Mirando con otros ojos a Rosa

Amor Filial Hetero, Hermana y Hermano, Madrid. Hola, mi nombre es Pedro, tengo 19 años. En casa somos 4, mi padre, mi madre, mi hermana Rosa de 27, y yo. Nosotros vivimos a las afueras de Madrid, en un chalet de una urbanización cuyo nombre no interesa. Lo que les voy a contar es sobre mi hermana Rosa y yo. Mi hermana Rosa es una hermosa muchacha de proporciones bien definidas, vamos una ligona.

Rosa estaba a punto de casarse, ya saben, esas cosas que hacen los novios de buscar piso y más. Por suerte todavía no habían preparado la boda, porque sucedió algo que cambió su destino. En cierta ocasión pilló a su novio con una amiga y cortaron para siempre. Rosa dijo que no quería saber nada más de los hombres, que eran todos unos cerdos. Por ello ya casi no salía, pasaba mucho tiempo en casa.

Yo sabía que la vida sexual de mi hermana era muy activa, pero a partir de su ruptura freno su vida sexual, ya que casi no salía. En una ocasión llegué yo tarde a casa un sábado por lo que procuré abrir la verja despacio para no hacer ruido y despertar a mis padres, cuya habitación da a la entrada. Volteé la casa buscando la puerta y al pasar por la ventana de la habitación de mi hermana, que queda en la otra punta de la casa vi luz, así que sentí curiosidad y mira por una pequeña rendija que quedaba para ver que hacía despierta a esas horas. Vi algo que me dejó petrificado. En la cama estaba mi hermana Rosa viendo la tele. Eso no era lo extraño, sino que estaba viendo una película porno.

Rosa estaba tirada en la cama en pelotas y con las piernas abiertas. Se estaba pegando una masturbada de campeonato. Mi mente no reaccionó, no así mi pene que pensó que podía ser un buen espectáculo, así que me quedé mirando su frenética actividad. Aquello era digno de toda un actriz porno, se masajeaba los pechos con frenesí para dedicarse luego a su coño. Era el coño más bonito que había visto nunca, perfectamente rasurado menos por un hilito de pelos que lo adornaban sensualmente. Estuvo un buen rato masturbándose hasta que acabó y apagó la tele y se acostó. Yo me fui inmediatamente a mi cuarto mi me casqué una paja de órdago pensando en lo que vi. Sabía que estaba mal, porque era mi hermana, pero mi polla no pensaba lo mismo. Ni que decir tiene que tuve una corrida bestial, de las mayores que he tenido en mi vida.

Desde ese día no pude evitar mirar a mi hermana con otros ojos, la veía como una mujer que estaba buenísima, y no como mi hermana. No podía evitar seguir sus curvas con mi mirada, y por supuesto espiarla a escondidas cuando tomaba el sol. Para colmo lo hacia desnudad cuando mis padres no estaban, lo que me llevo en múltiples ocasiones a simular que me iba tras mis padres para luego entrar a escondidas y espiarla desde la casa. Cuantas pajas me he hecho mirándola mientras tomaba el sol. Pero la cosa no pasaba de allí.

En cierta ocasión estaba yo dedicándome a darle al manubrio cuando oigo que entra Rosa en casa. Tuve el tiempo justo para esconderme la polla y disimular ya que ella llamó a mi puerta y entró a mi cuarto para preguntarme por una duda informática sobre el correo. Pese a que no levanté sospecha me imagino que ella notó algo raro, ya que había cierto olor a polla en el ambiente, y ella como mujer experta en temas de sexo debió notar algo. El caso es que me comentó que su ordenador no arrancaba bien, que si podía hacer algo. Yo le dije que cuando tuviera un rato lo miraría.

Ese rato llegó por la tarde, estaba solo en casa y aburrido, así que decidí ir a mirar que pasaba. El problema se resolvió rápidamente, pero ya que estaba allí en su ordenador decidí mirar que tenia en él, por curiosidad. La verdad es que lo que vi me sorprendió bastante. Tenía bastantes direcciones de páginas de sexo en las que salían mujeres jóvenes como ella practicando sexo con chicos.

