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Rompí el culo de mi madre

10 de agosto de 2009

Me eché sobre ella dejando mi verga dentro y susurrándole al oído, ya está mamá, ya está lo peor pasado, su esfínter asumió su estado y dilató, voy a follarte el culo mamá, voy a desvirgártelo, que placer estar ahí dentro de ti tan estrecho y tan apretado, de vez en cuando debes aceptar ser follada por tu culo mamá, de vez en cuando deberás recibirme por detrás.

Tras aquella primera experiencia en la que nos masturbamos juntos en casa, mi madre cambió su actitud y tras asimilar nuestra situación comenzó a sentirse deseosa de estar conmigo. Ella se tranquilizó y asumió lo inevitable que no era otra cosa que aceptar nuestra relación amorosa y sexual. A sus 55 años y yo a mis 35 nos encontrábamos ambos ante una nueva relación en nuestras vidas, éramos pareja.

La siguiente visita mensual al apartamento de su hijo soltero, es decir a mi casa, fue al mes siguiente de habernos enrollado y terminar masturbándonos juntos, así sus visitas no levantaban sospechas en ningún otro miembro de la familia, ya que era lo normal venir una vez al mes, mis hermanos y mi padre lo veían normal.

Era domingo por la tarde cuando llegó, fui a recogerla a la estación de autobuses y al llegar observé que traía su pelo más largo tal y como le pedí el día que me atreví a confesarle lo que me gustaba. Eso me alegró y ella sin decir nada me miró para asegurarse que me había dado cuenta. Me venía vestida con una falda negra bien pegada a sus muslos y de una largura aceptable para una señora de 55 años, no se trataba de parecer una golfa, se trataba de estar más guapa y veo que la petición que le hice aquel día había sido llevada a cabo, mi madre comenzaba a arreglarse para mi. Yo me estaba cuidando más, quería estar bien para ella, buen corte de pelo, seriedad, aparentaba más madurez en mis ropas y todo eso lo hacía por estar a la altura de una mujer de ese calibre, no quería desentonar.

Llegamos a casa, tras tomar juntos un café, ella se puso a hacer la tarea, me dejó el apartamento muy bien en poco tiempo y al terminar le serví un refresco invitándola a sentarse conmigo en el sofá.

-Te he echado de menos mamá, no te has caído de mi mente ni un momento, le dije mientras comencé a besarla en sus labios. -Te quiero, le dije con mis labios sobre los suyos y me lengua intentando entrar en su boca.

Ella me cogió de la cara con sus manos y me dijo que también había estado mucho tiempo pensando en mí, me reconoció que estaba enamorada completamente de mí y que sólo deseaba pertenecerme.

-Quítame la falda cielo, desnuda a tu madre y úsala a tu antojo.

Primero me levanté yo desnudándome por completo, mi cuerpo se mostró ante ella pletórico y tras hacerlo la puse de pie quitando su falda, sus zapatos, su blusa, su sujetador y por último sus bragas. Me senté y me la puse encima, abierta de piernas para mí, y comencé a besarla de forma calenturienta, pasando mi lengua por su boca cerrada y por su cara, por sus labios y por su cuello, mojándola con mi saliva. Con mis manos comencé a amasar sus pechos, cogiéndolos y llevándomelos a la boca para lamer sus pezones, cosa que le gustaba mucho a mi madre. Mi miembro estaba ya erecto desde hace rato y ella lo sentía junto a su sexo que desprendía ese calor típico de hembra excitada por su macho. La levanté con mis manos de su culo y me la senté encima despacio clavándole mi miembro en su vagina de forma suave pero profunda.

-Mmmmmmm, que forma de llenarme tienes hijo, cuando me penetras me siento llena por completo, mmmmmmmmmm, si mi amor, que feliz me haces como mujer, muévete despacio dentro, quiero disfrutar de este momento,  uffffffff, que viril eres, te siento muy duro dentro de mi, uuffffffffff, que caliente tienes a mamá hijo mío, lo estaba deseando desde hace días y hoy mucho más, siiiiiiiiiii, y tú por tu cara veo que te gusta tener a tu madre así para ti solito, se te nota que te gusto mucho hijo, tu cara de placer lo dice todo, siiiiiiiiii, despacio hombretón, fóllame despacio, disfruta de tu madre, mmmmmmmm, me estás volviendo loca y notarás que ya estoy lubricada al máximo, estoy chorreando como una niña, no sé lo que me haces travieso, uffffffffffffff, notarás mi coño todo mojado y mi vello húmedo por completo, siiiiiiiiiiiii, que bien me follas, ya quisiera tu padre follarme así, ufffffff, me pongo más cachonda aun hablando de él, me gusta ponerle los cuernos contigo hijo mío, serle infiel con su hijo mayor, ufffffff, me estás convirtiendo en una pervertida, nunca pensé que pudiese serlo a este nivel, pero tú me lo has sacado de dentro, mmmmmmmmmm.

