Después de esa noche de lujuria y desenfreno, que quiero aunque no puedo olvidar, mi adorable novia Virginia me prometió que nunca más tendrÃa otra relación sexual con nadie. Estaba muy apenada y arrepentida. Para ella, lo más importante era mantener mi amor y respeto hasta el dÃa de nuestra boda. Se la veÃa muy sincera y la querÃa y la quiero tanto, que no tuve más remedio que perdonar su desliz. Pero con la condición de que jamás me volviera a ser infiel. Por otro lado, yo le pedà perdón por haberme aprovechado de su delicada situación y no haber cumplido mi palabra de no tener nada de sexo con ella. Y asà fueron pasando los dÃas. Pronto volvà a ver en Virginia la personificación de la fidelidad, la honradez, la candidez… Jamás habÃa sido más atenta, cariñosa y amorosa conmigo. Aunque, eso sÃ, renovamos el pacto de no tener ninguna relación sexual hasta nuestra noche de bodas porque para ella era muy importante que nuestra relación fuera sincera y se basara en el ...
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