Curiosamente jóvenes de unos 20 años. Tras seguir mirando su ordenador me puse a cotillear en

su correo y vi que se escribía con jóvenes con los que practicaba cybersexo, ya saben correspondencia anónima con contenidos cachondos. En sus emails explicaba como le gustaría ser follada por jovencitos inexpertos e ir explicándoles como hacer las cosas. Se ve que este tipo de cosas la ponían cachonda. Mi polla estaba que reventaba así que pensé en aliviarme y buscando un poco más vi fotos suyas con la cara ocultada en las que les mostraba su cuerpo desnudo, incluso fotos muy subidas de tono en las que se veía claramente su coño abierto introduciéndoos un dedo, ni que decir tiene que fueron las imágenes con las que me masturbé.

Buscando más encontré que también había fotos de los jóvenes con los que se escribía. Que cachonda la Rosa, pensé yo. Se ve que la falta de novio la hace recurrir a otros recursos. Como vi la ocasión perfecta, decidí enviarle un email desde mi ordenador simulando ser uno de ese jovencitos con los que intercambiaba emails y fotos. La respuesta no tardó en llegar pues esa noche cuando llegó a casa se sentó al ordenador y a los pocos minutos llego un email a mi ordenador un mensaje de una tal, “Loba”. En él me contaba como era y que si quería intercambiar emails.

Enseguida le respondí diciendo que si. Y nos enviamos un email en el que nos cambiamos una foto desnudos, con la cara ocultada, yo tuve, además, la precaución de retocar los elementos de fondo de la foto para que no pudiera identificar mi cuarto.. Cual fue mi sorpresa que en la foto salía su cama en la que vi la ropa con la que terminaba de llegar. Eso significaba que justo ahora estaba desnuda, así que me vestí rápidamente y me dirigí a su cuarto para decirle que ya reparé su ordenador.

Cuando toqué a la puerta me dijo que me esperara. A los pocos segundos me abrió cubierta por una bata de noche muy corta que tenía, supongo que fue lo primero que pilló. Le dije que ya estaba reparado su ordenador. Ella me dio las gracias. Cuando fui a cerrar la puerta para irme se me ocurrió decirle, “Joder Rosa, con esa bata pareces una loba”. Su cara se puso blanca por un instante. Yo para disimular le dije que era broma, que no se pusiera tan seria. Entonces recuperó la sonrisa y me llamó idiota. Tras esto volví a mi ordenador y me hice una paja monumental con la foto recién enviada por ella.

Nuestros intercambios de fotos y emails continuaron durante un tiempo, hasta que un día le propuse algo fuerte. Le dije si quería que nos intercambiáramos semen y flujo vaginal. Ella aceptó encantada, así que fui a correos a reservar un apartado postal para no dar la dirección. Ella por su parte ya disponía de uno. Esa misma noche me hice una paja monumental y me corrí en los calzoncillos, los cuales metí en un sobre y envié a su dirección postal. A los pocos días recibí el preciado regalo. Eran una braguitas tanga que ya conocía y que me ponían a cien.

Desprendían un aroma increíble que hacía cobrar vida a mi polla. Enseguida tomé unas fotos en las que restregaba mi pene sobre la parte manchada y otras en las que me corría sobre ellas. Se las mandé por email al instante y cosas de la vida, a los pocos minutos recibí unas fotos en las que ella se masturbaba frotando mis calzoncillos corridos sobre su coño. Guardé ese tanga en un lugar seguro donde nadie pudiera verlo. La verdad es que Rosa era una viciosa de cuidado. Ahora mi objetivo estaba más claro que nunca, tenía que follármela como fuera. El problema era como.

Como medida de excitación hacia ella, cuando no estaban mis padres, comencé a pasearme en bañador cuando ella estaba en la piscina tomando el sol, utilizaba uno que tenía que me venía pequeño, siempre animando antes mi polla con unas cuantas sacudidas antes de salir de la piscina para marcar así mas paquete. Podía ver como ella miraba con disimulo mi bulto, para no ser descubierta. Era evidente pues si le gustaban los jóvenes, también debería sentir algo al verme a mí, como joven que era.

En otra ocasión que estaba ella tomando el sol le dije que se iba a quemar, que llevaba mucho rato expuesta, entonces ella me pidió que le untara bronceador. Como disfruté pasando mis manos por esa espalda. Incluso me atreví a rozar suavemente los laterales intentando tocar algo de sus senos y por supuesto su culo. Debía de encantarle porque no decía nada. L

uego se dio la vuelta y me dediqué a frotar ese vientre plano, curtido por el deporte. Ni que decir tiene que acerqué mis manos a sus pechos y el borde de la braga del bikini. Estaba cachondísima, eso me decían sus pezones que desafiaban a romper la tela del bikini. Yo por supuesto que también, pues mi bulto era evidente, y ella lo notó. Esta actividad se repitió en más de una ocasión.

