroso cuerpo. Ya habían pasado cerca de los 20 minutos e Inuyasha parecía incansable, y el pobre agujero de Miroku ya comenzaba a sangrar debido a la terrible fricción que aquel mástil producía… Sin previo aviso, Miroku sintió como un río de semen invadía sus intestinos y se escurría hacía afuera por su destrozado culo que era capaz de retener tal cantidad de mecos en su interior. Inuyasha alcanzó el orgasmo y termin&oac

ute; de una manera increíble dando un grito que se escuchó hasta la aldea. Jadeante después de tanto cabalgar a Miroku, Inuyasha vio que el monje aún no había terminado y decidió ayudarlo a que se vaciará y lo masturbó por unos minutos para luego introducir aquella verga en su boca. Después de todo el sabor salado que desprendían aquellos jugos pre seminales, no eran del todo despreciables. Al poco tiempo Miroku descargó sus mecos en la cara de Inuyasha que los recibía ansiosamente tratando de tragar lo más que podía.

Los dos cayeron rendidos en el pasto… Después de unos segundos ambos se dirigieron al agua para lavarse y borrar todo rastro que pudiera delatarlos ante Aome, Sango o la anciana Kaede… Al terminar caminaron de regreso a la aldea, ya que Inuyasha temía que su grito causara sospechas entre los aldeanos. Antes de entrar a la choza, Inuyasha se cercioró de que nadie los observara y dio un cálido beso a Miroku agradeciéndole el favor… Después le guiñó el ojo y entró a la habitación…

Autor: Aníbal

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SMALLVILLE

Como todos bien sabréis, las relaciones del famoso Clark Kent, son mayoritariamente heterosexuales, encaminadas a tener relaciones con su querida Lana Lang, pero lo que realmente quiere ocultar es su verdadera tendencia homosexual.

La mañana que comenzó todo, Clark se había levantado temprano para realizar su trabajo en la granja, y poder irse a clase. Estuvo realizando su tareas hasta aproximadamente las 8:00 de la mañana. Una vez que las terminó se dirigió hacia casa, para darse una ducha y vestirse para irse al colegio. Cuando entró en casa, su madre estaba preparando el desayuno. Clark le dio un beso, y directamente se marchó para arriba. Cuando entró en el baño, Clark se encontró con su padre, Jonathan Kent, que había entrado hacía unos instantes y ahora estaba en la ducha.

Cuando Clark se percató de la presencia de su padre, hizo el gesto de salirse, pero su padre interrumpió: -Hijo, ya termino, pero no es necesario que salgas -, aclaró Jonathan.

-De acuerdo, papá -, dijo Clark y se dirigió hacia el lavabo.

Cuando estaba cepillándose los dientes, Clark se dio cuenta de que su padre, había dejado una pequeña raja entre ambas cortinas, y dejaba espacio suficiente por el cual veía bien la bañera.

Clark en varias ocasiones se había preguntado como sería el cuerpo de su padre, pues nunca lo había visto desnudo, no más alguna vez lo había visto sin camisa, pero poco más. Aquel día tuvo la ocasión de ver algo más.

Aunque no era su intención, inconscientemente en el reflejo del espejo, y a través de la raja de la cortina, Clark pudo observar la parte trasera del cuerpo de su padre. Pudo observar como el agua caía por su espalda, una espalda que estaba bien definida, gracias al trabajo en la granja, y que era robusta y dura. Lentamente los ojos de Clark fueron bajando hasta encontrarse con el trasero de su padre. Este era voluminoso, y bien formado. Aquel cuerpo era típico de un hombre que va al gimnasio asiduamente, aunque no fuese el caso de Jonathan. Sin darse cuenta, la polla de Clark había empezado a tomar forma, y seguramente que ya orgusollamente podría medir en libertad unos 23 cms. Justo en el momento en que continuó recorriendo con su vista el cuerpo de su padre, este se agachó para recoger la pastilla de jabón que se le había caído, momento en que Clark pudo observar por primera vez los cojones de su padre. Aunque el momento fue efímero, pudo constatar que se trataba de unos huevos gordos y con vello abundante.