Mi madre estaba muy caliente, su sexo había empapado todo mi vientre con sus flujos y mi miembro se mantenía super duro por aquella situación. La agarré con mis manos de su culo y la apreté bien los glúteos mientras comencé a levantarla hacia arriba dejándola caer para que mi verga se clavase bien profundamente en su sexo.

-Así te tendré siempre madre, bien follada y sujeta, bien asistida y sacándote de tu interior todos los deseos ocultos de debes tener, conmigo los vas a satisfacer. Bien follada madre, así, bien follada como ahora te tengo, mmmmmmmmmm, me gustas mucho madre, mmmmmm, te deseo tanto, es un sueño para mi poder ser tu amante mamá. Te amo, ¡tu hijo te ama!

Mi madre al oír eso comenzó a gemir más sonoramente y más aun cuando le dije que me mirase a la cara mientras me la follaba, ella no pudo resistir esa situación tan pervertida y comenzó a recibir la llegada de su primer orgasmo.

-A mi hijo le gusta que su madre le mire mientras se la folla, y su madre se corre, siiiiiii hijo mio, tu madre se corre, ufffffffffffff, se corre! siiiiiiiiiii, se corre, que zorra me pones, ufffffffffff, siiiiiiiiiiii, me viene, siiiiiiiiiii, me viene, siiiiiiiiii, me corro, ahhhhhhhhhhhhhhhh.

Ella se corrió echando su cara sobre mi cuello y temblando muy fuerte desde sus pies hasta sus brazos pasando por sus muslos que parecían no parar de temblar.

Siguió jadeándome al oído un buen rato y exclamando lo mucho que le había gustado mi polvo. Ella me miró separando su cara de mi cuello y con su mirada me preguntó por mi siguiente deseo ya que sabía que yo no me había corrido dentro de ella, la miré con deseo y con mi mano la cogí por la espalda y la acerqué a mi cara y volví a besarla lujuriosamente de nuevo, metí mi lengua en su boca como si fuese un quinceañera y ella correspondió de igual manera por que aprendía pronto y sus muerdos comenzaron a ser espectaculares. Tras intercambiar nuestras salivas como sólo lo hacen los que se desean muchísimo acerqué mi boca a su oído y le dije que quería su culo.

Ella por supuesto no se escandalizó pero tras un silencio eterno me dijo que nunca nadie había entrado por ahí, por que a ella le parecía una guarrería y por que mi padre nunca había presionado demasiado aunque a veces se lo había pedido, pero de momento ella no se había atrevido y que sentía miedo.

-Quiero tu culo madre, siento la necesidad de penetrártelo, necesito hacértelo para sentir que te poseo por completo, quiero follarme el culo de mi madre. -Como quieras hijo, soy tuya, tú sabrás que debes hacerme como mujer para tenerme contenta y para satisfacer tus necesidades sexuales. -Levántate y vete al baño y abre mi armario, quiero que me traigas un bote de aceite para masaje que tengo allí, de paso refréscate un poco mientras yo sirvo un par de cervezas heladas.

Mi madre me besó cálidamente y de forma muy sensual fue a mi requerimiento, ella comenzaba a mostrarse más sensual y coqueta conmigo, se salió de mí contoneándose y caminó de forma juvenil hasta el baño, se notaba que quería gustarme y ser deseada, eso me alegraba por que denotaba felicidad en su vida.

Serví dos cervezas y enseguida ella llegó fresquita por que había tomado un ligera ducha de agua fría, se había arreglado el pelo y venía con un ligero aroma a perfume embriagador, su cuerpo venía tapado por la toalla de esa forma tan femenina que tienen las mujeres de hacerlo cubriendo sus senos y su sexo y dejando sus piernas al aire, estaba muy guapa y se lo dije  para que sintiese que me daba cuenta de sus esfuerzos por estarlo y eso a las mujeres les encanta y mi madre no era la excepción.

