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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Uriel

10 de noviembre de 2009 12 comentarios
Mi niño estaba enardecido y bombeaba. Sacaba y metía. Yo arrimaba el mentón sobre la roca, comencé a sentir el estremecimiento en los huevos, ese que produce el semen cuando está por escupir hacia fuera. Mis testículos produjeron tanto esperma que corrieron por los conductos de mi verga y escupieron hacia el agua. Logré ver a mis espermatozoides ser llevados por la corriente del arroyo.
Amigos: hoy es mi última narración acerca de mi vida actual. Recuerdo detalles de mi “primera vez” con 44, cuyo relato fue el primero, el inicial. Aquella vez, pensé que sería el único. Fue entonces, cuando descubrí la necesidad de compartir con alguien. Los elegí a ustedes a través de un medio que parece frío: Internet. Lo experimenté como un espacio en el que existe la posibilidad cierta de que las personas se encariñen entre si. Ustedes me han “domesticado” como le dice el zorro al principito de Saint-Exupéry. Me sentí acompañado por los lectores. Varias veces me enviaron mail o escribieron sus comentarios al pie de mi historia. En aquel tiempo ... leer más
  
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El ardor del guerrero

18 de octubre de 2009 8 comentarios
Sus labios hurgaban mi cuerpo y lo llenaba de besos, cuando llegó a mis testículos también los besó. Introdujo mi pene en sus labios y saboreó un momento. Me conmoví cuando sus carnosos labios lamían mis tetillas. Mis labios se encontraron con los suyos. Una pasión descontrolada que ya nadie podía detener. Me dolían los labios y él pasaba su lengua en los suyos para refrescarlos.
  Rafael, el gendarme, cenaba en mi casa. Mi madre había cuidado los detalles de la cena. Mi padre conversaba con él. Desde que el militar me dijo, que papá había sido “el amor de su vida”, los observaba de manera diferente. Conversaban de experiencias juveniles. Recordaban amigos comunes. En un momento vi como Rafael detenía su mirada largamente en los ojos de mi padre. Papá lo miró al descuido, detuvo sus ojos en los de su amigo y  bajó discretamente la mirada. Seguía “huyendo”. Huiría hasta la muerte. El gendarme vivió sufriendo ese amor no correspondido. Mamá trajo el postre. Rafael tenía una remera color rojo sangre que hacía juego con ... leer más
  
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Intimidad del gendarme

24 de septiembre de 2009 9 comentarios
Esperamos a que se acomodara el volumen de un miembro desconocido por mi culo. En un nuevo empuje la puso hasta la mitad de su tronco y antes que yo dejara de gritar, empujó y sentí que mis nalgas chocaban con su vientre. Cuando mi grito fue sofocado, la tarea del enganche estaba completa. Nuevamente estaba ensartado: como con 44, con Uriel, con Ricardo Boa. Rafael la dejó adentro.
Este es el antepenúltimo relato de mi historia. Es decir, escribiré dos más. Viví este mes varias situaciones que me ayudaron a tomar una decisión definitiva. Días atrás, 44, mi ex pareja, fue a buscarme al colegio donde trabajo. Quería conversar conmigo. Le dije que no iría al Sebastiano, aquel departamento en que nos encontrábamos. Fuimos a un café y en una mesa al fondo, donde nadie nos veía: ¡44 se largó a llorar! Me pidió perdón por los golpes y las humillaciones. Me dijo que estaba arrepentido de haberme obligado a presenciar su relación sexual con Ezequiel. Que ese chico era un taxi boy que había contratado. ... leer más
  
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Excitación y celos

13 de septiembre de 2009 3 comentarios
Ensartado, no dejé de gemir. El esfínter estaba desplegado. Uriel hacía movimientos para arriba y yo pegaba pequeños brincos. El tronco de su pene era un palo duro y estático en el cual se corría la argolla de mi culo provocando la satisfacción de ambos. Fue una gran culeada. Uriel dio un suspiro de alivio, mientras yo sentía la estampida alocada de su esperma disparando en mis entrañas.
Era aniversario de la empresa de mi padre. La gerencia había organizado un asado en las instalaciones  que el sindicato tiene en las sierras. Esa mañana dominical estaba espléndida. El buen tiempo acompañaba al excelente ánimo reinante. 44, mi ex amante, es el contador de mi padre, asistió con Salomé, su esposa. Su hijo Uriel, mi novio, ya estaba allí desde temprano. Me ayudaba en la ornamentación del lugar de la fiesta. Mis padres no saben acerca de mi noviazgo, ya que desconocen mi orientación sexual. Rafael es un oficial de gendarmería, amigo de la infancia de mi papá. El tiempo los fue separando. Hace un mes se reencontraron. ... leer más
  
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Totalmente excitado, 44, me miraba y lo miraba, mientras su glande aparecía con todo su esplendor y se ocultaba entre sus dedos. Ezequiel suspiró fuertemente y vi como un chorro de semen se lanzaba con fuerza a larga distancia mojándole todo el pecho. 44 no apartaba la vista de mis ojos, jadeaba mientras se seguía masturbando. Su mirada llena de placer se hundía en mi mirada y así sin dejar de contemplarme, derramó su esperma sobre la cara de Ezequiel.
Dos veces había rechazado las invitaciones de Uriel para ir a cenar a su casa. Tenía temor por lo sucedido hacía 15 días.  Pero no podía dejar de ir al cumpleaños de Nicolás, su hermano y mi buen amigo. Regresaba a esa casa por primera vez  tras el desenlace en el que 44, su papá y hasta ese momento mi amante, nos sorprendiera desnudos en la cama y besándonos. Aquel día 44 me golpeó y me cortó toda comunicación. Entré en la residencia lleno de miedo y disimulando la vergüenza. Venía acompañado de mi hermana. Abracé fuertemente ... leer más
  
