Enviudé hace dos años, una hermosa mujer era mi amada esposa. La recuerdo en los ojos de mis dos hijas: MarÃa Alejandra y Luciana, de 18 y 21 años respectivamente.
Luciana notaba mi soledad y el vacÃo que su madre dejó. Asumió algunas labores del hogar y la guÃa de su menor hermanita. Mi vida sexual se convirtió en un conjunto de noches con prostitutas, aventuras con vecinas y una maestra de la escuela de mis hijas y las fantasÃas en mi mente con... es difÃcil decirlo... pero deseaba a mis hijas sexualmente, poseerlas... deseaba penetrar a Lucianita.
Una tarde ella salÃa de la ducha cubierta con una toalla, la abracé, mi intención interior era la de follarla. Sin embargo, me controlé, lloré. Ella me abrazó y es seguro que sintió mi erección. Cayó parte de la toalla, pero no me concentré en observar su cuerpo sino en despejar el deseo incestuoso.
Era de noche cuando quedamos solos en la casa, la menor de mis hijas estaba en una pijamada con sus amigas. Luciana conversaba por teléfono en ...
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