En aquellos momentos, si la sensatez no hubiera permanecido intacta, Clark se hubiera abalanzado sobre su padre, y le hubiera acariciado su precioso culo, y sus prietos cojones. Cuando Clark pensó que todo el espectáculo había terminado, Jonathan, se giró para cortar el grifo, por lo que dejó una hermosa polla de al menos 18 cms, en reposo, a la vista del anonadado Clark.

-Clark, hijo, me pasas la toalla -, pidió Jonathan, sacando a Clark de su estado de anonadamiento.

Cuando Clark se acercó para darle a su padre la toalla, tuvo miedo de que este notara bajo su pantalón de chándal el más que aparente bulto de su erecta polla. En cuanto se la entregó rápidamente se giró para evitar ser descubierto, aunque no pudo evitar echar un último vistazo a su pecho peludo y perfectamente marcado. A partir de ese día, Clark no podía quitarse de la cabeza el varonil cuerpo de su padre, y buscaba cualquier excusa para volver a colarse durante la ducha de su padre, aunque no lo consiguió nuevamente.

Así pasó el tiempo, y al mes de aquel encuentro, Martha tuvo que marcharse de viaje de negocios a Metrópolis, con el padre de Lex Luthor, para el que actualmente trabajaba. El viaje duraría unos días, y aunque a Jonathan no le hacia gracia, no tenía alternativa. Cuando Martha se marchó, les dijo que se marchaba preocupada, pero Jonathan la intentó calmar, diciendo que todo iría muy bien. En esos momentos agarró a Clark que estaba junto a él por los hombros, y lo pegó a su cuerpo. Clark pudo sentir la fuerza con la que contaba su padre, además de poder deleitarse con el olor corporal del mismo; un olor que aparen

taba ser el de la colonia que habitualmente usaba, mezclado con el olor del sudor por el trabajo en el granja.

Ese día trascurrió sin ningún tipo de novedad, Clark se marchó a clase, y Jonathan continuó en sus labores agrícolas. Cuando llegó esa tarde a casa, Clark se encontró a su padre tumbado en el sofá, con la cara bastante pálida, y algo sudorosa.

-Papá, ¿te encuentras bien? -, preguntó Clark algo preocupado.

-Nada, hijo, simplemente me he sentido algo fatigado, y me he tumbado en el sofá para relajarme -, dijo Jonathan con cara algo fatigada aún.

Clark sabía de los antecedentes cardíacos de su padre, y aunque al principio este fue reacio a ir al hospital, Clark lo consiguió convencer. Así pues cogieron el coche y lo llevó hasta Smallville para un chequeo. Los peores pronósticos de Clark se cumplieron, y el médico les indicó que había sufrido un leve infarto de miocardio, aunque no había sido muy grave. No obstante le dijo a Clark que tenía que cuidarlo muy bien, y darle la medicación a las horas exactas. Se marcharon hacia casa, durante el viaje, Jonathan cerraba sus ojos para reposar, momentos que Clark aprovechaba para mirar el voluminoso paquete que lucía la entrepierna de su padre.