-Hijo mío con esos detalles me has enamorado por completo, no es sólo sexo lo que tengo contigo, es que eres el hombre que necesito para ser feliz y tener mi autoestima en su sitio, te amo. Cogió su cerveza y dio un par de sorbos y yo hice lo mismo con la mía refrescándome tras el increíble momento de tenerla clavada encima que había disfrutado hace nada.

Le quité el vaso de la mano y la ayudé a levantarse, la tenía al lado y me pareció preciosa, del brazo le indiqué con mi movimiento que debía tenderse encima de mí bocabajo y así lo hizo. Una vez tendida sobre mi le pedí que estuviese muy tranquila, que necesitaba que se relajase al máximo y que confiara en su hijo plenamente y ella asintió con su cabeza y se tranquilizó confiadamente, si mi amor, me dijo, tú sabrás lo que haces con tu mujer, para eso soy tuya.

Subí el borde de su toalla dejando su culo delante de mí la parte trasera de sus nalgas blancas y me encantó lo que ví por que aun tenía bien tersa su piel y presentaba un estado muy aceptable para tener ya 55 años.

Comencé a tocar sus piernas despacio y a recorrer todos los recovecos de su piel desde las pantorrillas hasta sus glúteos, estaba divina, y se lo hice saber, mientras seguía sobándola.

-Me gustas mamá, me gustas mucho y ya sabes que tus piernas son mi debilidad, además tu piel huele de maravilla. Que limpia estás y que obediente y entregada te muestras ante mí. Me he perfumado hijo, quiero estar bella para ti, y como siempre lo agradeces lo hago con más cuidado cada vez, me alegra que te guste tanto, me hace muy bien oírtelo decir, eres un caballero y además un halagador nato.

Metí mi mano entre sus nalgas y enseguida toqué su mata de pelo negro y ensortijado llegando a la entrada de su vagina que presentaba una lubricación más que aceptable de nuevo. Cogí el bote de aceite y mojé su culo con un chorro pata tener lubricante para lo que iba a hacerle y separé con mi mano sus glúteos dejando su agujerito negro delante de mí. Con mi dedo comencé a rodear su esfínter cerrado y a lubricarlo, pidiéndole que se relajase y confiase en mí. Así estuve un buen rato aplicándole todo el aceite necesario hasta que noté que su agujero comenzaba a estar cada vez más relajado y comenzaba a abrirse fácilmente. Así comencé a meter la yema de mi dedo índice que entró sin dificultad y en nada tuve mi dedo dentro por completo y sin dolor ninguno, lo que ella apreció y reconoció diciéndome que trataba a las mujeres como ellas necesitaban y que así era muy fácil atreverse a hacer de todo.

Mi dedo hizo su tarea abriendo poco a poco su ano el cual estaba perdiendo aire de vez en cuando y la tranquilicé y le dije que era normal que no pasaba nada por eso. Una vez dilatada tapé su culito con la toalla y tomé su cintura ayudándola a ponerse de pie despacio y de la mano me la llevé al dormitorio, entramos y cerré las cortinas y puse un poco de aire acondicionado. Le quité la toalla y la dejé desnuda y la invité a acostarse conmigo a mi lado, comencé a besarla sensualmente en su boca y ella recibió mis besos con deseo.

-Te quiero mucho hijo mío, me tratas como a una diosa y me tienes enamorada por ello, hasta el punto de que quiero ser sólo tuya y que puedes hacerme lo que desees, por que seguro que sabrás hacérmelo muy bien todo.

La miré y le dije muy serio que se diese la vuelta, ella lo hizo y cogí la almohada y la ayudé a subir su vientre y la metí debajo levantándole su culo el cual apareció ante mí bellísimo y el cual iba a follarme en seguida con mi verga que ya estaba muy dura de nuevo.

-Ábrete de piernas mamá, sepáramelas y quédate bien ofrecida para mí, cogí el aceite y vertí un chorro sobre su culo y enseguida el líquido llegó a su esfínter, ella suspiró al notarlo.

