No sé si Leti estaba fingiendo o no, pero los chillidos de placer que Don Mario me producÃa, cada vez que me metÃa y sacaba su verga eran tremendos. Por un largo rato disfruté de lo que ese experimentado viejo me estaba haciendo, cuando yo volvà alcanzar mi siguiente clÃmax, el viejo se vino por completo pero fuera de mi coño, lo bañó por completo con su leche.
Mi nombre es Rosa, y durante el pasado verano me tocó trabajar en un hogar para personas retiradas, en otras palabras viejos. Desde el principio, me di cuenta que era un hogar de ancianos.
Como no he llegado a terminar la secundaria, y eso que ya pasé los 18, me contrataron como la ayudante de la enfermera, en otras palabras, la muchacha de servicio. Desde el primer dÃa que llegué, me dijeron todas mis obligaciones, pero me enfatizaron bastante, en no dar les mucha confianza a los clientes. Eso me entró por un oÃdo, y me salió por el otro. Ya que desde que comencé, trato a todos como ...
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