Cuando llegaron a casa Jonathan se marchó directamente hacia la cama, y Clark preparó la cena, que luego le serviría en la habitación de su padre. Cuando Clark entró en el dormitorio, se encontró con su padre tumbado en la cama, con una fina sábana de verano que le tapaba hasta la cintura, y que por encima de la cual nada cubría, y dejaba el pecho de su padre al descubierto. Debido a el calor, el cuerpo de Jonathan despedía sudor fino como el rocío, que combinado con su bronceado de piel parecía brillar. Claramente el cuerpo de Jonathan, a pesar de sus 45 años, estaba digno de ver. Clark puso la comida a su padre, y lo dejó comer tranquilo. Por su parte se dirigió hacia el baño, y sentándose en la bañera se tuvo que hacer una suculenta paja para descargar tensión. Aunque podía haberse masturbado en 1 minuto, Clark quiso hacerlo de forma lenta, como lo hacían la mayoría de los humanos, para poder recrearse con las imágenes de su padre. En unos 15 minutos, Clark explotó con una corrida monumental, que dejó caer en el inodoro. Cuando se limpió y lavó las manos fue a quitarle la bandeja a su padre, y este parecía estar dormido. Clark se quedó mirando durante unos minutos el cuerpo de su padre, y deleitándose con la imagen de la axila de su padre, que estaba al descubierto, por tener el padre el brazo bajo la almohada.

Cuando Clark terminó de lavar los platos, y limpiar la casa, se subió hacia el cuarto de su padre, para cuidarle. Al fin y al cabo no había llamado a su madre, pues Jonathan se lo había prohibido, le dijo que no quería molestarla en sus negocios. Junto a la cama de sus padres había un viejo sillón mecedora en el cual Jonathan había colgado la ropa. Clark la quitó para echarla en una silla la más alejada de la habitación, no antes claro está de habérsela pasado por la cara y olido esa anteriormente citada mezcla de sudor y desodorante. Luego, se quitó sus zapatillas, y se sentó en el sillón mecedora, para esperar la hora de la medicación.

Pasaron varias horas, cuando Clark se despertó, y vio que ya pasaban 20 minutos de la hora establecida para la medicación. Cuando miró hacia su padre, este no estaba en la cama, pero pronto lo vio venir por el pasillo procedente del baño. Cuando entró en la habitación nada más que el slip cubría el cuerpo de Jonathan. Inmediatamente los ojos de Clark se clavaron en su paquete, que estaba terroríficamente abultado.

-Papá, es hora de tu medicación -, exhortó Clark mientras su padre se tumbaba en la cama.

-Si, si, hijo, ya me la tomé -, aclaró Jonathan. Clark miró hacia la mesita de noche, y ciertamente pudo ver el vaso con agua, y el envoltorio de la pastilla. Jonathan le dijo que se marchara a su cama, que no necesitaba nada, pero Clark no estaba dispuesto a dejarlo solo hasta que volviera su madre del viaje.

A la mañana siguiente, cuando Clark se despertó se marchó a realizar las tareas domésticas, además de las agrícolas. Dejó a su padre durmiendo. Luego se marchó a la escuela, y en cuanto terminó se fue para casa corriendo para prepararle el almuer

zo a su padre. Cuando llegó Jonathan aún estaba acostado. En apenas 2 minutos, y gracias a su visión térmica, Clark preparó la comida. Se la subió, y se la dejó a su padre. Luego nuevamente bajó y terminó de hacer los quehaceres domésticos.

Pero, cuando llegó la noche, Clark se dispuso a hacer lo mismo que la noche anterior, y se sentó en el sillón mecedora. Cuando Jonathan se dio cuenta lo interrumpió; -No, Clark, hijo, esta noche te marchas a tu cama -, dijo tajantemente su padre.

-No, de eso nada papá, hasta que mamá no regrese, yo me quedaré aquí cuidándote.

Jonathan miró a los ojos de Clark, y vio que hablaba seriamente. Quedó en silencio durante unos segundos, y luego giró la cabeza hacia Clark y le dijo: -Está bien, tú ganas, pero si quieres quedarte en mi habitación, deberás compartir la cama conmigo -, aclaró finalmente Jonathan.

La cara de Clark quedó pálida como cuando se veía expuesto a la kriptonita, pero no supo que decir, aquello le pillo de sorpresa. Que podía alegar para no meterse en la cama con su padre.

-Y bien, ¿a qué esperas? -, concluyó Jonathan, al mismo tiempo que abría las sábanas por el lugar en que la cama estaba desocupada.