Me puse detrás y acerqué mi miembro a su agujerito y con el glande duro y descubierto comencé a dar vueltas cobre su esfínter consiguiendo que comenzase a contraerse y dilatarse de forma natural y comenzando a lubricarlo un poco más con mi líquido preseminal, y estando así aproveché una de sus pequeñas dilataciones para apretar un poco y conseguir meter la punta de mi glande dentro y así me quedé quieto sobre ella. Mi madre apretó sus manos en el borde del colchón y cogió sendos pellizcos que la ayudaban a sentir menos dolor. Su cara reflejó un gesto de dolor pero nada exagerado así que tras acostumbrar a su estrecho ano a tener dentro la punta de me glande empujé otro poco y metí la cabeza de mi verga entera.

En ese momento si oí un ¡Ayyyyyyyyyy! proveniente de mi madre y sus dientes se veían apretándose entre ellos y soportando más miedo que dolor y así me quedé quieto otro momento. Cogí el aceite y eché un poco sobre mi miembro el cual escurrió hacia abajo y volví a empujar de nuevo esta vez con la intención de meter un trozo de carne más grande y mi verga entró con esfuerzo hasta la mitad mientras ella se afanaba en agarrarse más fuerte al colchón y sus piernas se tensaban al recibir mi embestida por detrás.

-Tranquila mi vida, tranquila mamá, estás siendo muy buena y te estás portando muy bien, ya tienes media dentro y no ha sido tan grave así que resiste y dame mi capricho que lo deseo mucho. -Si mi hijo, si es lo que quieres házmelo, sólo que nunca lo hice y me duele un poco, pero debo decirte que lo estás haciendo de forma que no me da tanto miedo como te dije, no voy a negarme a que me folles el culo si es lo que deseas de mí ahora, no voy a negarme si es el capricho de mi hombre, de mi amor, una mujer enamorada no puede negarle nada a su hombre.

Volví a verter un poco de aceite en mi verga y cuando lubricó volví a empujar mi verga con decisión y esta vez no dudé en dar el empujón definitivo llegando a rozar con mis testículos sus nalgas lo cual quiere decir que estaba dentro por completo.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, gritó de forma seca mi madre sujetándose al filo del colchón y apoyando su cara en el mismo para que no viese su gesto de dolor. Ufffffffffffffffff, que dolor!, ahhhhhhhhhh, siento que estoy llena de carne y siento mi ano muy abierto, me duele hijo, me duele, ahora si me duele mucho!

Me eché sobre ella dejando mi verga dentro y susurrándole al oído como a una niña pequeña para que se tranquilizase y para darle mimos, ya está mamá, ya está lo peor pasado, ya está mi amor. En unos segundos interminables para ella su esfínter asumió su estado y dilató rebajando el dolor que sentía así que ella comenzó a sentirse mejor y a poder resistirlo.

Voy a follarte el culo mamá, voy a desvirgártelo a tus 55 años, siiiiiiiii, uuffffffffff, que placer estar ahí dentro de ti tan estrecho y tan apretado, ufffffffff, siente como comienzo a follarte, así bien dentro, entrándote y saliendo despacio pero hasta el fondo, mmmmmmm, que gusto madre, me está encantado hacértelo, siiiiiiiiiiii tómala entera, entera en el culo de mi madre, uuffffffffff, debes aguantar como una campeona, por que una buena mujer debe hacerlo, de vez en cuando debes aceptar ser follada por tu culo mamá, de vez en cuando deberás recibirme por detrás.

Así será hijo mío, como tú quieras será, uuffffffffff, sólo que es la primera vez y hoy me duele mucho, ¡hoy me arde! con ese trozo de verga dentro de mí, no es anormal que me pase hijo, esa verga debe estar abriéndome por dentro por que me duele como si fuese un palo de hierro ardiendo lo que tengo dentro.  Pero sigue follándote a tu madre por el culo, siiiiiiiii, fóllame el culo precioso mío, hazme lo que debas, siiiiiiiii, ¡Ayyyyyyyyyy! ¡Me duele!, me duele!,  despacio por favor, me arde, ¡ayyy! ¡Me estás reventado!

El dolor que sentía mi madre lejos de amilanarme me excitó aún más y comencé a bombearla con más ahínco y a sacar mi verga casi entera para volver a meterla hasta el fondo con dureza, ahora si estaba follándomela con dureza. ¡Toma madre!, siente mi follada por tu culo, ahora si te toca aguantar, ahora si que vas a saber que es esto, siiiiiiiii, ahhhhhhhh, mmmmmmm, ¡toma polla madre!, ser la mujer de un macho como yo tiene también estas cosas, a veces hay que aguantar la virilidad de un macho como yo, asiiiiii,  ¡aguanta! ¡Por que yo deseo follártelo bien follado mamá, quiero romperte el culo madre!