El caso es que la cosa no pasaba de allí hasta que un día sucedió algo inesperado. Rosa metió los calzoncillos que le mandé en su cesto de la ropa, por error, y cuando mi madre hizo la colada y luego la recogió, al verlos los dejó en mi cuarto. A ella se la veía nerviosa ese día pues buscaba su trofeo y no lo encontraba. La sorpresa suya fue tremenda al ver a mi madre repartiendo la ropa y dejando en mi cama los calzoncillos, era evidente que mi madre sabía que eran míos, no así Rosa. Yo para forzar la situación no recogía la ropa que dejó mi madre en mi cama y esperé a ver que hacía ella.

Esa tarde salí de mi habitación, supuestamente me iba con mis amigos, y al ver que ella entra en mi cuarto la sigo a escondidas y la veo como los toma y se los lleva. Esa noche recibo un email suyo en el que me cuenta lo sucedido y me pide que le mande otros. Yo le respondí diciendo que le iba a mandar algo mejor. Me casqué una paja monumental con sus fotos y deposité mi corrida en un botecito que le mandé a su dirección postal. El día que lo recibió me mandó unas fotos agradeciéndomelo en las que tenía mi corrida en su boca y su coño y jugaba con ella esparciéndola por todo su cuerpo. Así pues le mandé un email en el que le proponía quedar.

Ella respondió diciendo que mejor no, que solo le interesaba el cybersexo, que lo demás le parecía muy fuerte. Yo le dije que eso no era fuerte, y le conté una historia inventada sobre mí en la que le relataba que me tiré a mi hermana mayor. Enseguida se despertó su curiosidad y me pidió que le contara más cosas. Así que le dije todas las tretas que sucedieron hasta que al final supuestamente follamos. Le conté lo de ir en ropa interior por casa, lo de salir casi desnuda de la ducha para ver como reaccionaba, en fin toda una serie de mentiras para ver si las ponía en práctica conmigo.

La verdad es que dio resultado pues a los pocos días comenzó a pasear en ropa interior por casa, cuando no estaban nuestros padres, evidentemente. Yo como sabía que lo que haría es ver mi reacción me excitaba de sobremanera dejándole ver mi bulto. Otro día me llamó desde la ducha con la excusa de que le acercara una toalla que quedaba lejos de su alcance con la excusa de no salir mojada. Al entrar la cortina de la ducha estaba medio abierta y pude ver su cuerpo. Ella me dijo que no mirara pero yo no hice mucho caso y al darle la toalla retuve unos segundos mi vista sobre su cuerpo. Se me puso dura al instante, y ella lo notó.

Al parecer la cosa funcionaba, ella estaba convencida por los emails que enviaba a mi falso yo contando los progresos de sus acercamientos con su hermano. Entonces le propuse que intentara algo más fuerte, como pedir a su hermano que le pusiera crema en un supuesto grano del culo. Efectivamente, al día siguiente vino a mi cuarto y me dijo que tenía que pedirme un favor muy importante. Me dijo que le había salido un granito en el cachete y que ella no podía verlo, que por favor le pusiera una crema que le mandó el médico y que ella, debido a la posición del mismo no podía.

Así pues yo accedí entre regañadientes para que no pensara que quería hacerlo. Se quitó la falda y se tumbó en la cama boca abajo. Yo con solo ver esa braguita que traía me puse más tieso que un árbol. La polla me reventaba. Entonces me dispuse a ello.

– Rosa no veo ningún grano.

* Si hombre, claro que lo hay busca bien, busca que está cerca del centro.

– Vale, te aparto un poco la braguita para ver si lo veo.

* Tranquilo, que no te de apuro, al fin y al cabo somos hermanos y no hay nada de malo en esto.

¿Nada de malo?. Pensé yo, yo si que té iba a hacer cosas malas, dije para mis adentros.

Entre tanta manipulación le rozaba cerca del coño con mis manos, y pude ver como tenía el coño mojadito, así me lo hacía saber una pequeña mancha de flujo que se formó en su braguita.

– Pero Rosa, ten cuidado

que te estas meando, dije yo para comprometerla.