Clark pensó que negarse podía delatar sus sentimientos hacia su padre, y pensó que haciéndolo, mostraba que no veía nada extraño en que dos hombres compartan la cama, y más siendo padre e hijo. Así pues Clark se quitó los pantalones, y la sudadera, dejándose simplemente el slip, y una camiseta de manga corta. Y rápidamente se metió en la cama con su padre. El corazón de Clark latía vertiginosamente simplemente con el hecho de pensar en el más mínimo roce con su padre. Clark se colocó en posición lateral, para esconder la erección que ahora se le presentaba, y que le hubiera producido muchos problemas al no poder justificarla.

La noche hizo acto de presencia, y a la media hora, Jonathan Kent comenzó a roncar levemente. Clark por su parte no podía ni dormir, pues mil cosas pasaban por su cabeza, desde la visión de aquel día de su padre en la ducha, hasta la posibilidad de rozarse con él. La postura se hacía incómoda, y finalmente Clark se tuvo que girar. Jonathan estaba dando la espalda a Clark. Inconscientemente la mirada de Clark se clavó en el slip de su padre, que a diferencia de los calzoncillos largos que este usaba, los de Jonathan eran cortos. A Clark siempre le había excitado más los hombres que usaban slip corto que largo, y este era el caso de su padre.

Poco a poco Clark fue ganando en confianza, y llegó el momento en que su mano rozaba la espalda de su padre. Jonathan continuaba durmiendo profundamente. Aunque Clark estaba muy nervioso, atraído por la excitación, poco a poco fue acercando su cuerpo al de su padre. El leve roce que le unía a su padre, se fue tornando en acaricias, hasta que con confianza pasaba su dedo por todas las líneas que formaban sus músculos. La excitación de Clark era notoria, y su respiración agitada, casi en exceso. Clark no tuvo más remedio que levantarse, con sumo cuidado para no despertar a su padre, e irse al baño a hacerse una paja. Cuando volvió, Jonathan estaba tumbado boca arriba, y aún seguía durmiendo y con un leve ronroneo que mostraba que aún dormía. Así pues, Clark, ya sin miedo ninguno, se acostó, echando el brazo sobre el pecho de Jonathan, quedando dormido casi instantáneamente.

Al día siguiente la cosa fue más o menos igual que los días anteriores. Martha llamó diciendo que llegaría en unos 3 ó 4 días. Aquel día, cuando Clark volvió del colegio, se encontró a Jonathan en la calle, trabajando nuevamente. Clark reprendió la conducta de su padre, y le recordó lo que le había dicho el médico, que nada de trabajo en unas semanas. Así, casi obligó a Jonathan a que volviera a casa, a la cama. Clark trabajaba duro y rápido, pensando en que su recompensa llegaría por la noche, cuando nuevamente pudiera acariciar el perfecto cuerpo de su padre.

Nuevamente, y como la noche anterior, Clark se fue para la habitación de sus padres, pero esta vez, Jonathan no puso impedimento en que Clark se quedara a dormir allí. Simplemente se corrió hacia un lado de la cama, y dejó lado a Clark. Como ya lo hizo la noche anterior Clark esper&oacut

e; a oír los ronquidos de su padre, y cuando eso sucedió, nuevamente comenzó a acariciarle. En esta ocasión, Jonathan estaba tumbado boca arriba, con su brazo bajo la almohada. Lentamente Clark comenzó a pasar su mano por la nuca, el hombro, y la desnuda axila de su padre. Poco después acercó su cara bajo la axila de su padre, y se inundó de la fresca fragancia del desodorante que este usaba. Por un momento Clark pensó en lamer, pero aquello era demasiado arriesgado, y se contuvo. Clark siguió acariciando el pecho de su padre, poco después bajo hacia el estómago, aunque tan inmerso estaba en su caricia, que no se percató de que el ronquido de su padre había cesado. Cuando Clark se dio cuenta, y gracias a la luz de la luna que entraba por la ventana, alzó la vista hacia la cara de su padre, se percató que este estaba con los ojos abiertos. En ese momento la cara le enrojeció rápidamente, al verse descubierto en sus caricias, y con su mano posada sobre el ombligo de su padre, casi con el dedo insertado en el mismo. La primera reacción de Clark, obviamente fue retirar su mano del cuerpo de su padre, y fingirse dormido. Quizás su padre no se hubiera dado cuenta que estaba despierto, y pensó que lo había hecho inconscientemente. Cuando Clark comenzó a retirar la mano, la fuerte mano de Jonathan apretó la de Clark, y la mantuvo sobre su estómago.