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Escena familiar

11 de agosto de 2009 10 comentarios
Uriel comenzó a bombear y en cada envión la barra de su genital, me perforaba el orto. Entraba como un macho en celo. Un cóctel de dolor y placer se apoderó de mí. Firme en mis cuatro patas, recibía los embates de mi chiquillo amante. No pude más,  perdí el control de mi deseo y mojé la alfombra con la descarga de mi esperma. Los brazos de Uriel cruzaban mi cintura, y su culito adolescente se movía hacia atrás y hacia delante, mientras su pene serruchaba los anillos de mi ano.
Desnudos en la cama comenzamos a besarnos. Uriel y yo acabábamos de tener una intensa jornada sexual. Mis manos rodeaban su cintura y las suyas acariciaban mis glúteos. Fue en el beso largo cuando la puerta se abrió de repente. La puerta estaba sin llave, se abrió de golpe, sin previo aviso. Era inútil disimular o fingir. Era tarde cubrirnos. Los dos miramos hacia la puerta y allí estaba 44…su rostro visibilizaba su confusión y desconcierto. Segundos más tarde me sentía apuñalado por la mirada ... leer más
  
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Fatal desenlace

7 de agosto de 2009 5 comentarios
El esperó hasta que mi esfínter se acostumbrara a su palo y dio la estocada final. Su tranca me había atravesado completamente. Se aferró a mis muslos levantados inclinando sus mejillas hasta tocarlos y comenzó el mete y saca. Su glande permanecía adentro, pero su tronco era como un perno que se hundía en la cavidad. Sus testículos se bamboleaban y hacían sentir su choque contra mis nalgas.
En este momento que escribo, ya se ha desencadenado un desenlace importante de la historia que vivo. Me llamo Emmanuel, y hasta ayer tenía dos amantes a la vez, con la particularidad de que ellos son padre e hijo. Hasta ayer, ninguno de los dos sabía que me acostaba con el otro. Al papá le llamo 44 y su hijo de 19 años se llama Uriel. Ellos son altos, atléticos, piel bronceada natural, ojos verdes, con una sonrisa constante que los hace alegres. Ambos tienen buenos traseros y vergas largas,  más bien gruesas. Hace un mes que no nos veíamos con 44. Primero fue por las vacaciones que realicé ... leer más
  
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El estaba inmóvil abajo y yo permanecía estático arriba. Los dos sabíamos que estaba bien ensartado, entonces comencé a moverme y él comenzó a corcovear como si me estaría domando. Mi esfínter llegaba hasta la mitad de su tronco y caía nuevamente. Sentir ese titánico pene en mis entrañas me llenaba de lujuria. En ese momento lo único que sentía era el placer de semejante penetración.
Nuestro viaje a Tierra del Fuego concluyó. Terminó con una situación inesperada. Nos hospedamos en el hotel de Ricardo, el papá de Matías, un hombre de 45 años, estatura media. Robusto pero no gordo, de buen carácter. El se divorció hace 5 años y se fue a vivir al sur. El día que nos recibió nos agradó su buen humor. A medida que pasaba el tiempo fue creciendo la amistad con él. Uriel, mi “noviecito” de 19 años estaba algo celoso. Decía que nuestro anfitrión me miraba a menudo el culo. Desde el mismo momento en que Uriel me hizo ese comentario, nació en mí la extraña tentación de provocar a ... leer más
  
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Se lanzó sobre mí y con el envión metió hasta la mitad del tronco. Esta vez grité sin pudor. Uriel reía y gemía con mi alarido. Sentí sus cabellos mojados en mi cuello. Luego lanzó la última estocada y como todas las noches terminé ensartado hasta sus huevos. Uriel quería más, pero imposible ingresar los testículos. Comencé a decir, soy tuyo, quiero ser siempre tuyo. Sos todo un macho.
El aeropuerto de Ushuaia estaba completamente nevado, de lejos Matías saludó a un cuarentón, un hombre de agradable presencia y trato cordial. La facha nos indicaba que se trataba de su padre. Matías y su papá se fusionaron en un fuerte abrazo. Uriel y yo esperábamos para presentarnos. Estábamos en la capital de Tierra del Fuego, la provincia Argentina más sureña. Esta ciudad es la más austral del planeta, por eso se le dice también “el fin del mundo”. Estaba con Uriel en Tierra del Fuego y presentí desde el primer momento que ese nombre iba a ser el más oportuno para expresar la intensa experiencia de amor ... leer más
  
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Belleza otoñal

25 de junio de 2009 7 comentarios
El te da lo que sobra de su esposa. Ella será siempre la primera en él, y vos te irás transformando en su sombra. Yo no tengo esposa, ni novia, ni pareja. Soy libre, es decir era libre hasta que comenzó lo nuestro. Al lado mío nunca serás una sombra, ni un segundón. Al lado mío serás el primero y el único. Al lado mío y yo a tu lado, nos convertiríamos en dos que quieren construir sin dañar a nadie. Entre tu amante y yo: gano yo por alevosa distancia.
“Voy a recostarme, estoy muy cansado. Cuando llegues me despiertas” y colgó el teléfono. Era mi amante, era 44, me hablaba desde el Sebastiano, nuestro departamento escondite. No teníamos sexo hace 5 días y estábamos calientes. Ingresé despacio y me dirigí a la habitación. La calefacción estaba prendida. Allí estaba él. Hermoso como un dios. Dormía plácidamente, estaba desnudo. Sus cabellos castaños y lacios caían sobre su frente dándole a ese cuarentón una apariencia de adolescente. Sus largas pestañas ocultaban totalmente sus ojos verdes. Su brazo ... leer más
  
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