* No, no. No se como dices que me estoy meando.

– Pues tienes las bragas manchadas.

* Huy, quizás sea de un descuido, cuando fui al baño antes.

Si, si, un descuido pensé yo. Lo que pasa es que esta está más caliente que una burra. Finalmente puede ver el supuesto grano. Era una zona rojiza que se provocó ella rascando con la uña. La muy borde lo había hecho cerca de su raja.

– Venga, ya la vi, te aparto un poco más la braguita para llegar mejor.

* Vale, pero ten cuidado no la manches.

– Me parece que va a ser imposible.

* No, no, que son nuevas.

– Pues tú dirás que hacemos.

* Espera, me las quito y en paz, pero tú no te preocupes, que no te de apuro.

– No sé, no sé.

* Tranquilo hombre, siento ponerte en este compromiso pero es que el médico me dijo que no lo demorara.

– Bueno, pues vamos. Abre un poco las piernas, sino no llego.

* Vale, pero no mires donde no debes.

– Vale haré lo que pueda, pero uno no es de piedra.

* Calla marrano, tú piensa en otras cosas, no sé, en praderas, fútbol, bicis, etc…

Así pues comencé a poner cremita y lo que no era cremita, ya que en un descuido suyo, cuando no miraba tomé un poco de líquido preseminal de mi polla y se lo puse sobre la zona rascada.

– Parece que casi está. Espera que me incorpore un poco que se me duerme la pierna en esta postura.

Con la excusa de incorporarme hice como que perdía el equilibrio y me dejé caer sobre ella introduciendo un dedo en su mojado coño y pegando mi crecido bulto sobre su culo.

* José, José, ¿que haces?.

– Lo siento, es que perdí el equilibrio.

Si, si me dije yo. Pero el caso es que la muy guarra no dijo nada sobre ese dedo mío en su coño.

* Levanta, rápido.

– Voy, voy, espera que es complicado, no tengo donde apoyarme. Mi mano está aprisionada por mi cuerpo.

Mientras me levantaba aproveché para frotar su clítoris con mi mano y apretar mi polla contra su culo. Rosa estaba muy mojada, y ella lo sabía.

– Perdona, perdona, pero es que perdí el equilibrio.

Al levantarse ella vio mi tremendo bulto bajo mis bermudas.

* José, pedazo de guarro, pues no te has empalmado conmigo.

– Hey, hey, para. Ya te dije que uno no es de piedra, además no fui yo el que pidió ayuda.

* Si hombre, pero mira como la tienes.

– Pues anda que tu. Mira como tengo el dedo de tus flujos.

En eso cojo y me chupo el dedo impregnado de sus flujos.

* Pero guarro, ¿que haces?.

– Nada limpiar mi dedo. Aunque el problema no es ese. ¿Quién me baja ahora esta empalmada?.

* Ah, eso es problema tuyo.

– Si, problema mío. Fuiste tú la que me lo puso así.

* Pues ya te apañaras.

– ¿Si?. Conque esas tenemos. Pues si no me la bajas tú le diré a los papás que me pediste que te pusiera crema.

* ¿No serás capaz?.

– Ponme a prueba.

Sabía que ella lo deseaba pero no quería forzar la situación. Si hubiera querido me la tiro directamente y seguro que ella hubiera estado encantada, pero el caso es que esa morbosa situación me gustaba.

* Eres un chantajista.

– Pues tú veras que haces.

* Si pero hay cosas que los hermanos no pueden hacer.

– Si, claro, como poner cremita cerca de según que zonas.

* Si, vale, pero no es lo mismo.

– Pues tanto si es como no aquí puedes ver el resultado, Dije yo señalando mi polla.

* Vale, vale. Acepto. Venga sácala.

Y sin más me saqué mi polla hinchada como una morcilla.

Ella la tomó como con asco, aunque yo sabía que Rosa estaba disfrutando del momento. Comenzó a agitarla con una mano. Que rápido lo hacía, me iba a correr enseguida.

* Ajj, que asco. Avisa cuando te venga para coger un pañuelo.

– Vale, vale, pero tu sigue si no quieres que diga nada.

* Cerdo. Esta es la última que te paso.

Cuando estaba a punto de correrme no le dije nada y le disparé en la cara, barriga, coño. Todo lo que tenía visible se lo llené de leche. Ella, la muy guarrilla, no hizo nada por evitarlo aunque me dijo de todo.