Las piernas y la espalda de mi madre estaban muy tensas y duras, ella gritaba a cada embestida  y su voz se ahogaba entre el colchón y la sábana y sus gritos secos me estaban excitando mucho, y más fuerte le daba.

-¡Ahhhhhhhhhhh! ¡Me duele mucho hijo! ¡Me haces mucho daño amor mío!, me destrozas mi vida, ¡ahhhhhhhhhhh! Comenzó a llorar mientras gritaba más y me suplicaba que parase, ¡sácala por favor! Déjame tranquila hijo mío, ahhhhhh! ¡Sácamela de ahí que me destrozas de dolor!, ahhhhhh! ¡Estoy llorando de dolor, estoy sufriendo mucho mi amor, sácala!

Al oírla llorar aumenté mi dureza y estando sobre ella acerqué mi boca a su cuello mordiéndola y manteniendo mi mordida sujetándola con mi boca y dejándole bien marcados mis dientes en su piel, ella gritó y seguramente fue oída por algún vecino.

-Aaahhhhhhh! Hijo de puta, ahhhhhh! ¡Que daño me haces!, no creo que sea necesario hijo mío, ¡ahhhhhh! -Cierra la boca y comprende que no todo es delicadeza madre, un hombre de vez en cuando necesita soltar su fuerza de forma bruta tal y como hago ahora, así que debes acostumbrarte a recibirla de vez en cuando si quieres ser mía madre.

Me levanté apoyándome sobre mis manos y miré hacia su culo viendo como al salir mi verga arrastraba un poco de sangre de su interior o de su esfínter comprendiendo que la había roto por completo y me recreé mirándola sufrir y se lo dije, le dije que su ano sangraba por mis embestidas y ella que había dejado de gritar y de llorar me soltó un “ así debe ser mi amor! Ya no me quejaré más, fóllate a tu madre y sacia tu hombría, ya no soy una niña y he comprendido lo que me haces”

Mi verga ensangrentada recibió sus palabras con alegría y me apoyé sobre su cuerpo por completo y asesté unas embestidas enormes que  ella sufría en silencio, puse mi cara sobre su cuello y me rogó que la mordiese de nuevo y así hice de forma bruta.

-Si madre así me gustas más, las cosas son así cielo, la vida es así mamá, siiiiiiiii, ufffffff, Asíiiiiiiiii, toma, siiiiiiiii, mmmmmmm, así fuerte madre, siiiiiiiii, la seguía destrozando cuando comencé a correrme como un animal, siiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhh! Ahhhhhhhh! Me corro madre!, me corrroooo…

Solté unos chorros de esperma enormes en su culito quedándome encima de ella intentando recobrar el aliento y sintiendo que acababa de echar uno de los mejores polvos de mi vida, así estuve hasta que salí de ella y fui al baño a por una gasa y un poco de agua oxigenada y de crema para curarle un poco su destrozado ano.

Abrazado a ella y tranquilizándola se quedó dormida y yo tras ella también. Creo que acababa de comprender lo que de vez en cuando tendría que recibir y asumiéndolo dormimos plácidamente juntos.

Espero que os guste y que os excitéis pensando en mi madre y haciéndome comentarios sobre lo que deseáis de ella.

Autor: Aloisiopechio

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Rompí el culo de mi madre, 8.5 out of 10 based on 26 ratings
  
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4 comentarios »

  1. amante de incesto dice:

    muy bueno el relato, si puedes poner mas relatos tuyos te lo agradeceria. “Que rico debe ser desvirgar un culo”.

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  2. jag dice:

    Buenas, quisiera obtener comentarios de otros hombres o mujeres que opinen sobre mi relación con mi madre o que simplemente opinen sobre ella y sobre lo que harían con tan santa mujer. Serán bienvenidos

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  3. jag dice:

    tengo más publicados, búscame por jag y los puedes leer, además si quieres hablar más sobre el tema escríbeme a [correos NO permitidos en comentarios - eliminado por la administración R.M.]

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  4. raw dice:

    muy buen relato y bueno continuacion aunque me gusto mas el primer relato porque la que humillo fue la madre al hijo si es posible me gustaria que hicieras un relato de ese tipo donde la madre humilla a su hijo obligandole hacer cosas tipo como lo del primer relato que la masturbara mientras olia y lamia sus bragas sucias de varios dias puestas

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