La polla estaba encajada en el chumino de Beatriz al máximo de lubricación, yo estaba tan empalmado viendo como se follaban a mi amada esposa que tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no correrme, aunque ellos si, ellos si que se corrieron, pude hasta ver como a Beatriz se le ponÃa la carne de gallina en medio de unos espasmos llenos de voluptuosidad y de jadeos que le salÃan del alma.
No sé qué harÃan ustedes si alguna vez pillan a su esposa follando con un chico joven. Yo lo que hice fue esconderme para que no me vieran, callarme para que no me escuchasen y asomarme por entre los arbustos para no perder detalle del polvo que se estaban metiendo, aunque les aclaro que aunque hubiese querido hacer algo, lo más probable es que no hubiese podido, porque estaba tan empalmado viendo joder a mi esposa, que dudo incluso que pudiera haberme puesto de pie.
Hola, soy Doroteo, tengo cuarenta y seis años, estoy casado, o mejor dicho felizmente casado, tengo tres hijos, dos chicas de ...
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