Desde muy joven me gustan mayores que yo. Y siempre que mi papá invitaba a sus amigos a seguir la borrachera en casa, me calentaba pensando que al menos uno de ellos me daba placer. Los escuchaba desde mi habitación, su hablar soez, machista, sexista, alburero, siempre calientes y bien machos.
A veces papá me hablaba para convivir con ellos, ver, aprender, y hacerme macho, a veces me invitaba un trago de cerveza pero no me gustaba, así que no bebía, pero me encantaba ver a esos machos, cargadores y choferes, macizos, señores jóvenes.
Yo, siempre he hecho mucho trabajo físico, así que no podría decir que era delgado, pero sí bien nalgón, brazotes y piernotas macizas, peludillo, todo un chacal en potencia.
Me encantaba el moreno de ojos de miel, cabello quebrado, labios delgados, pecho marcadísimo y brazos de desmayo; el blanco de pelo entrecano, mejillas rosadas y nalgas bien paradas, el señor viejón bigotón, de estilo vaquero, el supermamado, que además de chofer iba al gimnasio y era el más joven, y ppor supuesto su hermano, ...
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