-¿Qué hijo, ya te has cansado de acariciarme? -, preguntó sin alterarse Jonathan.

De los labios de Clark no salió palabra alguna, y cuando se vio descubierto pensó en dar alguna excusa. En esos momentos la mano libre de Jonathan se dirigió hacia la cara de su hijo, y con un dedo le tapó los labios y le impidió decir nada. Acto seguido, la mano de Jonathan arrastró a la de Clark hacia su calzoncillo. Jonathan giró su mano y dejó la de Clark junto en su cuerpo, y fue restregándola sobre el enorme paquete de Jonathan. Las manos de Clark y de Jonathan subían a lo largo de la polla de este último, haciendo crecer más y más su longitud. Cuando llevaba sobre un minuto haciéndolo, Jonathan alejó su mano de la de Clark, dejando que la acaricia ya la hiciera solamente su excitado hijo. Ahora ya no solo acariciaba la polla, sino que también agarraba indistintamente sus huevos, y su polla.

De vez en cuando, Clark miraba a la cara de su padre, y veía una sonrisa que le impulsaba a continuar. Pero cuando Clark quiso bajarle el calzoncillo, no pudo evitar pensar lo que estaba haciendo, y que eso no era correcto. Así, paró su movimiento, y a la velocidad de la luz salió de la cama y de la habitación de sus padres. Se marchó hacia el granero, y se quedó sentado, pensando en lo que había ocurrido. Aunque intentaba quitarse de la cabeza lo que sentía, no podía, y no había forma de que bajase la empalmada que tenía. Así fue como pensó en ir a casa y darse una ducha fría, que le calmara la calentura. A esas horas, y en verano, Clark no necesitaba de calentador. Se metió en la ducha, y se quitó la ropa, todo ello a alta velocidad. Abrió el grifo y dejó caer el agua por su sudoroso cuerpo, sudor inducido por tanta excitación.

Cuando no llevaba ni tres minutos, la puerta del baño se abrió, y Jonathan entró en él.

-¿Clark, hijo? ¿Estás bien?, -preguntó tímidamente Jonathan.

-Si, si, papá, estoy dándome una ducha -, respondió sin más explicaciones Clark.

-Hijo, perdona por haberte hecho pasar esto, dijo pesadamente Jonathan.

-No, no, papá, perdóname tú. Jonathan estaba junto a la cortina, mirando el desnudo cuerpo de su hijo, y Clark no pensaba en otra cosa que en que le hiciera su padre el amor. Sabía que no era lo correcto, pero no podía dejar de pensarlo.

Cuando su padre se volvió para salirse del baño, Clark sacó la mano por la raja de la cortina, y colocándola sobre el hombro de su padre, le sujetó para que no se marchara. Quizás avergonzado por su acción, nerviosamente la retiró, aunque eso fue suficiente para que Jonathan, se girara, y de un solo gesto abriera la cortina del baño. Ante él se mostró un Clark asustado, pero excitado, con su pene semi-erecto de al menos 22 cms. Cuando Jonathan miró hacia este, Clark sintió un poco de vergüenza, pero cuando miró al paquete de su padre y vio el estado de este, se le pasó todo. Jonathan levantó su pierna y la introdujo en la bañe

ra. Clark dio un paso atrás para darle paso a su monumental padre. Poco después Jonathan se metió totalmente en la bañera, aunque aún llevaba su slip. Clark colocó sus manos sobre los hombros de su padre. Este acercó su cara a la de Clark, y por primera vez en su vida, el joven chico fue besado por un hombre.