– Gracias Rosa. Ahora ya puedo ducharme para salir.

* Eso, vete que no quiero saber nada de ti, so cerdo, chantajista.

Rosa se fue a su habitación y yo hice como que me iba a la ducha. Sabía que ella comenzaría a jugar con la corrida que le tiré encima, igual que hizo con l

a que le mandé por correo postal y me mostró en las fotos. Cuando estaba en ello me acerqué a la puerta y solo de oírla gemir se me puso tiesa. Abrí la puerta de golpe y le dije.

– Aja, lo sabía. ¿Dime quien es ahora el cerdo?. Mírate toda llena de leche y sobándote como una salida.

Ella quedó blanca, sin respuesta. Yo por contra me dije, de hoy no pasa. Me desnudé y acerque mi enhiesta polla a su boca.

– Chupa guarra, se que lo estás deseando.

* Vale, lo confieso, me pones caliente. Trae esa polla cerdo. Te vas a enterar de esta.

– Por supuesto. Sé que te encanta, no disimules.

* Vale, para que seguir jugando. ¿Quieres sexo?. Pues lo vas a tener. Ya veremos quien puede más.

– Si, ya veremos. Chupa, chupa.

* Aggg, que polla más tiesa. Ummmm, que gusto.

– Chupa, chupa, que me voy a correr en tu boca. Te voy a llenar de semen. Sé que te gusta. ¿O quien crees que era tu amigo del email?.

* Así que eras tú, so cerdo, la verdad es que algo me olía, porque en las fotos me pareció reconocer tu habitación, pero no estaba segura.

– Deja de hablar, que te quiero follar esas tetazas que tienes tan duras. Venga calla y hazme una cubana.

La verdad es que ese lenguaje soez nos ponía a los dos.

– Que tetas, que duras. Mira cerda, mira como se entierra mi polla en ellas.

* Si, lo veo. Muévete, venga muévete y córrete sobre mí de una vez.

– Siiii, siii, me corro.

* Venga dispara en mis tetas y mi boca.

– Agghhh, siiiii, que gusto. Toma leche, toma.

* Siiii, toda para mí. Toda.

La puse perdida de semen. Y ella para variar comenzó a restregárselo por su cuerpo y a jugar con su lengua.

– Toma, zorra. Límpiame la polla con tu lengua.

* Sii, aghh, mira como la chupo. Mira.

– Chupa, chupa. Que se va levantando por momentos.

En eso que la tenía tiesa de nuevo y le digo.

– Mira lo que tienes debajo la cama.

Cuando ella se agacha para mirar le quedó el culo en pompa, así que sin avisar me sitúo detrás de ella y se la meto de golpe en el coño.

* Aghhh, si, que bien, cerdo.

– Toma polla, toma. Dime que lo deseas.

* Si lo estaba deseando. Si empuja, empuja.

Uff, que placer ver rebotar mis huevos sobre su culo y ese ruido a sexo que producía mi polla al entrar en su prieto coño.

.- Venga aprieta el coño, apriétalo, que da más placer.

* Siiiii, me tienes loca, me vas a hacer correr enseguida.

– Siiii, me viene. ¿Dónde la quieres? * En mi coño, en mi coño.

– Agghhh, tommaaaaa, tomaaaaa.

* Siiiiiii, que gusto sentir tus chorros de placer dentro de mi cuevaaaaaaaaa.

Al sacarla le comenzó a chorrear el semen por las piernas, así que lo tomé con mi mano y comencé a metérselo dentro de su coño. ¡Que coño más mojado y chorreado!. Jugué con mis dedos, mi corrida, sus flujos y su coño.

* Dámelo a probar, mete tus dedos en mi boca.

-Vale, vale, pero chupa mi polla que todavía chorrea.

* Siiii, que gusto. ¡Como me gusta tu semen!.

Tras esa sesión de sexo quedamos los dos exhaustos sobre su cama hasta que al rato nos fuimos a duchar los dos juntos. Yo la enjabonaba a ella y ella lo hacía conmigo. De nuevo pude gozar de ese tacto exquisito que tenia su cuerpo y recordarle que ya no tendría que recurrir al cybersexo cuando quisiera un jovenzuelo, ya que en casa tenía uno que le daría todo el sexo que quisiera.

Autor: XMoN

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