La sensación que sintió Clark fue de un calor y una ternura sobrecogedora. Los labios de Jonathan estaban húmedos, y tiernos. Las manos de Clark se pasaron a la espalda de este, acariciándolo suavemente. Por su parte Jonathan cogía a su hijo por el culo, atrayéndolo hacia él. Por fin, Clark sintió la presión de la polla de su padre, contra su estómago. Poco a poco fue bajando sus manos, hasta llegar al prieto culo de su padre, y bajándole suavemente sus ya mojados calzoncillos. La pasión los envolvió, y lo que había comenzado por un beso romántico, se había convertido en un beso brutal y lujurioso.

Finalmente Jonathan agarró la polla de su hijo, ahora ya si en su máxima expresión, y lo masturbó. Clark dejó de besar a su padre, para pasar lamiendo cada centímetro de su cuerpo, pasando por su cuello, axilas, pechos, y deteniéndose en sus pezones durante algo más de tiempo, para continuar su bajada hasta la enhiesta polla de su padre. El capullo de Jonathan era desmesurado, y dejaba ver unos cojones bien gordos y apetitosos. Clark pasó su lengua lentamente por cada uno de sus huevos, y separándole un poco las piernas, incluso llegó a lamer la entrada del culo de su padre. En estos momentos, Jonathan comenzó a gemir fuertemente. Inconscientemente la lengua de Clark había alcanzado una alta velocidad, lo que obligó a Jonathan a pedirle a su hijo que se calmara, sino todo aquello acabaría muy pronto. En ese momento, Clark ya tenía su boca abierta, y preparada para engullir el enorme falo de su padre. En cuando este se calmó, y de un solo bocado, Clark se introdujo hasta el fondo los 24 cms de su padre.

Jonathan, ante tanto placer retorcía el pelo de su hijo con tal furia, que si no hubiera sido invulnerable le hubiera hecho daño. Clark se estaba deleitando con la polla de su padre, cuando este le detuvo. Colocó a Clark de espaldas, y mientras le corría el agua de la ducha por la espalda, comenzó a propinarle el primer beso negro que le habían hecho a Clark en su vida. El chico, al igual que antes lo había hecho su padre, empezó a gritar como un poseso. Al menos la tranquilidad de ambos es que la granja más cercana estaba a unos 2 kms, y nadie escucharía los jadeos de ambos sementales. Cuando llevaban un rato en esa postura, Clark rogó a su padre que lo penetrara. De los ojos de Jonathan apareció un extraño brillo, de felicidad, que llenó de alegría y excitación a Clark.

Jonathan hizo un gesto a Clark, para que le siguiera. El joven, una vez que había cortado el agua, sin más toalla, ni más atuendo, siguió a su padre, hipnotizado por su magnífico culo. En el camino hacia el dormitorio, Clark no pudo evitar acariciar el prieto culo de su padre, y abrazarlo por la espalda, mientras caminaban. Cuando llegaron a la habitación, Jonathan se tumbó totalmente extendido en la cama, dejando su polla a disposición de Clark, que se tiró sobre la cama, y la atrapó con la boca en un instante. La polla de Jonathan estaba siendo lubricada por Clark, pero el joven chico deseaba saber lo que era una mamada. Una vez que se lo había propuesto a su padre, este decidió solucionarlo con un perfecto 69. Clark se colocó sobre su padre, y le puso su descomunal polla en los labios, para inclinarse rápidamente y atrapar con los suyos la polla de su padre. En menos que tarda en cantar un gallo, ambos hombres estaban tragando en toda su extensión sus magnificas pollas. A Clark, inconscientemente se le caían las lágrimas de alegría, de por fin, estar follando con su padre, al que tanto admiraba y deseaba. Mientras ambos se comían sus pollas, Jonathan había comenzado a dilatar el culo de Clark, que a pesar de su invulnerabilidad, pero gracias a su excitación, estaba actuando como el culo de cualquier humano. Si hubiera sido de otra manera, jamás hubieran podido dilatarlo las hábiles manos de Jonathan.

Cuando Clark estaba muy excitado, se levantó separándose de su padre, para girarse y colocarse sobre la extremadamente enhiesta polla de su padre. Jonathan pensó por un momento el usar preservativo, pero sabía que su hijo era invulnera

ble a cualquier enfermedad de la tierra, por lo que pensó que la sensación sin el mismo sería más placentera. Así mismo, usando un poco de crema sobre su propia polla, para evitar posibles rozaduras, Jonathan indicó al joven Clark que se sentara sobre ella. Así mismo, Clark, y sin el más mínimo síntoma de dolor, se tragó la polla de su padre de una sola embestida.

A Jonathan se le escapó un fuerte suspiro de placer, gracias a lo fácilmente que había cedido el culo de su hijo. Las embestidas eran profundas y certeras, pero en los ojos de Clark lo único que se entreveía era placer; placer en estado puro. Las manos de Clark acariciaban y pellizcaban los pezones de Jonathan. Este, aunque no quisieran admitirlo, estaba disfrutando más que en toda su vida, a pesar de que estuviera más que satisfecho con su mujer. Rápidamente cambiaron de posición, y Clark se tumbó en la cama bocabajo, con las piernas totalmente extendidas, y el culo un poco levantado. Rápidamente, y sin el más mínimo cuidado, Jonathan hundió nuevamente su enorme polla. Las embestidas se oían en toda la habitación como el “cuac” de un pato, aunque los jadeos producían un eco, que seguro se oiría en toda la casa, incluso quizás fuera de ella.

Al menos se practicaron otras 3 ó 4 posturas más, hasta que en la última, y como había sido en la primera, Clark cabalgaba sobre su padre, totalmente tumbado sobre su cama. Pero cuando Clark vio que su padre estaba exhausto de tanto esfuerzo, el joven paso unas décimas de segundo a supervelocidad, produciendo el mayor orgasmo de la hasta ahora dilatada vida de Jonathan. La caliente leche de su padre, fue a hundirse en lo más profundo del culo de Clark, que lo sintió como si volviera a nacer al sexo. Por su parte Jonathan estaba al máximo de excitación, y su grito de descarga, a pesar de ser ahogadizo, produjo que Clark se excitara más aún, teniendo una corrida de un volumen sin igual. Así, una vez que se había corrido sobre el pecho de su padre, suavemente se dejó caer sobre el mismo, y volvió a besar a su padre, y a lamerle todo su cuerpo. Quedando dormidos, y abrazados toda la noche.

A la mañana siguiente, Clark y su padre tuvieron una charla muy seria al respecto. Jonathan le explicó que siempre había deseado follar con un hombre, y que el haber sido con su hijo lo había llenado de alegría. Por su parte Clark agradeció a su padre su compresión, y le prometió que siempre lo tendría cuando lo quisiera. Desde aquel día, y siempre que han podido sin contárselo a Martha (para que no sufriera), Clark y su padre se van al campo a echar un polvo, aunque no sería el único hombre con el que Clark las tuviera.

Quiero dedicar este relato a todos los que hayan participado en la excepcional película “Brokeback Mountain”.

En fin, estimados amigos, espero que esta pequeña fantasía, os haya gustado. Si es así, os escribiré otras, más adelante. Como siempre espero vuestros correos con los comentarios y si queréis agregarme a Messenger, hacedlo a través de jp280278_3. Un saludo para todos.

Autor: Juan jp280278 (arroba) hotmail.com

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